Capitulo 5: Sensaciones…

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"Quisiera ser viento para ser libre, quisiera ser ave para volar por donde yo quiera, para poder olvidar, para no recordarOlvidar las cicatrices del alma"

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Habían pasado dos años desde los últimos sucesos que se habían dado en el digimundo, dos años donde se suponía la paz había regresado, donde sus corazones estarían tranquilos y regresarían coronados como héroes…como los héroes que cualquier niño soñaba ser.

Pero, había algo que su mente a un no comprendía, algo que le estuvo dando vueltas en la cabeza diariamente desde su despertar de aquel fatídico y horrible pasaje de su vida, una simple pregunta que no había podido contestar…. ¿Por qué él? Ichijouji precisamente el tenía que pasar por todo aquello?

Cada noche las pesadillas volvían a su cabeza, sin dejarlo descansar, vivir en paz, alterando su mente y haciéndolo desear hasta la propia muerte, sus padres estaban ahí para él, pero aun así eran tan ajenos…jamás podrían comprenderlo. Y lo peor de todo es que ahora…ahora ya no estaban junto a él.

Desde ese día cada imagen que su cabeza reproducía era cada vez más dolorosa que la anterior, casi como si la estuviera viviendo en carne propia de nuevo. Veía el sufrimiento de todas esas criaturas inocentes, de seres que no tenían la culpa…sentía todo el dolor que les había causado a sus compañeros, de todo el mal que había desencadeno por sus acciones…. Todo…. Todo era su culpa ¡era su maldita culpa! Pero ya no había manera de dejarlo atrás.

Su mente le jugaba jugarretas cada noche, lo torturaba y lo peor de todo le recriminaba la escoria de ser humano que había sido. Había logrado disimular frente a sus amigos, de sus compañeros y de maestros, manteniéndose al marguen y aislándose cada vez que podía. Fingía…Ante todo el maldito mundo fingía.

El mundo del cual quería desaparecer y que con cada día que pasaba lo deseaba con más ahincó y devoción que antes.

Era fuerte….. Si, si lo era y mucho por haber vivido y lidiado con esto dos años, pero todo eso se había ido por una tubería cuando esta injusta vida le arrebato a sus padres, sus únicos sustentos, los únicos que le brindaban la mano y le ayudaban con aquel problema.

–"El alma se conoce por sus actos"– Retumbo en su cabeza la voz de un rubio de ojos azules en una cínica sonrisa como si se jactara de causarle daño al joven. De nuevo lo atacaba…ya lo sabía, sabía si era mejor si se mantenía lejos de ellos, pero las palabras del Ichijouji de verdad le habían dolido en el alma.

Cállate….cállate ¡CÁLLATE MALDITA SEA!– grito fuera de sí mientras arrojaba uno de los cojines de su cama interponiendo una barrera que le evitara recordar todo sus actos cometidos, todo su dolor, todo lo que había sufrido pero ¿Por qué tenía que haber sido tan frio con él? ¿Por qué lo lastimo de esa manera? Estaba tan equivocado al pensar que había logrado obtener algo de paz o perdón en ese tiempo y de eso era consiente pero ¿Por qué tenía que recordárselo?

Era una simple ilusión de su cabeza, un sonido, un eco que retumbaba con palabras hirientes dentro de su pecho…

–"Acéptalo fue tu culpa, tienes el alma corrompida aléjate de nosotros…

No… no lo fue, no es así…–resoplo sollozando con frustración llevando ambas manos a su cabello sin poder contener las lágrimas que sus ojos comenzaban a derramar. – ¡Fue culpas de la semilla de la oscuridad! Yo…yo no quise hacerlo–menciono el de cabello azul llevando ahora sus manos a sus oídos mientras su cuerpo se encorvaba completamente, y cerraba sus ojos tratando de escapar de los juegos de su paranoia y su mente y es que las palabras del rubio le habían afectado tanto en aquella reunión que no podía evitar sucumbir nuevamente ante su debilidad.

–"Si sigues con vida solo causaras daño de nuevo. Es mejor para todos si te alejas acéptalo Ichijouji"

¡NO! eso es mentira…. ¡mentira! Eso ya paso–se auto convencía el menor más bien parecía que todos sus esfuerzos eran en vano.

Te lo digo si no lo hubieras deseado, si tu alma no lo hubiera querido jamás hubieras caído…. Jamás te hubieras convertido en el emperador de la oscuridad…. Tu alma lo deseo, a un sigues siendo tan podrido como antes, aléjate de ti y de mi hermano…

Lo atormentaban.

Le mataban lentamente.

La oscuridad siempre estará en ti…– volvió a resonar en su mente ocasionando que los sollozos de la habitación se empezaron a disminuir dando paso al silencio, el silencio que ken tanto añoraba, empezó a sentir como su cabeza le dolía y ver como el fantasma del rubio desaprecia de de su habitación, desvaneciendo con el aire de la noche que se colaba por la ventana, sus temores, sus miedos estaban volviendo a desaparecer, mientras sus ojos se dejaban vencer por el cansancio.

Con las últimas palabras mencionadas por Yamato creados por su conciencia retumbando en su cabeza.

–"La oscuridad siempre estará en ti"

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Un gemido salió de sus labios mientras su piernas se enredaban entre las sabanas de la gran cama del rubio, su cuerpo se encontraba cubierto de una leve capa de sudor, el palpitar de su corazón era tan fuerte que casi aprecia que resonaba en las paredes del la habitación por mas ilógico que sonara aquello.

Las manos de Yamato se deslizaron por su sus piernas acariciando toda la extensión de estas, sus ojos azules brillaban debido a la excitación que crecía mas y mas en su interior, acariciaba cada parte del cuerpo de aquel joven peliazul que lo había y lo estaba volviendo loco como si se tratase de la más preciado del mundo, un material que debía tratarse con sumo cuidado para que no fuera mallugado. Lo hacía con cuidado, con entusiasmo, con entrega con amor y Ken…Ken solamente podía jadear, entreabrir los ojos y susurrar monosílabas como su cuerpo se lo permitía ocasionando que su temperatura subiera más y más.

Otro fuerte gemido escapo de sus finos labios al sentir como el rubio comenzaba a lamer sus muslos con total deleite y de vez en cuando mordiéndolos suavemente. Sus ojos se abrieron de sobre manera sin poder evitar enredar sus dedos en las sabanas que se encontraban des tendidas bajo su cuerpo. Y es que ¡Yamato lo estaba volviendo más que loco! Se desconocía a sí mismo, nunca pensó que él tuviera aquellos bajos instintos y ese tipo de sentimientos y reacciones que todo su cuerpo experimentaba en ese instante. Todo era tan confuso pero a la vez tan placentero.

–Ken…–Susurro el rubio reincorporándose, estirando su mano para acariciar son sutiliza las mejillas sonrojadas del joven que lo observaba sonrojado y con la mirada perdida. El peliazul ante el llamado solo pudo ladear la cabeza para enderezarla de nuevo y mirarlo a los ojos.

–Yamato–jadeo de forma baja el menor mientras una de sus manos se iba a su boca deslizando sus dedos por sus labios para enseguida dejarla caer a sus costados. Matt lo miro atento devorando y grabando a fuego en su memoria aquel cuerpo desnudo que yacía frente a él.

Ken era hermoso…lo era desde la cabeza a los pies y verlo jadeando, con su boca entreabierta, con sus piernas flexionadas, su torso desnudo, su rostro sonrojado, sus ojos azules tornados en negro brillando de pasión y solo una cubre cama de color canela rodeando su cintura e intimidad lo hacía querer perder los estribos y hacerlo suyo en ese mismo instante.

Había tenido sexo con mujer muchas veces, hasta debía admitir que con sora había sido bastante satisfactorio, porque después de todo había sentido un gran sentimiento por ella. Había tenido sueños húmedos con su mejor amigo e inclusive con ken antes de conocerlo pero…Pero nada se comparaba a aquella sensación tan abrumadora que lo quemaba en ese instante, ninguna siquiera se le acercaba en lo más mínimo y eso solo le demostraba que el chico era el indicado.

Nunca se imagino que llegaría a amarlo tanto…

–Ichijouji te amo~– susurro de forma tranquila y amanea acariciando nuevamente su mejillas. Ken solo se sonrojo a un más de lo estaba desviando su mirada nervioso, esas palabras eran fuertes, demasiado fuertes a su punto de vista.

–También te quiero Yamato–le respondió en un suave susurro el prodigio. El guitarrista suspiro volviendo a buscar con necesidad aquellos labios que eran más deliciosos que cualquier cosa que llegara a probar en su vida. Sus manos volvieren a recorrer el cuerpo del menor desde su pecho hasta su abdomen, manteniéndolo entretenido y sin poder protestar con aquel cálido y húmedo beso que ambos compartían. Sus manos bajaron un poco descendiendo esta vez por sus muslos hasta rozar con las yemas de los dedos la entrepierna semi despierta del menor, logrando así que a ken se le erizara la piel.

Ichijouji arqueo la espalda, dándole oportunidad a Yamato de profundizar el beso lo más que podía mientras su mano libre se enredaba en la nuca del menor. Sintió su cuerpo jadear y estremecerse entre sus brazos y eso verdaderamente le había agradado. Demasiado

–No sabes cuánto…–susurro separándose un poco para enseguida volver a unir sus labios, solo los separaba el suficiente tiempo para que el chico lograra recuperar el aire en sus pulmones– De verdad no sabes cuento te amo ken…me vuelves loco…–Termino la frase el rubio susurrando en su oído para prontamente volver a su antigua acción, sin siquiera darle oportunidad al de cabellos azules de analizar sus palabras o acciones.

– ¡Matt!–Gimió con fuerza Ken separándose de sus labios y enterrar con fuerza sus uñas en la espalda del chico pero sin llegar hacerle daño. El guitarrista sonrió complacido comenzando a masturbar el mimbro del chico con un poco mas de velocidad ante la pronunciación de su nombre.

– ¿Eres nuevo en todo esto?–le cuestiono matt con un deje de sorpresa y alegría en sus palabras, sabía que el chico era virgen sí. Pero el hecho de que ni siquiera supiera besar o la sensación de lo que era ser masturbado era demasiado increíble. El prodigio solo asintió con la cabeza, mientras sollozos nuevos surgían y se peleaban por salir primero de su garganta y es que efectivamente Yamato tenía razón. Jamás en su vida siquiera había pasado por su mente aquel acto tan "sucio" como para tocarse a sí mismo, aun así sus hormonas se lo gritaban prefiera un baño de agua fría antes de tocarse de esa manera tan inmoral. Pero con las manos del rubio era tan diferente… Hay había quedado toda integridad moral de su persona. ¿Qué irónico no?

–Matt…yo…–Logro articular el menor. Matt lo volvió a besar mientras se acomodaba mejor entre sus piernas buscando un Angulo para comenzar a penetrarlo, mientras su cuerpo se aceleraba cada vez más ante los gemidos ahogados del chico.

Ichijouji abrió sus ojos exaltado, sintió un aleve presión en su entrada que le hizo estremecer hasta el último de sus cabellos, un leve dolor se hizo presente y no puedo evitar gruñir por lo bajo al sentir otra vez esa leve presión en su entrada. ¿Qué se suponía que hacia Yamato? El dolor era tan papable tan parecido a…

–"La oscuridad siempre estará en ti"

– ¡No!–negó rápidamente ken. Matt parpadeo varias veces sin poder comprender lo que había pasado y como es que había terminado tendido en el suelo con un fuerte dolor en su cuerpo.

Pero lo que fue imposible de ver para él fue más que obvio para cualquiera que hubiera presentado en parte esa "cómica" escena donde ken le había mandado a volar de una patada al piso.

– ¿Que?–cuestiono el rubio reincorporándose al ver al chico peliazul con varias lagrimas en sus ojos cubriéndose ahora la mayoría de su cuerpo con la sabana. ¿Acaso había hecho algo malo? ¿No lo hizo bien?...Miles de preguntas bombardeaban su cabeza pero definitivamente ninguna le daba solución a su problema.

–Duele…–Espeto con rapidez el Ichijouji abrazándose a sus piernas sin poder darle la mirada al chico, un fuerte temor de había apoderado de él, no solo físico si no que aquellas palabras aparecieron retumbando en su cabeza en el peor de los momentos. –Que bizarro escenario…–completo hundiendo a un mas su rostro en sus rodillas. El guitarrista suspiro llevando su mano a su rostro con pesadez, mas tratando de esbozar una sonrisa de tranquilidad a fin de cuantas la excitación se le había bajado debido al golpe. Pero en si ese ya no era el problema, más bien era la inseguridad o las mas probable poco informados que estaban ambos sobre el sexo de esa manera.

– ¿Te dolió?– le pregunto Matt. Ichijouji asintió con su cabeza sin emitir un sonido de sus labios–Lo siento no fue mi intención–le indico sentándose a su lado atrapándolo en un cálido abrazo. Ken se aferro a su brazo derecho recargándose en el pecho del músico el cual acaricio sus cabellos con ternura y sutileza.

– ¿Vas a poner "eso" ahí?–Le menciono en un leve susurro casi imperceptible el menor refiriéndose a la anterior penetración que el chico mayor estuvo a punto de realizar. Matt bufo por lo bajo separándose para mirarlo a los ojos.

–juro que buscare, que investigare y para la próxima no dolerá…–le animo recostándolo ahora en la cama retirando varias mechones que se habían pegado a su mejilla–Ahora duerme ken…–susurro el de ojos celestes abrazándolo por la cintura y besando su frente.

–Yamato–le llamo el menor. El chico mencionado solo guardo silencio esperando las palabras completas del su acortejado–Lo siento…–se disculpo con voz delgada el prodigio, no podía decirle a Yamato que no había sido el dolor físico que lo detuvo, si no que esas palabras que había pronunciado hace aproximadamente dos meses retumbaron en su cabeza, palabras del rubio que lo habían herido tanto y que ahora se encontraba abrazado a él amándolo.

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Ken creyó dormir durante horas, creyó que como nunca había tenido una noche demasiado larga y su cuerpo había descansado el todo. Se dio cuenta al abrir los ojos que solo llevaba una hora de sueño. Trató de cerrar sus ojos nuevamente, pero una dulce melodía a lo lejos llamó su atención, y más cuando estiro la mano dándose cuenta de que Yamato no estaba en su lugar, tal vez había sido una de las razones por la que había abierto los ojos. Le faltaba el calor de Yamato. Se puso de pie y siguió la música, para llegar finalmente al balcón del departamento.

― ¿Yamato? ― murmuró Ken con la sabana enredado a su cuerpo, pero no insistió cuando lo vio tan concentrado en su armónica. El viento recorrió el lugar, sientiendo como su cabello se movía estrepitosamente debido a aquel fuerte soplar.

Ken simplemente se sentó junto a él y lo escuchó durante varios minutos, sentía que cada sonido emitido por el instrumento llegara a lo más profundo de su alma. Removiendo recuerdos, cerrando heridas. No pudo evitar que una lágrima furtiva recorriera sus pálidas mejillas. Definitivamente Yamato era un músico excepcional.

― ¿Estás bien? ― se interrumpió Yamato al observar el llanto del muchacho, mientras una de sus manos se estriba limpiando las lagrimas que el chico derramaba ― ¿Tan mal toco?

― No, no para nada ― Articulo ken negando con su cabeza, pero el rubio ya se había dado cuenta de su tristeza. Matt no puedo evitar soltar un largo suspiro observando el cielo estrellado de esa madrugada.

― ¿Sabes? La música es el llanto del alma, siempre que algo me preocupa o me pone triste, me pongo a tocar la armónica o mi guitarra ― explicó Yamato. Ken sonrió levanto el rostro a su misma dirección ― Si tú estás triste, ten por seguro que tocaré para ti hasta que pueda verte sonreír nuevamente, por que daría todo por ti…simplemente porque te amo Ken…

Ichijouji solo puedo atinar a sonrojarse no cabía en sí de vergüenza, del cariño que cada vez crecía mas en él, no estaba acostumbrado a palabras tan dulces y cálidas. Pero la boca de Yamato era digna de un compositor, y no de cualquiera si no del mejor de la ciudad. Y esos lo demostraba en cada frase que salía de sus labios. De esa manera Prefirió no decir nada y solo se limitó a observar las estrellas, mientras Yamato reanudaba su melodía…"

Definitivamente tenía que hacer algo para lidiar con aquel problema tan grave que comenzaba a enredarse en su cabeza.

Fin del capitulo 5

(Continuara)

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Definitivamente lo primero que debo hacer es pedir disculpas… uno a todos los lectores y lectoras que tienen tiempo esperando este cap. pero les diré que lo escribí mas de 10 veces y no me gustaba de hecho esta tampoco me convenció. Sinceramente creo que lo pude haber hecho mejor pero el tiempo me presionaba y no podía seguirles fallando como escritora.

En segunda instancia he tenido mucho trabajo en mi colegio y mi pronto ingreso a la universidad por eso no he tenido el tiempo suficiente para actualizar. Sin más, mis más sinceras disculpas de nuevo, el cap. de esta vez quedo corto debo admitir, pero quería darle un enfoque más relevante a esta parte porque de aquí se desencadenaron muchas cosas para la cabeza de nuestro querido ken. El próximo será más enfocado a Takeru y Taichí por motivos que luego conocerán. Sin más les dejo con esta ultima interrogante. ¿Desean que actualice mas seguido aunque sea con capítulos cortos? O ¿esperarían más tiempo con capítulos más largos? Se los dejo hasta la próxima y ahora si actualizo con seguridad en menos de 3 semanas depende de su respuesta. Hasta la próxima…