De acuerdo. He decidido tratar de continuar este fic, aunque no tengo idea de dónde me va a llevar. Es la primera vez que publico algo al día, quiero decir, que comienzo a subir antes de terminar por completo. Y eso es porque me conozco y normalmente suelo dejar las cosas a medias. Y sé que leer un fic y que lo dejen a medias molesta un montón. Así que trataré de esforzarme y terminar este fic, ¡lo juro!
Por cierto, como habéis podido daros cuenta, el primer capítulo estaba escrito en POV Lisbon, pero puesto que no sabría hacer todo un fic estructurado así y no quiero cambiarlo porque me ha gustado el resultado, ese capi será algo así como una excepción. A partir de ahora, todo lo que esté en el punto de vista de un personaje lo pondré en cursiva y en presente. El resto, en pasado y tercera persona. (;
Cierro los ojos y apreto los dientes en cuanto siento el cuchillo en contacto con mi piel. El muy amargado me ha hecho un corte que si bien es superficial, también muy doloroso por las circunstancias. Me ha rajado por la muñeca izquierda para que, si intento moverla, me duela al rozarse contra las cuerdas. Repite el mismo proceso con la otra mano y no puedo evitar que un gemido de dolor escape de mi boca cuando, al reaccionar mi cuerpo inconscientemente al cuchillo acercándose de nuevo a mí, la cuerda de la otra muñeca se hunda en la primera herida.
El maltrato físico ha comenzado.
Las oficinas del CBI se encontraban más revueltas que de costumbre por la impactante noticia del reciente secuestro de la agente senior Teresa Lisbon. Toda su unidad estaba volcada en la investigación desde que, al no llegar ella por la mañana a la oficina, Jane se empeñase en ir a su casa. Éste, al llegar sólo, pues nadie había querido acompañarle, descubrió con asombro y preocupación una nota en la que decía que la habían secuestrado. Y no sólo eso, pues también estaba firmada e incluso decía lo que pretendían hacer con ella. Aunque esa última parte no habría hecho falta, pues lo único que hizo fue corroborar los acontecimientos que sabía que tendrían lugar una vez habían averiguado quién estaba detrás de todo. Normalmente, cuando un secuestrador que viola a sus víctimas secuestra a otra persona más, ésta suele correr la misma suerte. El equipo no tenía más remedio que darse toda la prisa posible.
Después de esos dos cortes en las muñecas, el tipo le hizo otro par en los tobillos, pues ella no llevaba pantalones. En realidad, no llevaba nada, exceptuando las cuerdas y su ropa íntima, cosa que interiormente agradecía a Dios, aunque Lisbon sabía que no duraría mucho.
Y no se equivocaba.
Un par de horas después de haberla desnudado completamente y haberse marchado dejándola sola en la penumbra, él volvió.
- Hola -la saludó tranquilamente. Su tono de voz podría poner de los nervios a más de uno.
Teresa no fue capaz ni de mirarle a la cara; estaba demasiado ocupada tratando de no llorar. No iba a darle ese gusto.
- Hey, ¿qué pasa? ¿No me saludas? -preguntó acercándose con fingido interés y preocupación, estaba realmente enfermo- Oh, no me digas que la pequeña agente Teresa Lisbon tiene vergüenza...
Ella se revolvió incómoda en la silla y las heridas le dolieron. No le importó demasiado, seguía concentrada en controlar sus emociones. Él rió y continúo hablando:
- Veo que te has vuelto más sumisa... Me gusta. Me alegro por ti. Vamos progresando -dijo y se acercó más. En ese momento Lisbon no pudo contener un sollozo-. Oh, no. No te preocupes. Aún no ha llegado la hora. No estás lo suficientemente preparada -dijo sabiendo ambos muy bien a lo que se refería; él quería que ella fuese tan obediente que no hiciese falta atarla para poder... bueno...-. Sólo venía a traerte algo de comida, si no, después no tendrás energía, y éso no me agradaría demasiado. Va, come -le ofreció un trozo de pan y ella siguió estática-. ¿Tampoco tienes ganas de comer? Chica, te lo dejaría aquí para cuando lo quisieses, pero me parece que se te haría un poco difícil comerlo, ¿no te parece? -ella siguió sin hacerle caso- No quiero que te mueras de hambre, y aquí vas a estar mucho tiempo. Quiero disfrutarte al completo.
- ¡Claro! ¿Cómo no lo he pensado antes? -exclamó Jane frente a la pizarra de los casos en curso. Obviamente y según la nota, el secuestrador de Lisbon era el asesino violador que trataban de atrapar, Noah Thompson. Sabían quién era, dónde vivía, sus amistades, etc. El problema fue que, cuando ella fue a detenerle, sucedió todo al revés: él la detuvo a ella. Durante las primeras horas Jane se culpó continuamente, pues normalmente solían ir ambos a por los criminales, pero esta vez él había preferido quedarse durmiendo en el sofá. Pero después de mucho pensar en muy poco tiempo, decidió que sería más útil tratar de encontrarla que maldecirse a sí mismo una y otra vez. Por ello, se había quedado hasta las tantas en la oficina.
Así pues, en cuanto averiguó dónde podría estar Lisbon, o más bien dónde tenía claro que estaba, salió disparado hacia allá sin llamar antes siquiera a nadie del equipo para cubrirse las espaldas. Sí, fue una idea estúpida, pero no había tiempo. De todos modos dejó una nota con la dirección y se marchó.
Después de que Lisbon se hubiese mostrado lo suficientemente dócil al comer y beber de su mano, Noah le desató una de las muñecas, le dejó un poco más de pan en su regazo y la dejó sola de nuevo. Al salir, el hombre de la jeringuilla se acercó a él y le comentó algo. Noah sonrió y fue hacia donde su hombre le había indicado.
