JOHN ROLFE POV

La conversación con Smith me dio que pensar. Él la amaba de verdad, había arriesgado su vida por ella. Y ¿qué había hecho yo? Meterla en la Torre de Londres. ¡Qué gran idiota era! ¿Cómo podía esperar que ella me eligiera frente al amor de su vida? Era imposible: ella le amaba. Vino a Londres conmigo porque, en realidad, no tenía nada que perder. Para ella, él había estado muerto todo ese tiempo. Quizás yo sólo había sido el tipo que la había consolado y ayudado a olvidarse de él; quizás realmente no me quisiera, y solo me hubiera besado en el baile para convencerse a sí misma de que había olvidado a Smith…

Entonces sentí el viento en mi cara; no sabía explicarlo, pero de alguna forma ese viento me decía que ella había vuelto. Respiré profundo, y la vi aparecer sobre la colina, sobre la luz del amanecer. Fue de las cosas más bonitas que había visto en mi vida. Se paró un segundo antes de empezar a bajar hacia la cabaña; y entonces apareció Smith detrás de ella. Se puso a su lado, se miraron. Se sonrieron, y él le cogió la mano, empezando a bajar juntos hacia donde yo estaba. Cuando llegaron hasta mí, ella dijo:

-Voy a volver.

-Sabes que te ahorcarán si no lo consigues, ¿verdad? – le dijo Smith. No estaba tratando de convencerla de que no lo hiciera. ¿Qué le pasaba a ese tipo? ¿No me había dicho hacía un minuto que la amaba? ¿Por qué la dejaba lanzarse a los leones para que la devoraran?

-Seré la primera en caer, entonces. – Ella no parecía asustada. En ese momento tan desesperado en el que veía como mi amada Pocahontas se entregaba sin temor a una muerte segura, me sentí obligado a hacer algo. Quizás Smith estuviera de su parte y no le importara verla apresada de nuevo, pero yo no pensaba permitirlo.

-Ellos ni si quiera te querrán escuchar. Ya, no ¡Mira lo que te hicieron en la fiesta! – le dije

-¿Cómo van a respetar mi cultura sin verla, si quiera?

-Esto es una locura, ¡una locura! ¡Dile que está loca, Smith!

-Estás loca – le dijo con cara de idiota, y ella le devolvió la sonrisa. Me eché las manos a la cabeza. En un arrebato de cordura, se me ocurrió jugar mi última baza. Saqué el collar que se había quitado cuando le di el que llevó en el baile y que había guardado en el bolsillo. Me puse detrás de ella, y se lo puse, diciendo:

-Pensé que necesitarías la fuerza que esto tenga para ti. Creo que debes dar una lección a esta sociedad. – si eso no funcionaba, nada lo haría.

-Estoy decidida.

-…-…-…-…-…-…-

Llegamos ante el re. Pocahontas y Smith hablaron a Sus Majestades, y consiguieron su permiso para parar la armada de Radcliffe. Llegamos hasta los barcos a caballo, y por poco no conseguimos subir a bordo. El efecto que provocó en la tripulación ver a Smith a caballo fue tan aterrador para ellos que la mitad saltaron por la borda cuando gritó

-¡Soy el fantasma de John Smith! ¡Huid si no queréis morir!

Subí al bordo subido en el ancla, y en cuanto pisé la cubierta, Smith me dio una espada. En ese momento, todos luchaban, y hasta las mascotas de Pocahontas se deshacían de enemigos.

-¿Quién ha empezado la fiesta sin mí? – quizás Smith fuera un gran aventurero, pero el duelo a espada era mi elemento.

-¿A esto lo llamas fiesta? – me preguntó cuando chocamos de espaldas, luchando cada uno contra 3 hombres a la vez.

-¿A caso no te diviertes?

Pocahontas saltó entonces del palo de la vela, y un hombre se dispuso a atacarla; pero llegué a tiempo de frenar su espada con la mía, y le dije a ella que echara el ancla, mientras derribaba a su atacante. Cuando el ancla tocó fondo, el barco viró bruscamente, y varios navíos más chocaron contra nosotros. A causa de la embestida, Pocahontas cayó al suelo, cerca de la bandera del barco, que estaba descolgada.


JOHN SMITH POV

Estaba luchando contra dos marineros cuando oí a Radcliffe gritar:

-¡Por fin puedo deshacerme de ti, salvaje!

¡NO! No podía hacerle daño. Tumbé a mis dos oponentes y fui corriendo hacia ellos. Cogí la capa de Radcliffe y tiré de ella, alejándolo de Pocahontas.

-¿Puedo interrumpir?

Empecé a luchar con Radcliffe. En un momento de descuido, en el que intenté ver si Pocahontas estaba bien, Radcliffe me tiró sobre las escaleras y casi me clava un puñal en la cara.

-¿Llamando la atención? ¡Ah! – me lo quité de encima, y finalmente conseguí desarmarle.

-Por favor, no me hagas daño, Smith. Solo cumplía con mi deber…

-Envaina tu espada – le dije, devolviéndosela

-Tú debes saber que un buen soldado siempre cumple las órdenes. Si hubiese sido por mí, te habría… matado hace años. – acababa de sacar un mosquete de debajo d ela capa y me apuntó a la cabeza. No pude hacer otra cosa que tirar mi espada. - Como te decía, nunca me has gustado, Smith. Por lo tanto te condeno a morir. ¡Adiós, Smith!

Dediqué el que pensaba sería mi último pensamiento a Pocahontas. Pero entonces la oí gritar:

-¡NO! – Miré en la dirección en la que me llegó el grito - ¡JOHN, CUIDADO! – me agaché un segundo antes de que el palo mayor ensartara la capa de Radcliffe y este quedara atrapado y colgando sobre el agua. Entonces, Rolfe saltó a cubierta: me había salvado él.

-¡Muy elegante! – le dije

-¡Já! Lo aprendí del mejor. – me contestó

-¡Lástima! Yo hubiera preferido verte ahorcado – dije mientras cortaba la soga que mantenía a Radcliffe atado al palo mayor, y caía al agua chapoteando. Ambos nos asomamos por la borda a verle en el agua

-¡JOHN! ¿Estás bien? – Pocahontas venía hacia nosotros. Por un momento pensé que se dirigía a los brazos de Rolfe, que estaba a mi derecha, pero finalmente vino hacia mí y me abrazó fuerte.

-Ahora sí – le contesté.