-Alcohol-
Capítulo 7:
Mamori miró a Hiruma quien se reía como un autentico demonio ante esa situación tan vergonzosa. Estaba bien que se besaran porque después de todo, hacía exactamente 38 minutos que se había convertido oficialmente en la "maldita novia" del demonio de Saikyodai, pero hacerlo en medio de un campo de futbol americano con tanto espectador, le daba mucha vergüenza, aunque por lo que parecía, a él le parecía hasta divertido. Escondió su rostro completamente sonrojado en el pecho de su demonio y sonrió, esa relación con el rubio iba a ser complicada, pero sentía que de todas formas, el tiempo que pasara con él sería el mejor de toda su vida, de eso, estaba completamente segura.
Había pasado exactamente una semana desde que ganaron el partido y se había convertido en la "maldita novia" de Hiruma, aunque podía asegurar que nada, y repetía, nada, había cambiado en todo ese tiempo.
En esa semana, habían discutido como si no hubiera pasado nada, habían editado videos, realizado estadísticas, estrategias, investigaciones, etc. En resumen, habían hecho exactamente lo mismo que si no estuvieran saliendo, aunque claro, si decía que nada había cambiado estaría mintiendo ya que Hiruma ya no la llamaba maldita manager, lo había cambiado por maldita novia y además, estaba aún más demoniaco que antes, se metía con ella varias veces al día y cuando ella no estaba, sus entrenamientos se volvían un infierno para los jugadores, aunque no podía reclamarle ya que los jugadores se veían más fuertes que antes.
Mamori salió del club y con una botella de agua se fue directa a por el demonio, que hacia unos minutos había comenzado a disparar al aire avisando a sus compañeros de que el entrenamiento había acabado.
—Buen trabajo—Le dijo ella con una sonrisa.
Hiruma cogió la botella de agua y respondió a la sonrisa sincera de la chica con una de sus tan "famosas" sonrisas de demonio. La chica movió la cabeza a los lados en señal de negación, ese chico definitivamente no tenia remedio.
Mamori se fue hacia el banco para recoger todas las toallas que los jugadores habían tirado al suelo después de secarse el sudor. Definitivamente daba igual que clase de chicos fueran, chicos de instituto o universitarios, Deimon o Saikyodai, en realidad no importaba ya que, todos tiraban las cosas por el suelo.
Cuando la chica se agachó para coger las toallas, unos chicos que pasaban por allí se pararon a mirar a la chica con una sonrisa pervertida. Hiruma, que los había visto desde el principio, no soportaba más que esos estúpidos vieran a su maldita novia con esa cara, así que, decidió cortar a ese par de idiotas por lo sano, se estaban acercando a su maldita novia y si la tocaban, juraba convertir el resto de sus días en un infierno.
El rubio se acercó a su maldita manager y de un estirón de brazo la levantó poniéndola a su altura para poder besarla. Ese beso fue salvaje y hasta agresivo, quería que esos dos idiotas vieran que esa mujer era suya y esa era la mejor manera de mostrárselo. Cuando se separó de ella, la abrazó con un solo brazo y sonrió de forma demoníaca a los dos idiotas que seguían mirando. Los dos hombres captaron la indirecta y salieron de allí con el rabo entre las piernas, ese chico rubio daba miedo pero no sólo era esa sonrisa, todo él en su conjunto era terrorífico.
—Es….esto Hiruma-kun…
Hiruma bajó la mirada y sonrió ante lo que vio. Su maldita novia totalmente roja y con cara extraña, no se esperaba que la besara y la había sorprendido tanto que hasta parecía temblar entre sus brazos. En realidad ella si estaba temblando, desde que empezó a salir con ella la había besado sí, pero nunca lo había hecho sin que ella supiera lo que iba a hacer, pero esa vez la había sorprendido y estaba seguro de que el corazón de su maldita novia estaba latiendo a mil por hora.
—¿Pasa algo maldita novia? ¿Tienes frío? Parece que estás temblando kekeke.
La chica infló los mofletes y consiguió soltarse de su agarre. Empezó a caminar para alejarse de él, lo único que le faltaba era que Hiruma se burlara de ella sólo por haberse sorprendido con ese beso. Ella estaba tranquilamente recogiendo las toallas y él la atacó, simplemente estaba sorprendida, pero a él le encantaba meterse con ella, era su nuevo deporte favorito. Mamori sonrió, ese idiota impulsivo no tenia remedio alguno.
—¡Hiruma! ¡Mamori!—Yamato apareció de la nada corriendo a su encuentro—Menos mal que no os habéis ido, es que Taka y yo no sabíamos si mañana había entrenamiento o no, como no habéis dicho nada.
—Pues claro que hay entrenamiento maldito emperador ¿Qué te piensas? Tenemos partido la semana que viene.
—Esto sí… lo siento—Comenzó a reír como loco rascándose la cara en señal de timidez.
Un segundo después, se oyó un golpe fuerte y un grito masculino que hizo que los tres se giraran a mirar quien era el que gritaba de esa manera. Una mujer grande y corpulenta, apareció de repente arrastrando a Agon por la parte trasera del cuello de la camisa. Yamato, Mamori y Hiruma nunca habían visto una mujer así, era gigante y por lo que veían, parecía incluso más fuerte que el propio Agon que se veía como un autentico muñeco de trapo siendo arrastrado por la mujer.
—¿Qué es esto?—Dijo Yamato con los ojos como patos.
—Se lo… lleva a rastras…—Dijo Mamori totalmente escandalizada.
—Eso si que da miedo—mencionaron Yamato y Mamori a la vez.
—¿Alguien sabe por qué Agon trabaja en un centro para jóvenes problemáticas? Hasta la jefa da miedo…
Hiruma y Mamori se miraron. Ellos sabían perfectamente el motivo y Yamato seguramente no se dio cuenta de eso por estar celebrando la victoria con Bamba, pero todo eso del trabajo de Agon comenzó el día del partido…
Flash back
Justo después de que la mayoría del público se fuera, los jugadores seguían allí, celebrando. Hiruma varias veces les había dicho que fueran a los vestuarios pero estaban tan contentos que ni siquiera le hacían caso a su capitán.
—Lo hiciste muy bien los dos últimos cuartos Hiruma-kun—Dijo la madre de Mamori.
Tanto Hiruma como Mamori pegaron un salto sin saber muy bien de dónde había salido esa mujer, en teoría nadie del público podía pasar, pero parecía que esa mujer traspasaba hasta las fronteras inquebrantables.
—Ma…Mamá… ¿Cómo… cómo has pasado?
—Bueno, ese señor tan simpático de allí—Señaló al seguridad—Me dejó pasar cuando le dije que era la madre y suegra de la pareja del beso. Por cierto, ahora sí que eres mi yerno ¿no?
Hiruma comenzó a reír como un poseso, esa mujer estaba loca, como una cabra, era muy divertido ver todas las cosas que conseguía sólo con esa sonrisa de no haber roto un plato en su vida y además iba a la suya, le daba igual todo, simplemente quería saber lo que ella quería y punto. En verdad esa señora era más peligrosa casi que su hija borracha, pero le caía bien.
—Oye maldita suegra, en serio no tienes remedio ¿verdad?
Mamori y su madre se quedaron estáticas en su sitio, la había llamado maldita suegra, era la primera vez que se lo decía. Se lo había pedido muchas veces pero era la primera vez que la llamaba de esa forma, estaba muy feliz, parecía que su hija había encontrado a su "príncipe demonio" y estaba muy contenta por ella. Pero aunque quería quedarse un rato más con la parejita no había ido al campo sólo para ver a los tortolitos, había ido a encontrar a su presa y en ese momento, acababa de localizarlo.
La madre de Mamori sonrió a la pareja y se disculpó por dejarlos a mitad de conversación. Mamori no entendía lo que iba a hacer su madre, pero a le dio muy mala espina que se fuera directa hacia uno de los jugadores. La señora Anezaki se acercó al jugador y con unos pequeños golpecitos en el hombro intentó llamar su atención.
—¿Tú eres Kongo Agon?
Agon miró a la señora sin entender absolutamente nada de lo que le decía y ella volvió a repetirlo. Era extraño que una señora de esa edad acudiera a él, no era porque fuera vieja ni mucho menos, la señora era muy atractiva pero aun así era extraño, a él siempre acudían jovencitas que querían olvidarse de sus novios o chicas solteras que querían una noche de diversión con él, aunque nunca había acudido a él una señora de esa edad.
—Sí…
—Muy bien, a partir de mañana trabajarás en este centro para mujeres problemáticas para que aprendas a tratar bien a las mujeres—Sacó un folleto y se lo dio a Agon.
Agon sorprendido de que una mujer le ordenara que trabajara en una centro como ese empezó a enfadarse, no sabia que era o que pasaba por la cabeza de esa vieja pero él jamás trabajaría en un sitio como ese.
—¿Te has fumado algo vieja? Yo no voy a trabajar ahí.
—Sí lo harás y si no lo haces puede que tu desobediencia te salga cara—Sacó una carpeta de su bolso y se la enseñó.
Agon miró el contenido de la carpeta y fue poniéndose cada vez más nervioso al leer cada una de las partes que estaban escritas en los papeles. Cuando acabó, cerró la carpeta lo más rápido que pudo y se quedó mirando a la señora Anezaki con un rostro entre el horror y la sorpresa.
—¿Cuándo empiezo?
—Sabia que no te podrías resistir—La señora Anezaki comenzó a reírse muy fuerte.
Mamori miró a Hiruma y después a su madre, la verdad es que si veía la cara de su madre en ese momento parecía comportarse igual que Hiruma. Por su parte, el rubio comenzó a reír por lo bajo, sabía que tenia razón, esa señora era un demonio escondido tras esa cara de no haber roto un plato y por lo que veía, Agon estaba sufriendo en sus propias carnes la maldad de un demonio.
Fin del flash back
Yamato se despidió de ellos y se alejó de allí lo más rápido que pudo. Mamori se dirigió hacia el club, aun tenia muchas cosas que hacer y si no las hacia en ese momento, perdería todo el fin de semana para poder hacerlas.
Si lo pensaba bien, el día que su madre amenazó a Agon, ella llevaba una carpeta con unos papeles que dejaron a Agon asustado y confundido, no se lo había preguntado hasta ese momento pero se había dado cuenta de algo, su madre no tenia contactos, así que, se preguntaba quién había sido la persona que había conseguido la información comprometedora de Agon. Seguramente fue una persona inteligente, con una red infinita de contactos a quien preguntar, aunque ¿Cómo había conocido su madre a una persona así?
Mamori se paró un momento, solamente conocía a una persona con una red inmensa de esclavos que pudiera tener algún tipo de contacto con su madre. Mamori se giró y miró al demonio que caminaba tranquilamente a su lado.
—Hiruma-kun—Hiruma le respondió con un gruñido—¿Tú le diste a mi madre información de Agon?
—¿Yo? ¿Qué ganaba yo con darle información a tu jodida madre sobre el maldito rastas?
—Vengarte, además el otro día cuando cerraste tu ordenador para que no lo viera fue porque le estabas mandando esa información a mi madre ¿verdad?
—La verdad maldita novia es que te montas tú sola unas películas…
Hiruma comenzó a caminar dejando atrás a esa maldita mujer. No entendía por qué su maldita novia se había dado cuenta de todo lo que había montado con su maldita madre, al principio no quería ayudarla, pero luego, al ver que era un demonio como él pensó que esa seria la mejor forma para vengarse de ese maldito rastas por todo lo que le hizo a la manager, y la mejor forma de pasar un buen rato riéndose de él. Aunque estaba realmente sorprendido, la verdad es que la manager se había dado cuenta en un abrir y cerrar de ojos de lo que había armado con su madre pero, no había podido darse cuenta de lo que sentía en todo el tiempo que la conocía, con algunos temas, esa mujer era demasiado despistada.
—Es…espera Hiruma-kun ¡no me dejes atrás!
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Ya en el club, Hiruma y Mamori seguían haciendo sus respectivas tareas. Hiruma intentando investigar un punto débil de Gaou que pudiera servirles para aplastar al equipo de Musashi y Mamori editando algunos videos para que los jugadores los vieran antes de la práctica.
Mamori seguía enfadada por lo de su madre, si todo lo que habían planeado esos dos no hubiera salido bien, seguramente en ese momento estaría lamentándose. Sabia de sobra que Agon era un tipo peligroso, lo había sufrido en sus propias carnes, y estaba segura de que su madre lo habría pasado mal si ese "plan" no hubiera salido como esperaban. Por eso estaba enfadada, porque tenia un novio irresponsable que no pensaba nunca en las consecuencias.
Hiruma, por su parte, se había dado cuenta desde hacia mucho tiempo de que su maldita novia estaba molesta aunque seguía sin saber por qué, en parte, lo de darle a su maldita madre información de Agon recopilada por sus esclavos, fue para vengarse de lo que le había intentado hacer ese imbécil, así que no entendía el motivo principal de ese enfado.
El silencio entre los dos, que normalmente era bastante confortable, se fue haciendo cada vez más incomodo hasta que la música del tono del teléfono de Mamori comenzó a sonar.
—¿Si?—Contestó Mamori sin mirar siquiera quien llamaba.
—Mamo-nee te llamo para hacerte una propuesta.—La voz de Suzuna se oyó en la otra línea.
—¿Qué propuesta?
—Bueno, me ha dicho un pajarito… que vais a jugar la final con el equipo de Musha-Syan
Mamori, en un principio, se imaginó que después de esa frase vendría algo relacionado con su relación con el demonio pero no había sido así, tal vez Suzuna había cambiado un poco. En dos años podría haber madurado y esa obsesión por averiguar todo lo relacionado con las "parejas potenciales" había desaparecido con esa madurez. O tal vez no.
—Así que, he pensado en hacer una fiesta para celebrarlo, es vuestro primer año en la liga universitaria y ya estáis en la final de uno de los torneos. Además quiero saber si Ako aparece en la fiesta, creo que tiene algo con Musa-Syan ¿Tú que piensas?
Definitivamente Suzuna no había cambiado ni una pizca.
Hiruma, a quien parecía no importarle mucho la conversación, siguió escribiendo en el ordenador mirando de reojo las expresiones de su jodida novia. Momentos después, un trozo pequeño de papel cayó en el teclado del ordenador y el muchacho se giró para ver lo que quería esa maldita mujer. La chica comenzó a hacerle señales explicándole con quien hablaba y el motivo de la llamada de la jodida patines, aunque él no se lo había pedido.
—Por cierto, ¿estás con You-nii?
—Sí, estamos en el club ¿Por qué?
—Dile a You-nii también sobre esto. Es en mi casa así que no habrá problema. ¿vais a venir?
—No sé Suzuna tenemos entrenamiento el domingo y…
A Mamori no le dio tiempo a terminar de hablar ya que el mismísimo demonio le había quitado, literalmente, el teléfono de la oreja para poder hablar él.
—Oye maldita patines, dime lugar y hora, vamos a ir kekeke
Después de que Suzuna le diera todas las indicaciones al demonio, éste le devolvió su teléfono a la chica que aun no podía creer que Hiruma hubiera aceptado ir a una fiesta tan fácilmente, a él nunca le habían gustado ese tipo de cosas, ni siquiera en Deimon le gustaba estar rodeado de tanta gente, siempre se escapaba, así que, con más razón se preguntaba como había aceptado tan fácil la propuesta de Suzuna.
—¿Qué planeas? No te gustan las fiestas.
—¿Yo? Adoro las fiestas, sobretodo cuando puedo contrastar información con Musashi sobre su equipo kekeke.
Mamori suspiró, definitivamente ese chico no tenia remedio, pero le gustaba así, y ya se había acostumbrado a sus locuras y a sus planes para engañar a los rivales, era su especialidad.
Al ver a Mamori tan distraída el demonio sonrió de forma terrorífica, esa era su oportunidad para molestar a esa mujer, no lo podía evitar, le encantaba verla sonrojada con la cabeza a punto de estallar de la vergüenza y sobretodo adoraba que inflara los mofletes cuando se enfadaba con él, era bastante divertido a su parecer.
El chico se acercó a ella y le cogió suavemente de un brazo acercándola a él poco a poco, su brazo libre lo dejó suavemente en las caderas de ella y con ello consiguió acercarla hasta estar a puros milímetros de ella. Mamori estaba sorprendida y pensaba que él la iba a besar por ello, cerró los ojos y se fue acercando más a sus labios pero después de un rato lo único que encontró fue el aire porque él se había sentado en una de las sillas. El rubio reía como un poseso bajo la atenta mirada de odio de la manager.
—Vámonos maldita novia, si tardas más en arreglarte que en hacer una jodida estadística no llegaremos nunca.
Mamori miraba al demonio completamente roja, había caído en una de sus trampas de nuevo y lo peor era que aun tenia esperanzas de que el demonio se girara y la besara de la forma en la que él lo hacia, de esa forma tan característica y salvaje. En resumen, estar cerca de ese demonio la estaba convirtiendo a ella en una autentica pervertida.
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Cuando los dos llegaron a la fiesta el ambiente estaba bastante animado, había comida, bebida, música y sobretodo, estaban todos los antiguos Deimon Devil Bats. Suzuna los había invitado a todos para celebrar el éxito que estaban teniendo sus antiguos miembros en la liga universitaria y les dijo que podían invitar a quien quisieran, todo para averiguar sus líos amorosos. Aunque solamente una persona había llevado a alguien que no era antiguo miembro de los Devil Bats, Musashi.
Suzuna, quien ya se imaginaba todo desde un principio, sonrió al ver como la pareja entraba en su casa, en realidad había montado esa fiesta para celebrar otra cosa que había visto no hacia mucho, pero que se fuera a producir un enfrentamiento directo entre los equipos de Musashi y Hiruma le había ido de perlas, era la escusa perfecta.
Cuando la comida se acabó, las tres mujeres se fueron directas a la cocina de Suzuna para ayudar a la susodicha con los platos, aunque ella tenia otros planes.
—La verdad Ako es que ha sido una sorpresa que te presentaras aquí —Dijo Suzuna sacando los platos del armario.
—Bueno…sí, Musashi-kun me invitó, espero que no te haya molestado.
Suzuna sonrió. Ahí estaba lo que quería oír desde un principio, esa chica estaba a punto de confesar y usaría todos sus métodos para conseguirlo.
—Tranquila, no pasa nada. Pero… yo no había visto a Musa-Syan con ninguna mujer y es raro que te invite a ti, por cierto, ¿Qué relación tienes con Musa-Syan?—Uno de los mechones de Suzuna comenzó a levantarse poco a poco a modo de antena.
—Bu….bueno… es complicado… ¿Por qué te sale una antenita de la cabeza?—Ako se veía nerviosa.
—Por lo menos esta vez no va dirigida a mi—Mamori comenzó a reír nerviosa, todo eso le daba mala espina.
—Mamo-nee no te preocupes que para ti también hay ¿Hasta donde has llegado con You-nii? Y no me mires así, que os vi en el partido.
—Esto…—Mamori cogió una cuchara y se metió un trozo de algo sospechoso de lo que había preparado Suzuna en la boca—¡Que rico esta esto! ¿lo has hecho tú Suzuna?
—No me cambies de tema. Y Ako, aun sigo esperando tu respuesta.
—¡Que alguien me salve!—Gritaron Ako y Mamori a la vez.
Hiruma, que en ese momento iba a ir al baño, vio la escena desde la puerta de la cocina. Esa maldita patines tenia entre la espada y la pared a su novia y esa chica que tenia por amiga. No sabia si salir a salvar a su maldita manager o quedarse simplemente a observar y tenia que confesar, que la segunda opción era más tentadora, ya que su maldita novia estaba completamente roja y le encantaba verla sufrir.
Cuando vio que su maldita manager parecía tener un cartel de "peligro explosión inminente" en su cabeza (debido a la vergüenza) decidió salir. Su maldita novia parecía estar más aliviada cuando lo vio aparecer, por ello quiso molestarla un poco más, después de todo, él era un demonio.
—Oye maldita enana no te metas en los asuntos de los demás ¿no ves lo nerviosa que estás poniendo a mi maldita novia?—Hiruma sonrió de forma demoníaca al ver el creciente sonrojo de la manager—Al final va a acabar escondida debajo de la mesa.
—You-nii ¿has dicho maldita novia?—Preguntó Suzuna emocionada.
El rubio sonrió y agarró a la chica por detrás haciendo que Mamori se comenzara a sonrojar aun más. Hiruma aprovechó la oportunidad para abrazarla con el otro brazo desde atrás y se puso mejilla contra mejilla.
—Sí, ¿algún problema maldita patines?
Suzuna se volvió medio loca empezó a gritar todo tipo de cosas incomprensibles debido a la excitación y emoción que sentía en ese momento, en definitiva, sabia que todo el tiempo tuvo razón con respecto a la "sospechosa" relación de esos dos, nadie se creía que ellos eran sólo manager y capitán, ella sabia que había algo entre los dos y que pronto se darían cuenta, pero habían sido muy lentos.
La chica se soltó del agarre del rubio. Cogió dos de los platos con la comida sospechosa y salió de la cocina intentando normalizar su corazón, algún día le iba a dar un paro cardiaco por su culpa, estaba segura. Hiruma la siguió mirándola con una total sonrisa de satisfacción y dejando atrás a Ako y Suzuna quienes todavía no podían creer lo que acababa de pasar.
Mamori entró al salón y dejó los platos encima de la mesa donde Yukimitsu, Jumonji y Musashi hablaban tranquilamente. Mamori suspiró cuando vio a Hiruma entrar en el salón y éste le sonrió yendo directamente hacia la mesa donde hablaban los otros tres chicos uniéndose rápidamente a la conversación.
La conversación entre los chicos se fue yendo poco a poco hacia el partido y las nuevas estrategias del equipo de Musashi, después de todo, Hiruma había ido desde un principio para eso, aunque Musashi no estaba muy por la labor de decir algo que tuviera que ver con el partido.
Monta miró desde lejos a la hermosa muchacha de ojos azules, aunque llevara un simple vaquero y una blusa blanca y holgada se veía como un autentico ángel, hermosa, como siempre. Monta pensó que esa era su oportunidad, debía decirle sus sentimientos a esa chica y conseguir que ella se fijara un poco en él. El chico mono se acercó al grupo y comenzó a hablar con Mamori sobre como le iba en el último año en Deimon, embobándose varias veces con la sonrisa de la manager.
—Esto…—Monta se puso cada vez más rojo y nervioso—Mamori-san… ¿te gustaría bailar conmigo un rato? Co… como hay música y eso…
—Claro ¿por qué no?
—¡felicidad-max!—Exclamó el chico en voz baja.
Monta se sentía como en el mismísimo paraíso, nada podría sacarlo de allí, su ángel había aceptado sin pensarlo si quiera, ya podía adivinar como iba a acabar todo en su vida, se veía rodeado de niños con esa cara angelical y esos ojos azules tan característicos de la chica.
Monta estaba tan metido en su mundo que no vio la mano que había parado a la manager segundos antes de que ésta se moviera un solo milímetro. Una mano agarró a Mamori por la cintura y la jaló para atrás. Mamori cerró los ojos esperando un golpe, pero cayó en algo que no parecía el suelo. La chica abrió los ojos y se quedó sorprendida con lo que vio. Estaba sentada encima de Hiruma y él seguía sentado en la silla, hablando con los tres chicos como si no hubiera pasado nada. Mamori miró a Musashi que parecía reírse aunque intentaba aguantarse y a Yukimitsu, quien tenia una expresión entre la sorpresa y el horror.
La chica se puso roja como un tomate, no podía creer que ese idiota lo hubiera hecho de nuevo. Monta volvió al mundo real y vio la escena, si había algo que lo podía bajar del cielo de un plumazo eso era sin duda alguna el demonio. Monta se fue poniendo blanco hasta que se desmayó, ese era su limite, el infierno.
—¿Desde cuando estáis saliendo vosotros dos? ¿Huuuh?—Preguntó Jumonji
—¡¿Huuuuuuh?
—¡¿HUUUUH?—Dijeron los otros dos hermanos.
—¡¿Saliendo?—gritaron los demás
Mamori comenzó a reírse nerviosa mientras Hiruma directamente ignoraba la pregunta y seguía a lo suyo sin preocuparse por nada. Después de que Mamori lo explicara todo siguieron con la fiesta, las preguntas incomodas de Suzuna y la investigación de Hiruma, hasta que decidieron que se había hecho tarde y tenían que ir a casa.
Cuando salieron vieron que estaba lloviendo y a Mamori le venia de perlas porque su casa estaba bastante lejos de allí y como ese día no llevaba ni siquiera paraguas estaba segura de que acabaría pareciendo una sopa.
—Oye maldita novia—Mamori se giró—Mi casa está más cerca, será mejor que te quedes hasta que pare de llover.
—Yo… está bien
Hiruma y Mamori se pusieron a correr bajo la lluvia. Seguramente, si se hubiera esperado en casa de Suzuna, habría podido hacer lo mismo que yendo a casa del demonio pero no sabia por qué en los últimos días, cuando ese chico le ponía esa cara seria, no podía evitar obedecer, después de todo, casi siempre tenia esa sonrisa burlona en los labios así que, era raro verlo así, tal vez, por eso no podía resistirse, la atraía demasiado, se sentía atraída por el mismísimo demonio y para su dicha o desgracia, no podía evitarlo.
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Cuando llegaron a casa de Hiruma el demonio le paso varias toallas, la verdad era que podía haberse ido a su casa tranquilamente porque ya no le quedaba espacio en el cuerpo para otra gota de agua, aunque fuera una gota minúscula.
Mamori se giró para poder secarse bien el pelo pero antes de hacerlo se paró en seco, no sabia cuando se había quitado la camiseta ese demonio pero eso la había puesto nerviosa, ver esas gotas resbalar por ese cuerpo fuerte y musculoso del demonio la hicieron darse cuenta de algo, estaba sola con un chico en su casa. La chica se empezó a poner roja, tal vez ese era el motivo por el que Hiruma la había invitado a ir a su casa aunque el demonio no parecía ser de ese tipo de chicos.
—Oye maldita novia sécate rápido, te vas a resfriar.
—S..s..¡sí!
Hiruma miró de reojo a la maldita mujer que parecía estar distraída, estaba roja de nuevo y parecía pensativa. El rubio llegó a pensar en preguntarle por qué andaba tan distraída pero tal vez era mejor no meterse. Hiruma se siguió secando y fue a su cuarto para cambiarse y buscarle algo a esa maldita mujer para que se cambiara, al final optó por volverle a dar su antigua camiseta de los Devil Bats pero cuando se acercó para dársela, la maldita manager pegó un salto para alejarse de él.
—¿Se puede saber que haces maldita novia?—Se estaba empezando a enfadar
—¿Yo? Na…nada—Mamori esquivó su mirada.
El chico comenzó a acercarse poco a poco a ella pero la chica se fue alejando de él con paso lento. El demonio ya estaba enfadado, no entendía por qué esa mujer se alejaba de él como si tuviera la peste, después de todo estaban saliendo y él no le iba a hacer nada. Mamori llegó al limite de la mesa y Hiruma se adelantó para poder acorralarla.
—¿Y se puede saber por qué huyes de mi?
Mamori no contestó simplemente se puso roja e intentó separase de él, el chico, al ver el intentó de fuga entendió lo que le pasaba a esa maldita mujer.
—Así que era eso…—Hiruma sonrió.
El chico besó a Mamori que paró de resistirse en cuanto sintió los tibios labios de él en contacto con los suyos. Cuando vio que la chica ya se había calmado comenzó a meterle una de sus manos debajo de la camiseta y subió lentamente por su espalda haciendo que la piel de la chica se erizara.
Cuando se separó de sus labios el demonio le sonrió pero no era una sonrisa de burla, era una sonrisa sincera de las que jamás se había imaginado ver en los labios de ese demonio. Mamori sintió que se desvanecería en cualquier momento entre sus brazos, tenia unas ganas de besarlo increíbles pero antes de que pasara, el demonio le dio un beso en la frente y se alejó.
—Mira maldita novia, no voy a volverlo a repetir, no voy a hacerte nada que tú no quieras y ahora sécate.
Hiruma le tiró una toalla, lo único que le faltaba era que esa maldita tonta se resfriara por andar pensando cosas raras. El chico se giró para alejarse un poco de ella pero algo agarró su camiseta por detrás. Hiruma miró para atrás y vio a la chica roja como un tomate estirando de su camiseta, se giró para verla de frente pero antes si quiera de decir una palabra ella lo besó de forma suave y tierna. El chico estaba bastante sorprendido, no sabia que podía significar ese beso pero cuando ella se separó de él empezó a comprender, aunque jamás se habría esperado las palabras de esa maldita mujer.
—Si eres tú Hiruma-kun…todo está bien…—Mamori le sonrió y acarició su cara.
El rubio estaba estático, anonadado, rígido, como un piedra, jamás se hubiera esperado esas palabras, pero tenia que controlarse, aunque después de eso lo dudaba mucho, se sentía igual de obsesionado que el lobo con caperucita y definitivamente esa noche esa caperucita que tenia delante no se le iba a escapar tan fácil.
Hiruma no pudo aguantar más y se lanzó hacia ella para besarla, la verdad es que en ese beso no quedaba ni la mitad de ternura con la que lo había besado Mamori segundos antes, había dejado los besos superficiales de "mojigata" para profundizarlo más, un autentico beso de demonio o lobo, no sabía distinguir lo que era en ese momento.
Para su desgracia, les empezó a faltar el aire y tuvieron que separarse un poco. Hiruma miró a la chica que tenia delante, sus mejillas estaban completamente encendidas y sus labios estaban adquiriendo un color rojo que a él le pareció bastante sexy. Hiruma la miró a los ojos, esos dos zafiros lo observaban brillantes y profundos, casi como si estuviera pidiéndole más y él le respondió con una sonrisa de demonio, dándole a entender que no tenia ninguna intención de parar.
Acto seguido, la volvió a besar repitiendo exactamente la misma operación aunque seguida de unas caricias que la hicieron soltar un pequeño gemido muy bajo pero lo suficientemente alto como para que su demonio lo oyera perfectamente, este sonido hizo que el demonio sonriera y decidiera ir un poco más fuerte.
Entre una que otra caricia, Mamori, sin saber cómo, empezó a sentir como sus piernas se movían solas hacia la habitación del demonio. El motivo estaba claro, Hiruma iba empujándola suavemente hacia su cama.
Segundos después, sus piernas no aguantaron más su peso y cayó para atrás chocándose con la cama. Al principio, pensó que se había caído, así que, se puso roja como una manzana por haber sido tan torpe, pero Hiruma siguió a la suya, se subió en la cama y siguió con lo que estaba haciendo. Se posó sobre ella y comenzó a acariciarla de nuevo, la camiseta de esa chica ya le estaba empezando a molestar de sobremanera así que le levantó los brazos y se deshizo de esa molesta prenda.
Mamori no podía dejar de suspirar cada vez que él la rozaba, se sentía tan bien que tomó la iniciativa y le quitó la camiseta a él, cambiándole el sitio para ponerse encima de él y comenzar a besar cada rastro de piel que se cruzaba en su camino.
Hiruma comenzó a sonrojarse levemente, esos jodidos labios calientes y esas manos tibias rozando su maldito cuerpo provocaban que su corazón se acelerara a una velocidad vertiginosa y su olor a vainilla aturdía su cerebro y no le dejaba pensar con claridad, lo que sentía en ese momento seguramente podría asociarlo con algún tipo de droga, nunca había sentido nada igual.
No era la primera vez que se acostaba con una mujer, pero con ella era diferente, con ella parecía un idiota sin saber que hacer, no quería hacerle daño, por eso, en todo ese tiempo, la había acariciado como si se fuera a romper en mil pedazos frente a él en cualquier momento, como si fuera una muñeca de porcelana, aunque por lo que parecía en ese momento, ese maldito ángel, se estaba convirtiendo en un autentico demonio.
El rubio no sabia cuando había pasado, pero sus pantalones habían desaparecido y ella se había bajado de la cama y se quitaba los suyos justo delante de él, en definitiva, esa jodida mujer se estaba convirtiendo en un autentico ángel caído conforme iban avanzando. Mamori volvió rápidamente a su sitio privilegiado encima de él y comenzó a besar su cuello, aunque él la paró.
—¿Sabes qué maldita novia…? Esto—Cogió el tirante del sujetador—Me molesta…—Dijo en su oído.
Mamori, entendió a la primera y le sonrió al chico. Cuando Hiruma se fijo la chica se había deshecho de la parte de arriba de su sujetador y la tiraba a un lado de la cama. Después de un rato, entre besos y caricias de la manager en su torso, Hiruma decidió que era hora de recuperar su posición, comenzó a hacer las caricias más intensas haciendo que la chica gimiera más fuerte. La chica le permitió acariciar cada rincón de su cuerpo, incluso esa zona tan intima que ningún hombre antes que él había tocado.
—Hi…Hiruma-kun—Mamori lo dejó escapar sin darse cuenta.
Sólo con oír esos sonidos tan provocadores que salían de la boca de esa mujer se podría volver loco, completamente loco. Ya no aguantaba más, se deshizo de toda la ropa que le estorbaba y se colocó entre sus piernas, separándolas. De repente, Mamori sintió una pequeña molestia en su vientre seguida de un placer que no había sentido nunca y agarró a Hiruma por la espalda acercándolo más a ella.
Los gemidos se fueron incrementando y las envestidas se hicieron más rápidas y profundas. Todo el cuerpo de Hiruma clamaba por hacer completamente suya a la muchacha que se desvanecía entre sus brazos y clavaba sus cortas uñas en su espalda.
La respiración de los dos era muy acelerada y los dos sentía la respiración del otro en el movimiento de sus pechos chocándose uno contra otro.
—Dilo—Dijo Hiruma entre gemidos
Mamori no entendía lo que decía además ni siquiera estaba segura de poder decir una sola palabra en ese momento, estaba casi en su limite y no sabía si podría aguantar mucho más.
—Mi nombre… dilo—A él también le costaba hablar, también estaba en las últimas.
Mamori se puso cada vez más roja, jamás y repetía, jamás lo había llamado por su nombre pero siempre había una primera vez para todo, aunque le diera mucha vergüenza, aunque si bien lo pensaba, en ese momento decir su nombre era lo menos vergonzoso.
—Yo…¡Youchi!—Gritó la chica.
Sus cuerpos ya no podían aguantar más y se sacudieron en una oleada de placer que los dejó totalmente agotados. Definitivamente, había sido la mejor experiencia de sus vidas. Hiruma se movió para caer al lado de la chica, intentó apaciguar su respiración que estaba demasiado alterada y miró a la chica quien había caído completamente dormida, esa chica tenia una capacidad asombrosa para dormirse en cuestión de segundos.
El chico sonrió y le dio un pequeño beso en los labios a su maldita novia. Hiruma se puso cómodo en la cama y decidió dormir, aunque en cuestión de segundos, esa maldita mujer se pegó a él de nuevo usándolo como un oso de peluche. Hiruma miró a la chica y suspiró, jamás podría quitarse ese complejo de oso de felpa de encima ni siquiera en esos momentos aunque, tampoco le importaba mucho.
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Mamori abrió los ojos sin saber muy bien donde se encontraba, era extraño, se sentía mejor que nunca y estaba calentita y cómoda donde estaba, la chica se giró y se encontró con la cara dormida de su demonio que estaba de lado al igual que ella.
En ese momento, los dos se encontraban cara a cara. Hiruma parecía dormir tranquilamente y podría asegurar que tenia un rostro bastante angelical mientras dormía. Mamori recordó todo lo que había hecho la noche anterior con Hiruma y se sonrojó, la verdad es que si lo pensaba bien, todo lo que había hecho era realmente vergonzoso, o más que vergonzoso.
La chica se fijo en los labios entreabiertos del demonio y sin darse cuenta comenzó a acercar su mano para tocarlos. Mamori los tocó suavemente intentando no despertarlo con el roce, aunque fue en vano, ya que el chico terminó por despertarse.
Hiruma abrió los ojos poco a poco y miró a la chica que lo había manoseado hacia unos segundos. El chico se incorporó un poco y miró la hora en el reloj de la mesita de noche. Era pronto, aun le daba tiempo a hacer miles de cosas antes del entrenamiento. El rubio se sentó un poco en la cama comenzó a alborotarse el pelo, lo que a Mamori le pareció un movimiento casi infantil, por lo que se rió.
—¿De que te ríes maldita novia?
—No es nada, no me hagas caso…—La chica siguió riéndose.
Hiruma miró a la chica que trataba de contener la risa y decidió vengarse tirándose encima de ella para hacerle cosquillas. Mamori no se lo esperaba y se sorprendió cuando el rubio empezó a tocarla. Mamori comenzó a reír aún más fuerte y se rindió muy rápido ante el demonio. Hiruma se volvió a recostar, se tapó con la sabana para poder seguir durmiendo y cerró los ojos, aunque la mujer que tenia al lado no parecía querer unirse a él.
—Esto… ¿quieres que te haga café?
Hiruma abrió un ojo y miró a la manager levantando una ceja en señal de confusión. La chica se incorporó haciendo que la sabana se resbalara por su torso llamando la atención del rubio que abrió los ojos a más no poder y se fijó en su maldita novia "en todo su esplendor".
La chica lo miró esperando su respuesta, en ningún momento la había mirado a los ojos, parecía estar ocupado viendo otro lugar pero desconocía lo que estaba mirando, tal vez a ella. Bajó la mirada y se encontró con que lo que miraba el demonio era su torso, completamente desnudo. En cuestión de segundos, la chica se tapó con la sabana y le lanzó una mirada de odio al rubio.
—Es pronto, no tenemos nada que hacer—Respondió el rubio al ver la ira de los ojos de su novia.
—Eres…eres…¿Por qué no te has girado cuando te has dado cuenta?—La chica estaba completamente roja.
Hiruma sonrió de forma demoníaca, ahí estaba de nuevo esa cara molesta que adoraba tanto, era demasiado divertido hacer que esa manager se molestara, divertido y excitante.
—Te vi anoche ¿hay alguna diferencia en verte por la noche y por la mañana maldita novia?
—Bu…Bueno no pero… ¡no importa! ¡estúpido Youichi!
Hiruma se paró y la miró de nuevo, o acababa de oír su maldito nombre salir de sus labios o se estaba volviendo completamente loco. Hiruma sonrió, es mujer lo volvía loco, era imprevisible y parecía estar acostumbrándose a decir su nombre, aunque no sin ese sonrojo característico, claro estaba. El chico la cogió del brazo y la tiró para atrás obligándola a recostarse junto a él.
Mamori se sorprendió y se dejó caer a su lado, la verdad es que no tenia ninguna intención de quejarse y mucho menos de irse de allí, se encontraba en la gloria al lado de su demonio, su primera vez había sido increíble. Aunque si lo pensaba bien no sabia si en verdad esa había sido su primera vez. Si confiaba en las palabras que le había dicho Hiruma a Agon, esa no había sido la primera vez y si no había sido su primera vez… ¿Cómo había sido en verdad?
—Youichi, ¿puedo hacerte una pregunta?—El chico solo contestó con un pequeño gruñido, parecía intentar dormir—Yo… esto… Según lo que le dijiste a Agon tú… ya te habías acostado conmigo antes pero…¿cuál fue mejor? Es por curiosidad…¿Cuándo estoy borracha o… sobria?—Mamori se sonrojó, en verdad le daba mucha vergüenza preguntarle una cosa como esa.
Hiruma no pudo evitar despertarse por completo ante esa pregunta, en verdad aun no había aclarado nada con ella del tema de la noche que, en teoría, había pasado con ella.
—Ummm… no sabría decirte maldita novia.
—¿Cómo que no? alguna diferencia tiene que haber ¿no?
—Sí, alguna jodida diferencia habrá pero no sabría decirte, teniendo en cuenta que yo no he hecho nada contigo cuando estabas borracha.
—¿Cómo que no?—La chica se sorprendió—Pero si estaba en tu cama medio desnuda, no, tú estabas en mi cama y yo estaba en ropa interior.
—La primera vez te dormiste a mitad, no llegamos a nada, y la segunda vez solo dormí contigo porque desde el principio no planeabas acostarte conmigo.
El demonio comenzó a sonreír dejando a Mamori medio ida y sin entender nada, entonces, lo de esa noche sí había sido su primera vez, por lo menos estaba más tranquila, sabia que ese demonio no era ese tipo de hombre pero entre tantos líos alguna que otra vez lo había llegado a pensar
—Vaya…—Se dio cuenta de algo—¡¿Y por qué no lo dijiste antes?
—Era divertido ver tu cara cada vez que lo intentabas aclarar kekeke además, no te preocupes, si quieres que compare, yo comparo ¡hay tiempo de sobra! Kekeke.
El demonio aumentó esa sonrisa que lo caracterizaba y se giró para quedar casi encima de la manager poniendo sus brazos alrededor de su cuerpo para que no se escapara de él.
—¿Y cómo vas a comparar si dices que no hemos hecho na…? No… ¡Hiruma Youichi! ¡Ni se te ocurra!
—¿Preparada para el segundo round maldita novia? ¡ya-ha!
Aunque en un principio se resistió un poco, no tardó ni un minuto en rendirse a los brazos del demonio porque nunca se había podido resistir a él y si tenia que estar sobria para poder disfrutar de su novio demonio, juraba no volver a probar una gota de alcohol, porque después de todo, no quería olvidar ninguno de los momentos que pasara con él.
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¡Por fin! ¡lo hice! ¡un lemon y no los interrumpí! y mirad que eso en mi es muy raro, pero en serio quería hacer este capítulo "sorpresa" con lemon incluido, para mis magnificas lectoras, aunque para ser sincera me daba un poco de vergüenza (todo por culpa de mi mente adolescente) pero ¡lo hice! Me salió un lemon raro pero por lo menos no los interrumpí, ya puedo morir tranquila, por fin hice mi primer lemon.
Me llevó bastante hacer el capítulo pero parece que por lo menos pude actualizar el fin de semana.
De nuevo ¡gracias a todas por los comentarios! Que conste que el merito de haber terminado este fic no es solo mío, todas vosotras siempre me habéis animado a continuar así que ¡gracias!
Y…¡Espero que os guste!
Rei sama18
