Capitulo 9
Un año antes
El bar estaba repleto aquella noche, había buena música en el fondo y los meseros caminaban de un lado a otro sirviendo las bebidas, la puerta se abrió dejando entrar a un hombre que observo a su presa recargada en la barra tomando de su copa, se acerco hasta ella sigilosamente, pero esta ya había notado su presencia en el lugar.
- tanto tiempo de no vernos … Ada - dijo Leon en voz grave detrás de ella, no se habían visto desde su encuentro en la isla española y su batalla con los ganados, pero allí estaban nuevamente
- lo mismo digo …- contesto la chica girándose para mirarlo, le sonrío de medio lado y luego volvió a hablar - ¿cómo me encontraste?
- se de ti más de lo que te imaginas- hablo el joven mientras se recargaba también en la barra sin perder de vista a la chica de cabello corto y negro – ¿sigues con el?
- ¿tu que crees?- contesto juguetonamente la muchacha sonriéndole fascinada por la reacción del joven ante sus palabras.
- ¿en donde esta ahora?
- no lo se
- Ada...
- solo me llama cuando tiene trabajo para mi, de lo contrario ignoro su paradero- hablo la mujer mientras tomaba otro trago de su copa ignorando la molestia del rubio cenizo
- aléjate de él, sabes que tarde o temprano te traicionara
- quien sabe, tal vez yo lo traicione a él
- no sabes en realidad en lo que te estas metiendo... Ada él... - trato de decir el agente pero fue interrumpido por la morena
- ¿Leon que es lo que realmente te molesta?, ¿que trabaje para él?, ¿o que no puedas dejar de preocuparte por mi? – preguntó la chica posando una mano en el pecho del hombre, la deslizo con lentitud hasta posarla en su cuello, se acerco peligrosamente a sus labios pero el agente la detuvo de las manos justo antes de que llegara a ellos. – entones es cierto, ¿no has podido olvidarlo?, lo que paso entre nosotros en Raccoon City – dijo Wong mirándolo directamente a los ojos- ¿de verdad fue tan grande el efecto en ti? – comento acercándose nuevamente a él pero esta vez amenazando su cuello, sin embargo se detuvo al escuchar de nueva cuenta su voz.
- ¿y para ti que fue Ada?... ¿un truco más? – finalmente Leon salió de su encantamiento y se separo lo suficiente de ella, la mencionada solo volvió a mirarle fijamente, le dio la espalda y volvió a tomar un trago de su copa para volver a hablar.
- un trabajo más un trabajo menos Leon, siempre haré lo que sea para sobrevivir
- por alguna razón no lo creo.- sin más el joven agente se dio la vuelta y se marcho, sería la última vez que le viera… o al menos eso pensó
Actualmente
Habían seguido al conductor hasta una parada en la carretera, había un motel, gasolinera y un modesto bar, era hora de acorralarlo, hablar con el y sacarle toda la información que pudieran para llegar a su objetivo.
Entraron a la cantina poco después que el, se sentaron en una mesa aparte sin perderlo de vista, el hombre tomaba cerveza tras cerveza pero se mantenía sobrio, finalmente se levanto para dirigirse al baño, esa era su oportunidad, el hombre entro al cuarto y observo a otro señor salir del mismo, estaba solo, uso el baño y se dirigió al lavamanos para salir, entonces noto una figura detrás de él en el espejo, era un hombre alto, de cabello negro y musculoso, este lo tomo por el cuello de su ropa y lo saco a rastras de la habitación y del lugar por la puerta de atrás, le aventó en el terreno lleno de arbustos hasta un gran montón de tierra, el sujeto se levanto asustado tratando de entender lo que pasaba sin respuesta hasta que otra figura frente a él llamo su atención, esta vez era la de una bella mujer rubia de mirada fría.
- ¡¿usted? – grito desesperado y asustado el hombre al ver a Jill, asustado al grado de caer sobre su espalda en el piso – por favor no me mate, le juro que ellos me obligaron a trabajar, me dijeron que ustedes habían muerto – Ambos ex STARS se miraron entre si ahora siendo ellos los que no entendían lo que pasaba
- ¿Me recuerdas?- pregunto Jill seria al pobre hombre que temblaba cual conejo
- ¿Como podría olvidarla señorita?, usted era la encargada de los trabajos del señor Wesker - ahora la rubia lo entendía todo, esta era una de las victimas de su tiempo bajo el dominio de Albert, su mente lo intentaba, pero no lograba recordar todas las cosas terribles que había hecho bajo su mando, poso sus ojos en Chris y este entendió el mensaje siguiendo el juego de la chica.
- ¿Para quien trabajas ahora?
- Señorita le juro que ella me dijo que el Sr. Wesker y la Srta. Exella estaban muertos, que ella había tomado su lugar
- ¿Quien es ella? - pregunto Chris amenazante
- No lo se, no me dijo su nombre, presento el código con el que trabajábamos y el dinero, ya solo seguí sus ordenes, dijo que ella continuaría con el trabajo del Sr. Wesker, dijo que cambiaría, que ya no serían las muestras de sangre y esos raros fetos de antes…
- ¿Cuando harás la siguiente entrega? - dijo Jill seria y arrodillándose junto al hombre para verlo más de cerca, de verdad que estaba asustado
- El dia de mañana a la media noche, primero debo de pasar por la carga al puerto de SNT Rife y entregarla donde siempre.
- Y lo harás…- finalizo Chris tomando nuevamente por las ropas al hombre muerto de miedo.
- Ada...- dijo el joven agente despertando de su pesadilla, estaban al borde de un precipicio y el la sostenía de la mano, pero el peso le ganaba, no pudo hacer nada y la joven simplemente se soltó de su agarre y cayo, fue ahi cuando desperto, era increíble el sentimiento de dolor que lo atrapaba con tan solo pensar que le veía morir, pero ¿como era posible que lo molestara hasta en sus sueños?, ¿qué aún siguiera atrapada en su mente?, se prometía lo mismo una y otra vez, olvidarla y una y otra vez caía en su recuerdo, en su fascinación… por ella… estaba cansado de ella, de tenerla en su cabeza, quería olvidarla, quería seguir adelante y buscar o más bien encontrar a la persona indicada… pero su forma siempre regresaba, se seguía repitiendo una y otra vez que lo pasado con Ángela era una tontería, que ella era una buena y noble chica y que tal vez podía haber funcionado su relación, pero la mujer de cabello negro regresaba y le atormentaba la vida y la de la joven rubia que finalmente le dejo fuera por ese motivo o por una excusa, pero le dejo. Se giro para ver a la chica pelirroja dormida de lado frente a él, por suerte no la había despertado, se recostó nuevamente con su rostro frente al de ella, la observo, se deleito mirando cada rasgo de la chica sin pensarlo, como fuera de si mismo, miro su rostro, la forma en que su cabello suelto caía delicadamente sobre el, sus ojos cerrados, cubiertos bajo esas largas pestañas, su pequeña nariz, sus cejas, se perdió en ella hasta que sus ojos se posaron en sus labios, aquellos rojos y tentadores labios, quería probarlos, descubrir en ellos el seguramente dulce sabor que poseían, quería atraparlos entre los suyos con pasión, no… no sólo eso, quería hundir su rostro en su cuello y disfrutar de su aroma nuevamente, quería tenerla entre sus brazos y perderse en el calor de su cuerpo, sentir su blanca piel bajo sus manos … quería simplemente unirse a ella, no pedirle que se entregara a él, si no simplemente entregarse a ella… sin notarlo acerco su rostro al de la joven, podía sentir su calido aliento en sus labios, ya no podía resistirse… tan sólo quería… pero se detuvo, su mente, todo él regreso a la realidad, se sentía… avergonzado, el estaba ahí para protegerla, las palabras de Chris volvieron a su mente como un relámpago "no te aproveches de la situación", por su puesto que no lo haría, el respetaba a los Redfield y sobre todo a la chica, y ese era el problema, pues últimamente parecía que su mente lo olvidaba pues le entregaba sueños y deseos de estar a su lado que no se cumplirían, se levanto y miro el reloj, pronto amanecería, decidió que tal vez dar una vuelta, salir a correr por el vecindario le haría bien, podría despejar su mente y volver a la realidad tranquilamente.
- No muy buen lugar para vernos – dijo una voz a una rubia mujer sentada en el cómodo sofá blanco de aquel inmenso y solitario cuarto lleno de pinturas de grandes empresarios del pasado de la llamada Corporación Umbrella.
- Que mejor que un lugar donde puedas apreciar a todos los que te han dado trabajo
- ¿Y que será lo que tendré que hacer esta vez?, desaparecer los registros de Excella fue bastante complicado y no muy bien pagado según recuerdo.
- Esta vez no son negocios, solo clavos sueltos que quiero que extermines lo antes posible
- No será un problema te lo aseguro
- Lo se y para que no haya posibles errores he decidido apoyarte lo quieras o no, un viejo agente ya conocido en el negocio y un excelente espécimen estarán contigo
Claire abrió los ojos pesadamente, aun tenía algo de sueño pero sentía que ya era tarde en la mañana, se sentó en la cama adaptándose a su despertar y se giro buscando a su compañero, a su protector, pero no estaba a lado suyo, y por los frío de las sabanas este había partido desde hacía tiempo, se alarmo, el no se hubiera ido así sin avisarle si no fuera por algo importante, entro al baño y no le encontró, salio del cuarto a la sala, al estudio, pero no había rastro del agente, su corazón comenzó a latir con fuerza, el miedo comenzó a llenar su cuerpo… ¿qué tal si algo le había pasado?... tenía que encontrarlo, se giró para entrar a la habitación de nueva cuenta, cambiarse de ropa e irle a buscarle pero en ese momento la puerta del departamento se abrió mostrando al joven vestido en ropa deportiva, su playera estaba húmeda lo que indicaba que había estado corriendo desde hacía tiempo, la pelirroja no le dio tiempo al chico de explicar, se acerco hasta él y le golpeo con algo de fuerza el pecho hecha una furia, molesta por el gran susto que le había provocado
- Leon, eres un idiota, ¿por que te marchaste así?, estaba tan preocupada por ti, creí que algo te había pasado
- lo… lo siento, era muy temprano y no quise despertarte yo...
- ¿y te fuiste como sin nada esperando que no muriera de nervios?, estaba muy asustada por ti
- de verdad lo siento Claire – dijo el muchacho posando una mano en su mejilla mirándole a los ojos, aunque esta al principio esquivo su mirada- prometo no volver a dejarte sola
- y más vale que no lo hagas, sólo por eso tu te encargaras de hacer el desayuno – dijo la joven Redfield para luego girarse y encaminarse a la habitación, no sin que antes hablara Leon de nueva cuenta
- me da gusto que tu buen humor regresara- dijo sincero el joven al reconocer que la tristeza en ella se había borrado un poco
- creo que a tu lado me siento mejor – comento la chica antes de entrar al cuarto y cerrar la puerta tras de ella mientras en joven rubio cenizo le miraba con una sencilla sonrisa.
La discusión llevaba largos minutos ya y parecía no terminarse, ninguno de los dos cedía pues sabían de antemano que era muy peligroso lo que pretendían, exponían sus puntos de vista mientras al otro lado en el otro cuarto de aquel motel tenían esposado al conductor que ya había acordado ayudarles.
- sabes que es la única forma - dijo Jill alegando que tenía razón
- no, no pienso dejar que lo hagas - contesto Chris molesto dándole la espalda para calmarse un poco
- ¿y entonces que Chris?, ¿dejaremos que siga pasando?, que sigan atormentando a esas pobres chicas, que lo que vio tu hermana se repita una y otra vez
- debe haber otra forma
- sabes que no la hay, este es el método más rápido
- Jill si ese conductor pudo reconocerte ¿que te hace pensar que nadie más va a hacerlo?, es muy arriesgado como para que puedas hacerte pasar por una de esas mujeres y logres infiltrarte sin problema
- Puedo hacerlo, se como hacerlo … además …- dijo la joven parándose frente a él haciendo que este le mirara a los ojos - … si algo malo pasa, se que tu estarás ahí para protegerme…- tomo su rostro entre sus manos y siguió hablando – lo harás como lo hiciste aquella noche en la bodega, como lo hiciste cuando fuiste a buscarme luego de que Wesker me atrapara… tu … eres mi compañero … - Chris no la dejo terminar, ahora fue el quien no supo que lo impulso, simplemente tomo el rostro de la mujer entre sus manos y la beso, primero fue dulce, pero al sentirla corresponderle su beso se volvió intenso y con mayor necesidad, necesitaba creer que ella estaba ahí con él, llenar su espíritu de confianza para dejarla partir al peligro nuevamente. Ella necesitaba sentir ese deseo de regresar con bien, de proteger su vida para regresar con él… una de las manos del joven tomo su cuello con firmeza mientras la otra se perdía en su cintura, ella poso una de las suya en su nuca y le perdió en su despeinado cabello, mientras que la otra tomaba la tela de la camisa de su pecho con fuerza, con urgencia mientras el beso se hacía más desesperado y profundo.
Finalmente se separaron para tomar aire, posaron sus frente juntas y cerraron los ojos como bajando del cielo luego de aquel momento
- tienes que volver con bien Jill… estaré contigo para protegerte
- confío en ti…
La cortinilla de metal se abrió dejando pasar la luz de la mañana al pequeño café, Claire y Leon habían decidió ir a lugar y comenzar a trabajar en el, no era muy grande y estaba un poco sucio, pero en buenas condiciones para comenzar con la tarea de esa tarde, comenzaron a limpiarlo, a ordenarlo y a sacar lo necesario para comenzar con el negocio, la pelirroja destapo la maquina de capuchino notando que estaba perfecta.
- ¿sabes usar esa cosa?- pregunto Leon mirando la gran cafetera, nunca imagino que terminaría preguntándose como era que eso funcionaba, su vida diaria no le permitía siquiera acercarse a ese tipo de café, habían pasado años desde que probara el último
- pero por supuesto que se usarla, solía trabajar en un café cuando estudiaba en la universidad… claro antes de que tuviera que salir a buscar a mi hermano
- crei que te gustaban más la motocicletas que el café
- si bueno, necesitaba dinero, déjame mostrarte – dijo la chica mientras tomaba la taza, la leche y lo necesario para hacer la bebida, la maquina comenzó a hacer ruido mientras la leche se elevaba, la joven saco el liquido con cafeína y lo vertió sobre el blanco haciendo formas en el, Leon se acerco hasta ella, muchos más de lo que él mismo esperaba estando a milímetros de su espalda observando la figura de un oso que la chica formaba en la taza con la espuma, la joven podía sentir el calor de aquel hombre detrás suyo, su tibio aliento en su nuca y aunque sus nervios se estaban disparando por su cercanía logro controlarse lo suficiente para terminar lo que hacía, se giro lentamente entregando la taza al rubio cenizo mirándolo a los ojos, lo mismo que el hacía mientras la tomaba, el encanto se rompió para que el pudiera tomar un trago de la taza.
- esta delicioso, eres buena en esto
- tantos años de practica – comento la joven mientras sonreía un poco al ver sobre los labios del chico algo de espuma del café, tomo de su lado una servilleta y con cuidado comenzó a limpiarlos, a perderse en la textura de los mismos mientras observaba sus finos dedos cubiertos por la tela tocar aquellos deliciosos labios… ella quería… tan solo probarlos…. El chico estaba perdido en el momento también, la tenía tan cerca que podía disfrutar de su aroma, quería besarla, probar aquellos labios que seguramente le volverían loco, pero por sobre todo quería … amarla…de donde o como había salido esa palabra lo ignoraba, pero no podía escuchar ninguna otra en su cabeza… podían sentir que sus rostros se acercaban despacio y de pronto la campanilla de la puerta del local sonó dejando entrar a Matilda en el lugar
- Hola hola, ¿ya hay servicio? – dijo feliz la mujer sonriendo, los jóvenes se separaron rápidamente apenados mientras miraban a la dama que ahora les miraba como entendiendo que había interrumpido algo – lo siento no quise...
- Esta bien, ya estamos dando servicio ¿que podemos ofrecerte?
- Oh, bueno en realidad solo quiero un café común y corriente, de hecho vine a invitarlos a nuestra fiesta anual de Halloween, es una fiesta de disfraces que hacemos todos los vecinos del vecindario
-Nosotros no…- trato de decir leon, pero Claire le interrumpio
- Será un verdadero placer asistir – dijo feliz la pelirroja mientras entregaba el café a la mujer
– ¿en serio?, me da tanto gusto, los estaremos esperando… ahora me retiro, por cierto forman una encantadora pareja – dijo finalmente Matilde antes de abrir la puerta y salir del lugar, ambos chicos se sonrojaron levemente pero no dejaron que el otro lo notara, continuaron con sus actividades y esperaron a los siguientes clientes que comenzaron a llegar.
El camión había llegado finalmente al puerto donde diferentes mujeres llegaban a tierra luego de su viaje en aquel barco, algunas habían llegado secuestradas, otras a base de engaños, pero todas sin saber en realidad a donde se dirigían, simplemente eran empujadas por dos hombres vestidos de negro con rostros cubiertos por unas mascaras extrañas, las puertas del camión se abrieron dejando ingresar a las mujeres, detrás de la ultima de ellas venía uno de los hombres en negro, de un momento a otro este desapareció de la escena, una nueva mujer con el cabello negro se unió a la fila y un hombre de negro diferente le siguió, ambos subieron al trasporte y se miraron a los ojos mientras las puertas de este impedían que la luz entrara dejándolos en completa oscuridad.
La noche había caído ya en el café, ya bastante gente se había juntado en el mismo y era un poco difícil atender a todos rápidamente, sin embargo los clientes estaba disfrutando de su estadía ahí, Claire hacía los cafés y los entregaba a las mesas mientras que Leon se hacía cargo de la caja y de tomar las ordenes, una castaña había observado fijamente al joven desde hacía un tiempo y no dejaba de hablar con su compañera sin perderlo de vista, se puso de pie se dirigió a la caja con su taza vacía.
- dime guapo, ¿eres tan delicioso como el café que preparaste?- pregunto coqueta la mujer a Leon, este le observo seriamente y solo sonrío de medio lado antes de contestar
– de hecho este café lo preparo mi esposa.
- ¿Tu esposa?, ¿esa chiquilla es tu esposa?, ¿te apuesto a que te gustaría pasar un tiempo mejor conmigo?
- A decir verdad no, prefiero y deseo pasar tiempo con mi esposa, ahora debo pedirte $1.30 de tu café – la chica le miro con desprecio, saco el dinero de su bolsa, dio media vuelta y le indico a su amiga le siguiera mientras salía molesta del café.
Leon sonrío satisfecho por su acción mientras guardaba el dinero en la caja, sus ojos de pronto se posaron en Claire detrás de él que no había escuchado sus palabras pero había visto la escena, un semblante de decepción trataba de esconderse en aquel rostro que se giro para seguir atendiendo a los clientes, aquello había sido como un golpe al corazón del joven, quiso decirle algo, hablar con ella pero el trabajo se lo impedía.
Cerraron el negocio luego de que él último cliente se marchara, bajaron la cortinilla de metal, pusieron los candados y se dirigieron a su auto en silencio, ninguno de los dos quiso iniciar la conversación sobre el tema, habían recorrido ya medio camino a casa y Leon estaba por decir algo cuado Claire hablo primero.
- Leon detente ahí, hay un mirador, por favor quiero ver la ciudad – sin decir nada más el joven se acerco hasta el mismo, apagaron el auto y ambos bajaron y caminaron hasta el barandal, la vista era impresionante, desde ahí se podía ver gran parte de la pequeña ciudad, sobre todo el centro, la pelirroja pudo notar muchas casas adornadas ya con temas de sustos y espantos debido a la fecha, no lo había notado por todo lo que estaba pasando, pero el ambiente del Halloween podía sentirse, a su mente llegaron varios recuerdos de su infancia, de ella y su hermano buscando dulces de puerta en puerta.
- Claire yo…
- Mi hermano y yo solíamos salir desde temprano a pedir dulces… esta fecha era nuestra favorita, luego de la muerte de nuestros padres, nuestros abuelos hacían hasta lo imposible para que nosotros no sufriéramos tanto por su ausencia, la abuela preparaba nuestros disfraces y el abuelo nos llevaba a pedir golosinas – dijo seria la chica mirando al horizonte mientras el viento movía su cabello, Leon la observo detenidamente divisando la melancolía en su relato, ella y su hermano habían sufrido mucho desde el principio, era increíble como ambos se volvían a levantar de tan terribles caídas y seguían adelante – se que no querías asistir a la fiesta, pero deseo tanto volver a disfrazarme y fingir que todo esta bien
- No era que no quisiera, creí que sería peligroso, aunque tu hermano nos dijo que tratáramos de mezclarnos con la gente… iremos Claire... viviremos una noche de vida normal... – dijo finalmente el joven recargándose igual que ella en el barandal, la chica le sonrío llena de alegría y luego regreso su vista al horizonte, tenía algo en mente, sabía que no debía de hacerlo pero simplemente se decidió a intentarlo
- Hey Leon ¿verdad o travesura?
- Creo que esas no son las palabras correctas
- Sígueme la corriente, todo es parte de esta fecha
- Verdad supongo… - contesto el joven como si fuera la palabra más simple del mundo
- ¿Que sientes aun por Ada?- la chica soltó la pregunta directamente, recordaba haberlo escuchado hablar de ella, de lo que había pasado en Raccon city, de lo que había pasado en aquella isla española… sabía todo lo que había detrás de esas historias, pero quería oír la versión del joven, lo que ahora estaba en su interior por ella, así al menos sus ilusiones morirían tranquilamente al saber la verdad.
- No puedo contestar eso…- respondió el joven sin mayor rodeo, y no es que no quisiera darle una respuesta, es que simplemente no la tenía, ya no la sabía, era como si el recuerdo de Ada hubiera dejado de tener tanto peso en él repentinamente, sin embargo Claire no lo entendió de ese modo
- ... Entonces travesura – dijo la chica antes de acercarse a el en un rápido movimiento besándolo tiernamente en los labios, no lo pensó, sabía que aquel chico jamás sería suyo, pero al menos quiso tener para ella el derecho de haberle robado un beso, Leon se sorprendió, se paralizo, no supo que hacer, solo pudo concentrarse en la maravillosa sensación de los suaves labios de ella sobre los suyos, aquel simple gesto había encendido un terrible fuego en el, deseaba tanto corresponder aquel beso, sus manos comenzaron a subir para dirigirse a su cintura, pero se detuvieron en el camino, no podía… no debía… se regaño a si mismo, no podía dejarse llevar en un momento así, las palabras de Chris se estrellaron también en su mente… todo en el le decía que no debía hacerlo, con un esfuerzo sobre humano se contuvo, apago el fuego que ella había creado y se alejo de ella
- Claire no esta bien que…
- Tranquilo, fue solo una traversa, regresemos a casa es tarde – dijo la joven sonriendo falsamente e iniciando el camino, le daba la espalda ocultando la única lagrima que dejo salir, ahora ya lo entendía todo, el no la quería, sintió un gran dolor en el pecho mientras que sus ilusiones, sus esperanzas de aquel allí hubiera algo más se rompían en mil pedazos, subió al auto y actúo como si nada mientras el joven entraba también y arrancaba, aquel camino había sido el más silencioso y doloroso recorrido de la vida de ambos y lo sabían.
El dueño de aquel motel en Arizona caía de golpe al suelo, estaba herido y asustado, se arrastraba por el suelo tratando de escapar de aquel hombre y de su compañero encapuchado que hasta el momento se había limitado a pararse en la puerta de la oficina.
- ¿a donde se marcharon?- pregunto Doom con rudeza, creando más miedo en aquel hombre.
- le juro que no lo se, es fue el nombre que me dieron, ni siquiera son los apellidos que busca, esa pareja se quedo una noche y luego se marchó en un auto
- ¿un auto?
- Si señor ellos…- trato de decir el hombre pero la sangre que brotaba de su boca se lo impidió, cayo al suelo sin vida mientras que Doom se acercaba hasta la computadora, por ley todos los moteles y hoteles contaban con cámaras de seguridad en los estacionamientos, no tardo ni tres segundos en encontrar a la pelirroja y al rubio entrando en un auto que bien podría identificarse.
- son mios...
