Hola, Aquí Beto33 Les dejo el Cuarto capítulo, no los dejo entreteniéndose más.
PBP - Beto33
Ascolta, sciocco… Non ti azzardare a dirmi ancora una volta come quella, ¿Ottenuto esso?-
Fredward sonrió galantemente, acercando su rostro quedando a dos centímetros de distancia…
-Sicuro… Bellezza…- Ambos ya compartían el aliento, Fredward empezó a acercar más y después…
Sintió como una delicada, pero fuerte mano golpeaba violentamente su mejilla.
El aludido se llevó ambas manos al cachete en señal de dolor.
Y Samantha se preguntó, "¿Llegué demasiado lejos?"; ¿Lógico que la rubia odiara a morir a un solo chico?, y él es recién conocido, es decir, no sabe nada de él, solo su nombre y lo que ella especulaba.
Las manos le comenzaron a titubear… ¿se preocupó? "Lo único que hice fue defenderme" eso es lo que ella pensaba.
-Tienes la mano muy pesada.- Reía el castaño sobando su mejilla, pronto "la culpa" que Samantha sentía se vino abajo.
-¡Idiota!- Contestó con una actitud tosca. Se sentó en el pupitre notablemente molesta con los brazos cruzados, para así, desviar la atención del aludido.
Pero el muchacho era más que persistente, y eso era algo que desquiciaba a la rubia.
-Por favor, no tienes por qué enojarte así.- El castaño tomó asiento a un lado de una ya muy exasperada Samantha.
Ella sentía unos fuertes deseos de golpearle la cara con el puño cerrado, "A estas alturas el tonto debería estar ya en la enfermería" pensó amargamente, pero no se arriesgaría a meterse en problemas solo por un estúpido, aunque claro, si la situación lo amerita, dejaba salir su lado más obscuro.
No lo pensó más, y siguió ignorando a la incesante plática del castaño.
Él por su parte, pensaba: "Ésta chica es dura de convencer", revolvía sus cabellos al pensar en esa realidad.
Siempre le fue bien en el amor, pero las chicas que lo "deseaban" solo se interesaban en salir con el chico "más guapo" de toda la escuela, o eso es lo que le hacían creer todas esas falsas, así las llamaba "falsas".
Admiró con detalle cada rizo de su cabello dorado… "¿Qué te sucede Benson?" se cuestionaba a sí mismo; era un hecho… "Estoy enamorado" pensó mientras dejaba soltar un fuerte, pero silencioso suspiro.
Y la turba no se hizo esperar, el aula, poco a poco fue ocupada por cada alumno, entre ellos Lisa, la mejor amiga.
-¿Qué hay Sam...?- Preguntó ella, pero instantáneamente se percató de una nueva cara.
-Hola, guapo.- Le comenzó a flirtear al joven, siendo correspondida con un ademán frío y desinteresado, fijando su atención en la hermosa rubia que lo volvía loco, de buena y mala manera.
En cambio Samantha, rodó los ojos y soltó una pequeña risita por la acción de su amiga… "Nunca va a cambiar", se dijo entre pensamientos.
Y entró el Profesor, todos lo odian, si, un calvo cascarrabias, no tenía ni las más mínima consideración por alguno de sus alumnos, un amor enfermizo a la geometría, en resumen, el maestro indeseable.
Sus clases pasaban como un helado derritiéndose en un congelador, metafóricamente: "eterna".
Pasaron 50 aburridos minutos que ninguno de ellos recuperan jamás en su vida, poco a poco el aula se fue despejando.
No era fácil para Samantha terminar su último año de preparatoria en esa escuela, sus nuevos profesores le hacían más complicado el asunto, dedicarle la escuela el 100% de su tiempo era extenuante, y pocas veces le quedaba tiempo para salir de compras con su amiga, en lo que Gibby se auto invitaba, jamás han sido groseras con el gordito, aunque a fin de cuentas, siempre les sacaban unas sonrisas con sus bailes; y agradecida estaba el no tener novio, esto implicaba reducir el tiempo de sus actividades escolares y poco sociables, pero estaba el detalle de su odio a los hombres, por el simple hecho de jugar con ella.
De pronto, el celular de Samantha comenzó a vibrar, ella lo tomó para leer el evidente mensaje que dicho aparato anunciaba…
"Hola, Samantha, ni siquiera te tomes la molestia de preguntarte como es que he conseguido tu número telefónico…
Ya que no quieres hablar conmigo en persona, te dejo mi número de celular y mi correo electrónico abajo del mensaje, espero intentes comunicarte conmigo, ha, y disculpa por lo que casi sucedía antes de clases.
Fredward ó Freddie… como te guste
P.D. Lindo acento italiano, bellezza…"
Y la rubia torció la boca, "¿Es qué no puede haber un tipo más persistente que él?"
Guardó su celular para dirigirse a su siguiente clase, que ya ahora, Samantha se encontraba más que tranquila, ya que no vería más al Sr Howard, su maestro menos favorito
…
Y él se encontraba ahí, sentado en un pupitre en medio de una creciente turba que se presentaba en el aula de Historia.
Esperaba la más mínima probabilidad de que la rubia le devolviera sus mensajes, esperaba y esperaba, y con cada segundo que pasaba se convencía más que Samantha en verdad no quería saber nada de él, al fin, alguien que no lo veía como alguien forrado de dinero o un tipo con un vehículo de media tonelada, pero desgraciadamente tampoco lo veía por quien realidad era, creyó ella que por un doble accidente en un día se tratase de un idiota acosador ¡NO!, "claro que no lo soy", "quizá es que solo es muy insegura, y tengo que esperar" pensaba, mientras se percataba que los alumnos, uno por uno tomaban asiento por ver entrar al profesor por la puerta, y final de la divagación del castaño.
Pero todos se sorprendieron al mirar que no entró solo, tenía compañía.
-Muchachos, como saben, esta semana, tuvimos al joven Benson como un estudiante nuevo.- Menciono a Fredward haciendo referencia, para después dirigirse a la nueva figura. -Bien, ella es su nueva compañera en este último año.-
-Carlotta, Carlotta Shay...- Pueden llamarme Carly - Se presentó una chica de cabello castaño, ojos del mismo color, estatura normal y lo demás se deja a la imaginación. Freddie notó como Samantha sonreía macabramente, erizándole los cabellos, aunque llego a escuchar el pequeño susurro de ella "Genial, una nueva piraña superficial..." y no pudo evitar tragar duro.
-Bien, Shay, busca un asiento y siéntate.- Le indicó empujándola para que se apurase, ella tomó el asiento justo de lado de Fredward, esta lo miraba con peculiaridad, y desvió su mirada al profesor.
El celular de Fredward vibró anunciando un mensaje:
"Re: Sigue soñando, idiota
…Ah, que no se te caiga la mandíbula, casanova"
Sonrío de manera tonta, pero lo confundieron las últimas palabras de la rubia, pero luego prestó atención al pizarrón... O por lo menos lo intentaba…
¿Les gustó? Cada vez que presionan el botón de abajo, nos hacen muy felices :P, nah, broma, espero les haya gustado de parte de...
PBP - Beto33
