Hola , aquí llega este último capitulo, espero que les guste y pido mis disculpas por el retraso…
Disclaimer: ningun personaje es mio todo pertenece a JK…
Esperando RR …
Lujuria
Remus se encontraba sentado a la pequeña mesa de la cocina, tomando su habitual café de medianoche, mientras Tonks vestida con una camiseta a tirantes y blanca, lavaba la loza a la forma muggle…él podía notar como la camiseta se mojaba haciendo que se notara que andaba sin sujetador…a la vez que se percibía como debajo de ella algo se endurecía…produciéndole al licántropo la misma reacción pero en otra parte de su anatomía.
El solo la miraba mientras intentaba infructuosamente controlar sus impulsos, de tocarla, acariciarla, besarla…cada centímetro de la piel, pero no lo conseguía de manera satisfactoria, no solo combatía con los sentidos lobunos, de animal que se encontraban agudizados por la cercanía de la luna llena, si no también con los humanos, que eran más fuertes que ninguno.
Se encontraba tan ensimismado en sus pensamientos, que no se percataba de las miradas disimuladas, y la sonrisa de medio lado que la muchacha le dirigía, mientras hacia unos movimientos exagerados, para conseguir que el agua la empapara aun más.
La noche fría de invierno arreciaba afuera, con sus propios vendavales, mientras en la habitación todo se encontraba como si un día de verano fuera, el hombre lamentaba su mala suerte, no le importaría que hubiese una tormenta, hasta la lluvia en su propia cabeza seria bienvenida, pero ni el tiempo se apiadaba de él, ya que la temperatura subía a cada segundo.
Escuchaba la voz de su conciencia que le decía en su cabeza "contrólate, eres demasiado viejo, pobre y peligroso para ella" pero esta cada vez se hacia más baja, mientras el calor aletargaba a su sentido común.
La chica se fue a sentar en la silla que se hallaba a su lado, mientras cerraba los ojos y le dejaba ver sus piernas, que el short deshilachado no ocultaban a la mirada libidinosa del hombre, empezó a sacarse los zapato lentamente, como si deseara que otro hiciera el trabajo por ella.
Fue suficiente para él, que tomo las manos finas y las aparto , continuando lo que ellas hacían, le quito los zapatos, mientras como regalo extra le hacia un masaje en las plantas de sus pies…en la habitación se escucho un gemido de placer, de una mujer y el licántropo termino por perder la poca cordura que aun batallaba para no desvanecerse…las manos fueron subiendo lentamente, sutilmente…apenas rozando la piel, creando una sensación electrizante…mientras los gemidos contenidos eran la única melodía que se posaba en ese cuarto.
La mano subía y subía, hasta llegar a su vientre, sus pechos, que parecieron ignorar…su cuello, su cara, su boca…que sintió estremecimientos de placer al recorrer los labios…de los cuales salieron una palabra ahogada, un nombre … Remus.
Ya no pudo resistirse a probar los labios que lo llamaban clamante, al saborearlos uno temblores jubilosos recorrieron todo su cuerpo y el beso antes suave y tierno…explorante y curioso, se volvió ardiente y hambriento…las manos empezaron a jugar de manera mucho más fuerte con todas esas partes vedadas antes para el, mientras ella recorría su pecho, sus muslos….desabrochaba su túnica y besaba su cuello.
El saco la solera a tirantes, y logro ver su piel blanca desnuda, vio los ojos grises que ahora lo miraban, nublados, locos y sedientos…las manos recorrieron sus pecho, los labios empezaron una inspección mas profundas por el cuerpo…hasta quitar el short y la túnica caía…las cosas se pusieron frenéticas, las caricia y lenguas batallaban por recorrer los lugares incansablemente.
Pero como todo tiene un inicio, ya sea placentero o desventurado…también tiene su final…a veces dulce, otras amargo, pero este llega de manera inexorable, como el andar del tiempo, aunque uno no lo deseo o ruegue por el.
Esto paso mientras el se adentraba en ella y el sudor, gemidos, olores…se mezclaban creando una sinfonía y espectáculo grandioso…mientras la lluvia arreciaba afuera, como si estuviera esperando a que este encuentro se produjera para dejarse caer.
Un grito lanzado a la vez por dos voces en una exquisita coordinación, son nombres que se escucharon por todos los confines de la casa…vacía, demostraba que el clímax había llegado y dos amantes de una noche, dejaban que los brazos de Morfeo los tomara y llevara a su reino, abrazados y satisfechos…en el suelo frió de una cocina…sentir placer también cansa.
Los rayos de sol se filtraban por las ventanas y los parpados de Remus se abrían, mientas que con una mano intentaban evitar la luz…sintió un cuerpo a su lado y se acordó de todo lo pasado la noche anterior, se levanto intentando no despertar a su acompañante…diciéndose que solo fue una noche de lujuria.
Se fue sin darse cuenta que Tonks estaba despierta, diciéndose que si había conseguido vencer ese autocontrol férreo que lo caracterizaba, para conseguir esa noche…quizás algún día lograría que la amara.
