Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.

(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, a silhermar y a Marifer26637 por vuestros comentarios: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos. Le he debido caer bien a la gripe, porque, una semana después, se niega a abandonar mi cuerpo. Son el motivo que me alienta para seguir escribiendo).

TRES DE CORAZONES

(4 de marzo de 2042)

-Christine… Necesito que estés muy atenta a la pantalla.

Mientras le habla, Vincent le acaricia suavemente el dorso de la mano. Es una sensación gratificante, que hace que la agente Booth se sienta más cómoda y relajada. No se ruboriza por el contacto físico. En el fondo, lleva toda la vida compartiendo el cuerpo y el alma con el hijo de los Hodgins.

-Te voy a mostrar una secuencia de diez cartas. Y necesito que trates de recordarlas de forma ordenada… ¿Estás preparada?

-Lo estoy…

-Entonces, adelante…

Con una orden de su voz, Vince activa el Angelator. Las motas de polvo dorado van cobrando vida, a medida que se transforman en una baraja francesa, compuesta por diez naipes diferentes. Dos de diamantes. El cuarto está en la penumbra, para que ningún otro estímulo visual desoriente a Little Gun durante la realización del ejercicio. Reina de corazones. A sus espaldas, apoyada sobre la pared, Temperance Brennan presencia la prueba, captando la perfecta complicidad existente entre su hija y su sobrino de leche. As de picas. Junto a Brennan se yergue la figura del actual psicólogo del Buró Federal de Investigación, un hombre calvo y con un bigotito piojoso, que resulta de lo más simpático. Cuatro de tréboles. Lo cierto es que Temperance sigue sin confiar demasiado en la psicología, a la que no deja de considerar como una simple pseudociencia: si no es falsable, luego no es demostrable. Cuatro de diamantes. En toda su vida, Bones sólo ha conocido a dos psicólogos a los que realmente ha querido y admirado, aunque ella no sea de esa clase de personas que confiesa fácilmente tales sentimientos de aprobación. Siete de corazones. Más bien, todo lo contrario. Rey de diamantes. El mero hecho de respetar el trabajo de otra persona, sin cuestionar sus métodos, es para Brennan la forma más adecuada de ubicarlos a su mismo nivel profesional e intelectual. Cinco de picas. Daría un pedazo de cielo, si es que el cielo existe, para que el psicólogo que ahora la acompaña no fuese el hombre calvo del bigotito piojoso, si no su antiguo y estrecho colaborador Lance Sweets. Jota de tréboles. Pero Brennan sabe que tal cosa es a todas luces imposible. Su buen amigo Sweets había dejado la práctica profesional hacía varias décadas, para dedicarse al completo cuidado de sus hijos, mientras su esposa, Daisy Wick, sustituía a la propia Brennan al frente del departamento de antropología forense del Jeffersonian, tras haber seguido Temperance el camino de huida hacia Egipto. Tres de corazones.

-Chris, ¿puedes recordar la secuencia?

-Creo que sí… Dos de diamantes, reina de corazones, as de picas, cuatro de tréboles, cuatro de diamantes, rey de tréboles…

-No… No es correcto –es la voz de Brennan, saltando a sus espaldas-. Christine, hija, después del cuatro de diamantes viene el siete de corazones…

-Doctora Brennan –le replica Christine-, es evidente que no heredé el vertiginoso coeficiente intelectual que usted habría deseado para mí. No es culpa mía que en ese aspecto me parezca más a papá.

Christine tiene intención de continuar con este incisivo cruce de palabras, si bien se refrena al contemplar la profunda mirada de tristeza que encuentra frente a sí, en los ojos de Vincent, sentado frente a ella, al escucharla tratar con tanta rudeza a su propia madre. Para él es fácil juzgarla, piensa la agente Booth, porque él no ha tenido que sufrir la pérdida de un padre. Y de una madre. Brennan, la grande e irrepetible. La prestigiosa. La insuperable. Brennan la magnífica. Aquí y allá, siempre Brennan. En todas partes menos en una. Nunca en casa cuidando de su hija. Nunca reconfortándola. Porque Brennan, la superdotada y prodigiosa, se dedicó en exclusiva a sus huesos, a sus momias, a sus cuerpos del delito, a sus crímenes nunca bien resueltos y nunca bien ponderados… Y cuanto más lejos de casa mejor. Egipto, nada más y nada menos. En cambio, Vincent no puede hacerse una idea sobre lo que significa ser la hija de la Doctora Brennan. Él siempre pudo gozar del profundo cariño de sus padres. Lo ha envidiado siempre, con todas sus fuerzas. Aunque sea una envidia sana, deseando formar parte de aquel hogar al que siempre acudió como refugio de sus penalidades. ¡Es tanto lo que hecha de menos el calor de una verdadera familia! La fuerza de ese deseo, el anhelo de reencontrarse con su padre, sólo tiene parangón en el alma atormentada de Christine con la pretensión desmedida de destruir de una vez y para todas la miserable existencia de Jacob Broadsky, a quien culpa de que todos sus buenos sueños de la juventud se hayan desmoronado de la noche a la mañana, como un castillo de naipes.

-Además, no entiendo que me sigáis obligando a hacer juegos de naipes, sin explicarme si quiera por qué tengo que hacer todo esto… Si os sirve de algo, recuerdo que la última carta era un tres de corazones…

Por supuesto que la recuerda. Aquella última carta decía más sobre su situación sentimental que cualquiera de los gruesos informes que estaban depositados sobre la mesa, desglosando las numerosas pruebas que le habían ido realizando a lo largo de las últimas dos semanas. Aquel tres de corazones habla de ella misma, de Vincent y del impresentable de Josh Pendleton, a quien no ha visto desde que la recluyeron como una enferma más en esta sala de psiquiatría. Un descabellado triángulo amoroso con el que nadie sale ganando, pero donde todos acaban perdiendo. Había sido una simple casualidad que Vincent, al preparar el ejercicio, eligiese tal naipe, el tres de corazones, de igual forma que también era producto de la casualidad que en la secuencia figurase la jota de tréboles. Cabe explicar aquí que en la baraja francesa cada una de las figuras tiene un nombre propio. Y el de la jota de tréboles no es otro que Lanzarote. De ahí que los recuerdos sobre el antiguo psicólogo del grupo se filtrasen desde el subconsciente de Temperance Brennan a su memoria consciente, justo al contemplar el anverso de aquella carta. Aunque Bones no la termine nunca de aceptar como una ciencia más, la psicología podría ser la clave de muchas de las preguntas para las que ella no encuentra una respuesta convincente. Resulta lógico, por ejemplo, que alguien como Temperance se acabase enamorando de Seeley Booth quien, mucho más próximo a los sentimientos y emociones de la mente humana, sí parecía tener muchas de las respuestas que ella tanto ansiaba…

El hombre calvo del bigote piojoso por fin se incorpora a la corporación, musitando lo siguiente:

-Christine, necesitamos que colabores, para controlar la evolución de tu capacidad cognitiva. El Ladrón de Almas es un organismo tremendamente evolucionado, que actúa sobre el cerebro de tal manera que se nos escapa de las manos. Estos juegos de naipes nos ayudan a ver cómo te está afectando a nivel neurológico…

Christine está cansada. Agotada. Exhausta. Desea dormir. Vendería su alma al diablo por una simple hora de sueño reparador. Le cuesta concentrarse. Le supone un esfuerzo desmesurado tratar de recordar secuencias de cartas. Quisiera salir corriendo y beberse diez o doce frascos de morfina. Y cerrar los párpados. Quedarse en la oscuridad de la nada. Diluirse y desaparecer. Ahora lo entiende. Por fin. Christine comprende perfectamente las razones que llevaron al desdichado de Lionel Harris a arrojarse por la ventana, en Chapin Street. Si ella misma todavía no se ha puesto gritar, clamando al cielo que ponga fin a este desquiciante maratón de insomnio, es por la mano cariñosa de Vincent, que la acaricia suavemente. En este estado mental, no ha entendido absolutamente nada de lo que ha dicho el psicólogo. Ni siquiera ha tratado de entenderlo. No tiene energía suficiente como para gastarla en ese tipo de nimiedades. Así que dirige su mirada a Vince. Para que le traduzca. Sólo él puede leer en sus ojos como en un libro abierto. Él, que no se ha separado de ella ni un solo instante, salvo cuando tuvo que ir al aeropuerto de Philadelphia. Por el bien de todos.

-Little Gun, te voy a pedir un último esfuerzo, ¿conforme? –Vincent percibe la confusión en el rostro de la agente Booth, así que habla arrastrando las sílabas, con lentitud, sin acritud-. Quiero que te fijes muy bien en el Angelator, porque lo que vas a ver es tu propia masa encefálica. Vas a ver su funcionamiento actual y el que debería tener en unas circunstancias calificadas como normales...

Ahora, las motas de polvo dorado, flotando en medio de la estancia, que antes daban forma a las cartas de una baraja, se organizan de tal manera que parecen una enorme cáscara de nuez. En realidad, se trata del cerebro de Christine, en una visión tridimensional obtenida a través de las múltiples tomografías que le han hecho.

-Christine, ¿ves las regiones pintadas en color azul? Son partes de la corteza cerebral, donde está el almacén de la memoria primaria, a corto plazo, que se borra cada mañana, cada vez que nos despertamos. Por el contrario, la memoria secundaria, permanente a largo plazo, se conserva en el hipocampo, en los lóbulos temporales, que en estas imágenes del Angelator puedes ver tiznados de un color verde brillante… Mientras dormimos, nuestro cerebro procesa los recuerdos de la corteza y los convierte en memoria a largo plazo. El problema es que, como no puedes conciliar el sueño, toda la información reciente se está perdiendo sin llegar a los lóbulos, ya que el mecanismo de trasvase entre ambos contenedores de memoria ha dejado de funcionar… Ahora quiero que mires atentamente los cambios que hemos observado en tu cerebro, desde el primer TAC que te hicimos, hace dos semanas, hasta el que te hemos realizado hoy por la mañana…

Mientras Vincent habla, en la recreación del Angelator las zonas del cerebro pigmentadas de verde, donde se halla la memoria a largo plazo, van disminuyendo paulatinamente de tamaño. Cada vez se reduce más y más el volumen de información contenido en el hipocampo. Como si los recuerdos se estuviesen evaporando. Dejando en su lugar la negrura del olvido.

-A ver si lo estoy entendiendo bien… ¿Quieres decir que se me está atrofiando la memoria? ¿Por eso insistís una y otra vez en el ejercicio de las secuencias de naipes?

-Christine. Esta misma secuencia de diez cartas te la hemos puesto cada día desde tu llegada al Jeffersonian. Han pasado más de dos semanas, y sigues sin ser capaz de recordarla. No importa las veces que la repitamos… Algo está inhibiendo la memoria reciente. Es la falta de sueño, provocada por el déficit de melatonina. Lo peor de todo es que cada día tus resultados son más desalentadores. Como si estuvieses atravesando un brote aceleradísimo de Alzheimer prematuro... Habitualmente la enfermedad tarda varios años en desarrollarse, pero con el ritmo cabalgante con el que se desarrolla el Ladrón de Almas, hemos visto como en un par de semanas te encuentras en niveles semejantes a los de un enfermo de Alzheimer diagnosticado hace dos años…

-Vincent… Tienes que hacer algo… Por favor… Tienes que pararlo…

La voz de Christine desgarra el alma de Vince como una cuchilla recién afilada. Pero no se puede dejar abatir por la pesadumbre. Muy al contrario, debe aprovechar la presión y la adversidad para seguir buscando, y encontrar al fin una salida. Los descubrimientos más brillantes suelen ser producto del estrés y de las situaciones límite.

-Christine, confía en mí. Estás en las mejores manos. No dejaremos que nada malo te ocurra. Mientras tanto, no puedes dejar de luchar, porque nosotros tampoco lo haremos. No nos rendiremos nunca. Seguiremos a tu lado, hasta dar con el antídoto. Lo prometo... Baltimore, ¿puede seguir usted con los ejercicios de mnemotecnia?

Vincent se levanta y deja que el hombre calvo de bigote piojoso ocupe su lugar, reiniciando el secuenciador de naipes. Se dirige hacia la Doctora Brennan y, apoyando la mano en su hombro, le hace una señal para que ambos abandonen la sala. Después, tras saberse solos, lejos de Christine, al final del pasillo, junto a la máquina expendedora de bebidas, reanudan una conversación que habían dejado pendiente desde la tarde anterior:

-Tía Tempy, ¿has pensado en lo que te dije ayer?

-Creo que… es muy arriesgado. Podría sospechar algo. Ella sabe perfectamente que nuestros grupos sanguíneos son incompatibles. Sacó el tipo de los Booth.

-Podemos decirle que el donante es Jared.

-Ella se empeñaría en verlo. Adora a su tío Jared. Siente verdadera pasión por él.

-Entonces digámosle la verdad.

-¿La verdad, Vincent? ¿La verdad? Eso es imposible. No nos lo perdonaría jamás.

-Las cosas no tienen por qué ser así. Y Christine necesita ese transplante de médula con urgencia. Puede que sea la única solución, el último cartucho, el último aliento... El Ladrón de Almas está resultando devastador para su sistema nervioso. De seguir a este ritmo, en tres o cuatro semanas no podrá ser dueña de sus movimientos, ni articular palabra. ¡Podría quedarse en estado vegetativo…! ¡Es mejor arriesgarse con la verdad, aunque sea una verdad a medias, que perderla para siempre por culpa de una mentira!

Respuestas a los comentarios

BeaBB dijo: Vengo saliendo de un par de semanas terribles en las que prácticamente me han azotado las siete plagas de Egipto... Y a pesar de que me dejas con el alma en un hilo por la frialdad de Christine en el reencuentro con su madre ("lo que se hereda no se hurta" y tal parece que Christine ha heredado la testarudez de Brennan)... confío en que todo terminará bien, y mantendré los dedos cruzados para que ese pasaje extra sea para quien imagino (Aaaay! que ansiosa estoy por el siguiente capítulo). Siempre es un placer leerte! Besos!

Saludos Bea! Mil gracias! Me alegro de que hayas vuelto y que las plagas de Egipto se hayan diluido por fin, porque ahora podremos volver a disfrutar de tus fics (que ya los venía echando de menos!). Aviso que en el próximo capítulo se desvelará quién es uno de los dos pasajes misteriosos que acompañan a Brennan desde Egipto. Ya veremos que no es tan misterioso, jeje! El otro pasajero misterioso todavía tardará un poco más en salir, y habrá que esperar hasta el capítulo 25 (que publicaré el 3 de junio, si las cosas siguen por este buen curso…). Nos leemos!

Makotabones dijo: wow...estuvo genial, la relación de Christine y Vince, es vastante parecida a la de Booth y Brennan cuando no se atrevían a confesar sus sentimientos por el otro... esta de mas decir que... quiero mas! esta genial! sigue asi!... Besos, abrazos y muchos aplausos :D

Mil gracias. Sobre la relación entre Christine y Vince tengo que decir que por fin ha llegado la cuarentena juntos en el Jeffersonian, y aquí espero que las cosas se vayan poniendo tiernas. Sobre todo, los próximos capítulos servirán para profundizar en su relación y dejar el insomnio, los virus letales y los demás problemas a un lado… A ver si por fin se dejan de esquivar mutuamente!

AnSaMo dijo: Muy bueno! Al menos sabemos que la gripe no afecta a tu forma de escribir jeje Por cierto, qué tal estás? Bueno, volviendo al capítulo... Qué agobiante tiene que ser estar una semana para entrar en algún sitio, yo me hubiera desquiciado! Y luego las palabras de Christine tan frías le tienen que haber llegado al alma a Brennan! Espero enterarme pronto de quién estaba con ella en El Cairo ;) Sigue así!

Mil gracias! Pues debo decir que la gripe va remitiendo (a los pocos, pero ir va), aunque ahora le añado una catarrera que no me deja ni respirar. Al menos ya no tengo tanta fiebre. La verdad es que, sobre la reacción de Christine, hasta para mí fue bastante desagradable (y eso que podría haber cambiado sus palabras, claro)… pero si las cambiase, no podría hacer que la historia evolucione tal y como la tengo planteada. Cada cosa tendrá su lugar. Y Christine y Brennan tendrán otros momentos para poner las cosas en su lugar (me crié con la frase: "cuanto más amargo sea el enfado, más dulce será la reconciliación"). Espero que llegue un momento así para ellas. Pues sobre quién estaba con ella en El Cairo, una parte se desvelará en el próximo capítulo (pero no todo, claro, que si no se me acaba la línea argumental… jeje!)

Glheart dijo: Espero que tu salud mejore, y realmente aprecio que hayas subido un capítulo, si yo estuviera en tu lugar, me quedaría en cama todo el día. Y eso de los tres pasajes... ¿Quién volvería con Brennan a DC? Teniendo en cuenta que ella vuelve por su hija, y se coloca en una situación peligrosa debido al virus, ¿cuáles serían las razones de las otras dos personas? Deben ser cercanos a Christine, tal vez, o a Vincent. ¡La curiosidad me mata! Christine ha heredado -o más bien aprendido- la habilidad de separarse de sus sentimientos que tenía Brennan. Ambas están sufriendo, y se hieren mutuamente. Ojalá que se arregle todo entre ellas. Lo repito: la historia no deja de encantarme. Estoy ansiosa por lo que ocurrirá en el futuro con todos. ¡Saludos!

Mil gracias! Pues ya un poco más recuperado de salud, puedo decir que tenía que actualizar (sano o enfermo) para que los tiempos de la historia no se me tuerzan… Sí, son personas muy cercanas a Christine o a Vincent. Sobra decir que en la serie actual hay entre 5 y 10 personajes que se podrían considerar cercanos a ambos críos, así que tendremos muchas opciones entre las cuales escoger…

Fran Ktrin Black dijo: tienes que continuar con mas esta fabulosa la historia y christine me encanta miles de besos

Mil gracias Fran. Prometo que la historia continuará hasta julio de este año, que es lo que tengo programado. Mientras tanto, tenemos Christine y Vincent para rato. Igualmente, miles de besos para ti!

Silhermar dijo: pobrecito que nos escribes hasta malito... ¿que tres serán? curioso recibimiento...eso no es ocultar..eso es mala leche ...dura mala leche... con mi fic...las ideas me vienen... pero no el como ponerlas..es lo qeu tiene...

Sí, escribo hasta malito… No como ciertas personas que yo me sé –y no miro a ninguna silhermar en concreto cuando hablo… bueno sí- que nos tienen en ascuas sobre su fic –y no miro a ningún Harry en el Jeffersonian en concreto cuando hablo-. Ahora en serio, espero que te vuelva pronto la inspiración… que quiero saber cuál es la experiencia de Brennan (y no me vengas con la excusa de que tu beta sigue de carnavales!)