Capitulo 4:
"En un determinado tiempo de nuestra existencia, perdemos el control de nuestras vidas, y estas pasan a ser gobernadas por el destino… Y Esa verdad pasa a ser la mayor mentira del mundo."
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Las manos de Ichijouji temblaban con nerviosismo, a pesar de que una de ellas se aferraba fuertemente a la mano de su novio. No quería ver a sus amigos a la cara, y menos después de la escena que tuvo lugar esa mañana en la escuela. Dirigió su vista al rubio acompañante, y éste le sonrió, mirándolo directamente a los ojos.
¿Cómo resistirse a esos grandes y seductores ojos azules? ¡Qué va! Iría hasta al fin del mundo solo para poder contemplar esos ojos. Pero no necesitaba tanto para tal cosa, simplemente necesitaba armase de valor y enfrentarse a aquella reunión de pesadilla tan inoportuna.
Entraron a una larga estancia, bastante elegante. Al instante una mujer pulcramente uniformada salió a recibirlos.
–Buenas noches, por aquí por favor–indicó con una tenue sonrisa.
Los chicos la siguieron, sin soltarse de la mano. Yamato parecía no temer, pero la verdad era que estaba muerto del miedo. No podía permitir que Ken lo notara, debía darle valor.
– ¡Matt! ¡Ken! –una voz chillona y familiar que retumbó en el jardín, cosa que parecería imposible a simple vista, mas no para Mimi Tachikawa – ¡Que alegría! ¡Cuánto han crecido!
La chica se les abalanzó y encerró a ambos en un fuerte abrazo. Se separó tras unos instantes, al parecer no había notado que sus amigos venían tomados de la mano.
–Sora llegó antes que tu– le dijo a Yamato– Es extraño, creí que llegarían juntos, ¿Cuánto tiempo tienen juntos? ¡No piensen en casarse sin avisarme, eh! Yo me tengo que encargar de todos los preparativ…
– Mimi – interrumpió Yamato a la chica, al ver la mirada baja de Ken– No hablemos de eso ahora, además, soy muy joven para casarme–menciono con un deje de nerviosismo recordando todos los problemas que había pasado ese día y tenía que admitir que se arrepentía…se arrepentía de dañar a una de sus más preciadas amigas y que la castaña se lo recordara de nuevo le atormentaba.
Sentada en una de las sillas, Sora contemplaba el vaso que sostenía entre las manos, sentía una fuerte opresión en el pecho al escuchar los parloteos de Mimi. Si, definitivamente había pensado en casarse con Yamato dentro de algunos años, pero ya no tenía caso pensar en ello. Nunca sucedería.
––Pero vamos, solo estoy bromeando, todavía falta mucho para eso ––siguió Mimi con su característica alegría.
Yamato sonrió con tristeza tenía que admitir que había pasado excelentes momentos con sora, inclusive hasta podía darse el lujo de decir que de los mejores. Pero lamentablemente en el corazón no se manda y tarde o temprano Tendría que contarles a todos de una buena vez que estaba enamorado…enamorado como un idiota del Ichijouji. Dio un recorrido con la mirada junto con un suspiro cansado y vio que no faltaba nadie, todos estaban presentes sin excepción alguna. Tragó saliva y comenzó a caminar hacia donde estaban todos reunidos, tomando asiento junto a Ken quien se había mantenido callado desde la entrada de la casa.
––No estés nervioso––le susurro el rubio en el oído. El peliazul se tenso asintiendo levemente ante la seguridad de Yamato.
Y ahí como hace años estaban de nuevo, todos los niños elegidos reunidos una vez más pero con una sutil diferencia…ya no eran unos niños pero de una manera u otra eso alegraba a la pelirosa que no cabía en sí de alegría, aunque si lograba notar cierta tensión entre ellos. Tal vez era su imaginación o el hecho de que tuviera paranoia pero ese ambiente nada sutil que flotaba en la atmosfera no era el mismo de hace tantos años cuando todos se reunían. Es más podría asegurar que eran personas completamente diferentes.
–– ¿Y bien? ¿Qué ha sido de sus vidas?––preguntó para romper aquel silencio incomodo que la hacía pensar demasiado tomando asiento en una de las sillas del patio observando con una gran sonrisa en su boca a todos su amigos.
Tras la pregunta Joe iba a responder. Su presentimiento le decía que tenía que hablar antes de que aquella cuestión iniciara una batalla campal, pero Taichí se le adelantó.
–– Pues bastantes cosas han cambiado por aquí, unas más interesantes que otras, ¿verdad Yamato? ––indico con altanería clavando sus grandes ojos marrones en los cielo de Yamato.
El guitarrista crispó los puños ante la expresión de Taichí, llena de amargura y burla. ¿Era ese su mejor amigo? No, ese no era Tai. Era un idiota que trataba de exponerlo no solo a él si no a ken.
Mimi los observó confundida, al igual que el resto de los elegidos. Tk bajo su semblante tristemente…bien sabía a lo que se refería taichí y más al sentirse abandonado por su hermano mayor que ni siquiera había tenido la sutileza al menos en esos días y horas que fueron un tormento para el conocer el sufrimiento que albergaba su alma. Sora por su parte no pudo evitar soltar una sonrisa de melancolía ya que ella misma hubiera querido objetar contra Yamato pero el gran amor que sentía por él no se lo permitía.
––Yamato… ––susurró levemente Ken. Al sentir las miradas de sus compañeros sobre ellos.
Y fue hasta ese entonces que todos lo notaron. Las manos de sus dos amigos entrelazadas con fuerza. Y los observaron fijamente, en espera de respuestas.
–– Para que seguirlo ocultando––menciono Yamato mientras soltaba un suspiro pesado y darle la cara a los demás.
––Yamato––volvió a susurrar ken temiendo que los expusiera ante todos después de todo el peliazul no estaba enterado de lo que tenía planeado hacer el mayor. Matt se puso de pie y dirigió una cálida sonrisa a ken que lo dejo sin aliento…tal vez tratando de decirle que todo estaba bien, que no había nada que temer. Después de todo cuando el rubio tomaba una decisión nadie cambiara su forma de parecer.
–– Ken y yo estamos "Saliendo". –– resoplo seguro. El Ichijouji se sorprendió ante aquellas palabras abriendo sus ojos debido al impacto de oír aquella frase y bajar enseguida su semblante…jamás espero que aquello fuera la sorpresa que Yamato tenía.
Pronto En el rostro de cada persona que se encontraba ahí pasaron vertiginosamente las emociones. Desde confusión hasta la comprensión unos luchando más que otros en aceptar a aquello como Sora quien se forzaba a contener las lágrimas que amenazaban con salir con una fuerza arrolladora.
–– ¿Qué? –– Exclamó Izzy con sorpresa –– ¿Es en serio? ¿Es una broma cierto? ––pregunto observando la seriedad de Yamato en su rostro dándole entender que aquello lo decía de verdad. EL pelirrojo rasco su cabeza nervioso otorgando una sonrisa cálida hacia los jóvenes eso jamás se lo hubiera esperado pero como hace mucho tiempo aprendió en este mundo no había imposibles y aquella escena era una prueba de ello–– Pues vaya… ¿qué les puedo decir? ¡Felicidades!––dijo al fin. Arrepintiéndose al recordar a su amiga pelirroja la cual estaba a su lado. quien se puso de pie bajo la mirada atenta de los demás.
Ahora Sora como hace tantos años no lo hacia se reía irónicamente de que precisamente ella…una chica que jamás podría conseguir amar a alguien como lo había hecho con Yamato hubiera obtenido el emblema del amor…cuando este le era negado…. Dándose cuenta que la vida era realmente irónica, cruel e irónica para ser exactos.
––Si me disculpan debo ir al tocador––susurro para pasar al interior de la gigantesca casa. Al menos quería asimilar esto pronto y avisarle a su corazón que dejara de latir, de llorar y quebrarse simplemente quería ir a refugiarse pronto. Refugiarse de su dolor.
Mimi quiso correr detrás de ella pero antes de que sus pies siquiera se movieran Yolei poso una mano sobre su hombro deteniéndola en el acto.
–– Déjala un momento, necesita estar sola ––le Resoplo la pelimorada a su amiga.
Mimi asintió con tristeza observando el camino que Sora había seguido, para momentos después dirigir su vista al grupo de amigos. Solamente para toparse algo a un más confuso ¿Qué veía? Daizuke y Hikari sentados muy cerca uno del otro, y el chico acariciaba la palma derecha de ella. ¿Qué acaso no era novia de Takeru? …Y si lo era ¿porque estaba con castaño en lugar del rubio? ¡¿Se habían vuelto locos todos, o qué? Un vibrante dolor de cabeza amenazaba con estallar en Mimi. Esos no eran sus amigos. ¿Qué les había pasado? Más bien la pregunta seria ¿Qué tanto habían cambiado?... ¿donde quedaron aquellas sonrisas que siempre tenían en sus rostros? Donde estaba el feliz tk, el bromista y despistado tai el siempre celoso Daizuke…donde estaban las siempre entusiasta sora, yolei y kari ¿A dónde se habían ido?...suspiro, realmente aquello la atormentaba pero no había nada en sus manos que pudiera hacer…no al menos hasta terminar de conocer por completo la situación actual de cada uno. Sus ojos castaños captaron un cambio de escena repentino al escuchar Un fuerte ruido que la sacó de sus pensamientos encontrándose con una pelea entre sus amigos ¿acaso podía estar las cosas peor?...
"Lo más gracioso del universo y el destino es que nunca, jamás y bajo ninguna circunstancia te complacerá"
–– ¡Yamato de verdad no tienes principios!––le gritoneo el castaño al rubio bajo la mirada expectante de todos.
––Eres el menos indicado para decirme eso…tai––le devolvió el rubio. El castaño bufo molesto. –– ¿No es así?––le menciono con sarcasmo el guitarrista bien sabia que taichí no actuaba por sora ni mucho menos…todo lo hacía con el afán de joderle la vida a él y a ken.
–– A que te refieres…––sonrió con malicia ––Yo no fui el que destrozo a una amiga con falsas esperanzas de amor…que la uso y que juego con ella como si se tratase de un objeto…
––Cállate Yagami––Le amenazo el rubio con sus puños cerrados. Cansado de todas las idioteces que salían de la boca del ojicafe.
––Yo no fui el que engatuso a un preadolescente idiota que cree todo lo que sale de tu boca… ni tampoco el que cambio a sora por un traidor que lastimo a todos nuestros amigos y eso que yo no lo dije… ¿tu mismo no decías que ken nunca cambiara?, ¿Qué no lo perdonarías por el daño que nos hizo?...no me hagas reír y me salgas con que ahora estas perdidamente enamorado de él…porque al menos yo Ishida no te lo voy a creer…––grito taichí para que de un momento a otro el rubio se abalanzara sobre él.
––Te lo advertí––gruño el rubio insertando un golpe en la cara de tai quien se lo devolvió enseguida cambiando de posiciones.
–– ¡Eres un maldito aprovechado! ¡¿Acaso no pensaste en Sora? –– le repitió Taichí, con Yamato en el suelo y él encima del rubio.
––seguro que esto es por sora y no por ti––le susurro Yamato en el oído sin ser notado y escuchado por los demás por la cercanía que tenían debido al forcejeo de ambos jóvenes…los presentes especialmente los más grandes de todos miraban horrorizados aquella escena tal vez no era nada nuevo que tai y matt hubiesen peleado por tonterías como lo hacían a cada momento pero jamás a tal extremo de irse a los golpes. Solo hubo dos ocasiones en que eso había pasado y ambas eran cuando tenían escasos 12 años y nunca más se había vuelto a repetir aquella situación.
Taichí se quedo en blanco por unos segundos debido a que el rubio había tocado su talón de Aquiles. Rápidamente fue sacado de sus pensamientos al sentir otro golpe por parte de Yamato sobre su otra mejilla que lo hizo caer estrepitosamente.
–– ¡Idiota!––grito Taichí reincorporándose de nuevo y lanzarse de manera de una tacleada a al guitarrista. ––¡eres un completo idiota!
–– ¡¿Yo? ¡Estás loco! Más bien el idiota es otro… –– Manifestó Yamato quien asestó un puño directo en el estomago del moreno, haciéndolo caer hacia atrás.
–– ¡Los locos son los dos!––grito Joe el mayor de todos tomando con fuerza a Taichí, mientras Takeru quien era de otros de los más sorprendidos en esa casa Reacciono de inmediato para sostener a su hermano e impedir que esa pelea a la que él veía sin sentido continuase. ¿Qué rayos le había pasado a su hermano?... ¿Por qué se había enojado tanto?...suspiro pero sin dejar de aplicar fuerza al agarre que sostenía contra Yamato.
––Cálmate hermano…por favor––Le pidió tk. El rubio Mayor lo ignoro por completo siguiendo forcejeando con él.
––No te metas Takeru––le dijo simplemente el guitarrista molesto con su hermano quien lo detenía a la fuerza y no le permitía golpear a su imbécil ex amigo que se encontraba frente a él.
––Pero así no arreglaras nada––le volvió a repetir tk.
–– ¡Que me sueltes Takeru!–– grito furioso Matt al notar el alegato de su hermano. Soltándose de su agarre y mandar al rubio menor directo al suelo por la fuerza empleada. Tk se sorprendió al notar aquel arranque de su hermano…uno que esperaría de cualquier persona menos de él. Suficiente tenía con Kari y Daizuke y ahora su hermano lo rechazaba. Se levanto del piso rápidamente sonriendo tristemente mientras observaba a su hermano.
––Si así lo quieres…haz lo que quieras ya no me importa––resoplo con simpleza, tristeza y rabia dándole la espalda a aquella estúpida escena que solo lo molestaba mas. Si su hermano no se preocupaba por el… entonces él tampoco lo haría.
De la misma manera en que el rubio había logrado salir del agarre de su hermano lo había logrado Taichí ya que aunque joe le ganara en años…tai simplemente era más fuerte por mucho. Estuvieron a punto de tirarse a golpes otra vez siendo detenidos ahora por Daizuke y kari ambos con cada brazo de tai mientras al rubio lo sostenían yolei e izzy.
––por favor basta Yamato––hablo ken con voz apagada quien había permanecido todo el tiempo en un rincón, asustado y confundido sin lograr descifrar con éxito todo lo que acababa de pasar. Se encontraba desorientado sin saber que hacer. ¿Golpear a Taichí? No, no podría. Jamás por más que lo haya insultado. De lo único que estaba seguro es que el tenia gran parte de la culpa. Lo mínimo que podía hacer era lograr que matt se calmase o al menos intentarlo.
––No tiene caso…no te escuchara––dijo el hermano menor de Yamato a un con su mirada inconforme––no me escucho a mí. ––suspiro
––Yamato ––le volvió a llamar. El rubio mayor contuvo el aliento al escuchar el tono de las palabras de ken.
––Esta bien–– dijo al fin el guitarrista calmándose bajo la mirada sorprendida de tk debido a que su hermano había obedecido casi de inmediato al peliazul. Yolei y el pelirrojo soltaron el agarre al ver el relajamiento en el rostro y músculos de Yamato y como este había cedido a su ira.
––Piérdete Yagami––pronuncio por ultima el rubio dándole la espalda a taichí y dirigirse hacia ken.
–– ¿Estas bien?––pregunto el Ichijouji a un sintiéndose culpable al ver el labio sangrando levemente de Yamato y las heridas debido a los golpes.
––No…––le susurro sonriéndole y llevar rápidamente sus labios a los del peliazul sorprendiendo a todos. Mientras Tai observaba a aquella escena dolido… Casi queriendo que lo mataran ahí mismo si era posible. ––Ahora si––dijo separándose de los labios del menor. Ken se sonrojo notablemente tartamudeando un poco debido a lo acontecido.
––Mimi––le llamo ken a la castaña
–– ¿si?
––Tendrás desinfectante, alcohol, algodón…y si no es mucho pedir unas banditas para sus heridas…por favor––susurro un poco nervioso.
––Enseguida––dijo para adentrarse dentro de la casa y observar como el rubio y el peliazul se dirigían a sentarse en uno de los largos sillones que había colocado ese día fuera de la casa. Para ser exactos en el patio.
Tai por su lado simplemente dio la espalda de igual manera dirigiéndose a otros de los asientos que ahí se encontraba. Si Yamato pensaba que se había rendido o que se retiraría de ahí después de aquello estaba equivocado…no le daría ese gusto. Tk quien había observado aquello lo siguió preocupado por el castaño, después de todo su hermano tenia a ken para atenderlo.
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Regresaba con apuro cargando el maletín de primeros auxilios en sus manos, un tanto agitada y preocupada por todo lo había sucedido en apenas unos minutos
––Perdón Mimi, jamás quisimos causar problemas––trató de disculparse Ken con un tono triste y bastante avergonzado Tomando en sus manos el botiquín que la pelirosa le ofrecía. Mimi sonrió comprensiva, triste por Sora, pero a la vez feliz por sus dos amigos. Los cuales tenían un brillo en su mirada nunca antes visto en ellos. Se veían felices, y eso le bastaba. Aunque claro está, no dejaría a Sora pasar por esto sin apoyo. Ella era su amiga y sabía que era valiente…que sabría reponerse de este golpe como la muchacha alegre que era siempre.
–– Vaya, es extraño, ¿verdad? ––dijo Mimi al aire. Todo estaría bien. Eran amigos y se querían. ¿Verdad? Mimi quería convencerse de aquello. Amaba a sus amigos con todo su corazón, y le dolía en el alma verlos sufrir de aquella manera. No sabía cómo, pero se encargaría de ayudarlos todo lo posible, haría incluso más de lo que estuviera en sus manos. Por algo era ella, Mimi Tachikawa.
––Mucho––menciono ken –– ¿Quién se iba a imaginar esto? ¿No?...––sonrió hacia la pelirosa quien le devolvió el gesto para darles la espalda y dirigirse adentro de la casa para darle nuevas órdenes a los sirvientes.
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Se encontraba llorando Dentro de la casa, yacía en el suelo del baño más alejado de aquella mansión. Las lágrimas brotaban sin cese, y no se esforzaba por detenerlas. Llorar se había convertido en un alivio para su alma, para sus pensamientos.
Quería dejar de existir, fundirse con las frías baldosas, y olvidar. Dejar de amar. Arrancarse del corazón aquellos ojos azules que tanto adoraba, su cabello rubio, su piel blanca y sedosa… ¡Y su voz! Tan suave y cálida que tantas veces había recitado palabras de amor y seducción solo para ella.
Pero eso se había terminado, ya no tenía nada. ¿Qué más daba? No podía odiarlo, pero tampoco perdonarlo. El amor no se extinguía tan fácilmente, al menos no para ella. Amaba a Yamato y eso no cambiaría en mucho tiempo. A fin de cuentas, no importaba. Él era feliz, y eso bastaba para ella. Recordando felices momentos que ahora eran dagas en su corazón como cuando Yamato le propuso ser su novia, debía admitir uno de los días más felices de su vida. Creyendo ingenuamente que nada podría separarlos Que el amor bastaba…Y no lo hizo… todo el amor que ella le profesaba no basto.
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Se encontraba sentado de rodillas sobre el sillón. A su lado Yamato se encontraba de medio perfil observando atentamente lo que ken hacia notando curioso como vertía alcohol y otras sustancias a unos algodones para ponerlos en unas largas pinzas y los acercaba a su mejilla herida.
–– ¡Ahh!..Eso duele––Rezongo el rubio debido a la interacción de al herida con el alcohol ocasionando ardor y dolor en esta. ––así estoy bien…no necesito esto––dijo alejando las pinzas con algodón lejos de él y posar una de sus manos en su mejilla herida. El Ichijouji lo miro seriamente.
––No seas cobarde––objeto debido a la infantilidad del vocalista––es necesario––le dijo quitando con su propia mano la del rubio y posicionando sorpresiva y rápidamente de nuevo el algodón en la herida. El rubio dio un respingo y un sonoro quejido debido a la brusquedad ken.
–– Tienes que admitir que hacen una linda pareja–– resoplo yolei a mimi con una risilla traviesa al ver como el rubio se quejaba al ser curado por ken.
––Si Matt parece un niño llorón y ken su mama aguantando su berrinche…es gracioso–– completo la pelirosa sonriendo alegremente.
––Verdad…
––Ya me arte no sé cómo pueden apoyar esto…––dijo tai en tono molesto debido a los comentarios anteriores de las féminas. ––sora está sufriendo por su culpa…y ustedes los apoyan.
––Bueno no es como que podamos hacer algo––menciono joe quien se encontraba sentado junto a yolei y sostenía su mano un poco sonrojado––me siento mal por sora…pero en el corazón no se manda.
––Es cierto además no podemos dejar a ken y Yamato solos o de lado todos son nuestros amigos y por nuestra amistad… ella sabrá sobreponerse–– Menciono la pelimorada un tanto sonrojada por estar junto al de lentes.
–Hmp…como digan…yo no lo acepto…––volvió a mencionar taichí.
––Tai…––resoplo tk al observar al castaño levantarse del lugar y dirigirse hacia dentro de la casa. Molesto y fastidiado por no lograr cumplir su cometido.
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Las horas pasaron y los amigos restantes conversaron amenamente, olvidando el incómodo percance. Muchos felicitando a la nueva pareja y deseándoles lo mejor con la excepción de Sora apenas había regresado con ellos, con los ojos hinchados, pero trató de ocultar su tristeza tras una falsa sonrisa. A Mimi, Hikari y Yolei no les pasó desapercibido tal cosa. Ni mucho menos a Yamato y ken.
––sora…yo––dijo el rubio acercándose a la pelinaranja.
––Matt voy al baño ya regreso––menciono el de pelo azul separándose de Yamato y dirigirse adentro. Ahora estaba seguro que Yamato tenía que hablar con sora como se debía y el salía sobrando después de todo que le podía decir a sora ¿perdón por robarme a tu novio?...eso sería muy descarado de su parte. Lo mejor que podía hacer era darle espacio a los dos ya sin ninguna preocupación encima. Debía admitir que a pesar de todos su temores y predicciones sus amigos…al menos la mayoría lo habían aceptado con mucha calma y hasta podría decirse que alegría.
––No digas nada matt–– susurro la Takenouchi con el semblante bajo…––Te comprendo y no te odio…pero. ––levanto su mirada observando de nuevo aquellos zafiros ojos que tanto adoraba. ––si tu estas feliz yo…yo igual.
–– ¿Amigos?–– pregunto el rubio sonriéndole cálidamente. La pelinaranja se contuvo de abrazarlo sonriéndole de igual manera.
––Los mejores…y felicidades espero que tu y ken sean felices.
––Gracias de verdad significa mucho––le indico sentándose de nuevo en su lugar y observar como la pelinaranja se acercaba ahora a yolei y joe. De verdad sora jamás dejaría de sorpréndelo una de las cosas que más le había atraído de ella era su fortaleza. Una fortaleza que era capaz de soportar todos los problemas con valentía sin huir de ellos… y por eso la admiraba porque siempre sonreía a la adversidad y esa admiración la llevo a convertirla en su mejor amiga para después convertir aquel sentimiento en amor…un amor de amiga que lamentablemente había confundido.
Su corazón sintió paz, al fin había arreglado las cosas con la pelinaranja y eso el tranquilizaba y mucho. Ahora solo quedaba taichí con el cual no sabía cómo lidiar y eso de verdad que le mortificaba y demasiado. No podía ignorar lo que acaba de pasar y saber que aquel cambio del castaño se debía en principal razón a él. Pero a pesar de todo lo seguía estimando ya que fue su primer lazo y amigo y tenía que admitir que en la antigüedad el sentimiento de atracción hacia Tai llego hacerse fuertemente presente. Pero ahora todo era de otra manera él lo estimaba y mucho pero si tocaba a ken no se tentaría el corazón para alejarlo de su lado ya fuese le costase la amistad de todos los demás. Pero que estaba seguro no sucedería.
O al menos eso esperaba.
Volteo su cabeza varias veces buscando con la mirada al menor de ojos azules quien ya había tardado un poco con el hecho de ir solo al baño. Suspiro mientras sin querer se topo con la mirada castaña de kari quien lo observaba parada junto a Daizuke.
––Matt––llamo la menor de los Yagami acercándose al rubio.––Lamento mucho el comportamiento de mi hermano…no se que paso con él––le indico. Ya que en verdad a kari le había sorprendido la forma en que su hermano había actuado para con el rubio al saber lo unidos que eran.
––No tiene importancia…no es como si no supiera lidiar con su idiotez––contesto un poco frio y desconcertado observando y percatarse apenas que en toda la noche La castaña no se había separado de Daizuke.
––De todas maneras…lo siento––se volvió a disculpar aflorando aquel sentido de humildad y tranquilidad en ella.––También te quería preguntar…––dijo con nerviosismo y un poco sonrojada ––¿Takeru el…ha estado bien?––pregunto. Ya que a pesar de todo kari a un seguía queriendo a tk y preocupándose por él y el solo imaginar que estuviera mal por su culpa la hacía sentir culpable.
––¿Por qué no debería estarlo?––dijo con curiosidad debido a la extraña pregunta de hikari ¿Qué acaso no era ella su novia?...entonces ¿Por qué le pregunta eso a el?... ¿no era ella lo que tenía que estar al tanto de todo como su pareja?
––veras…es que… me quede preocupada el día que Rompimos y después de eso no me ha vuelto a dirigir la palabra.
––Espera, espera ¡¿terminaron? ¡¿Quién tu y tk?...cuando donde porque––menciono sorprendido sin poder asimilar aquello.
––Así es––contesto Davis al instante antes de la castaña. ––Como veras no eres el único que tiene una nueva relación––le menciono el castaño menor tratando con esas palabras de dominar cualquier impulso que el rubio pudiera tener con ellos por el hecho de haber herido a su hermano menor.
––No puede ser… ¿desde cuándo? ¿Por qué?–– no se lo explicaba de verdad que no. Y ahora se sentía pésimo al solo pensar en lo mal que se sentía su hermano tk. ––hikari ¿Por qué?
––Por la misma razón que tu dejaste a sora…lo siento Yamato de veras…y de nuevo siento lo de tai. Si me disculpas nos vamos a despedir ya nos vamos. –– Resoplo la castaña retirándose de ese lugar en compañía de Davis dejando al rubio con una gran confusión en su cabeza
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Miraba con odio aquellos ojos azules que se clavaban en sus pupilas azabaches con confusión y tal vez lágrimas contendías debido a las palabras que le estaba diciendo. No es que él lo hubiera planeado o que el disfrutara torturándolo fue mera casualidad encontrarse con el justamente cuando salía del baño y con el coraje y rabia que contenía no pudo evitar hablarle de esa manera y jugar con su mente.
–– ¿Entonces?...aun así piensas seguir con esta relación… a costa de sora y que a pesar de todo lograr alejarlo de su única familia…. ––menciono recargado en la pared de brazos cruzados. Observando el nerviosismo de ken en sus ojos. Si no podía hacer cambiar de opinión a Yamato al menos lo intentaría con ken. ––Aunque no creo que te importe mucho…sigues siendo igual de egoísta como cuando eras el emperador de los digimon ¿no?...no es tan fácil desaparecer la maldad de un corazón…cierto ken
––Me tengo que ir…––susurro dándole la espalda a Taichí con tristeza y culpa. Dirigiéndose de nuevo hacia afuera de la casa sin querer escuchar mas aquellas hirientes palabras por parte de taichí... el que le había dicho que llevar una relación era fácil si que estaba en lo mas incorrecto del mundo… El Castaño sonrió complacido observado perderse a Ken detrás de la gran puerta cristalina que daba al patio.
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Caminaban de regreso a casa después del gran ajetreo en la casa de la Tachikawa. Matt había decidido junto con ken retirase al final de todos los demás. ¿La razón?...simplemente quería evitar más problemas para él y darle menos mortificaciones al peliazul. Aun en su fuero interno podía sentir aquel fuego manifestado en el coraje y rabia correr por sus venas. Que lo estaban quemando por dentro.
Definitivamente taichí sabia como poner su mundo de cabeza…esa noche había sido como uno de aquellos días donde eran más jóvenes y el castaño lo sacaba de sus casillas debido a lo idiota que este se había comportado. Lo había insultado, ofendido y para colmo se había metido con ken y eso simplemente no se lo iba a permitir. Tal vez si se hubiera quedado con la boca callada no hubiera llegado al extremo de irse a los golpes con él.
––Yamato–– le llamo el peliazul. El músico le dio la cara de inmediato tras aquella llamada de su compañero.
–– ¿Qué pasa?–– Pregunto al notar como ken se ponía serio de repente.
–– ¿está mal lo que hacemos?... Realmente ¿estas bien con esto?–– menciono casi como un susurro que danzaba con el ligero aire que soplaba aquella madrugada.
–– ¿Por qué esa pregunta tan de repente?––pregunto alzando una ceja y notar el semblante escondido del Ichijouji ––Creí que te había quedado claro que esto iba en serio…piénsalo no por nada se los dije a los demás–– sonrió levemente al observar como ken levantaba la cara y el clavaba sus azules ojos en los celestes de ken los cuales parecían opacarse por la preocupación –– Ahora dime una razón por la que digas que esto está mal…
––Ambos somos hombres–– Menciono el menor. Tal vez para ellos dos estaba bien ¿pero el resto?... ¿Qué pasaría con la reputación de Yamato?, ¿no habría sido más fácil el hecho de mantener su relación oculta?...al menos el no valía lo suficiente para que el rubio a partir de ahora fuera señalado por la gente y juzgado por su familia. Bueno tampoco era como que alguno de los dos les importara la opinión ajena tal vez debido a su naturaleza un tanto fría y conservadora y ahora lamentablemente el ya no tenía que lidiar con su familia…pero aun así era una cuestión que no podía digerir del todo, tal vez por el hecho de solo buscar un pretexto que lo alejara de Yamato. De su felicidad, y que ninguna otra persona saliera herida. Pero si algo tenía presente es que para matt era distinto. Hermano, padre y madre El si tenía a su familia chueca, derecha o separada pero al fin de cuentas familia.
––Ken––Le llamo serio Yamato observando como el Ichijouji se perdía en sus pensamientos parando de pronto y empujarlo de una manera sutil a una pared cerca de la esquina de la calle. El peliazul se sorprendió en el acto cerrando los ojos por el ataque tan repentino del guitarrista. Sus ojos se fueron abiertos de nuevo encontrándose con Yamato viéndolo fijamente. EL Ichijouji solo pudo voltear su mirada a un lado de igual manera que había hecho con su cabeza. –– ¿tu estas bien con esto?–– pregunto –– Mírame A los ojos…no huyas––le rogo el rubio al notar como el ojimar se contenía de siquiera darle la cara.
––Matt…yo
–– ¿tu estas bien con esto?––insistió escondiendo su mirada bajo su largo flequillo rubio y posar ambas manos sobre los hombros de ken. ––Ken…contesta––insistió en tono de una seria suplica. El peliazul tartamudeo un poco quedando un tanto sorprendido debido al tono que Yamato empleaba con él. ––por favor…
–– S…si––contesto casi susurrando para que solo su compañero lograra escucharlo debido a su cercanía.
––Entonces dame otra razón…por que por esa créeme no dejare que te alejes de mi––dijo de nuevo. Para matt el hecho de que ambos fueron hombres no era ningún impedimento. Sabía a lo que se enfrenaba y enfrentaría y por eso desde que se idealizaba al lado del Ichijouji se había preparado psicológica y emocionalmente para enfrentar a todo y todos…solo por ken y nadie más.
––Yo…no quiero causarles dolor a los demás––dijo serio con las palabras de taichí en su mente y de cómo le había recriminado que por su culpa los demás sufrían ––De verdad no quiero…suficiente problemas les di ya hace años–– volvió a ladear la mirada. El rubio soltó una risilla.
––¿Eso es todo?––Pregunto el rubio sonriendo. Realmente se había preocupado por lo que podría estar pasando en la cabeza de ken y resultaba ser algo realmente simple. ––Sabes que eso no es posible.
––Tu hermano Tk, sora, y tai…no me digas que no es posible.
––Oye…no podemos tener contentos a todos ¿no? Además sora y yo ya nos arreglamos––menciono. El peliazul se sorprendido ya que no sabía cuál era la conclusión en que la pelinaranja y el guitarrista habían terminado. ––con tk…hablare después y por dios ¿tai?...si taichí es un idiota no lo tomes en cuenta.
––Pero–– trato de espetar queriendo que el rubio conociera sus preocupaciones y pesares. Tratando de hacerle saber lo que atormentaba a su corazón.
–– Quiero que entiendas que en este momento nada me importa más que tu, eres lo más importante para mí— menciono apoderándose de los cálidos labios de ken cortándole las palabras y cualquier duda que este tuviera en su corazón fue sostenido fuertemente por las muñecas al querer separase de matt mas aquella boca se negaba a dejarle ir.
Finalmente el rubio se rindió por completo ante el deseo y lo abrazo con fuerza al cuello, otorgando un beso lleno de frenesí. No podía negar más que era algo que quería desde hace mucho tiempo, probar todo de aquella persona. Lamiendo, besando y explorando a placer no tardo en profundizar más irrumpiendo en la boca del peliazul encontrando su lengua, elevando aquel beso a un nivel más profundo y desesperado. Entre jadeos y breves interrupciones continuaron besándose apasionadamente sin descanso, era una descarga que ambos necesitaban de una vez por todas. Las lenguas se entrelazaban entre ellas presionando con fuerza ansiosas de probar más, cada vez yendo más y más profundo, haciéndoles estremecer.
Cuando uno quería romper el contacto, el otro simplemente se negaba buscándole y aprisionándolo nuevamente, los dedos enroscados en los cabellos y las caricias desesperadas y bruscas eran una placentera lucha de nunca acabar. Se separaron agotados luego de una eternidad, el de pelo Rubio se separo de la boca del peliazul quien respiraba entrecortadamente y se encontraba con la cabeza hundida en uno de los hombros de Yamato quien enseguida le abrazo con fuerza obteniendo igual respuesta por parte de ken quedando exhaustos y jadeantes en silencio en aquella esquina baja la luz parpadeante de una farola de luz que iluminaba la negra noche. Luego de aquel inesperado arrebato de pasión.
Ken Entreabrió los ojos, extasiado, y pudo ver al rubio quien lo miraba con ternura y amor en su mirada. De repente sintió los dedos de una de las manos de Yamato que se enredaba en el cuello de la playera de botones que llevaba puesta para deslizar sus manos hábilmente por el cuello, hombros y torso del menor desabrochándola hasta el segundo botón. Las caricias se esparcieron por todo su pecho obligándole a romper el contacto para jadear y tomar aire, pero a los pocos instantes se veía envuelto en un beso más profundo, sin darle posibilidades de tomarse un respiro. Sus manos se movieron por instinto y deseo, aferrando ahora matt una de sus manos a la cintura del Ichijouji con fuerza, atrayendo sus caderas contra las de él.
––Yamato––le llamo el peliazul al mayor. Sonrojado sin aliento y jadeando. Sin poder controlar los impulsos que salían sin tregua de su cuerpo, que con cada toque del rubio se electrizaba y se sentía morir de calor. ––aquí…no––pidió ken con la poca cordura que le quedaba antes de dejarse envolver por completo en sus deseos más profundos. ––Alguien puede vernos––menciono para luego gemir despacio al sentir el rose y movimiento involuntario de sus caderas acompañado de la lengua del rubio que se deleitaba con su blanco cuello.
––No hay nadie aquí son casi las 2 de la mañana––le resoplo el rubio en el oído. El peliazul se estremeció.
––Por favor…––le pidió separándose de un pequeño empujon del rubio quien lo miro sorprendido.–– no es como si no quisiera…pero–– se sonrojo––Me gustaría que si llegamos al final de esto sea en una cama––menciono bajito. El rubio se acerco de nuevo hacia el abrazándolo por completo mientras el peliazul se escondida en su pecho.
––Esta bien…te entiendo ¿quieres ir a mi casa?...es muy tarde para que tomes el metro–– le propuso. El de pelo azul apretó con disimulo la playera de matt asintiendo en silencio y con sonrojo en sus mejillas la petición del rubio.––vamos entonces––le tomo de la mano para comenzar a caminar a su casa que solo se encontraba a unas cuantas cuadras.
––Yamato…
––¿si ken?
––te quiero…
Fin del capítulo 4
(Continuara…)
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Notas finales: aquí el cap. 4 espero les guste… y bueno gracias por sus comentarios me impulsan a seguir escribiendo y ahora empezare a subir capítulos por cada 5 comentarios mínimo que reciba por que como siempre digo "eso impulsa a una escritor seguir escribiendo" y bueno a pesar de todo me hace saber si les gusta el fick que les disgusta y que les gustaría que cambiara. Así que espero sus comentarios!
