Muchísimas gracias a:
The darkness princess, ¡Por fin! ¡Por fin!. A Carola ¡quien me animó a sacarle el polvo al fic y retomarlo! ;) díganle "gracias". A Misha ¡Claro que Ginny iba a protestar! A Lynette P. Broderick ¡Quien trabaja un montón! A Lau-Lalis jeje, lo sé, me agrada Astoria. A Vanya ¿Aún dispongo de tu viernes? A Brinitonks ¡mucho tiempo! ¡Pero está de vuelta el fic! A guetta-bu, ¡Wi! ¡Ojalá te guste! A leodyn, claro que será difícil, pero ellos son muy necios jijiji. A Blake Malfoy nunca dejará de sorprenderme que lean toda la historia en un solo día ¡muchas gracias! ;) y por supuesto que Astoria es perfecta xD ¡ya verás! Y a Frutita, lo sé, tardé mucho, pero he vuelto con más.
¡Y a todas las que a pesar del tiempo, no han dejado de esperar esta actualización!
De verdad, espero que disfruten mucho del nuevo capítulo.
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Capítulo 11. El "accidente" de Hogsmade.
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Esa noche, Ginny la paso peor que mal. Cada vez que intentaba dormir, la fría voz de Draco le retumbaba en los oídos "Tú sabías que yo no iba a enamorarme de ti" "Aún si no tuviera un compromiso" y todas esas frases sueltas que Draco había pronunciado dando a entender que no le interesaba en lo absoluto romancear en serio con ella.
En más de una ocasión, Ginny se levantó de la cama para tomar agua y ordenarse calma. Pero le era en verdad difícil aceptar las palabras de Draco como verdaderas. ¿Cómo podía ser solamente un juego? Las caricias, los besos y todo lo que había pasado en la noche de brujas ¿también eso era un juego?
¿Era Draco un cobarde que jugaba así con todas las mujeres? ¿O era un cobarde que no podía aceptar que también él podía enamorarse? Como fuera, la conversación que debía sostener con Draco al día siguiente, ponía a Ginny de los nervios.
Ni siquiera había querido pensar en lo que le respondería cuando él le pidiera continuar con sus encuentros secretos sin compromiso de ninguno. Su orgullo le exigía comportarse con dignidad y no ceder ante ninguna condición; pero sus labios, su cuerpo, alguna cosa cálida en el abdomen le pedían a gritos que se aferrase a él apenas lo viera y lo retuviera a su lado como fuera.
Así que, a la mañana siguiente, Ginny no se encontraba nada bien. Había hecho uso de maquillaje mágico para corregir las ojeras pero continuaba sintiéndose fatal por la falta de descanso.
Estaba por bajar al comedor cuando él entró a la enfermería.
Draco, con una de sus tantas túnicas negras, hacia acto de presencia frente a su escritorio, al fondo de la enfermería.
Se miraron de forma intensa uno al otro por un instante, como si ambos estuvieran haciendo un gran esfuerzo por no saltar al cuello del otro. Hasta que finalmente, Ginny retrocedió un paso y le desvió la mirada.
-Buen día –silbó Draco poniéndole una sonrisa.
Ginny volvió a mirarlo y le correspondió la sonrisa.
-Buen día.
-Veo que has madrugado.
-Uhm –Ginny asintió.
-Entonces, supongo que has tenido tiempo de pensar en lo de ayer –dijo Draco sin perder la sonrisa.
-Algo –reconoció Ginny y un leve sonrojo le cubrió las mejillas-. Pero dime ¿soy solamente un juego vulgar?
Draco se levantó de hombros y su sonrisa cambió un poco antes de responder.
-No lo eres –soltó tranquilamente-. No eres solo un juego vulgar, pero debes entender que las cosas no van a cambiar.
-Entonces eres un cobarde.
Draco se acercó y la tomo de la barbilla.
-Aunque ahora sea un simple profesor, Ginny, soy un hombre de negocios.
Ginny se esforzó por sostenerle la mirada, pero no lo logró.
-Como sea –Draco continuó-, acordamos hablarlo en la tarde. Ahora solo vine para que bajemos a desayunar ¿quieres?
Ginny aceptó con un gesto y ambos bajaron en silencio al comedor. En el trayecto, la enfermera iba preguntándose si Draco tendría algo más que decirle porque a ella le parecía ya suficiente ese "las cosas no van a cambiar".
El profesor Malfoy en cambio, tenía la cabeza puesta en el sábado. Cuando volvía a ver a su prometida.
-D&G-
-Esta triste hoy –murmuró Jill a su amigo, Alex.
Los dos prefectos de Gryffindor eran siempre de los primeros en bajar al comedor. Apenas y habían cruzado la puerta, habían visto a la enfermera y al profesor Malfoy ocupar sus asientos en la mesa principal.
-No diría triste—respondió Alexander fijándose-. Más bien, nerviosa o… preocupada.
-¿Habrá pasado algo?
-Ni idea –Alex pasó sus ojos al profesor-. Pero creo que no. Malfoy se ve muy tranquilo.
-¡Al menos, eso! –Murmuró una voz detrás de ellos—Supongo que eso significa: sin exámenes hoy…
Breanna, con un grupo de Ravenclaws acababa de llegar también al comedor ¡siempre tan madrugadores los de esa casa!
El desayuno había transcurrido sin otros incidentes hasta que Alan, Mafalda y Kathleen llegaron.
-¡Mañana será el día! –Exclamó Mafalda mientras movía las manos a manera de saludo -¿Están todos listos?
-Creo que si –murmuró Alexander-. Pero… ¿de verdad tenemos que intervenir nosotros?
-¿Quién más? –le preguntó Jill soltando sus cubiertos.
-Nosotras no podemos salir del colegio aún –le recordó Kathleen, quien poco a poco mostraba más soltura delante de los demás.
-Así es –refrendo Mafalda –por eso ustedes deben concentrarse para lograr el objetivo.
Alex se quedó sin palabras ante la penetrante mirada de Jill y Malfalda ¿no era que no se soportaban? ¿Y qué hacia Jill de buenas a primeras colaborando en el alucinado plan? ¡Qué mundo loco!
-Está bien, está bien –murmuró-. Lo haremos.
-Todavía pienso que él es un idiota –dijo Jill considerando que era necesario aclararlo-. Es decir, no como profesor, ahí si es bueno, pero como persona es un ciego idiota que debe aprender a tratar a la señorita Weasley.
-Ah –Alex definitivamente estaba perdido.
Alan por su parte, estaba rojo hasta las orejas, le había caído como balde de agua helada lo que Jill había dicho. Él también había sido muy idiota por no valorarla todo ese tiempo. Pero al día siguiente era la salida a Hogsmade y entre planes y planes pensaba tomarse un tiempo para hablar con ella.
-¿Y a ustedes que les pasa? –preguntó Claire sentándose junto a Jill, ella siempre tardaba en bajar a desayunar.
Alex le sonrió. Siempre valía la pena esperar a Claire. Probablemente él solo se había implicado en el asunto por ella, esperaba que un día, ella también se diera cuenta de que él estaba dispuesto a todo por verla feliz.
-Ni idea –le respondió Mafalda divertida—les he preguntado si están listos para mañana y se han puesto así.
-¡Ya es mañana! –Sonrió Claire- ¡Qué emocionada estoy!
-No emocionada –corrigió Mafalda -. Concentrada. ¡Esto es muy importante!
-Saldrá bien –repuso Alan saliendo de su trance—No te preocupes, lo lograremos.
-Eso espero –murmuró Kathleen esperanzada mientras dirigía una mirada fugaz hacia Ginny.
-Los Gryffindor no sabemos fallar –le dijo Alex guiñando un ojo a la pequeña Kath.
-¡Ah! –Los ojos de Mafalda brillaron con un poco de maldad – ¡dejaremos tan mal a la bruja esa que el profesor Malfoy no querrá volver a verla!
Kathleen se asustó un poco, pero los otros chicos se botaron de risa. Mafalda, sus ambiciones y su plan, hubieran encajado a las maravillas en Slytherin…
-D&G-
Para Ginny el resto de la mañana fue pura ansiedad. Hubiera querido pasarla trabajando pero solo tuvo que atender a un par de accidentados de la clase de herbología que había sido mordidos por alguna planta. Y luego de eso, sus nervios y su enojo con respecto a Draco Malfoy volvieron.
Además de lo que le había escuchado la tarde anterior, ahora también se añadía la frase "soy un hombre de negocios".
Por eso, cuando lo vio aparecer en la puerta de la enfermería al terminar las clases. Lo primero que hizo fue dispararle la pregunta.
-¿Tú compromiso es solamente un negocio?
Draco se sorprendió un poco por la forma en que la pelirroja lanzó la pregunta, pero no lo dejo traslucir. Entró con pasos firmes y acompasados y cerró la puerta detrás de él con cierta parsimonia que irritó más a Ginny y finalmente, se sentó a la orilla de una de las camas.
-Es una forma de verlo –admitió.
-¿Ella lo sabe?
-Seguramente lo sospecha. Astoria no es tonta.
Ginny se quedó tan quieta que parecía que la hubieran petrificado. Para Draco las cosas eran así de simples y ella, acostumbrada al cariño de una familia, no podía entenderlo.
-¿Alguna otra pregunta? –dudó Draco cruzando elegantemente sus brazos y ladeando la cabeza.
Ginny movió la cabeza en negación. La voz sencillamente no le salía.
-Habiendo dejado en claro que mi compromiso no cambiará –dijo Draco poniéndose de pie, todavía con los brazos cruzados -¿Qué has decidido?
Ginny lo miró con vehemencia, como si pretendiera matarlo con los ojos o al menos, hacerle algún daño.
-No estoy dispuesta a ser tu querida –dijo firmemente.
-¿No estás dispuesta? –Draco descruzó los brazos y se acercó más a ella-. ¿Entonces debo entender que tengo prohibido aparecer por aquí el resto del año?
-No soy quien para prohibirte eso.
-¿Ah? ¿Entonces supones que voy a venir a charlar contigo y tomar el té? ¿Tal vez que nos sentaremos a tejer?
A Ginny se le desencajó la cara. ¿Estaba burlándose de ella?
-Has lo que quieras, Draco—masculló enojada.
-Lo que quiera, no –Draco torció su sonrisa y la rodeó con un brazo mientras la mano libre iba a su mejilla –si hiciera lo que quisiera, estarías debajo de mí.
Ginny enrojeció más allá de las orejas, de vergüenza, de furia o de las dos cosas ¿cómo se atrevía? Lo hubiera hechizado en el acto o al menos abofeteado, pero el agarre de Draco sobre ella la inmovilizaba.
-Suéltame—le ordenó.
Draco no le hizo caso, en cambio, apretó su boca sobre los labios de ella y con brusquedad la atrajo más hacia él. Sintió a Ginny que se ponía rígida y que de ninguna forma le correspondía, pero no se alejó de ella, como si pretendiera dejarle claro que no pensaba dejar de divertirse solo porque a ella le había salido el orgullo.
-Muy bien –murmuró Draco cuando por fin se cansó de luchar contra su resistencia y se alejó de ella -. Creo que va a ser mejor si ya no me aparezco por aquí, eres demasiado necia.
Ginny se abrazó a sí misma en cuanto él le soltó. Se sentía mal, por primera vez en mucho tiempo, se sentía insignificante. Insignificante. Porque comprendía que había sido ella misma con su ridículo enamoramiento, quien le había concedido a Draco la gran oportunidad de abusar de los privilegios con los que se creía.
-¡Y tú eres absolutamente ruin! ¡Y vas a pasar una vida vacía por culpa de tu estúpido negocio! –reprochó Ginny con un montón de rencor en la voz.
Draco, que ya había dado media vuelta para marchase, se volvió con su acostumbrado gesto de indiferencia.
-Al menos, no la pasaré en esta enfermería. En fin, es obvio que no se puede hablar civilizadamente contigo, nos vemos.
Ginny bufó detrás de él.
-¿Me lo dice el hombre que hace unos segundos intentaba tragarme?
Draco le dio solamente un perfil, ya estaba en el marco de la puerta.
-Por eso.
-D&G-
El sábado, como era de esperarse, encontró a Ginny tan irritable que casi ni ella se soportaba. Había tenido otra de esas noches en las que solamente podía pensar en Draco Malfoy y el deseo con el que la había mirado varias noches atrás y esa misma tarde. Pero claro que eso no importaba, no, al final, Ginny no era un buen negocio para él.
Necesitaba, le urgía, salir del colegio e ir a tomar todo el hidromiel que encontrara en Hogsmade.
Desde muy temprano, se puso su capa de color escarlata encima y salió del castillo rumbo a la cabaña de Hagrid quien la recibió con un enorme vaso de jugo de calabaza, que estaba en su punto justo. Estuvo un rato ayudándole a alimentar a sus mascotas y finalmente se fue a Hogsmade con él. A pesar del frío propio de noviembre, el cielo estaba despejado y en compañía de Hagrid, Ginny se sentía menos fastidiosa.
Todo sucedió muy rápido para Ginny. En un momento, estaba entrando junto con Hagrid a las tres escobas para tomar un trago y al siguiente, la directora McGonagall en persona, le urgía a que volviera al colegio. Había alguien herido y era necesario que ella le viera.
¡Adiós al sábado libre!
-D&G-
Un poco preocupada por el herido, Ginny se apresuró corriendo por los pasillos hasta la enfermería, era muy ágil así que había dejado a la directora muy atrás. Ni siquiera se había dado cuenta de la presencia de dos pequeñas Gryffindor y una Ravenclaw en el pasillo. Ya se arrepentiría de ello…
Al abrir la puerta de la enfermería, se encontró con la persona que menos ganas tenía de ver: Draco Malfoy, sentado en la orilla de una cama, miraba fijamente a la persona que se hallaba tendida en la cama de junto.
Ginny se acercó sin pensarlo demasiado y evitando mirar a Draco por todos los medios, nada la había preparado para lo que vio: la futura señora Malfoy, se hallaba frente a ella, mirándola con un montón de curiosidad en sus preciosos ojos olivo con motitas doradas.
-Pero qué… ¿qué ha pasado? –preguntó sin levantar la mirada hacia donde Draco se la buscaba.
-Hola –saludo la joven rubia que se hallaba tendida en la cama—he tenido un accidente…
-¡Por supuesto que no ha sido un accidente! –Gruñó Draco poniéndose de pie-¡Alguien provocó esto!
-Eso no importa ya, Draco –dijo la joven, luego volvió sus ojos a Ginny—perdone la intromisión en su enfermería, es que…
Por alguna odiosa razón, a Ginny le pareció que la joven era en verdad agradable.
-Ya le he dado una poción para el dolor –interrumpió Draco-, pero no sé de fracturas y la directora McGonagall dijo que la trajera aquí para que tú nos ayudaras.
A Ginny no le pasó desapercibida la expresión contrariada de Astoria al ser interrumpida de forma tan brusca por Draco.
-¿Me permite, profesor Malfoy? –preguntó cogiendo el valor que le faltaba para mirarlo en la joven rubia que estaba claramente molesta con Draco.
El joven las miró a ambas y bufó molesto antes de salir de la enfermería. Él mismo se encontraba tan enojado cuando se dirigía a su despacho que no se percató del ruido que Mafalda, Breanna y Kathleen hicieron al huir del pasillo.
Dentro de la enfermería, Ginny miraba a la otra joven con curiosidad.
-Lo siento –murmuró la rubia –a veces él es muy difícil de tratar…
Ginny le hizo una pequeña sonrisa e inclino la cabeza asintiendo.
-Bueno, tú lo sabes mejor que yo –continúo la rubia.
-Supongo que tú eres su… novia –dijo Ginny, no había sido capaz de decir "prometida".
-Soy Astoria Greengras –respondió la joven con una sonrisa.
-Un gusto, yo soy Ginny Weasley. Así que dime ¿qué fue lo que pasó? –Ginny se fijó en las manchas de lodo de su ropa y en que llevaba el cabello mojado.
-¡Ah! Un montón de cosas –suspiró Astoria.
-Cuéntame.
-Bueno, primero me cayó un montón de porquería encima, luego la túnica se me clavó al piso, luego el tacón de mi zapato se quebró, caí al lodo, un montón de animalejos se me subió encima, el zapato que no se había roto se volvió de goma resbalosa y fui a estrellarme contra algún madero; más porquería me cayó encima y un perro endemoniado me persiguió porque quería la porquería, olvidé lo de los zapatos y quise correr, pero me volví a caer y rodé colina abajo, creo que perdí el conocimiento y cuando desperté, estaba aquí.
Ginny la miró sin pestañear y luchó contra la risa.
-Anda, puedes reírte –dijo Astoria – ¡hasta a mí me divierte! ¿Puedes creer todo lo que me pasó antes del medio día?
Ginny dejó escapar una risita mientras negaba con la cabeza, pero se detuvo al recordar el brazo derecho y las piernas de Astoria que no lucían nada simétricas.
-¿Duele?
-No. Draco me dio una poción muy fuerte en cuanto me desperté...
-Ya.
Ginny se dio media vuelta y fue hasta su vitrina para buscar las pócimas que iba a necesitar para curar a la joven.
-Menos mal que tomaste la poción para el dolor primero, corregir fracturas no es nada agradable. Toma esta.
Astoria miró a Ginny y le dio otra sonrisa antes de beberse la poción que Ginny le había extendido. Tenía un sabor espantosamente ácido.
Ginny cogió el brazo lastimado y lo apretó con una fuerza apenas creíble considerando su complexión. Astoria sintió un crujido y luego se contempló el brazo ya alineado. Luego la enfermera le hizo un vendaje y le metió el brazo en un cabestrillo.
-Para mañana ya estará listo –dijo con una sonrisa.
-Gracias.
-Ahora las piernas. ¿Segura que no quieres tomar algo más para el dolor?
-Si lo preguntas así… tal vez si quiera.
-Toma –dijo Ginny alargándole un vaso en el que vació un poco de la poción analgésica que Draco le había preparado semanas atrás –Y luego está.
Astoria bebió la poción analgésica seguida de más de la poción ácida y contempló absorta la maestría con la que Ginny empujaba en las partes que sus piernas lucían desalineadas y las dejaba como si no se hubieran roto en primer lugar.
Luego Ginny hizo vendajes en las dos piernas y le dio una tercera poción.
-Esta es para la picazón que dan las vendas –dijo y Astoria la cogió agradecida.
-¡Eso fue sorprendente! –Soltó la rubia -¡Eres tan buena como Pomfrey!
-Gracias –Ginny se sonrojó.
-Gracias a ti.
Ginny se incomodó. A pesar de lo accidentado de su día, la joven que ahora estaba sentada en la cama le pareció muy bella. Tenía el cabello escurrido, si, pero aun así sus ojos de destellos dorados y la boca color coral le daban un aura inocente y a pesar de lo terrible que lucía la túnica, el cuerpo debajo de ella, se dejaba adivinar delgado y muy cuidado.
-Bueno, ya está –dijo guardando las pociones en su sitio –le avisaré a tu novio que seguramente estará…
-¡No! –Astoria dejo de sonreír en cuanto Ginny mencionó la palabra "novio"
-… preocupado –murmuró Ginny terminando confundida-. ¿No?
-Es que… yo…
Astoria estaba muy sonrojada y Ginny no tenía idea del por qué.
-¿Pasa algo?
-Él… yo…
Ginny terminó de recoger y aguardó pacientemente a que Astoria se explicara.
-No quiero –dijo Astoria cuando por fin consiguió hilar dos palabras-. Él… me intimida.
-Pero… -ahora era Ginny la que no sabía qué decir—creí que…
Astoria sonrió burlonamente y miró a Ginny divertida.
-¿Qué? ¿Qué Draco es un encanto de novio y estoy locamente enamorada de él?
Ginny se quedó con la boca abierta.
-Creo que tú que trabajas con él te imaginarás que no es nada de eso.
-Pero ¿no están comprometidos? –Ginny por fin consiguió decir la palabra.
-Pero no es por amor ¡por favor! –Astoria se miró la mano sana dejando de sonreír –es porque mis padres quieren.
-¿Tú no?
Astoria miro alternativamente a Ginny y a su mano sana. No sabía si era correcto contarle de su vida a una desconocida; pero a la vez, había tenido siempre la inquietud de visitarla y ver si ella podría ayudarla.
-No—dijo firmemente-. No quiero.
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¿Les ha gustado?
Ya sé que ha pasado mucho, mucho tiempo y el capítulo esta cortito, pero ha sido muy revelador ¿no? Con Draco-soy un hombre de negocios-Malfoy y Astoria –no quiero casarme-Greengras…
¡Por fin! ¡Sale Astoria! ¿Qué piensan de ella? cuéntenme todo… digo, si no están muy enojadas conmigo por la horrible demora, de verdad que ahora si estoy apenada. Peeeeero escribí todo el capítulo hoy mismo y me quede tan emocionada yo solita que ya está a la mitad el siguiente ;) ¿qué dicen? ¿Creen que pueda terminarlo para antes del fin de semana?
Agradezco a todas las que continúan aguardando por esta actualización, espero que haya valido la pena =).
Un abrazo a todas mis niñas!
muminSarita :D
