CAPITULO 5
SUIZA
-¿Sorprendidas hermanitas?- sonrió malicioso. Desvié la mirada de él hasta el tejado de las fabricas que nos rodeaban solo un momento, pero lo suficiente para darme cuenta de que estabamos rodeadas de demonios, no ibamos a poder escapar luchando... solo esperaba que Clary entendiera eso y no entorpeciera mis planes.
-Te buscabamos- caminé hacia él, un par de hombres hicieron ademan de avalanzarse sobre mí pero él los detuvo- hasta donde se querias encontrarnos ¿no? Pues aqui nos tienes.
-¿Crees que soy estupido?La Clave os ha enviado, ¿Creías que picaria en una trampa tan absurda?-río
Me desarmé, exceptuando la daga que Magnus me regaló y que llevaba sujeta en el liguero bajo la falda.
-Clary, deshazte de todas las armas.
-Estas loca si crees que voy a hacer eso- como suponia, me iba a dar problemas ¿Por no me habían mandado a mi sola? Me giré y la miré, tratando de inspirarle confianza, haciendole ver que tenía un plan y al final terminó por hacerme caso pero sin mucha confianza.
Jonathan paseó su mirada de Clary a mí, inspeccionandonos descaradamente. Por un momento se olvidó de Clary y sus ojos se clavaron en mi espalda, no pude verlo pero sabía que así era. Su brazo rodéo mi cintura desde atras y me pegó a él, senti la erección latiente bajo sus pantalones y me tensé, ¿De que seria capaz aquel monstruo? Su mano fue bajo mi falda y acaricio mi muslo, justo donde escondía la daga... Sonrió y apartó mi cabello para susurrarme.
-Eres una zorrita ingeniosa, pero no me gusta que me la jueguen- su abrazo me aferró con mas fuerza mientras me quitaba la daga- de todos modos tu y yo lo pasaremos muy bien juntos, ya lo veras.
Me soltó y se carcajeó al ver mi cara.
-No me digas que la princesita resultó ser virgen- se mofó y entonces hizo un gesto con la mano a los que al parecer era sus lacayos. Varios hombres de pelo cano y ojos sin vida aparecieron y nos inmovilizaron, no me resistí, no valia la pena desperdiciar fuerzas.
Cuando desperté sabía que ya no estabamos en Brooklyn, inspeccioné el lugar en busca de Clary -de acuerdo, en realidad en busca de una salida, pero en lugar de eso la encontre a ella inconsciente, hecha un ovillo-.
-Clary, despierta- la moví un poco y la chica reaccinó dandome un empujon- si es asi como te despiertas cada mañana no se como te soporta Jace-bromee para relajar tensiones pero al parecer ocurrió todo lo contrario.
-¿Planeaste esto desde el principio verdad? Jonathan y tu, dos nefilims con sangre de demonio, almas gemelas.
Puse los ojos en blanco y me levante para averiguar donde estabamos y como encontrar una salida.
-Lo que desde luego no planeé es estar encerrada con una nefilim que se pone a patalear en lugar de ayudarme a encontrar una salida.
-¿Una salida donde?- abrio una ventanillas y entonces me di cuenta- estamos volando Jen.
Genial, definitivamente los aparatos de seguimientos no iban a servir de nada aqui arriba, estabamos solas, peor aun, estabamos encerradas a miles de metros del suelo con Jonathan...
-Entonces solo podemos hacer una cosa- me senté en una de las camas que había y cerré los ojos.
-¿Ese es tu gran plan?
Asentí.
-Despiertame cuando aterricemos-cerré los ojos y me dormí.
Desperté con un intenso dolor en el brazo, ya no estabamos en el avión sino en una especie de hospital... mas bien un laboratorio. Me sentía agotada. Levanté la cabeza e inspeccioné el lugar, lo primero que vi fue mi brazo, con un monton de agujas que conducian un monton de tubos con extraños liquidos de colores y en el otro brazo... sangre, MI SANGRE! el solo presenciar aquello me hizo marearme, soy una nefilim y no tengo reparos en ver sangre, a no ser que sea la mía, y todavia mas cuando me la estan extrayendo del cuerpo de una manera tan desagradable y atroz. Pero tenía que calmarme, Clary, donde estaba Clary? Gire la cabeza en su busca y la vi aun inconsciente, en una cama a unos pocos metros de la mia. Intenté levantarme pero me percaté de que estaba atada a la cama con unas correas que me sujetaban por el vientre y las piernas, ¿Que demonios planeaba hacer Jonathan con nosotros?
-Puedo explicartelo con facilidad hermanita- apareció de detras de una puerta de cristal, con un bebé en brazos- mi querida Lilith fracasó al intentar convertir a niños humanos en pequeños demonios, pero yo voy un paso por delante- tomó una de las muestras de mi sangre y llenó una jeringa con la sangre para iñectarla directamente al bebé, que lloró al sentir la aguja en su brazito- no necesitan sangre de demonios, necesitan nuestra sangre.
-Eso es una aberración, no son mas que bebes mundanos...
Sonrió.
-Estamos en Suiza Jen, ¿Cual crees que será nuestra proxima parada?
-Idris...- lo miré incredula- quieres secuestrar a niños nefilim para convertirlos en demonios- forcejeé para liberarme pero solo conseguí que las agujas se clavasen mas en mi carne, grité de dolor.
Jonathan siguio paseandose como si nada por la habitación.
-De nuevo te equivocas querida, los bebes no me sirven, necesito lo mismo que mi padre necesitó para convertirnos a tí y a mí, a Clary y Jace, en lo que somos ahora-sonrió- mujeres en cinta.
-¿Que haras con nosotras?¿Piensas dejarnos sin una gota de sangre?
-Eso depende de vosotras-volvió a sonreir de esa forma tan macabra- tomaos esto como un tiempo de reflexión, si estais dispuestas a uniros a mí, entonces os liberaré, si optais por continuar haciendoos las heroinas, os dejaré secas.
Me mareé un cerré los ojos solo por un momento antes de volver a abrirlos.
-¿Y si morimos en tu "tiempo de reflexión"?-reí- ¿Y si me suicido con una de estas agujas?
Se acercó a mi lado, sentandose en la orilla de mi cama y acarició mi mejilla, parecia incluso tierno... Pero entonces sentí que me mareaba de nuevo, pero esta vez no era por la perdida de sangre, era algo distinto.
-¿Lo sientes? Esa parte de ti no morirá tan facilmente, no sin luchar.
Lo maldije interiormente pero no podía hacer nada, sabía que si intentaba atacarlo saldría ese lado que tanto esfuerzo me ha costado controlar y no tenia el polvo de hada para inyectarme ni tampoco a Magnus para que me dejase inconsciente.
-No voy a darte el gusto Jonathan.
-Todo a su tiempo Jennifer.
Uno de los hombres de pelo blanco me pincho algo en el brazo y perdí la conciencia de nuevo.
