-Alcohol-

Capítulo 6:

Mamori le dio un pequeño beso al "demonio durmiente" en el cuello esperando con todas sus fuerzas no despertarlo e intentó unirse a él en su idea de dormir, aunque con la felicidad que desprendía en ese momento no sabia si podría hacerlo. Amaba a ese demonio, pero saber que él también lo hacia era mejor que cualquier otra cosa. Mamori lo abrazó más y puso su cabeza en el pecho de Hiruma notando como uno de los brazos del chico la acercaba más hacia él. Definitivamente no podría dormir, pero tampoco importaba con tal de estar con su amado demonio.

La luz del Sol se colaba por una de las rendijas mal cerradas de la persiana. sólo se colaba por ella un pequeño hilo de luz, pero ese pequeño resplandor era suficiente para hacer que el rubio despertara poco a poco. Odiaba que la luz le diera directa en la cara cuando dormía, por ello, había mandado a hacer sus persianas automáticas, todo para que estuvieran siempre bien cerradas y la luz no pudiera entrar mientras dormía, así que, no entendía por qué ese día le había dado por entrar a la maldita luz.

—Joder, esta maldita luz va a matarme.

Hiruma abrió un poco los ojos, era lo peor que podía haber hecho, pensaba que se iba a quedar ciego. No entendía como un hilo de luz podía molestar tanto y no solo le molestaba eso, se sentía raro, le dolía la cabeza y notaba la boca acartonada, seguramente debido a la botella de ese alcohol extraño que se había bebido la noche anterior. Tal vez había sido demasiado beberse una botella como esa él solo.

Hiruma comenzó a notar que había algo pesado en su pecho, al principio no lo había notado pero después, se había dado cuenta de que había algo extraño apoyado ahí. El rubio se puso la mano frente a los ojos para taparse ese molesto hilo de luz y poder ver lo que le estaba agobiando, pero deseó no haberlo hecho.

—Mierda, mierda, mierda, mierda—Se repitió el chico una y otra vez.

Estaba durmiendo con una mujer, eso si que no se lo esperaba, a saber quién era la maldita loca con la que estaba. No veía su cara, sólo veía la cabeza de la chica apoyada en su pecho y ese jodido y molesto resplandor. Se había acostado con una mujer una noche de borrachera y sin saber exactamente quién podía ser.

Hiruma levantó las sabanas un poco y miró a ver si seguía vestido o en verdad se había acostado con esa mujer. Suspiró. Parecía que todo estaba en su sitio, aunque era raro que durmiera con la camiseta puesta, siempre se la quitaba.

La mujer a su lado comenzó a moverse y se cambió de lado, soltándolo y quitándole la cabeza del pecho. Hiruma dio gracias al cielo, era la primera vez que lo hacia en toda su vida, pero en ese momento había que darlas. Se iría de allí lo más rápido que pudiera esperando que esa chica no se despertara.

Saltó de la cama y se dirigió hacia la puerta en silencio, buscando su ropa por la habitación, ese sitio le sonaba de algo, parecía que había estado antes allí pero era imposible, nunca había estado en el cuarto de una mujer, solamente había estado una vez en el cuarto de la maldita manager.

La chica comenzó a moverse de nuevo y Hiruma se giró para ver si la susodicha se había despertado. Cuando la miró se sorprendió y estuvo a punto de chocarse con el escritorio como había hecho Mamori el día que llegaron sus padres.

—¿La maldita… manager? Pero… ¿Cómo…?

El ruido de las sabanas lo volvió a desconcentrar, era mejor salir de allí rápido y sin hacer ruido, porque esa maldita mujer podría despertarse en cualquier momento. Hiruma salió del cuarto en silencio y mirando por todas partes para ver si su ropa estaba tirada por algún lugar de la casa. En medio de su búsqueda, una voz suave y dulce lo sorprendió.

—¿Hiruma-kun? ¿ya estás despierto? ¡que madrugador!—Exclamó una voz femenina.

El chico miró a la mujer que hablaba, lo habían pillado en plena búsqueda de su ropa, no tenia muchas ganas de entablar conversación con la madre de la maldita manager, y menos, de darle explicaciones del porqué estaba allí, aunque tampoco podía dárselas, ya que él tampoco tenia ni idea de lo que pasaba en verdad.

—¿Todavía no se ha levantado mi hija? —Dijo la mujer mirando hacia la puerta—Es raro, normalmente se levanta bastante pronto aunque bueno… igual no ha dormido bien…

Hiruma miró a la mujer, no sabia a lo que se refería con lo de no dormir bien, ¿Qué había pasado exactamente esa noche? Estaba confundido, era la primera vez en su vida que no controlaba la situación, la primera vez que no tenia la respuesta a una pregunta que se formulaba él mismo. Definitivamente el alcohol era horrible, en ese momento empezó a comprender lo que sintió Mamori el día que se vio desorientada y confundida dentro de su cama, la verdad, no era muy agradable encontrarse de esa manera en una casa ajena.

—Te ves preocupado… no te acuerdas de nada ¿o sí?

—No—Dijo algo seco.

—Me lo imaginaba, con lo borracho que venias ayer me extraña que te acuerdes de algo, pero no pasa nada, sigo de tu lado—Lo ultimo lo dijo en voz baja como si quisiera mantenerlo entre ellos dos.

—Oye maldita vieja, deja de jugar conmigo ¿bien? No entiendo nada, no me acuerdo de lo que hice o como llegue al cuarto de la maldita manager.

—Ya lo sabía, deberías darle las gracias a Mamori por dejarte dormir con ella—La mujer miró al chico, sabía lo que le pasaba—No pasó nada de lo que piensas—Suspiró

—¿Qué?—Dijo él sin entender nada de lo que decía.

—Sólo dormiste junto a ella, no le hiciste nada. ¿Es por eso por lo que estás preocupado?

Hiruma se relajó, si no había pasado nada era mucho mejor, no quería forzarla a hacer nada y mucho menos borracho, si no lo había hecho cuando estaba sobrio aun se negaba más a hacerlo con una borrachera como la que llevaba encima. No sabia que le había dicho esa noche a su maldita manager pero esperaba no haberle dicho algo que la pudiera dañar más de lo que había hecho ya.

—Pareces un demonio pero en verdad te preocupas por Mamori ¿o no?—Suspiró de forma sonora—Los jóvenes enamorados son tan torpes…

—Yo no estoy enamorado maldita vieja, son sólo imaginaciones tuyas.

—Dios, que inocente, puedes engañar a todo el mundo con esa cara de demonio, pero tus ojos te delatan, en serio no sabes como la miras… hasta un bebé se daría cuenta de que te gusta.

—Tonterías, a mi…

—A ti te gusta ella y no se hable más—Le cortó

Hiruma estaba sorprendido. Esa maldita vieja acababa de cortarle, nadie nunca se había atrevido a cortarle mientras hablaba, era una señora bastante interesante y también bastante loca.

—¿Quieres desayunar ya o te esperas a Mamori?

—No yo… mejor me voy a casa—No sabia que contestarle, esa mujer era rara.

—Me parece que no, si no quieres irte a casa en pijama te quedas a desayunar—Vio la cara de confusión de Hiruma y se lo explicó—Te he escondido la ropa, si te vas desayunado te la devuelvo ¿si?

La mujer caminó hacia la cocina mirando para atrás con cara divertida, sabia que la seguiría, por todo lo que le había contado su hija estaba segura de que nunca nadie a parte de Mamori le había plantado cara, era tan divertido… estaba pensando en llevarse a Hiruma y Mamori a casa de su suegra la próxima vez, así, estaba segura de que su suegra y ella se lo pasarían en grande burlándose de esos dos.

Tenia que hacer tiempo hasta que su hija se levantara, quería que Hiruma y su hija hablaran de sus sentimientos y así poder ver una novela en vivo y en directo, pero Mamori se estaba retrasando.

—¿Qué quieres para desayunar?

—Un café solo estará bien—Vio a la madre de Mamori ir a por el azúcar—Sin azúcar

—¿Sin azúcar?—El chico asintió—Definitivamente eres lo contrario a Mamori, que divertido…

—Oye maldita vieja, ¿todo te parece divertido?

—No, pero veros a vosotros es muy divertido, es realmente apasionante ver como os desesperáis. Por cierto, no me llames maldita vieja, si quieres llámame maldita madre o maldita suegra ¿no suena mejor?

Hiruma suspiró, esa mujer no tenia remedio alguno pero bueno, era simplemente acostumbrarse a ella, no parecía mala persona, además tenia su punto de gracia y seguramente no la volvería a ver en mucho tiempo.

—Por cierto Hiruma-kun, ¿es verdad lo de tu libreta negra? Es que necesito algo de información sobre una persona.

—Depende de quién sea maldita vieja.

—Maldita suegra, ¿es que es tan difícil de decir? Bueno, quiero información de un tal Kongo Agon ¿me podrías ayudar?

El semblante de su rostro cambió por completo, en verdad, en ese momento esa maldita vieja daba miedo, sus ojos se veían fríos y calculadores y podría asegurar que se encontraba frente a frente con otro demonio exactamente igual a él. Pero… ¿para que quería esa vieja información de Agon?

.

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Mamori se despertó, había dormido muy bien, casi podía asegurar que no había dormido así en mucho tiempo, buscó al chico a su lado pero no lo encontró. Estaba confundida, tal vez todo lo de esa noche si que había sido un sueño después de todo. Salió de la cama, triste y sin ganas de nada, ese sueño había sido tan real, hasta parecía que la habitación olía de verdad a menta y pólvora, justo el aroma que desprendía Hiruma.

Mamori se cambió de ropa y cuando iba a salir oyó una conversación, parecía su madre hablando con alguien, puso la oreja en la puerta y escuchó atentamente, esa voz, parecía la de Hiruma.

—Muy bien, ¡gracias por todo Hiruma-kun! ¿no te despides de Mamori?

—Mejor no maldita vieja.

—Que atento, no quieres despertarla.

Mamori abrió un poco la puerta, Hiruma se iba, por lo tanto eso que pensaba que era un sueño no lo era. La chica sonrió como si se le fuera la vida en ello y se dirigió hacia la puerta, aunque se paró justo antes de llegar, el Hiruma que le había dicho esas bonitas palabras era el borracho, si volvía a estar normal…¿Cómo se suponía que iba a acercarse a él con normalidad? No había pensado en ello.

—¡Hiruma-kun!—Gritó su madre para llamar la atención del chico que estaba saliendo por la puerta—¿Puedo llevar a alguna de mis amigas al partido de esta tarde? Seguro que les hace ilusión ver a mi futuro yerno.

Mamori se quedó petrificada y completamente roja ¿Cómo se le ocurría a esa mujer loca decir tal barbaridad? ¿futuro yerno? Eso eran palabras mayores, demasiado fuertes, seguramente Hiruma se enfadaría con ella o algo peor.

—Haz lo que quieras maldita vieja, como si te llevas a un maldito ejercito kekeke—Le sonrió con naturalidad

Hiruma comenzó a caminar y salió del todo por la puerta. No se había molestado con su madre por llamarlo "futuro yerno" incluso se había reído con esas palabras, parecía no molestarle tanto después de todo. Mamori dejó escapar una pequeña sonrisa y se sonrojó.

—¡Te he dicho mil veces que no es maldita vieja! ¡Vuelve aquí y llámame maldita suegra!

—Sí, sí—Respondió Hiruma siguiendo su camino sin girarse con una de sus manos levantadas en señal de despedida.

—¡Al final se ha ido sin decirlo ni una sola vez!—Suspiró—Que chico éste…

La madre de Mamori entró al salón observando a su hija completamente roja mirando a Hiruma marcharse desde la ventana. Si esa chica estaba despierta, por lo menos lo podía haber dicho, acababa de fastidiarle la mitad de los planes que tenia para esa mañana.

—¿Cariño pasa algo?

—Yo… esto… mamá…¿ayer Hiruma-kun vino borracho y se quedó a dormir? ¿o lo he soñado y sólo ha venido a hacer una visita?

—Hiruma-kun borracho se quedó a dormir ¿sorprendente verdad? ¿quieres desayunar?

Las dos mujeres se fueron a la cocina y la madre de Mamori le hizo un café a la susodicha para ver su reacción. Al primer sorbo, la chica puso cara de desaprobación y cogió el bote de azúcar echándose cucharadas y cucharadas del dichoso polvo blanco dentro del vaso. La señora Anezaki no pudo aguantarse la risa, eran tan diferentes y al mismo tiempo quedaban tan bien juntos que parecía hasta increíble, aunque si lo pensaba, más bien parecía cosa del destino.

—No sé como acercarme a él después de lo de ayer—Mamori miró a su madre y al comprender que no entendia nada se explicó—Después de lo que me dijo ayer, antes de la borrachera, no se que decirle, estoy segura de que me va a volver a rechazar.

—Pero a él le gustas.

—Ayer mientras estaba borracho dijo que… bueno, que todo lo hacia por mi bien, que sí que me quería. Él cree que alejándome de él me protege.

—¡Lo sabia!—La señora Anezaki se levantó de la silla y comenzó a saltar de alegría bajo la atenta mirada de su hija—Perdón—Se sonrojó—Sigue.

—Pero ahora no se como enfrentarlo, para él lo de anoche no ha pasado y tengo miedo.

—Bueno ¿y si encuentras una escusa?

—¿Qué escusa voy a tener para hablar con él de forma natural?—Se estaba deprimiendo cada vez más

—Dale su chaqueta, te conozco de sobra y sabia que ibas a encontrar alguna escusa para dramatizar,

por eso pensé que si le quitaba la chaqueta podías usar esa escusa para algo.

Mamori estaba realmente sorprendida. Cada vez que esa mujer se movía, algo bueno o malo ocurría a su alrededor, algunas veces había llegado a pensar que su madre era bruja, era imposible que ese "sexto sentido" materno diera para todo lo que esa mujer lograba adivinar de ella. Cogió la chaqueta de Hiruma y la abrazó, en verdad su madre había tenido una idea magnifica y ella, no la iba a desaprovechar.

.

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Por la tarde, ya en Saikyodai, Mamori iba dispuesta a aclarar todo con Hiruma antes del partido, tenia que hacerlo, ya que si se quitaba todo ese peso de encima antes del encuentro con el equipo de la otra universidad, lo daría todo en el partido y nada podría distraerla de sus quehaceres como manager.

Cuando entró al club se encontró con Hiruma, parado frente al ordenador, parecía teclear algo tan rápido que sus dedos no se veían, incluso le daba la sensación de que en cualquier momento al teclado del ordenador comenzaría a salirle humo.

Mamori se acercó un poco a él y al notarlo él cerró el ordenador en un abrir y cerrar de ojos, casi como si no quisiera que ella viera lo que estaba escribiendo.

—¿Qué haces aquí maldita manager? Es demasiado pronto.

—Lo mismo podría decir yo de ti, aunque… ya me lo esperaba, siempre llegas el primero al club.

Mamori caminó hasta donde estaba y dejó la chaqueta al lado del ordenador bajo la atenta mirada de Hiruma que reconocía vagamente su chaqueta entre los finos dedos de la manager.

—Venia a devolverte esto, te lo dejaste esta mañana en mi casa.

—Déjalo por ahí.

—Como quieras…

Soltó la chaqueta y se giró para mirar a Hiruma a los ojos, esos ojos que la volvían loca y que la hacían sentir todo tipo de cosas. Él era el único que la había hecho llorar más de una vez, por A o por B, pero también había sido el único que la había reconfortado, a su manera claro, pero después de todo era el único que lo había hecho, el único que la había protegido y cuidado de una manera un tanto peculiar. Normalmente era ella quien protegía a la gente a su alrededor, su instinto de mamá gallina casi le obligaba a hacerlo, pero con él, las cosas eran diferentes, muy diferentes, se sentía protegida entre sus brazos y esperaba volver a sentir esa sensación.

—Hiruma-kun tenemos que hablar… bueno, ya sabes… es complicado pero….

—Es verdad maldita manager, es complicado arreglar las cosas que me armas aquí, ¿Qué es esto exactamente?

Hiruma le dio un papel a la chica. Era papel milimetrado y estaba relleno con miles de datos, datos que reconocía como suyos, era su letra, de eso no había duda. Miró a Hiruma sin entender lo que quería decir. Estaba intentando mantener una conversación profunda con él y ese idiota le salía con esos papeles, definitivamente no entendía nada.

—Son las estadísticas que me pediste.

—¿Estadísticas? No entiendo la letra, sólo puedo entender los números.

—Pero si está escrito con mayúsculas ¿Qué no entiendes?

—Nada y tienes toda la razón, teníamos que hablar, es complicado admitir que escribes como un niño de seis años. Kekeke.

—Oye, ¡no te metas conmigo! Tampoco está tan mal escrito y… ¿me estás cambiando de tema?

En unos cuantos segundos más la manager y el capitán comenzaron a discutir, en realidad no sabían como habían llegado a esa situación pero por lo menos, Mamori se relajó, esa pelea se sentía como las de todos los días y por ella podían estar años, siglos, incluso milenios peleando, porque después de todo, eso era lo normal, pelearse con Hiruma se había convertido desde hacia mucho tiempo en una de sus actividades favoritas.

—Hiruma-kun ¿me vas a responder o no? Yo sólo quería hablar contigo y… por una vez no tiene nada que ver con el futbol americano.

—¿Algo que no tiene que ver con el futbol americano? Pues no se que podrá ser teniendo en cuenta que solo somos manager y capitán—Resaltó esas últimas palabras—Ni siquiera somos amigos.

Mamori sintió que esas palabras le taladraban el corazón pero, después de todo, la noche anterior ese demonio cabezota se había confesado, no se iba a rendir tan fácilmente, tenia que conseguir que ese demonio dejara ese estúpido plan de alejarse de ella.

—En serio eres idi…

—Bueno, si no tienes nada lógico que decirme me voy a preparar para el partido. Por cierto maldita manager, arregla esas estadísticas y procura que sean legibles.

Hiruma salió por la puerta dejando a Mamori completamente furiosa, ese chico estaba demente, eso era lo que le pasaba, era un completo loco cabezota que no sabia lo que quería, esa estúpida idea de alejarla de él para no hacerle daño ya la estaba cansando, no sabia quien pensaba ese demonio que era ella pero podía asegurarle que no era esa tonta debilucha que él pensaba, jamás podría destruirla estando con él porque para ella el peor castigo era estar lejos de él.

Mamori se relajó un poco, hablaría con él después del partido porque estaba segura que antes, ni siquiera podría verlo, seguramente se había metido en el vestuario con todos los demás y luego saldría de allí disparando esas hermosas armas que llevaba a todas partes para intentar meterle miedo a sus contrincantes. No tendría ninguna oportunidad de acercarse y si lo intentaba, él mismo la alejaría, pero ella sabia esperar, era paciente, así que después del partido lo arroyaría si hacia falta porque cuando un ángel amaba algo, podría ser peor que los demonios para conseguirlo.

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Silencio.

La banca del Saikyodai se encontraba en un completo silencio. El público ni siquiera podía articular palabra ante lo que sus ojos veían, las animadoras estaban estáticas en sus sitios y Mamori, la manager del equipo, ni siquiera podía creer lo que estaba sucediendo. El equipo de la universidad Saikyodai no había podido marcar ni un solo touchdown a dos minutos del pitido del final del segundo cuarto.

Todo por Hiruma, no le hacia caso a sus señales, ni siquiera lanzaba bien, y aunque los otros lo intentaban, si la torre de control fallaba, todo se derrumbaba, era lógico, después de todo el quarterback era el cerebro del equipo, la parte que para ella era la más importante.

Hiruma estaba extraño desde el principio, cuando salió al campo antes del partido no había tocado ninguna de sus armas, no había probado ninguna artimaña para comprobar la inteligencia de sus rivales, no se había metido con ella. Había permanecido de pie, con la cabeza baja y el rostro serio, su sonrisa demoníaca de antes de los partidos había desaparecido por completo. En resumen, ese chico no parecía Hiruma, para ella, ese chico que llevaba la camiseta con el número 1 no era el autentico Hiruma Youichi, aunque parecía que nadie, excepto ella, lo había notado hasta el momento en el que empezó el partido.

El pitido final del segundo cuarto sonó en todo el campo y los jugadores caminaron directos hacia la banca mirando preocupados el resultado del partido. Tenían 15 minutos para descansar, para aclarar sus ideas y después, 30 minutos de partido para intentar cambiar ese resultado nefasto que los sacaba del torneo completamente.

Agon, que tenia cara de pocos amigos, fue directo a por el quarterback y lo cogió del cuello de la camiseta intentando intimidarlo, todo ante los ojos de sus compañeros quienes no entendían muy bien el porqué de la manía de Agon por solucionarlo todo con violencia.

—Tú, basura, ¿Cómo te atreves a hacernos perder este partido? ¿En teoría no eres el mejor quarterback de la liga universitaria?

Hiruma no respondió y Agon se puso aun más furioso, esa basura estaba ignorándolo por completo. Levantó uno de sus puños para pegarle a Hiruma un puñetazo en esa cara de idiota que tenia y sus ganas de hacerlo aumentaban por segundos, pero entre Akaba y Taka lo pararon antes de que le diera el golpe. En todo ese tiempo el rubio ni siquiera se había movido y eso era extraño.

—Déjalo ya Agon, tú no eres el más indicado para hablar de compromiso con el equipo, muchas veces ni siquiera vienes—Dijo Bamba reclamándole a Agon.

—Cállate, aquí nadie te ha dado vela en este entierro—Agon se veía furioso.

—Mejor vete a los vestuarios, tienes 15 minutos para calmarte, todos tenemos un mal día, pero es mejor que se te pase pronto—Le recomendó Yamato a Hiruma.

Hiruma se fue, sin mirar atrás y con la misma cara seria y triste que tenia en el partido, no parecía ir a mejor. Mamori lo observó mientras se marchaba, quería ir con él, saber que le pasaba e intentar ayudarlo pero, estaba segura de que era mala idea, seguramente ella lo pondría aún peor.

—Mejor vete con él—Dijo Yamato.

—¿Qué?—Preguntó Mamori sin saber muy bien lo que le estaba diciendo, ya que estaba distraída.

—Que es mejor que vayas con él, creo que podría relajarse si ve que estás de su lado.

—No creo que lo haga.

—Vamos, vete, ¿o vas a desaprovechar estos 12 minutos que te quedan?

Mamori salió cogiendo hasta los vestuarios, bajo la atenta mirada de sus compañeros de equipo, tal vez esa chica tenia alguna posibilidad de calmar a Hiruma, era extraño pero cuando ella no estaba se habían fijado en la manera ruda en la que los trataba a todos, sin embargo, cuando ella estaba allí, ese chico no era tan salvaje, seguía siendo un demonio sin corazón, pero un demonio sin corazón más tranquilo.

Mamori llegó a los estuarios y no tardó mucho en localizar a Hiruma, estaba lavándose la cara, seguramente intentando olvidarse de esa media hora horrible que acababa de vivir en la semifinal del torneo.

Hiruma no se dio cuenta de que estaba allí, se sentó en uno de los bancos y se dejó caer para atrás para que su cabeza quedara justo tocando la pared. Mamori se sentó a su lado y tocó su hombro, sólo fue una pequeña caricia, pero fue suficiente para hacerle saber que estaba allí, aunque ni siquiera abrió los ojos para mirarla.

—¿Qué quieres maldita manager? Quiero estar solo.

—¿Qué te pasa hoy? Te ves distraído y…

—¿Y no lo estoy haciendo bien? Vaya, no me había dado cuenta maldita manager.

—No eres el de siempre.

—Lo sé, ahora déjame solo.

Mamori se levantó y se puso justo frente a él, ese chico en serio estaba insoportable, ella sólo le quería ayudar, lo veía mal, así que, solamente quería apoyarle para que sintiera que alguien lo hacia, pero era imposible hablar con una persona como él.

—¡Estoy harta de esto! El Hiruma Youichi que yo conozco no se deja ganar tan fácilmente, ni se para ante nada ni nadie, y lo intenta aun sabiendo que sólo hay un 1% de posibilidades de ganar.

Hiruma abrió los ojos y por primera vez en todo el tiempo comenzó a mirarla, a atender a todos sus movimientos, era como si hubiera descubierto la Atlántida frente a sus ojos, aunque ella en verdad sólo había dicho lo que pensaba.

—Tal vez no soy el que tú piensas.

—Lo eres, pero eres tan idiota que no quieres verlo

Hiruma abrió los ojos sin comprender nada, lo había llamado idiota, ella, de entre todas las mujeres del mundo, se había atrevido a insultarle en sus narices, ninguna mujer lo habría hecho, pero ella era diferente, siempre lo había sido.

—¿Idiota?—Sonrió divertido—¿Sabes que estás hablando con el demonio?

—Claro que lo sé, pero es que, ahora mismo… ¡te ves como un auténtico idiota! Idiota, estúpido, tonto, imbécil, simple, cretino…—Mamori se quedó con cara pensativa.

—¿Se te han acabado ya los insultos maldita manager? Que pobre… y bien, ¿quieres reclamarme algo más? Estás a tiempo.

—Sí, normalmente los demonios siempre consiguen lo que quieren así que… ¿Por qué primero me dices que me quieres y luego me rechazas de esa manera?

El rubio se quedó parado, no entendía cuándo había oído esa loca esas palabras salir de su boca pero él sabia que jamás, y repetía, jamás diría unas palabras tan cursis como esas.

—Sé que no es el momento oportuno para hablar de esto pero estoy harta de que pienses que me vas a hacer daño cuando…

—Para. Yo nunca he dicho esas palabras, nunca las diría y menos a una maldita manager come pastelillos como tú.

—¡¿Qué me acabas de llamar?—Gritó la chica.

—Maldita manager come pastelillos—Se paró en cada una de las palabras alargándolas.

—Intento tener dos veces esta conversación contigo y tú… ¿te lo tomas a broma? ¡eres despreciable!

—Vaya, te faltaba ese insulto.

—Definitivamente, ¡borracho eres más honesto! ¡esa es la única vez que he sentido que hablabas de tus verdaderos sentimientos!

—Ahora lo entiendo, ¿Cómo puedes tomar en serio las palabras de un borracho maldita manager?

Hiruma se levantó y se puso delante de ella, agarró uno de sus brazos y la acercó más a él quedando frente a frente. Mamori no entendía nada de lo que estaba pasando, no sabia por qué él la había acercado a ella pero sabia, estaba completamente segura de que ese demonio tenia un plan.

—Nunca, le hagas caso a un borracho maldita manager, deberías saberlo, puede que en realidad no digan la verdad ¿no lo has pensado?—Hiruma la acercó aún más a él—¿lo ves? No siento nada. Absolutamente nada.

Mamori estaba furiosa y tenia la idea de que ese chico no había mentido aquella noche, ese rubio estaba mintiendo en ese momento, se lo notaba en los ojos, mentía. Sabia que podría demostrarle incluso a él sus sentimientos pero no tenia mucho tiempo, así que pasó directamente al camino fácil.

—Bueno, ¿me dejas volver a comprobarlo?

—kekeke haz lo que quieras maldita ma…

No le dejó acabar. Simplemente lo besó, no tenia mucha experiencia con los besos ya que, todos los que le habían dado en su vida habían sido del rubio y siempre los había empezado él así que, improviso, y por la reacción del demonio no lo estaba haciendo nada mal.

Apartó los labios de él y los volvió a acercar para volver a darle un beso pero ella, se apartó justo antes del contacto haciendo que el mismo Hiruma buscara sus labios. Después de ese beso se separó por completo de él con una completa sonrisa de superioridad.

—Te gané Hiruma, ¿o me vas a decir que no me buscaste?

Hiruma no sabia que decir, había caído en la trampa de esa maldita mujer de la manera más tonta que recordaba. Tenia que inventarse algo rápido o esa mujer lo descubriría todo y ya no podría pararse, porque después de todo, esa mujer lo volvía loco.

—Sé lo que sientes y es imposible que me hagas daño ¡¿no has pensado que lo pasaría peor si me rechazabas idiota? Después de todo tú ya lo sabias…

El chico se quedó parado sin saber a lo que se refería, ¿él lo sabia? Pero…¿Qué sabia él exactamente según ella? No sabia si podría aguantar, después de todo esa chica le gustaba y estaba viéndola sufrir, deseaba que no llorara, era lo peor que le podía pasar, que ella llorara, que esas pequeñas gotas saladas resbalaran por sus mejillas blancas, si eso pasaba, estaba seguro de que se derrumbaría.

—Hiruma-kun, tú… ya lo sabes. Te quiero.

Estaba sobria, esa vez no estaba borracha, y lo había dicho alto y claro, que lo quería, sólo bastó eso para derrumbarse, para pensar en todo ese plan de alejarla de él como una estupidez. Ella era fuerte, se podía defender sola y después de todo, él era el demonio de Saikyodai si alguien se acercaba a su mujer lo destrozaría y listo. No parecía tan complicado, y menos sabiendo que los demonios siempre conseguían aquello que querían.

—Puede que en algo si tengas razón, soy un demonio y como tal siempre consigo lo que quiero. kekeke.

Se abalanzó hacia ella y la empujó suavemente hasta el banco donde la tumbó para poder besarla mejor. Aprovechó ese momento para acompañar sus besos de unas caricias suaves en las caderas y fue subiendo poco a poco su camiseta aunque ella lo paró.

—Quedan… tres minutos—Dijo ella como pudo entre los besos.

—Pues que esperen, ahora estoy ocupado kekeke

Hiruma bajó los besos por su cuello y siguió con su labor. Mamori quería pararlo pero, se sentía tan bien, que intentar pararlo seria un autentico desperdicio. Aunque por otro lado estaba el partido, como la manager y el capitán no podían decepcionar a todo el mundo por hacer ese tipo de cosas en el vestuario. Con todo el pesar de su corazón lo separó de ella y se levantaron.

—Si perdemos por tu culpa maldito demonio egoísta, te prometo que no vuelves a tocarme.

—Vaya, te estás volviendo una jodida sargenta y sólo llevas dos minutos como mi maldita novia.

—Ma…maldita…no…no…. ¿maldita novia?

Hiruma salió del vestuario seguido por Mamori, quien tenia una sonrisa que no le cabía en el rostro, eran novios, jamás lo habría pensado, y aunque no se lo había pedido y más bien parecía una orden, ella sabía que era la manera de Hiruma de expresar su afecto.

Cuando llegaron a la banca donde estaban todos los miembros del equipo preocupados porque sólo quedaba un minuto y ni siquiera aparecían, Hiruma cogió una de sus armas y comenzó a disparar, con esa pose de demonio, esa sonrisa, su arma y esa cara de superioridad ya podía decirlo, Hiruma era el mismo demonio de siempre, y eso, le encantaba.

—Vamos a destrozarlos a todos ¡Ya-ha!

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La banca de Saikyodai, las animadoras, el público, incluso el comentarista, todos habían gritado de emoción al escuchar el pitido final. Había sido un partido sorprendente que había acabado con la victoria aplastante de la universidad de Saikyodai, Hiruma había vuelto a ser el de siempre, incluso juraría que se había vuelto aún más diabólico pero para ella era perfecto justo como era, un demonio sin remedio.

Mamori vio que Hiruma se acercaba hasta donde estaba, con paso lento y siendo interceptado por algunos de los jugadores que lo felicitaban por haber cambiado drásticamente en solamente 15 minutos. Cuando el rubio estuvo a unos cinco metros de ella ralentizó el paso y comenzó a hablar.

—¿Y bien maldita manager? ¿Pensabas que te ibas a librar de mí por decirme eso en el vestuario? He ganado—Lo dijo con un tono casi burlesco.

—Habeis ganado—Le corrigió la chica—Además pensé que sólo había un 1% de posibilidades de que consiguieras darle la vuelta al resultado, por eso te dije eso, pensé que me libraría de ti.

—¿En serio? ¿sabes que no hay forma de librarse del demonio?

—Alguna forma habrá, tal vez siendo un monstruo "devora pastelillos"

—Ni siquiera con eso te librarás de mí maldita come pastelillos.

Mamori sonrió, tenia a Hiruma a pocos centímetros, con esa sonrisa de satisfacción que tenia después de los partidos. Sabia de sobra que estaba intentando burlarse un poco de ella, hacer que perdiera los nervios pero ella no los perdería, porque lo entendía a la perfección, sabia leerlo y por eso, sabía cuando mentía, por esos ojos esmeralda que eran como un libro abierto.

Cuando la distancia entre ellos eran milímetros él la beso, dejando a todo el público en silencio. Algunos celebraban la victoria aplastante de su equipo, otros lloraban por haber perdido el partido, pero todos pararon de realizar sus respectivas acciones para ver ese beso entre un demonio y un ángel.

Todo se quedó en silencio y minutos después, cuando se separaron, los aplausos y un comentario de alguien conocido, se oyeron por todo el campo, haciendo que los dos se dieran cuenta de que, desgraciadamente, no estaban solos.

—Mira que yerno tengo, ¡lo sabía! ¡que aprendan todos estos a besar! ¡Eso sí es un beso!—Gritó la madre de Mamori.

Las dos mejores amigas de su madre, que habían ido al partido para conocer al "futuro yerno" de la señora Anezaki, comenzaron a reír y cuando vieron que la pareja había oído el comentario de la madre de Mamori, les comenzaron a aplaudir, y pronto, muchos de los espectadores comenzaron a seguirlas haciendo que Mamori se sonrojara de sobremanera.

Mamori miró a Hiruma quien se reía como un autentico demonio ante esa situación tan vergonzosa. Estaba bien que se besaran porque después de todo, hacia exactamente 38 minutos que se había convertido oficialmente en la "maldita novia" del demonio de Saikyodai, pero hacerlo en medio de un campo de futbol americano con tanto espectador, le daba mucha vergüenza, aunque por lo que parecía, a él le parecía hasta divertido. Escondió su rostro completamente sonrojado en el pecho de su demonio y sonrió, esa relación con el rubio iba a ser complicada, pero sentía que de todas formas, el tiempo que pasara con él, seria el mejor de toda su vida, de eso estaba completamente segura.

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Bueno, aquí está el capitulo 6 como prometí, esta vez no he tardado tanto y me siento muy orgullosa de mi misma porque por una vez, he cumplido el plazo de tiempo que dije.

En realidad, varias veces pensé en acabar el fic aquí, pero como veo que tengo unos lectores tan magníficos (que conste que no estoy haciendo la pelota, bueno, un poquito) he pensado en hacer otro capítulo, un capítulo "sorpresa" del que creo que tengo una idea, pero es sólo una idea.

Ahora sí, me gustaría agradecer a todos los que dejaron un review, en realidad me puse muy contenta con todos ellos, con los de las lectoras que me llevan apoyando desde el principio (hay por ahí lectoras que llevan ahí desde el primer one-shot) y con los de las nuevas lectoras y hasta me han dicho por ahí que tengo una fan number one XD (¡bienvenida seas javi!) gracias a todas vosotras, cada día estoy de mejor humor para traeros más historias ¡gracias!

¡Espero que os guste!

Rei sama18