CAPITULO 8
ALMAS DESTROZADAS
Sentí algo tivio en mi cabeza y sabia exactamente de donde procedia ese agradable calor que me hacia sentir mejor poco a poco.
-Magnus...- abri los ojos pero la luz me cegó y volví a cerrarlos.
-Shh, no te esfuerces- el agradable calentor cesó y en su lugar sentí como el gran brujo de Brooklyn peinaba mis cabellos con ternura- siento todo lo que ha pasado Jen, no estaba planeado asi.
Volví a intentar abrir los ojos, esta vez despacio, y me parecaté de que había cerrado la cortina de la habitación, dejando pasar apenas un fino hilo de luz. Intenté levantarme pero asi como estaba lo único que logré fue sentarme en la cama, con la ayuda de Magnus.
-Lo capturasteis?
El brujo asintió, pero aun así no parecia nada feliz.
-Magnus... que pasa?- Lo miré preocupada.
Caminó por la habitación, sentía su indecisión en cada paso, temia contarmelo cuando todavia no estaba del todo recuperada, pero sabía que estaba lista para afrontar cualquier cosa.
-Se trata de Aline, tu estabas fuera de control y ella en un intento de recuperarte corrio hacia tí y tu... - no se atrevió a mirarme mientras hablaba, jamas habia visto asi a Magnus, pero no queria seguir escuchandolo, no podia seguir escuchandolo- no pude hacer nada, las heridas eran demasiado graves.
Volvio a mi lado y me abrazó, acurrucandome como cuando era pequeña, pero nada podia calmar el terrible dolor y la inmensa culpa que me iba a perseguir durante el resto de mis días. Yo habia matado a la persona que mas quería, habia sucedido lo que mas temia, me había convertido en un monstruo.
Magnus me miró y negó con la cabeza.
-No es cierto, no eras tu- tomó mi rostro entre sus manos, haciendo que mis ojos penetraran en los suyos, unos hermos ojos de felino- eres una buena persona jennifer- llevo una mano a mi corazon- ella siempre estará ahí.
No pude decir nada, simplemente estallé en llanto abrazandolo, aferrandome a él hasta que me quedé sin una sola gota de agua en todo mi cuerpo. Para ese entonces ya era de noche, Magnus se levantó y corrió la cortina, lo que hizo que una brillante luna llena iluminara el lugar. Al contrario de lo que pensé cuando desperté, no estaba en una enfermeria, mas bien en una habitacion con paredes azul oscuro y un cielo estrellado, obviamente artificial.
-Todos los demas... estan bien? Jace...?
Asintió.
-Tuvimos que pelear, y aunque hubo algunos heridos, no tuvimos que lamentar ninguna otra baja- hablaba como un soldado, no me gustaba-pero hay algo mas...
Izzy entró, seguida por Alec y Simon. La morena me abrazó en cuanto me vio. Cuando se separó para mirarme no hizo muy buena cara, ya sabia el mal aspecto que debia de tener yo en esos momentos pero el de ella no era muxo mejor, llevaba una venda en su muñeca izquiera, por lo visto alguna runa no fue lo suficientemente fuerte, y tambien tenia unas ojeras bastante marcadas. Miré tras ellos en busca de mi único pariente.
-Izzy, donde esta Jace?- le pregunté preocupada, pues mi primo ya debía de haberse enterado de la muerte de Clary.
Isabelle miró a su hermano, que hizo un gesto de disgusto y se acercó tras su hermana para tomar la palabra.
-Cuando le dijimos lo de Clary se marchó, fui tras él pero sabes lo rápido que es... - Se odiaba por ello, lo sentia- y ademas está esto.
Se levantó la manga de la camisa, en su antebrazo había un vendaje similar al que llevaba su hermana en la muñeca, me mostró la runa de parabatai, era una runa permanente para los Nefilim, como la de la visión, solo que en esta ocasión estaba sangrando.
-No ha dejado de hacerlo desde anoche- me explicó el chico de ojos azules- pero no es mi sangre, es la de Jace.
-Que? Eso es imposible Alec...-Mire a Magnus- o no?
El brujo negó.
-En realidad si es posible, solo si Jace ha intentado deshacerse de la runa-nos explicó- lo cual sería por otro lado, algo rematadamente estupido por su parte.
No era para nada absurdo, Jace había perdido a la única persona que había amado realmente y eso le provocaba un dolor insoportable. Comprendía lo que estaba intentando hacer, quería alejarse de todo el mundo "Amar es destruir, y ser amado es ser destuido". Yo entendia perfectamente como se sentía, seguramente mejor que nadie. Tambien había tenido una infancia dificil, probablemente incluso mas que él, y hacia apenas unos dias había perdido a la persona con la que pensé que pasaria el resto de mi vida. Probablemente tenia su parte de razón al querer apartarse de todo, estaba cansado de sufrir, como yo, asi que seguramente solo yo fuese capaz de hacerlo entrar en razón y mostrarle como seguir adelante.
Me levanté y con una chasquido me cambíe con ropa, jeans y sudadera negra, no me sentía de humor para ponerme ninguna otra cosa.
-Donde te crees que vas?- Magnus posó su mano en mi hombro, deteniendome- no estas recuperada todavia Jen, ademas, ni siqueira sabes donde está Jace.
Eso era cierto, no lo sabía, y probablemente se habría ocupado de que nadie pudese encontrarlo, ni siquiera un poderoso brujo como Magnus Bane. Pero yo no era solo una bruja, era su prima, sangre de su sangre, y era precisamente eso lo que podía llevarme hasta él.
Magnus adivinó lo que estaba a punto de hacer y se negó por completo.
-Ni sueñes que haras eso- trató de devolverme a la cama pero no se lo permití- Jennifer, escuchame, en primer lugar, nunca has hecho ese tipo de portal, en segundo lugar, todavia no tienes las fuerzas suficientes y en tercer lugar, en el remoto caso de que funcionara, no sabes a donde te llevaria ni en las condiciones que puEda estar Jace- lo último hizo que Alec e Isabelle se tensaran- asi que deja de hacer tonterias.
Lo empujé y desaparecí, no muy lejos de alli, en realidad solo fui al sótano, donde tuve la intimidad suficiente para hacer lo que me proponia. Tomé uno de los cuchillos serafín que había sobre la mesa e hice un corte en mi mano izquierda, me mareé un poco, Magnus tenia razón, no estaba recuperada del todo, pero no tenía tiempo que perder. Mojé mis dedos de la mano derecha en la sangre de la izquierda y me puse a dibujar el pequeño portal, haciendo la runa correspondiente frente al mismo. Era pequeño pero no podia hacerlo tan grande o terminaria desmayada por la perdida de sangre.
Entré por el portal, agachada, y para mi sorpresa aparecí de vuelta en mi amado Brooklyn, en lo que parecían unos baños realmente asquerosos, con alguna cucaracha que casi me hace soltar un grito de repugnancia. Salí de aquel mugriento lugar para encontrarme con un bar que ya conocía, alguna vez había ido con Maia y Simon, pero para ser sincera no es un sitio que me agradase. Eché un vistazo a las pequeñas mesas de madera, la mayoria las ocupaban grupos de jovenes lobos y algunos brujos que tenian un aspecto horrible, pero ni rastro de Jace. Seguí ojeando el lugar hasta que lo vi, en una esquina de la barra, un chico de cabello dorado y ojos similares pero que ahora habian perdido todo su brillo e incluso su vida. Parecía que llevaba alli varios días, la ropa estaba sucia, la manga de la camisa con una mancha de lo que parecia sangre seca, probablemente causa de su absurdo intento para deshacerse de la runa. Estaba pidiendole otra copa de whisky al camarero, con un simple movimiento de su mano, cuando me acerqué, le retiré la copa de la mano, y lo atraje para abrazarlo, sin mediar palabra, solo ese contacto entre dos almas destrozadas y para mi sorpresa no me rechazó, se aferró a mí como si su vida dependiese de ello, y tal vez así era, ahora solo nos teniamos el uno al otro.
FIN DEL PRIMER FIC!
