Lamento haber tardado tanto de un tiempo acá al subir los caps…la verdad es que estaba muy escasa de inspiración y todo lo que escribía no me gustaba en absoluto. Me alegro que les guste el fic. En especial quiero agradecer por los comentarios en el capítulo anterior de serena tsukino chiba,Miko Eternal Kagome, InugomeL, Akari Taisho-Kudo, , CaFanel, Inujocelyn. Muchas gracias a tods por sus ánimos y sus opiniones. Y gracias también a las personas que han leído y se han puesto alertas.
Ya he acabado la historia, aunque me faltan por ahí algunos arreglitos. Espero no defraudarls.
KaZe KuRoI
Capítulo 18: Destino: Nuevo corazón.
En el capítulo anterior:
Querida Kaede:
Ni siquiera a ti te lo puedo decir. Solo te revelaré que estoy feliz. Mi corazón quiere sanar. Sigo amando a Inuyasha, pero si su respuesta no es la que yo quiero, no seré desdichada. No sé cuanto tarde. Supuestamente es un navío muy rápido. Si es cierto en menos de un mes estaré de nuevo en casa. Te echo mucho de menos.
Kagome.
Los días pasan y se acerca la hora de mi vuelta. Es triste ver a mi padre. Está viejo y sus años han pasado tan rápido que el tiempo parece cruel. No quiero dejarlo, no quiero alejarme y que se quede solo. Pero su urgencia por que vuelva a "mi" hogar es infinita. Creo que sospecha algo aunque no me comenta nada. Quisiera poder volver pronto…muy pronto…quisiera volver y mostrarle mi familia.
No he vuelto a escribir a Kaede, aún menos a Inuyasha. Pienso mucho en el terror que siento al imaginar a su posible hijo. Pero mi corazón está ya más tranquilo. Sé que pase lo que pase lo afrontaré y saldré victoriosa.
No sé si sabrá alguien más que mi marido me fue infiel con lady Kikyo, pero sinceramente me importa nada. Sé que Inuyasha me ama y quiere protegerme. Y sé también que su corazón es muy débil; sé que cometió un error muy grande. Inmensamente grande. A veces pienso que si de verdad me amara no hubiese hecho algo tan dañino para nuestro amor. Pero a veces hay situaciones que por más que se piensen son incomprensibles al sentido común.
Solo sé que no me importa lo que piensen de una traición. Sé que lo amo con todo mi corazón, y dejo atrás el pasado si él decide estar tan solo conmigo, amarme solo a mí. Pero no soportaré vivir con la duda, con la angustia de saber que está conmigo y que tiene un hilo que siempre lo ha de unir a su pasado; eso significaría que jamás cortará, jamás olvidará su antiguo amor, jamás dejará de amarla.
Pienso en que mi dolor es menor a toda la felicidad que produjo en mí. Sé que no fueron muchos momentos, pero en los pocos en los que estábamos bien, Inuyasha me hizo sentir tal seguridad que jamás imagine un presente y un futuro sin él.
Ahora estoy mucho más tranquila que hace unos meses. Mi mente revive cada segundo de mi vida desde que conocí a Inuyasha. A veces pienso que mi amor ha menguado. Al pensar en que nuestro hogar puede acabar, no siento mayor pánico como antaño. Sin embargo, hay otros días en lo que me mata la idea: si pensará tanto en mí como yo hago con él.
No puedo quejarme. Mi vida no ha sido una desdicha…Si bien en muchas ocasiones he sentido que no podía pasar algo peor…en otras he sentido que tocaba el cielo con mis manos.
Mis días están llenos de recuerdos. Mis recuerdos jamás se irán…nunca podría, así quisiera, lograr olvidar a quien amé por primera vez.
Siento que el barco se mece. El mar se comporta como una nana meciendo en sus enormes brazos. Hoy me siento mejor que ayer. Tengo nuevas fuerzas, una nueva sonrisa, nuevas ganas de levantarme…
Y arriba hacen tal jaleo que me duele la cabeza por un momento. La nave se mece con menos ímpetu, y lo a lejos escucho las gaviotas con su usual chillido.
Hemos llegado.
Mis cosas son sacadas con un cuidado que me desespera. Es gracioso como estos hombres rudos y enormes pueden tratarme con tanta delicadeza.
-Gracias, Rei…No, está bien, tranquilo, puedo hacerlo.
Mi pie toca de nuevo tierra y siento alivio al pensar en que podré dormir en una cama fija sin que ésta se mueva en un incansable vaivén.
Es muy temprano pero hay mucha gente ya en el puerto. Los pescadores gritan, o mejor dicho, vociferan su mercancía. Los comerciantes están desperdigados por todas partes revisando sus pertenencias.
Es como la primera vez. Veo a Inuyasha en seguida. Está, para mi sorpresa, llevando a Kaji. Le sigue de cerca Kaede, que saca la cabeza nerviosa por detrás de mi marido, y al verme lanza un pequeño suspiro.
Me quedo ahí mismo, y empiezo a escuchar lo que antes no había notado. Hay muchos susurros, y esos susurros dicen mi nombre.
Por supuesto, no he notado que hay muchas más mujeres en el puerto de lo que había visto por primera vez. Y éstas me miran inquisitivamente, como queriendo cercenar mi carne y venderla al mejor postor.
No me importa. En realidad no me importa más que aquellas dos personas (y un caballo) que me observan desde lejos. Y así como me importan solo ellos, no muevo ni un solo pie para acercarme.
Inuyasha parpadea. Mueve la mano sin orden ni lógica, como un nuevo gesto que acaba de inventar. Parpadea por segunda vez, y se acerca tan deprisa que no consigo diferenciar el segundo que estuvo allí de pie, al que estuvo abrazándome.
Sonrío apenas, y luego río bajito.
-Te he echado de menos.
Su susurro solo es audible para mí.
Como la primera vez, los brazos de Kaede ya están alrededor de mi cuello, y ahora, soy yo la que la abraza más fuerte. Qué cansada se ve.
Es en ese preciso momento cuando Kaji, que ha esperado pacientemente, se pone nervioso, se acerca un poco a mí, se aleja, parpadea como su dueño, se acerca de nuevo, se aleja otra vez, vuelve a parpadear, y, finalmente, me da un suave golpe en el vientre.
-¿Te parece que he engordado, Kaji? – río al pensar en que este caballo tiene más de humano que muchas otras personas. Su desconcierto es visible, así como el de mi marido y el de Kaede, que no han dejado de mirar la diferencia en mí desde que llegué.
Ella me mira con un brillo en los ojos, inusual…no sé si es alegría o dolor.
Y antes de que pueda darme cuenta, siento una mano grande y fuerte tocando mi abultado vientre.
-Mi hijo…
Su voz es suave, un ronco suspiro…una pausa en medio de tanto ruido. Sus ojos dirigidos a donde ha puesto su mano. Sus ojos que parecen tan dorados ahora mismo…tan irreales…
Los susurros aumentan…y ya no son susurros, son voces altas y claras…qué entrometida es la gente. Pero no me afecta. Al que le debe preocupar que regrese embarazada es a mi marido, no a ellos.
Inuyasha también lo ha oído.
-Keyo, carga las maletas de mi mujer en el carro. Volvemos a casa.
Lo dice tan fuerte que medio puerto se ha enterado que jamás deben volver a susurrar tan alto en su presencia…
