Capítulo 14: Destino: Separados de nuevo

En el capítulo anterior…

-Lo sé.- sonrío con ternura, y beso su mano. Y él me abraza por la espalda, y mis hombros quedan enjaulados en sus manos. Y me sorprendo al sentir como su abrazo es una súplica de que no me aleje.

Me parece infinita la noche, con su brisa fría y pacífica. Me parece infinito el tiempo. Me doy vuelta para quedar de lado, y observo la silueta en la oscuridad. Jamás hubiese imaginado algún día compartir una cama con Inuyasha, peor aún en este estado, ambos desnudos.

Quisiera besar su frente y decirle que jamás me iré, pero duerme tan plácidamente que sería muy desconsiderado despertarle ahora. Además supongo que ya es muy tarde. Río bajito ante mis estúpidos pensamientos sobre la descortesía de despertar a alguien, y al hacerlo él abre los ojos, y soltando un suave gruñido me atrae por la cintura y me encierra bajo su brazo. Una cárcel cálida de la que no quiero escapar.

No me importa ser presa de esto. No me importa estar tan tontamente enamorada de él. No me importa…haber sufrido lo que pase con tal de ahora saber que Inuyasha me ama también.

Al despertarme abro los ojos asustada, y siento como unas cuantas lágrimas se escapan por mis mejillas. Y me preguntó qué tan horrorosa sería mi pesadilla. Entonces me quedo pensando durante largo tiempo en la noche anterior, y en toda la información que recibió mi cerebro.

Esta sensación de peligro no se va, e intento sin resultado recordar mi sueño, pero al parecer mi mente se niega a obedecer.

Entonces decido levantarme y arreglarme para salir a dar un paseo. Necesito sentir el aire fresco sobre mi cara, el crujir de ramas bajo las patas de Kaji.

Al bajar los escalones, sin embargo algo detiene mi camino. Algo que además detiene mi sangre, que se congela rápidamente y me produce un dolor agónico. Un aire pesado que presagia una mala noticia. Una muy mala noticia…para mí.

-¡No lo sé, Kaede, no lo sé!

-Pues, tienes que elegir.

-La amo…te juro que la amo como jamás pensé llegar a hacerlo. La amo hasta tal punto que quisiera matarme antes que darle semejante noticia…

-¿Pero?

Inuyasha está de lado, con la cabeza gacha, y apoyado sobre un mueble, mientras que Kaede le da completamente las espaldas. Parece de verdad molesta. Quisiera seguir mi camino, quisiera continuar hacia las caballerizas, pero no puedo, algo me retiene, me dice que debo escuchar. Me mantengo medio escondida tras una esquina…y allí siento cómo este golpe parece hecho para demostrarme que mi destino está marcado.

-¿Es que no lo entiendes, Kaede? ¿No entiendes acaso que no puedo dejar esto así? Debo saberlo…debo estar seguro si ese hijo es mío.

¡Hijo! Mis ojos escuecen y ya no puedo saber si voy a llorar, son tantas las veces que mis ojos han derramado miles de ellas, que esta mañana al despertar creo que he acabado las últimas que aún quedaban en mí.

-Claro que lo entiendo. No podrás vivir tranquilo si tienes esa duda. Pero y si es, ¿qué harás?

-No tengo idea.

-¿Y si no es? ¿Crees de verdad que esa pobre muchacha aguantará otro golpe? ¿Un golpe como éste?

-Ella me ama.

-Por ello mismo Inuyasha, no seas idiota…por eso mismo, sería como si ella apareciera ahora con una barriga y te dijera que no está segura de que sea tu hijo.

-Eso es imposible...

-Eres un imbécil. A ti si te tiene que guardar fidelidad, pero por qué demonios no le diste tú lo mismo ¿eh?

-Ese no es el tema, Kaede, y no hace falta que me llames así…suficientes insultos me he dado yo mismo.

-¿Se lo contarás?

-¿La perderé?

-No puedo decirte que si…pero tampoco que no. Lo único que sé es que esa niña te ama con cada pedacito de su alma…pero también sé que ya la has hecho sufrir bastante.

-No quiero…no puedo soportar la idea de que se aleje, Kaede…no soportaría ya vivir sin ella. Es algo superior a mis fuerzas. Pero un hijo…un hijo es un hijo…

-Un hijo que ni siquiera estás seguro si es tuyo…

-Lo sé. Pero Kikyo jamás menciono que con…Naraku mantuvieran una vida marital en sí.

-¿Te dijo que no, acaso? Inuyasha, por favor, no seas tan ingenuo. Dime, ¿de verdad no te has dado cuenta que en ese matrimonio hay una relación de amor-odio? A ver dime…¿Kikyo aún era virgen cuando se acostó contigo?

-No…creo que no.

-Ahí tienes la respuesta.

-Pero si es mío no puedo dejarla sola en esto…ella…ella…

-Inuaysha…Inuaysha mírame…¿tú aún la amas?-y en su voz puedo distinguir algo de miedo. El mismo miedo que me está dominando.

Es como si mi corazón decidiera dejar de funcionar, y el tiempo esta vez es cruelmente infinito. De lo que él diga depende el rumbo que tomará mi vida a partir de hoy. Las primeras dos veces que te hacen daño son culpa de la otra persona, pero la tercera…la tercera ya es completamente tuya.

Mi respiración se acelera, y mi alma grita para que pronuncie la palabra adecuada.

-Yo…yo no…no estoy seguro.

Y mis piernas funcionan instintivamente, pero no sé cómo. No sé cómo ni hacia dónde. He hecho demasiado ruido, lo sé, pero me es imposible no hacer sonar las botas contra la madera de las escaleras.

Oigo mi nombre, oigo muchas veces mi nombre. Son voces preocupadas, desesperadas, pero no me importa. Ya no me importan ellos…ya no me importo ni siquiera yo. Sólo quiero alejarme de todo, alejarme del mundo, alejarme de esta rabia que me corroe por dentro. Le he dado mi corazón tantas…tantas veces, que ya no puedo más…ya no puedo dejar que lo pise más.

Veo sombras, lo único que veo son sombras. Sombras de personas, de árboles, de animales…de caballos…

Y siento el frío de la brisa sobre mi piel, y oigo el crujir de las ramas bajo las patas de Kaji. No sé cómo he llegado hasta aquí, pero en realidad no me importa. Lo único importante es que Kaji entiende perfectamente mi dolor, y corre, corre con la suficiente velocidad cómo para alejarlo un poco.

Me abrazo a su cuello tan fuertemente que él relincha, y le susurro cosas ininteligibles para mí ahora…pero parece que él las entiende porque sigue corriendo, y no se detiene. No se detiene…No te detengas jamás, por favor…

Pero se detiene al sentir que la lluvia nos moja y busca desesperado un árbol bajo el cual resguardarnos. Por suerte, para él, encuentra uno muy frondoso, que casi en su totalidad nos cubre de las gotas de agua.

En pocos minutos la lluvia ha mojado todo. Es una de esas lluvias suaves, lentas, y por ello traicioneras, aquellas que duran mucho tiempo. Y en pocos minutos más veo como bajo la lluvia se acerca otro jinete.

Al verlo mi corazón me juega una mala pasada y quiero decirle que lo amo, a pesar de que él no esté seguro de sus sentimientos, y de que posiblemente tenga un hijo con otra mujer, lo amo con toda mi alma. Pero me detengo…basta ya de tonterías.

-Kagome…volvamos a la casa…por favor…

Pero yo no me muevo no porque no quiera sino porque no puedo. Ojala pudiera golpearlo.

-Ven, Kagome…

Me dejo llevar como cuando era niña. Me dejo llevar tan solo…y su mano aprieta desesperadamente la mía, pero yo no tengo ánimos de seguirle.

-A sido una tontería salir huyendo así…ya no tienes 14 años, Kagome…

Río, en mi risa se carga todo el rencor que me posee ahora mismo.

-Qué triste intento de alejar mi odio hacia ti intentando causarme ira por otro motivo.

El calla y sé que con mis palabras lo he herido. Lo he herido quizá la milésima parte de lo que él ha hecho conmigo. Una tonta. Una estúpida que huye al oír algo que le duele. Una estúpida que no puede odiarlo.

Pero no puedo seguir haciéndolo, no puedo seguir llorando y sufriendo por él. Es algo que me va a matar.

-Me voy.

-¿Qué quieres decir?

-Me voy Inuyasha, como lo has oído.

-Kagome…Kagome escúchame…no puedes volver con tu…

-Claro que sí…no me importa cómo me vea la estúpida sociedad…no me importa qué digan…y sé que mi padre me recibirá…a él tampoco le importan los chismosos.

-Kagome…

-Dejame Inuyasha…ya no quiero saber más…es suficiente con lo que escuche.

-Kagome…no estoy seguro que ese hijo sea mío…siquiera deja…

-¡Tan sólo con que dudes que aún la sigues amando…! Tan solo eso es suficiente para mí. Eso es…sufieciente, Inuyasha…¿es que no comprendes? Eso es suficiente…Quiero dejar de llorar, quiero dejar de ser una estúpida víctima…Quiero ser fuerte y no verme ni que me vean como una idiota que siempre está llorando.

Malditas lágrimas, malditas infernales lágrimas. Solo quiero saber por qué lloro…por qué este odioso llanto siempre puede salir, siempre hay agua que puede escapar por mis ojos. ¿Es que jamás dejaré de ser una niña?

-Kagome…

-Solo déjame…sólo olvida que estoy aquí.

-¡Eres mi mujer!

-¿En serio?

Su mirada es totalmente inescrutable, no puedo, no me deja ver sus pensamientos…y sus ojos dorados se vuelven tan traslúcidos que los podría comparar con el color de esta lluvia.

Quiero pegarle, quiero abofetearlo, quiero infligirle el mayor dolor del que soy capaz…y sin querer sonrío al ver que Kaji a mi lado se pone nervioso, y echa las orejas hacia atrás, mientras le resopla en la cara, evidentemente molesto. En un arrebato mi precioso amigo le muerde el brazo, a lo que no puedo dejar de enternecerme, y le acaricio el lomo agradecida. Y a pesar de todo me sorprende mi risa cuando Kaji me empuja y así le damos la espalda a Taisho.

Hasta un caballo que no entiende el lenguaje humano es capaz de comprender más que él mi rabia.

-Kagome…

Lo oigo pero en realidad prefiero seguir dándole la espalda. Quizá si no lo miro a los ojos mi enfado aún siga intacto, quizá si no lo miro aún sienta que me quiero ir. Como suelen decir es bueno "cortar por lo sano".

-No quiero saber siquiera si lo aceptas o si lo comprendes porque en realidad no me importa. Me voy es una decisión tomada.

-No es que no comprenda…es que…

-¡Callate! Déjame… ¿no es suficiente casarte conmigo sin saber que existía más que como un recuerdo de la mujer que amas? Dime, ¿no es suficiente para ti saber que estoy enamorada de ti hasta el punto de llorar porque ese hijo no lo llevo yo en mi vientre? ¿No es suficiente para ti todo lo idiota que he sido por amarte? ¿Tu ego de hombre aún no queda saciado? Otra tonta más cayó en tu red…por favor, deja ya de hacerme daño.

-Pero yo no quiero dañarte. Por favor entiéndeme…puede ser mi hijo…podría ser sangre de mi sangre. ¿Cómo puedo abandonarla así?

-¡Pues no seas tan egoísta queriendo tenernos a las dos! Deja que me valla…porque aún si me pusieras un guardia, lograría escapar.

-No quiero que te vayas…no quiero…no puedo dejarte ir…no lo soportaría.

Es inútil su abrazo desesperado. Mi corazón tomó una decisión ya. Y la carta a mi padre será mañana enviada a primera hora.

No he puesto seguro a mi puerta porque sé que él no entrará. Sin embargo quisiera que esto fuera un sueño. Levantarme mañana y darme cuenta que estoy acostada a su lado, mientras el resopla suavemente y me hace cosquillas en el cuello. Pero no sucederá…sé que no sucederá.

Mis sueños son crueles y me producen tal agonía que mis ojos se entreabren como mostrándome que no estoy demasiado equivocada y que mi mundo si es oscuro. Todas las tinieblas que pueden haber me rodean. Y veo una silueta sentada a un lado de mi cama. Una silueta encorvada. Una silueta cansada.

Inuyasha.

Es tan difícil odiarlo a pesar de todo. Entrecierro los ojos guardando el teatro de que aun duermo. Pareciera que quisiera decirme algo porque se acerca a mi cama, y de nuevo se aleja. Quiero levantarme y echarlo, pero entonces jamás volvería… ¿qué estoy pensando? Si yo soy la que decidió alejarse de él, cómo no voy a querer que no vuelva. Y mientras pienso y pienso él ya está acostado en mi cama, y cierro los ojos fuertemente. No parece que se ha dado cuenta que he estado despierta observándolo también.

-Sé que me odias…

Su susurro es tan inaudible que a pesar de lo cerca que está tengo que esforzarme por escucharlo.

-Yo también te odiaría si llegaras con una noticia como la que yo te di…

Y suspira tan fuerte que pienso que en realidad no le importa que yo "despierte".

-No en realidad no. No te odiaría. Jamás te podría odiar…pero lo mataría. Mataría al bastardo que pudo haber osado tocarte de algún modo más que con el pensamiento…Quizá crees que no te amo. Pero jamás podrás imaginar siquiera la inmensidad de mi amor. Es difícil esto…tan difícil…Daría la mitad de mi vida solo porque me regalaras una sonrisa de nuevo. Y la otra mitad porque pudieras perdonar todo el dolor que he causado en tu corazón. Le regalaría mi corazón y mi alma a quien pudiera rectificar el error que estaba cometiendo al alejarme de ti. No sé…no sé qué me pasa. No puedo estar seguro de no amar a Kikyo…cada vez que la recuerdo, mi corazón se llena de nostalgia…Y cada vez que pienso en que te vas a ir, que me vas a dejar, que puedes…puedes…acaso olvidarme… ¡olvidarme! Dejar de amarme…agonizo y es un dolor tan profundo que no podrías creerlo. Kagome…mi Kagome…dejarte ir sería como poner un anuncio diciendo que te dejo libre…que cualquier bastardo puede acercarse a ti sin el temor de que pueda decapitarlo. ¿Cómo puedes pedirme eso? ¿Cómo puedes pedirme que te deje ir?

El silencio es tan fuerte que me van a estallar la cabeza. ¿Por qué calla?

-Eres una tonta…una tonta por amarme. No merezco tu amor, no merezco tu tiempo, no merezco tocar tu cuerpo, no merezco ser dueño de tu corazón, no merezco ni siquiera poder mirarte a la cara. Y sin embargo si me niegas todo esto me muero. Juro que moriría…moriría de celos si supiera que podría otro hombre hacerte feliz…lo destrozaría…Que amor tan egoísta. Y tú en cambio tan solo te limitas a llorar…y se me destroza el alma…y quiero golpear al que produjo esas lágrimas en tus ojos...y es tal sentimiento de culpa el saber que yo soy el maldito culpable…

Tan solo…quisiera estar seguro que regresarás…lo sé…sé que es un sentimiento egoísta…pero es lo que siento…

-Pues sí…es muy egoísta.