Quiero disculparme por hacerles esperar tanto. Espero que disfruten de este capítulo aunque sea corto. Me estoy esforzando mucho, ya que últimamente tengo serias crisis de inspiración X_X
Muchas gracias a todas las personas que leen el fin, y muchas más a las personas que comentan!
Capítulo 16: Destino: Un lugar lejano, mi antiguo hogar.
El carro se detiene lentamente y así de lento va aumentando mi fuerza. Ahora que Inuyasha me mira con esos ojos tan tristes no puedo dar marcha atrás. No puedo retroceder…aunque es tan difícil. En el último instante me abraza con tanta fuerza que por un momento el aire no entra en mis pulmones, y casi llego a querer que me suelte. Entonces mueve los labios y sé que dice que me ama, pero no lo escucho. Es tan solo un eco que se expande dentro de mí.
Despierto de nuevo en medio de la noche. Es la cuarta vez en esta semana el mismo sueño. Escucho el silencio absoluto en el hogar de mi padre. Y recuerdo cuando de niña corría a esconderme de mis primas. Tengo muy pocos recuerdos de la casa llena, de la casa alegre…pero son tan nítidos. Esta casa siempre me pareció nostálgica. Es un hogar nostálgico. Incluso el dueño es un hombre nostálgico. Lleno de rencor con el mundo por haberle quitada a su más grande amor.
Al llegar aquí los ojos de mi padre apenas me miraron, pero yo corrí y lo abracé tan fuerte que al final sorprendido, me dijo que me había extrañado mucho y su voz se quebró durante varios minutos más al hablar.
Estoy segura que mi padre esperaba encontrarse con una "señora", delicada, educada y fría. Supongo que creería que lo odiaba desde que me fui. Es sorprendente cómo, ahora que sé la verdad, ya no puedo mirar rencor en su mirada, sino una terrible nostalgia.
Mi padre está viejo, incluso mucho más de lo que yo lo recordaba. Al morir mi madre, padre desmejoró…pero ahora, las canas cubren totalmente su cabeza, y las arrugas surcan su rostro como pliegues marcados por los años. Lo quiero tanto que me parece injusta la vida, porque sé que pronto se irá. Me duele pensar que ingenuamente creyó que si lograba hacer que yo lo odiara su muerte sería menos dolorosa.
Me duele haber sido tan estúpida y no haberle hecho frente como tantas veces soñé, y pedirle una explicación de su comportamiento.
Mi padre está viejo. Lo veo en su caminar, en su sonrisa cansada, en la escarcha que lo ha cubierto por completo. Es difícil imaginar el día en que ya no pueda pensar en que mi padre está cuidando a caballo sus tierras. Es difícil imaginar que Lord Higurashi ya no puede hacerle frente al tiempo.
Y sé que secretamente anhela morir, sé que secretamente ruega porque la luz se apague pronto, y porque una estrella mucho más brillante venga a recogerlo. Sé que secretamente ruega que mi madre lo vuelva a abrazar al otro lado del camino. Y por fin, volverá a sonreír con toda la dulzura que le conozco.
El rencor que llevaba dentro jamás, creo, pudo consolidarse, porque nunca pude culparlo del todo de la indiferencia que me dedico.
En la familia Higurashi siempre ha reinado la leyenda de la rectitud, de la honorabilidad, de la honestidad. Sin embargo tal peso sobrecarga los hombres de cualquier muchacho que devastado por el asesinato de sus padres, que se ve obligado a hacerse cargo de un puñado enorme de tierras, que debe sacar él solo adelante, con su ingenio y con su perseverancia. Y cuando Lord higurashi, inocente, demasiado joven, y solo en el mundo, encuentra una mujer que lo cuida, lo ama, comparte sus dolores, sus penas, sus alegrías, sus preocupaciones…el destino decide que la mujer que le trajo la felicidad y la paz debe morir y dejarle a cambio una niña, que él ni se imagina cómo cuidar, que es tan parecida a su mujer… ¿Cómo, entonces, podría reclamarle siquiera algo?
Mi padre es un hombre tranquilo, pacífico, campechano. Mira el cielo como rogando un pacto, una unión pronta. Mira las tierras como si entendiera sus secretos más complicados.
Padre sonríe cuando me ve montar a caballo, y creo que por fin ha comprendido que es inútil negarme su cariño, que en realidad su muerte me dolerá de igual forma.
Mi padre es un hombre dulce, nostálgico y lleno de dolor. Dolor porque la mitad de su alma viajó a otro mundo. Porque la mitad de su corazón tenía nombre de mujer.
Hoy no he podido aguantar las lágrimas. Me ha sorprendido cuanto amor llevaba acumulado. Mi padre es un excelente actor.
Ante mi se alza una enorme estantería llena de libros. Siquiera deben haber unos 300. Padre ha estado guardando cada semana, cada día, cada momento que le recordaba a mí un nuevo libro. Un libro nuevo para mí. Ni siquiera los ha abierto, ni siquiera ha rozado una página…tan solo los trae, los coloca en la estantería, y los mira con tristeza. Delante de la estantería se encuentra una pequeña foto de mi madre, un almohadón y la manta con la que me cubría en la biblioteca de mi padre cuando era más niña.
Que anciano más dulce. Es imposible que haya estado tan ciega y no haya podido ver su cariño.
