Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.

(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, a silhermar y a Marifer26637 por vuestros comentarios: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos. Ya estoy perfecto de salud! Siento las molestias de la semana pasada con el problema en el orden de los capítulos... es que soy francamente torpe... en fin... pido perdón).

FUERA DE CONTROL

(18 de marzo de 2042)

Christine está recostada en una cama de hospital, improvisada Unidad de Cuidados Intensivos en uno de los laboratorios del Jeffersonian. Tiene los ojos cerrados. Duerme plácidamente. Todavía bajo los efectos de la anestesia. Ya debería haber despertado hace algunas horas. Quizás la dosis fue superior a lo necesaria, dado el debilitado estado de salud de Little Gun. Vincent está sentado a su lado, con su bata blanca y sus gafas de sabelotodo. Ha sido una semana muy dura. Extremadamente difícil. No hubo un solo día en el que Christine no languideciese más y más, y se extraviase más y más en sus recuerdos. El reencuentro con Parker y las mentiras que lo envolvieron no hicieron más que perjudicar las propias paranoias de Christine. El hecho de creer que había olvidado a su propio hermano a causa de su nueva enfermedad, la había hecho caer en un bucle de autodestrucción. Ya no quería hacer los ejercicios recomendados por el Doctor Baltimore. Ya no trataba de luchar contra el Ladrón de Almas. Simplemente, se dejaba llevar por la rutina, el olvido y la autocompasión. Las últimas esperanzas de Vincent están depositadas en que el transplante de médula haya funcionado. Que haya eliminado todo vestigio del virus alienígena. Pero hasta que ella despierte, y se la pueda evaluar a través de un test que Vince había elaborado conjuntamente con la Doctora Brennan, todo son cábalas.

Randolf Mainz, el ayudante de Vince, descorre la cortina y pasa al interior de la habitación, con una mascarilla cubriéndole el rostro y con guantes de látex en las manos. Es el protocolo. Todos lo cumplen a rajatabla. El Jeffersonian tiene que ser un espacio completamente estéril, donde no se abre una puerta sin haber cerrado previamente la puerta anterior y desinfectar el ambiente a través de leves emisiones de gas antibiótico.

-Doctor Hodgins, es importante que acuda a la sala de reuniones. El director ha convocado a todo el personal. Parece que hay novedades…

Vince ni siquiera se da la vuelta. Es imposible que haya novedades, piensa. Él está al frente de las investigaciones para descubrir el antídoto contra el virus alienígena. Y el único experimento en curso está justo frente a él, reposando, en espera a que la anestesia deje de surtir efectos. Si alguna novedad se produce, ahora o en las próximas horas, tendrá lugar frente a sus narices, y no en la sala de reuniones. Así que se niega a abandonar a Christine. No en esta situación.

-Mi máxima prioridad… Mi máxima responsabilidad, Randolf, está en vigilar el comportamiento de la paciente. No voy a marcharme de aquí ni aunque al ejército se le ocurra dinamitar este edificio para acabar con la amenaza. Mi lugar es éste.

-Jefe… El director ha dicho que es extremadamente urgente… Que no falte nadie. Ha sido muy claro en su circular. Absolutamente nadie. Y eso te incluye. Creo que la situación es extremadamente delicada…

-Alcanzo a comprender lo delicado de la situación. Por eso no me puedo marchar de aquí. Cualquier cosa que puedan decir en esa reunión puede esperar. Delego en ti mi representación. Luego puedes venir a contarme qué le urge tanto al director. O mejor todavía. Llámame por videoconferencia desde la sala de reuniones y coloca el transmisor cerca del director. Así escucharé lo que dice. Estaré allí y aquí al mismo tiempo. No desatiendo ni a Christine ni al Jeffersonian… ¿Qué te parece?

-No creo que al director le guste que Christine pueda escuchar el parte que nos tiene preparado…

-¡Santo cielo! ¿Es que no te has dado cuenta de que la buena de Christine está inconsciente? ¿Desde cuándo nuestra preocupación se centra en que las personas dormidas, anestesiadas, puedan escuchar las conversaciones privadas de una institución científica? ¡Lo que hay que oír!

-Sigo pensando que al Director Skinner no le va a gustar nada tu ausencia…

-Tendrá que aguantarse. ¿O acaso no es más importante atender a cualquier posible avance en la curación? Se supone que es mi trabajo. Mi responsabilidad no es sólo para con el director, si para con toda la raza humana. No sabemos a lo que nos podemos enfrentar. No dormiré si hace falta. Y el director, con sus malas noticias, puede aguarme cualquier otro momento. Pero no éste en concreto. Sólo tengo pensamientos para ella… Es decir, que en ella puede estar nuestra salvación.

-Vincent… ¿No te voy a convencer, verdad?

-Lo cierto es que no… Pero sé que tú tienes verborrea suficiente como para justificar mi ausencia. Eres igual de eficiente que diplomático. Nunca me has fallado, Randolf, y no lo harás ahora… Ve. Asumo cualquier responsabilidad disciplinaria por mis acciones. Te aseguro que no te salpicará. En serio… Ve tranquilo…

-No tienes remedio…

Randolf se marcha por donde ha venido, en medio de un profundo suspiro. Pensando en la excusa que tendrá que inventarse para que todo salga a pedir de boca. Y Vincent se queda al lado de la bella durmiente, Christine, con su hermosura algo marchita por culpa de las complicaciones de las últimas semanas. Vincent, de alguna manera, se siente culpable por su evolución negativa. Por momentos quisiera hacer desaparecer el pasado. Un pasado que a él le ha venido impuesto, porque cuando todo ocurrió, el era demasiado pequeño como para tener capacidad de decisión. Sabe que todo aquel engaño tenía un buen propósito. Ahora se complica. Y por momentos desea estar en la ignorancia, como Christine. Ajena a la realidad. Ajena a la mentira. Le gustaría poder tener sólo las responsabilidades de una persona normal. Poder ser Staccato. Salir a la calle con gafas de sol. Cantar en sus conciertos. Tocar la guitarra de su abuelo, su mayor tesoro. Y llevarse a Christine muy lejos. Lejos de todo el daño que le han hecho. Lejos de los crímenes. De la sangre. De los virus alienígenas. De los transplantes de médula. Ser sólo dos. Juntos, caminando en la playa… como en las pesadillas de Vincent. Pero que, en esta ocasión, tenga un final feliz. Con el sonido de las olas como telón de fondo. Confesándole cuánto la quiere. Y prometiéndose un futuro juntos. Eterno. Sin restricciones. Sin ataduras.

Mientras piensa esto, nota como la mano de Christine se mueve entre sus propias manos, que la sujetan. Está despertando. Al fin. El momento ha llegado. Ahora saldremos de dudas. Abre los ojos. Deja los párpados a medio camino. La luz le molesta. Han sido demasiadas horas de oscuridad. Tiene que acostumbrarse, todavía, a la luminosidad de aquella estancia.

-¿Christine, me escuchas?

No hay contestación.

-¿Christine, te encuentras bien? Sé que estás confusa… Estás en una sala, en el Jeffersonian. Acabas de salir de la intervención quirúrgica. ¿Lo recuerdas?

No hay contestación.

Vincent comienza a acariciarle el cabello. Y mientras lo hace, Christine termina de abrir los ojos. Parece perdida. Empieza a recorrer, con la mirada, cada uno de los muebles de la habitación, hasta que finalmente se encuentra con los ojos de Vincent. Ansiosos. Desesperados por saber. Llenos de miedo. Tensos. Perfecto reflejo de su alma.

-¿Christine, lo recuer…?

Un sonido interrumpe sus palabras. Es la videoconferencia. Al principio, Vincent duda entre contestar o mantenerla a la espera. Pero no quiere ocasionarle problemas a su ayudante. Además, Christine parece estar confusa. Todavía bajo los efectos de la anestesia. Es mejor dejarla descansar y que ella marque los tiempos de su recuperación. Así que acepta la llamada…

-¿Vincent?

-Dime, Randolf…

-Estabas tardando mucho en contestar. Es la última vez que me convences para hacer algo semejante… Te dejo con el director… Ya ha empezado a hablar hace un rato… Pero tú no dabas señales de vida… Espero que sigas sentado… Porque te aviso que esto no pinta nada, pero nada bien…

-Tres casos más en Cincinnati -es la voz del Director Skinner-, dos en Delaware, diecisiete entre Dakota del Norte y Dakota del Sur, cuatro en Texas, seis en Nuevo México, otros seis en California…

Vincent desea, con todas sus fuerzas, que esas cifras no signifiquen lo que está pensando que pueden significar…

-Señores, en total, y sólo contando los referidos en suelo norteamericano, son cuatrocientos treinta y dos contagios. El único estado que por el momento no ha informado de eventualidades semejantes es el de Alaska. Como medida preventiva, se han cerrado las fronteras con México y Canadá y se han procedido a suspender todos los transportes: ferrocarriles, náuticos y aéreos. Noticias semejantes nos llegan desde Europa y Sudamérica, donde el número de contagios, por el momento, es menor. En una hora el presidente leerá una declaración pública, desde el Despacho Oval, explicando todas las medidas que se van a tomar, para que no cunda el pánico entre los ciudadanos. Por consejo de la Diputación Permanente de la Organización de las Naciones Unidas, no se dirá que el virus es de procedencia alienígena. Por el contrario, se informará que es una pandemia del virus ébola. La especial virulencia del ébola servirá de excusa para decretar el máximo estado de emergencia. El Pentágono ya ha recibido instrucciones para militarizar todas las dependencias de la administración, incluyendo este Instituto. Oficialmente se le declarará la guerra al ébola. Nosotros sabemos que no es así. Pero ahora, más que nunca, les pido la máxima entrega, la máxima discreción, el máximo esfuerzo… Vienen tiempos difíciles. En nuestras manos puede estar la solución.

Vincent mira a Christine. Realmente todo se ha complicado mucho. Ya no hay lugar al que escapar. Las barreras del Jeffersonian no han servido de nada. Tras dos meses y medio recluido, el virus alienígena ha sido capaz de filtrarse fuera de Washington. Si fue imposible mantenerlo a raya en una sola ciudad, ¿quién podrá detenerlo ahora que se ha desperdigado por medio mundo? Durante un instante, Vincent piensa que ya nada puede ir peor. Y lo siente, sobre todo, por Christine. Siente no haber sabido protegerla como es debido, para que no haya llegado hasta esta situación. Lo que a Vincent no se le ocurre pensar, es que las cosas todavía pueden empeorar mucho… Justo, en el momento en el que Christine rompe su silencio, sólo para decir dos palabras:

-¿Quién eres?

Respuesta a los comentarios

BeaBB dijo: Hola Kritias! Estoy hecha un nudo... acabo de terminar de leer tu nuevo cap y he quedado agotada de tanta emoción... creo que no podré escribir una línea del fic que tengo en proceso hasta que tenga un avance de tu historia... por favor, suelta un spoiler (jejeje... recontra dramática)! Ya en serio, la incursión de Parker en la historia me ha partido el alma, se ha pasado la vida lejos de su hermana y eso me parece tan injusto para ambos! La actitud de Brennan saliendo de la habitación porque no soporta engañar a su hija, la pintaste de cuerpo entero, esa es ella al 100%! Me dejas ansiosísima esperando por el N° 14. Besossss.

Mil gracias Bea! Un spoiler? Pues no sé... Creo que la historia perdería algo de gracia si explico todo el engaño... sobre todo por las cosas que están a punto de suceder en un par de capítulos... Ahora es cuando realmente quiero explorar la complicada relación entre Christine y Vincent... Empieza la parte más romántica... Así que nada de spoilers... jeje... Bueno... uno... Parker... tan súbitamente ha aparecido como súbitamente va a desaparecer... Creo que no vuelve a salir hasta el capítulo 28... (de los 30 que son...). En fin... Hermanos separados, por razones de fuerza mayor.

glheart dijo: Me alegra que hayas solucionado eso de los capítulos :) ¡Adiviné! Sí era Parker quién había vuelto con Brennan, ahora me falta adivinar quién es la otra persona ;) Que mal que tengan que mentirle a Christine, y que tengan que ocultarle tantas cosas por su bien. Y la pobre está en peor condición de lo que ella misma cree. Parker y Brennan probablemente estaban en Egipto huyendo de algún peligro que tenía DC, y si eso es cierto, ¿por qué Christine se quedó allí sola? Está historia está llena de misterios sin resolver. Me encantó que Christine haya recordado ese momento con su padre y Parker, fue muy tierno y lindo. Amé este capítulo c: Espero el siguiente capítulo con ansias. Cuídate.

Mil gracias! Soy terriblemente torpe... Es algo innato... Tus razonamientos sobre los peligros de DC son totalmente acertados. Siempre me he fijado que, cuando cinco o seis personas huyen, corriendo por la calle, para evitar ser atrapados, se dividen por sitios distintos... Así el peligro es menor. Si cae alguien. Cae uno sólo... Y me pregunto qué habrá llevado a los Hodgins a trasladarse a París... ;P Lo dicho, mil gracias por todo, y me encanta, de veras, que te haya gustado el capítulo...

AnSaMo dijo: Bueno, como no me dejaba escribir en el capítulo del hermano pródigo lo hago en este jejeje Lo dicho, cada vez me tienes más intrigada, ya sabemos 2 de los 3 que estaban en El Cairo, así que sólo falta uno :P Es una pena que tengan que engañar de esa manera a Christine que ya debe de estar mmuy mal pensando que pierde la memoria a corto plazo como para ahora perder parte de sus recuerdos... Como siempre estaré esperando el siguiente capítulo! Sigue así!

Mil gracias... La verdad es que Christine me genera mucha ternura... sobre todo, porque los siguientes capítulos, para ella, no van a ser nada fáciles (me siento mala persona por maltratar así un personaje, pero bueno, en fin, todo tiene sus motivos...). Los misterios, ahora empezarán a desvelarse, poquito a poco... pero antes, eso, una buena dosis de romanticismo entre Christine y Vincent... que se lo merecen... jeje!

Fran Ktrin Black dijo: puedes ordenar nuevamente los capitulo,s ten paciencia y lo lograras, me encanto el capitulo que ahora es el 11 parker! oh que bello, algo que no entendi es por que miente por que no la ve hace 30 años, por que estaba en egipto, donde estaba tambien brennan y ella sola en washington muchos besos bye

Mil gracias Fran! Costó pero al final ya están otra vez en orden (insisto, soy muy torpe...). Todo lo que no entendiste, ya lo sabremos en su día... a mí no me gusta que las cosas queden sin explicar (como en la serie Lost). Todo tendrá respuesta, lo prometo! Mil besos!