Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.

(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, a silhermar y a Marifer26637 por vuestros comentarios: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos. La gripe, igual que este insomnio letal, se está convirtiendo en una enfermedad crónica en mi vida... Pero bueno, espero que la semana que viene ya estaré plenamente recuperado...).

EL HERMANO PRÓDIGO

(11 de marzo de 2042)

Los tres se intercambian las miradas, nerviosamente. Llevan toda una semana ensayando las palabras, gestos, movimientos, sorpresas, razonamientos, convencimientos y demás acciones que están a punto de poner en escena. No todas las veces la representación les ha quedado lo suficientemente creíble. Pero ante Christine, los tres se esforzarán al máximo, poniendo toda la carne en el asador. No puede quedar flotando en el aire ni la más leve sensación de sospecha. De ser el caso, la verdad podría quedar al descubierto, saliendo a relucir en el momento menos oportuno.

Christine, con una hoja de papel en una mano y un lápiz en la otra, trata de cubrir los huecos de un sudoku. Nunca le han gustado. Pero el Doctor Baltimore opina que es un ejercicio beneficioso, de cara a contrarrestar los efectos nocivos de la pérdida de memoria. Así que no le queda más remedio que seguir el consejo. Además, le ayuda a mantenerse entretenida. Lejos del pánico que se dibuja en sus ojos al entender cómo la memoria la va traicionando. Oye unos pasos acercándose. Así que levanta la vista. Espera que su madre cruce el umbral, acompañada por Vincent. Los espera ansiosamente. Son lo único que almibara un poco la amargura en la que se ha tornado su existencia. Y, sin embargo, aunque ellos son los primeros que acceden a la habitación, no son ni Vincent ni la Doctora Brennan los que consiguen acaparar la inmediata atención de la agente Booth. Muy al contrario. Un arañazo sin límites le disloca el corazón. Es el hombre que los acompaña. Un hombre maduro. Quizás unos diez años mayor que ella. De mirada tierna y sonrisa cálida. Y que guarda un parecido asombroso con los recuerdos más felices que se agolpan en la mente de Christine. Por la puerta, y en tercer lugar, acaba de entrar el vivo retrato de su padre, en su juventud, más o menos como debía de ser Seeley Booth al tiempo de su asesinato.

-¡Hola, Christine! ¿Cómo te encuentras hoy?

Pero Christine no contesta, embelesada por el extraño que le habla directamente. Sin tapujos. Sin complejos. Como si la conociese de toda la vida.

-Estaba francamente preocupado. Cuando me lo dijeron, no lo podía ni creer. He venido tan pronto como he podido. Tempy y Vince me avisaron hace una semana… Dicen que todo saldrá bien. Y yo confío en ellos… Pero, ¿no me das ni un abrazo?

Christine, enmudecida, sólo puede continuar a la expectativa. ¿Por qué sabe tantas cosas este desconocido? ¿Por qué la mira con tanto cariño y familiaridad? ¿Por qué le pide un abrazo? Pero lo más intrigante es: ¿por qué se parece tantísimo a papá?

-¿No le das un abrazo a tu hermano?

Ante esta nueva exclamación, la agente Booth vuelve de inmediato la mirada hacia Vincent. El único hermano, aunque de leche, que ella ha conocido. Vincent es su "hermanito". Él y nadie más.

-¿Mi hermano? ¿Hermano? Pero si yo… no… tengo hermanos…

Vince, Brennan y Parker se cruzan las miradas, fingiendo extrañeza. Como si no hubiesen captado el mensaje de Christine. O, mejor dicho, como si no lo quisiesen comprender.

-Pero, ¿hablas en serio? ¿Es que… te has… olvidado de mí?

-Tranquilo –Vincent apoya una mano en el hombro de Parker-. El tratamiento de Christine es bastante abrasivo. Es posible que se estén inhibiendo fragmentos concretos de su memoria…

-¡Pero si la última vez que hablamos fue hace tres semanas! ¿Cómo no se va a acordar de mí? ¡Es más que mi hermana: es mi mejor amiga!

-Tienes que entender, Parker, que tendrá momentos de lucidez. Por supuesto que te recuerda, pero no en este preciso instante… Es como si su memoria se quedase, por momentos, sin cobertura… Por eso tenemos que luchar rápidamente contra este proceso de Alzheimer prematuro, ejercitando su mente. Evitando que se anquilose…

-¡Queréis callaros! ¡Yo no tengo ningún hermano!

-Yo esto no lo puedo ver… ¡No voy a participar en esto! -Brennan no logra integrarse en la farsa, así que sale de la habitación, pausadamente, aunque su propia reacción es entendida de una forma muy distinta por su hija, que realmente comienza a dudar de su propia capacidad para recordar a su familia-.

-Tía Tempy, no te agobies… -Vince trata de aprovechar el giro de la situación, para darle un mayor toque de verosimilitud, con una desconocida vena artística-. Todo pasará muy pronto. Y Christine volverá a ser la Christine de siempre.

Parker comienza a buscar en el bolsillo de su americana. En pos de su cartera. La desabotona y, de detrás del tarjetero, extrae una fotografía. En ella, un sonriente Seeley Booth está sentado en el columpio de un parque, mirando hacia el objetivo de la cámara, mientras en el otro lado del columpio está sentado Parker, con Christine en su regazo. Una competición de ambos hijos contra el padre, en el sube y baja. Después de contemplar la instantánea con nostalgia, Parker extiende la mano hacia la agente Booth, para que también ella pueda observarla.

-Siempre la llevo conmigo. Es la última fotografía que nos hicimos con papá. ¿De verdad que no me recuerdas?

Christine está anonadada. Trata de convencerse a sí misma de que lo que está viendo no puede ser más que un montaje fotográfico. Le duele profundamente no poder estar en su despacho del Buró Federal de Investigación, para ordenarle a cualquier subalterno que escanee la imagen en busca de algún detalle que evidencie la manipulación…

-Los lazos rosados que llevas en la fotografía eran un regalo de la tía Angy. A mí no me gustaban nada. Así que un día te los escondí. Tú te enfadaste tanto que te encerraste en mi cuarto y lo arrojaste por la ventana mi cuaderno de literatura, con tan mala fortuna que el perro de los vecinos, los McAllen, lo hizo añicos entre sus colmillos. Papá tuvo que ir al colegio porque Miss Stapleton no se creía mi historia… Eras una niña muy traviesa.

A medida que Parker relata esta anécdota, algunas escenas de su niñez aparecen en la mente de Christine. Como proyectadas a través de una vieja película de cine mudo. El perro de los McAllen. El parque, con los toboganes y el rocódromo. Los lazos rosados. Y, sin ir más lejos, el cuarto de Parker, arriba, en la buhardilla. Con sus maquetas de aeronaves. Sus gafas de aviador. Y su gran cometa azul, que tanto le gustaba poner a bailar en medio de las nubes.

-¿Parker? Yo… Lo siento… Yo… Sencillamente… No sé qué me está pasando…

Ambos se funden en un abrazo. Ambos lloran. Christine está confusa. No entiende prácticamente nada. Tiene que ser el maldito Ladrón de Almas. ¿Cómo es posible que no recuerde a su hermano mayor? ¿A su propio hermano? Odia con todas sus fuerzas a esa criatura alienígena, sea lo que sea, que está absorbiendo sus recuerdos, que se alimenta de su energía... ¿Qué será mañana? ¿Ya no sabrá que ha pasado media vida trabajando en el Buró Federal de Investigación? ¿Recordará el alfabeto? ¿Sabrá coger un tenedor? ¿Entenderá por qué dos más dos suman cuatro? ¿Podrá terminar un insufrible sudoku? Son lágrimas de desesperación, ante el futuro nada agorero que le espera, a medida que el vaso de la memoria se vaya vaciando, poquito a poco, hasta aniquilar todo rastro de vida consciente y de emociones verdaderas. Cierra los ojos, y aunque no lo hace muy a menudo, se pone a rezar, a implorarle al dios, o a quien sea la forma, ente, fuerza o criatura que domina y da sentido al universo, que, pase lo que pase, no permita jamás que Vincent no desaparezca jamás de sus recuerdos. Se cree capaz de soportar cualquier tortura. Está entrenada para ello por el Buró Federal. Está dispuesta a todo, siempre que ello no implique borrar a Vince. Es demasiado importante. Lo que siente por él. Lo que nunca le ha dicho. Lo que nunca se ha atrevido a confesar. Y, más que nada, teme poder perder la capacidad de hablar antes de que llegue el día en que le pueda explicar lo que en realidad siente por él.

-Por eso, chicos –les interrumpe Vincent-, es tan importante que procedamos cuanto antes al transplante de médula. Es un tratamiento absolutamente experimental. No sabemos cuál va a ser el efecto sobre el virus alienígena… En laboratorio están haciendo ya los contraanálisis. Pero las primeras pruebas han dado positivo. Vuestras médulas son compatibles. Y todo está preparado para que en un par de horas comience la operación. Así que es mejor que ambos os lo toméis con calma. Descansad bien. No son buenas las emociones fuertes antes de una intervención quirúrgica. Todos sabemos que un buen estado anímico es la mejor base posible para afrontar una recuperación rápida y efectiva.

Vince se acerca a Parker. Le da unas palmadas en la espalda y lo separa de Christine. Le hace indicaciones para que camine hacia la puerta, orden que, Parker Booth, miembro de la élite del cuerpo de paracaidistas de las fuerzas aéreas norteamericanas, acata con férrea disciplina militar. Después, Vince acaricia la sedosa mejilla de Christine, tratando de tranquilizarla.

-Christine, estamos aquí. Y estaremos aquí siempre. No nos vas a perder jamás. No vamos a dejar que te pierdas en la oscuridad. Confía en nosotros. Iremos hasta el mismísimo corazón infierno, si hace falta, para arrancarte de las garras del Ladrón de Almas. Y no perderás ningún recuerdo por el camino. Te lo prometo…

Después la besa dulcemente en la frente, mientras juguetea con su melena, acariciándole la nuca. Siente la tentación de juntar sus labios con los de Christine, pero sabe que ella es una mujer comprometida. Una mujer que sólo lo considera su hermano. Y que, cree él, nunca podrá mirarlo con unos ojos distintos a los que miran a un pariente o a un amigo muy próximo, sin lugar para ese electrizante amor que a él se le encabrita por las venas, invadiendo hasta el último recodo de su cuerpo.

-Yo nunca podría olvidarme de ti, Vincent…

-Ya lo sé, Little Gun. Ya lo sé. Pero ahora debes descansar…

Vincent se adelanta hasta la puerta, alcanzando a Parker. Le pasa un brazo por los hombros. Parker es un tipo duro. De esos a los que es raro que se les escape una lágrima. Pero incluso los tipos duros necesitan, en ocasiones, un buen amigo que los sepa consolar. Que sepa darle los ánimos justos. Sobre todo, en momentos como éste. Pues hace casi treinta años que no veía a su hermana. Treinta años, imaginándose día tras día cómo sería el reencuentro con ella, si finalmente las circunstancias resultaban propicias para que esta reunión se pudiese llegar a producir. Pero jamás en estos treinta años pudo pensar que lo primero que le tendría que contar a Christine sería una mentira. Inventarse una farsa. Engañarla, diciendo que sólo han transcurrido tres semanas desde la última vez que charlaron animosamente.

-Parker, lo que hacemos lo hacemos por su bien. Todo por su bien. Sólo por su bien.

-Sí, Vince. Pero aún así, no deja de ser igual de doloroso. Cruel. Es esta gran mentira. Estoy cansado de fingir. Cansado de ser otra persona. De llevar otro nombre. De vivir otra vida. Lejos, allá en Egipto. Y no poder disfrutar nunca de las personas a las que verdaderamente amo.

-Ahora, lo más importante es que ella se cure. Después, ya tendremos tiempo para hablarle. Con calma. Ella lo entenderá todo. Cuando llegue el momento, lo entenderá.

Respuesta a los comentarios

Makotabones dijo: de que verdad hablan? aaa, ya me estoy poniendo nerviosa. Pronto voy a quedar sin uñas... Por cierto esta muy buena... Besos, abrazos y muchos aplausos XD

Mil gracias! No te comas las uñas, o me sentiré culpable XD. De esa verdad iré dando pequeñas dosis en los siguientes capítulos, aunque seguro que alguien la adivina antes de tiempo, por las pistas que voy dejanto, jeje... Ahora lo importante es que Christine se cure. Y la verdad, bueno... pues ya se verá, jeje...

Fran Ktrin Black dijo: Asi que las cosas estan verdaderamente mal entre brennan y christine y ademas estan mal con la propia little gun tienes que seguir espero mas de vincent y porfavor que vuelva staccato espero que todo se mejore mil besos

Mil gracias (y mil besos)! Las relaciones entre padres e hijos no siempre son buenas, pero lo importante es que los sentimientos, aún a las malas, siempre terminan saliendo a la luz... así que confío en que todo mejore para ellas. Y, por cierto, anuncio que dentro de dos o tres capítulos tendremos a Vince dejando su lado científico para encarnar otra vez a staccato... Ciao!

silhermar dijo: me gusta lo de la médula ¿por qué sera?

Jejeje... pues no sé por qué será... Fue sugerencia de mi beta... Pregúntale a ella, que seguro que tiene alguna respuesta convincente! Aunque en fin... estoy pensando en despedirla, porque hace meses que no me da correciones, ni sugiere cosas, ni nada de nada... Está hecha una vaga... jeje

glheart dijo: Pobre Christine, debe estar en agonía, sintiendo como su memoria disminuye lentamente, y no ser capaz de hacer nada. Pensando sobre el transplante de médula que ella necesita, me di cuenta de que no hemos oído de Parker. ¿Podría ser él una de las personas que volvió junto a Brennan de El Cairo? Por otra parte, Parker es hermano de Christine, y él podría ser un donante. ¡Tienes la habilidad de engancharme cada día más con la historia! ¡Me encanta! Y espero ansiosamente por el capítulo de la siguiente semana. Ojalá que la gripe decida abandonarte pronto.

Auch! Cuando vi tu comentario me quedé: ¡oh, se ha adelantado a mis razonamientos! Jeje, muy bien visto. Sip, era Parker el donante a quien tenía en mente. Y uno de los acompañantes de Brennan... a su regreso de Egipto... Así que pleno al quince para tus suposiciones. En cuanto a Christine, su situación no va a hacer más que complicarse (pero no quiero adelantar más acontecimientos...). Mil gracias por leer, y mil gracias por tus aciertos!

AnSaMo dijo: Wow, en serio, cada día me tienes más enganchada! Tienes la habilidad de dejarlo en el momento justo para que queramos más. Qué lástima lo que le pasa a Christine, debe ser terrible saber que tu cerebro se está degradando a pasos agigantados, yo he vivido varios casos de Alzheimer en mi familia y no es nada bonito... Bueno, espero que te recuperes pronto de ese catarro y esa gripe! Sigue así!

Sí, en mi familia también tuvimos varios casos de alzheimer (algunos todavía están empezando, así que tendremos que concienciarnos otra vez para todo el proceso, en fin...). Es algo bastante duro. Pero en fin. Me alegra que queráis seguir leyendo (que me anima mucho a seguir escribiendo!). Vamos por el 13, así que ya estamos casi a punto de llegar a la mitad del relato! Mil gracias (por el comentario y por los ánimos contra la gripe que no me abandona!)