JOHN SMITH POV
-¿Qué te había pasado?
-Radcliffe convenció al rey de que yo era el traidor. Tuve que esconderme, dejar que siguiesen creyendo que estaba muerto.
-Te he echado mucho de menos – me dijo. Entonces, la estreché contra mi pecho, y ella me devolvió el abrazo. ¡Cómo la había echado de menos!
-He pensado en ti cada día.
-Ha sido tanto tiempo… ¿Por qué nunca escribiste? – esa pregunta fue como un reproche para mí, por no haber dado señales de vida en todos aquellos meses.
-Quería hacerlo… He empezado cientos de cartas. – En realidad, nunca llegué a escribir más de 5 o 6 cartas. En parte porque no quería delatarme al enviarlas y en parte porque no sabía que decirle. Pero realmente la había recordado cada día, recordado cada momento con ella, cada, caricia, cada beso… -Pocahontas, lo que importa ahora es que volvemos a estar juntos. - Volví a abrazarla, pero esa vez se ¿resistió? Puede que porque notara que no era verdad que le había intentado escribir tantas veces. Aquello me dolió más que el disparo del maldito Radcliffe. De repente, aquellos días con ella en Virginia me parecieron extremadamente lejanos.
Entonces a Rolfe se le calló al suelo un rastrillo con el que estaba jugando. Y le agradecí que rompiera aquella tensión, porque me estaba matando.
-¿Y de mi pueblo qué? – me desconcertó un poco el cambio de tema; máxime cuando aún no habíamos hablado con sinceridad a cerca de lo que pasaba.
-Cuando la armada zarpe, la suerte estará echada. - ¡Qué elocuente, Rolfe!
-¿Y en qué les ayudará si la matan a ella? Si la capturan, entonces sí que no podrá hacer nada.
-¿Y qué sugieres, que ella les de la espalda, a su propia gente?
-¿Y tu sugieres que ella muera por ellos? ¿Quieres ver como la cuelgan, Rolfe?
-¡No puede cruzarse de brazos! ¿Quieres que todo lo que ha sufrido no vaya a servir para nada?
-¡No tiene otra alternativa!
-¡Claro que tiene alternativa! ¡Puede ir a hablar con el rey y parar a Radcliffe!
-¡BASTA! – me había enzarzado en la discusión con Rolfe, sin reparar en que ella estaba delante, viéndonos pelear. Entonces, salió corriendo de la cabaña, en dirección al bosque.
- ¡Pocahontas! – gritó Rolfe, saliendo a toda prisa tras ella. Yo le seguí.
Cuando llegué junto a Rolfe, este me paró con el brazo.
-Déjala ir – me dijo tranquilamente.
-Tal vez no te importe su seguridad, pero… - ¡¿Cómo podía dejarla sola en el bosque? Radcliffe o sus hombres podrían acechar detrás de cualquier árbol…
-No se te ocurra decirme que ella no me importa. – Rolfe se veía realmente enfadado. Entonces me di cuenta de todo:
-¡Tú la amas! – él no lo negó. – No me lo puedo creer: la encuentro solo para perderla de nuevo. Pues, ¿sabes qué, John Rolfe? No pienso rendirme ni resignarme.
-¿Y a ti, te importa, Smith o es solo una más de tus conquistas de gran aventurero?
-Verás, Rolfe, hace años que me enamoré de ella, la conozco. ¿La conoces tú? Cuando llegué a Virginia, yo era un aventurero en busca de nuevas tierras que explorar y explotar, que pensaba que cualquier hombre que no fuera como nosotros era un salvaje incivilizado. No lo puedo negar. Pero entonces la conocí, y ella cambió mi forma de ver el mundo.
Me enseñó a apreciar las maravillas de la naturaleza, a ser uno con el bosque; me enseñó que cada uno puede elegir su propio camino, a pesar de que no sea el "más adecuado" o el que los demás quieran para ti. Me enamoré de ella, y ella de mí. Y la amaba tanto que me interpuse entre ella y una bala que le había disparado Radcliffe. Y de no haberme pedido que regresara a Inglaterra a recuperarme, me habría quedado y habría muerto feliz a su lado. – le cogí de la camisa y le grité - ¡Así que ni se te ocurra decirme A MÍ que ella no me importa!
- Entonces, ¿por qué no volviste con ella cuando te recuperaste? – me respondió zafándose de mí - ¿Por qué no le dijiste que estabas vivo? ¡La dejaste sola!
-¡Porque cuando estaba planeando el viaje de vuelta Radcliffe me tiró al río, idiota! Y tuve que esconderme. No podía dejarme ver, y meterme de polizón tres meses en un barco para que me encontraran y me tiraran por la borda a medio camino hacia Virginia hubiera sido contraproducente, ¿no crees? – Ese hombre era exasperante… - Me da igual lo que digas: voy a buscarla. No pienso perderla por tercera vez.
Salí corriendo en la dirección en la que ella había ido. Llegué a un cruce de caminos, y opté por el de la derecha: ella nunca elegía el camino fácil, pero siempre llegaba a su destino. Y acerté: la vi cerca de un lago, sentada junto al borde del agua, oyendo lo que le decía el viento: esa era la Pocahontas que yo recordaba.
POCAHONTAS POV
No podía verles discutir a cerca del camino que debía tomar: era mi elección. La Abuela Sauce me dijo que escuchara a mi espíritu interior, que él me guiaría. Así que salí de allí, en dirección al bosque. Allí me descalcé de esos incómodos zapatos de tacón. Sentir la hierba bajo mis pies me hizo transportarme a los bosques, a mi hogar. Recordé a Nakoma, y lo que me dijo antes de embarcar hacia Londres: "no te olvides de esta tierra". Volvía a encontrarme en una encrucijada, pero esta vez supe hacia donde dirigirme: ya había elegido ese camino antes, y me encontré a mí misma entonces. Y eso era lo que necesitaba: volver a ser yo misma.
Seguí a los Espíritus del Viento, que me guiaron hasta un pequeño estanque, con un árbol que me recordó a la Abuela Sauce: era casi como volver a casa.
En otro rostro en un lugar aun por llegar
Tal vez lea cual será mi hogar
Incluso puede que haya un sueño para mí
Esperando que llegue hasta él
Sentí que los Espíritus me rodeaban y oí el susurro del viento: "Escucha a tu Espíritu interior"
No sé donde debo ir
Con tantas voces solo sé decir
Qué puedo perder, por qué temer
Ayer se fue, debo salir de aquí
Me limpié el maquillaje de la cara con el agua del arrollo, me levanté y me solté el pelo: por fin sabía quién era y qué debía hacer. Me di la vuelta al oír pasos, y vi a John Smith que me miraba, de pie entre los árboles.
JOHN SMITH POV
-Ya te has encontrado a ti misma, ¿verdad? ¿Sabes ya qué quieres hacer?
-Sí, pero quiero hablar contigo primero. – se acercó a mi, y nos pusimos frente a frente, con una distancia entre nosotros
-Quieres saber por qué no te dije que estaba vivo, ¿verdad? – le dije, comprendiendo.
-John: te esperé. Te eché de menos mientras esperaba a que te recuperaras y pudieras volver. Pero hace unos años tu amigo Thomas me dijo que habías muerto. Y yo me morí ese día contigo. Estuve vagando como un espíritu durante mucho tiempo, hasta que hace unos meses decidí acabar con esa tortura: te enterré, enterré tu brújula en la nieve. La brújula que había llevado conmigo desde que te fuiste, y que marcado mi camino aquel día cuando te salvé de mi padre y te dispararon. Te saqué de mi corazón, porque no ibas a volver. – Hizo una pausa, mientras yo pensaba a cerca de todo lo que me decía –
Entonces llegó John Rolfe, fue bueno conmigo y me enamoré de él. Al principio pensaba que estaba mal, que deshonraba tu memoria; pero luego pensé que si él me hacía feliz tú te habrías alegrado por mí. A demás, tú ya no ibas a volver. Pero ahora estás aquí, has estado vivo todo este tiempo, pero no me lo dijiste y yo no sé… - en aquel momento me sentí morir. Oír de sus propios labios que amaba a otro hombre fue demasiado.
-Pero, ¿qué ha sido del "no importa lo que pase, yo siempre estaré contigo"?
-John, yo… Lo siento tanto… - Había empezado a llorar, y tenía la cabeza agachada. Cayó de rodillas al suelo, y lloró con más fuerza.
-Tranquila, no hay culpables. Si acaso, es mi culpa, por no haberte dicho que estaba vivo. Fui un idiota al pensar que no podrías enamorarte de otros hombres cuando te dijeran que yo "había muerto". Pero quiero que sepas que no he dejado de amarte un solo día desde que nos conocimos. - Entonces, me agache delante de ella y le puse la mano en la barbilla -Así que no te quepa ninguna duda de que te amo, y siempre lo haré, elijas lo que elijas, o a quien elijas. – le hice levantar la mirada, y mirarme a los ojos.
Volver a mirar esos ojos tan intensos me hizo recordar la primera vez que lo hice, hacía ya mucho tiempo, al ayudarla a salir de su canoa. Y volví a sentir lo que entonces sentí cuando cogió mi mano: una especie de aura que nos rodeaba, y nos aislaba del mundo exterior, dejándonos en una burbuja de paz en la que solo existíamos nosotros. Le tendí la mano, como en aquella ocasión y la ayudé a levantarse
Que que na-to-ra, y lo entenderás
Abre el corazón, y lo entenderás
Poco a poco nos fuimos acercando, hasta que finalmente, se echó a mis brazos y me abrazó, aún con lágrimas en los ojos. Yo la estreché contra mi pecho, queriendo sentirla lo más cerca posible de mí, como lo hice en lo alto de aquel risco, justo antes de que me dispararan. Sentir su piel era la mejor sensación que había experimentado jamás. Y esa podía ser la última vez que la pudiera sentir
Deja que te inunde como olas de la mar
Abre el corazón, y lo entenderás
-Lo siento, John. ¿Podrás perdonarme? – ¿Significaba eso que elegía a Rolfe?
-¿Qué hay que perdonar? Soy yo el que debería pedirte perdón una y mil veces, y aún así no sería suficiente.
-John, te quiero.
Y tras decir eso, me besó. Como en aquel prado, la noche en que me prendieron los guerreros de su tribu: calmado, sin prisa; como si tuviéramos todas las horas del mundo para seguir besándonos. Sus brazos rodeando mi cuello, y los míos en su espalda y su cintura. De nuevo bajo esa burbuja que nos aislaba de todo y de todos. Cuando por fin nos separamos, me sonrió. Yo le devolví la sonrisa y la abracé de nuevo.
-Deberíamos volver a la cabaña. – Le dije – Es peligroso estar aquí.
-¿El valiente aventurero John Smith tiene miedo?
-Solo de volver a perderte.
