-Alcohol-

Capítulo: 2

Hiruma salió de la ducha y comenzó a secarse un poco por encima, su cabello estaba muy mojado y eso le molestaba, pero lo que más le molestaba era el silencio que había en esa casa, de normal él se duchaba con la música tan alta como podía y en ese momento, con tanto silencio, parecía no estar en su propia casa. El silencio no duró mucho ya que un grito femenino a todo volumen lo asustó, se colocó la toalla con la que había salido y salió disparado a socorrer a su maldita manager.

No entendía que era lo que había podido asustar de esa manera a su maldita manager pero quería descubrirlo cuanto antes. Abrió la puerta de su habitación y cruzó a toda prisa el comedor mirando para todos lados, cuando localizó a la manager estaba en el suelo en un ángulo en el que solo podía ver sus piernas, estaba tumbada detrás del sofá por ello era tan difícil verla, pero en ese momento ¿se estaba riendo? Se acercó para ver que era lo que le hacia tanta gracia a esa mujer que casi lo mataba del susto y descubrió una escena que le obligó a recargarse en el sofá. Había corrido por su casa para salvar a su maldita manager pero solo había conseguido ver esa estúpida escena, en ese momento se sentía el idiota más grande sobre la Tierra, debía comenzar a controlarse más o esa mujer algún día acabaría con él.

—Espera Cerberos, para—La manager aun no se había percatado de la presencia de Hiruma—No me babosees, ¡Cerberos!—Decía la chica entre risas.

El perro, que se encontraba encima de la manager lamiéndole la cara se dio cuenta de la presencia de Hiruma y paró en seco dirigiéndose hacia el demonio. Hiruma sabía muy bien que ese perro le había cogido mucho cariño a la chica, como en Deimon era a veces la encargada de darle de comer, se fue encariñando con ella hasta que la vio como parte de una especie de manada.

La chica se incorporó un poco pero al hacerlo se encontró con una imagen que la dejó estática, Hiruma recargado en el sofá con la cabeza hacia atrás y los ojos cerrados, aunque lo que intentaba guardar en su memoria con fuego no era eso sino la imagen del cuerpo medio desnudo del demonio, ya que estaba en primera fila no podía evitarlo, además era imposible girarse contemplando ese cuerpo musculoso con pequeñas gotas de agua, en ese momento, Mamori quiso con toda su alma ser una de esas gotitas que resbalaban por el cuerpo del quarterback, para ella era la mejor vista que podía desear.

—¿Hay algo interesante que ver?—Hiruma había descubierto la fijación de la manager por su torso y con una sonrisa demoníaca en sus labios, intentó burlarse de ella—Ya es la segunda vez que te pillo maldita manager ¿tienes fijación por mi? kekeke

—¿Segunda vez? Eres un creído Hiruma-kun, ¿Yo te estaba mirando a ti? Es posible que sean imaginaciones tuyas ¿No lo has pensado?—Mamori lo miró con una sonrisa parecida a la de él.

Hiruma se quedó sorprendido ante eso ¿esa maldita mujer intentaba devolverle el golpe? Empezó a reírse, si esa mujer quería guerra, guerra tendría. La agarró del brazo y la hizo subir de golpe haciendo que Mamori pegara un pequeño grito de asombro y cerrara sus ojos. Cuando abrió los ojos, se encontró completamente acorralada entre el cabezal del sofá y el cuerpo de Hiruma.

—Hiruma-kun… ¿Qué… estás haciendo?

El rubio puso sus manos en las caderas de la manager y empezó a subirlas por toda su espalda, cuando se cansó le cogió la barbilla a su compañera y con una mano todavía en la espalda de la manager comenzó a acercarse peligrosamente hacia sus labios. Se paró a unos milímetros de ellos y observó a su presa, sus ojos azules estaban clavados en sus labios, como si estuviera esperando el beso de su vida, pero Hiruma pensó que si se lo daba en ese momento, esa escena ya no seria divertida en absoluto.

—Duchate maldita manager, pero antes de eso deberías ver la cara que tienes en este momento kekeke—Comenzó a reírse y se separó de ella.

—¿Qué era lo que ibas a hacer justo ahora Hiruma-kun?

—¿Yo? No he hecho nada, es posible que sean imaginaciones tuyas ¿No lo has pensado maldita manager? Me voy a vestir cuando acabe, dúchate—Hiruma desapareció por la puerta dejándola sola con Cerberos.

Mamori estaba totalmente confundida y miraba la puerta por la que Hiruma se había ido con una expresión extraña, ese demonio se tomaba muy enserio a la gente que intentaba burlarse de él, llegar a ese extremo solo para ganar contra ella, Mamori sonrió, ese chico era un autentico misterio.

—Tú tampoco lo entiendes ¿verdad Cerberos?—Volvió a mirar hacia la puerta con una sonrisa aun más amplia en los labios.

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Cuando salió de la ducha buscó su ropa, estaba perfectamente plegada encima de la cama, era extraño, habría jurado que no estaba allí antes, pero no le dio importancia. Se vistió y salió hacia el comedor, miró la hora, era pronto aun, pero necesitaba llegar a su casa antes de que alguien en su casa se diera cuenta de que no estaba en su cuarto. Miró a su alrededor pero parecía que Hiruma no estaba allí así que se dirigió a la puerta de salida en silencio intentando que el dueño de la casa no se diera cuenta de su precipitada huida.

—¿Se puede saber que haces maldita manager? ¿Te vas a ir sin despedirte?

—Yo… no… pero tengo que irme antes de que alguien se de cuenta de que no estoy en casa…

Mamori se acercó a la puerta y fue abriéndola poco a poco, estaba como un tomate, después de todo no sabia que había pasado esa noche y tampoco tenia fuerza suficiente como para averiguarlo. Aunque alguien la paró cogiéndola por el brazo.

—¿No me escuchas? tendrías que despedirte de otra manera ¿o no?

—¿De otra manera? Dios, ¿A qué te refieres?

Hiruma hizo un amago de acercarla más a él pero oyó algo que lo desconcentró, un ruido en la puerta, como si alguien estuviera ahí, cuando alzó la vista lo que vio no le gustó nada, el maldito viejo estaba en la puerta mirando a otro lado y con una sonrisita molesta en su rostro, Hiruma se separó de su maldita manager en una milésima de segundo y saludó a Musashi.

—Yo… mejor me voy yendo, buenos días Musashi-kun.

La manager salió como un rayo de casa de Hiruma, bajo la atenta mirada del pateador. Musashi, volvió a mirar a su amigo, era pronto y encima la manager tenia el pelo mojado y la ropa un poco arrugada, por lo tanto, era obvio que había pasado la noche con él, si no hubiera sido así no tendría sentido que ella estuviera en su casa un sábado a las 7 de la mañana. Era realmente sospechoso.

—Pensaba que habías quedado conmigo por un negocio que tenias entre manos, no pensaba que me fueras a restregar tu vida amorosa por la cara ¿Acaso jamás te han dicho que no deberías comer pan frente a los pobres Hiruma? ¿No podías haber quedado conmigo un poco más tarde?

—Cállate maldito viejo, no ha pasado nada—Hiruma paró en seco y dijo en voz baja—Me interrumpiste antes de que pasara algo.

—¿No ha pasado nada? ¿Acaso no acaba de salir Anezaki-san de aquí? ¿Ha venido a ducharse entonces? Llevaba el pelo empapado, además, cuando llegué estabas a punto de besarla.

—Imaginaciones tuyas maldito viejo y ahora dime la información que quiero saber y no me la líes.

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El lunes por la mañana fue un día como cualquier otro, por la mañana clases y por la tarde entrenamiento mortal con el demonio de Saikyodai, la única diferencia era el tremendo nerviosismo que tenia la manager encima, esa chica parecía haberse comido siete kilos de azúcar, estaba hiperactiva esa tarde, no paraba quieta, para los jugadores era gracioso verla, cada vez que el demonio se acercaba a ella la chica buscaba algo que hacer o alguien con quien hablar, era raro, cuando había partido esa mujer hacía de todo con el demonio, no se separaban para nada, siempre tenían que planear miles de cosas, entonces ¿Por qué ese día lo ignoraba por completo?

—¿Eso no es demasiado raro Taka? Míralos bien, parece que a Hiruma se le está acabando lo que le queda de paciencia. ¿Crees que ha pasado algo entre ellos? Para poner a Anezaki-san así… Hiruma tiene que haber pasado la línea.—Dijo Yamato muy interesado en lo que veía.

—Entrena y no te metas en la vida de los demás—Dijo Taka sin prestarle mucha atención a lo que estaba diciendo Yamato.

—Vamos, ¿no te interesa ni un poco la relación de esos dos? Son compañeros de equipo después de todo, no son extraños.

—No me interesa—Dijo Taka cortante

—Olvidaba como eres… ¿Y tú que piensas Agon?

—Es un desperdicio que se haya acostado con esa basura, con el bonito cuerpo que tiene y lo desaprovecha de esa manera.

—Agon, no nos interesa lo que pienses del cuerpo de la manager, respétala un poco como manager que es—Dijo Taka mirando a Agon

Mientras tanto, Hiruma y Mamori seguían igual, Hiruma se acercaba y Mamori huía, Hiruma estaba perdiendo la paciencia, esa maldita manager estaba huyendo de él por una estúpida noche en la que ni siquiera había pasado nada. Cuando consiguió localizarla estaba en el club metiendo unas toallas sucias en una cesta para lavarlas después. Hiruma no lo pensó dos veces, de la manera más sigilosa que pudo se colocó justo detrás de la manager y la empujó de forma suave hacia la pared haciendo que la chica pegara un gritó, estaba bastante asustada pero al girarse y ver a Hiruma delante de ella se relajó, no sabia por qué pero tenia la seguridad de que él no le haría daño.

—¿Quién te crees que eres para ignorarme durante toda la mañana maldita manager?

—No te ignoro Hiruma pero tengo cosas muy importantes que hacer así que, si me disculpas…—Mamori intentó pasar por debajo de los brazos de Hiruma pero no pudo—No seas tan infantil ¡déjame pasar!

—¿Quién es el infantil aquí maldita mujer? He intentado hablar contigo toda la jodida mañana pero tú huyes de mi en cuanto me acerco, no deberías hacer eso cuando hay un partido cerca, deberías…

—¿Hacer mi trabajo? Lo estoy intentando ¿sabes?

Hiruma suspiró, esa mujer tenia una cabeza muy dura, era cabezota, cuando se le metía algo entre ceja y ceja no había nadie que la hiciera cambiar de opinión, miró de nuevo a la chica frente a él, estaba nerviosa y se pegaba cada vez más a la pared, por un momento pensó que lo hacia para escaparse de él, que en cualquier momento traspasaría la pared y se pondría a correr como loca, estaba poniéndose roja, ¿era porque estaban tan cerca? Sonrió, en verdad parecía divertido molestarla. Decidió hacer algo, dar un paso, aquello que quería hacer por la mañana justo antes de que el maldito viejo llegara. Por eso, la besó, la sorprendió bastante, pero no se resistió.

La puerta detrás de ellos se abrió y los dos se separaron rápidamente, Agon había entrado al club con una botella vacía en la mano y cara de pocos amigos. La manager cogió la cesta de las toallas y salió por la puerta cerrándola a su paso. Se sentó en el suelo y comenzó a respirar hondo intentando calmarse. En serio, ese chico quería matarla, no se esperaba ese beso para nada.

—Asi que… te dedicas a perseguir a esa mujer ¿no basura? Nunca había pensado que fueras a ir detrás de una mujer con semejante cara de idiota, es muy divertido—Dijo Agon con una sonrisa de superioridad.

—Creo que te estás equivocando maldito rastas, solo voy detrás de ella porque esa maldita manager no hace bien su jodido trabajo, eso es todo.

—Ya veo… no te gusta, por lo tanto tampoco te has acostado con ella ¿no?—Puso cara pensativa—Entonces no veo ningún inconveniente en que se acueste conmigo, la verdad es que me imaginé que ella huía de ti porque te habías aprovechado de ella, pero parece que después de todo no la has tocado, mejor para mi, me daría asco tocar a una mujer que has tocado tú antes.

Hiruma cambió su sonrisa confiada por una cara seria, sabia de sobra que intenciones tenia ese maldito rastas desde que conoció a la manager cuando aun estaban en Deimon, pero no esperaba las palabras que le estaba brindando en ese momento ¿si se acostaba con ella no la tocaría? Se produjo un silencio extraño entre los dos y después Hiruma comenzó a reír de forma muy escandalosa.

—Te vuelves a equivocar maldito rastas—Puso una sonrisa socarrona—Piensa lo que quieras pero la verdad es otra muy diferente kekeke

—¿Te la has tirado?—No le contestó pero su sonrisa lo decía todo—¿Cómo un cuerpo como ese puede echarse a perder de esa manera tan tonta? ¿Sientes algo por ella o solo fue algo rápido?

El silencio se hizo más notorio, en un principio sabia que Agon preguntaría eso y aun no sabia que responderle, quería proteger a su maldita manager de ese jodido mujeriego pero no quería perder su pose de demonio de ninguna de las maneras y menos delante de ese maldito rastas porque sabia que sin su pose de demonio haría lo que quisiera en el club y en los partidos, la única manera de controlar a ese maldito loco era conservando su pose de demonio y si le decía que no tocara a su maldita manager porque sentía algo por ella, le estaría enseñando su parte más humana y no se lo podía permitir. Eligió la respuesta mas fácil.

—Vamos maldito rastas—La sonrisa de su cara se ensanchó—Sabes de sobra que los demonios solo hacen las cosas por diversión, esta vez no era diferente. Esa maldita mujer tiene un lindo cuerpo pero no siento nada por ella, está muy bien para unas cuantas noches, pero nada más.

—Ya me lo imaginaba.

Mamori, quien seguía sentada en el suelo enfrente de la puerta, lo había escuchado todo, hasta las ultimas palabras de Hiruma, eran las que más le dolieron, se había enterado de todo lo que había pasado esa noche pero no quería enterarse de esa manera tan cruel, su corazón estaba como comprimido en su pecho, dolía mucho, no sabia que hacer o donde meterse, se sentía peor que mal, pero sentía una rabia inhumana e incontrolable hacia ese maldito demonio, ese demonio que había amado por tanto tiempo pero que había confesado que solamente la quería para pasar un buen rato.

Se levantó y entró en el club dirigiéndose hacia el demonio con el semblante serio y sin derramar una sola lagrima, no se rebajaría a eso, seria fuerte, jamás le enseñaría su parte débil, la parte que amenazaba con salir de su cuerpo precipitadamente pero que ella estaba controlando a la perfección.

—Siento haberme quedado en la conversación y haber entrado para interrumpiros pero es que necesitaba hacer algo en este momento—Sonrió como si no le importara absolutamente nada de lo que había oído y le lanzó la cesta a Hiruma a la cabeza—Un consejo, asegúrate de que no haya nadie por los alrededores. Por cierto, me tomo la tarde libre ¡idiota!

Salió de forma calmada por la puerta sin siquiera mirar atrás y dejando a Hiruma y a Agon totalmente sorprendidos con sus acciones. Los dos se miraban como si no pudieran reconocerla, Agon miraba la puerta sin saber donde meterse y Hiruma miraba la cesta que con tanta rabia le habían tirado a la cabeza.

—Menudo carácter, tiene que ser una autentica fiera en la cama ¿no?—Hiruma lo miró rodando los ojos—¿Qué?

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Los otros días Mamori había ido a los entrenamientos y hacia todo su trabajo sin siquiera quejarse aunque con todo el trabajo que le había dado Hiruma debía haberse quejado aunque fuera un poco. Se notaba a la legua que estaba muy enfadada y que se sentía demasiado incomoda pero no importaba mientras que hiciera su trabajo.

—Maldita manager, necesito que edites este video y apuntes todos los puntos débiles de cada jugador, los partidos ganados, los perdidos, hasta los empatados si los hay y que descubras por qué perdieron y por qué ganaron ¿entendido?

—Claro que si Hiruma-san, todo controlado

Hiruma se paró en seco, esa mujer estaba muy fría desde la charla que tuvo con Agon pero esperaba que se le pasara con el tiempo o que por lo menos disminuyera ese odio tan notorio que sentía por él, pero parecía aumentar con los días.

Cuando acabó la práctica todos los jugadores, menos Hiruma y Mamori, se fueron a sus casas para descansar de esa práctica demoníaca. Aun era más incomodo cuando estaban solos, Hiruma sentía como si una fuerza extraña saliera de Mamori solo para torturarlo, siempre que le hacia una pregunta le contestaba lo mismo "sí Hiruma-san" "Todo controlado Hiruma-san" tanto Hiruma-san lo estaba volviendo completamente loco, desde que la había conocido había sido la única loca que lo había llamado Hiruma-kun y en ese momento tanto Hiruma-san se estaba volviendo una tortura para él.

De repente el teléfono de la chica comenzó a sonar y salió fuera para responderlo, Hiruma la siguió solo para escuchar algo, necesitaba saber como volver a Mamori a la normalidad y estaba seguro que esa llamada le podía dar algún tipo de pista.

—¿Esta noche? No sé Suzuna, tengo mucho trabajo, tenemos un partido el domingo y no sé como lo tengo—Decia Mamori a la persona que había llamado.

Vamos Mamo-nee, necesitas salir, estás demasiado alicaída últimamente, necesitas marcha, además hoy es viernes, haz lo que quieras el sábado.

—Te digo que no puedo salir Suzuna.

Mamo-nee, también van a venir Ako y Sara, las llamé antes ¿seguro que no quieres venir?

—La verdad es que hace mil años que no veo a Ako y Sara, me apetece verlas.

Pues no hay más que hablar, ponte guapa que dentro de un rato estamos allí.

—Pero… ¿Dónde vamos a ir?

Es un Pub nuevo, muy bueno por cierto, me han hablado maravillas de él, es muy grande, hay buena música y chicos guapos, cuando dije lo de chicos guapos Sara decidió venir—comenzó a reír—Bueno Mamo-nee es el Pub la rosa negra ¿sabes donde es?

—¿Pub la rosa negra? No tengo ni idea de donde es ¿Venís a por mi no?

Claro que sí Mamo-nee, Bueno nos vemos en tu casa en dos horas. ¡Bye!

Mamori colgó el teléfono y se dirigió de nuevo al interior de la casa club, encontró a Hiruma escribiendo en el ordenador, bastante aburrido. La chica acabó rápidamente lo que tenia que hacer y le pasó a Hiruma lo que había hecho para que lo revisara él más tarde. Se fue de la casa club como una bala, solamente tenia una hora y media para llegar a casa y arreglarse antes de que llegaran las demás a por ella, tenia un plan un tanto ajetreado.

Hiruma observó a la chica y sonrió aun no había encontrado la manera de hacer que ella lo perdonara o que al menos no se mostrara tan fría con él, estaba seguro que le costaría perdonarlo del todo pero también sabia que se le iría pasando con el tiempo. El teléfono de Hiruma comenzó a sonar y miró la pantalla para ver quien podía ser, el nombre de la persona que llamaba no tardó en aparecer, "maldito viejo", se extrañó por la llamada pero lo cogió.

—Dime maldito viejo—Dijo Hiruma al descolgar

¿Hiruma? Que bien que te encuentro, te estaba llamando para hacerte una petición—Sonaba bastante nervioso e incomodo

—¿Una petición? Vaya maldito viejo no sabia que fueras de esos, ¿necesitas algún favor del demonio? kekeke

Necesito que pares esto—La voz del chico se paró de oírse y se escuchó a otro chico llorando

—¿El maldito gordo? ¿Se puede saber que le pasa a ese jodido llorica?

Dijo algo de que ya no nos veía y que si queríamos salir esta noche con él, pero le dije que teníamos partido el domingo y que estaríamos ocupados todo el fin de semana y se puso así, no puedo pararlo Hiruma.

—¿Y crees que yo si? Cuando se pone el maldito gordo no para de llorar.

¿Qué te parece si salimos esta noche los tres a algún sitio? Si le decimos que sí tal vez pare de llorar ¿Qué te parece?

Hiruma no contestó paró en seco y sonrió, esa llamada y esa situación le venían de perlas en ese momento, podría llevar a cabo su plan sin que nadie se diera cuenta de que ya pensaba salir esa noche, volvió a sonreír y le habló a Musashi.

—Maldito viejo, dile al maldito gordo que esta noche salimos, que se prepare, porque nos vamos a la rosa negra kekeke.

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En la rosa negra, los chicos ya hacia media hora que habían llegado, Kurita estaba feliz, se había reunido con todos en un lugar tan agradable como ese, cuando Musashi le dijo que Hiruma había aceptado ir se puso muy contento y llamó a todos los Devil Bats, aunque no todos acudieron, los hermanos huh-huh dijeron que ya tenían planes y Yukimitsu también tenia partido y tenia que estudiar muchas cosas, aunque los demás acudieron a la llamada de Kurita muchos eran menores y no podían beber, pero de todas formas podían bailar, hablar, en resumen, podían pasárselo muy bien todos juntos.

Musashi estaba aun muy sorprendido y miraba al demonio intentando descifrarlo, no sabia como el demonio se había enterado de que existía un lugar como ese, pero por el ambiente que reinaba parecía un sitio muy de moda esos días, algo extraño ya que el demonio jamás y repetía, jamás había estado al corriente de semejantes lugares porque a él no le interesaban lo más mínimo esas cosas. Se giró un momento y suspiró, ese chico tenia alguna especie de plan en ese lugar, no sabia que era pero estaba seguro que no había ido a un sitio tan lleno de gente por salir con Kurita.

A Musashi le pareció ver a alguien conocido, agudizó la vista y vio a una mujer de pelo largo, que llevaba un pantalón corto, un chaleco negro y una camisa blanca. Cuando la mujer se giró se sorprendió al verla, la reconocía porque era de Deimon, de su misma clase, era la amiga de Anezaki, la chica que le gustó los primeros años de preparatoria. Se puso recto en su asiento y muy tenso, demasiado tenso, tanto que todos los presentes se dieron cuenta y miraron para el lado al que miraba Musashi reconociendo a la otra chica que bailaba con Ako.

—Esto… Sena, ¿esa no es Suzuna?—Dijo Monta muy sorprendido

—Iba a preguntarle lo mismo a Taki—Dijo Sena con la misma cara que Monta.

Suzuna, que llevaba un hermoso vestido azul con pequeños tirantes atados detrás del cuello, se sintió observada, así que se giró para ver quien era el que la miraba con tanta insistencia descubriendo a un montón de chicos que conocía muy bien.

—¡Chicos! Que sorpresa veros a todos aquí, nos hemos puesto de acuerdo para venir, es el sitio más conocido de la ciudad, es normal

—Vaya Suzuna, menudo cambio—Dijo Kurita con una sonrisa de oreja a oreja

—Si my sister, estás igual de hermosa que un hipopótamo en una charca y bailas igual que un elefante en un cir…—No acabó la frase ya que su hermana le pegó un buen tortazo antes de terminar—¿Por qué my sister? ¿Es tu amor tan fuerte?—Suzuna se preparaba para otra cachetada—Lo sabia, ¡A ha-ha!

—Esperad un momento, tengo que decírselo a Mamo-nee

—¿Anezaki-san está aquí?—Dijo Musashi mirando a Hiruma—Tú lo sabias ¿verdad?

Suzuna volvió a aparecer arrastrando a la chica de ojos azules con ella, cuando los demás la vieron se quedaron muy sorprendidos. Mamori no iba mal vestida, ni mucho menos, ese look era demasiado atrevido para todos los presentes, se veía impresionante pero aun era extraño verla de esa manera. Llevaba un vestido negro que le llegaba mucho más arriba de la rodilla, era un vestido entallado y con escote palabra de honor, algo demasiado revelador para asociarlo con su amiga. Además llevaba unos zapatos de tacón de negros de vértigo, un maquillaje sencillo pero oscuro y el pelo planchado a la perfección, no había ni un solo pelo mal puesto.

Mamori saludó a todos con una sonrisa en los labios pero se quedó parada al llegar a Hiruma, ni siquiera se había dado cuenta de la presencia del demonio hasta ese momento. Lo miró intentando descifrarlo pero se perdió en sus ojos, con su pose tranquila, las piernas cruzadas y una sonrisa desafiante en los labios, era imposible no fijarse en él. Como siempre iba todo de negro pero esa vez llevaba una camisa y unos vaqueros. Mamori fijó la vista en la camisa que llevaba, varios botones estaban desabrochados y dejaban ver perfectamente el principio de su pecho bien formado, Mamori miró a otro lado y comenzó a despedirse de los chicos pero Ako y Sara llegaron para interrumpir la precipitada huida que quería realizar.

—¡Ey! Vosotros sois de Deimon ¿no?—Dijo Sara—Del equipo de amefuto, ¡Ako, Ako! ¡Mira Ako!

La otra chica llegó y saludó a todos los presentes, tan emocionadas estaban que decidieron quedarse con ellos para divertirse esa noche, aunque Mamori no se quedó muy convencida, no porque no quisiera quedarse con sus amigos sino porque quería y necesitaba alejarse de la persona que no sabia cómo había llegado a su lado.

—Vaya Mamo-nee no habla con You-nii, ni siquiera lo mira y eso que están a dos palmos, es raro ¿no?

—Está rara desde que lo hemos visto esta noche y eso sí que es muy extraño—Ako bebió y puso cara de desaprobación—Sara, ¿Qué es esto? Está demasiado dulce ¿Sara?

Ako localizó a su amiga, después de unos minutos, lejos de ellos y bailando con Taki. Ako miró a Musashi durante unos segundos y una bombillita se encendió en su cabeza. Por fin podría acercarse a ese chico que le había gustado en la secundaria y sin parecer tan obvia ya que se habían encontrado con ellos esa noche y no fue a propósito. Ako se cambió de lugar y se acercó al pateador que al verla se puso aun más tenso.

—Oye Takekura-kun ¿quieres bailar conmigo?—Sonrió—Es un poco aburrido sentarse y esperar a que pase algo ¿no?

—¿eh? Claro, ¡por qué no! Pero te advierto que no sé bailar—Contestó Musashi un poco menos tenso

—Bueno, yo tampoco sé, pero por reírnos un rato no será ¿no?—Ako se levantó y comenzó a andar seguida por Musashi.

—Que raro, se ha dejado la bebida ¿no la quiere?—Dijo Kurita mirando el vaso que la chica había dejado completamente lleno.

—Dijo que estaba muy dulce, que no le gustaba ¿lo quieres tú Mamo-nee? Siempre te han gustado las cosas dulces.

—Claro Suzuna, dame a ver—Mamori lo probó—Está muy bueno ¿Qué es?

—Ni idea, ni Ako sabe lo que es, lo pidió Sara.

Después de unas horas, la mesa donde anteriormente había tanta gente se vació, todos estaban bailando y en el caso de los que no sabían, botando. Sólo dos personas se quedaron en la mesa, Hiruma y Mamori, el primero aburrido esperando pacientemente a que la maldita manager le dirigiera por lo menos un monosílabo, sin suerte alguna, ya que la chica estaba demasiado ocupada con el dichoso vaso, tanto le había gustado esa bebida que había pedido dos iguales a esa. De vez en cuando se giraba y comprobaba que el demonio se hubiera ido pero no, él seguía allí esperando, con mucha paciencia.

—¿Por… qué… sigues ahí… como un pasmarote?—Le costaba hablar

Hiruma se incorporó un poco y le quitó la bebida que llevaba en la mano, la olió y se quedó mirando a la manager que lo miraba como lo había hecho el día de la borrachera, fuera lo que fuera lo que estaba bebiendo esa mujer, llevaba algo de alcohol y le había vuelto a hacer efecto. Hiruma suspiró, no pensaba que las cosas volverían a ser de esa manera. La manager se acercó a él con una sonrisa entre siniestra y sensual y lo agarró por la camisa.

—Asi que… solo tengo un lindo cuerpo ¿no? Eres un jodido convenenciero Hiruma, yo… te quería, sabia que tú a mi no y por eso no te dije na…da en dos años, y tú cruzas mi línea en una… noche ¿no te parece un tanto injusto? Me… voy a casa

Mamori cogió sus cosas y salió con paso calmado y sorprendentemente recto hacia la puerta de salida del local. Hiruma llamó a Suzuna para avisarle de que se iban y siguió a la jodida borracha. Esa mujer iba en línea recta sí, pero iba chocándose con todo aquel que se cruzaba en su camino, hasta que se encontró con dos hombres que pararon su huida hacia la puerta.

—Vaya, pero que tenemos aquí, una pequeña borracha, ¡y que borracha!, ¿no te gustaría pasar un buen rato con nosotros?

El hombre que habló se acercó de forma muy peligrosa a Mamori, pero paró en seco al darse cuenta de que algo frío y con un olor extraño a metal y pólvora permanecía en su frente. Al subir los ojos vio al mismísimo demonio apuntándole con un arma a la cabeza, no sabia que hacer ni donde meterse lo único que había hecho era acercarse a esa hermosa mujer pero parecía que después de todo no estaba sola.

—Si te atreves a tocarle un solo pelo te juro que te vuelo la cabeza—Hiruma se veía muy enfadado en cualquier momento parecía que explotaría.

—Yo lo siento, no sabia que ella tenia novio… yo…

Hiruma agarró a Mamori y mantuvo el arma donde estaba, quería volarle la cabeza a ese tipejo asqueroso simplemente por haberse atrevido a tocar a su maldita manager con sus sucias manos. Mamori vio perfectamente las intenciones de Hiruma por eso no se pensó dos veces lo que hizo, agarró de la camisa a Hiruma y lo acercó a ella para besarlo, cuando lo besó, Hiruma, que no se lo esperaba, bajó el arma.

—Ya lo sabes pulpo asqueroso, si te acercas a mi puedes salir muy mal parado, mi chico te volará la cabeza así que… fuera—La mirada de Mamori era desafiante.

Los dos hombres salieron volando de allí, el chico que estaba con Mamori era terrorífico pero la mirada final que les había brindado la chica, les pareció aun más asesina que la de él, un escalofrío les recorrió toda la espalda, no sabían si podrían acercarse a una mujer nunca más, esa chica los había asustado tanto, que pensaron que todas las mujeres eran demasiado terroríficas como para acercarse a una.

Mamori no aguantó más y cayó redonda al suelo, Hiruma la cogió al vuelo intentando que ella no se hiciera daño, era demasiado peligroso caer de esa manera. El demonio la cargó y se la llevó, esperaba que ese día llevara las llaves y pudiera demostrarle que él no era el tipo de hombre que le hizo creer a Agon.

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Ya en casa de Mamori, el demonio dejó muy suavemente a la pequeña borracha en su cama, parecía en un sueño muy profundo, tanto que ni siquiera se despertó cuando le buscó las llaves por el bolso, gracias a dios las había encontrado y pudo entrar en la casa para dejarla sana salva. Justo cuando la dejó en la cama Mamori se despertó y le sonrió.

—No te vayas ¿si? Quédate conmigo

Mamori se incorporó y fue hacia la puerta para parar a Hiruma, éste intentó salir de todas las formas posibles pero esa mujer no lo dejaba. La chica lo empujó y le quitó la camisa, según ella para que estuviera más cómodo.

—Vamos maldita manager, déjame salir, mañana me vas a echar la culpa de esto, ya verás…

—Pero si no voy a hacer nada…

La chica sonrió y se separó de él dejando que el vestido cayera al suelo. Hiruma abrió los ojos como platos, esa mujer bebida era mas peligrosa que una bomba, miró a otro lado, no quería volver a volverse loco por esa mujer y mucho menos quedarse a mitad por culpa de esa manía que tenia esa chica de dormirse en el mejor momento.

—Me voy de aquí—Dijo Hiruma intentando largarse de ese lugar lo más rápido posible—Apártate

La chica comenzó a reírse como loca y negó con la cabeza. No se apartó cuando Hiruma se lo dijo y además lo empujó para que cayera en la cama boca arriba.

—Tú no te vas, no, no, no—Movió el dedo ante los ojos de Hiruma en señal de negación.

—¿Otra vez te crees que tienes cinco años maldita manager?

La chica consiguió que él se tumbara encima de la cama, no sin resistirse claro estaba, pero ya que él no quería empujarla ni hacerle daño le resultó muy fácil hacer que se acostara. Hiruma rodó los ojos, no sabia como era posible que él, el demonio de Saikyodai se dejara manejar por una mujer borracha y con mentalidad tan infantil, pero lo que si sabia era que tenia que controlarse o esa mujer lo llevaría por el camino de la amargura, un camino en el que ella mandaría sobre él, y un demonio no podía permitirse eso, miró a la mujer que tenia justo delante en ropa interior, tal vez dejarse llevar un poco no era tan malo después de todo. El demonio movió la cabeza hacia los lados para intentar controlarse, definitivamente esa mujer era muy peligrosa. La chica se tumbó al lado de él y cerró los ojos dejando a un desconcertado Hiruma apretado en la cama.

—¿Qué se supone que haces?—Dijo Hiruma viendo como la chica se recargaba en su pecho

—Intento dormir—Dijo abrazándose a él.

—Definitivamente me voy maldita manager—Hiruma intentó incorporarse pero un brazo femenino lo paró.

—Quedate un rato conmigo, hasta que me duerma, ¿lo harás? Me siento sola, mis padres no están, por favor Hiruma-kun

Hiruma se quedó muy quieto, esa chica había puesto cara de perrito abandonado, pero no cedería, su fuerza de voluntad era mucho más fuerte, no caería ante un rostro bonito y menos ante esa maldita mujer que lo volvía loco. Los ojos de Mamori comenzaron a brillar amenazando al demonio con desbordarse en cualquier momento. El chico cerró los ojos y se volvió a tumbar, tal vez frente a las lagrimas de esa mujer su fuerza de voluntad no era tan fuerte como pensaba.

—Sólo hasta que te duermas—Dijo Hiruma aun con los ojos cerrados.

—Muchas gracias Hiruma-kun—Mamori se volvió a acomodar en su pecho—Buenas noches… te quiero.

Hiruma suspiró, definitivamente esa mujer lo llevaba por donde ella quería cuando estaba borracha, ni él mismo creía lo que estaba haciendo en ese momento, pero mientras que sólo ella lo pudiera descubrir de esa manera… no le importaba. Abrazó a Mamori por la cintura y la acercó más a él, si no podía quitarse esa sensación de que se había transformado en el oso de peluche personal de la maldita manager, se uniría a ella, de todas formas sólo pensaba permanecer con ella hasta que se durmiera, sólo hasta que se durmiera…

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Siento mucho haber tardado tanto tiempo en continuar mi historia pero es que con tantos exámenes y trabajos no tenia tiempo ni de respirar, además tenia muy poca inspiración, no se me ocurría absolutamente nada, mi inspiración desapareció de un plumazo y todavía no estoy muy convencida con este capítulo, así que decidí continuar un poco más la historia a ver que más me sale, supongo que tendrá un capítulo más aunque no lo sé con seguridad.

Quería dar las gracias a todas las personas que le brindaron a mi historia una oportunidad leyendo el primer capítulo, la verdad es que estoy muy contenta con sus reviews y me encantaría poder cumplir con algunas peticiones que vi por ahí ¡lo intentaré!

¡Espero que les guste!

Rei-sama18