CAPITULO 4

CEBO

Estabamos en Idris, la ciudad de cristal, jamas había estado allí pero si que habia leido barbaridad de historias sobre el lugar. Sobretodo luego de la lucha de hace unos meses de La Clave contra Valentine. Pero todo lo que habia leido se quedaba corto, era un lugar fascinante aunque a mi parecer algo frio...

-Te has vuelto a quedar en las nubes- escuché a Aline a mi lado, junto la chimenea de su casa- en que pensabas?

-En Idris, es realmente bonito- sonreí y le acomodé un mechon, pero ella pareció incomoda, como siempre que me acercaba mas de la cuenta desde que llegamos- Aline, que pasa?

La morena volvió a sonrojarse, la adoraba cuando veia sus mejillas con ese rubor. Desvió la mirada clavandola en el fuego.

-Mis padres no saben que ...

Oh, asi que era eso, no le había dicho a sus padres que le gustaban las chicas, ni siquiera había pensado demasiado en esa cuestion ya que yo nunca tuve que darle explicaciones a nadie sobre eso.

-Entiendo- sonreí y estreché su mano- no pasa nada, seremos discretas hasta que estes lista para decirselo.

Se lanzó a abrazarme con una sonrisita encantadora cuando entraron Jace y Clary, mi primo parecia de mal humor.

-Malas noticias?- pregunté, teniendo a Aline entre mis brazos ya que sus padres no estaban en la casa- no han localizado a Jonathan aun?

Emitió algo asi como un gruñido y negó con la cabeza, siendo Clary la que me explicara el asunto.

-Nos quieren poner como cebo, a nosotras dos- se sentó junto a nosotras en el sofá- en realidad, ya lo han decidido.

Jace golpeó su puño contra la pared y Aline dio un salto asustada, no se lo esperaba. Me levanté para intentar calmarlo.

-Vayamos a hablar asolas...- estreche su mano para sacarlos de ahi sin darle tiempo a replicar y nos encerramos en la cocina, haciendo que mirara- escuchame Jace, no voy a dejar que a Clary le pase nada. Se que no hemos querido hablarlo pero ella... es mi hermana, hija de Valentine, como yo, lleva mi sangre.

Miró por la ventana, haciendo un gran esfuerzo por calmarse. Me sorprendió que desde que tuvimos aquella charla tan intima en la biblioteca había dejado de mostrarse ante mí con esa mascara y eso era un paso enorme para ambos.

-No solo me preocupa ella Jen... no quiero que os pase nada a ninguna de las dos- me miró preocupado y acarició mi mejilla muy fraternal, sonreí imaginando que asi debía ser mi tio con mi madre cuando eran jovenes- yo se lo fuerte que es, sus habilidades y su rapidez jen... no es comparable a la de ninguno de nosotros.

Reí.

-No me has visto pelear Jace- entonces me puse seria- yo tambien tengo sangre de demonio aunque no me enorgullezco de ello, y si fuera necesario sacar ese lado oscuro para mantenernos a salvo a ambas, lo haria-sonreí un poco y estreche sus manos- aunque me aterre.

Se abrio la puerta y tras ella aparecieron Clary y Aline, la pelirroja con el ceño fruncido.

-¿Que teneis que hablar que no podamos escuchar?- preguntó, mirandome directamente a mí con tono reprovatorio.

-Nada en realidad- no queria malos entendidos asi que tomé un baso de agua y salí, llevandome a Aline.

-¿Que fue eso?-me preguntó cuando estuvimos en su habitación.

-Creo que una especie de ataque de celos...- me acerque a la ventana algo abstraida, no es que me preocuparan especialmente las patelates de una adolescente cuando teniamos un problema de aquella magnitud encima- le dije a Jace que me aseguraria de que ambas estariamos bien, pero ni siquiera puedo garantizar que yo misma no ataque a Clary si tengo que recurrir a mi forma demoníaca.

Aline me miró preocupada, no me había parado a pensar como le afectaba esto a ella.

Sonreí.

-Hey, de todos modos no hara falta,muertas no le servimos de nada a Sebastian

-Pero y si os tortura...?- se sentó en el borde de la cama- Sebastian no es tonto, sabrá que le estais tendiendo una trampa y buscara la manera de aprovecharla a su favor.

Era la primera vez que la escuchaba hablar como una cazadora de sombras, no me gustaba nada verla de ese modo, ¿Donde habia quedado mi tierna y dulce Aline? Aquella que se ruborizada con solo darle un beso...

La noche transcurrió silenciosa, cenamos sin intercambiar ni una palabra, aunque era claro por las miradas de Clary que no le hacia especial ilusión ser el cebo de un macabro asesino y mucho menos a mi lado. La mañana siguiente nos llevaron de vuelta a Brooklyn, lo que de primeras me sorprendio. Pero todavia mas sorprendente fue cuando nos dejaron en una de las calles mas concurridas de la ciudad, diciendonos que a partir de ahi estabamos solas, entregandonos una especie de aparato, diminuto, que debiamos llevar siempre con nosotras para que ellos supieran nuestro coordenadas exactas. Nos entregaron la llave del que seria nuestro nuevo apartamento y luego solo se marcharon.

Caminamos dando vueltas por las abrumadoras calles centrales durante un buen rato sin hablarnos, hasta que tuve que ser la que rompiera el hielo.

-¿Tienes algun problema conmigo Clary?- no me gustaba ir con rodeos. La chica me miró, volvió la vista al frente.

-Supongo que no- aunque su tono decia todo lo contrario.

-¿Entonces? Mira, creí que te caía bien... no entiendo por que has cambiado de esta forma tan radical hacia mí.

Entonces si me miró.

-No quiero que te acerques tanto a Jace- definitivamente estaba celosa- pasa mas tiempo contigo que conmigo, no me gusta. Y no me vengas con eso de que sois primos, tu y yo sabemos que los demonios son unos viciosos a los que las relaciones fraternales y el incesto les excita, y ambas tambien sabemos que dentro de ti existe un demonio reprimido.

Aquello fue un golpe muy muy bajo, y poco me falta para sacar uno de mis cuchillos serafín y darle una buena lección a esa niña malcriada, pero luego pensé en Jace y en lo mucho que me había costado ganarmelo, y tambien lo disgustado que estaria si dos de las personas que mas queria se enfrentaban, asi que tuve que aclarar las cosas por la via diplomática.

-Sabes que no es nada justo que juegues esas cartas Clary, no fue mi eleccion lo que Valentine hizo conmigo antes de nacer como tampoco lo fue para ti y para Jace. Pero tampoco pienses que me voy a alejar de Jace luego de tanto tiempo anhelando encontrarlo...-nos seguian, un tipo de cabello cano y ojos casi blancos- gira a la derecha.

Gracias al Ángel no me discutió e hizo caso, ella un cajon con varias bifurcaciones en las que apenas había gente.

-¿Que pasa?

-Nos estan siguiendo.

-¿Que no era esa la idea? Ademas, yo no veo a nadie...

Un par de esferas de fuego aparecieron de la nada, tuve que empujarla para apartarla de su camino, haciendola caer contra la pared de una fabrica.

-Muestrate seas quien seas- estaba lista para atacar, cuchillo serafín en mano. Pero para mi sorpresa no fue el hombre de pelo canoso y ojos de miedo, sino un chico rubió de ojos oscuros, atractivo, Jonathan...