Disclaimer I do not own twilight! That honor goes to Stephenie Meyer's!
Author - Nails233
Transalator - Moreval
Beta - Bells Masen Cullen
La guerra de los mundos
Capitulo II
EPDV:
No lo podía creer cuando escuche la SUV de Carlisle acercándose, ¡ellos no deberían estar aquí todavía! En mis cálculos entre las idas al baño, las paradas para comer y el viaje en general, ellos no deberían estar aquí por otras 2 horas más. Por meses he estado esperando este momento, desde que vi la visión de Alice sobre ella. Lo supe desde que vi su cara en forma de corazón, sus brillantes ojos marrones y exquisitos rizos marrones, ella era la única para mí. No podía haber pasado suficientemente pronto para mí, después de haber pasado un siglo solo y de varios intentos fallidos de encontrar una pareja, lo había hecho todo menos darme por vencido. Ella no era la primera humana que hemos comprado en nuestros intentos de encontrar pareja, pero desde el momento en que puse la vista en ellas supe que no había nada; no había sentimientos, no había chispas, solo disgusto. Así que cuando Carlisle me informo que me iba a buscar una pareja y que así iba a ser, estaba horrorizado porque ya no iba a poder escoger con quien iba a pasar el resto de la eternidad, pero en el momento en el que él lo decidió Alice tuvo una visión que cambiaria mi vida.
Lamentablemente, teníamos que esperar a la subasta. Me estaba poniendo más impaciente con cada día que pasaba. Me asegure de que todo estuviese listo para su llegada desde la decoración de la habitación que compartiríamos hasta un closet lleno con todo lo que ella podría querer o necesitar. Hasta había seleccionado quienes serian sus asistentes las cuales atenderán todas sus necesidades; se les informó que no debería faltarle nada. Para el momento en el que el día llegó, estaba prácticamente saltando fuera de mi propia piel. Estoy casi seguro de que parecía un desquiciado cuando atravesó la puerta. Quise hacer pedazos la capa cuando la vi entrar encapuchada. ¿Por qué me ocultaban su cara? ¿Era la chica equivocada? Tenia que saberlo, estaba frente a ella antes de darme cuenta de que me había movido.
"Así que, ¿es ella? ¿La chica de tu visión?" Aguanté la respiración, esperando que mis miedos estuviesen equivocados.
"Si es ella y es bastante adorable. Carlisle pago más de lo normal, pero ella valdrá la pena". ¡El dinero no significa nada cuando hablamos de conseguir mi pareja!
"Ya lo veremos, ¿cuál es su nombre?" Hubiese sido genial si la visión hubiese venido con su nombre.
"Su nombre es Isabella". Un nombre hermoso para tan bella mujer.
"Isabella, quítate la capucha," salió tranquilo y fresco, pero yo me sentía de cualquier manera menos así, quería verla ¡ya!
El momento en que su capucha se deslizó hasta sus hombros y reveló su cara, mi respiración se atascó en mi garganta. Era incluso más hermosa en persona. Cuando me miró a través de sus largas pestañas, pensé que mi corazón muerto volvería a latir. Fui pillado con la guardia baja cuando Carlisle la recordó parada en frente de 6 hombres desnuda. Estaba furioso porque ellos la hubiesen mirado. ¡ELLA ES MÍA! ¡Y nadie más la verÁ así de nuevo! Estaba demasiado furioso como para hablar en ese momento, así que chasqueé los dedos para que se la llevaran antes que escuchara mi arremetida. El minuto en que se cerró la puerta de nuestra habitación volteé mi cabeza hacia Carlisle.
"¿Qué rayos fue eso? ¿Son unos bárbaros?"
"Lo siento Edward, ese pueblo dirige sus subasta de una forma muy distinta a la que estamos acostumbrados, no tenia opción. Allí es donde estaba la chica en la visión de Alice."
"Esperen… ¿qué nos estamos perdiendo? No la tocaron, ¿verdad?" Por los pensamientos de Esme, estaba preocupada de que Bella hubiese sido violada antes de la subasta.
"No, no de esa forma. Solo la examinaron como si fuese un caballo por Dios santo" dije entre dientes.
"¡Oh! Pobrecita, debió haber estado tan avergonzada, nunca me gustó Aro".
"¿Cómo llegaron tan rápido? Con todas las paradas debieron haber tardado más." Allí fue cuando los pensamientos de Carlisle me dieron la respuesta.
"¿A que te refieres con que no la alimentaron? ¿Cuándo fue la última vez que comió?"
"En realidad no tenemos esa respuesta, en realidad ni siquiera hablamos con ella," Jasper finalmente se unió a la discusión.
"¡Así que… déjame ver si entendí, no la alimentaron, solo se detuvieron tres veces para que fuese al baño, no hablaron con ella y ella pasó las últimas 24 horas con su capucha puesta!" Me pellizque el puente de la nariz en frustración.
"Entonces… ¿qué piensa de nosotros?" preguntó Alice, siendo la pequeña hada hiperactiva que era siempre.
"No lo sé, no puedo leerle la mente, probablemente piense que ahora nosotros somos los bárbaros." Por un momento me pregunte porque no podía leer sus pensamientos.
"Es porque ella es un escudo mental. No lo supe hasta que empezó la subasta, pero no cambia nada, ya te lo dije Edward, esto es todo, hazlo funcionar, ella es tuya te guste o no." Simplemente asentí y me dirigí a la habitación.
Me gustaba y estaba esperando con ganas pasar la eternidad con ella. Nunca le admití eso a nadie a excepción de Jasper, él ya sabia que la amaba. Se lo dije más que todo porque no tenía sentido ocultarlo ya que es empático. Él podía leer mis sentimientos me gustara o no, él lo sabía. Lo bueno acerca de confiar en Jasper es que no es muy hablador y cuando hablaba era por algo que era necesario decir. Cuando alcancé el tercer piso me di cuenta de que estaba realmente nervioso. No estaba seguro que lo que estaba haciendo aquí o de cómo se suponía que debía proceder, por suerte Carlisle decidió unirse para decirme con sus pensamientos lo que debía hacer.
Desde el minuto en el que entré y vi su glorioso cuerpo envuelto en satén color lila me paralicé. Jamás había tenido ninguna reacción física hacia alguna mujer pero en un segundo todo cambió. Quería quitarle ese infernal vestido de su cuerpo y tomarla, reclamándola de una vez por todas. No me di cuenta de mi siseo hasta que Carlisle sonrió en sus pensamientos, diciéndome que había elegido bien a mi pareja. Entonces ella hizo lo impensable, trató de removerse el vestido. No quería que Carlisle la mirara otra vez. ¡Ella es mía y solo yo puedo verla de esa forma! Por suerte tuve tiempo suficiente para detenerla antes de que se viera algo. En el momento en que coloqué mi mano sobre su hombro pude sentir la electricidad pasar entre nuestra piel. Era absolutamente la mejor sensación que he tenido. Lo que lo arruino fue la reacción física que estaba sintiendo en el momento.
Carlisle remarco en sus pensamientos que debía prestar atención en su expresión corporal, ahí fue cuando me di cuenta de que ella había empezado a abrazarse fuertemente a sí misma. Mis ojos estaban prestando atención en sus detalles, noté que estuvo a punto de decirme algo y por mucho que quería escuchar su voz, si hubiese hablado, no habría tenido la resolución de no tomarla en ese momento. La detuve al colocar dos dedos debajo de su mentón y cerrar su boca. Casi me reí cuando sus dientes sonaron al juntarse, se veía tan linda. Incluso pensé que era hermoso cuando su estomago rugía. Rayos, apenas había estado aquí por más de una hora y ya había ablandado mi interior. Antes de que tuviese la oportunidad de unir mis labios a los suyos, salí corriendo de la habitación con Carlisle pisándome los talones.
"Aliméntenla ya," dije mientras pasaba a Ángela y a Jessica, sus sirvientas personales.
"Carlisle, ¿qué rayos se supone que debo hacer?" me quejé desesperadamente.
"Edward cálmate, es normal que te sientas así. Es una hermosa mujer joven, y es tuya ahora, así que tu cuerpo quiere estar con ella."
"Pero ni siquiera hemos tenido tiempo de conocernos. No puedo entrar y asegurarla a la cama."
"¡Entonces conócela!" demandó antes de dejarme solo con mis pensamientos. Como no podía oír sus pensamientos, escuché sus palabras mientras hablaba con sus asistentes.
"El Señor Edward nos mataría si te viera sentada en el piso, ¿Quieres que nos muramos?" ¿Por qué estaba en el piso?
"No… nunca… pero no creo que se tengan que preocuparse por eso… él no me quiere." ¿Cómo es posible que piense que no la quiero?
"Aparentemente, no vistes como te miraba. Nunca lo había visto mirar a alguien fijamente antes." Debía admitir que estaba en lo correcto, nunca antes me había molestado en mirar a alguien con tanto interés.
"Angela está en lo correcto, ni siquiera nota a lo humanos que están a su alrededor, pero tú eres diferente. Y… ¿lo escuchaste sisear cuando te vio?" Como se pudo haber perdido eso, toda la casa debió escucharlo.
"Sí lo escuché, pero no se molesto en mirarme después de eso, excepto para detenerme de…" Pude escucharla sorberse la nariz, y finalmente me di cuenta de lo que me estaba perdiendo. Ella equivocadamente tomó mi necesidad de mantenerla alejada de mí como un rechazo.
"Él nos ordeno que te llamáramos Señora Isabella, así que definitivamente te quedas." Si tenía algo que decir al respecto, ella nunca dejaría mi lado.
"Eso es porque su padre dijo que no tenía elección, ven esta atrapado conmigo, me quiera o no." Tenía razón, no tenia elección en mi destino, que quedó sellado el día que la vi en la visión de Alice.
"Por favor, siéntate en la cama y come la cena, si él vuelve y no estás feliz, son nuestras vidas las que están en el borde." Más les vale que esté sonriendo cuando regrese o necesitarán ayuda.
"Por favor retírense, las llamaré cuando las necesite en la mañana," le ordene al personal.
Me tomó toda mi fuerza el deslizarme lentamente sobre la cama. "Isabella, por favor, mírame," le pedí tratando de no revelar mis sentimientos todavía.
"Soy algo nuevo en esto, así que perdóname si lo hago mal." No podía seguir luchando con las necesidades, quería sentirla en mis brazos. Necesitaba oler su deliciosa esencia. La pegué contra mi pecho disfrutando de la felicidad eufórica que solo ella podía ofrecer.
Finalmente tuve las agallas para preguntar, "¿quieres que te besé, Isabella?"
Cuando no me respondió, me preocupé porque no quisiera que lo hiciera, pero pregunté de nuevo cuando la vi morderse el labio inferior. Lo quería tanto que casi podía saborearla, "¿Isabella? Por favor respóndeme, ¿quieres que te bese?"
"Sí,… quiero." En el momento en que esas palabras salieron de sus carnosos labios color rosa, había empezado mi viaje al tesoro final. Solo un ligero roce envió ondas electrcas a través de mi columna.
Dios Ayúdame, todo lo que quería hacer era besarla por siempre, pero mientras más tocaba sus labios menos respiraciones tomaba hasta que se detuvo completamente. "Respira Isabella," susurré, esperando no haberla sofocado. Al minuto al que tomó aire, su corazón empezó a latir como si quisiera salirse de su pecho.
Lloriqueó en el momento en el que me retiré para permitirle tomar más aire. "Lo sé… Yo me siento igual," susurré antes de besarla nuevamente. Esta vez quería mucho más, en el momento en el que mi lengua trazó su labio inferior, gimió suavemente contra mis desesperados labios. No perdí la oportunidad de deslizar mi lengua, permitiéndome probarla completamente. Cuando su lengua se deslizo contra la mía por primera vez, sinceramente pensé que perdería la cabeza. Su lengua me permitió dirigir una danza de exploración de la que nunca me podría cansar.
Sentir sus pequeñas manos envolverse en mi cabello, solo me impulsó a profundizar más el beso, pero cuando empezó a tirar suavemente de mi rebelde cabello, no pude evitar el ronroneo que salió desde el fondo de mi garganta. ¿Por qué la atmósfera tenía que ser arruinada en ese momento? Lo único que pude hacer fue tirarme de la cama contra la pared.
"¿Hice… algo… mal?" dijo con voz ahogada.
"No, no te muevas, volveré en un momento," gruñí en mi agitación.
Al momento en el que aparecí en la sala Jasper estaba explicándole la situación a los demás. Normalmente si un lobo estaba cerca de la casa Emmet y Jasper encendían las luces las luces del suelo y lanzan unos tiros con la escopeta para asustarlo, pero este no estaba mordiendo el anzuelo.
"Así que, ¿por qué está todavía aquí, Edward?"
"Creo que es por Isabella. ¡La olió y ahora la quiere para él!"
"No te preocupes Edward, nadie se la va a llevar, ella es tu pareja. La protegeremos contigo," trató de tranquilizarme Jasper.
"La acabo de encontrar después de esperar por tanto tiempo, no la puedo dejar ir ahora, el lazo ya se ha formado."
"No te preocupes hijo, lo detendremos. Ahora vamos deshacernos de este chucho, para que puedas regresar con Isabella para su primera noche juntos."
"Esme, ¿te sentarías con ella para que no esté asustada? Ella no sabe lo que esta pasando."
"Por supuesto hijo, la mantendré a salvo."
En cuanto Esme se fue a mi habitación, todos nos dirigimos al jardín para eliminar el problema que me mantenía lejos del lugar en el que desearía estar. Solo tomó unos minutos rastrear su aroma, pero sus pensamientos fueron su perdición al empezar a burlarse de mí con pensamientos de tomar a Isabella y violarla antes de matarla. Esa no era la mejor idea para hacer en la noche nuestra luna de miel. Toda la pelea duró tres minutos, pero al ver sus pensamientos me hizo derrumbarlo con facilidad. Entre los tres lo inmovilizaron mientras yo le desgarraba su garganta. No lo vio venir. Por suerte todos los demás se encargaron de su cuerpo para que yo pudiese regresar con Isabella. Me entristecí al escuchar de Esme que ella había llorado hasta dormirse. Su noche no debió haber terminado con ella pensando que yo la había rechazado y no lo iba a permitir.
"Isabella, ¿estás bien?" susurre al unirme a ella en la cama de nuevo.
"Hmmm sí…" Me sentí mal por despertarla, pero necesitaba saber que no la había rechazado.
"Lamento que me haya tenido que ir, teníamos a un lobo en la entrada. ¿Puedes perdonarme por irme?" le susurre al oído mientras le acariciaba el cabello. Se puso rígida cuando entendió mis palabras.
"¿Qué? ¿Se fue?"
"Sí… se fue, nunca te va a poder hacer daño." Desearía poder hablar por los demás pero eso era una fantasía.
"Tengo miedo…" lloriqueó, así que la volví a abrazar.
"Yo te tengo ahora, estás a salvo, trata de dormir." Suspiró con alegría en mi cuello, mientras la abrazaba con fuerza.
Quería que nunca sintiese miedo de algo de nuevo, pero era una esperanza irreal. Estábamos después de todo… en guerra con los lobos.
