Este capitulo, supongo y espero aclare varias dudas, y nos vaya llevando al climax y desenlace de la historia. Siento si parece demasiado apresurado pero, estoy por llenarme de compromisos y no quiero dejar nada pendiente. Tengo que recordar que no puse éste fic en "M" por nada, y no, me encantaría advertir que hay lemon, jaja. Pero en este chap no lo hay, quizá el siguiente x3... En fin, espero no perderme en la trama.

DarthMC: Aquí te digo y les digo, ¿Quién es Fabricio? xD me costó realmente darle una temática no tan clicheada.

ASV: Pues avanzó a pasos agigantados O/w/O

SusyAkane: Creo que ese encuentro lo dejaré para las finalizaciones jijiji

En fin, espero les agrade y me disculpo, me he saltado detalles que me harían buena escritora, como darle revisión a lo que escribo, pedir a alguien su opinión, pero necesito ir finalizando antes de que mis compromisos en la vida real me absorban, y ya no hay tiempo. Gracias!

Ranma pertenece a Rumiko, y el fic es mío, bueno la trama, y que tiene información base del fic, "Juntos-Una Historia de Transformación y Tragedia" que el autor original es "Rowan Seven" y el traductor al español "Allbreyck" Gracias.

Lo que está con cursiva y entre comillas "Ejemplo" son frases que recuerden haber dicho los personajes en x tiempo.

Cusiva sin comillas Ejemplo son recuerdos.

Entre comillas sin cursiva "Ejemplo" pensamientos y alguna que otra cosa importante.


Capitulo 7 Fantasmas del pasado.

Beber no era algo que estuviera muy acostumbrada a hacer, pero ese día lo necesitaba y demasiado. Había ido al bar más cercano luego de haberse despedido de Ranma. No se ofreció ni quiso llevarlo a su casa, y al chico no le importó mucho realmente. Se les había pasado el tiempo en ese puente, lanzando piedras solamente. Y aunque hubiese querido llevarlo a su casa, ese día no llevó auto.

Entró a un restaurant bar, "Cosa Nostra" se leía en luces de neón en la entrada. Se sentó lo más alejada del lugar, en una mesa para dos. Un mesero le llevó la carta, y decidió pedir un shot, normalmente pediría sake, no era tan fuerte esa bebida, pero no le importaba mucho embriagarse un poco ese día, si algo agradecía de su vida como artista, era que las reuniones y cócteles en los que asistió como figura artística, le habían permitido conocer nuevas bebidas. Y entre ellas, su favorita, al menos para desahogar frustraciones, era el tequila. Una bebida mexicana que quemaba la garganta, bastante fuerte si se tomaba sola.

Nunca había ido al continente americano, pero había trabajado con gente de varias nacionalidades.

En ese momento no le importaba realmente rememorar esos tiempos. Por mucho que la compañía del joven Ranma en el puente, la haya relajado, no se encontraba tranquila, no podía estarlo. Había salido de Nerima con la intención de borrar su pasado, refugiándose en cualquier lugar donde le contrataran. Aunque de todos los sitios, radicó más en España, todo gracias a su actual mánager. Que en un tiempo la saturó de contratos, fuera para papeles pequeños, protagónicos, comerciales, teatro, hasta reportajes, pero Andy siempre le tenía trabajo.

Cuando estudió actuación, no pensó jamás llegar a tener semejante éxito y menos en Europa, únicamente quería olvidar y mantenerse ocupada. Necesitaba olvidar cualquier rastro de su compromiso con Ranma Saotome, necesitaba olvidar Nerima, y poco le importó llegar a olvidar también a su familia y amigos. Y la actuación realmente fue algo que eligió al azar cuando salió del bachiller, podía ser cualquier carrera, pero necesitaba una que la ayudara a esconder lo que realmente sentía, y en ese momento se sentía demasiado miserable, y demasiado molesta por la forma en que la gente la miraba, teniéndole lástima por lo que había sucedido con Ranma. ¿Y de qué otra forma podía ser vista? Si la tristeza en su rostro era innegable.

Fue por eso que en su último semestre en Furinkan, cuando por error llegó a la clase de teatro, y que la confundieron con el personaje principal, y la hicieron actuar debido a que se encontraban en ensayos. El papel que ese día improvisó se llamaba "Regina", justo en la escena que lloraba por su amado "Gabriel" que yacía muerto en sus brazos. En esa escena entró Akane, que no sabía qué hacer en ese momento.


¿Qué esperas?—le susurró su compañero, el que personificaba a "Gabriel"—Tienes que tomarme en brazos y llorar, ¡Recuérdalo!

Sonrió al recordar esa parte, incluso la maestra la regañó al ver que no hacía nada.

¡Lee tus líneas Regina!—exigió una mujer rubia de ojos café, blanca medio gordita que portaba una falda azul marino, tacones a juego con la falda y blusa blanca. Era la maestra Yukomo de artes escénicas en aquel tiempo de Furinkan.

Y se caracterizaba por un carácter bastante temperamental, y lo era, no permitió a Akane explicarle la confusión, y Akane no se esforzó en hacérselo notar, así que leyó las líneas de la parte marcada, y a los cinco minutos estaban de nuevo en escena.


Fue la primera vez que lloró abiertamente, luego de que pasaran tres meses desde que Ranma se había convertido en Ranko. Tenía que llorar por Gabriel, y en escena eso hizo parecer, pero realmente lloraba por Ranma. Cuando la escena terminó, Yukomo la felicitó, aunque se sorprendió de que el llanto fuera real, después se disculpó por confundirla con su protagonista, pues apenas le habían avisado que se había lesionado en deportes, y ya que la lesión tendría a esa chica en muletas, por quién sabe cuánto tiempo, fue que le pidió a Akane que ocupara el protagónico, pues la fecha de la obra era ya en dos semanas.

Y ella accedió, día y noche memorizó y practicó sus líneas, y el día que se presentaron, realmente la felicitaron. Suponía que al tratarse de una trágica historia de amor, no le fue difícil personificar los sentimientos de la protagonista, porque era lo que justo ella vivía. Ahí se dio cuenta que, aunque la tristeza no fue tan actuada, la gente creía que sí, pero le aplaudían y admiraban, más no la conmiseraban, y nadie, ni siquiera su familia a excepción de Nabiki (a la que ignoró totalmente), insinuó que algo tuviera que ver con Ranma. Y fue por eso que eligió actuación en la universidad.

Si lo pensaba bien, había progresado demasiado.

Llevaba ya su quinto shot, y sonrió nostálgica recordando los eventos que tuvo luego de su creciente éxito, cuando se le pidió que eligiera un seudónimo, a menos que quisiera revelar su identidad. Fue cuando eligió llamarse Momo Hirahara. Se habría puesto algo relacionado con Ranma o su familia, pero quiso entender que su seudónimo le daría la oportunidad de comenzar una nueva vida, y así lo quería. Y así había sido, al menos eso sentía cada que cambiaba de residencia por los contratos que le daban. Y que aceptaba, sin importarle dejar a su familia tanto tiempo. Se preocupó un poco después del aislamiento que se impuso, cuando Andy pasó la navidad y año nuevo con ella, reclamándole el que debería pasar esos días con su familia. En ese momento lo ignoró pero la idea se le metió, más cuando supo de sus sobrinos.

Pero no hizo nada por volver a Nerima, ni por ver a su familia, a excepción de algunas escasas llamadas por teléfono. Y habría seguido igual, de no ser porque accedió a ir a una fiesta con Andy, no tenía que ver con el trabajo, iría gente que conocía a Andy nada más. Andy la había invitado pero ya le había dicho que no iría, y al final, al verse sola en su apartamento, dándole de comer a su gata "Misa", fue que decidió asistir, Andy se alegró al verla y la presentó con todos, y entonces ahí lo conoció. Fabricio Barhydt, español con ascendencia holandesa, pelirrojo al igual que Andy, pero con ojos de color azul, blanco, alto y bien parecido. Con una personalidad bastante agradable. Recordó haberse asombrado por lo culto que era.

Elegante, educado, con sentido del humor, eso la hizo fijarse en él. Y con el tiempo y sin notarlo, comenzó a salir con él, comenzó a dejar que se infiltrara en su vida, tanto que luego de un año conviviendo con él, se unió en matrimonio. Le había sido difícil decidirlo, pero los años pasaban, la vida avanzaba, sus hermanas ya se habían casado y tenido hijos, y ella se había dedicado totalmente a su carrera. Así que, por miedo a quedarse en su pasado, le dio el sí, estuvo "felizmente" casada por cuatro años, viviendo en Sevilla. Tal vez habrían durado un poco más, de no ser que con el tiempo su flamante marido pasó de ser el fantástico hombre amoroso, que la comprendía y cuidaba, para ser un esposo controlador, inseguro, celoso. Pues en un inicio le pedía a Akane abandonar su carrera, de forma sutil, pero ella se negaba, aunque consentía aceptar sólo propuestas en Sevilla, o cerca de la ciudad, y mayormente papeles que no tuvieran tanto romance, ya no tenía tanto trabajo, y consideraba el hecho de dejarlo una temporada, para dedicarlo a su esposo e iniciar su familia.

Con el octavo shot, agradeció a Kami aunque dudara de su existencia, de que los intentos que tuvo por darle un hijo a su entonces esposo, no funcionaran. Pues se había vuelto cada vez más violento con ella. Y fue cuando cumplieron dos años y medio que decidió divorciarse, habló con él calmadamente, explicándole las razones, y obviamente se negó. Lo que no se esperó fue que él mismo la haya secuestrado en la casa de descanso que tenían en Italia, la tuvo ahí seis meses incomunicada, sin salir y quizá habría seguido ahí, de no ser porque Andy sospechara lo peor al no tener rastro de ella, y al ver a su amigo tan cortante cuando hablaban de ella. Fue Andy quien la sacó de ahí con engaños hacia Fabricio, argumentando que la prensa comenzaba a hacer chismes por la repentina desaparición de Momo de los reflectores, e incluso le hizo ver que realmente había productoras que pedían su participación en proyectos. De mala gana Fabricio accedió y Akane pudo salir de esa casa, volvería a vivir con él en Sevilla, pero no por mucho. Pues aunque Andy se lo haya pedido, le contó en uno de los trabajos, lo que pasaba entre ella y Fabricio.

Y aunque Andy no podía creerlo del todo, le ayudó con su divorcio desde las sombras, dejando a Harold Pelzer un amigo y abogado de su confianza a cargo del caso de Akane, y con la restricción del juez. Claro que Fabricio estaba fúrico, y no se quedaría conforme, menos cuando Akane ganó la demanda, no le exigía más que su libertad, aunque en el juicio tuvo que darle por órdenes judiciales una indemnización por los daños causados. Él juró vengarse, y fue por eso que Akane decidió desparecer de España, desaparecer a Momo, para volver a Nerima, para volver a ser Akane. Sin avisarle a nadie, así lo hizo.

No tuvo problemas en volver a adaptarse, pues ni siquiera Andy conocía su verdadera identidad, ya que aunque Momo, fuera su nombre público, lo había hecho real antes de irse de Japón por consejo de su anterior representante, cambiando sólo el apellido Hirahara por Sagara, así que para Andy y la gente con la que trabajaba, su verdadera identidad era Momo Sagara. Y aunque a Fabricio le habría dicho la verdad en su momento, no quiso hacerlo, porque Akane Tendo no olvidaba a Ranma Saotome, y si Akane aparecía en esa nueva vida, le costaría más trabajo fingir su progreso.

"Fue estúpido" pensó bebiendo otro shot, sólo se complicaba la existencia, ya se imaginaba las demandas que enfrentaría si se sabía que trabajó con una identidad falsa. Andy se lo había hecho saber esa misma mañana que hablaban de Fabricio. Y para su mala suerte Fabricio lo sabía, y aunque sólo no pudo probar que Andy le ayudó a librarse de él, lo había amenazado exigiéndole que volviera por Akane. Andy como siempre, intentó aparentar que él sólo iría porque Momo le hacía ganar buena pasta. "Sólo negocios" era lo que solía decir Andy. Aunque realmente iba a advertirle a Akane.

La orden de restricción no funcionaría porque era una orden de restricción hacia Momo Sagara, no hacia Akane Tendo, y antes, debería dar una buena explicación sobre su falsa identidad, las demandas que recibiera por parte de las televisoras, productores y demás con los que hubiese trabajado con esa identidad, y que por ahora Andy había conseguido silenciar a Fabricio, dándole a Akane esa obra en Tokio. Añadiendo que ahora sabía de su familia y su pasado. Quizá lo único rescatable, era que Andy no mencionó nada sobre Ranma Saotome, al menos nada que no conociera.

¿Qué haría ahora? Si huía de nuevo, Fabricio destaparía sus secretos. Y ya no quería pensar en la decepción que le daría a su familia, y a cualquiera que la conociera. Tendría que enfrentarlo, llegar a un acuerdo. Al parecer, por lo que Andy le había informado, Fabricio la obligaría a casarse de nuevo con él, pero con su nombre real, y delante de su familia. Una boda pública, ya que la anterior fue privada, sólo ellos y sus dos testigos. Quizá sólo para vengarse, atándola a él.

— ¿Y si solamente acabo con esto?—se dijo a sí misma al tomar su shot con la mano temblorosa, por la única solución que tenía en mente.

— ¿Y sí sólo dejas de beber?—la voz de un joven que apenas reconocía hizo que tirara su shot, por la impresión.

— ¿Qué haces aquí Ranma?—dijo al ver bien a su acompañante—No es un lugar apto para menores como tú.

El chico sonrió de lado.

— No lo dirías si realmente me conocieras Akane—comentó—De igual manera, no es un sitio para una mujer tan hermosa como tú.

— Tonterías—replicó sin fuerza, haciendo seña al mesero para que fuese a limpiar la mesa y de paso le diera otra ronda de shots. Pero Ranma no se lo permitiría.

El mesero se acercó y miró a Ranma con advertencia.

— Soy mayor de edad—mostró una identificación que el mesero revisó y entregó.

— Takashi—se refirió al mesero—Tráenos una botella a mi amigo y a mí—pidió Akane, el mesero asintió pero Ranma le detuvo.

— Trae la cuenta—ordenó.

— Pero ella…

— La cuenta—volvió a ordenar—Mi amiga y yo, nos divertiremos en otro sitio ¿No es así amiga?

Akane iba a protestar, pero al verlo a los ojos, y ver su mirada tan penetrante y profunda, no pudo objetar nada, asintió sonrojada.

— ¿Qué esperas?—le dijo Ranma al mesero al ver que no se movía, pues los miraba de manera extraña.

— Disculpe señor—dijo el mesero y fue por la cuenta.

Ranma pagó la cuenta, aunque no pudo evitar que Akane tomara una botella de whisky y se la cobraran también. Sólo así dejó que la sacara del bar.

— ¿Algún hotel por aquí amigo?—preguntó al mesero, antes de salir del bar, mientras tenía a Akane agarrada de la cintura, que bebía de la botella riéndose de momentos— ¿Amigo?—inquirió de nuevo Ranma al notar que ese mesero seguía viéndolos demasiado, en especial a Akane y no le gustaba como la veía.

— Sumimasen señor—volvió a disculparse—A tres cuadras hay un hotel, con luces de neón.

— Arigato

— Que se divierta señor—dijo en tono pícaro.

Ranma lo ignoró y se dirigió a ese lugar. Aunque habría querido llevar a Akane a su casa, sabía que ella no había llevado auto, pues aunque se despidió de ella horas antes para irse al dojo de su abuelo, la terminó siguiendo, pensando cuidarla sólo en lo que llegaba al dojo Tendo, pero se sorprendió al ver que se metía a ese bar. Ya suponía que no lo dejarían entrar con el uniforme del instituto, así que se quitó el saco y camisa, dejándose la playera de manga corta negra que siempre usaba bajo la camisa de la escuela. Guardó sus cosas en su mochila, y sacó una credencial. La falsa credencial que usaba cuando bebía con sus amigos en Núremberg. "Al final te volveré a dar uso" pensó al verla de nuevo. Despeinó un poco su cabello para darle un aire más rebelde, y se dirigió al bar, y como supuso, pidieron su identificación, y como siempre, nadie notaba la falsedad en ella, al menos eso siempre lo agradecería a su amigo Adolf (pues él les había falsificado las identificaciones al grupo de amigos). Después lo dejaron pasar y se mantuvo bebiendo una cerveza, a unas mesas de Akane, cuidando de que ella no lo viera. Aunque por como la veía, que bebía de principio disfrutando sus tragos, para luego beberlos de golpe, supo que no lo vería.

Conocía esa actitud, y sabía que Akane tenía algún problema atorado y lo desahogaba en el alcohol, él conocía esa actitud, así que la dejaría beber, al menos hasta que decidiera que ya era suficiente, porque si se aparecía, Akane lo regañaría y aparte de que no la dejaría desahogarse, tal vez jamás volvería a dejar que se le acercara, así que la dejó.

Y cuando decidió que ya era suficiente, se acercó a Akane quien no mostraba signos de que el alcohol le hiciera efecto aún, le había contado un whisky, dos cervezas y diez shots de tequila. Demasiado alcohol para una dama, pues sabía que el tequila era una bebida era fuerte, aunque quizá Akane tuviera resistencia. Se dio cuenta de su error cuando salió con ella del bar, apenas y podía seguirle el paso.


Llegaron a un edificio blanco, resaltando "Hotel" con letras en neón. Pidió una habitación, ayudando a Akane a subir las escaleras. Entraron a su habitación "102", "Al menos fue el primer piso" pensó Ranma aliviado. La habitación contaba únicamente con una cama matrimonial, en medio, un peinador, una pantalla de tv en frente de la cama, y un baño completo pequeño a lado de la cama.

— Ya fue suficiente alcohol por hoy Akane—le dijo al quitarle la botella a Akane, que se quejó por su acción.

— Estoy bien, déjame—le dijo claramente mientras intentaba recuperar su botella. Realmente le sorprendía que hablara tan bien, al menos para trastabillar al caminar.

— No, no estás bien—seguía forcejeando con Akane—Se acabó—alzó la botella decidido a esconderla, o bien a tirar lo que restaba de ella en el lavabo.

Pero no contó con que Akane tropezaría e impactaría sobre él, haciendo que ambos cayeran en el suelo, ella encima de él, y bañados con el whisky que quedaba, que era casi toda la botella y más cuando se rompió al impactar en el suelo, junto a ellos, mojando por la espalda a Ranma.

— Genial—musitó el chico fastidiado, pero al darse cuenta de la situación, al sentir a Akane sobre su pecho— ¿Estás bien Akane?—preguntó preocupado— ¿No te lastimaste?—pero Akane no contestaba—Akane, contesta—exigió intentando levantarse.

Más no pudo hacerlo, pues cuando lo intentó, vio el rostro de Akane totalmente sonrojado por los efectos del alcohol, acercándose al suyo, se sentía bastante nervioso, y más por la profundidad con que lo observaban esos ojos marrones.

— A-Akane—balbuceaba nervioso su nombre— ¿Qué ha…?—su pregunta murió cuando sintió los labios de Akane sobre los suyos, ¡Lo estaba besando!

Abrió los ojos totalmente sorprendido por el beso sin poder reaccionar, pero lo hizo cuando seguía sintiendo los labios de Akane moverse sobre los suyos, y cerró los ojos. Correspondió a su beso y saboreó el alcohol en los labios de ella, a pesar de ello le gustaba el sabor de sus labios, y profundizó el beso cuando hizo que abriera su boca para explorar su cavidad con la lengua, intentando llegar al paladar de ella, y Akane parecía pensar lo mismo, pues sus lenguas luchaban en una danza de alcanzar la garganta del otro.

De repente, Ranma reaccionó y cortó el beso, si seguían así, sabía que no podría detenerse, y no estaba seguro de aprovecharse de esa situación, ni siquiera estaba seguro de lo que había hecho minutos antes, aunque le gustara Akane, aunque todo ese tiempo no hacía más que acercarse a ella. No cambiaba el hecho que Akane era su maestra, mayor que él y lo más importante, que fue prometida de su tío, y aunque estuviera muerto, le debía un respeto a su memoria, internamente lo sentía así.

— Espera Akane, no—trataba de detenerla, pues Akane lo volvía a besar, pero él trataba de contenerse.

— Ya no puedo esperar Ranma—musitó entre besos que Ranma trataba de detener—Siempre te he amado…

Algo se oprimió en su pecho, era evidente que Akane estaba viviendo ese momento con otro que no era él. Otro que aunque lo admiraba y odiaba a veces, en ese momento lo estaba odiando más que en ningún otro tiempo. Admiraba a su tío, Ranma Saotome, por el gran artista marcial y personaje que fue, según sus abuelos y algunos conocidos de ese tío y que ahora eran amigos de él. Pero lo odiaba porque siempre tenía que ser comparado con él, por su enorme parecido a él, tanto que hasta el mismo nombre llevaban, y en su momento habría querido tomar hasta su apellido, al menos viendo que su padre no lo trataba igual que a su hermano Renji. No hacía distinciones obvias, pero siempre estaba más al pendiente de su hermano. Y cuando supo que su padre y su tío habían sido rivales, pareció entender, y aunque quiso dejar de ser comparado con su tío por cualquier detalle, los comentarios no cesaban. Y fue que empezó a odiarlo, y empezó a hacer todo lo contrario a lo que hiciera su tío, no estudiaría artes marciales de ningún tipo, así que dejó los entrenamientos que tenía con su madre.

Se cortó el cabello, y no permitió que le creciera más de lo debido, cambio sus vestimentas chinas, por ropa moderna. Y aún así no era suficiente. Pero cuando se mudaron a Núremberg, sintió que al fin descansaría del espectro de su tío. Pero su padre seguía tratándolo igual, parecía no ver sus progresos, y entonces decidió desviarse, tener amigos más grandes que él, que su madre no aprobaba, y aunque no haría lo mismo que ellos, como vagar, beber, lo terminó haciendo. Todo por curiosidad. Ya no se parecía a su tío excepto en el físico, pero ahora hacía sufrir a su madre con su actitud, y sería enviado a casa de sus abuelos. Las comparaciones volverían, eso pensaba.


Te equivocas—había dicho su abuelo—No eres ni la mínima parte de lo que fue mi hijo.


Y aunque su tono era despectivo, se alegró de escuchar eso por parte de su abuelo. Claro que Genma lo reprendió, porque señalaba que Ranma tenía lo que él no "Honor", y fue en ese momento que se rindió. Le dolía ver la decepción de sus abuelos cada que lo miraban, y no olvidaba el dolor que le hizo pasar a su madre, por ello cambió. No bebería más, aunque Genma advirtió que lo disciplinaria y reformaría de todas formas, mejoraría en sus notas, sería un buen nieto y buen hijo, pero no sería artista marcial, de ninguna escuela. Las comparaciones y comentarios seguían, y dejó de darles importancia y más cuando Akane apareció en su vida. Ella jamás lo había comparado con su tío, al menos no hasta ese momento, puede que no lo comparara, pero veía a su tío en él y eso le enfurecía, era peor que haber sido comparado toda su vida con su tío.

Su mirada cargada de amor, sabía que no era dirigida a él. ¿Alguna vez podría ella mirarlo así? No era necesario responderse, él sabía que no. Y aunque estuviera mal, decidió besarla de nuevo, corresponder a su beso, perderse en su aroma, en sus labios con sabor a licor, y en sus ojos llenos de amor, que aunque no eran exactamente para él, lo miraban a él y nada más.

Se incorporó y se giró dejando a Akane debajo de su cuerpo. Sintió los vidrios de la botella rota, pero los ignoró y volvió a besar a Akane que lo miraba totalmente sonrojada. La besó sabiendo que no debería, pero ¿Acaso un muerto protestaría? Era obvio que Akane seguía sufriendo por su tío después de muerto, y si él podía mitigarle un poco, al menos esa noche el dolor, ya lo haría. Aunque se sintiera culpable por aprovecharse del recuerdo de Akane, aunque odiara a su tío porque de nuevo su fantasma lo desplazaba, sentía dolor por ello, pero estaba una pequeña emoción, porque realmente se había enamorado de Akane, y ya se había resignado a ser sólo un buen amigo, y quizá tendría que resignarse a que ella no quisiera verlo de nuevo jamás, pero era su oportunidad, quizá la última.

Por esa noche, Ranma Hibiki aceptaría tomar el papel de Ranma Saotome, al menos en la fantasía de Akane Tendo.


En serio, les juro que lo iba a terminar en el lemon pero ya mi réloj dice que no xD, aparte, tal vez sea mejor un lemon sin ayuda del alcohol ¿no creen? Y bueno he considerado decir que la razón se le iluminó a Ranma jr y no hizo lo que se supone que hará, pero nahhh... En la vida real pocas veces razonas tanto xD... Y no todo es tan perfecto y rosa :/ y mejor así xP en fin.

Pobre Ranmita, peleando con un fantasma inexistente xD. Ya estamos por echar la bomba jujuju, vale pues ya es todo, Buen inicio de semana chicas y chicos :3

Mata ne!

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