Capitulo 5

Este capítulo es un poquito empalagoso, en cuanto a lo que dicen... asi que a quién no le guste que se aguante un poco porque poco después empieza lo interesante...

Los perosnajes aquí presentes pertenecen todos a J.K. Rowling etc, etc...

La luna llena se imponía en el firmamento de la noche. Los pasillos ya estaban totalmente vacios excepto claro por los guardias que merodeaban de vez en cuando para vigilar.

La biblioteca también estaba totalmente en silencio, hacía ya media hora que Draco había llegado y esperaba impaciente a Hermione.

La puerta se abrió en silencio y por ella entró Hermione, llevaba un sencillo traje azulado y el pelo lo llevaba suelto, aun sabiendo lo que esa noche haría sonrió cuando lo vió apoyado en una de las estanterías, cerró tras ella con llave y se la guardó en un bolsillo.

-¿Por qué cerrais?- dijo Draco al contemplar la pálida piel de la chica- ¿qué es lo que ocurre?

-Debemos terminar con esto... tu viniste por una razón aquella noche... asi que será mejor terminar esto cuanto antes...

-No... no os entiendo

- Viniste por que deseabas acostarte con la princesa, y puesto que atormentais mis sueños será mejor que terminemos con esto y olvidar todo.

Draco se acercó, Hermione cerró los ojos sin embargo no notó nada asi que los volvió a abrir y se encontró con la profunda mirada de él.

-Yo no quiero nada de eso contigo, bueno no aun...-sonrió debilmente ante ese comentario- solo quiero que me digas que me quieres y no puedes olvidarme... yo no aparecí en esta biblioteca porque quisiese acostarme con la princesa... aparecí por aquí porque quería conocer a la bella mujer que cautivó mi corazón cuando salió de esa horrible habitación, solo deseaba conocer a la mujer que no se parecía a las demás... en el fondo de mí solo quería conocerte a tí.

Hermione lo miró con lágrimas en los ojos.

-¿Cómo puedo creerte? al fin y al cabo no te conozco.

-A mi no, pero a mi corazón sí, te lo entregué junto con el primer beso que te dí.

Hermione se acercó al muchacho y lo abrazó temerosa.

-No puedo... no debo... yo soy la princesa y no me puedo permitir esto...

El corazón de Draco dio un vuelco "asi que es cierto, ella es la pricesa"

-Por favor dímelo.

Los ojos marrones de Hermione observaron las afiladas facciones del joven.

-Te quiero, te quise desde que te encontré cara a cara en la puerta, desde que hablabas conmigo como una más sin distinciones, desde que me besaste... pero esto no puede pasar mi padre es hombre de tradiciones y me casará con un principe...

Asustado Draco la abrazó con fuerza.

- ¿Crees que si hablamos con tu padre nos deje estar juntos?

Un golpe se escuchó en la puerta, una voz grave sonó tras esta.

-Hija... estás hay dentro ya se que cuando cierras con llave es por que no quieres que te moleste... pero estoy preocupado por ti.

Una llave se escuchó en la cerradura y antes de que se pudiesen esconder el Rey en persona con dos soldados entraron en la estancia observando entre sorprendido y furioso a su hija en manos de un joven.

-¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO HERMIONE JANE GRANGER?!, ¡tú, desgraciado! alejate de mi hija- al ver que ninguno de los dos jovenes se separaba del otro el rey gritó- ¡¡soldados apresadlo!!

-No, padre- Hermione se interpuso entre los soldados y Draco- no lo hagas por favor yo lo quiero.

-No pienso escuchar a una desvergonzada que se encierra a medianoche con un hombre, no te reconozco, que te ha hecho este bastardo... vete de aqui ahora mismo...

-Pero...

-¡LARGO DE MI VISTA!

Cogiendo fuertemente a su hija la separó de los brazos de Draco y miró a los soldados.

-Llevadlo a las mazmorras y azotadlo cien veces, luego encerradlo en la más oscura de las celdas.

Arrastrando a su hija, la alejó de la mirada de Draco.

-Padre no le hagas daño... por favor- lloraba como nunca lo había hecho, pero su padre estaba muy enfadado para darse cuenta de que estaba destrozando a su hija.

En las lejanas mazmorras, los latigazos se escuchaban en el oscuro eco de las humedas profundidades del castillo.

Draco se mordía el labio inferior con tal intensidad que notaba la sangre correr por su barbilla, el dolor asfixiante de los incesantes latigazos le destrozaban poco a poco... no había gritado y no pensaba hacerlo, ese era su castigo y él lo aceptaría en silencio, el remordimiento del castigo que le daría a Hermione le preocupaba más que de cómo quedaría su espalda y si moriría por las heridas.

Llevaban ochenta y nueve, y ya estaba al borde del desmayo... sus muñecas atadas sobre su cabeza le sangraban por aguantar su propio peso. Cuando creía que no podría más los latigazos cesaron.

-Llevadlo a la celda 56 es una de las más oscuras de todas y mandad a alguien mañana para que le curen las heridas el rey no quiere que muera... todabía.- y una sonrisa cruel se dibujó en el rostro de poseedor del látigo.

Lo soltaron al vuelo y cayó sobre el frio suelo (N/A que rima me ha salido jeje), escupió a un lado toda la sangre que se juntaba en su boca seca. Poco después se durmió totalmente agotado, que feliz había sido hacía unas horas y que triste se encontraba ahora.

A la mañana siguiente apareció una criada que lo despertó con cuidado.

-Hola...

Draco la miró y aunque en esa celda no había casi luz vió el color de su pelo, rojo como el fuego.

-Tu eres...

-No hables... me manda Hermione nadie debe enterarse, yo te curaré.

-¿Cómo está ella?- preguntó con urgencia.

Ginny sonrió.

-Te preocupas más por ella que por tus heridas, están francamente mal...

-Eso no me importa ¿cómo está ella?- preguntó de nuevo.

- Triste, jamás la he visto tan triste, siempre está llorando, no come y anoche no durmió, su padre ha intentado hablar con ella pero está totalmente ausente... su padre está sumamente preocupado... lo peor...

Draco se incorporó, notando el enorme dolor que contenía sus huesos y sus músculos, hizo una mueca de dolor y preguntó.

-¿lo peor? ¿qué es lo peor?

-Su majestad está empeñado en casarla la semana que viene con un rey que tiene el doble de la edad de la princesa... parece que al encontraros en la biblioteca el rey haya perdido la razón , en el estado en el que se encuentra la princesa no es recomendable que esto ocurra... sin embargo asi lo quiere el rey.

-¿Ella está encerrada en su habitación?

-No, pero su padre la vigila constantemente... como una jaula de oro, no le esta permitido salir de noche, ni a los jardines.

-Dile de mi parte que le diga a su padre que no se quiere casar... si su padre la obliga dile que se marche lejos de este reino y que viva una vida feliz.

-Pero...

-Díselo por favor

-Pero, y vos ¿qué hareis?

-Yo cumpliré con mi destino y si debo morir aquí no me importará.

Tras curarle, la joven sirvienta se marchó.

Los días transcurrieron, pero Draco no sabía cuantos habían pasado, el sol no se filtraba en ninguna parte, para él era una noche eterna. Las heridas se habían curado, no le habían provocado ningún dolor, aunque practicamente no se movía, la sirvienta que bajó para curar las heridas del joven no era ya la misma, así que tubo la idea de que a lo mejor su amada se había marchado tras hablar en vano con su padre... o bien se había casado. Las lágrimas ganaron al orgullo y se arrojarón por la cara del joven que ya no tenía fuerzas para levantarse del suelo. La comida que le entregaban era rancia y escasa, llenando poco o nada su estómago.

Uno de los días en que la desesperación de Draco era inaguantable, bajó una persona, iba tapado con una larga capa, la persona en cuestión lo sacó de la celda y lo llevó a la sala de torturas donde tiempo atrás le habían dado latigazos, la luz de las antorchas, mareó a Draco, el cual estaba acostumbrado a la oscura celda.

El hombre lo arrojó al suelo y le ató las muñecas elevandolo del suelo, un dolor punzante en la espalda le confirmó que las heridas aun estaban infectadas. El encapuchado sacó de nuevo un látigo que tenía sus distintas cuerdas anudadas al extremo de estas.

Sin mencionar palabra, el hombre comenzó a pegarle de nuevo en la espalda, consciente del enorme dolor que sentía no solo físico sino emocional, comenzó a llorar, no hizo el menor ruido pero si notaba las lágrimas correr por su sucia cara. Contó los latigazos; cuarenta. El hombre cesó y guardó el látigo en una enorme caja; este se acercó al pálido rostro del joven y le sonrió.

-Chico... este ha sido tu regalo de despedida; pero antes el Rey quiere verte por última vez.

El corazón de Draco comenzó a latir rápidamente y solo tres palabras le azotaban en su cerebro... despedida y última vez. El Rey estaría apunto de matarlo, sin embargo, no era miedo a la muerte lo que en ese momento le atormentaba sino que no volvería a ver a Hermione nunca más...

Soy Feliz!!! Por cierto Feliz Año Nuevo a tods, os diré por que soy feliz, resulta que por Fin, tras esperar no se cuantos meses me han puesto internet en mi casita YUPIIIIIIIIIII!!!!!!! Bueno pues un besazo a to el mundo, hoy estoy feliz, pero no generosa a si que tendreis que esperar a que publique de los otros fics... juajuajua que mala soy...