Destino: capítulo 4: Hacer el amor

En el capítulo 3

Un sollozo fuerte me desgarró la garganta, y las piernas se me doblaron ligeramente. Pero no le daría el gusto de verme derrotada. Así que me apoye en la columna del dosel, y me puse recta, con la espalda erguida, y la barbilla alta. Lo mire profundamente, aunque en realidad no creo que tuvo el efecto que yo deseaba porque seguían cayendo lágrimas, y yo no podía retenerlas.

-Supongo, que hace mucho que te sientes así.

-Por supuesto, no soy un objeto para no poder pensar y sentir.

-Yo no he dicho eso.

-Pues me tratáis como si no existiera.

Me miró muy serio y frunció más el ceño. Hubo un largo rato de silencio, y después unos breves toques en la puerta.

La voz de Kaede entró revoloteando, pero yo ni siquiera supe lo que había dicho. Seguía mirando a Inuyasha a los ojos. De repente tuve la dolorosa conciencia de lo cerca que él estaba, y por unos instantes vacilé. Y las lágrimas empezaron a brotar con más brío de mis ojos, y me nublaron casi toda la vista.

-¡Ahora no, Kaede!...

Su voz fue grave, firme y peligrosa. Su respiración era rápida, como si hubiese corrido mucho. Mi boca se secó. Sentía la firme y masculina fragancia que emanaba de él, y me sentí estúpida porque aún cuando estaba a tan grado enfadada no dejaba de ejercer influencia en mí su sola presencia.

Los pasos lentos y apagados de la amable ama de llaves se fueron extinguiendo. Y yo seguía allí de pie, mirándolo, y él me miraba a mí. Otro largo silencio. Hasta que se prolongó demasiado para mí.

-Estoy cansada, mi lord, me gustaría recostarme.

-Aún no he acabado.

Era una advertencia. ¿Nunca se cansará de mandarme? pensé furiosa.

-¡Pues yo sí!

Mi voz retumbó en la habitación. Y el eco me pareció infinito. Si seguía allí de pie tan cerca de él, quizá no aguantaría las ganas de reprocharle la poca atención que me brindaba, y le gritaría que a pesar de eso yo estaba tontamente enamorada de él. Pero cuando iba a dar media vuelta su mano se cerró tan firmemente en mi brazo que me hizo estremecer.

Cuando me di cuenta su boca presionaba la mía, y mi pecho se apretaba con fuerza contra su tórax. Sentí entonces los músculos fuertes y firmes, y también su solidez. Su mano que retenía mi espalda subió de súbito hasta mi nuca y me acercó más a su boca.

Era un sabor fresco, limpio y en extremo sensual. Entonces un escalofrío recorrió mi espalda e hizo que todo mi cuerpo se estremeciera. Sentí como su boca aún apretada contra la mía se ensanchaba. Sonreía, divertido. Su lengua rozó mi labio inferior, e instintivamente los abrí, para que pudiera entrar libremente. Creo que jamás me habían besado de aquella manera. Mis brazos se entrelazaron en su cuello, y me alcé de puntillas, mientras acercaba más su cuerpo al mío. Era una experiencia extraordinaria. Pensar que tan sólo ese gesto pudiera hacer que mi cuerpo de pronto sintiese tanto calor. Hundí mis dedos en su cabello, nunca antes había sentido algo parecido.

En un instante me encontraba contra la pared, mientras él me besaba el cuello. Mis ojos se cerraron con fuerza, sentía tanto calor…

-¿Te han besado alguna vez, Kagome?

Su voz sonó ronca y grave, y separó sus labios de mi piel, me molesté por aquella separación. Luego me miró a los ojos y yo respondí casi sin voz.

-Un par de veces, cuando tenía doce años.

-¿Quién?

Sus ojos se ensombrecieron y apretó más mi cuerpo con el suyo. Aquel contacto tenía como final pequeñas descargas en mi espina dorsal.

-Mi primo.

-¿Y es igual?

Sus ojos brillaron mientras yo no pensaba en otra cosa que no fuera que me volviera a besar.

-No…

-¿Por qué?

-Por ti.

Mi voz casi ni se oyó.

Sus labios volvieron a apresar los míos, y cuando bajó hasta mi cuello y mordió brevemente la clavícula, un sonido ronco y suave salió de mi garganta.

Cuando su mano se ahuecó en torno a uno de mis senos, la espalda se me arqueó y clavé las uñas en su espalda. Inuyasha emitió un sonido entre gruñido y risa.

Mi pierna derecha quedó apresada entre las suyas, y la moví inquieta mientras él me acariciaba las caderas con la mano libre.

De pronto soltó un gemido grave y ronco, y me apretó todavía más a la pared.

-Esto me estorba.

Se refería al camisón y la bata. Se alejó entonces, para luego quitarme con torpe rapidez la bata. Cuando aún intentaba desabrochar los botones del camisón blanco, caí de espaldas en la cama, e Inuyasha se colocó de rodillas encima de mí.

-¿Qué haces, Inuyasha?

En ese instante caí en la cuenta de que a pesar de la emoción y exitación que me embargaba, sentía desconcierto. Yo no sabía lo que era hacer el amor. Al menos en esencia. Cuando tenía catorce años, oí comentar a una de las cocineras algo sobre este tema. Pero me pareció demasiado extraño y confuso, y ya que estaba segura de que yo no lo utilizaría jamás, decidí dejarlo y volver a mi lectura diaria. De súbito me invadió el miedo y mire a Inuyasha entre aterrada y anhelante. Aunque sentía el miedo en la sangre, aquel calor que me abrasaba no me permitía separarme de él. De pronto me di cuenta que Inuyasha estaba desnudo. Sentí que las mejillas me ardían, y el calor que me invadía se concentró en la parte baja de mi cuerpo.

-Inuyasha…

-Tranquila, amor. Calla.

Al sentir su peso contra mí, jadeé. En parte por la sensación de anhelo y deseo que sentí, como por la firmeza de él.

Cuando por fin logró quitarme completamente el camisón, se alejó un poco y me contempló por un rato. Sentí como el rubor regresaba a mis mejillas, y alargué las manos para volver a cubrir mi cuerpo con el suyo.

Sonrió y sus ojos dorados tenían un brillo oscuro y sensual, mientras sus dedos se deslizaban por mis piernas, abriéndolas.

-Eres tan suave y cálida…

Apenas fue un susurro ronco. Un hilo de voz que se quedó colgado en el aire, mientras se acercaba más. De pronto sentí como algo irrefrenable entraba dentro de mí, lentamente pero con firmeza. Sentí un dolor profundo, y un gemido fuerte y prolongado salió de mi boca revoloteando asustado. Su boca volvió a apretar la mía, mientras se hundía más y más. Las lágrimas recorrieron mis mejillas, y cerré los ojos con fuerza. Pero de inmediato el dolor cesó. Inuyasha se mantuvo quieto, tenso y silencioso. Entonces comprendí que apelaba a toda su fuerza para controlarse.

Después de un largo rato me moví inquieta, apretando mis caderas a las suyas, mientras un sin fin de sensaciones se arremolinaban dentro de mí. ¿Cómo podía estarme tan quieta mientras lo sentía tan profundamente cerca?

Inuyasha se movió también, y emprendió una especie de movimiento suave y rítmico, cada vez más fuerte, más veloz. Hundí los dedos en su cabello, y me apreté con todas mis fuerzas a su cuerpo, mientras un gemido ronco salía de su boca.

Era una sensación extraña sentirlo dentro de mí, pero con todo era también una sensación única. A mí alrededor danzaban varias emociones. Deseo, temor, cansancio, aturdimiento, excitación…y alegría.

Hundí la cara en su cuello, me abracé a su espalda, y susurré.

-¿Esto es hacer el amor?

Mi boca seguía contra el cuello de Inuyasha, y cuando lo dije sonreí. No sabía que cuando se hiciera el amor se sintiera tan libre pero tan unida a una persona. Ahora sentía que él y yo habíamos compartido algo esencial, habíamos dejado parte de cada uno en el otro.

Cuando por fin cesó aquel rítmico movimiento Inuyasha se contrajo, su expresión salvaje y feroz hicieron que un calorcillo recorriera mi espalda de nuevo. Jamás lo había visto tan apuesto.

Quedo tendido encima de mí, y hundió la cara en mi cuello. Sonreí al sentir como aspiraba profundamente. Le acaricié la espalda mientras él me abrazaba.

-Hueles tan bien…

Susurró, y yo sentí que era libre. Libre…tan libre y ligera como el viento. Como siempre había deseado.

Mi corazón latía toscamente cuando volví a abrir los ojos, y me sobresalté. Entonces sentí como su brazo me abrazaba más fuerte, y me acercaba más a él. Me acurruque en su pecho, y estreche mi mano entre la suya. Sonreí, eran tan grandes, tan fuertes, tan seguras. Mire por la ventana el cielo oscuro, coronado por miles de estrellas, y sentí frío, mucho frío. Un frío que dejó abatida mi alma. Un frío interior y peligroso.

-Inuyasha…

-¿Hum?

-¿Qué…quieres de mí?

-Confianza y lealtad.

-Pero no me amas…

Lo último apenas lo susurre.

-¿Hum?

-Nada.

queria agradecer por los rewiews de:

SONIA SANDRIA

VIRGINIA260

RYOMAHELLSING

SKULD DARK

SETSUNA17

KYOME-CHAN

gracias por apoyarme!!!!