Hola, actualizando antes de tiempo xD pero bueno, que importa.

DarthMc: Me parece que, pronto haré el encuentro :p

Mariliz1987: Sí ya voy considerando y preparando muchas cosas, incluso el encuentro de Ranko, digo no soy novata escribiendo xD, pero nunca había escrito ni de éste anime, ni una temática como ésta, es todo un reto :3

Aún así me alegra que les vaya gustando y tomando forma. Tampoco soy una romántica empedernida xD, pero espero darle un buen final ^^

Bueno sin más qué decir...

Ranma 1/2 pertenece a Rumiko, y el fic es mío, bueno la trama, tiene información base del fic, "Juntos-Una Historia de Transformación y Tragedia" el autor original es "Rowan Seven" y el traductor al español "Allbreyck" Gracias.

Lo que está con cursiva y entre comillas "Ejemplo" son frases que recuerden haber dicho los personajes en x tiempo.

Cursiva sin comillas Ejemplo son recuerdos.

Entre comillas sin cursiva "Ejemplo" pensamientos y alguna que otra cosa importante.


Capítulo 10 Mentir a medias.

Verlo en la entrada de su casa fue de lo más extraño para ella. Hacía dos semanas que Ranma ya ni se iba a quedar los fines de semana con ellos. Y verlo entre semana no era posible, porque tenía que irse a sus clases de actuación. Pero al parecer ahora había decidido visitarla saliendo de sus clases del instituto.

— Hola mamá—la saludó. Pero no de la manera tradicional.

— Okaeri Ranma-chan—saludó Ranko.

— ¿Y Ritsuko?—preguntó al quitarse los zapatos para entrar a la casa.

— Durmiendo, ya sabes—contestó— ¿Quieres que te ofrezca algo de beber?

— No, gracias, sólo vine a verte.

— ¿Sucede algo?

— No, sólo es una visita, tiene tiempo que no los veo—respondió de inmediato.

Y por alguna razón Ranko no le creyó.

— De acuerdo, gracias por la visita—sonrió y lo hizo pasar a tomar asiento en la sala. No lo presionaría por el momento.

— ¿Cómo has estado?—preguntó una vez que estaban sentados.

Realmente era extraño el comportamiento del chico, pero le contestó a sus preguntas, contándole las pequeñeces de su rutina diaria. Atender la casa, atender a Ritsuko, la novedad de que, Ryoga y Renji ya contaban con un GPS que ella les compró, para que pudieran dirigirse sin problemas a los lugares que tenían que ir, y al parecer había funcionado, ninguno de los dos se había perdido hasta el momento.

— Renji había dicho que se venía con sus amigos para no esperarme—comentó Ranma.

— Sí, lo hacía, pero llegaba muy tarde, porque se ponían a jugar en la calle o se iban a otro lugar, y no siempre le gustaba a Renji. Desde que le di el GPS ya llega en el momento que quiere o va a donde quiere sin que alguien lo guíe—dijo Ranko.

— Debe ser difícil depender de alguien más para eso ¿verdad mamá?

Por un momento, ambos comprendieron la situación de Ryoga y Renji, el de no saber dónde te encuentras y tener que llegar a algún sitio. Y llegar después de varios días. Ranko recordó aquella vez en que Ryoga lo retó a pelear en el patio de su casa, cuando eran niños, cuando no había ido todavía a Jusenkyo, se preguntó si, de haber llegado a tiempo ese día, ¿Ryoga se habría ahorrado el tener que seguirlos a China por años? Si se habría ahorrado, la maldición de haber sido un cerdo.

Y Ranma sólo recordó las veces que hacia desatinar a su hermano cuando jugaban en el patio. Dejó de hacerlo cuando buscarlo por horas ya no era divertido, y terminaron jugando dentro de una habitación, hasta que simplemente dejaron de jugar, de convivir como antes.

— Al menos ya encontraste una solución—le dijo—Así que, si Ritsuko-chan hereda ese defecto, será cuestión de que aprenda a usar su GPS nada más.

— Espero que no—suspiró Ranko—Ahora sólo falta encontrar a tus abuelos para darles también un GPS, aunque se han perdido juntos por años, ya deben estar acostumbrados.

Rieron un poco al recordar a los padres de Ryoga, Ranma convivía muy poco con sus abuelos paternos, de hecho muy pocas veces los había visto. La última vez fue antes de que se fueran a Alemania, y de eso ya habían pasado siete largos años.

— ¿Y tú cómo has estado? Creo que ya hablamos mucho de mi aburrida vida—bromeó Ranko.

Sí, habían llegado al momento que menos quería llegar el muchacho. Pero era su madre, confiaba en ella, tal vez no en todo, pero sabía que podía contar con ella.

Lo vio dudando, ya suponía que algo le pasaba.

— Vamos, ¿Sabes qué puedes decirme lo que sea?—animó Ranko—Aún si me dijeras que volviste a recaer, trataré de no enojarme y ayudarte.

— No, no es eso—le dijo antes de que pensará algo que no era—Ya no tengo problemas con la bebida, de hecho no creo que los haya tenido alguna vez, tal vez sólo bebía por rebeldía.

Lo dijo recordando que el día que estuvo en el bar con Akane, sólo bebió una cerveza y si en verdad fuera un alcohólico, habría bebido de más y ni hubiera podido cuidar de Akane.

— ¿A qué te refieres?

— Fui a un bar hace unos días—comentó—Bebí sólo una cerveza, y estuve horas ahí y fue lo único que bebí.

— De acuerdo—eso no se lo esperaba— ¿Qué hacías tú en un bar Ranma?—ahora su tono era de molestia y advertencia.

¿Y así pretendía que confiara en ella? Se rió mentalmente, pero la entendió.

— Cuidaba de alguien—confesó.

— ¿De quién?

— Te contaré todo, sólo no te alteres por favor—pidió.

— Está bien—tomó un poco de aire seguro para calmarse—Vamos a la cocina, me cuentas en lo que termino la comida.

Ranma asintió, agradeciendo internamente que su madre no fuera igual que su padre. Con su padre seguro ya estaría siendo noqueado con sólo haberle mencionado que bebió una cerveza. Y su madre, no sabía si realmente su mamá fuese una madre normal o no. Pero le gustaba saber que al menos, desde que él se mudó a Japón hablaban más, y ahora que ella había llegado a Nerima también, su relación había mejorado un poco, aunque de repente pareciera que él se alejaba de ella. No sabía si con Renji ella sería igual, o sólo era así con él, ya que desde que tenía memoria él se apegó mucho a su mamá, y Renji a su papá.

— Te escucho—le dijo en tono serio, mientras sacaba el arroz del horno.

— Bien—comenzó—Ya conoces a Akane Tendo ¿verdad? La ex prometida del Tío Ranma—explicaba—Bueno, yo la conocí hace unos meses…

Y con sólo mencionar su nombre Ranko se perturbó pero intentó mantener la calma y seguirlo escuchando.


Esperaba que pidiera su orden, pero ella miraba la carta del menú sin elegir nada ¿Era tan difícil pedir una hamburguesa con papas y un refresco de cola?

— Akane, es la tercera vez que pasa el mesero a preguntarte y no te decides por nada—le dijo Andy. Quien ya tenía ahí su hamburguesa doble con papas y refresco.

— No se me antoja nada—contestó— Pediré un vaso con agua.

— ¿Qué?—casi se atragantaba con su hamburguesa— ¡De eso nada!—llamó al mesero—Tráigale una hamburguesa con queso, una orden de papas y un refresco de cola ¿entendido?—ordenó autoritario y el mesero asintió, anotó rápido el pedido y se fue.

— ¡Oye baka! Es mi orden, no tu orden y ya te dije que no se me antojaba—se quejó.

— Sí, pero no has comido mucho últimamente y tu padre ya empieza a preocuparse, por eso te traje a comer conmigo.

— ¿Y tenías que elegir WcDonald's?

— ¿Qué tiene de malo WcDonald's?—preguntó inocente.

— Vaya forma de preocuparte por mí Andy…—ironizó rodando los ojos.

— Como sea, te comes lo que te pedí—ordenó.

— ¿Tengo opción?

— No, no la tienes—le dijo viendo que el mesero ya le traía su orden.

Agradeció y sin mucho ánimo comió lo que le habían pedido. Tenía razón en que esos últimos días no le daba mucha hambre que digamos, pero era normal, la fecha de la obra se acercaba y no sólo eso. Tendría que volver a ver Fabricio quisiera o no, eso y ver ¿Qué pretendía con ella ahora? Además si contaba con que ahora entendía mejor la gravedad de lo que había ocurrido con su alumno, todo se le juntaba, y en su momento hablaría con él. Por lo que había sabido en la escuela, lo habían suspendido por pelearse con una chica del taller de mecatrónica, y lo peor es que no se dio cuenta ¿en qué momento se salió? Fue Kuno quien la llamó para comunicarle del incidente y pedirle que tuviera más control sobre sus alumnos. Se disculpó con el director y el sensei Yori.

Aunque Yori, realmente no estaba molesto, le comentó brevemente que Ranma había sido su mejor alumno y lo sorprendió cuando eligió el taller de arte. Incluso le había mostrado el trabajo que les había encargado a los alumnos ese día, y que Ranma con una habilidad impresionante ayudó a terminar a sus compañeros. En verdad que los adolescentes daban dolores de cabeza, pensaba Akane.

— ¿Y qué tal estuvo tu clase?—preguntó Andy al verla comer tan pensativa y callada.

— ¡Odio dar clases!—fue lo primero que dijo y Andy rió.

— ¿Ahora qué hicieron?—preguntó imaginando que de nuevo le hablaría de los problemas que le daban sus alumnos del instituto de arte, ya que de Furinkan no recibía tantas quejas.

— No, ahora no son los del instituto de arte, con ellos ya me apegué a su dichoso calendario y las cosas funcionan mejor desde entonces—comentó Akane.

— ¿Entonces ahora el problema es Furinkan?—se burló.

— El problema es Ranma, ese es el problema—dijo mientras tomaba una papa.

— ¿Ranma? ¿Qué tiene que ver tu ex prometido con Furinkan?—confundido—Bueno si dijiste que ya estaba muerto.

— ¿Y acaso hay sólo un Ranma en el mundo Andy?—sarcástica— Es cómo si pretendieras que sólo existen una Akane y un Andrés en el mundo, bobo.

— Graciosita

— Yo hablo de un alumno que así se llama también—dijo.

— Ah ya—comprendió— ¿Y qué pasa con Ranma-chan?

Le comentó lo que había sucedido horas antes y Andy se empezó a reír.

— ¿Qué es lo gracioso?—preguntó al verlo tan divertido.

— Nada, que mi querida Momo ha conquistado a su alumno—burlón.

— Eso no es divertido—dijo seria.

— ¿No? Digo a mí también me habría encantado cumplir mi fantasía con mi maestra de matemáticas, Elena Torres—lanzó un suspiro enamorado recordando a aquella mujer.

— No sé porqué me desgasto hablándote a ti de esto—dijo Akane resignada.

— Porque soy tu mejor amigo, te entiendo y no te juzgo—le sonrió triunfante.

— ¿Mi mejor amigo?—se burló haciéndose la incrédula.

— Ya sabes que sí mujer.

— En eso tienes razón…

— Oye Akane—bajó la voz acercándose un poco a ella, quedando muy cerca de su oído, ya que estaban sentados en una mesa de cuatro, pero él se había situado a su derecha— ¿El Ranma del que hablas es… con quien te fuiste a divertir aquel día?—preguntó en español, no quería que alguien los entendiera.

Akane lo miró asustada. ¿Cómo es que Andy…?

— Escucha, ese día me pediste que te dejará sola y que tomara un taxi, pero la verdad es que te seguí—confió, siguiendo hablando en español—Claro que te perdí la pista, pero luego de un rato te encontré en el puente, lanzando piedras con un muchacho, y cuando lo reconocí, recordé que era el chico al que le dabas clases de arte en tu casa, por eso me regresé al dojo, porque te vi tranquila con él, y bueno ese día no llegaste, además llamó una mujer preguntando por el chico, dijo que era su mamá—comentó.

— Pero según les había dicho que se quedaría en casa de un amigo—pensó en voz alta pero en japonés, y se dio cuenta de que se había delatado.

— ¡¿Es en serio?!—sorprendido— Yo creí que sería mera coincidencia mujer—decía Andy atónito todavía y siguiendo con su idioma.

Akane estaba sonrojada, muy avergonzada, para empezar ¿Cómo no se dio cuenta que la había seguido Andy? ¿Cómo no se dio cuenta que Ranma la siguió hasta el bar?

— Dijo que no había pasado nada—soltó, ya olvidando su comida. Y empezando a utilizar el español también.

— ¿Cómo que no pasó nada?—preguntó Andy.

— Vale Andy, no será posible decirte que no quiero hablar de esto—dijo derrotada—Eres mi mejor amigo y espero no me traiciones de nuevo.

— ¡Que yo no te traicioné tía!—se exaltó— ¡Joder! ¡El imbécil de Fabricio dio contigo y te investigó mujer! Si antes me hubieses dicho sobre tu pasado, yo te habría ocultado ¡¿Cuánto más tengo que decírtelo coño?!—reclamó conteniendo el volumen de su voz, pues no quería llamar la atención.

— Está bien, tienes razón, lo siento ¿vale?—dijo la mujer.

— No creo que me creas pero no importa, suelta lo que hiciste ese día—dijo—Necesito saberlo sea porque confíes en mí o no, también podría afectarte en tu carrera ¿comprendes?—la miró a los ojos directamente—No tienes que darme detalles si no quieres, pero entre menos información me ocultes mejor, por Fabricio—dijo y Akane asintió.

Fue entonces que le contó simplemente que había ido a un bar, porque necesitaba relajarse, bebió de más, y de repente su alumno apareció y se la llevó del bar. Le contó que no recordaba la parte del hotel, pero cuando dejó al chico en su casa, éste le dijo que no había pasado nada, y sobre lo de la excusa que dio de quedarse con un amigo.

— ¿Y le creíste?—preguntó Andy.

— En ese momento sí—contestó—Vale hasta lo de que se quedó en casa de su amigo y que dices su mamá llamó, así que no debió ser cierto—meditó.

— Pero entonces…

— Sí pasó algo Andy, digo en ese momento supuse que no, pero eso se siente, lo recuerdes o no, más cuando llevas tiempo sin…—se sonrojó sin poder decirlo.

— Sin coger ¡Dilo sin pena mujer!—exclamó—Cuando llevas tiempo sin coger—terminó su oración serio pero sonriendo.

— ¡Andy!—reprendió dándole un ligero codazo.

— ¿Qué?—se sobó—Mientras no me digas que el cabrón se aprovechó de ti, en tu estado etílico, no creo que tenga algo de malo, eres una mujer con necesidades también y él no es tan niño ¿sabes? Está en la edad de la punzada.

Akane se sintió avergonzada y le evitó la mirada.

— No abusó de ti ¿verdad?—dijo con cierta advertencia, pero cuando vio el rostro confundido de Akane, decidió explicarse mejor—Digo, puede que no lo recuerdes pero quiero decir…

— No, no lo hizo—interrumpió—En estos días he tenido algunos vagos recuerdos y creo que yo fui quien lo besó…—sonrojada.

— ¿Así que, tú abusaste de él?—se burló Andy.

— ¡Claro que no!—contestó de inmediato—Bueno…espero—dudó mirando hacia su plato.

Verla así de confundida e indefensa, le hizo sentir como si estuviese con una niña pequeña, Momo o Akane, sin duda era una mujer fuerte y por eso la admiraba, pero la admiraba más cuando la veía así de cohibida. Le dio un beso fugaz en la mejilla, y Akane lo miró sorprendida y sonrojada. Le abrazó por el hombro.

— Mi pequeña niña comienza a divertirse—dijo entre un deje de burla y ternura.

— ¿De qué rayos hablas?—incómoda.

— Nada—sonrió.

— ¡Ya suéltame!—dijo entre dientes.

— Vale—la soltó—Primero que nada, ojalá hayas tomado precauciones ese día Momo y sabes a qué me refiero ¿no? Digo, ya de por sí es alarmante que hayas tenido una aventura con tu alumno, para que luego salgas con una sorpresita y se terminen graduando los dos ¡Pero en el arte de ser padres!—se burló Andy, pero cuando vio el semblante sombrío de Akane quiso morderse la lengua.

— Andy, tú ya sabes que yo no…—no se atrevió a continuar.

— Vale, discúlpame nena, lo siento—se disculpó mientras le tomaba la mano derecha y le depositaba un beso en ésta.

— No te apures—le dijo haciendo que le soltara la mano—En fin ¿Crees que esto afecte a Momo?—preguntó cambiando el tema.

— Si alguien supiera que eres Momo sí, pero ibas como Akane—meditó—No creo, ya que muy pocos conocemos esa faceta. Aunque revisaré por si acaso—le dijo recordándose que Fabricio si usaría esa información en su contra, si la tuviera.

Sólo esperaba que Akane no estuviera siendo investigada por Fabricio, pues fue lo que Andy pidió como condición a Fabricio, de que en el momento que él estuviese con Akane, Fabricio dejaría de investigarla, y según el hombre así sería, más no confiaba, y se mantenía alerta por si acaso.


Una sonrisa adornaba su rostro, era de satisfacción. La satisfacción que se siente al saber que se tiene el control sobre una persona. Ese poder de superioridad al saber que, podía ayudar o destruir a ese alguien, como si fuera un Dios, tenía en sus manos el destino de es persona si quería, su vida y su muerte, y lo saboreaba, lo disfrutaba, más porque ese alguien tenía cuentas pendientes con él. Y claro que se las cobraría con creces, él no olvidaría nunca la humillación recibida, y la forma en que fue engañado aquel día, no. Por ahora podría divertirse haciendo creer que no pasaba nada, que estaba consciente del error que cometió, y del horror también, poniendo su mejor cara para que al menos ella volviera a confiar en él. Y si no lo hacía, si no quería entenderlo, entonces sí tendría que utilizar sus cartas ocultas. Después de todo la tenía en sus manos, y conforme pasaba el tiempo, se daba cuenta que realmente podría destruirla si quería.

Un brillo apareció en sus ojos azules cuando miró su escritorio y tomó el sobre amarillo que estaba ahí, mirándolo como si fuera lo más valioso que tenía, y realmente lo era. Ahora comprendía mejor a su presa. Lo guardó bajo llave y salió de su despacho personal. Se dirigió a la salida de su casa, que era un tanto grande pues del despacho, pasó por un pasillo que lo condujo a la sala de estar, una sala decorada con muebles modernos pero elegantes. Recordó que ella había sido quien había elegido la decoración, a él también lo había dejado participar. "Buenos tiempos" se dijo a sí mismo recordando las veces que juntos acondicionaron esa casa. Siguió su camino a la puerta.

— ¿Va a salir señor?—preguntó su mayordomo. Un hombre de unos cincuenta años aproximadamente, de menor estatura que el otro hombre, delgado, caucásico de apariencia inglesa, y muy educado.

— Evidentemente—contestó seco.

— ¿Quiere que le prepare el auto?—ofreció mientras le daba su abrigo a su señor.

— No, yo mismo lo tomaré Craig, gracias—se despidió—No me esperen, llegaré tarde.

— Buena suerte, señor—dijo Craig al cerrar la puerta y suspiró fastidiado. Su señor no entendería de modales, tuviera la edad que tuviera.

— ¿Se ha ido?—preguntó de repente una mujer de cuarenta y pico de edad, que llevaba una bata de color vino, con botones blancos al igual los bordes del cuello y mangas de la bata. Usaba un pantalón negro de vestir y zapatos bajos del mismo color bien lustrados. Era de tez blanca, también de ascendencia inglesa como Craig, de cabello castaño, y delgada.

— Si Annie, ya se ha ido—comunicó Craig.

— Creí que se quedaría a comer, Leyna y Joke ya habían preparado la mesa para el señor—comentó.

— Entonces será mejor que la preparen para el personal, Annie—dijo— El amo no vendrá hasta tarde, ha ordenado que no se le espere.

— Está bien—se resignó, recordando que ya eran así las cosas siempre, al menos desde que su señora había dejado la casa—Llama a los chicos por favor, Craig—pidió, refiriéndose al chofer y al jardinero de la casa, ya que eran los únicos que faltaban.

Craig asintió y salió a buscar a sus otros compañeros. Al menos en esa casa, acostumbraban a tomar la hora de la comida todo el personal junto. De las pocas cosas, que su antigua señora cambió en esa casa, y en ellos especialmente. Y aunque ahora no estaba, por ella habían aprendido a tratarse mejor entre ellos.


Miraba a Ranma jugando con Ritsuko, ya habían terminado de hablar. El chico le había contado lo de aquel día que la tenía preocupada. Ya que esa vez, sus padres le comentaron que Ranma se quedaría en casa de Meng, y le pareció extraño dado que acababa de haber visitado a Ukyo, y vio al muchacho quien no le comentó nada al respecto, salvo que no lo había visto desde su clase de algebra de la mañana.

Pero había decidido no delatar a su hijo, había llamado al dojo Tendo recordando que Akane le daba clases de arte. En un principio no vio con mucho agrado que Ranma conviviese con Akane, pero sus padres le habían dicho que no tenía nada de malo, que realmente el muchacho apreciaba a Akane, seguro por todo lo que le habían contado de "el tío Ranma" con Akane, y que la misma Akane al saber la verdad sobre ese cuento, había reaccionado bien, y trataba bien al muchacho.

Aunque sí le había sorprendido escuchar de su hijo, que Akane había bebido aquel día, y que si él dio con ella fue porque había ido a buscarla para terminar una escultura de cerdo que le dejó como ejercicio días antes. Fue así como él la sacó del bar usando una credencial falsa y que Ranko quiso confiscar en el momento que se la mostró, pero Ranma sólo le hizo ver que gracias a esa identificación pudo sacar de ahí a Akane, salvándola quien sabe de cuanto borracho para luego llevarla al dojo Tendo y él irse a acampar debajo del puente. Conociendo a los Tendo, le habrían ofrecido a Ranma quedarse en su casa. Y Ranma que Soun lo hizo pero él se le escapó. No tenía mucha lógica, más sólo le advirtió que tuviese cuidado, y aunque no estaba de acuerdo le dejó su credencial falsa, prometiéndole que no volvería a esos sitios, y el muchacho se lo prometió. Ya luego se enfocaron en que estaba indeciso entre seguir en el taller de arte, o volver a mecatrónica.


¿Qué no habías entrado porque te gustaba una chica de ese taller?—le había recordado.

Sí, pero me es difícil actuar como protagonista en la obra, sabiendo que besaré a la chica que eligieron como protagonista por ser la mejor en el salón y que obviamente no es la chica que me gusta—le dijo indignado—Además, la chica que me gusta es mejor que la que dicen es la mejor en la clase—bufó.

Ranko sonrió enternecida, debía gustarle demasiado esa chiquilla, para estar así de molesto.

¿Y si empiezas diciéndome los nombres, en lugar de la chica y la protagonista?—preguntó divertida.

Vale, la protagonista es Himeko, y sí realmente es buena, hasta Akane la considera una genio, pero ¡Cómo fastidia!—se quejó—Aprovecha cualquier cosa para acercarse a mí, y a mí ni me interesa, se lo he dicho pero no entiende, ahora imagínate ¿Cómo me sentí cuando me eligió como protagonista?—indignado

¿Y porque te molesta que te haya elegido como protagonista?

¿Pues por qué más?—obvió su pregunta—El príncipe Drago, o sea yo—explicó—Tiene que recitarle absurdos poemas de amor a Elena, que será Himeko ¡Además de darle un beso, al final de la obra!—molesto— ¡Y para colmo, Akane no dijo nada!—enojado.

Oye ¿Qué tiene que ver Akane en eso?—preguntó.

Pues nada mamá—se le notó cierto atisbo de duda en su voz pero continuó—Akane sabe que no soy su mejor alumno, menos en actuación, ella no eligió quienes serían los personajes porque dejó que Himeko dirigiera la obra al ser su mejor alumna—explicó—Pero dijo que la supervisaría, y debería saber que yo no soy la mejor elección para ocupar ese papel, tal vez Renzo Hideki sí, él es mejor que yo en actuación y estoy seguro que brincaría de gusto al saber que tiene que declarársele con poemas y besarla al final de la obra—bufó.

Ranko terminó de digerir lo que Ranma le decía, y aunque le divertía como Ranma se ponía por el hecho de tener que besar a alguien que no quería, no le agradaba que se menospreciara.

Pero no pienso besarla—dijo con decisión Ranma—No voy a besar a Himeko, ni en actuación ni en serio.

Casi creyó que le veía un aura dorada rodeando al chico. Y se rió, Ranma le miró confundido.

Oye, ¿En verdad no puedes con un beso?

Es que no es sólo un beso mamá—se quejó—entiende.

Vale, lo entiendo—le dijo—Pero lo que no puedo entender es que tú mismo te menosprecies.

¿De qué hablas?—preguntó.

Que sea que, te hayas metido a arte dejando tu pasión por la mecatrónica a causa de ¿Cómo dices que se llama la chica que te gusta?—preguntó recordando que no se lo había revelado aún.

Ranma se quedó callado, era fácil hablar de Himeko porque en verdad existía y su mamá no la conocía. Pero ¿Hablar de Akane? En definitiva no podría decírselo, porque sería todo un problema, debía inventarle un nombre pero ¿Cuál?

¿Qué? ¿Acaso no merezco saber su nombre?—preguntó Ranko al verlo callado.

De repente recordó que sí tenía un nombre para Akane.

Adachi Natsumi, así se llama—le dijo y Ranko sonrió—Pero le gusta que le llamen Natsu—reveló, después de todo no era una mentira completa.

Vale, ya sea que, por Natsu hayas cambiado de taller, y veas que no eres tan bueno en ello porque no es tu pasión, y yo te dije jovencito ¡Que no aparentaras lo que no eras!—regañó y le dio un codazo en las costillas, pues lo tenía de pie junto a ella en la cocina, ya había terminado la comida—Pero, demuéstrale que puedes con eso, con la obra, con el papel protagónico y el beso.

¿Qué?—horrorizado al escuchar la última palabra— ¿No hablas en serio?—y cuando vio el semblante serio y decisivo de su madre supo que no tenía opciones—Ok, sí hablas en serio—resignado.

Así es, y por esa razón, no quiero volver a escuchar que te compares de nuevo con Renzo o cualquier otro compañero que creas que es mejor que tú—le dijo—Dado que tú elegiste montarte éste lío metiéndote a arte por Natsu, hazte responsable—sentenció— Y sí, puede que Himeko se pase de lista, pero ya se te ocurrirá algo para ponerla a raya, y no culpes a Akane de que acepte las decisiones de Himeko, pues confía en ella, al igual que confía en ti ¿o me equivoco?

Ranma miró a su madre, y no sabía que decirle, tenía razón, pero ¿Realmente Akane confiaba en él?

Si no confiara en ti, seguro le habría pedido a Himeko que pusiera a alguien más—continuo Ranko diciéndole a su hijo que no le decía nada—Y créeme, conozco a Akane, así que no dudo en que ha depositado un voto de confianza en ti, aún viendo que eres un mal alumno—le revolvió los cabellos como lo hacía cuando era un niño, y Ranma le sonrió.


La charla con su hijo, le había ayudado a entender muchas cosas, y al parecer lo notó más tranquilo luego de que hablaran. A ella le seguía preocupando el haber sabido que Akane fue a beber sola, y de no ser por su hijo Ranma, seguramente alguien se habría aprovechado de su estado en ese bar. Y le era extraño, nunca vio a Akane beber, pero ¿debería sorprenderse? Tenían años sin verse, las cosas entre ellos no quedaron tan bien que digamos, y era obvio que ya no se conocieran tanto.

— Oye hijo—le dijo a Ranma, quien la volteó a ver, estando sentado en el suelo con Ritsuko en sus brazos— Gracias por haber cuidado de Akane.

— Por nada mamá—contestó un tanto contrariado, pero debía suponer que al haber sido la prometida de su hermano fallecido, su madre le guardara aprecio a Akane.

— Y te quiero pedir un favor—se acercó a su hijo quedando a un lado de él.

— Dime.

— ¿Podrías… seguir cuidando de Akane?—le dijo con cierta dificultad y sin mirarlo, y Ranma se extrañó ante tal favor—Olvida eso—se retractó—Eres muy joven para llevar cargas ajenas, de todas maneras gracias—está vez si lo miró a los ojos.

— No te preocupes mamá—le dijo el chico viéndola a los ojos—Yo seguiré cuidando de Akane tanto como pueda—le sonrió y Ranko asintió.

Ranma se levantó del suelo con Ritsuko, quien únicamente miraba a su hermano y a veces a su mamá, había dejado de reír desde que ambos conversaron en ese instante.

— Oye mamá—habló Ranma un tanto temeroso— ¿Puedo decirte algo y no te enojas?

— Dime—su tono de voz fue serio, sabía que sí iba a enojarse.

— Me han suspendido de la escuela por tres día, por pelear con una compañera de clase—soltó sin pausa.

— ¿Qué dijiste?—preguntó—No te entendí.

— Dije que… me han suspendido por tres días… de la escuela, por pelear con una chica en clases—tragó saliva al terminar—Por favor no te enojes…

— No me enojo cariño—sarcástica—Claro que no, no me enojo—dijo con voz tétrica.

— No, lo que le sigue—dijo asustado y con Ritsuko en brazos, empezó a correr.

— ¡¿Cómo carajo se te ocurrió pelear con una mujer?!—comenzó a perseguirlo por la casa.

— Okaasan ¡cálmate! ¡Tengo a Ritsuko en brazos!—gritó.

Y así comenzó la persecución, al menos hasta que tropezó con la mesita de la sala, y por suerte cayó de espaldas con Ritsuko sobre él, quien estaba divirtiéndose de lo lindo al ver como su madre perseguía a su hermano y más cuando Ranma terminó con varios moretones a causa de la ira de su madre, quien tranquilamente, luego de la paliza que le dio, le había dicho que se quedaría esos tres días en su casa, porque lo tendría castigado y ya se lo comunicaría a Genma y Nodoka.

Más tarde llegaría su padre, a él no le dirían nada al respecto, para empezar porque llegaba muy tarde de la universidad y demasiado cansado como para llenarlo de problemas, y porque la relación entre él y Ranma, ya estaba demasiado estropeada como para empeorarla. Pero sí le diría que se quedaría unos días con ellos. Renji se burló de su hermano cuando supo que su madre lo castigaría, ya él mismo había padecido sus castigos, y sabía que al menos con él, se había contenido un poco por su mala orientación. Pero Ranko también le advirtió que si le decía algo a su padre, lo castigaría junto con Ranma y decidió guardarles el secreto, pero se divertiría esos tres días a costillas de su hermano.

Ranma sólo comprendió que la próxima vez, lo mejor sería irse a acampar en las montañas, si es que lo volvían a suspender alguna vez.


Creo que no puse nada en japonés. Es que sigo sin explicarme que muchos fic's dicen a los miembros de la familia Okaasan, Otoosan, para referirse tanto a familiares propios como ajenos; y según mis lecciones, Okaasan y Otoosan los dices cuando te refieres a los familiares de otros no a los tuyos. Pero me resulta gracioso poner que el personaje diga:

Haha: Para referirise a su mamá.

Chichi: Para referirse a su papá.

Y si son mexicanos, entenderán porque me resulta gracioso xD. Digo a menos que en tu país Chichi, lo usen también como acá, para referirse a los senos de una mujer, o al biberón de un bebé. Y haha, lo he conocido más como una risa en inglés... No sé, eso me conflictúa ^^U

Y bueno, ya se habrán dado cuenta que un defecto capital en mi historia y personajes es la mentira xD. En más de uno, comenzando con Ranma jaja, pero bueno. Por eso di ese nombre al chap, que espero como el título, los nombres de los chapters no me queden sin sentido xD (pero en verdad tenía otra idea de trama cuando empecé a escribir y ya la perdí xD, pero va mejorando creo). No sé tal vez le cambie el título cuando lo finalice, en fin.

Por ahora, les he mostrado una relación de confianza de Ranma con su mamá, y de Akane con su manager. He también dejado ver ciertos sentimientos de Ranko para con Akane, no se me ilusionen tanto, todavía voy preparando esa parte, dado que Ranko está hechizada todavía xD, pero bueno... Igual que la familia Hibiki no es tan funcional que dígamos, pero al menos ya no se perderán tanto xD. En fin, espero sea de su agrado el chap. Gracias de nuevo y ahora sí, nos vemos hasta dentro de dos semanas :)

Mata ne!

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