Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.

(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, Marifer26637 y sobre todo a mi beta, silhermar, por vuestros comentarios y apoyo: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos. Son el motivo que me alienta para seguir escribiendo).

LA GRAN RATONERA

(4 de febrero de 2042)

Sobre la mesa de mármol, una carpeta plastificada contiene todo el expediente y proceso judicial contra la persona que más daño le ha hecho en su vida. El Pueblo de Washington contra Jacob Broadsky, por el homicidio del agente federal Seeley Joseph Booth. Las esquinas del papel están amarilleadas, por las muchas ocasiones que estos pliegos han sido metidos, sacados, ventilados, leídos, vistos, revistos, analizados y memorizados por Christine. Algunas notas a lápiz marcan los puntos relevantes. De la investigación. De las diligencias policiales. De las vistas orales. De las pruebas testificales. Del fallo condenatorio… Pero a Christine lo que más le inquieta es aquel círculo rojo, trazado con rotulador, envolviendo un número. El mismo círculo que se le aparece en sus peores pesadillas, trayendo al presente los amargos recuerdos de la tragedia pasada. Se trata de una fecha. La fecha en la que Jacob Broadsky volverá a ser un hombre libre. 2042. Algo que Christine no puede consentir. Pese a que ha puesto todos sus recursos en tratar de canjear la pena y conseguir un internamiento más largo. Sólo pide justicia. No entiende cómo en un país donde sigue existiendo la cadena perpetua y hasta la pena de muerte, Broadsky pueda volver la luz tras sólo 25 años recluido. Y todavía le duele más comprobar como todos a su alrededor parecen quitar hierro al asunto. Su propia familia. Inlcuso la Doctora Brennan, quien siempre se ha empeñado en olvidar el asunto y correr un tupido velo entorno al asesinato de papá.

Mientras revuelve el café, algunas gotas salpican otra carpeta, llena de fotografías recientes, marcadas con decenas de post-its. Una especia de bitácora de la vida de Broadsky desde su llegada a la Prisión de Alta Seguridad de Colorado: quién lo visita, quién le escribe, a dónde van sus cartas, qué contactos lo apoyan, a dónde pretende ir, cuál es su comida favorito, el número de su calzado, su marca de cigarrillos… No hay detalle que se le escape. Christine puede anticipar cada uno de los movimientos del francotirador. Quiere estar preparada para cuando su salida finalmente se produzca. Si la Administración de Justicia no va a evitarlo, será ella la que ponga en orden las cosas. No en vano, lleva demasiado tiempo tejiendo alrededor de su víctima, una invisible y fina tela de araña. Esperando, con la desesperación de una hija dolorida, el día en el que el verdugo se convierta en la víctima.

Christine mira su reloj de pulsera. Se impacienta. Vince llega tarde. ¿Dónde andará metido? ¿Y Daryl? Pone la cuchara sobre el plato de porcelana y da un par de sorbos al café. Corto de café y edulcorado con canela molida. Como a ella le gusta. Pasan cinco minutos de la hora acordada y ninguno de los dos parece haber hecho mucho caso de la nota que les he dejado, manifestándoles la urgencia por reunirse con ambos en esta cafetería. La misma a la que papá y la Doctora Brennan venían cada vez que resolvían un caso… Aprovecha el impasse de espera para contestar un mensaje de Josh.

-¿Llevas mucho tiempo esperando?

Christine levanta la vista. Allí está el hombre de su vida, y no el mezquino de su novio, que esta noche la ha dejado plantada por un partido de basket entre los colegas. Aunque, para ser sinceros, la noticia no le ha generado a la agente Booth la menor tristeza. Todo lo contrario. Una noche menos en la que fingir abrazos y caricias.

-Por fin te dignas a aparecer, Vincent. Creí haberte dicho bien claro en la nota…

-Sí, lo siento, lo siento… Tienes que perdonar. Pero como podrás entender, el gobierno nos está presionando demasiado con este asunto. El brote se está extendiendo a una velocidad mayor de lo esperada. Los casos de insomnio se han multiplicado por dos en los últimos tres días. Y seguimos sin encontrar la manera de recuperar el funcionamiento normal de la melatonina…

-¿Y cuándo van a informar a la población? ¿Cuándo, Vincent? ¡Es inaudito que la gente pueda seguir tan tranquila, por las calles, sin saber que en cualquiera esquina puede contagiarse de un virus desconocido!

-Estoy de acuerdo contigo, pero desde el Departamento de Estado para la Salubridad e Higiene Públicas se están dando unas instrucciones muy precisas. No me puedo limitar más que a acatarlas… Además, un grupo de matemáticos, estadísticos y criptoanalistas del Buró Federal, liderados por Ronny Eppes, están estudiando Washington, como una retícula, para prever la trayectoria futura de los contagios y poder abrir un cortafuegos a su alrededor…

-Vincent, ¿estás diciendo que tú y esos amigos tuyos, chiflados por los números, nos estáis tratando a todos los demás como conejillos de indias?

-Supongo que es una manera cruel e infantil de decirlo… Toda la ciudad es una enorme ratonera. Aislada del resto del mundo. Una inmensa cárcel de oro, monumentos y lujosas avenidas.

-A veces eres tan frío que me resulta bastante fácil odiarte… Por cierto, ¿de qué vienes disfrazado?

De Staccato. Por supuesto. Aunque Christine no podría saber el look que el gran músico solía vestir por las calles de Londres cada vez que salía de incógnito, para evitar ser devorado por sus seguidoras más fanáticas. La discográfica, tras saber que Vincent había trasladado su residencia a Washington, se puso en contacto con él pare concertar la firma de ejemplares de su último single, hoy, en un conocido centro comercial. Por eso llegaba tarde a la reunión con Christine. Y ni siquiera había tenido tiempo de pasarse por casa para ponerse algo más en su estilo de "científico aburrido".

-¿Esto? Supongo que es ropa vieja… De antes de irme a Londres. Estaba cansado de tanta formalidad. Llega un momento en el que la corbata aburre hasta al más santo… -sintiéndose en la necesidad inmediata de cambiar de tema, Vince centra la atención en las carpetas que Christine está manoseando con nerviosismo- ¿Y eso? ¿Algún nuevo caso que tenga que ver con el Ladrón de Almas?

-¡No, no, qué va…! Es… un viejo… caso…

Impulsivamente, la agente Booth cierra arrastra hacia sí las carpetas relativas a Jacob Broadsky, aún con la torpeza suficiente de que algunos papeles se desparramen por debajo de la mesa.

-De esos casos no resueltos… A veces me llevo alguno a casa… Para echarle un vistazo durante el fin de semana…

Ambos, de rodillas, tratan de ordenar los pliegos desperdigados. Christine se apura, para llegar a cada uno de ellos antes que las manas de Vincent. No quiere compartir sus planes con él. Ni con nadie. Así que sus delgados dedos se mueven a gran velocidad sobre las baldosas, frente a la habitual parsimonia de Vince, el hombre tranquilo. Hasta que lo inevitable sucede. Sus manos se encuentran. Se rozan. Sin querer. Provocando que una ola de placenteras sensaciones recorra cada uno de sus dos espinazos. Se devuelven las miradas. Y, por un instante, ambos son conscientes de que la atracción del otro va más allá de la familiaridad y el cariño fraternal. Pero Christine no puede dejar que esto ocurra. Al menos, no todavía. Ella no va a cometer el mismo error que su padre. No mientras le queden fuerzas para evitarlo.

-Entonces…, para ti y los tuyos sólo somos cobayas, como las ranas que se diseccionan en la escuela, para experimentar… Espero que al menos hayáis descubierto la forma de contagio. Inhalación. Contacto…

Las bruscas palabras de Christine acaban, sin piedad, con la magia de aquel instante único. Hodgins ya no reconoce las heladas pupilas que le contemplan y permanece paralizado, mientras la mujer que está frente a sí le arrebata de las manos los pocos papeles que el científico había logrado recoger del suelo.

-A decir verdad, sí que algo hemos avanzado… -trata de proseguir, con seriedad, racionalizando la situación-. Ya sabemos que el virus alienígena tiene un periodo de latencia de una semana, aproximadamente, durante la cual es incubado por el cuerpo humano. Y que en la segunda semana aparecen los síntomas normales de un resfriado. Es el sistema inmunitario, avisando de su inminente colapso. En la tercera llegan el insomnio, la depresión…

Ya en posición erguida, Christine finge atender a las palabras de Vincent, mientras hace gestos afirmativos y pone cara de "muy interesante" y "lo entiendo perfectamente". No obstante, muy dentro de sí, lo único en lo que no puede dejar de pensar es en lo cerca que ha estado Vincent de descubrir su particular secreto. Por suerte para ella, en este mismo momento entra Daryl Jackman por la puerta. Gracias a dios, parece que ha oído a tiempo el mensaje de su contestador. Sólo ahora podrá revelarles el interesante descubrimiento que ha hecho al leer el diario de Lionel Harris, el joven que se suicidó hace un par de semanas, tras resultar infectado por la enfermedad extraterrestre.

-Hola chicos. Hola Vince. Hola princesa… Siento la demora. Hoy comí en el aeropuerto con Hannelore y apenas acabo de…

-¿Hannelore? ¿Esa azafata noruega que tiene las piernas largas como dos kalashnikov? Seguro que te quiere sólo por los papeles…

-Te equivocas, nena. Seré un hombre objeto, pero de los que no cuelgan nunca el cartelito de soltero. Y a mucha honra. Ya sé que ella me busca sólo por mi físico privilegiado y mi humor recalcitrante… -Aunque Jackman trata de esbozar una esmerada sonrisa, ésta se le tuerce al instante, al tratar de contener dos espectaculares estornudos-. Lo siento, este maldito resfriado me está matando… -comenta, al tiempo que sus manos rebuscan algún pañuelo desechable en el bolsillo de su chaqueta-.

Como si de un acto reflejo se tratase, las miradas de Booth y Hodgins vuelven a converger en el mismo punto. Ahora dibujando un gesto de preocupación, antes de exclamar al mismo tiempo:

-¡¿Estás resfriado?

Respuestas a los comentarios:

Glheart dijo: ¡La historia se pone cada vez más interesante! ¿Ladrones de almas? Me sorprendiste con eso, porque se supone que el alma es algo espiritual e intangible, y ahora resulta que es algo completamente científico. Sin duda no dejas de sorprenderme. Sobre el capítulo anterior: Se nota que Christine heredó la habilidad de "leer" a las personas de su padre. También me agradó mucho Jackman, espero que tenga más participación en el caso y en la trama en general.

Mil gracias! Cuando escribía sobre Christine, hablando con los familiares, estaba pensando en cómo hablaría Seeley en dicha situación. Sí que intento que se parezcan en su forma de ser. En cuanto a Jackman, ya ves que estaba previsto su retorno –más pronto que tarde- al argumento de esta trama. No en vano pisó sin querer la sangre de Lionel Harris…

Fran Ktrin Black dijo: muy entretenido, y espero que sigas pronto con mas :D me encanto la historia jeje besos bye

Me alegran mucho tus comentarios, mil gracias por todo. Seguiremos actualizando, que justo ahora viene la parte de la historia que más me gusta a mí…

AnSaMo dijo: Pregunta no relacionada, has leído el símbolo perdido? :P Me encanta el cariz que está tomando la historia y sobre todo tu manera de escribir y desarrollar la historia, Es genial! Sigue así!

Me has cazado al vuelo! Me encanta tu comentario! Si hubiese premio para la lectora atenta del mes, ese sería para ti. Adoro a Dan Brown! He leído El Símbolo Perdido y de allí precisamente me saco de la chistera a la ciencia noética y a los 21 gramos del alma (aunque me gustaron más otros de sus libros, sobre todo Ángeles y Demonios, así como La Conspiración, que también va sobre presuntos bichitos extraterrestres). Nos leemos!

Marifer26637 dijo: Lo único que puedo decir del capitulo es WOW O.o! :D

Mil gracias, y aprovecho para decirte, en serio que continúes escribiendo, que lo haces muy bien y estoy deseando leer algo nuevo!

silhermar: te has fijado? compartimos fans...jajaa no sé por qué me suena ese tipo de descripciones... ay chiquillo...si no te conociera..hasta pensaría que inventas ... por cierto TIENES QUE DORMIR...ala...ya se ha dicho bieeenn... pronto empiezas jajajja... no digo más... sabes a que me refiero...30?realment?... me parecen demasiados pero son cortitos

Sil, sabes que no invento… Con lo que me cuesta crear un trasfondo científico real (tú lo sabes bien, te debo muchas) no me mates con las descripciones, jeje! Sí, 30, más o menos, no me quiero alargar con la historia y hacerla interminable! Aunque lo más interesante todavía está por llegar, aviso!