Capítulo 5: Italia, al fin.

Bob abrió los ojos.

Solo alcanzó a ver dos figuras distorsionadas ante él. Una de las figuras le era muy familiar. A la otra no la reconoció, pero se dio cuenta de donde estaba al oír que ambos hablaban italiano.

- Signora Terwilliger, il suo marito ha subito un colpo tremendo alla testa, ma non era nulla di grave. Sveglia presto.

-Argh... mi cabeza...

Francesca se dió cuenta de que su marido había despertado cuando abrió los ojos. Bob se fijó en el hombre que había detras de ella, al parecer un médico. Llevaba una bata blanca y se notaba que era anciano, su bigote le cubría la boca. Sonrió al verle.

-Beh, mi lasciano in pace.- Dicho esto, salió de la habitación y les dejo solos.

Francesca se lanzó contra su marido y lo agarró por el cuello, dándole un largo beso en la boca, tan largo que Bob casi se ahoga.

-Ups, lo siento.

-No pasa...¡Cof!...nada. ¿Y los niños? ¿Donde están?

-Tranquilo, lograron sacarles a tiempo. Tan solo tienen unas magulladuras, por lo demás están bien. Sobre todo Gino, que con una de sus caídas durante la tormenta se rompió el diente que tenía flojo, y ahora está feliz. Me dá que va a haber que comprarle algo.- Rió.

-¿Me explicas como les sacasteis?

-Si, Señor Impaciente, a eso iba. El caso es que, cuando te llevaron al asiento, le dije a Cecil que se quedara contigo, y yo misma me fui hacia la puerta del baño y la abrí a base de golpes. Cogí la maleta que te había dado en la cabeza, según me dijeron, y arremetí contra la puerta varias veces, hasta que la rompí, gracias a la maleta. Pero ahora...

-Cariño, ¿Estás bien?

-Si, solo es que... puede parecer extraño, pero...-Esbozó una leve sonrisa-Si te dás cuenta, estamos exactamente al revés que cuando nos conocimos, yo sentada a tu lado, y tu tumbado sobre la cama, acabando de despertarte.

Bob se miró y río.

-Tienes razón, ahora que lo mencionas.

Francesca ayudó a Bob a vestirse, ya que no se había recuperado del todo del golpe en la cabeza. Después, salieron a la sala de espera, en donde recibió un abrazo colectivo de parte de sus hijos.

-¡Hey! ¡Tranquilos, que me tirais!

-Papá, ya te habrá contado mamá lo de...

-Si, nos encargaremos de comprarte algo, tranquilo

-¿Y a mi?

-No nos pongamos a pedir, a ti no se te ha roto ningún diente.

-Si, mira.- Abrió la mano y le enseñó uno de sus dientes de leche, con aspecto de estar recién caído.

-Venga, que he visto como te lo pasaba tu hermano.

-Te dije que no iba a colar.

-Anda y cállate-Le dijo su hermana, devolviéndole el diente.

Una vez salieron de la clínica, se encontraron ante ellos la hermosa ciudad de Roma, a plena luz del día, lo que le hizo a Bob plantearse algo.

-¿Cuanto tiempo llevo en coma?

-Oh, no mucho. Solo unas horas, desde que llegamos, pasaste toda la noche en la clínica.

-Y, bueno,¿Cuando va a empezar nuestra semana "No apta para menores"?

Gino y Silvia se pararon en seco.

-¿Qué? ¿Semana? ¿Y que ocurre con el día de Reyes?

El día de Reyes no se celebraba en Estados Unidos, pero como Bob y Francesca habían pasado 2 años en Italia, también lo celebraban en su casa en Springfield.

-Tranquilos, chicos. Lo he planeado todo. Iremos a vuestro hotel con los regalos y os los dejaremos.

-Aaaaah,¿Conque esa maleta tan pesada con la que me hiciste cargar todo el viaje hasta el aeorpuerto eran los regalos?

Los dos chicos de miraron. Se dieron cuenta de que iban a estar en un hotel, ellos dos, con una habitación solo para ellos. A pesar de tener sus diferencias, como hermanos se querían.

Durante el viaje en coche, Francesca le explicó que Cecil, Neil, Vladimir y Amber ya estaban en Pisa, y que iban a dejar a los niños con ellos antes de ir a Venecia.

-Vale, chicos, no quiero que se arme la que se armó desde que os enviamos al campamento de verano el año pasado. El monitor Jenkins jamás volvió a ser el mismo...

-Tranqui, mamá, no haremos nada malo. ¡Ay, el campamento! Que recuerdos... Gino,¿Te acuerdas cuando nos enfadamos con el monitor y en nuestra habitación pisábamos fuerte para que no pudiera dormir en el piso de abajo?

-Si...menudas vacaciones aquellas...

-Y no se van a repetir. -Bob tomó la iniciativa en la conversación.- Chicos, vuestra madre y yo queremos no tener que ir a veros hasta el día en que nos vayamos, tan solo queremos difrutar de unas vacaciones románticas en Venecia. Os juro que si os portáis bien os dejaremos faltar al colegio una semana.

-¡Bob!

-¡Shh, calla! No se van a portar bien, así que no lo vamos a tener que cumplir.