Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.
(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, a silhermar y a Marifer26637 por vuestros comentarios: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos).
EL PODER DE UNA PALABRA
(15 de abril de 2042)
Con su bata blanca y sus enormes gafas de pasta marrón, el Doctor Hodgins hace hoy el mismo recorrido, por los pasillos del Jeffersonian, que lleva realizando sin pausa durante los últimos siete días, pasando revista a cada improvisado dormitorio. En una libreta anota la evolución de cada uno de sus pacientes y los progresos que en cada caso se van perfilando. Ahora está sentado frente al agente Daryl Jackman, a quien ya le han retirado todas las vías y sondas que hace una semana envolvían su cuerpo, como si entonces se encontrase en el interior de una tela de araña y ahora hubiese recuperado, nuevamente, la libertad.
-¿Qué tal te encuentras hoy, Daryl?
-Sinceramente, creo que nunca me había sentido mejor. Es fabuloso poder dormir a gusto, sin tener que esforzarse por conseguirlo…
-Sí que lo es. Es una auténtica bendición. Pero necesito que sigas anotando diariamente las horas a las que te duermes y a las que te despiertas. Es importante controlar el tiempo que pasas en estado de vigilia y el tiempo de sueño. Por lo que veo en estas estadísticas, pareces haber alcanzado la normalidad, con una media de ocho horas de reposo. Es muy buen síntoma. Lo digo porque al principio tenías el sueño desbocado. El lunes pasado estuviste catorce horas durmiendo. Y tan malo es el exceso como el defecto…
-Pero lo necesitaba. ¡Y cómo lo necesitaba!
-Ahora lo que tienes que pensar es que todo ha acabado. Ya sabemos que los refuerzos de proteínas están neutralizando el virus. El siguiente paso tendrá lugar en el laboratorio…
-¿En el laboratorio? Lo que yo realmente deseo es volver al Buró Federal de Investigación y ponerme las pilas con los crímenes y violencia vivida en la calle durante los últimos meses. El pánico y el caos generado por todo este asunto ha puesto en jaque, según me han dicho viejos compañeros, a los servicios de seguridad…
-Créeme que todavía tendrás que esperar un poco, Daryl. Todavía hay riesgo. Al principio quisimos experimentar con vuestras muestras de sangre, inyectándolas en conejillos de indias. Pero los animales no desarrollan el síndrome del Ladrón de Almas. Así que aún tenemos un problema. Mientras mantengáis las dosis de proteínas, el virus se mantendrá a raya. No sabemos si sigue ahí o si el ataque lo elimina. La única manera de saberlo es retirando la medicación. Pero si la enfermedad rebrota, posiblemente ya no haya manera de detenerla, porque se habrá inmunizado a las proteínas. Si pudiésemos trabajar con conejillos de indias, el tema estaría resuelto ya. Sacrificar una rata no es coste. Pero al no poder hacerlo, nos vemos obligados a permanecer a la expectativa. Arriesgar una vida humana es un precio demasiado elevado, un riesgo que no podemos asumir…
-Así que todo este asunto, realmente, no ha acabado…
-Nos falta el último paso, Daryl. Necesitamos a alguien que se ofrezca voluntario. Se lo estoy comentando a todos los pacientes que muestran tus mismos síntomas de mejora. Es lo único que podemos hacer. Mientras tanto tenemos que…
-Yo lo haré…
-¿Qué has dicho?
-Que yo lo haré. Yo asumo el riesgo. Al fin y al cabo, ese es mi trabajo en el Buró Federal. Enfrentarme a los peores enemigos. Vamos con chalecos antibalas, sí, es cierto… Pero eso no nos protege contra un disparo en la sien. Si alguien tiene que plantarle cara al Ladrón de Almas, ese soy yo. Y no hay más que hablar…
-Daryl, agradezco tu entusiasmo. Pero no aceptaré tu oferta hasta mañana, cuando hayas pensado bien en todas las consecuencias. Si sufres una recaída, ya no habrá manera de frenarlo en tu cuerpo. Y tu aislamiento tendría que ser total, pues serías una bomba de relojería a punto de estallar. No creo que al gobierno le haga mucha gracia tener entre manos a alguien que pueda contagiar al resto de la nación un virus absolutamente incombatible. Te querrían muerto. Y tú ya sabes como trabaja el gobierno…
-Cuando digo que no hay más que hablar, no hay más que hablar. Mañana vas a obtener las mismas palabras. Pero habrás perdido 24 horas maravillosas. Así que tú sabrás lo que haces, Vincent… A una decisión rápida, en ajedrez, debe seguir otra decisión todavía más rápida. Y es tu turno. Yo ya he movido ficha…
Al final del pasillo, en otra sala, Temperance Brennan está sentada frente a su portátil, trabajando en red con el Gran Museo Egipcio, evaluando las tomografías de unas momias descubiertas en la necrópolis menfita. Podría tratarse de una princesa de la tercera dinastía, a juzgar por su rico ajuar funerario y el meticuloso proceso de momificación al que fue sometida. Pero al margen de su rango social, lo que más le interesa a la Doctora Brennan es una pequeña incisión localizada en el costado izquierdo, junto a las costillas flotantes. En plena videoconferencia con El Cairo no se molesta en mirar directamente al objetivo de su cámara web, si no que se afana en rotar la perspectiva de la tomografía, al arrastrar sus dedos sobre la pantalla táctil…
-Señor Vaziri, ¿se ha fijado en el perfil de la incisión del costado derecho, para el eviscerado de la momia?
-Sí, por supuesto. Es en forma de sierra, no coincide con la herida del costado izquierdo.
-Entonces concluirá, al igual que yo, que no se trata de un despiste, de un simple error de los sacerdotes de Anubis, equivocándose de lado del cuerpo a la hora de abrir el torso para retirar las vísceras a la princesa. Por otra parte, los intentos de coagulación en la zona del costado izquierdo apuntan en este mismo sentido. La herida es anterior a la muerte, pero no llegó a cicatrizar precisamente porque se produjo el fatal desenlace…
-¿Cree que nos encontramos ante un homicidio, Doctora Brennan?
-Me temo, Señor Vaziri, que es demasiado pronto para juzgar tal cosa. El pueblo egipcio era sumamente particular. Ni siquiera excluiría por el momento la posibilidad de un suicidio ritual… Todos sabemos cómo terminó sus días Cleopatra…
-Pero…
En este preciso instante de la conversación, Vincent accede a la sala, tratando de interrumpir lo menos posible a su tía, quien en toda esta semana no ha querido abandonar esta estancia, con el objeto de permanecer el máximo número de horas posible junto a su hija, observando su evolución después del inicio del tratamiento proteico. Y aunque hay una notable mejoría, no es todo lo rápida y satisfatoria que ambos desean para Christine.
-Christine, buenos días…
Nada más decirle estas palabras, Christine sigue a Vincent con la mirada. Ha recobrado la motricidad y es capaz de prestar atención a lo que sucede a su alrededor. Pero su rostro permanece inexpresivo. Y mudo.
-Intuyo que entiendes perfectamente mis palabras. El color pálido y amoratado de tu piel se ha ido transformando en un rosáceo claro. Es como si la sangre volviese a poblar poco a poco tus tegumentos. Cada día eres más tú. Y pronto estarás recuperada. Sólo necesito que mantengas esta fuerza de voluntad, y nosotros seguiremos a tu lado para enfrentar todo esto juntos...
-Señor Vaziri, si me disculpa, ahora desearía estar un rato con mi hija. No obstante, y con su permiso, me comprometo a enseñarle estas imágenes a los compañeros del departamento de egiptología del Jeffersonian para que me den su opinión. Ya sabe que los tejidos no son mi especialidad. Y en el caso de su momia, su esqueleto no parece arrojar ninguna luz sobre lo que le pudo acontecer a la princesa…
-Por supuesto, Doctora Brennan, mi permiso es suyo… Espero que Christine se restablezca lo antes posible y la podamos tener de vuelta en El Cairo antes de lo esperado. El país está un poco revuelto. Las protestas se concentran en la región del Delta. Como podrá imaginar, en África el desembarco de las vacunas proteicas no está siendo del todo esperanzador, pues algunas redes mafiosas se han hecho con el control de su distribución…
Bones apenas escucha las palabras de Vaziri. Observa fijamente a su hija, en la cama, mientras Vincent, a su lado, le va tomando la tensión arterial, temperatura y mide sus reflejos oculares con una pequeña linterna… La paciente reacciona bien a la mayor parte de los estímulos. La recuperación es lenta. Con pequeños avances. Pero, desde lo más profundo de su ser, Temperance no siente más que un profundo agradecimiento hacia la vida. Porque ahora es cuando realmente parece que las cosas se encaminan cara un buen puerto…
-Señor Vaziri, me temo que eso no va a ser posible…
-¿El control de las vacunas?
-No. No me estaba refiriendo a los combinados proteicos. Le hablaba de mi regreso a Egipto. No va a ser posible. Creo que mi lugar está aquí...
-¿Entonces vuelve al Jeffersonian? ¡Es una grandiosa noticia! ¡La colectividad científica la echaba de menos en primera línea de la investigación! Usted siempre ha sido la vanguardia del conocim...
-Más que volver al Jeffersonian, vuelvo a casa. Vuelvo con mi familia. Mi hija me necesita. Y no pienso dejarla sola nunca más. Y menos ahora, que sé cuanto me necesita.
Christine observa a su madre, al otro lado de la habitación. Efectivamente, tal como intuye Vincent, ella los puede escuchar. Ella entiende lo que dicen. Es plenamente consciente de todo cuanto sucede en su entorno. Sólo que, por algún motivo, su lengua, su boca, su aparato fonador, se mantienen inertes, incapaces de expresar las muchas palabras que se amontonan en su mente. Miles de palabras, de frases… que en este momento se resumirían en una sola: le llegaría con poder pronunciar una palabra. Única. Bastante breve. Bastante fácil. Una simple sílaba, repetida dos veces. Lo intenta. Pero los labios no reaccionan. Le cuesta recordar cuándo fue la última vez que pronunció esta palabra, pues era tan sólo una niña. Después borró esa palabra de su vocabulario, creyendo que así castigaba mejor a su madre, cuando realmente se estaba castigando a sí misma.
-Tía Tempy, algo le ocurre a Christine. Su ritmo cardiaco está aumentando. Parece alterada…
Temperance se acerca, dejando inconclusa su conversación con Arastoo. Se allega a la cama y toma la mano de su pequeña. La acaricia con ternura.
-Debes tranquilizarte, Christine. Estamos aquí. Y siempre vamos a estar. Te sacaremos de este pozo. Ya lo verás…
-Son sus labios. ¡Son sus labios! ¡Está tratando de moverlos! ¡Quiere hablar! ¡Nos quiere decir algo, tía Tempy, nos quiere hablar!
-Vincent, tómalo con calma. Y tú también, Christine, hija mía. Ya tendrás tiempo para hablar. Es mejor que descanses, que no hagas demasiados esfuerzos. El proceso es lento y no debes cometer exce…
-Ma… ma… Ma… ma… Mamá…
Durante unos segundos, Temperance y Vicent son incapaces de reaccionar a las palabras de Christine. No terminan de creerse que, después de una semana esperando, deseando, que llegase este momento, finalmente se haya producido. Bones traga saliva. Ahora es ella la muda. La que no puede articular palabra. Pues de entre todo lo que Christine podría haber dicho, ésta es la única que firma la reconciliación entre ambas. La paz para las dos. Por fin. En lo más profundo de su ser comprende que por fin volverán a ser una familia. Una verdadera familia, como nunca debió dejar de ser…
Todavía sin saber qué responder, su único gesto es fundirse en un intenso abrazo con su hija. Y ya puede desmoronarse el universo en un mar de átomos inconexos. Ya puede el mar devorar con sus voraces crestas las entrañas mismas de la tierra. Ya puede el día ennegrecer tanto como la noche más oscura del siglo. Que pase lo que pase, no hay ningún poder en el infinito que consiga romper, para ellas, la magia de este momento. Como si un lazo, roto hace tiempo, se volviese ahora a anudar, con tal fuerza, que ya no se pueda quebrar más nunca.
Respuesta a los comentarios
AnSaMo dijo: Saludos desde Irlanda! Me tienes engachadísima con esta historia! Es curioso que el ladrón de almas sólo afecte a los que pueden demostrar sus sentimientos libremente, no? Jeje Estoy deseando saber si funcionarán las inyecciones de proteínas! Sigue así!
Ohhh, mil gracias! Mi primer comentario desde Irlanda! Pues las inyecciones de proteínas están funcionando. Ya tenemos a Jackman y a Christine medio recuperados. Ahora puedo volver a una vieja trama de este fic que tenía un poco descuidada. Pero eso será dentro de dos capítulos (una pista: cierto personaje muy odiado por los demás personajes de este fic HA SALIDO DE LA CÁRCEL mientras Christine estaba convaleciente!)
brennangirl dijo: Me fascina como describes el amor y la devoción que le tiene Vincent a Christine, ya he llegado al punto en el que me he enamorado de esta pareja y sobre todo de Vince, y después de leer este capítulo al menos estoy más tranquila, ya tiene idea de cómo contrarrestar al ladrón de almas... sólo espero que no sea demasiado tarde :3 Sigue actualizando esta maravillosa historia, estás haciendo maravillas. Cuídate. Saludos. :D
Mil gracias! Me has sonrojado, jeje. Me alegro de que te hayas enamorado de esta pareja. Las cosas no son fáciles entre ellos. Ese triángulo amoroso tendrá que acabar algún día. Veremos cómo se resuelve. La verdad es que los capítulos que me han resultado más sencillos de escribir es cuando Vincent y Christine están sólos y el tema se centra en su relación imposible, cada vez por un motivo distinto. El resto del fic es una simple justificación de su historia de amor.
silhermar dijo: no sé por qué hay ciertas cosas que me suenan...mmm... angelito que es una...selección natural... vida en Europa.. me encanta esa luna...mira que demostrar lo que yo dije hace tiempo...que me desvío si..demasiado científico LOS CIENTIFICOS NO HABLAMOS ASÍ por cierto el si e cuan num... en castellano suena de pena..queda mucho mejor en latín estuda mucho...besos
Mil gracias! Pues te hice caso y lo cambié para latín. Sí. Lo de la vida en Europa y tus trabajos de universidad. Lo de la selección natural y la especie humana como inadaptados... Luego no podrás decir que no te escucho cuando hablas (y eso que te puedes pasar horas seguidas hablando, y hablando, y hablando...). Feliz fin de semana de turisteo por la tierra de los madroños y, lo dicho, no comentas muchas locuras (ni pocas). (Posdata: sí, hablas así, sólo que no lo admites, jeje...)
