Continuación…

Nunca imaginé que hablar con Darien me aterrara de al grado de sentirme desfallecer. Los nervios me corroían. Mi madre estuvo a mi lado, sostuvo mi mano mientras hablé con él. Su voz no tenía expresión…¡Por Dios! Pensé… ¡qué estoy haciendo! Sin querer le quité el sueño esa noche, él no esperaba que llamara, pero luego de que le dije de que necesitaba que nos viéramos su temple se tornó ansioso y hasta feliz… Mamá me mandó a la cama, según ella debía estar con todos mis sentidos para la conversación que tendría con Darien…me dormí sintiendo de que alguien me miraba por la ventana, me tuve que levantar para cerciorarme de que no había nadie…Ando perseguida! Me dije…

Fue atroz mi despertar…abrí los ojos y eran las 5 de la mañana, con suerte dormí dos horas…esperé el amanecer y me metí en la ducha…decidí salir a caminar. También aproveché de pasar a comprar el regalo para Darien, por suerte la tienda estaba abierta, el propietario me dijo que sólo había ido a buscar un encargo, pero que como me vio tan temprano por ahí me iba a vender lo que yo quería…mi regalo hablaba más que mil palabras. Me dieron las 10 de la mañana y decidí volver a casa. Mi papá estaba con ataque, ¡por qué no avisas, señorita! Fue lo más suave que me dijo…pero sé que en el fondo lo hace porque yo he actuado de manera extraña desde que regresé.

Llamé a Darien para ponernos de acuerdo, quedamos al almuerzo en su departamento. En el fondo de mi corazón agradecí que lo hiciéramos allí, ya que siempre he sentido ese lugar como mi hogar. El tiempo no avanzaba, miraba la hora una y otra vez, maldije a Albert Einstein por su famosa teoría de la relatividad (mientras más rápido quiero que pase la hora, el minutero hace un esfuerzo rotundo por moverse). Mis papás habían salido, y Sammy tenía una cita con Hotaru… Cuando vi que el reloj por fin avanzó, tomé un baño, me maquillé sobriamente y salí en dirección al departamento de Darien…Este hombre me quita la tranquilidad…

Al llegar, sentí mi estómago retorcer, y una leve punzada atravesó mi vientre…Rini se está manifestando, al pensar en eso, no pude evitar sonreír, y fue en ese preciso instante que Darien abrió su puerta. Me invitó a pasar, y calmadamente me quité la chaqueta que llevaba para abrigarme, Tokio estaba particularmente frío este invierno. Hola…¡qué bueno que estés acá! Sus palabras sonaban nerviosas y a la vez, la ansiedad lo mataba, yo lo notaba por la manera en que movía sus manos… ¡Darien Chiba al borde del colapso! Su mirada estaba perdida en mí, sus palabras se chocaban tratando de hablarme de cosas sin sentido para destensar el ambiente. Para calmarlo lo único que atiné a hacer fue tomar sus manos, mirarlo a los ojos y decirle que todo estaba bien, que no iba a discutir, que necesitaba hablar urgentemente con él. Me abrazó, sentí como una descarga eléctrica se apoderaba de mí…traté de separarme, mas no pude; sus fuertes brazos me agarraron para no soltarme más, sentía que él no quería dejarme escapar de su lado. Sus suaves dedos se mezclaron con mi pelo y me acercó para luego atrapar mi boca con la suya…creo que nunca podré olvidar en mi vida lo que me hizo sentir ese beso, ¡me sentí avergonzada de desearlo tanto! Sus caricias infinitas me colmaban, me transportaron a otro planeta lejano a este. En la tranquilidad del medio día en la ciudad, Darien y yo volvimos a ser uno solo, en cuerpo y alma. Mi cuerpo reaccionó inmediatamente a él, cada suspiro que di eran de su propiedad. ¡Al diablo con todos mis temores, mis inseguridades, mis dramas! Ese hombre es mío, como dice la canción, y nadie en esta vida me lo arrebatará jamás. Sentí cómo su cuerpo estaba conectado al mío ¡qué sensaciones! ¡qué hombre! ¡Mi príncipe!

Me quedé dormida a su lado, ni siquiera pensamos en que debíamos almorzar.

Cuando desperté, él me estaba observando con una sonrisa hermosa, por primera vez en mucho tiempo volví a verlo tranquilo, su rostro sereno y expresivo. No pude evitar sonreírle. Me envolví en las sábanas y me encerré en el baño…nuevamente las náuseas me jugaban una mala pasada, pero esta vez era de los nervios que tenía…Había hecho el amor con Darien y aún no le decía que estaba embarazada! Tocó reiteradas veces la puerta, le pedí que me dejara sola un rato, que preparara la comida, que yo iba en unos minutos. Cuando por fin dejó de hacer ruido, salí y me vestí. Ya había recobrado el coraje.

Salí y me lo encontré en la cocina…me asustas cuando tomas estas actitudes, Serena, fue lo primero que me dijo. Darien, tenemos que hablar de algo serio. Contraataqué yo. Aquí me tienes, a tus pies si es necesario…soy todo tuyo, casi morí con su respuesta, nunca había estado tan segura del amor de Darien como en la tarde de ayer, era tan, pero tan irreal todo que me animé y comencé a hablar.

Darien, sé que para ti fue difícil el tema de nuestra separación, me seguiste a España sin avisarle a nadie, me has pedido mil veces perdón, pero para mí lo fue más aún, ¿acaso no te diste cuenta que por el mal rato que pasé renuncié a todo lo que yo quería? Me fui para empezar de nuevo, o por último para lograr sacarte de mi cabeza. Darien me miraba impávido. Me fui para que mis padres no se preocuparan por mí, ¡cuándo en mi vida había tenido yo depresión! Mi personalidad no me lo permite, pero cuando te vi besarte con esa chica (ni siquiera quise nombrar su nombre) mi mundo se vino abajo. Todo en lo que yo creía se fue a la basura, Darien. Mi vida giraba en torno a ti, a lo que te gustaba, a tus tiempos, tú eras parte de mí, y descubrir tu "aventura" me destruyó…mas también te destruyó a ti. Sé que en parte fue un montaje para destruir nuestra relación, pero tú también participaste. Ahora, en este momento, ya no pienso mal de ti (su rostro se iluminó) has hecho más de lo que yo podría imaginar para recuperarme y yo me he portado mal contigo. Lucas es sólo un amigo, no quise darte celos con él porque lo respeto y valoro demasiado su amistad… él fue mi primer amigo en España, pero no te digo las ganas que tuve de olvidarte, no obstante conmigo no va eso de que un clavo saca a otro. Y luego llegaste y me buscaste, me sentí tan extraña al verte aparecer como si nada en mi vida, dispuesto a recuperarme a como dé lugar… Darien comenzó a mirarme con los ojos llenos de lágrimas, me quebró con esa mirada… y me volviste a enamorar! Comencé a llorar desconsoladamente, él corrió a abrazarme, secó mis lágrimas con mil y un besos.

Cuando me calmé, él se quedó quieto frente a mí, quise decir algo, pero me cerró la boca con un beso… es mi turno de hablar, fue lo que dijo… Serena, tú eres lo más importante que yo tengo en esta vida (mis ojos se iluminaron) mientras tú tienes a tu familia y a tus amigas, yo sólo te tengo a ti. Sufrí demasiado cuando te fuiste, ni te imaginas la angustia que sentía al saber que estabas a medio continente separada de mí, fue ahí cuando decidí que tenía que actuar, recuperarte, y volé a España sin pensar más. Mi misión era recuperarte para poder volver a sentirme completo. No sé qué pasó, pero cuando volví e hicimos el amor pensé que todo volvería a la normalidad. Jamás se me pasó por la cabeza el que tú fueras a involucrarte con alguien más… cuando dijo eso fruncí el seño, y todo cambió luego, tú te alejaste, te encontrabas a mil leguas lejos de mí, ya no sabía qué hacer. Por eso, cuando me di cuenta de que volvías por vacaciones a nuestra ciudad, nuevamente crucé el mundo para seguirte, tú eres la luz que guías mis pasos. A donde vayas, yo iré contigo…

Las palabras de Darien eran sinceras, mi corazón latía al mil al sentir tanto amor por ese hombre. Las cartas estaban sobre la mesa. Ambos habíamos sido sinceros en nuestros sentimientos, ya no debía disimular que él no me interesaba. Tenía que decirle lo de Rini y no sabía cómo empezar. Comimos, nos reímos, nos mirábamos y aún así yo no encontraba el valor de decirle la verdad. Mi celular comenzó a sonar. Era mamá que me preguntaba cómo me había ido, le contesté que en eso estaba. Me recordó también que si llegaba tarde tenía que avisar, no pude evitar reírme, pues detrás de ese mensaje estaba papá. No logra entender que llevo varios meses viviendo sola!

Cuando corté la llamada, me percaté de que Darien se había ido a su cuarto. Pero regresó enseguida con un pequeño obsequio en sus manos. Era un hermoso portarretratos en donde había una foto de ambos sonriendo felices el día de nuestro compromiso. Había llegado el momento de la verdad…ya no podía seguir alargando esta situación. Saqué de mi bolso un pequeño regalo para Darien. Cuando lo abrió se me quedó mirando embobado…

¡¿Qué es esto, Serena? ¿Qué significa? Bobo me dije para mí misma. Eso es lo que he querido decirte desde hace rato, pero no sabía cómo. Sus labios dibujaron la sonrisa más hermosa que haya visto yo en la tierra. De solo recordarla en estos momentos se me eriza la piel. Serena, estos son zapatitos de bebé…y son rosados! No puedo creerlo, ¡vamos a ser papás! Al decir esto, me tomó en sus brazos y me levantó feliz para besarme. Aunque se tensó un momento cuando me preguntó desde cuándo yo lo sabía. Se quedó impávido al recordar que ese mismo día él me había visto… sabes, estoy tan feliz, que prefiero olvidad que me perdí tontamente tus primeros cuatro meses, prefiero pensar que estaré contigo para toda la vida…

Estoy acá en mi cuarto, con un frío que me carcome…pero en el fondo siento una tranquilidad que recobré ayer y que había perdido hace unos meses atrás…ahora sé que Darien está conmigo… ahora viene lo peor…contarle a papá. Y eso será en unos días más, antes de que me regrese a España. Querido Diario…no te privaré de esa situación…

De forma lenta enamórame…y aquella rosa regálame. Promete, promete que nunca te irás…eres tú mi verdadero amor…