Hey ooou, ¿Qué tal?, espero que hayan tenido un buen fin de semana, este capítulo casi no contiene nada de insinuaciones o pensamientos uno al otro, espero igual les guste, de parte de Princess By Poetry y Beto33 ;) ¿Nos Regalan un review?


Y al parecer, despertó peor, su sueño era una completa idiotez; rodó los ojos mientras se abofeteaba la cara para despabilarse el sueño.
Las sábanas cayeron al suelo en un intento por levantarse de la cama, y sus pies arrastraban fuertemente la alfombra de su habitación al encaminarse hacia el baño. Sus necesidades diarias eran requeridas al instante y entró a la ducha, y las razones son obvias.

Su esbelto cuerpo descansaba sobre la silla del escritorio, y su parte posterior era sostenida por el mismo escritorio, su computadora estaba delante de ella, encendida, la tarea en parejas del Sr. Cascarrabias la tuvo en vela toda la bendita noche, y genial, le tocó hacer todo, pues se atuvo a verse en la necesidad de escoger a la Lisa rápidamente, para así…

(...)
-Haber pequeños demonios- El horrible Maestro Howard comenzó a mascullar de la nada, provocando la risa de algunos de sus alumnos, pero no obstante, pasados desapercibidos ante el calvo; comenzó a balbucear con sarcasmo. -Por el genial sistema de estudios que su Director impone, tienen que presentar un proyecto en clase que hable de "¿Por qué los odio tanto?"-

-¿Enserio quiere que hagamos eso?- Y como no puede faltar el típico idiota crédulo de la clase; un chico levantó la mano y preguntó esto al viejo, pero en seguida éste se estremeció al ver como el calvo se acercaba amenazadoramente hacia él.

-No, pequeño estúpido- Le gritó con sorna volviendo a su lugar. -El tema será el que ustedes elija, como si me importara.- murmuró para si mismo. -Serán las parejas de dos, y…, ustedes las eligen.

Y pronto, los ojos de Fredward se posaron en los de Samantha, quien ya de antemano, supuso la intención del castaño, así, que, rápidamente tomó a Lisa del brazo…

-Eres mi compañera-

Y él la veía resignado, una mano se apoyaba sobre su hombro…

-SI quieres, puedes ser mi compañero- La melodiosa propuesta de Carlotta era inmediatamente respondida por el castaño.

-Claro, por que no-

-Y lo presentaran dentro de tres días- Concluyó el viejo mientras salía por el marco de la puerta abierta.

(...)

Error, Samantha. El despertador comenzó a taladrar la cabeza de la chica, pues su ruido es por demás irritante por las mañanas, cayó al suelo por el sobresalto. Trató de ponerse de pie, pero al levantarse, golpeó su cabeza con el escritorio, provocando que una gran taza de café helado cayera en su cabeza.

-¡Lisaaaa!-

Sus ojos obscuros se centraban en un solo punto.

-¡Perfecto!-

Tomó su USB de su computadora, y ubicando rápidamente su bolso, guardo la memoria en ella; alistando después todo lo que necesitaría para su segundo día escolar.

-Adiós, hermanito.- Se despidió de su despistado hermano mayor.

Después de todo, siempre debe de haber alguien sonriente, y Carlotta Shay era el perfecto ejemplo de la alegría.

Caminaba por la acera, cabizbajo, todo ese asunto del "Efecto Puckett" lo ha tenido en vela toda la semana, el primer día creyó que fue una casualidad, claro, es natural que cualquier hombre se derrita por una chica tan bella como la rubia, pero algo significa el repentino y loco enamoramiento hacia ella, se dio cuenta de eso a los dos días de conocerla, y sus sueños se encargaban de recordárselo cada noche, sin duda, esa fue la semana más intensa, confusa y absurda.
Literalmente, llevaba el alma en rastra, el asunto de Samantha lo tenía despierto día y noche, además, se le suma también al "poco" esfuerzo que empeño en el proyecto.
Pronto llegó a la escuela, y entró por la entrada principal, como todos.

En cambio, ella no estaba precisamente en las nubes, su reflejo por evitar a los muchachos, la llevó a elegir a la peor de las compañeras para los proyectos, Lisa, no aportaba mucho al proyecto, por lo que Samantha tuvo que pagar por su mala elección, perdiendo horas de sueño y ganarse una taza de café helado.
Caminaba rumbo a su casillero, cuando pudo abrirlo, metió sus extremidades superiores y la cabeza, comenzaba a gritar dentro del susodicho mueble y también pataleaba, lo que llamaba mucho la atención de los demás.

-¿Qué sucede, amiga?- Y ella llegó, preguntó a su amiga su actual estado psicótico, pero lo único que recibió fueron marcas en el aire y balbuceos incoherentes.

La rubia se recargó en los casilleros para tratar de recobrar el juicio, la preocupación del millón de dólares caminaba por enfrente de ellas; tal vez las ojeras en el rostro de Samantha, o la inexistente expresión facial de ésta mostraban poco interés en la realidad, pero seguía con la mirada al castaño, con cierta peculiaridad, no era tan malo después de todo, se portó muy bien con ella los últimos tres días, tal vez se estaba equivocando al pensar tantas cosas negativas hacia él; torció la boca.

De pronto, como coincidencia, el muchacho volteó en dirección a las chicas, rápidamente, por un reflejo, despegó la vista de Fredward, pero no pasó por alto la grata sorpresa de parte del castaño, éste torció una sonrisa de lado mientras seguía caminando.

-¿No es guapo el chico nuevo, Sam?- La rubia volteó los ojos, forzando una gran sonrisa.

-Sigue soñando, Lisa- Comenzaron a caminar dejando aquel sitio atrás, próxima clase: Sr. Cascarrabias.

-…y esta es la razón por la que elegimos este tema para nuestro proyecto- Se dio por terminada la explicación del tema de Carlotta y Fredward, y fueron acompañados por fuertes aplausos.

-Bien, Shay, Benson, tienen nueve, a sus puestos, ¡ya!- Howard mandó a los chicos a sus lugares de trabajo. -Siguen, Puckett, Stevenson-

Inmediatamente las dos chicas se miraron, Samantha buscó en su bolsa la memoria USB que utilizarían, pero no la encontró por ningún lado, llegada la situación de ponerse de nervios y vaciar el contenido del accesorio.

-Vamos, amiga- Lisa se comenzó a impacientar.

-No encuentro la USB- Ahogó en un susurro.

-Vamos, Puckett, ¿U olvidaron el proyecto?- Interrogó ya en total estado de desesperación.

Samantha pareció recordar todo…

(...)

¡Lisaaa!- Terminó de gritar a los cuatro vientos el nombre de la pelirroja, finalmente, se puso de pie evitando el escritorio y tomó rumbo directo al baño, y después la ducha.
Al salir de ella eligió un par de pantalones y una blusa, se las colocó, secó su cabello. Ubicó finalmente su bolsa para salir a la calle directo a la escuela, sin haberse percatado antes de que la pieza electrónica fuera olvidada sobre el escritorio.

(...)

-Disculpe, Maestro Howard- Comenzó a hablar con algo de inseguridad desde su sitio. -Lo que pasa, es que… bueno… olvidé la USB en casa… pero podemos presentarlo el proyecto después, ¿no?- Culminó con un deje de nerviosismo e inseguridad en sus palabras, y se estremeció al oír la terrible contestación del calvo.

-No cuenten con eso, tienen cinco en "proyecto", tomen de nuevo asiento- Obedecieron, mirándose entre las dos con tristeza y resignación; pronto, la siguiente pareja pasó al frente.

-¿No puedo creer que halla podido olvidar algo tan importante como el proyecto anual, te das cuenta de la gravedad de eso?- Ciertamente, la paranoia de Samantha, por cosas menores empezaba a asustar a su amiga.

-Tranquilízate, Sammy, en fin, tus calificaciones no se pueden ver tan afectadas, cumples con todo, ¿o me equivoco?- Después tomó a la rubia por los hombros y comenzó a zarandearla para hacerla comprender.

-Pero…-

-Pero nada, ya tranquila, en nada te afectará, te lo juro- Le dio un par de leves golpecitos en la espalda para tranquilizarla.

-Esta bien- Comenzaron a caminar por el pasillo. -Oye, ¿viste como casi se le sale la dentadura al viejo por tanto balbucear?- Buscó la rubia un nuevo tema de conversación, siendo este, bien recibido por su amiga, se alejaban, a lo lejos, un par de ojos cafés las observaban.