CAPITULO 6

IDRIS?

Cuando volví a despertar ya no estaba en la misma sala de enfermeria sosa y deprimente de la otra vez, ahora mas bien me encontraba en una habitación... una habitación lujosa. La cama era de matrimonio con sedosas sabanas rojas que me cubrian hasta el pecho, las paredes color hueso con detalles dorados y decorados de ángeles y escenas de Raziel. Me incoroporé para sentarme y me percaté de que ya no habia cables conectados a mi cuerpo.

-No deberias moverte demasiado aún- escuché una voz y seguidamente vi una figura conocida.

-Iris?- la miré sin poder creerlo- TRAICIONASTE A LA CLAVE?

-Shhh- me hizo callar con una mano en mis labios- haz el favor de no hacer un escandalo, Jonathan no debe estar lejos.

Aparté su mano y hablé mas calmada.

-Y Clary?

Iris desvió la mirada, eso no significaba nada bueno.

-Que le ha pasado a Clary, Iris?- insistí.

-Jonathan sabe lo tuyo... que no solo llevas sangre de demónio, que tu madre se inyecto sangre de ángel luego de escapar del circulo. Intentó hacer lo mismo con Clary, no funcionó.

Ese grandisimo hijo de puta intentó meter en Clary sangre de demonio? E Iris tenia conocimiento de eso y no hizo nada para evitarlo... definitivamente estaba con Jonathan, Clary estaba muerta y yo tenia un motivo personal para matarlo ahora.

-Como pudiste?-la miré incredula- Traicionarnos, dejar que muriera una de las tuyas... quien mas? Yo soy la siguiente?

Negó, sentandose a mi lado.

-Tu eres lo que Jonathan quiere, eres su tesoro, o crees que a todas les proporciona estos lujos?- señalando la habitación- deberias estarle agradecida.

Reí, mas bien fue una risa incrédula.

-Por que deberia agradecerle exactamente? Por matar a clary? Por raptarme para dios sabe que fines? o tal vez por planear la extinción de mi especie?

-Tu especie?- desvié la mirada cuando escuché a alguien hablar desde la puerta- ellos no son tu especie, son inferiores a nosotros, deberias darte cuenta cuanto antes.

Puse los ojos en blanco, que no se cansaba de repetir lo mismo una y otra vez?

-No eres un demonio, solo eres un cazador de sombras con sangre de demonio-estaba cansada de repetirme, cansada de luchar, que sentido tenia? Me sentía sola sin Clary, y ni siquiera sabia si los demas, Aline, Jace, Magnus y los otros, seguian vivos. Pero no, tenía que seguir intentandolo, aunque tal vez debía tomar otro camino. Mire a Jonathan- esta bien, que quieres que haga? Dimelo y lo hare, luego quiero que me dejes en paz. Si has sido tan inteligente como para trazar este plan también sabras que yo, en mi condición como semi angel y semi demonio, soy mas poderosa que tu y que cualquier otro. Asi que mas te vale no jugar conmigo Jonathan.

Sonrió, parecia una sonrisa satisfecha esta vez.

-Veo que empiezas a entenderlo preciosa-se sentó a mi lado y acarició mi rostro, con delicadeza, una gesto del que no lo habria creído capaz- jamas te dañaria, solo quiero que trabajemos juntos, como seres superiores.

Asentí.

-Que quieres que haga?-repetí.

-El plan es sencillo, quiero que me muestres tu máximo poder Jennifer, llevas dos semanas sin consumir esa cosa que tomabas para contenerte, se que pronto no podras evitar que ese lado te consuma-sonrio malicioso y yo me tensé, tanto tiempo había pasado?- te enseñaré a dominarlo y te gustará, lo sé.

-Y luego?

-Atacaremos Idris-miró a Iris- mi lacaya te pondrá al dia de los detalles, pero por ahora solo tienes que saber, que cualquier Nefilim que se niegue a unirse a nosotros, será destruido.

Asentí de nuevo aunque en realidad queria salir corriendo y meterme en un bunquer bajo tierra, encerrada junto con todos mis amigos. Sabía que Jace y Aline no se dejarian manipular y desde luego antes morirían que escogerian vivir en un mundo creado por Jonathan Morgenstern.

Jonathan sonrió y se acercó a escasos centimetros de mi rostro, lo que provocó que mi corazón se acelerara.

-Eres un encanto sabes? Preciosa, delicada, y a la vez tan poderosa, me tienes fascinado-susurró y rompió el pequeño espacio que había entre ambos para besarme, no quería corresponderle pero algo, una extraña fuerza de atracción, me obligó a hacerlo, y para mi sorpresa no me resulto nada desagradable. Escuché que la puerta se cerraba y supuse que Iris había salido para darnos intimidad, ¿tan mal estaria que me echara un revolcon con Jonathan? Probablemente eso sellaria su confianza en mí ¿no? Me abrí paso a su boca, sensual y llevé mis manos hasta su camisa, desabrochando uno a uno los botones con paciencia pues era la primera vez que tenía relaciones con un hombre... eso me frenó un poco pero él no se detuvo. Me tumbó de nuevo sobre la cama bajando sus besos hasta mi cuello y rasgando la camisetita blanca que llevaba puesta, la apartó tirandola al suelo y trazó una linea de tórridos besos entre mis senos, bajando por mi vientre hasta la cintura de mis pantalones.

-Señor, hemos aislado al sujeto numero 5, a empezado a manifestar poderes demoníacos- una chica, mas o menos de mi edad, de pelo castaño y rasgos antigüos. Estaba alterada y no se inmutó al ver la escena entre Sebastian y yo- es urgente señor, no sabemos cuanto tiempo podremos contenerlo, no lo habria interrumpido de no ser algo importante...

Sebastian se levantó, sin molestarse en abotonarse la camisa y miró a la chica, en su rostro se reflejaba el mal humor y hasta me atrevería a decir que sus ojos, ya de por si negros como la noche, se habian vuelto todavia mas oscuros.

-Esta bien Tessa- miró a la joven y luego a mí- es tu oportunidad para demostrarme que sabes hacer. Ponte algo de ropa del armario y baja, te mostraré como hacerlo.

No me dejó responder ni tampoco habría sanbido que decir, ¿que iba a hacer ahora? Mi lado demoníaco iba a salir en pocos minutos, en cuanto el lo provocara, y yo no sabia que podía hacer para evitarlo.

Bajé, observando la casa, estabamos en Idris pero aquella casa era demasiado lujosa. La larga escalera de caracol terminaba en una biblioteca mas que generosa, las paredes rodeadas de estanterias llenas de libros y en el techo una cúpula de cristal que dejaba entrar la luz natural, envolviendo toda la estancia esférica de la misma. Me acerqué al escritorio de madera maciza que había justo en el centro de la estancia, sobre él un enorme libro, de aspecto antiguo y forrado de terciopelo rojo, con letras doradas en el centro pero no las entendia...

-Es Sumerio- Iris apareció en escena, discreta y silenciosa- Magnus no te lo enseñó?

Negue, abriendo el libro y ojeandolo, no entendia lo que decia pero si algunos dibujos, por lo visto servia para invocar demonios.

-Que original- lo cerré- no sabia que Sebastian necesitase de libros para invocar a los de su raza, yo nunca lo necesité- nunca había invocado a ningun demonío mayor, pero cuando era una niña y Magnus me enseñó como podía hacerlo (luego de repetirme tropocientas mil veces que jamas debia llevar a cabo la llamada) pero desobedecí e hice aparecer a un pequeño demonio que mi mentor no tardó en aniquilar. Pero eso iris no lo sabia- tal vez tenga razón, me necesita.

Sonrió y se acerco hasta mí, estrechó mi mano y me miró fijamente a los ojos. Entonces escuché una voz en mi cabeza, su voz "eres nuestra última esperanza". Me soltó y se frotó las sientes.

-Sebastian te espera, el niño-demonio está asilado y atado, podras aniquilarlo con facilidad- se encaminó a la puerta sin decir mas pero esperando que la siguiera asi que lo hice, en silencio, pesantiva. Yo era la última esperanza de los nefilim, Iris no nos había traicionado, solo estaba infiltrada, y esa tal Tessa? La conocia, sabía que la conocía... pero de que? Y lo que era mas urgente, como iba a hacer para resistirme a lo que estaba a punto de poseerme, Magnus siempre me decía que todo era cuestion de voluntad, mas valia que tuviese razón o ibamos a terminar todos muertos, pues si mi lado demoníaco salía por completo (eso nunca antes había pasado) ni un ejercito de Sebastians podrian salvarnos.