Me ha dado hoy no se qué responder sus reviews aquí mismo! xD
Brinitonks: ¡Hola! Es verdad que Draco y Ginny tienen el carácter para agarrarse, jiji, pero eso hace que sea divertido leer y escribir sobre ellos ¿no? Gracias por apoyarme siempre y por la paciencia –sobre todo por la paciencia-.
Emy: ¡Hola! Muchas gracias por seguir la historia, heme aquí continuándola :D, espero que te guste mucho, traté de ponerle más acción como pediste.
Lynette P. Broderick: ¡Hola Vico! ¡Hay que salir! ¡Por supuesto! :D Ahora tengo un montón de trámites administrativos, tareas y demás pendientes que hacer pero en cuanto se acaben yo me contacto contigo. Aunque mañana vuelvo al hospital, voy con todas las ganas por que dejo actualizados mis fic ¡y completos los capítulos que siguen! ;) si nos va bien de reviews los subo en la semana. Y por cierto, puse una "guía" para que ubiques a los muchachos nuevos. Hecha especialmente por Mafalda jijiji ;)
Vansly6: ¡Muchas gracias por seguirme leyendo con tu nueva cuenta! :D Me pongo de buenas. Jiji tienes razón sobre lo testarudos que son Draco y Ginny, pero vamos que si no lo fueran no sería divertido intentar unirles… digo yo. Espero que te guste este capítulo, trae una explicación (a mi estilo) de quién es cada uno de los muchachitos que salen. De Mafalda para todas.
Cassandra Malfoy: ¡Hola mi querida Ksy! Gracias por las felicitaciones. Jijiji a mi también me encanta Mafalda, escribirla es muy fácil por que ella es espontánea y alocada, en cambio Jill me cuesta más trabajo por que es difícil ponerse en el lugar de alguien tan liado… me inspiro en alguien que conozco, jeje. Y pues, en este capítulo sabrás si tienes razón sobre lo del compromiso de sentimientos. Espero que te guste mucho.
Klaudia-de-Malfoy: ¡Hola! ¡Muchas gracias! En este nuevo capítulo veremos que tan "buen amigo" puede Draco ser… jeje. ¡Espero que te guste!
The darkness princess: :D ¿Empieza a tener forma verdad? ¡Y falta lo más sabroso! (Y no es la aparición de Astoria). Jijiji, espero sorprenderte gratamente ¡Mil gracias por tu apoyo!
Natisluna: ¡Hola! Gracias por las felicitaciones. Y si, eso trato de decirle a Ginny "no te resistas, Draco te conviene ¡y Dios! ¡Quiere ser tu amigo y preocuparse por ti!" pero ella es muy orgullosa y rara y me sale con que eso la confunde xD jijiji. Pero te prometo seguir intentando convencerla para que este fic tenga algún progreso.
Misha: Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y dejarme un mensajito, en serio niña, sabes que lo aprecio. Espero que te guste el capítulo.
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Como siempre, espero que disfruten mucho con este capítulo.
¡Y que se animen a dejarme más reviews! xD
No ha sido fácil, se que ha pasado mucho tiempo pero ya saben que ahora tengo más responsabilidades, de todos modos, tengan por seguro que aunque tarde terminaré mis fics.
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Capítulo 8. El fin del juego.
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Ginny seguía sin comprender por qué no podía dejar de ver el arreglo floral que había recibido esa mañana, naturalmente, seguía sin poder dejar de verlo.
-Hola, prima –saludó una voz muy alegre distrayéndola de su labor de estudiar las flores.
Mafalda, junto a sus amigas Kathleen y Breanna acababa de entrar en la enfermería. Ese día estaba radiante y parecía muy contenta por alguna razón, caminaba por la enfermería dando saltitos y movía las manos al compás de su caminar. Ginny le sonrió al verla tan feliz e intento averiguar la causa de tanta algarabía interrogando con la mirada a sus dos compañeras de curso.
-Ni idea –dijo Brenna, la vivaracha Ravenclaw que enfermaba del estomago cada vez que se servía hígado en la comida y que Ginny le había presentado a Mafalda para no tener que recibir a su prima de visita todos los días a perturbar su paz en la enfermería.
-Pero lleva así todo el día –dijo la pequeña Kathleen, que al igual que Mafalda, estaba en el primer año en Gryffindor, pero que era todo lo contrario a ella: una niña muy tímida y muy sensible.
-¿Qué? –preguntó Mafalda deteniéndose al darse cuenta de que Ginny y sus amigas la miraban con curiosidad.
-¿Por qué estas tan feliz, Mafalda? –preguntó Ginny procurando que su pregunta no sonara a acusación.
-Por que hace un día precioso –respondió la niña, que al igual que Ginny ostentaba una cabellera rizada y roja.
-Uhm…-dijo Ginny mirando su arreglo de flores –tienes razón.
-¿Los sábados casi no estas ocupada, verdad prima? –consultó Mafalda todavía con su amplia sonrisa.
-En esta época del año casi no –le dijo Ginny sin comprender por qué Mafalda quería saber eso-. En invierno, esto se llena de gente resfriada.
Breanna sonrió de forma extraña al comprender que Mafalda pretendía sacar nuevos datos para su libreta de "notas". A Kathleen en cambio, todo aquello la ponía nerviosa.
Flash back.
-No te diré ni una palabra –zanjó Jill.
-Me enteraré de una u otra forma –amenazó Mafalda, de una forma nada esperada para una niña de once años.
-¡Basta, chicas! –pidió Alex y luego se acercó al oído de Jill-. Basta Jill, aquí la prefecta eres tú, por favor, compórtate como tal.
-Tienes razón, es por eso que nos vamos –respondió ella seria y se puso de pie-. No se que estábamos pensando cuando hicimos amistad con estas niñas.
-¡Tal vez que tu patética vida de adolescente es menos interesante que la de unas niñas! –exclamó Mafalda de pie cuando Jill, seguida de Alex y muy por atrás de Claire, que se había mostrado renuente a marcharse sin probar el postre, atravesaron la puerta de salida del comedor.
La atención de mucha gente en el comedor se poso en la altanera niña de Gryffindor que estando en primer año gritaba a los de séptimo.
-¡Estas bien loca, Mafaldita! –se rió Breanna cuando los de séptimo abandonaron el comedor.
-A mi no me parece divertido –dijo Kathleen completamente sonrojada-, siéntate ya por favor, Mafalda.
Casi orgullosa de que tanta gente la mirara, Mafalda se sentó de nuevo y acercó su rostro al de sus amigas para hablarles en secreto.
-Hay algo muy raro en Jill –susurró-. Y yo, voy a averiguar el qué.
-Pero si ya sabemos que esta peleada con Alan –susurró Kathleen-, ya déjala en paz—pidió apenada por la prefecta de su casa.
-¿No te das cuenta, Kath? –un brillo peligroso había llenado los ojos color olivo de Mafalda—se trata de algo más. ¡Ella sabe algo que yo no!
-¿Y acaso tienes que saberlo? –preguntó Breanna entre divertida y exasperada por la actitud de Mafalda- ¿Por qué?
El rostro de Mafalda cambió completamente mientras se sentaba muy derechita y miraba a las otras niñas como si fuera una líder político.
-Por que la información es poder ¡Y a mi me gusta el poder!
-Estás loca de remate—anunció la pequeña Kathleen poniendo una expresión de tedio.
A continuación, la cara de Mafalda cambió por completo y sus ojos verde olivo mudaron su expresión.
-Necesito su ayuda –dijo con cara de cachorrito y voz dulzona-, por favor—pidió moviendo las pestañas.
Breanna y Kathleen tuvieron que sostenerse las mandíbulas una a la otra para no quedarse con la boca abierta.
-¿Qué? –preguntaron al mismo tiempo.
-¿Qué? ¡No! Pero si te digo que estas rematada, Mafalda… ¡No! –a Kathleen le hubiera gustado poder sonar más firme, pero el hecho, era que su voz era demasiado suave.
-¿Qué? –Breanna abrió sus ojos de par en par, le estaba costando mucho aguantar la risa –Pero en serio, ¿qué?
-Pues… eso—dijo Mafalda muy tranquilamente-, Quiero saber que se trae Jill entre manos, pero necesito ayuda.
-Ohohohohohkey –dijo Breanna divertida-. ¿Sabes qué? Tengo mucha curiosidad de saber en qué para todo esto. Cuenta conmigo—completo con una sonrisa franca.
-¿Y tu Kath?—pregunto Mafalda con los ojos redondos de tan abiertos-. ¿Cuento contigo?
Kathleen tuvo que reconocer cuando vio sonreír a Breanna que a ella también le divertían las locuras de Mafalda. Además era demasiado tímida para hablar con casi todos sus compañeros, apenas estaba tomando confianza con Breanna y Mafalda. Definitivamente no quería que sus "amigas" la dejaran fuera de su "monitorización".
-Está bien –dijo después de un largo, largo, largo, suspiro.
Fin Flash back.
-¿Y esas flores? –pregunto de repente Mafalda y sus ojos brillaron más que nunca.
Ginny no hizo siquiera el intento de reprimir una sonrisa.
-No lo sé—dijo mirándolas otra vez, aunque si se imaginaba de quién eran-, pero son preciosas.
-¿Pero cómo es eso de que no sabes?
-Han llegado esta mañana y ya.
-¿No tenían tarjeta?
-Si, la tenían.
-¿Y quién te las envió? –Mafalda estaba tan emocionada que podría haber pasado una saeta detrás de ella y no lo hubiera notado.
-No te lo diré.
-¿Acaso ha sido el profesor Malfoy? –pregunto súbitamente Mafalda, esperando así descolocar a Ginny y averiguar más.
La boca de Ginny se crispo en una sonrisa torcida.
-No te lo diré –zanjó-.
Una sonrisa maliciosa se dibujo a su vez en el rubicundo rostro de Mafalda.
-O sea que no lo sabes –dijo convencida -. No firmó la tarjeta ¿verdad?
-Mafaldita, ¿no tienes nada más que hacer que importunarme? –si se podía, la sonrisa de Ginny era más maliciosa que la de Mafalda -. ¿Estudiar para algún examen… de pociones tal vez?
-¿Eh? –las tres niñas preguntaron al unísono y muy pálidas.
-Er… creo que yo si que me iré a estudiar –anunció Breanna.
-Y yo –le secundó Kathleen.
Y en menos de lo que se tarda en decirlo, ya habían dejado la enfermería.
-Tú –murmuró Mafalda, todavía pálida -, ¿Sabes algo?
-¿Yo? –Ginny fingió inocencia –No, no, nada.
Como un robot, Mafalda dio media vuelta y camino hasta la puerta de la enfermería.
-Me voy a estudiar –dijo y dirigió una última mirada a la enfermera antes de salir.
-D&G-
-Definitivamente ha sido el profesor Malfoy –murmuró Mafalda lo más bajo que pudo, ya que ella y sus amigas se encontraban en la biblioteca.
-¿Qué cosa? –preguntó Breanna.
-¡Pues el que envió las flores!
-Bueno, es una posibilidad –concedió Breanna también murmurando muy bajito.
-La pregunta es por qué.
-Bueno –murmuró Kathleen aún más bajito –por que como su novio, quiso tener un detalle lindo con ella.
-¿El profesor Malfoy? –Preguntaron a la vez Mafalda y Breanna con cara de que no podían creer la ingenuidad de Kathleen.
-No –dijo Breanna –el profesor Malfoy es el tipo de hombre que sólo tiene detalles cuando se equivoca.
-¿Y tú como sabes eso? –preguntó Kathleen confundida.
-¿Yo? Por que leo corazón de bruja –dijo Breanna contenta -. He clasificado según su método a casi todos los chicos de Hogwarts. De ese modo, cuando este en edad de salir con alguno, me será más fácil elegir.
-¿También clasificaste al profesor Malfoy? –preguntó la pequeña Kathleen asustada.
-El punto es que Ginny no le perdonara –murmuró Mafalda exasperada –por eso sabe que tendremos examen.
-Eso tiene sentido –observó Breanna.
-Deberíamos prevenir a todos y que se pongan a estudiar –sugirió en un susurro Kathleen.
-¿Quiénes son todos? –Mafalda subió levemente el tono de su voz.
-Pues…
-A nadie se lo diremos –dijo Mafalda muy seria—esta mal divulgar cosas de las que uno no está seguro. Debemos investigar más a fondo antes.
-¿De cuándo a acá? –Preguntó Breanna sabiendo que en realidad, Mafalda quería aprovechar para salir mejor que los demás -. Además tenemos que estudiar, por un tiempo debemos dejar de un lado las investigaciones.
-¡Cuándo Harry Potter y sus amigos investigaban algo se concentraban en ello! –dijo Mafalda tan afectadamente como si sus "investigaciones" fueran tan vitales como las que hacían Harry, Ron y Hermione sobre Lord Voldemort.
-¿Y entonces qué sugieres? –preguntó Breanna, por que Kathleen parecía estar esforzándose por ignorar a Mafalda.
-Aún no lo sé. Pero por lo pronto me voy de aquí –dijo y cerró su libro y sus pergaminos de notas-. En lugar de mortificarme voy a intentar impedir el examen. Nos vemos luego.
-D&G-
Cuando las tres niñas salieron de la enfermería, Ginny se olvidó de cualquier pendiente y se dedico a observar las flores otra vez. Del bolsillo de su delantal, sacó la tarjeta con la que habían sido colocadas esa mañana la puerta de su despacho. Era un rectángulo sencillo de papel brillante y escrito con tinta plateada tenía apenas una frase:
"Te veré esta noche"
Ginny no había dejado de darle vueltas al asunto en su mente durante todo el día. Le parecía increíble que ese pedazo de cartón tan insignificante hubiera desatado de pronto tantos revoloteos en su interior. Por que sentía la inquietud en su pecho y eso le molestaba, los insectos en el estómago le alteraban y esa sensación en sus piernas la descolocaba.
Aún después de tomarse una poción para calmar los nervios, sus pensamientos no encontraban paz en medio del enervante perfume de flores que llenaba la enfermería.
Y eso era malo. Por que era el sólo pensar que Draco Malfoy le había enviado flores y que después de una semana lo vería ahí lo que la tenía así. Era realmente muy malo.
Simplemente, por que era Draco Malfoy.
-D&G-
Arrogante, soberbio y elegante como sólo él, Draco Malfoy estuvo con su lámpara de alcohol esa noche en la enfermería. Como en otras noches, llamó a la puerta del despacho de Ginny y esperó a que ella, envuelta en su batita de satín azul le abriera.
Pero nadie abrió.
Ginny estaba decidida a no abrir esa noche. Acababa de darse cuenta de lo peligroso que era para ella en esos momentos la compañía de Draco y estaba decidida a no acercarse a él hasta que el dique de contención de su mente se hubiera reconstruido y volviera a ser un firme "detesto a Draco Malfoy".
Por que su barrera se debilitaba, y era consciente de ello. De que el absurdo juego de noche de Draco tenía efecto en ella, que ya no quería darle besos indiferentes y molestarlo con comentarios ácidos. Quería molestarlo con comentarios ácidos para obtener besos dulces.
Y eso era muy, muy malo.
Y estúpido.
Era completamente estúpido por que era imposible, y ella lo sabía. Y ni siquiera tenía ganas de enfrascarse en eso… sólo que estaba pasando.
Y pensó que estaba a tiempo de impedirlo.
Por que vamos, Draco ni siquiera le gustaba. Al mirarlo no encontraba galanura, sólo esa soberbia que no enganchaba, sino que intimidaba; cuando esté la abrazaba en aquellas noches de besos furtivos, no se sentía protegida, sino más bien como una prisionera, como un pajarillo asechado por un gato. Ya no quería jugar a los encuentros nocturnos con él. ¡Ya no quería!
¡Y Merlín! ¡En el fondo lo deseaba tanto!
Y no comprendía por que. ¿Es que acaso se hallaba tan desesperada por encontrar un hombre que hasta Draco Malfoy le venía bien? ¿Cómo era posible que con un poco de preocupación y unas flores se hubiera enganchado tanto?
"Si que estabas desesperada, Ginevra" se regañó a si misma y espero a que los pasos de Draco sobre en enlozado le avisaran que se había marchado.
Como una niña asustada, giró el pomo de puerta y la abrió lo suficiente para asomarse apenas.
-Buenas noches –la saludó la fría voz que arrastraba las palabras.
Sin poder decidir si estaba sobresaltada, apenada, enojada o qué, abrió la puerta por completo.
-Buenas noches.
-¿Pasa algo? –preguntó sagazmente.
Ginny se ordeno calma y se sereno lo mejor que pudo. Un gran esfuerzo en realidad.
-¿Qué haces aquí, Draco?
-Vine a verte ¿qué más?
-¿Por qué? Quiero decir, creía que ya no querías venir más.
-Por que tuve ganas. ¡Vamos! ¡No finjas que te sorprende tanto! Hasta me tomé la molestia de enviar una tarjeta.
-Y flores –completó Ginny.
-Por tu cara parece que no te gustaron.
Ginny no respondió nada, hubiera querido pedirle que se fuera antes de que le deseara más pero no lo hizo. Absolutamente nada salió de sus labios.
De pronto, los ojos grises de Draco se abrieron de par en par y el joven profesor emitió un silbidito.
Ginny no se había puesto la batita esa noche para salir, en realidad por que pensaba que Draco ya se había ido, el caso es que lo había olvidado hasta que la mirada del rubio, penetrante y audaz se lo recordó, haciéndola enrojecerse hasta las orejas.
En la mente de Draco se acababa de dibujar una mujer completamente distinta a la que había conocido hasta entonces, la imagen de niña buena que jugaba con fuego se cambió por "sólo fuego". Por que esa noche, al verla sólo con el camisón, Draco descubrió que no sólo era una chica bonita, o linda. También era sensual… absolutamente sensual.
Aunque Ginny se metió al despacho y fue a su habitación a coger la batita corriendo, era tarde. La imagen que tenía sin la batita había quedado en la memoria de Draco.
Por que incluso ahora que la llevaba puesta, Draco parecía estarla viendo en el diminuto camisón; el de las tiritas que dejaban ver los hombros, los encajes que hacían que sus pechos redondos lucieran y que tenía la caída tan suave que dejaba adivinar su ombligo y que apenas y le rozaba las piernas. El rubio profesor se acercaba a ella más peligrosamente de lo que nunca había hecho y le dedicaba una mirada tan sugerente que hizo a Ginny sentirse completamente acorralada.
-No –dijo de repente, cuando los labios de Draco estaban a menos de un centímetro de los suyos -. No. Aléjate de mí, por favor.
Draco se detuvo justo donde estaba, a una distancia casi insignificante de ella y enarco las cejas para mirarla… esperando.
-Esto… esta volviéndose peligroso. No me gusta.
-Te gustará –aseguro Draco antes de cerrar la distancia entre sus labios.
Casi temblando, Ginny puso las manos en su pecho y empujo; no logró gran cosa, de hecho, los labios de Draco aprisionaron más los suyos.
-Ya basta –pidió cuando pudo.
Y Draco se detuvo, se alejo con cuidado, provocándola. Luego la miro fijamente.
-Yo… -intento decir Ginny –es que, no quiero que vengas más aquí.
-Siempre dices eso –respondió Draco ladeando su rostro.
-Pero esta vez –Ginny fue incapaz de mirarlo a los ojos –es peligroso para mí.
Draco pareció entenderlo de repente.
-¡No, Ginevra! No me digas que…
Ginny no se movió, sólo alcanzo a ver de reojo el cambió de actitud de Draco y casi pudo ver miedo en sus rostro tan pálido.
-Tienes razón –fue todo lo que dijo después de un rato –no debo venir más aquí.
Terminada la frase, tomó su lámpara y salió de la enfermería. El juego había terminado.
-D&G-
Esa noche, Mafalda la pasó en la sala común repasando todo su cuaderno, buscando cualquier cosa que pudiera ayudarle a cumplir alguna de las misiones que se había auto-encomendado: la de averiguar qué pasaba con Jill o la de impedir cualquier examen de pociones.
-Veamos… Jill Dolgin, de séptimo año, prefecta de Gryffindor desde el quinto. Esta enamorada de Alan Reynard—leyó Mafalda –quien no le hace caso por que esta encaprichado con mi prima, Ginny. Alan también es un Gryffindor de séptimo, se sabe que ha tenido que ver con Nelly Winkelstein, quinto año en Slytherin "una tía de lo peor" –había escrito la niña en sus notas.
"Aquí no hay nada" pensó Mafalda continuando su revisión.
-Jill es la mejor amiga de Claire Lathers, séptimo, también de Gryffindor que siempre ha estado enamorada del profesor Malfoy –"y no esta nada perdida" –juega en el equipo de quiditch como cazadora y es muy popular. Uno de sus admiradores es nada menos que Alexander Brownie, prefecto de séptimo año de Gryffindor quien es uno de los muchachos más populares por que tiene fama de ser listillo y lindo.
Mafalda le dio vuelta a la página y empezó a leer la "monitorización" que había hecho de ellos.
-Todos nos hemos vuelto cómplices por que sabemos del "secreto amor"; como Alex es el más inteligente de todos es algo así como el líder. Tengo la impresión de que a veces me vigila.
La niña leyó en un día distinto.
-Me he vuelto cercana de Alan por que ha peleado con el resto de sus amigos. Dice que la discusión inició con Jill ya que Alan descubrió a mi prima con el profesor Malfoy en uno de los pasillos y ella lo acuso de espiarlos; luego se llamaron "idiota" uno al otro y por alguna razón Alex y Claire se pusieron del lado de Jill. Alan se fue con Nelly Winkelstein lo cual les molestó más. Y como Alan no tiene a nadie más últimamente habla conmigo.
Mafalda suspiró largamente, aquello no le estaba ayudando con sus conclusiones.
-Tal vez –se dijo a sí misma-, Jill haya compartido su secreto con Claire… Me pregunto si podría engañarla para que me dijera algo.
Mafalda pasó a una hoja en blanco de su libreta y puso en mayúsculas: "ENTREVISTA CON CLAIRE". Fuera como fuera, le sacaría la verdad al día siguiente.
En cuanto al examen de pociones, algo bueno era que el profesor ya le había enviado flores a la enfermera; al día siguiente se haría un espacio para visitar a su prima y procurar convencerla de perdonar al profesor por cualquier cosa mala que él le hubiera hecho.
No podía Mafalda saber que ya era tarde para formular ese plan.
-D&G-
¡Se había enamorado!
¡La muy estúpida se había enamorado!
Draco anduvo golpeando todo aquello que se le cruzó en el camino hacia su habitación.
¡Maldición!
¡¿Cómo había podido enamorarse de él?
¡Se estaban divirtiendo, solamente!
¡Ella no debía tener sentimientos de la misma forma que él no los tenía!
¡Sólo debían divertirse!
Draco estuvo toda la noche dando vueltas en su cama. Le molestaba la idea de que la pelirroja se hubiera enamorado por que era un problema, pero además; era el final de un juego que había estado disfrutando mucho.
Realmente no supo decidir si la imagen de Ginny en su camisón de seda azul marino le gustaba o si era lo que más le molestaba del fin del juego.
-D&G-
¿Les ha gustado?
¿Qué piensan de la situación?
Ginny enamorada de Draco ¿y Draco? ¿de verdad él sólo estaba jugando?
Agradezco a todas las que continúan esperando esta actualización, espero que haya valido la pena =).
¡El siguiente cap ya lo terminé! Ya esta checado y todo. Sólo falta que me dejen muchos reviews y lo subo en la semana :P
Les deseo mucha felicidad.
muminSarita.
