¡Me encanta cuando los capítulos fluyen así! xD Me permite actualizar pronto, jojo!

Gracias a tehuamihotmail . com,The darkness princess, Frutita, Yuli, Chrie, Lynette P. Broderick, Carola, Lily Malfoy, Lucky y a Brinitonks ¡Por sus reviews tan geniales y motivadores!

¡Y a todas las que siguen esta historia!

De verdad, espero que disfruten mucho del nuevo capítulo.

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Capítulo 12. Los mejores amigos están en Slytherin

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Astoria miro alternativamente a Ginny y a su mano sana. No sabía si era correcto contarle de su vida a una desconocida; pero a la vez, había tenido siempre la inquietud de visitarla y ver si ella podría ayudarla.

-No—dijo firmemente-. No quiero.

Ginny miró fijamente a Astoria quien le sostuvo la mirada como si ambas estuvieran evaluando el grado de confianza que podían poner en la otra.

-¿Y no puedes negarte? –dudó la pelirroja.

Astoria volvió a posar los ojos en su mano sana y soltó un suspiro.

-No.

-¿Lo has intentado?

-¿Te parece que si tuviera opción estaría aquí?

-Bueno, no sé. Los ricos son raros.

La rubia se rió.

-Más bien arcaicos. No tienes idea de lo duro que es.

-Supongo que no.

Se quedaron en silencio, aunque las dos querían decir y preguntar un montón de cosas, ninguna parecía encontrar las palabras adecuadas.

-¿Y dónde estarías? –preguntó Ginny con sincera curiosidad, estaba retorciéndose las manos sobre el regazo y le costaba mucho esfuerzo estarse sentada—Es decir, si tuvieras opción.

Astoria compuso una sonrisa juguetona y luego miró a Ginny con ojos brillantes.

-¡En cualquier sitio! –Suspiró -¡Lejos de Draco Malfoy!

-¿Tan mala es la relación?

-¡Es que no hay relación! –soltó Astoria.

Ginny miró a la rubia con los ojos abiertos como platos y la chica pareció de pronto muy arrepentida de lo que acababa de decir. Había pasado la línea.

De nuevo, ambas jóvenes intercambiaron miradas escrutadoras.

-Tranquila—dijo Ginny finalmente-, nada de lo que me digas saldrá de aquí.

Astoria le desvió la mirada para luego volver a sonreírle.

-Lo sé.

-D&G-

-¿Saben? –Jill dejó de sonreír de pronto y miro fijamente a sus compañeros de travesura –debo admitir que estoy muy sorprendido.

Alan, Claire y Alexander dejaron de reírse también y la miraron interrogantes.

-Quiero decir, no pego gritos histéricos en ningún momento, ni siquiera cuando hicimos al perro perseguirla. Había imaginado que enloquecería y chillaría igual que una bashee…

-¡Oh! –Claire dejó escapar otra risa-¡Yo también!

-Supongo que Estella tenía razón entonces y ella es en serio amable –acotó Alan.

Jill apuró su cerveza de mantequilla para que el tarro le ocultara el rostro. Nunca le había gustado cuando Alan mencionaba a Estella, aunque en realidad, Alan jamás se había percatado de la mueca que ella ponía cada vez que la escuchaba nombrar.

-¿No creen que deberíamos reservar esta plática para la sala común? –dudó Alexander mirando a su alrededor.

-¡Qué va! –Claire estaba especialmente emocionada -¡Es el tema de hoy en este lugar! Si solo nosotros nos portáramos reservados, de inmediato pensarían que tuvimos algo que ver, lo mejor es seguirnos riendo como testigos normales.

-Claire tiene razón –dijo Jill sonriéndole a un grupo de Ravenclaw que había estado presente en la calle principal del pueblo cuando había echado a andar su plan-. Hay que actuar como todos los demás…

-¿Entonces sí fueron ustedes?

Los cuatro Gryffindor se quedaron paralizados cuando la voz de Estella Vartan se les unió en la mesa.

-¡Vartan! –Alan se puso de pie con una sonrisa tranquila en cuanto se recuperó de la impresión -¿Cómo has estado?

Estella le dirigió una sonrisa incrédula.

-Mucho mejor que Astoria, gracias a ustedes –dijo ácidamente.

-¿Nosotros? –Alan seguía sonriendo confiado, Estella aceptó sentarse en la silla que el chico acaba de dejarle-. ¡Ha! Nos hubiera encantado adjudicarnos semejante situación, pero tristemente no fuimos nosotros.

-No te creo nada –aseguró Estella con una seguridad que hizo a Claire estremecer.

Los otros tres Gryffindor, sin embargo, le mantuvieron la mirada fija.

-No nos interesa tener o no tu credibilidad –fue la primera vez en mucho tiempo que Jill intentó hablar con Estella, hacía mucho que ambas pasaban de la otra.

Estella sin embargo, siguió dirigiéndose únicamente a Alan.

-Hicieron esto por la señorita Weasley –acusó Estella seriamente – y podrían prohibirles venir a Hogsmade el resto del año si algún profesor se entera.

-No hay ninguna prueba en nuestra contra –dijo Alan inclinándose sobre el hombro de la chica-. No hicimos nada.

-Entonces, si le digo al profesor Malfoy que sospecho de ustedes ¿no les importaría, verdad? ¿Están seguros de que nadie podría probar nada?

Los cuatro Gryffindor perdieron el color, aunque todos se obligaron a mantener la compostura y fingir rostros despreocupados, sabían que una acusación hecha por la premio anual del colegio, les traería verdaderos problemas.

-Seguros –dijo por fin Alexander. Había arriesgado mucho por un plan que todavía no entendía y definitivamente el chico no iba a caer por ello.

-Ahí lo tienes –le sonrió Alan a Estella –Haz lo que quieras.

-Muy bien –Estella le sonrió de vuelta a Alan y se puso de pie mirándolo fijamente.

La joven pasó una mirada tan dura sobre el resto de los chicos que estos desearon haber ido a Slytherin y haber aprendido algo sobre ocultar emociones en ese momento. Aunque bien pensado, la casa de Gryffindor, les había enseñado a lanzar miradas igual de malas a las serpientes.

Cuando Estella salió de las tres escobas con su acostumbrado aire majestuoso, se dieron cuenta que un par de chicas Slytherin la estaban esperando, iban directo al castillo. No había duda.

-D&G-

-Entonces ¿cómo es que ustedes están comprometidos?

-Draco me escogió –comenzó Astoria y miró a Ginny con ojos vidriosos –un tipo tan codiciado, que podría haber tenido a quien él quisiera y va y se fija en mi ¡no puedo creerlo!

-¿Cómo? –a Ginny le salió apenas un hilo de voz. No se hubiera imaginado que iba a escuchar la historia de viva voz de la prometida de Draco.

-En alguna cena, él se me acercó y me invitó a bailar, ahora sé que debí haberme negado desde entonces, pero cómo iba a imaginar que Draco llevaba ya mucho tiempo observándome y haciendo cálculos conmigo.

-¿No lo conocías de antes? –Ginny estaba pérdida por el timbre tan miserable que Astoria estaba poniendo en sus palabras.

-Algo, muy poco. Él fue compañero de curso de mi hermana así que había llegado a verlo en algunas reuniones. No es que fuéramos amigos ni nada.

-Espera, ¿dijiste cálculos?

Astoria resopló en su mano sana y apretó el puño hasta que los nudillos se volvieron blancos.

-Mi familia está en bancarrota –dijo tristemente—Draco lo sabe, así que hizo lo más conveniente tanto para él como para mi padre: me pidió en matrimonio.

Ginny puso una cara aturdida, pero Astoria ni siquiera lo notó, ahora que había reunido el valor de hablar, no iba a detenerse hasta asegurarse que Ginny sería su aliada.

-Después de la guerra, los Malfoy perdieron su prestigio, no hay mucha gente que quiera confiarles sus negocios –continuó Astoria-. Sin embargo, la familia es tan antigua como incalculable es la fortuna de la que disponen. A pesar de que ha cometido muchos errores, y prueba de ello es que este en bancarrota, mi padre es un hombre absolutamente respetado en la sociedad mágica. Está dispuesto a darme en matrimonio para que el buen nombre de los Greengras respalde la fortuna de los Malfoy y viceversa. ¿Y sabes qué? A ninguno de ellos le interesa mi opinión al respecto.

Ginny acercó una caja de pañuelos a la rubia, cuyos bonitos ojos estaban llenos de lágrimas, que también le iban por el rostro a borbotones.

-¿Van a obligarte? ¿De verdad?

En su cama de enfermería, con tres de sus cuatro extremidades vendadas, la túnica batida de Merlín sabe qué, el cabello húmedo y revuelto y llorando de la forma en que lo estaba haciendo, Astoria parecía alguien de verdad desdichada. Y a Ginny le costaba mucho trabajo procesar todo aquello, que la futura señora Malfoy pudiera ser tan infeliz.

-Apenas y pude poner la condición de esperar un año –murmuró Astoria restregando sus ojos -. Convencí a mi padre de que Draco debía probarnos su honestidad trabajando por un año, pero sé que apenas de inicio el verano, ya no habrá nada que detenga esto.

-Aún queda tiempo—susurró Ginny para sí misma, aunque Astoria no lo notó.

-¡No lo soporto! –soltó la rubia, estaba haciendo algún tipo de berrinche—que me obliguen a estar con alguien que me intimida tanto. Que tenga que dejar de un lado mis cosas y venir y gastar mi tiempo para que él pueda conocerme más ¡cómo si eso le interesara!

Ginny no pudo prohibírselo más y se sentó en la misma cama en la que se encontraba Astoria y la abrazó. Se imaginó cómo hubiera reaccionado ella si un día su padre le hubiera venido con una noticia así, probablemente ella estaría mucho peor.

-Tal vez –dijo suavemente—si llegaras a conocerlo más, podrías…

Hacia menos de un mes, Ginny había dejado entrar a Draco en su mente y de alguna forma, el joven había logrado meterse en su cabeza, a lo mejor, si Astoria le daba una oportunidad, Draco también haría que ella se enamorara. La pelirroja se estremeció con la idea, le dolió más de lo que hubiera esperado el imaginarlos juntos. No era una idea tan remota si lo pensaba bien.

-Me siento como un pajarito acosado por un gato cada vez que lo veo, cada vez que me mira, con esos ojos tan fríos tan vacíos, yo… ¡no!

Ginny dejo que Astoria llorara un rato sobre su hombro mientras ella misma era presa de un sin número de emociones encontradas.

-D&G-

-Ven conmigo, por favor –insistió Alan con media sonrisa.

Jill siguió pasando la vista de la cara del chico a su mano extendida frente a ella sin tener idea de lo que estaba ocurriendo.

Alex y Claire se habían ido al castillo porque la chica estaba muy atrasada en tareas y Alex iba a ayudarle. Y apenas se habían despedido sus amigos, Alan había empezado a ponerse raro… demasiado amable.

-¿Por favor? –dudó Alan ampliando su sonrisa.

Viendo que Jill estaba paralizada, el muchacho busco la mano de ella y la instó a ponerse de pie y seguirlo.

-Este podría ser nuestro último permiso para salir, según Estella. Por eso creo que deberíamos aprovecharlo.

Caminando junto a él, el rostro de Jill seguía absolutamente confundido. Alan en cambio, llevaba una encantadora y traviesa sonrisa en la cara mientras la tomaba de la muñeca para que no se quedara como estatua y siguiera caminando.

-¿Y bien? –preguntó Alan deteniéndose frente al mostrador de la tienda de dulces.

-¿Y bien, qué?

-Voy a regalarte el dulce que tú quieras ¿cuál quieres?

En menos de un segundo, Alan cambió su sonrisa por una cara de total asombro cuando Jill sacó su varita de su capa y la apuntó firmemente a su cuello.

-¿Ocurre algo? –preguntó el chico mirando con cierto miedo a Jill.

-¿Quién eres tú?

-¿Quién? –Alan estaba completamente descolocado- ¡Soy Alan! Deja de jugar, Jill y…

-Alan nunca se ha ofrecido a comprarme nada –interrumpió Jill bruscamente -¿Quién eres tú?

Contrario a la expectativa de Jill, ese "falso" Alan soltó una risotada y hasta intento pasarle un brazo sobre los hombros para que se riera ella también. Pero ella retrocedió, por instinto o por lo que fuera, pero no podía dejar a ese desconocido acercársele más.

-¡Soy Alan Reynard, Jill, soy yo! –dijo con alegría—No me había dado cuenta de lo idiota que había sido… -agregó un poco pensativo, pero sin perder la sonrisa.

Por toda respuesta, Jill lo miro con las cejas levantadas, estaba totalmente descolocada.

-Tanto que si trato de ser amable piensas que alguien ha usurpado mi identidad –Alan seguía con una sonrisa. A Jill siempre le había gustado ese modo travieso de su sonrisa.

Poco a poco, la chica fue bajando su varita, aunque no había quitado la expresión confundida de su rostro.

-Escucha –dijo Alan más tranquilo cuando ella guardo la varita de vuelta en la capa-, sé que no he portado tan bien contigo últimamente, y aun así, tú nos ayudaste con todo lo de hoy. Así que, déjame que trate de compensar algo ¿si? Elige lo que quieras…

Con una cara muy rara, mezcla de sonrisa boba y expresión todavía confundida, Jill se acercó al mostrador. Aún no se convencía de la verdadera identidad del Alan que ahora mismo le pasaba el brazo por los hombros recomendándole golosinas, pero era muy agradable, después de todo lo que había pasado en días recientes, sentirlo tan cerca. Como si estuviera soñando.

-D&G-

-No sabes cómo te envidio—soltó Astoria separándose de los brazos de Ginny.

Ginny hubiera querido reírse por un largo rato de la tremenda ironía que representaba la envidia de Astoria, quien no quería estar con Draco y ella, que no podía estar con él, pero tuvo que comportarse.

-¿A mí? –preguntó la enfermera pasándole otro pañuelo a la chica.

-Si –murmuró Astoria y volvió a clavar sus irises olivo en ella-. Porque pudiste escoger tu carrera, y cuando quieras, podrás casarte con quien te dé la gana y vivir tu vida bajo tus reglas.

Ginny nunca se había detenido a pensar que fuera una suerte poder hacer todo eso. Bueno, tal vez después de la guerra sí que lo había pensado, pero hacía años que no ponía su suerte a valoración, en realidad.

-Cuando estaba en el colegio, soñaba con emprender un increíble viaje que me llevara a desenterrar alguna cultura milenaria –dijo Astoria interrumpiendo los pensamientos de Ginny y cambiando mucho el tono de la conversación –tome el E.X.T.A.S.I.S. de historia de la magia incluso, quería saber…

-¿No te lo permitieron tampoco?

-Viajar a una selva o desierto en busca de vieja civilizaciones –murmuró Astoria con una mueca—no es algo muy bien visto en una señorita Greengras. En vez, he pasado los últimos años de mi vida en casa, aprendiendo a ser la esposa perfecta, en bailes y fiestas que detesto y que me hacen sentir cansada y triste, ¡no tienes idea de lo triste que me siento a veces!

Por alguna razón, a Ginny le vino a la mente Luna, su mejor amiga del colegio era alguien a quien echaba de menos más de lo que podía expresar en sus cartas, pero estaba contenta cada vez que Luna escribía de algún lugar extraño y le contaba de sus aventuras. Luna era feliz en sus viajes y su vida extraña, eso era lo más importante y Ginny se imaginó lo triste que su amiga estaría si hubiera tenido que renunciar a sus viajes para convertirse en prisionera de una mansión. Era un pensamiento espantoso.

Alguien llamó en ese momento a la puerta de la enfermería, Ginny abrió y reconoció a la joven como la premio anual del colegio. Astoria accedió a que la joven la visitara y Ginny lo permitió porque necesitaba pensar en todo lo que la prometida de Draco acababa de contarle.

Estella se quedó muy sorprendida con la imagen que daba Astoria en esos momentos, a pesar de la sonrisa que forzaba, Estella la conocía. Pocas veces la había notado así de triste.

-Estaré bien –dijo Astoria notando la mirada de la chica sobre ella –y Ginny ha ido a buscarme ropas limpias.

-Ya –Estella se sentó frente a ella y la miró interrogante.

-He tenido un mal día –Astoria forzó aún más la sonrisa. No por nada, ella también había estado en Slytherin.

-Me enteré –apuntó Estella -¿Quieres que te traiga algo?

-No. Como dije, Ginny me traerá ropas limpias y me va a ayudar a lavarme.

-¿Ginny? –Estella se dio cuenta del tono familiar en que la joven se refería a la enfermera y emitió su duda sin pensarlo mucho.

-Así me pidió que la llamara. Es alguien muy agradable.

-Ya—Estella se preguntaba si Astoria estaría al tanto de los rumores que volaban por el colegio relacionando sentimentalmente a su prometido con la dicha enfermera. Tal vez no estaría refiriéndose a ella con tanta familiaridad, al contrario, seguramente se sentiría ultrajada de que la querida de su prometido fuera a seguir atendiéndola.

-¿Tú viste lo que me pasó? –Dudó Astoria -¿Me vi tan horrible como creo?

-No fue tu culpa –sentenció la Slytherin—alguien…

-¡No! –Interrumpió Astoria -¡Fue mi culpa! Soy muy torpe, yo… me accidente porque estaba distraída y…

Estella se quedó sin respuesta mientras Astoria seguía balbuceando explicaciones incoherentes para su accidente. La joven premio anual no sabía la razón exacta, pero era lo bastante suspicaz como para darse cuenta de que la misma Astoria sabía que alguien le había provocado todo aquello y aun así, se empeñaba en defender que había sido su propia culpa.

Ginny salió de su despacho en esos momentos, estaba cargando un cubo, espumas de baño, toallas dio una segunda vuelta para traer un túnica limpia. Sin decir nada, Astoria y Estella la vieron sacar su varita para echar el cerrojo a la puerta de la enfermería y luego dirigirse a donde ellas estaban.

-Necesitas al menos lavar tu cabello –dijo Ginny amablemente.

Con ayuda de Estella y Ginny, Astoria se cambió de túnica y usando un pañuelo húmedo limpiaron la piel que no estaba vendada, luego se lavó el rostro y por último Ginny utilizó su varita para ir lavando el cabello de Astoria y que toda la mugre que este tenía cayera en el cubo. Al final, al menos ya no lucía tan miserable. De hecho, envuelta en una de las túnicas blancas de Ginny, se le veía muy bonita.

-Mucho mejor –Astoria sonrió –Muchas gracias, Ginny.

-No te preocupes –respondió la enfermera -. Voy a ir a decirle a Malfoy que deberías quedarte esta noche, así podrá avisar a tus padres y… eso.

-Gracias –dijo nuevamente Astoria, alegrándose un poco porque ya no tendría que ver a Draco por el resto del día.

Ginny le sonrió por última vez antes de salir de la enfermería con rumbo al despacho de Draco.

Estella estuvo alternando su mirada en Astoria y Ginny. Estaba ocurriendo algo muy raro ahí.

-Me alegra que estés mejor –dijo la Slytherin tranquilamente.

-Mucho mejor –le sonrió Astoria.

-¿Por qué lo hiciste? –Estella decidió no darle muchas vueltas y disparó la pregunta sin más –Querías venir a la enfermería ¿no es cierto? ¿Por qué?

Astoria dejo de sonreír y se fijó en el rostro impasible de Estella. Era tan Slytherin.

-¿Insinúas que me he hecho tanto daño a propósito?

-No –Estella respondió con voz firme-. Afirmó que alguien te provoco todo esto, pero que en cierta forma le agradeces que te haya encontrado el pretexto de venir aquí.

Astoria recupero su sonrisa. Había visto a la joven crecer y siempre había sentido un cariño especial por Estella, y en ese momento, estaba más consciente que nunca de lo brillante que era.

-Fue más dolor del que esperaba –reconoció Astoria-. Pero hay algo de cierto en eso, efectivamente, yo quería venir a conocer a la enfermera.

Hubo solamente un error en la conclusión que obtuvo Estella: ella creía que Astoria había ido a conocer a Ginny solo para estar en contacto con el enemigo que quería quitarle a su prometido. Lejos estaba de imaginarse, que Astoria había querido conocer a Ginny para que ella le ayudara a deshacer el compromiso.

-Ya veo ¿Y es lo que esperabas?

Estella esperaba oír a la joven emitir una crítica muy dura de la enfermera y preguntarse cómo Draco había osado comparar a una enfermera de cabello escandaloso con ella que era toda una dama de sociedad. Pero no escuchó nada de eso. Concluyó que Astoria no estaba enterada de los rumores de romance entre Draco Malfoy y Ginny Weasley.

-Ella es excelente, enfermera y persona, quiero decir –soltó Astoria y ahora sí, descolocó totalmente a Estella –Creo que no podría ser mejor.

La joven se dio cuenta de la expresión perdida de Estella, probablemente ahora debería explicarle que ella no estaba para nada interesada en contraer matrimonio con Draco Malfoy y que quería pedirle a Ginny que convenciera a Draco de desistir.

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Por más que Mafalda insistió en que bajaran a comer por turnos para que pudieran estar al tanto de lo que ocurría en el pasillo de la enfermería y el aula de pociones, Kathleen y Breanna le había hecho ver lo inconveniente de la situación ya que las dos amigas de Estella Vartan aguardaban en el mismo pasillo y ellas no debían levantar sospechas de ningún tipo.

Las tres estaban sentadas en la orilla de la mesa de Gryffindor cuando Alex y Claire aparecieron y una muy nerviosa Claire les contó que Estella Vartan había amenazado con ir directa al profesor Malfoy y contarle que sospechaba de todo ellos.

-¡Por eso debimos quedarnos vigilando! –Refunfuñó Mafalda—La vimos entrar a la enfermería… -explico luego ante las miradas interrogantes de los de séptimo.

-¡Demonios! –Alex soltó nervioso –Ahora está a solo unos pasos del despacho de Malfoy.

Con los nervios de punta, los cinco se pusieron de pie bruscamente y se fueron corriendo por escaleras y pasillos hasta alcanzar el que conducía a la enfermería. De alguna manera, debían detener a Estella.

Junto cuando la Slytherin estaba saliendo de la enfermería se topó con ellos. Dijo algo a sus amigas que no alcanzaron a escuchar, pero vieron a las dos chicas alejarse de ahí. Luego, los ojos color avellana de Estella se clavaron en ellos.

-Preweet –dijo pasando sus ojos a Mafalda.

-¿si? –Mafalda dudo poniéndose al frente del grupo que seguía de pie en la escalera.

-Me gustaría que Alan y tú me acompañaran a cenar hoy, en mi mesa –la voz de Estella era condescendiente, como si se tratara de una reyna que invita a un par de nobles a su castillo –Hay algo de lo que quiero hablar con ustedes –finalizó dejando de largo al grupo con su acostumbrado paso majestuoso.

Mafalda, Breanna, Kathleen, Claire y Alexander estuvieron clavados en la escalera un rato, tratando de procesar las palabras de Estella quien no había ido a acusarlos, aparentemente. Finalmente, volvieron al comedor preguntándose unos a otros de qué querría hablarles Estella a Mafalda y a Alan.

No podrían ellos haberse imaginado que aún con toda la frialdad que caracterizaba a Estella, ella quería a Astoria casi como a una hermana. Y que ahora que se había puesto al tanto de la situación, estaba tan interesada en unir al profesor Malfoy con la enfermera tanto como ellos. Nadie en el grupo sentado a la mesa de Gryffindor lo imaginaba en ese momento, ni tampoco recordaban que en Slytherin estaban los mejores amigos. Pero así era.

Mafalda tendría una nueva aliada.

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¿Les ha gustado?

¡Estoy tan emocionada todavía con la última película! ¿Ya la vieron? Yo estoy más Drinny que nunca después de verla, ya sé, es inexplicable…

¡Uy! Se revelan tantas cosas en esta capítulo, he de confesar, que en el momento que se me ocurrió, Estella ya era una de mis favoritas xD ¿A ustedes quien les gusta más? ¿Qué opinan de Astoria? ¿Y de Alan y Jill? Todo es bienvenido en sus reviews ;)

Agradezco a todas las que continúan aguardando por esta actualización, espero que haya valido la pena =).

Un abrazo a todas mis niñas!

muminSarita :D