-Disclaimer: Los personajes son de Meyer, la historia completamente mía. Está basada en la canción de I Need a Doctor de Skylar Grey
AU, TH, Lemon.
Estoy apunto de perder la cabeza,
porque te has ido para siempre y me estoy quedando sin tiempo,
necesito un doctor, llámame a un doctor, necesito un doctor,
un doctor para que me traiga de vuelta a la vida...
.
— Contéstame inmediatamente, Isabella Masen. Soy tu marido y como tal estoy en mi pleno derecho de exigirte una explicación.
¿Cómo me podía haber casado con ese hombre? Lo amaba, era hermoso y tenía dinero... Pero nada de ello servía. Él no me amaba y nunca lo haría, podía verlo en sus ojos verdes y aquello era como un puñal que se clavaba cada vez más hondo hasta perforar mi pecho.
Le miré a los ojos y tragué saliva.
Dilo, ¡expresa por una vez en tu vida tus sentimientos! No tengas miedo...
Pero no pude, y volví a sentirme una débil y estúpida.
— Me... Me dolía el dedo. — Estúpida excusa...
Su ceño se frunció y se sentó en la silla más cercana, mirándome fijamente sin parpadear. Desvié la mirada unos segundos antes de sentir la presión de sus dedos sobre mi barbilla, obligándome a mirarlo fijamente. En mi cabeza, pasaron todas aquellas imágenes y recuerdos en los cuales habíamos sido felices, donde nos conocíamos y todo lo demás dejaba de importar ¿qué había pasado?
— Ponte el anillo, Bella. —Sugirió con voz calmada. — Debes hacerlo, cariño. ¿Qué pensarán de ti cuando te vean sin anillo?
¿Por qué diablos me está hablando como si fuese retrasada o una niña?
— Exacto, pensarán que eres una amargada solterona. Y no querrás eso, ¿verdad?
— Ya... —cogí la sábana con mis dedos y apreté. — Me gustaría... —suspiré. — Quiero que te vayas. Quiero estar sola.
— ¿Qué?
Le miré fijamente antes de decirle con voz más clara:
— Quiero que te vayas. ¡Fuera! —Grité. — ¡Quiero estar sola, vete!
No me di cuenta hasta que vi como dos enfermeras entraban, que había estado gritando histericamente mientras mis dedos -que anteriormente habían estado apretados en la sábana -estaban en mis brazos, clavándose fuertemente. Los ojos de Edward brillaron de furia antes de empujar a una de las enfermeras que insistía en que saliese de la habitación.
— ¡No me toquéis! —Edward se colocó bien su corbata. — Sé la salida. —Su mirada fulminaba a las dos enfermeras. Después me miró a mí. — Hablaremos, Bella. Tú y yo hablaremos muy pronto.
Cerró la puerta de un golpe, las ventanas vibraron.
No me di cuenta de que lloraba hasta que sentí algo húmedo recorriendo mi rostro. Las enfermeras comenzaron a abrazarme y a decirme cosas que en ese momento, mi cerebro no podía procesar. Sólo podía mirar la puerta por la cual había salido Edward, mi "supuesto" amor de vida. La persona que me había dado la espalda.
— ¿Te sientes bien, cariño?
Miré a la enfermera de cabello gris que me besaba las mejillas como su fuese su nieta. ¿Desde cuándo alguien se mostraba tan cariñosa conmigo? Intenté no pensar en ello, ya que la respuesta la sabía perfectamente y me dolía. Asentí y conseguí que las dos enfermeras se alejasen de mí un poco para que pudiese tomar aire.
— Bien, no se preocupen.
— Ese chico no me gusta. —Dijo la otra enfermera joven. — Deberías alejarte de él.
— Cállate Joha, son sus asuntos. — La anciana enfermera me miró. —Pero nunca estaría de más que te separases de ese canalla... —Frunció sus finos y rugosos labios. — ¿Cómo puede una chica tan guapa y buena como tú estar con ese... engendro? ¡Tiene de guapo lo que tiene de...
— Joha, Carmen. —Las tres nos sorprendimos al escuchar una voz masculina en la puerta. Nos inclinamos y vimos al doctor Cullen mientras firmaba unos papeles sin dejar de sonreír tenuamente. Cuando terminó, le entregó los papeles a Joha -que se había quedado mirando fijamente al atractivo doctor -y les hizo una señal para que salieran de la habitación. — Salgan, quiero revisar a mi paciente.
Ambas salieron, pero antes Carmen me guiñó un ojo y Joha miró a Carlisle con descaro, suspirando. Joha era una enfermera joven, guapa y atractiva. Sus ojos eran negros y su cabello lacio e igual de oscuro, pero Carlisle no la miró mientras salía. Cuando salieron, cerraron la puerta y agredecí aquel silencio del que no podía haber acceder a él cuando llegó Edward.
Miré a Carlisle, subiendo la mirada de sus labios a sus claros ojos azules. Él también me miraba, aunque más parecía una revisión detallada. Me pellizcó la mejilla suavemente y me dio un vaso que había encima de la mesa.
— Tómate esto, te sentirás mejor — Cogí el vaso de sus manos y asentí. — ¿Quieres que llame a alguien para que venga a visitarte?
Eso fue como un pinchazo en el pecho. ¿A quién? No tenía a nadie, y si tenía a alguien... Esa era Amaia. Era mi amiga desde los dieciséis años, pero era también amiga de Edward, y no estaba segura de que me brindase su compañía cuando se enterase de que habíamos roto, ella siempre había idolatrado a Edward. Aunque él no lo supiese... Claro. Quería tener coraje. Coraje suficiente para poder ir a los juzgados y pedir el divorcio.
Cerré los ojos con fuerza y suspiré.
— No. —Los abrí, sintiendo mis ojos humedecerse. — No hace falta.
— De acuerdo. —Suspiró y me sonrió. — Tengo una idea. Hoy tengo turno de noche, cuando termine de revisar a los pacientes, me quedaré un rato contigo. ¿Qué te parece?
Abrí los ojos como platos, sorprendida de su actitud. Me sonrojé.
— Carlisle... No hace falta, no tienes que molestarte por mí...
— No te preocupes, Bella. — Se acercó un poco más a mí sin dejar de sonreír. — Te contaré un secreto: lo hago porque quiero, no por obligación.
Y con aquellas palabras... Salió de la habitación, cerrando la puerta lentamente y dejándome totalmente sorprendida.
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Eran las diez de la noche y siendo esta la primera en quedarme a dormir, estaba siendo bastante aburrida. Aunque después de cinco horas desde que Carlisle viniese a verme y decirme aquello, aun me sentía nerviosa y algo animada. No sabía si lohabía dicho simplemente para animarme un poco -cosa que había conseguido -o porque de verdad lo sentía. Y si era así...
Prefería no pensar en ello.
Joha y Carmen habían traído mi cena en una bandeja, me habían hecha compañía y cotilleaban sobre los enfermeros y médicos del hospital. Todo fue interesante, pero mostré sinceramente más atención cuando Joha comenzó a hablar de Carlisle.
— Creo que el doctor Carlisle es gay. — Joha mascó su chiclé e hizo una pompa. — ¡No me mira!
Carmen le pegó en el brazo.
— Normal, eres un bebé para él. Apenas superas los veinte.
— Pero las jóvenes nos lo sabemos pasar mejor que vosotras. — Gruñó.
— Ya... que casualidad entonces que no te mire.
— ¡Si me mira! — Elevó la voz mientras pataleaba en el suelo. Después a mí. — ¿Tú qué piensas, Bells?
Mientras que Carmen prefirió llamarme Bella o Isabella, Joha me llamaba Bells o Bell. La miré y sonreí.
— ¿Acaso a todas las enfermeras les gusta Carlisle? —Pregunté mirando a Carmen, ya que Joha parecía enfadada.
— ¡Claro que sí! —dijo Carmen antes de que hablase Joha. — Todas intentan insinuarse, ¡hasta esta niña que tenemos aquí! — Joha bufó. — Fue vergonzoso. ¡Incluso muchas se bajaban el escote! ¿Es que no tienen decoro? Ninguno de ellas sabe que Carlisle sólo se fijará en la indicada. Sí, él es muy listo, no perderá el tiempo no ninguno otra... —Miró a Joha. — Así que olvídate niña.
— ¡Vieja! siempre consigues romper mis sueños... —Gimió mientras se cruzaba de brazos.
— ¡Vah! Te encontrarás a uno de verdad. —Se levantó de la silla. — Ahora vayámonos, Isabella tiene que dormir.
— ¿Por qué? ¡Bells se lo estaba pasando bien con nosotras!
— ¡Nos vamos, y deja de llamarla Bells, su nombre es Isabella! — Carmen tiraba del brazo de Joha.
— ¡Pero tú me dices Joha! —Gimió mientras se arrastraba por no salir de mi habitación. — ¡Bells, lee el libro que te dejé!
Yo sonreía mientras contemplaba la escena.
— De acuerdo, ¡gracias! —Dije antes de que se fuesen.
Cuando ambas se fueron, dije que dejaran la luz encendida.
Pasaron dos horas y Carlisle aun no venía. Decidí coger un libro que Joha me había dejado, era uno romántico. En su portada, había un hombre moreno, fuerte y latino sujetando a un mujer de cabellos rubios que estaba arqueada.
No supe cuántas horas pasaron, pero comencé a leer y no pude parar, incluso aunque sintiese la pesadez de los párpados o mi boca bostezase. Cuando pensé que no podría más, llamaron a la puerta y sonreí al ver a Carlisle. Se había quitado la bata y vestía con ropa casual, de color azul que hacía juego con sus ojos claros. Me sonrió y se sentó en la silla que antes había ocupado Carmen... Pero antes de sentarse, me besó en la mejilla.
— Pensé que estabas dormida... Perdóname. He venido tarde.
Hice un gesto con la mano.
— No te preocupes... Estaba leyendo algo interesante.
— Ah, ¿Sí? ¿Qué?
—Pues...
Cuando me acordé de la portada, quise esconderlo debajo de la sábana pero ya no se encontraba en mis manos. Estaban en las de Carlisle. Alzó una ceja rubia y me miró sonriendo, con más picardía. Alguna vez que otra me había dicho lo atractivo que era Carlisle, pero verle sonreír de aquella manera traviesa y pícara hizo que me quedase mirándolo fijamente.
— Vaya... Así que te gustan las novelas románticas.
Parpadeé y volví en mí.
— ¿Qué? ¡Oh, no! —Me reí nerviosa. — Joha me lo dejó y cómo no venías...
— No te avergüences de ello, Bella. — Dejó el libro encima de la mesa de noche. — Ahora tú y yo vamos a hablar. Quiero aprovechar el tiempo que he perdido por venir tarde.
Me sonrojé y asentí. Aquella noche prometía ser interesante.
¡Hola mis hermosas lectoras!
Antes que nada... Gracias a cada una de aquellas que me dieron su apoyo por la reciente muerte de un familiar mío :')
Gracias por sus hermosos reviews!^^ Espero que les esté gustando.
Aquí un cap más, ¡ya me dirán como va! Bella poco a poco irá cogiendo seguridad en sí misma, pero aun queda... Y Edward entrará cxada vez más fuerte, pero Carlisle estará con ella... Ya no digo más x)
¿Qué les parece Joha y Carmen? Edward se portó mal con ellas... u.U
Por favor, no olviden dejar sus reviews después de leerme... prometo dejarles el próximo cap pronto si lo hacen.
