Cuando Van Pelt llegó a la casa que decía la nota de Jane los refuerzos ya habían llegado. Vio a Lisbon y a Jane dentro del coche de Rigsby y a él y Cho hablando con uno de los otros agentes a un par de metros del automóvil. Caminó hacia ellos y llegó en cuanto terminaron la conversación, de modo que el otro hombre les saludó a los tres, incluida ella, y ella respondió con un movimiento de cabeza. Después se marchó hacia su furgoneta, donde se encontraban sus compañeros con Thompson y Roderick, y arrancaron al tiempo que una sirena anunciaba la inminente llegada de una ambulancia.

- Jane está raro. Y Lisbon no ha soltado palabra desde que los encontramos -respondió Rigsby a una pregunta no formulada.

- ¿Habéis llegado a tiempo? -consultó Van Pelt con un hilo de voz.

- No lo sabemos -contestó Wayne.

- Cuando hemos llegado ella no llevaba nada y ambos tenían heridas de cuchillo. Jane estaba atado a una silla -informó Cho.

Van Pelt volvió a mirar hacia el coche y se dio cuenta de que los dos seguían en la misma postura; Jane con la mirada perdida en el frente y Lisbon cabizbaja. Regresó su mirada a los chicos y después se giró para encontrar la ambulancia aparcando. Bajaron un par de médicos y preguntaron dónde estaban Jane y Lisbon. Cho respondió y los acompañó al coche. Van Pelt vio cómo abrían ambas puertas y sacaban a Jane del coche, aunque uno de los trabajadores, el que abrió la puerta de Lisbon, volvió a la ambulancia a paso ligero y cogió una manta. Regresó al coche y se la puso por encima a Lisbon. Después ella salió del coche y Van Pelt pudo advertir que estaba desnuda, sólo llevaba lo que parecía una chaqueta de traje un par de tallas más grandes que ella y la manta.

- Ha sido horrible -soltó Rigsby mientras el rubio y la agente iban a la ambulancia.

Grace lo miró a los ojos; él miraba fijamente lo que estaba ocurriendo a un par de metros de distancia, aunque parecía no prestarle atención.

- Cuando lo he visto... no he sabido reaccionar. Lisbon estaba montada encima de Jane y Thompson detrás de él con un cuchillo.

Grace volvió la vista hacia ellos y vio cómo Lisbon había cambiado completamente de comportamiento. Uno de los médicos le estaba curando las heridas y ella ahora se mostraba un tanto arisca. Sin embargo Jane seguía extraño, se le notaba a metros.


Jane había regresado al trabajo un par de días después y trató de comportarse como si nada hubiese ocurrido. No le era difícil excepto cuando alguien le preguntaba sobre el tema, entonces él solo lo evadía y no respondía a la cuestión. Fuese del tipo que fuese. Quería borrar ese suceso de su vida y no volverlo a recordar.

Pero entonces volvió Lisbon. Había pasado una semana y media desde entonces y, aunque en el hospital supieron que sí había habido violación, ella se encargó de que en el trabajo nadie estuviese enterado de nada. Exceptuando a Jane, quien sí lo sabía. Pero ella estaba segura de que él no había contado nada a pesar de que no se lo había pedido. Si con lo que ya sabían en la Brigada eran ellos dos el tema de conversación de cada pausa para el café, añadiéndole lo que no sabían que había ocurrido serían la comidilla durante un año entero. Y a Jane le gustaba ser el centro de atención, pero no de ese modo.

El día que Lisbon empezó a trabajar la recibieron con palabras de ánimo, preguntas y abrazos. Todo lo que ella no quería. Todo lo que le recordaba lo que había pasado en aquella casa. De todas formas respondió medianamente bien a todo y le extrañó ver a Jane a lo lejos, tumbado en su sofá, leyendo algo y haciendo como si nada. Entonces sonrió al pensar que él no quería agobiarla. Fue a su despacho y comenzó con el papeleo; tenía bastante atrasado y el sustituto que había tenido durante ese tiempo no le había ayudado a avanzar en nada. Lo maldijo. Pero luego recordó que su trabajo era dirigir al equipo en su ausencia, no rebajarle el papeleo.


Un par de días más pasaron y Lisbon se dio cuenta de que Jane la evitaba. No era que no quisiese molestarla, era que básicamente la rehuía. Ni una sola vez habían montado en el mismo coche a solas, ni tomado algo juntos, ni hablado sobre un caso. Nada. Y no era que ella no lo intentase. Al menos en un principio. Antes ella trataba de hablar con él, de hacer que todo volviese a ser normal. Pero él volvía a sortearla. Y se estaba poniendo negra.

- Jane, necesito hablar contigo -dijo ella al llegar al sofá, donde él estaba tumbado.

No respondió.

- Jane, sé que estás despierto.

Seguía callado.

- Jane... -suspiró- Mira Jane, desde lo que pasó estás muy raro, y quiero que volvamos a ser como antes.

Él no contestó.

- Bueno, puesto que siempre me evitas y ahora sé que no estás dormido al menos podré hablar yo... -pensó un momento- Verás... Yo ya sé que lo que pasó no fue algo corriente y que probablemente te marcó pero ninguno de los dos tenemos la culpa de que ese tío estuviese pirado.

Jane mantuvo su silencio.

- Mira, hablar sola aquí en medio me hace sentir idiota. Luego me gustaría que vinieses a mi despacho, por favor.


Llegó la noche y él no se había ni cruzado con ella de casualidad, la había esquivado lo máximo posible, como siempre, o probablemente incluso más. Lisbon lo vio en la cocina tomándose un té.

- Tenemos que hablar.

- Me iba ya, ¿no puede ser mañana?

- No.

- Pues yo ahora no puedo.

- A mi despacho.

- Estoy ocu-

- Ahora -repitió interrumpiéndolo secamente y se marchó a su despacho, esperando que fuese con ella. Cosa que el rubio no hizo. Al llegar y ver que no había ido volvió a salir. Lo vio dirigiéndose al ascensor y lo siguió. Llegó justo a tiempo de entrar.

- ¿Tú quién te has creído que eres? -interrogó tan pronto se cerraron las puertas. Había otro agente dentro del ascensor y la miró extrañado, pensando por un momento que se dirigía a él.

- Te he dicho que me iba ya -respondió Jane.

- Así llevas casi un mes y me tienes harta. Deja de evitarme.

- No te evito, es solo que es tarde.

- Me da igual. Tenemos que hablar.

- Pues ya lo siento, pero tengo que irme -respondió Jane mientras se abrían las puertas de nuevo. Él salió del ascensor y Lisbon lo siguió ante la atenta mirada del pasmado agente.

- Se acabó. O hablamos o estás despedido.

- No puedes despedirme -siguió caminando.

- Sí puedo.

- No vas a hacerlo.

- No quieras probarme, Jane.

- Buenas noches.

- ¡Ni buenas noches ni hostias, Jane! Vamos a hablar quieras o no.

- No hay nada de lo que hablar.

- ¿Ah, no? Desde que ocurrió lo de Thompson no haces más que rehuirme como si lo que pasó fuera culpa mía y me estás cansando.

- No te rehuyo.

- Y yo soy rubia -contestó sarcástica-. Jane, me esquivas constantemente. Y eso me irrita. No puedo tener en mi equipo a alguien que me evita. Nadie te pidió que vinieras a salvarme, ¿vale? Si viniste fue porque quisiste. No me culpes porque no salió como querías.

- No te culpo. -Ya habían llegado al coche de Jane en el aparcamiento.

- ¿Entonces por qué actúas así? ¿Por qué me evitas como si me despreciases?

Jane se pasó una mano por el pelo, desde la frente hasta la nuca.

- Mira -continuó Lisbon-, no sé si recuerdas que la que peor salió parada de allí fui yo, y no voy actuando como en una mala telenovela teatrera por todas partes. Estoy cansada de tus dramas. Detenlos de una vez porque no sirven para nada más que para cabrearme, y espero que no sea eso lo que estás buscando.

- Lisbon, estoy cansado, hablamos mañana -respondió abriendo la puerta del coche.

- No, ni mañana ni pollas en vinagre (*) -Le cerró la puerta del coche-, hablamos aquí y ahora -ordenó levantando la voz.

- Te repito que no hay nada de lo que hablar.

- ¡Sí lo hay! -gritó- ¡Si no me culpas no entiendo por qué te estás comportando como un mamón de tal calibre! -Jane puso una cara que no sabría definir- Espera... No pensarás que fue tu culpa, ¿no? -tanteó bajando la voz.

Él no contestó, aunque apenas ella le dio tiempo para hacerlo.

- Oh, Dios, Jane.

- Sé que no fue mi culpa, Lisbon.

- ¿Entonces qué demonios te pasa? ¿Por qué me tratas así? ¿Es porque te avergüenzas de lo que pasó?

Él de nuevo no respondió.

- Jane, te repito que yo también estaba allí. Trata de superarlo o ve a un especialista, pero no te quiero así en mi equipo.

- Eso es lo que no entiendo, Lisbon. ¿Cómo puedes estar tan tranquila después de lo que sabemos que SÍ pasó, después de lo que nadie más sabe que pasó?

- Yo sí lo he superado.

- ¿En un mes?

- ¿Hay algún problema? ¿Preferirías que estuviese llorando por los rincones?

- Sabes que no, pero no me lo explico. Sé que eres fuerte, pero no tanto como para haberlo superado a estas alturas. Y eso quiere decir que lo único que estás haciendo es guardártelo y guardártelo hasta que llegará un día en el que explotes.

- ¿Y qué más te da a ti si es así o no es así? Es mi problema.

- No. Lo que te pasa a ti también me incumbe, Lisbon. Tus problemas también me afectan a mí.

- Ya me encargaré yo de no explotar en su presencia, majestad -dijo en tono de sarcasmo.

- No me refiero a eso. Me preocupo por ti, igual que todo el equipo.

- Lo mismo te digo.

- Ya sé que tú te preocupas por mí. Y ese es uno de tus errores.

- ¿Qué? -preguntó ella.

- Cuando Thompson me pegaba a mí cada vez que no le hacías caso, ¿por qué tuviste que obedecerle?

- ¿Es eso lo que te molestó? ¿Que le obedeciese?

- Si no lo hubieras hecho no... -No supo terminar la frase.

- ¿No qué? Venga, dilo. ¿No te habrías empalmado (*²)? Jane, si lo que te fastidia es que te sientes humillado por lo que te pasó lo siento pero te aguantas. Las cosas son como son. Y no pensaba verte morir por mi orgullo de no calentarte.

- ¿Y tenías que hacerlo tan bien?

- ¿Perdona?

- Yo solo digo que podías haberlo hecho un poco menos sensual. Por Dios, si hasta parecía que disfrutases con ello.


(*) Pollas en vinagre es una expresión que mi madre utiliza a veces cuando está cabreada y le replicamos xD. Es como si dijese ni mañana ni nada o ni mañana ni hostias, pero como la primera no me gusta y la segunda ya la había usado pues... lol La verdad es que Lisbon a veces me queda un poquito ordinaria... :$

(*²) Empalmarse significa cuando un hombre tiene una erección. Yo pensaba que se utilizaba en todas partes, pero por lo visto es solo en España. ;)