¡Sarita ya va a graduarse! ¡Pronto se irá al internado! ¡Ha tenido mucho trabajo y exámenes! ¡Pero se ha esforzado mucho para subir este capítulo!
;) Y cumplo añitos el 9 de noviembre…
jijiji.
Disfruten el capítulo.
Capítulo 7. Amigos.
Y sin embargo, cuando la noche llegó con la enfermería otra vez vacía, Ginny salió de su habitación para encontrarse con la sombra de Draco Malfoy.
Cuando el rubio llegó, la joven enfermera le esperaba con los brazos cruzados y una exquisita sonrisa torcida en sus rojos labios.
--¿Sabías que eres un idiota? –murmuró "dulcemente" cuando sintió el aliento de Draco cercano y se regocijo viendo su expresión contrariada.
--¿Qué? –murmuró Draco todavía sin entender el recibimiento de Ginny.
--"Ven conmigo, enfermera"—dijo Ginny imitando la voz de Draco--, "No hay nadie en los pasillos a esta hora".
Draco se alejo de Ginny y una sonrisa maliciosa fue apareciendo en su rostro mientras su mente ordenaba los hechos.
--Así que alguien nos vio. ¿Quién? –preguntó altaneramente.
--No estoy segura, Jill Dolgin dijo "los hemos visto" –Ginny abandonó el marco de la puerta de su despacho y se sentó en una de las camas de la enfermería.
--Gryffindors entrometidos –masculló Draco.
--¿Crees que todo ese grupito…
--Si –la interrumpió Draco--. La pregunta es qué hacían 4 Gryffindors en el pasillo de la enfermería a las horas de la madrugada.
--¿Y si se lo dicen a McGonagall?
Draco se sentó junto a Ginny con el ceño fruncido.
--No lo harán –dijo unos segundos después.
--¿Por qué estás tan seguro?
--A Dolgin no le gustan los problemas así que no se meterá con nosotros, Lathers, su amiga, es una boba romántica así que no nos delatará tampoco, Brownie quiere entrar a mi club de eminencias, no dirá nada, Reynard en incapaz de hacer nada sin el apoyo de sus amigos y por lo que ya expliqué, no lo apoyarán. ¿Tranquila?
--No del todo.
--Para asegurarme invitaré a Brownie al club de eminencias, de ese modo, mantendré vigilado a su grupito.
--Pero… ¿No te parece raro que no hayamos notado a cuatro estudiantes?
--No –Draco pronunció su sonrisa y acerco su rostro al de Ginny--. Estábamos muy entretenidos.
Ginny puso distancia inmediatamente entre ella y Draco.
--Por si acaso, deberíamos parar de hacer esto.
--¿Y por qué?
--Primero, por que este juego tuyo empieza a cansarme y a aburrirme y…
--Si te aburres podemos hacer algo más… interesante.
--¡Oh, cállate! Además eres muy… ¿cómo decirlo? ¿La palabra marcador existe?
Draco enarco una ceja a modo de interrogación.
--Me dejas marcas en el cuello, lo cual por cierto no es agradable… ni fino.
--¿Alguien te ha visto? Las marcas, quiero decir.
--Creo que no… aunque… a veces Mafalda y Breanna me miran con mucha atención, como esperando verlas. ¡Merlín! ¡Mafalda! –Draco la miro fijamente, de nuevo, esperando a que se explicara --¿No lo comprendes? Alan Reynard y Mafalda son amigos, si ella se entera, se lo dirá a todo Hogwarts.
Draco se puso de pie y encendió las luces de la enfermería, deambulo entre las camas un rato y luego volvió a sentarse.
--Mafalda lo sabe—concluyó.
--¿Qué?
--Lo se por la forma en la que me mira.
--¿Y si se lo dice a McGonagall?
--No lo hará.
--¡Yo la conozco!
--Está un poco histérica esta noche, enfermera.
--¡No lo estoy! ¡Estoy apenas lo necesariamente exaltada!
--Como sea, Preweet es una amante pérdida del chismorreo y la difusión de absolutamente todo lo que llega a sus oídos…
--Justamente.
--Si fuera a decirlo a McGonagall ya lo hubiera hecho. Así que supongo que tiene una buena razón para callarse este asunto.
--Supones…
--De cualquier forma, no importa si McGonagall lo sabe. Nada en mi contrato me impide seducir a la enfermera.
--¡Oh, cállate!
--Tampoco creo que haya nada en el tuyo –Draco siguió como si no escuchara a Ginny—, que te prohíba recibir mis encantadoras visitas.
Ginny se quedo en silencio, furiosa con el giro que había dado esa conversación.
--Como sea, se acabó. Te quiero fuera de mi enfermería.
--¿Esta segura? –preguntó Draco con voz muy controlada aunque un brillo ligeramente asesino llenó sus ojos.
--Segura –respondió Ginny de pie--. Nunca ha sido mi estilo dar de que hablar, mucho menos a unos niños.
--Esta bien, como diga, enfermera.
Y sin más, Draco fue a recoger su lámpara y salió de la enfermería sin decir siquiera "buenas noches".
-D&G-
--¿Alan y Jill siguen peleados? –preguntó Kathleen en tono dulce a Mafalda.
--Eso me parece –respondió la pelirroja revisando algunas notas mientras comía su pastel de carne.
--Pobre Jill, las últimas semanas no han ido nada bien para ella.
--Pues… ella podría arreglarlo, si quisiera.
--¿Ah si?
--Si.
--¿Qué sabes tú, Mafaldita? ¿eh? –Breanna acababa de llegar al comedor y se sentó junto a ellas.
--No mucho, sólo lo que Alan me ha contado.
--Es obvio que Alan no va a contarte la verdad sino la parte que le conviene –objetó Breanna.
--Como sea, creo que es Jill quien lo ha exagerado todo.
--Pues lo que yo veo es que ella esta enamorada mientras que él se dedica a darse de besos con otra.
--Si, bueno, eso también.
Breanna y Kathleen se dieron cuenta de que Mafalda no mostraba su acostumbrado entusiasmo por chismear y hablar de los demás.
--¿Qué tienes ahí? –Breanna aprovechó que Mafalda tomaba un bocado para jalarle la libreta que leía.
--¿Pero qué…
Tanto Kathleen como Breanna sabían de la manía de Mafalda por enterarse de todo pero ninguna sabía de la existencia de ese cuadernito de notas, que además tenía separadores especiales de chismes por casa. Sin embargo, eso no fue lo más impresionante, sino que Mafalda había estado absorta repasando todo lo que tenía escrito en un apartado especial "Mi prima y mi profesor".
--Esto es… esto es…--Kathleen no tenía más palabras que esas, debió repetirlas unas ocho veces antes de elegir cerrar la boca.
--¿Acaso eres una auror encubierta? –preguntó Breanna, quien en realidad estaba divertida. Sinceramente, no había creído a Mafalda capaz de tanto.
--¿Me devuelven mi libreta por favor?
--Octubre 18 –leyó Breanna--, he visto a mi prima recoger una caja afuera de la enfermería que estoy segura "coma" le dejo el profesor Malfoy "punto" nota "dos puntos y seguido" debo averiguar más tarde qué contenía "punto".
--¿Desde cuando haces esto?
--¿Qué? ¿Monitorear al profesor Malfoy y a mi prima Ginny?
--Bueno, "monitorear" no es como yo lo llamaría pero… en fin ¿desde cuándo lo haces?
--Desde el examen sorpresa de pociones que tuvimos.
Mafalda se sintió inspirada y alentada cuando sus amigas la miraron fijamente en espera de una explicación.
--He notado que cuando el profesor Malfoy esta de malas por alguna razón se calma aplicando un examen, es por que es tan importante saber en qué anda.
--Entonces es vital que lo mantengamos de buen humor –Claire y Jill que venían llegando al comedor se sentaron junto a ellas.
--Así es—dijo Mafalda hinchada de orgullo y sintiéndose muy importante por tener a atención de tanta gente.
--¿Por qué nosotras? –dijo Jill resentidamente--. ¿Acaso no lo mantiene feliz su amor?
--¿A quien no mantiene feliz su amor, a Alan? –pregunto Alexander sentándose a comer también.
--¿Quién menciono a ese pedazo de…
--Cálmate, Jill—intervino Claire--. No, Alex, no hablamos de eso, si no del profesor Malfoy.
--¿De él otra vez?
--Si, por que he descubierto que su estado de ánimo influye en el modo de dar sus clases.
--¿Oh, en serio? –Alex fingió interés, en realidad el seguía sin comprender por que a Claire y a Alan les gustaba pasar tiempo con esas niñas.
--Si.
--¿Y cómo lo ves en este momento? –Preguntó Breanna--. Por que después de la comida yo tengo clase con él.
--Bueno…
Mafalda levanto la cabeza y ubico al profesor Malfoy que comía con elegancia en la mesa de profesores, él noto la mirada del grupo sentado en la mesa de Gryffindor pero prefirió ignorarlos. Luego, Mafalda miro a Ginny, estaba comiendo con una expresión de profundo aburrimiento y miraba hacia ninguna parte, ni siquiera noto al grupo que la estudiaba.
--Creo que tendrás una buena clase –dijo Mafalda después de su "cuidadoso" análisis.
--Yo no vi nada –afirmó Alex muy serio--. ¿Me quieres explicar?
--Bueno, me resulta obvio que están distanciados desde hace unos días, tal vez semanas. Y creo, por la cara que tiene mi prima, que fue cosa de él así que ella sigue esperando que él vaya y se disculpe pero es obvio que él seguirá tan indiferente como siempre.
--¿Y eso cómo es que significa que la clase de Breanna será tranquila? –Alex estaba desconcertado, se prometió a si mismo buscarse un amigo de su edad (aparte de Alan) para no tener que convivir tanto con las de primero.
--Es decir, que será como él… como siempre. Pero creo que en algún momento entre las próximas dos semanas alguien tendrá exámenes.
--¿Por qué? –pregunto Claire que a diferencia de Jill que estaba sombría, Alex, Kathleen y Breanna que estaban aturdidos, se hallaba fascinada.
--Por que él empezará a impacientarse de que no sea ella quien lo busque.
--¡Pero que estupidez! –soltó de repente Jill.
Mafalda iba a enojarse y a reclamar pero la joven prefecta de Gryffindor siguió hablando.
--¿Por qué habría ella de ir a buscarlo si es él quien ha hecho algo terrible? ¡Él debería tener eso que los hombres deben tener dentro de los pantalones e ir a disculparse!
--¿Dentro de los pantalones? –Breanna, Kathleen y hasta Mafalda enrojecieron súbitamente mientras preguntaban al unísono.
--¡Jill, las niñas! Ten cuidado con lo que dices –aconsejo Alex.
--Esto no es igual que Alan y tú, Jill son… --quiso calmarla Claire.
--¿Y quién habló de Alan y yo?
--Ahora dime –dijo Mafalda recargándose de la mesa para estar lo suficientemente cerca de Jill --¿Qué es lo que sabes?
--¡Mafalda! –la pequeña Kathleen no sabía qué, de todo lo que pasaba, le escandalizaba más en esos momentos.
--¡Es verdad! ¡Espera! –Exclamó Mafalda y busco casi desesperadamente en su mochila el tintero y la pluma, luego se apresuró a recuperar su libreta que seguía en manos de Breanna--. Ahora si, dime qué es lo que sabes.
--No te diré ni una palabra –zanjó Jill.
--Me enteraré de una u otra forma –amenazó Mafalda, de una forma nada esperada para una niña de once años.
--¡Basta, chicas! –pidió Alex y luego se acercó al oído de Jill--. Basta Jill, aquí la prefecta eres tú, por favor, compórtate como tal.
--Tienes razón, es por eso que nos vamos –respondió ella seria y se puso de pie--. No se que estábamos pensando cuando hicimos amistad con estas niñas.
--¡Tal vez que tu patética vida de adolescente es menos interesante que la de unas niñas! –exclamó Mafalda de pie cuando Jill, seguida de Alex y muy por atrás de Claire, que se había mostrado renuente a marcharse sin probar el postre, atravesaron la puerta de salida del comedor.
La atención de mucha gente en el comedor se poso en la altanera niña de Gryffindor que estando en primer año gritaba a los de séptimo. Ginny también se fijo en ella y sonrió por la situación. Extrañamente, eso la hizo darse cuenta de que había estado muy aburrida, hacia 3 semanas que los alumnos lesionados en la clase de pociones ya no eran acompañados a la enfermería por su profesor y este no acudía a visitarla, Ginny tenía que admitir que si bien Draco no era agradable, si era un mal necesario para hacer la vida menos aburrida.
-D&G-
Con la sana intención de tomar aire y refrescar su mente, Ginny salió esa noche de la enfermería con su escoba al hombro. Eran casi las 10 pm cuando salió del castillo por lo que los terrenos se encontraban vacíos y silenciosos.
Ginny se acercó al lago y monto su escoba, se elevó apenas lo suficiente para atravesar el lago sin mojarse y disfruto del viento que le daba en el rostro y le despeinaba, con una sonrisa casi boba.
--¿Te diviertes, Ginny? –una voz suave, que arrastraba las palabras la sorprendió.
Abrió los ojos con desgano y a su derecha se encontró con los ojos grises de Draco que la miraba atento.
--¿Por qué a veces me hablas de tú y a veces de usted? --¿Por qué había hecho esa pregunta?
--¿Te incomoda?
Ginny le sonrió.
--En realidad no-- admitió apretando el cabo de su escoba--, pero me confunde.
--Te trato como la enfermera de Hogwarts, pero ahora que estas afuera…
--Entiendo. Bueno, adiós—Ginny aumentó la velocidad dejando a Draco atrás.
A la joven enfermera no le interesaba pasar su viernes de "libertad" hablando de tonterías con Draco.
--Ahora admite que me extrañas –la voz que arrastraba las palabras volvió a interrumpirla; sólo que esta vez Draco estaba delante de ella y amenazaba con cerrarse para hacerla detenerse.
Sin embargo, Ginny era más hábil que él sobre la escoba así que lo amago y volvió a alejarse de él.
--¡No lo haré! –proclamó con una sonrisa.
Draco vio la figura de Ginny alejarse y contó mentalmente hasta cinco, mientras sonreía malignamente, estaba bien dispuesto a perseguirla y/o derribarla y obligarla a subir su ego.
Algo que Ginny no había considerado en su escape, era que la escoba de Draco era nueva y por supuesto, mucho más veloz que la de ella. Así que a pesar de la pequeña ventaja que se había tomado, Ginny volvió a sentir a Draco volando junto a ella.
--¡Admítelo! –dijo Draco como una orden.
La pelirroja comprendió que la velocidad de la escoba de Draco le dificultaría escapar volando de él, lo primero que le vino a la mente fue descender unos metros y meterse entre el bosque para que a él le fuera difícil perseguirla.
--¡Pero que rayos! –se dijo después de un momento de serpentear para que Draco no la alcanzara--. En primer lugar ¡no se por qué cuernos te tengo que tolerar que me persigas!
Así que Ginny simplemente se aferró al mango de su escoba y tiro de él descendiendo repentinamente… muy repentinamente.
--¡Dem…
--¿Qué carajo te pasa, Malfoy? –gritó Ginny.
--¿Qué carajo te pasa a ti?
--¡Quítate de encima!
--¡Tú quítate de encima!
Lo que pasó, fue que Draco no esperaba el descenso de Ginny y su poca habilidad, sumada a la gran velocidad que llevaba hicieron que fuera a estrellarse cerca de ella y que Draco acabara cayéndose de la escoba y enredándose con Ginny con quien dio tumbos hasta que se detuvieron.
--¡Idiota! –le espeto Ginny cuando logro safarse de una de las piernas de Draco y soltar su arete que se había atorado en la túnica de él.
--¡Anda! –Le grito Draco, furioso mientras iba a recoger su escoba--. ¡Si todo ha sido tu culpa!
--¿Mi culpa? ¡Has sido tú, grandísimo ególatra, el que me ha perseguido y acechado!
--¡No habría tenido que hacerlo si te hubieras estado quieta!
--¿Y caer en tu juego? ¡No, gracias!
--¿Es que entonces te parece que esto es mejor?
--¿Por qué no te mantienes lejos de mi y ya? –reclamó Ginny intentando parecer fuerte, por que en realidad, le dolían mucho las rodillas y la espalda.
--Por…
La frase murió en los labios de Draco, Ginny acababa de dar media vuelta y echa una furia, iba corriendo de vuelta al castillo.
--¡Sólo mantente alejado! –le grito cuando iba como a 10 metros de distancia.
Draco estuvo a punto de volverse a montar en su escoba para continuar su persecución, cuando se dio cuenta de que el mango esta, se hallaba manchado de sangre, sangre suya.
Así que unas cuantas maldiciones después, tuvo que meterse al castillo para ir a buscar con que curarse.
-D&G-
Algo extraño sucedió cuando Draco abrió la puerta del vestíbulo.
Ginny estaba ahí, con una cara de perro enseñando los colmillos, mirando fija, casi calculadoramente a Draco.
--Te curaré—dijo secamente y Draco comprendió que se había dado cuenta de su ceja sangrante y el chipote que crecía en su frente.
Fue una sensación curiosa, primero, Draco sintió que algo subía por sus mejillas y su frente y poco a poco las comisuras de sus labios de fueron crispando hacia arriba hasta que su garganta dejo escapar una risa, no, más bien una carcajada, pero una bien grande, que llenó el vestíbulo y fue tan grande su ataque de risa que tuvo que sostenerse el abdomen.
Y Ginny, sentada en la escalera de mármol frente a él, lo miro extrañada, y por un momento le irritó la risa de Draco, sin embargo, al segundo siguiente se encontró riendo con él, a carcajada limpia, como un par de niños bobos que acaban de hacer una travesura que para colmo salió mal.
Hasta que el silencio se hizo entre ellos, era casi la media noche cuando Ginny se puso de pie y Draco, la siguió hasta la enfermería, ambos seguían teniendo sus sonrisas tontas en la cara.
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--¿Te duele mucho?
Ginny detuvo en seco todos sus movimientos, de no ser por la automaticidad de su centro respiratorio, hasta habría dejado de inhalar y exhalar. Con un rostro que denotaba extrañeza, fijo su mirada en Draco.
--Tu espalda esta… rara –dijo con un gesto—y aún así me atiendes a mí.
--Es mi deber.
--Deberías recostarte, no es que yo sepa mucho pero no parece normal.
--¿Te estas preocupando por mi?
--¡Oh, vamos! ¡No te pongas en ese plan ahora!
El único movimiento que Ginny atino a hacer fue negar con la cabeza.
--¿Cuál plan? –pregunto inocentemente cuando se recompuso y fue a mojar una torunda para limpiar la herida de Draco.
--Tú sabes que en el fondo no soy tan ruin.
--¿"Tan"? ¿Entonces si eres ruin?
--Sabes que de eso hay algo y… ¡Ay! ¿Qué haces?
--Limpiar la herida –esa cara de ingenuidad ni Ginny misma se la creía.
--Disfrutas el dolor que me causas.
--¡Por su puesto que no! –Protestó ofendida—eso sería poco ético y… ¡Ja! –no, y no era tan buena actriz como para aguantar aquella pantomima.
--¡Dame eso! –espeto Draco quitándole la torunda de la mano y poniéndose de pie bruscamente.
--¡Duele! –Ginny protesto en voz baja.
--Ya basta, Ginny. Recuéstate y déjame ver eso.
--No se si debo confiar en ti.
--¿Te vas a quedar con el dolor?
Ginny le desvió la mirada a Draco, sencillamente aquella mirada gélida y penetrante era demasiado para que ella sola la aguantara, sin querer, sus ojos se fijaron en la vitrina de pociones.
--Me tomaré una poción para el dolor –dijo un poco resignada—, de ese modo podré dormir y…
--¿Por qué siempre eres tan testaruda?
--Por la misma razón que tu eres tan egocéntrico.
--¡Pues entonces, quédate con la espalda mala hasta que quedes tullida!
--¡Eso no tiene nada que ver con la espalda! ¿Cómo voy a dejar que me revise alguien que no sabe ni eso?
--¿Y yo soy el egocéntrico?
--¡Si!
--Muy bien –concedió Draco con una sonrisa peligrosa--. Quédate en tu enfermería, con tus pociones, tu sabiduría y tu orgullo y necedad y…
--Ya vete si te vas a ir.
--¡Correcto! –Bufó Draco--. Eso me saco por intentar ser buen amigo y preocuparme por ti…
El rubio profesor siguió mascullando cosas en su camino de salida a la enfermería, cosas sin importancia por supuesto por que lo más importante, ya lo había escupido. Y por cierto, durante toda la noche, las carcajadas de Draco en el vestíbulo, resonaron en la mente de Ginny acompañadas de la frase: "ser buen amigo".
¿Buen amigo?
¿Tú?
¿De quién?
¿Mío?
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¿Les ha gustado?
Agradezco a todas las que continúan esperando esta actualización, ojala que haya valido la pena =).
Les deseo mucha felicidad.
muminSarita.
;) Y no olviden su review!
xD En serio, no lo olviden!
