Eye for an Eye

-Venganza-

Estaba inquieta.

Sabía el paradero de Cinder, luego de semanas al fin tenían la pista definitiva.

Cada día que pasaba, había más y más caos en el mundo, todo provocado por la mujer. Era agobiante saber de ella solo por la seguidilla de muertes que dejaba detrás.

Estaba harta.

Tenía claro que derrotar a Salem era una tarea complicada, si no imposible, pero últimamente era Cinder quien se movía. Cuando no estaba haciendo sus obligaciones para ganarse el respeto de su jefa, se tomaba un tiempo para venir a ella, para atacarla, para intentar vengarse.

Y cada vez era más complicado sobrevivir.

Ahora, sobre todo, no tenían aliados. No podían confiar en nadie, no quería confiar en nadie. Todas las decisiones que tomaban los lideres no eran más que decisiones egoístas, o donde solo beneficiaban a un pequeño grupo. Y ya no podía permitir eso. Ya nadie cumplía sus promesas o hacía bien su trabajo. Estaban por su cuenta.

Estaba enojada.

Las cosas se habían salido de control, y ya no podían seguir así.

Salem no era su problema, era el problema de Ozpin, e iba a esperar que este hiciese algo al respecto, y, por su parte, se iba a encargar de su propio problema, y ese era Cinder.

La mujer cada vez se volvía más fuerte, más astuta, más vengativa y más poderosa.

Cinder la odiaba, pero era mutuo.

No podía quedarse de brazos cruzados. Debió matarla aquel día, pero era muy joven, era inexperta y ni siquiera conocía su poder genético. Ahora ya no era así, ya no era una niña. Sin embargo, aún había una larga brecha entre ambas. No tenía una victoria segura si la veía, sabiendo que alguien como Raven luchó contra ella y no fue capaz de matarla, pero, aun así, no se iba a detener, de hecho, le era psicológicamente imposible detenerse. Al menos ahora, que vio lo latente de la venganza en sus prioridades, podía tomar una decisión. Una decisión por el bien mayor.

No iba a ser como los otros.

Estaba dispuesta a dejarlo todo por darle paz al mundo, y por ahora, Cinder era su presa perfecta. O al menos eso era de lo que intentaba convencerse a si misma.

El cuarto estaba en la oscuridad, su equipo y sus amigos estaban en silencio, descansado. A estas horas, era la única que estaba en pie, temprano en la mañana, ya ni siquiera podía cerrar los ojos, la ansiedad consumiéndola, no, la ansiedad no, la impaciencia.

Como quería buscarla, perseguirla, quitar para siempre ese peso que sentía en los hombros.

Quería acabar con eso, o al menos con una parte de sus problemas.

El cabo suelto que dejó en Beacon.

Pero su plan, ¿Era factible?

Miró por la habitación, y se topó con Penny, sus ojos verdes ahora opacos al estar en modo de reposo, conservando energía. Se acercó, necesitaba datos, necesitaba cálculos, pero no necesitaba sentimentalismos, o habría ido a su equipo en busca de ideas, ya que tenía claro cuál sería la opinión de ellas.

Solo bastó un tacto en el brazo de la pelirroja para que esta recuperase su mirada brillante. Le hizo un gesto para que se mantuviese en silencio, y esta de inmediato asintió. Podía notar cierta seriedad en su rostro, diferente a sus expresiones usuales, y entendió que su propio rostro debía verse así, solo la reflejaba.

"¿Podemos hablar en privado?"

Le susurró, y esta asintió, levantándose.

Caminaron fuera de la gran habitación y salieron por el pasillo hasta la sala de vigilancia. Ese lugar era su refugio, al menos por ahora, y debían estar alertas todo el tiempo, por eso la existencia de esa sala. Aun había gente molesta por sus actos pasados, y por ahora necesitaban mantenerse lejos de la mirada ajena mientras buscaban un nuevo plan.

Uno para salvar el mundo.

¿Qué clase de plan tenía ella entre manos? Ojalá fuese así de simple.

Salvar al mundo no era simple.

Ni siquiera creía tener la misma convicción que hace años.

"¿Sucedió algo, amiga Ruby?"

La voz de Penny sonó preocupada, y no la culpaba. Ella misma se sentía preocupada, le preocupaban sus propios pensamientos desmedidos, sus ideas delirantes y sus evidentes intenciones auto destructivas. Pero se convencía a sí misma, cada día, a cada momento, de que era por un bien mayor, y podía vivir con eso. Nada más importaba.

"Necesito discutir una idea que tengo en la cabeza, y necesito que seas lo más racional posible."

Los ojos verdes la miraron, curiosos, mientras asentía.

"¿Quieres que baje mis niveles de empatía y moralidad al mínimo?"

"Si te refieres al sentimentalismo, entonces sí."

Penny asintió de nuevo, y cuando ya estuvo lista le hizo una seña con la mano. Su gesto salió muy robótico, muy poco Penny y se sintió extraño. Recordó unas situaciones pasadas y sintió escalofríos. Verla siendo controlada remotamente era algo que no quería revivir de nuevo. Habían pasado por mucho ese último tiempo, no era de sorprenderle que todo se volviese tan difuso, tan confuso, tan difícil.

"¿Qué tanto sabes sobre los ojos plateados?"

Penny se quedó en silencio, y dudo de sí misma, de su capacidad de hacer una pregunta elocuente, pero luego notó que esta solo estaba buscando en la base de datos, nada más.

Su cabeza la estaba volviendo loca últimamente, ya no pensaba nada con claridad, solo había un motivo claro en su cabeza y ya no sabía quién tenía más ganas de matar a la otra, si Cinder a ella o ella a Cinder, y aquella respuesta la hacía sentir desconfiada de sí misma. Sabía que sentir esa cantidad de odio no era sano, y ahora podía notar los efectos. Ya apenas podía pensar en nada sin tener esa necesidad escarbando en sus venas.

¿Pero cómo no odiarla?

Arruinó todo, destruyó todo, y se regocijó ante la muerte de miles.

Pronto vendría Salem, pero ahí no sería cosa de ella, y quizás ni siquiera viviría para derrocarla ni tendría la oportunidad de averiguar lo que esa mujer sabía, pero se conformaba con ganar una vez, con hacer lo correcto, con terminar con esa persecución de una vez por todas, y prefería encontrar a Cinder y acabar con ella antes de que Cinder la encontrase desprevenida.

Tal vez no ganaría, pero no dejaría que esta viviese. No permitiría eso.

"No hay muchos datos al respecto, sin embargo, al poder verlos actuar en persona, puedo corroborar información." Se quedó atrapada en su cabeza de nuevo, y por un momento olvidó que estaban teniendo una conversación. "Los ojos plateados tienen un poder único, el poder de la luz que es capaz de eliminar a las creaturas de la oscuridad, dependiendo de las habilidades del portador, mayor es la efectividad de los ataques."

Había logrado congelar Grimm con sus ojos o hacerlos desaparecer. Incluso sin saber utilizarlo, logró hacer daño.

Lo que le importaba en ese instante, fue como logró lastimar a Cinder al usar sus ojos. Ahora esta era más Grimm que nunca, habiéndola herida, quemándola, quitándole su brazo y uno de sus ojos, así que era evidente que su poder le iba a afectar. Pero en algún momento ya no tendría las energías para hacer aquello, ya no tendría aura, y tenía que asegurarse de que su último recurso valiese la pena.

¿Siquiera podía usar sus ojos como antes?

"Cinder, ¿Puede considerarse una creatura de la oscuridad?"

La pregunta descolocó a Penny, lo notó, incluso bajo esa mueca robótica que tenía ahora de que sus emociones habían bajado su nivel.

Esta asintió luego de un rato.

"No totalmente, aún conserva parte de su humanidad, aunque luego de tanto tiempo viviendo así, ambas partes deben irse fusionando de una forma y otra. Cualquier daño que se ocasione a su brazo le causaría dolor en todo el cuerpo, no es solo una pieza ajena a ella, es parte de ella."

Además, estaba la razón por la cual sus ojos la hirieron en primera instancia. ¿Había algo de Grimm en Cinder ese día en la torre o era el poder de la doncella la cual la hizo ser vulnerable? Aun no tenía respuestas para eso, sin embargo, cual fuese la opción, Cinder ya era vulnerable a sus ojos, incluso antes de terminar fusionándose con uno.

"Cinder quiere vengarse de mi por lo que le hice aquel día en Beacon, como le quité su brazo y su ojo. Si tuviese la oportunidad, ¿Qué crees que haría? ¿Crees que recuperaría su brazo humano, o su ojo izquierdo?"

Penny dio un salto.

Esta era inteligente, sus capacidades y la información a su disposición eran infinitas, sabía cosas que ni ella pudo saber en su momento, incluso sobre su propia habilidad, y ahora, no era diferente. Si bien sus emociones estaban en un nivel bajo, debía ya haber captado hacia donde iba la conversación, y no podía evitar verse consternada.

Penny la miró, su rostro manteniendo esa imagen inexpresiva, sin embargo, podía notar como esta se esforzaba por mantenerla.

"Si lo quisiera, podría hacer ambas. Usarte para recuperar su visión faltante y su brazo, sin embargo, ya tiene un brazo, el cual parece usar a su beneficio, disfrutándolo incluso, así que, si fuese a tomar algo de ti, para su beneficio inmediato, sería tu ojo, además debe ya saber lo poderoso que es."

Penny cerró los ojos, y cuando los abrió, ya estaban como antes, vivos, pero su rostro se volvió consternado, preocupado.

"Quieres que use tu ojo y así poder destruirla por dentro."

Cuando Penny lo dijo, cuando dijo a viva voz cuál era su plan, su último recurso, se dio cuenta de lo completamente loco que sonaba. Todo podía salir mal al confiar en algo así. Pero no iba a ir a eso, iba a ir a destruirla, y si ya no podía, y si no le quedaba nada más que muerte, tenía fe en que eso sucedería, que ella tomaría su ojo y moriría antes de matarla.

¿Era algo utópico el pensar en ese desenlace?

"Es mi último recurso, Penny, en el caso de que ya estemos derrotadas. Solo quería tener cierta seguridad en aquello, en que podría decirle algo, motivarla para que lo hiciera, incitarla, y acabar con ella de una vez por todas."

Penny se removió en el asiento, sus ojos moviéndose hacía la gran pantalla que iluminaba la sala.

"Es probable. Cinder es impulsiva, suele estallar rápidamente, no creo que tengas problemas, pero cabe la posibilidad que intuya que tu poder pueda ser un peligro para su salud."

"O puede ser que crea que mi ojo le va a dar incluso más poder."

Cuando los verdes la miraron, esta tenía las cejas fruncidas.

"No hay respuesta. Hay igual de probabilidades para una cosa o la otra. Pero hay aún más posibilidades de que mueras en batalla, sea cual sea la decisión de Cinder."

No dijo nada.

Sabía eso.

Lo único que deseaba era matarla. No, había algo que deseaba incluso más, y era poder verla morir. Sentía el ánimo burbujear dentro de su cuerpo con la mera idea.

Lastimó a Cinder tanto como Cinder la lastimó a ella, así que si, también quería vengarse.

Nunca la iba a perdonar por lo que hizo, y por lo que seguía haciendo.

Era algo que la perseguía día y noche.

Tal vez si era vengativa después de todo.

Se movió, caminando hacia la salida, ya no tenía nada más que discutir, ya no quería saber nada más. Ni el sentimentalismo ni los datos la beneficiaban, así que seguiría adelante. Ni siquiera le importaba la desventaja que tenía, para nada. Solo quería ir ahí, sorprenderla, pelear una vez más, y luchar con todo lo que tenía para matarla de una vez por todas.

Y si no, al menos no estaría ahí, esperando a que esta apareciera, o peor aún, haciendo otras cosas mientras en su cabeza solo aparecía la cara de la mujer, incitándola.

Iba a enloquecer si no hacía algo.

Y no quería enloquecer. No más.

"No le digas a nadie sobre esta conversación."

Penny se levantó, y sintió la mano de esta aferrándose a su muñeca.

"¿Estás segura de querer ir donde ella? ¿Incluso sabiendo lo que puede ocurrir?"

Se quedó un segundo meditando la pregunta, como si no se hubiese hecho esa misma pregunta al instante que supo el paradero de Cinder.

Se preguntó eso una y otra vez, a cada minuto del día.

Y la respuesta siempre era la misma.

Si.

Si, siempre sí.

Ya no era la misma, ya no era esa niña, y notaba como su interior se oscurecía más y más, y temía que sus ojos ya no funcionasen más si se oscurecía por completo, pero no sabía cómo más lidiar con eso, su humanidad pereciendo poco a poco. Aunque siguiese adelante, aunque tomase las decisiones correctas, aunque pensara en los demás, al final, todo se iba a la basura. Incluso su equipo se quebró en algún momento, su liderazgo siendo pisoteado.

Si nada de lo que hizo funcionó, entonces llegó el momento de hacer las cosas de manera diferente.

Estaba aburrida.

Era hora de cambiar.

"Nadie ha estado de acuerdo sobre mis decisiones, así que no espero que estén de acuerdo esta vez. Pero es lo mejor, necesitamos a Cinder fuera del mapa, así como otros han caído, es su momento, y no voy a perder esta oportunidad. Tendrán que seguirme, o pueden seguir aquí, huyendo, escondiéndose, por lo que les resta de vida."

Finalmente, Penny la soltó, sin decir nada.

Y ella, por su parte, salió de la sala.

Iba a empacar e iba a salir tan pronto como pudiese. Aunque tuviese que ir sola, no le importaba. Su cabeza no iba a quedarse callada hasta que saciase la sed de venganza que sentía.

La única forma de detener a Cinder…

Era volverse ella.