Hola a todos! aquí está el último capi de esta historia. No recuerdo en este minuto para cuándo dije que lo tendría.. pero iguak aquí estoy... es que he estado tan ocupada!

Muchas gracias a Caroone por su comentario! gracias por ser sincera! todo aporte es constructivo para mi =)

Ahora los dejo leer. Gracias por pasar por acá.. y espero sus comentarios!

Saludos!

~Pachi


Cap.7: Verdades

- Es muy fuerte eso que estás sintiendo, Hermione – Ginny estaba seria, preocupada por su amiga –. Por favor, dime que vas a tener cuidado. A pesar de todo lo que me dices, no confío en él.

- Te prometo que me voy a cuidar. No me va a pasar nada – Hermione se sentía enternecida con la preocupación de la pelirroja –. Gracias por escucharme y no criticarme.

- Sólo una cosa te diré, y por favor considéralo.

- Lo haré, ¿qué es?

- Creo que deberías contarle a Ron y a Harry. Ellos están muy preocupados por ti.

- Sí, creo que debería hacerlo – dijo algo pensativa –, pero necesito tiempo. Lo haré, pero en un par de días más, aún. No les digas nada, yo lo haré.

- Está bien. Me quedo tranquila de saberlo. No te preocupes, yo no diré nada – tal como hizo anteriormente, Ginny cruzó los dedos detrás de su espalda. Finalmente se abrazaron y cambiaron de tema.

Un par de días después, en uno de esos momentos en que Hermione sí estaba en la biblioteca, Ginny aprovechó de hablar con Harry y Ron. Les contó todo lo que había hablado con Hermione, los puso al tanto.

- Hermione sí está saliendo con Malfoy – Ron la miraba seriamente, celoso – Desde Navidad. No quiero que le vayan a ella con el cuento de que yo se los dije. Si les estoy contando es porque sé que ella se los dirá, pero no quiero que reaccionen mal. Ella está sufriendo al no poder compartir esto con ustedes. Se ha sentido muy sola este tiempo, al no poder compartirlo con nadie.

Los chicos estaban en silencio. Su molestia había cambiado el rumbo, y ahora hasta se sentían un poco culpables. Bueno, Harry se sentía culpable. Ron seguía celoso.

- Júrenme que no le dirán que yo les dije – pidió Ginny, algo preocupada frente al silencio –. Y que no le recriminarás nada.

- Por supuesto, linda, te lo prometemos, ¿no es así, Ron? – dijo dándole un codazo a su amigo.

- Sí, sí. Lo que digan.

Cuando Hermione regresó a la sala común encontró que sus amigos estaban sentados en las butacas frente a la chimenea. Harry y Ginny abrazados – sonrió – y Ron algo separado de ellos, mirando el fuego.

- Hola, chicos.

- Hola, Herms. ¿Cómo te fue en la biblioteca? - Harry estaba tranquilo y era capaz de lograr que no se lo comiera la ansiedad.

- Bien, bien – Hermione notó que estaban los cuatro solos, y consideró que aquél era el mejor momento para hablar –. Chicos, me gustaría hablar con ustedes.

- ¿De qué se trata? – Harry se sentó mejor en el sillón, Ron levantó la cabeza y tenía el ceño fruncido.

- Verán, es que… no sé bien por dónde empezar – la castaña estaba extremadamente nerviosa – Debo contarles algo.

Así empezó, y al igual que con Ginny, les contó todo, excepto la parte en que lo espiaba, y aquello que hicieron la última vez que se habían juntado.

Los chicos la escuchaban cortésmente. Harry hacía gestos en los momentos oportunos, parecía realmente sorprendido. Ron, por su parte, sólo escuchaba, con el ceño fruncido, con cara larga, pero al menos no interrumpía.

Una vez que hubo terminado, Hermione lloraba, Harry y Ginny la consolaban, y Ron… bueno, Ron se paró y se fue a su habitación.

Harry rápidamente siguió a su amigo, entró a la habitación y vio que el chico pateaba todo lo que se le cruzaba por delante: los baúles, las patas de las camas, las sillas, los veladores. Todo destruido a base de patadas.

- ¡Ron, qué diablos te pasa! – Harry intentó detenerlo, pero casi le llega una patada a él también.

- ¡No es justo! – Gritaba - ¡No es justo!

- ¿Qué no es justo? – Harry lo miraba, confundido - ¿¡Te puedes calmar!

- Lo siento, amigo – Ron se sentó al lado de Harry, al borde de su cama, y se tomó la cabeza con las manos.

- ¿Me puedes decir, ahora, qué no es justo?

- Hermione

- ¿Hermione? Pero si ella es la persona más justa que conozco…

- ¡No, no es eso! Es que Hermione esté con ese idiota.

- Ella puede estar con quien quiera, aunque sea ese imbécil.

- Es que… Harry, ¿te puedo contar algo? Pero no te rías, y por sobretodo no se lo cuentes a nadie.

- Seré como una banshee afónica – dijo el moreno con una mano apoyada en el pecho – a la altura del corazón – y la otra levantada con la palma abierta. Esto hizo reír un poco a Ron.

- Es que… me… megustaHermione – dijo todo de un tirón.

- ¿Eso?, pues eso ya todos lo saben, Ron. Digo – dijo al ver la cara de consternación de su amigo –, digo… pues, vaya, amigo, eso sí que es novedad.

- ¿Qué hago, Harry? Necesito ayuda – Ron parecía devastado.

- Mira, Ron, lo único que te puedo decir… es que te la juegues por ella, quítasela a ese hurón desgraciado.

Ya se acercaba el 14 de Febrero, ya se sentía todo el amor en el ambiente. Harry y Ginny irían juntos a Hogsmeade. Hermione y Draco, como no podían salir en público, quedaron de juntarse en la Sala de Menesteres al anochecer.

Ron daba vueltas y vueltas por su habitación, mientras que Harry lo observaba detenidamente.

- Hazlo de una vez, no te va a decir que no – decía el moreno.

- Es que no lo sé, Harry, tengo miedo.

- Ve y hazlo ahora mismo – esto, más que un consejo, fue una orden.

Ron salió de la habitación y se dirigió a la Sala Común, donde Hermione y Ginny cotilleaban tranquilamente. El chico se acercó, mirando fijamente a la castaña, quien, al sentirse observada, lo miró directamente a los ojos.

- Me gustaría hablar contigo…

- ¿De qué se trata?

- … en privado – lo último lo dijo mirando a su hermana, quien al captar la indirecta se fue donde su novio.

- Dime, Ron, ¿Qué pasa?

- Her… Her… Hermione, ¿te gustaría… ir a Hogsmeade conmigo el día de San Valentín? – su rostro estaba rojo como la grana, al igual que sus orejas y cuello.

- Cla… claro, Ron – si la chica hubiese querido imitar el bonito color del rostro de Ron, no le hubiese salido mejor.

Ese sábado los cuatro amigos se levantaron temprano y se arreglaron para ir al pueblo. Iban bien abrigados, ya que el frío aún no cesaba. Una vez allá, ambas parejas se separaron. Harry y Ginny se fueron a caminar, Ron y Hermione fueron a Las Tres Escobas.

- Pediré un par de cervezas de manteca.

- Mientras tanto iré a sentarme. No le coquetees mucho a madame Rosmerta – dijo Hermione entre risitas, mientras iba en dirección a una mesa vacía unos metros más allá.

Ron llegó a la mesa prontamente con las cervezas y entablaron una amena conversación, como amigos que eran. Cuando Hermione hubo terminado su cerveza, dio a entender que ya se quería ir. Ahora que sus amigos sabían de su relación con Malfoy, podía, hasta cierto punto, hablar libremente de ello.

- Ron, te agradezco la invitación, pero creo que ya es hora que vuelva al colegio. Quedé de acuerdo con Draco para vernos hoy y no quiero llegar tarde – mientras decía esto, se levantaba de la mesa. Ron la imitó.

- Sólo… espera un segundo – se acercó a ella y sin meditarlo, sin pensarlo mayormente, la besó.

Hermione se quedó de piedra. No lo evitó, pero tampoco le respondió el beso. Sin embargo, sintió algo raro en el estómago. Cuando Ron se separó de ella, sólo se despidió y se fue a paso rápido de vuelta al colegio.

Una vez ahí, fue inmediatamente al séptimo piso, frente al tapiz de Barnabás el Chiflado y los Trolls. Vio que estaba formada la puerta del lugar donde se juntaba con Draco, y sonriendo abrió la puerta.

Lo que vio, la dejó sorprendida, abrumada, y por sobre todo, triste a morir. Draco Malfoy estaba en la cama, desnudo, haciendo aquello que hiciera con ella semanas atrás, con Astoria Greengrass, una chica de cabello castaño y ojos verdes de Slytherin, uno o dos años menos que ella.

Cuando la castaña vio a Hermione parada en la puerta, con la cara desencajada, sólo atinó a cubrirse el cuerpo con una sábana, y el rostro con las manos.

Draco se giró y la vio. Hermione, con los ojos anegados en lágrimas comenzó a gritar:

- ¿¡CÓMO PUDISTE SER CAPAZ!¿¡CÓMO ME HICISTE ESTO! – Lloraba abiertamente a lágrima viva – Yo pensé que me querías, pensé que después de lo que dijiste de mí, que era hermosa, que te gustaba… pensé que… me querías. Eras tan dulce conmigo, tan distinto a como eras antes.

- ¿Cómo pudiste creer eso, sangre sucia? ¿Creíste que un Malfoy se iba a fijar en una impura como tú? – Malfoy se reía, casi escupía las palabras – Jamás hablé de ti. Era Astoria la mujer de mis sueños. Contigo solamente me sacaba las ganas, tienes buen cuerpo, pero nada más.

- Pero yo te di mi primera vez, ¿cómo puedes ser tan malo conmigo?

- ¿Acaso no notaste que NUNCA te dije que te amaba, que te quería? – preguntó Malfoy con desprecio.

- Eres… un… imbécil… Malfoy – Hermione intentaba contener su ira, pero a su vez se acercaba a la cama donde estaba el rubio –. No podía esperar menos de un Slytherin. Cruel y malvado hasta las venas.

- La imbécil, estúpida, eres… - no pudo terminar la frase, ya que Hermione le propinó un golpe tan fuerte, con el puño cerrado, que lo dejó inconsciente, despatarrado en la cama, con Astoria intentando reanimarlo.

Hermione salió, aún llorando, de la Sala Multipropósito y se fue a la torre de Gryffindor. Adentro se encontró con sus amigos, quienes al verla en ese estado se preocuparon de sobremanera. Le preguntaron qué le pasaba, intentaban hacer que dejara de llorar, pero nada dio resultado. Hermione no dejó de llorar ni soltó prenda durante horas, días.

Finalmente Hermione contó lo que pasó ese día, y los chicos, sin duda, querían matar a Malfoy. Pero ella los contuvo: les dijo que no era necesario, ya que ella lo había golpeado tan fuerte (no era mentira, a pesar de los hechizos que utilizó para tratar de esconderlo, el cardenal que tenía en el rostro se notaba a millas de distancia), que no era necesario hacerlo pasar por más vergüenza.

Tres años después de todos los sucesos ocurridos, Ron y Hermione decidieron conversar del pasado, recordar viejos tiempos, y sin lugar a dudas, el "romance" de la chica con Malfoy salió a colación.

- No te imaginas lo celoso que estaba de que ese idiota te besara y te acariciara donde sólo yo quería hacerlo – las orejas de Ron estaban rojas.

- Pero ya pasó, cariño. Ese imbécil sólo fue un capricho – Hermione acariciaba el rostro del chico, tratando de apaciguarlo. Una vez que sintió que se relajaba y cerraba los ojos ante el contacto, ella se acercó y lo besó profundamente, con un amor intenso. Eso sí era amor, no como la "pérdida temporal de inteligencia, memoria y consciencia", como decía ella, que tuvo con Malfoy.

FIN