Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer, pero la historia me pertenece. Prohibida la copia total o parcial de las historias sin el permiso de la autora.


Capítulo 2: Una vida bajo control.

POV Rosalie

-No podré verte en todo el fin de semana – aseguro Royce no muy animado.

-No, amor, tengo guardia por 48 horas – me tocaba el fin de semana completo.

-A mí me toca viajar cuando tú tienes tiempo disponible – abrazo mi cintura y envolví mis brazos en su cuello.

-La próxima semana nos veremos, seguramente podremos recuperar este tiempo lejos.

-Me los cobrare a sangre linda – se reclino acercando su rostro al mío y roso sus labios con los míos de manera muy suave y cálida. Sus manos viajaron por mi espalda en una caricia delicada, era la forma en que me trataba: como si fuera su princesa, todo su mundo y era lo que Royce representaba para mí.

Royce King II es de una prominente familia de bancarios de Rochester, tiene 37 años, un hombre muy carismático, seductor y conocedor de la vida. Es un exitoso abogado con un buen pasar, tiene una casa enorme en la que vive solo, su familia quedo toda en Rochester pero suele visitarlos mínimo tres veces al año. Nos conocimos en el hospital cuando empecé mi residencia, el estudio de abogados del que es socio se encarga de la parte legal del hospital Seattle Children's, lo conocí en la primera reunión que presidió el explicándonos algunos asuntos legales. Llevamos 5 años de relación formal, hace tres meses nos comprometimos y hemos fijado fecha de casamiento para el 20 de noviembre del 2015, en un año será la flamante y orgullosa esposa de Royce King II.

-Durante la semana deberíamos juntarnos para hablar sobre los preparativos de la boda.

-Dijiste que Vera te ayudaría con todo lo relacionado a la boda.

-Pero quiero saber tu opinión sobre algunas cosas.

-Linda, eres la más importante para mí – sonreí ampliamente -, eres la mujer que elegí porque nos compenetramos, sabes como soy, me comprendes y sabes todo sobre mi, lo que me gusta, lo que no – asentí de acuerdo, sabía desde la comida que le gustaba, a que era alérgico y su color favorito -. Eres una mujer preciosa, me haces sentir orgulloso, cada vez que te llevo de mi brazo soy el hombre más admirado porque eres una diosa.

-Sabes que me fascina cuando dices estas cosas – acaricio mi mejilla con suavidad, el tacto de su piel con la mía era placentero.

-Por eso te encargaras de todo, nadie mejor que tú, la mujer más extraordinaria que existe para planear la boda más perfecta e imponente.

-De acuerdo, me hare cargo de todo.

-Esa es la mujer que amo – volvió a unir sus labios con los míos de manera suave.

-Pero no podrás evadir la conversación sobre la adopción, empezaremos apenas estemos casados.

-Todo a su tiempo, no te aceleres futura señora Royce, cuando llegue el momento y estemos casados lo hablaremos.

-¿Aun quieres adoptar? – miro la hora en su reloj y ciño su frente.

-Es lo que habíamos quedado, pero ahora debo irme linda – dejo un beso rápido en mis labios y luego de dedicarme una última sonrisa se giró para alejarse.

Adopción. Hace dos años atrás tuve retrasos en mi periodo menstrual, tres veces sospeche estar embarazada y francamente estaba encaprichada en tener el primer hijo con Royce aunque no estuviéramos casados, lo que más deseaba en la vida es ser la señora Rosalie Lillian Hale de Royce II, vivir en su enorme casa y llegar a rodearnos de muchos niños, seis mínimo. La última vez que sospeche de un posible embarazo y fue negativo decidí hacerme estudios para confirmar que los retrasos no se debieran a algún problema en particular, termine descubriendo que nunca podría tener hijos, que nunca podría disfrutar de sorprenderme al apreciar como poco a poco mi vientre se volvía más abultado por la vida que creaba en mi interior. Ese día aparecí en la puerta de la casa de Royce ahoga en un mar de llanto, estaba segura que me dejaría, que se alejaría y buscaría alguna mujer más completa, una mujer que no estuviera dañada, pero el simplemente me dijo que buscaríamos alguna manera de formar una familia con muchos pequeñitos revoloteando a nuestro alrededor, ese fue el día que jure que nunca lo dejaría escapar, no había nadie mejor que Royce aunque faltara algo de chispas en nuestras relación en cuanto al contacto y la forma de relacionarnos.

Mi fin de semana de guardia comenzó tranquilo por lo menos las primeras horas, para la una de la mañana empezó a ser más y más concurrida, uno que otro accidente, borrachos enredados en peleas callejeras, niños que tomaron frio y sus padres los traían con fiebre, algunos con problemas de drogas y para las cinco de la mañana recién pude tomarme una escueta hora para descansar sin mucho éxito.

-¡Rosalie! – me gire y sonreí en el acto, Vera se acercó prácticamente corriendo hasta a mí -. Hace más de una hora que estoy buscándote.

-Ya me encontraste – indique en tono de burla.

-Tu cena – me tendió un contenedor con lo que estoy segura sería algo exquisito, sobre todo porque comparado con la comida de hospital todo es mejor.

-Mil gracias, estoy famélica de hambre.

-¿Sabes que es injusto?

-No ¿Qué es injusto?

-Llevas 24 horas de guardia y estás radiante, yo en la misma situación parezco desahuciada – se quejó con voz burlona.

-Dormí un poco – rodo los ojos divertida.

-Un poco algo así como un poco más de media hora y aun así estas grandiosa, te envidio – sonreí ampliamente, este tipo de halagos me los hacían todo el tiempo, me acostumbre y ya no me avergonzaba.

-¿Cómo esta Henry?

-Precioso y te extraña, le gusta jugar más contigo que conmigo – reí mientras negaba con la cabeza.

-Tu estas todo el día con él y juegan todo el tiempo, a mí me ve menos y por eso parece que juega más conmigo porque estamos poco tiempo juntos.

-En cuanto coincidamos un fin de semana libre iremos de paseo, centro comercial para nosotras y juguetería para Henry.

-Totalmente de acuerdo, me hace falta un poco de relajación y además debo empezar a organizar mi casamiento.

-Eso también, tengo muchas ideas para que conversemos, pero ahora me tengo que ir – nos dimos un abrazo cálido y luego un beso en la mejilla, me sonrió ampliamente y se marchó casi corriendo por el pasillo.

-¿Almorzamos juntos? – me gire rápidamente, sonreí en respuesta a la sonrisa del rubio frente a mí -. Tengo una hora solo para ti – Jasper me guiño un ojo y rodé los míos.

-Buenos dios Jasper – me señalo el camino con un ademan de su mano -. Entonces señor ¿Cómo está yendo su guardia? – doblo su brazo y me lo ofreció, me aferre y avanzamos al mismo tiempo.

-Muy bien mi bella dama, mucha gente descuidada con el alcohol y encima lastima a inocentes.

-La mayoría de la gente es inconsciente.

-¿Qué almuerzas?

-No lo sé, es sorpresa, Vera me trajo el almuerzo ¿tú que traes?

-Alguien preparo mi almuerzo.

-¿Alguien? – se encogió de hombros.

-No me voy a arriesgar a decir nada aun, voy a ver cómo van las cosas entre nosotros, sabes que soy algo quisquilloso.

-Sé que te gustan las niñas recatadas y no las locas de atar o regaladas.

-Soy un hombre a la antigua, las regaladas no son de mi gusto.

-Es difícil encontrar una chica así, el mundo en el que vivimos las mujeres son liberales y libres.

-Lo sé, supongo que quedare soltero por el resto de mi vida.

Llegamos al comedor del hospital y nos acomodamos en una mesa apartada. Jasper Whitlock era un hombre algo misterioso, muy reservado y en cierta forma parecía ser de otra era, buscaba un compromiso para la eternidad o hasta que la muerte los separe. Su cabellera rubia un poco larga hacia resaltar su tez clara junto a sus ojos verdosos, era oriundo de Texas y conducía una moto Ducati plateada. Tenía un loft muy moderno a pesar de su alma antigua, era médico de urgencias, le fascinaba estar en el centro de la acción donde podía sacar todo su conocimiento y capacidad, era una persona muy calmada y controlada, incluso cuando todo a su alrededor era un real caos él podía mantener a una extraña tranquilidad que de a poco irradiaba a su alrededor, era algo único verlo en acción y trabajando de esa manera.

"Tienes unos minutos para mi ¿puedes hablar?" – Royce.

"Estaré desocupada en 15 minutos, te llamo en cuanto termine"

Termine de atender a tres hermanitos de distintas edades que cogieron bronquitis al mismo tiempo, una situación difícil para los padres que no habían dormido y los niños no pararon de llorar durante horas. Apenas termine me apresure en ir hacia la sala de residentes, me tendí en una de las camas y saque mi celular.

-Hola linda, estaba esperando tu llamada, extraño escuchar tu voz y ver tu precioso rostro.

-Lamento no haberte llamado enseguida, tenía muchos pacientes ¿Cómo pasaste tu día lejos de mí?

-Solitario, soñé contigo toda la noche y te extrañe mucho mientras estuve despierto, sabes que eres el centro de mi vida preciosa mujer – sonreí ampliamente, tome un mechón de mi pelo y juguetee con él en mis dedos enroscándolo.

-Como tú eres el mío – confirme.

-Solo quería escuchar tu voz y avisarte que saldré con unos amigos a tomar algo, por supuesto que estaré disponible para ti en cuanto me necesites, no dudes en llamarme.

-Gracias por avisarme, es muy considerado de tu parte.

-Por una mujer como tú no puedo responder de otra manera, eres lo más importante para mí – golpearon la puerta y Sibil, una de las enfermeras se asomó.

-Amor tengo que dejarte, me están buscando, cuídate esta noche por favor.

-Ve linda, trata de descansar un poco en cuanto puedas – fue su despedida.

Cuando la guardia por fin termino respire aliviada, sabía que saldría demasiado cansada por ese motivo no traje mi auto y debí buscar un taxi para ir a mi apartamento. Me apresure a pagar la tarifa del taxi, salí disparada entrando casi a las corridas en el edificio, eran cerca de las diez de la noche o poco más y solo quería meterme en mi cama y descansar. A pesar del cansancio marque el piso 11, me baje dispuesta a subir hasta mi piso, era mi cuota de ejercicio diario subir por la escaleras hasta el piso 22 en el cual se encontraba mi apartamento.

El piso 21 ¡Maldita tortura! El tipo que vivía en el departamento A estaba justo debajo de mi apartamento, era un total desconsiderado, no se contenía al momento de los ruidos y me vi obligada a bajar muchas veces a golpear su puerta para ponerlo en su lugar. Era un idiota consumado, prácticamente se reía en mi cara cada vez que lo retaba y me miraba como si fuera una chica cualquiera sin importancia para él, era evidente que no le atraía en ningún sentido y no es precisamente que me importara ese detalle yo tenía a mi prometido para que me adorara y docenas de hombres más que suspiraban por mí, siempre fue así.

-Espero que te comportes esta noche – murmure mirando hacia la puerta del tipo y seguí subiendo las escaleras.

Era tarde por lo que ni me moleste en controlar la contestadora, tampoco en acercarme a la nevera a ingerir alimento, solo pase de largo directo a mi habitación, busque mis toallas, las deje colgadas en el baño y abrí las canillas para que se llenara la bañera, volví a mi dormitorio y prepare mi ropa de cama, un corto y hermoso babydoll de seda blanca con bordados en el escote. Me sumergí en el agua, apoye mi cabeza en el borde de la bañera y cerré los ojos para disfrutar de la paz de mi hogar y terminar de relajarme.

Tenía el lunes y martes libre, eran dos días que aprovecharía al máximo empezando por acomodar mi hogar por la mañana temprano, ir a visitar a Henry, mi ahijado hijo de Vera mi mejor amiga. Por supuesto lo más importante de todo, comenzaría a planear mi boda de una vez por todas, quería que fuera perfecta, deslumbrante y memorable, la boda más extraordinaria que se haya visto, será elegante, glamurosa y dejara a todos boquiabiertos, nadie podrá olvidarla nunca ni superarla, después de todo era mi boda.

Me desperté a media mañana, cubrí mi cuerpo con mi bata de seda y salí de mi habitación directo a la cocina a preparar mi desayuno: 2 tostadas con margarina y mermelada ligera, café con leche y un bol de fresas. Una vez listo prepare la mesa, un pequeño mantel de color blanco en la mesa, la servilleta haciendo juego y una vez mi alimento estuvo sobre la mesa, manipule el control remoto de mi equipo de música dejando que la música y la voz de Adele inundara de manera suave mi espacio.

Durante la mañana me dedique de llego a acomodar mis cosas y la limpieza, al mediodía me cocine algo ligero, Royce hace años me llevo con su nutricionista por lo que seguía una rigurosa y estricta dieta diaria que ayudaba a mantener mi figura, quizás un poco más delgada de lo que en realidad me gustaba pero a Royce lo complacía de esta manera.

Llame a Vera y quedamos en encontrarnos en el parque Meridian a las cuatro de la tarde para pasear con Henry, era el horario ideal porque aun estaría cálido para que el pequeño no tomara frio y se enfermara.

-¿Cuándo vuelve Royce? – pregunto Vera, estábamos en el parque, ella empujaba el cochecito de Henry.

-Supuestamente el miércoles.

-¿Supuestamente?

-Hablamos hace un par de horas y me dijo que el caso se complicó, supongo que eso quizás haga se retrase.

-¿No crees que pasan mucho tiempo separados?

-No lo creo, su trabajo lo hace viajar mucho y estar muy ocupado pero es lo que le gusta y por mi está bien.

-¿Has pensado como será el futuro? ¿Cuándo estén casados?

-No lo hemos hablando pero sé que intentara viajar menos, estoy segura de eso, los dos queremos pasar tiempo juntos – la mirada de Vera me confirmo que era escéptica respecto a eso -. Además, vamos a buscar adoptar rápidamente y querrá estar en familia con nuestro hijo.

-Cuando dices rápidamente ¿A cuánto tiempo te refieres precisamente?

-Nos casamos, nos tomamos un mes de luna de miel y en cuanto volvemos comenzamos con los trámites de adopción.

-Tan rápido ¿no se van a tomar un tiempo para estar solos? Una vez tengan su hijo ya el tiempo juntos no será igual.

-Vera, llevamos años de novios, estamos por encima de eso, los dos queremos ir por los hijos pronto, tiempo a solas hemos tenido de sobra.

-Supongo que sí.

Llegamos al área de juegos y por las próximas dos horas nos entretuvimos haciendo jugar a Henry en los distintos juegos, luego aprovechamos que el pequeño se adormeció un poco para ir a una cafetería y sentarnos cómodamente a seguir conversando, las cosas iban tomando su curso, una vez llegamos a su casa su esposo Jim se encargó de cuidar a Henry para que nos sentáramos a tratar los primeros asuntos de mi boda.

-Empecemos por buscar salones ¿Tienes algo en vista?

-No, solo quiero que sea en algún lugar elegante.

-Nunca sencillo ¿no? – rodé mis ojos por su comentario, lo mío nunca seria sencillo.

-Es mi boda, no soy sencilla y tampoco lo será mi boda.

-De acuerdo…. Entonces… - tipio en la computadora y salieron miles de los mejores hoteles y salones en la pantalla.

Después de una hora de ver miles de fotos y lugares en la pantalla hicimos una lista preliminar con los lugares que más me interesaron: Hotel Pan Pacific, hotel W, Hotel 1000 y el Sheraton Seattle. El último fue el que más me gusto, sobretodo el Salón Metropolitan, era lo suficientemente grande, elegante y con una increíble vista.

El martes me tome el día para estar en mi casa, aprovecharía a descansar para mi siguiente semana de trabajo, no tendría un día libre de nuevo hasta después de 10 días, era mi oportunidad para estar tranquila en casa. La mañana empezó normal, un desayuno nutritivo, un baño de inmersión con burbujas y luego aprovechar a curiosear en mi computadora las distintas tendencias de decoración para bodas. Al mediodía un almuerzo sano y natural, por fin tuve noticias de Royce.

-¿Pensé que te habías olvidado de mí? – proteste apenas atendí. Cuando salía de viaje por trabajo nunca lo llamaba, si había algo que le molestaba realmente a Royce es que lo interrumpiera en alguna reunión por lo que siempre esperaba el hiciera el contacto.

-Imposible, tu belleza no se puede ignorar y es me es difícil pasar mi día a día sin admirarte.

-¿Cómo está yendo todo? – sé que notaba el orgullo en mi voz por sus palabras.

-Estoy consiguiendo lo que me propuse, demorare dos días más en volver – eso bajo mi espíritu, quería volver a verlo lo antes posible.

-¿Dos días más?

-Mínimo dos días más, intentare no pase de ese tiempo – recordé lo que hable con Vera el día anterior, estaba segura que Royce tomaría el camino correcto pero de todas maneras tenía que saberlo por él.

-¿Esto será así cuando nos casemos? – hubo un profundo silencio por unos segundos del otro lado de la línea.

-El esfuerzo que estoy haciendo hoy es para que sea distinto el futuro, estoy seguro conseguiré ser socio para cuando nos casemos y eso hará que cambien mis opciones en el estudio.

-Entonces no viajaras como ahora – asegure.

-Lo que más quiero es estar lejos de ti lo menos posible – sonreí ampliamente, era lo que me pasaba a mí.

-Tendrás mi apoyo incondicional para que eso suceda – confirme segura y sonriente.

Estuvimos hablando durante más de media hora durante la cual le asegure miles de veces que recordaba mi turno con la nutricionista y también mis horarios del gimnasio como también la compra del vestido para la fiesta que ofrecía su firma para dentro de un mes. Cortamos luego de despedirnos con besos y palabras de cariño, corte muy a mi pesar porque me hubiera gustado comentarle sobre los salones que me interesaban para el casamiento pero no tenía más tiempo disponible, debía entrar a una reunión.

-Mmmm… no… - murmure tapando mi cabeza con la almohada, se escuchaba la música y me molestaba, eran las cuatro de la tarde cuando me recosté para dormir una siesta -… maldito… - llorisquee apretando más fuerte la almohada contra mi cabeza. ¿Acaso este hombre no podía ser más considerado? Me senté en la cama de pronto, tire la almohada al piso con bronca - ¡Maldito desconsiderado! – exclame para mí.

Me levente gruñendo de enojo calce mis pies y acomode rápidamente mi pelo en una coleta, me apresure a salir de mi apartamento y me dirigí a las escaleras. No lo entendía, no podía ser la única a la que le molestaba el barullo que salía de su departamento, era imposible que nadie más lo notara o se irritara por esto. ¿En verdad nadie se da cuenta? Baje las escaleras apresuradamente y me acerque a la puerta del tipo del piso 20, departamento A, aporree la puerta con fuerza, me importaba poco ser brusca o mal educada y como no contesto enseguida volví a aporrearla.

-¡Ya va! – exclamo la voz de una mujer, obviamente debía estar con alguna de sus putas o esas fáciles que seguro estaba acostumbrado. Volví a golpear - ¡Un momento por favor! – la puerta se abrió de golpe, para mi sorpresa era una chica no muy alta, ojos chocolate, pelo castaño y tez blanca, para nada exuberante, algo que me sorprendió, era más bien común, normal - ¿En qué puedo ayudarte?

-Soy del piso de arriba – solo me contemplo -, me están molestando, estaba durmiendo y el ruido que proviene de acá me despertó.

-¿¡Quién es Bellita!? – se escuchó la voz del hombre, estoy más que segura que es mi vecino.

-Te vienen a ver del apartamento de arriba – indico mirando por sobre su hombro -. Mmmm… dame un segundo ya sale el dueño… - me sonrió con timidez, por supuesto no devolví el gesto, más bien la mire exasperada -… disculpa…. – se giró dejando apenas entornada la puerta y volvió dentro del lugar -… te dije que la música estaba demasiado fuerte…

-Ya sé quién es – gruño el tipo y al fin se dignó a aparecer frente a mí -… Entonces ¿Qué quieres?

-Un poco de respeto para empezar no estaría mal, hay gente que trabaja arduamente y eres desconsiderado – rodo los ojos poniéndolos en blanco.

-Son las cinco de la tarde, no las dos o tres de la madrugada.

-Me importa poco la hora, quiero que bajes la música ¡ahora! Cuando estoy en mi casa quiero estar en paz…

-Múdate – me corto y lo mire indignada, se cruzó de brazos mirándome con una sonrisa desafiante.

-¿¡Qué!?

-Múdate, si tanto te molesta, busca otro lugar donde vivir – sus brazos se cerraron más, eran gruesos y poderosos, se marcaban sus músculos a través de la ropa, por un momento eso me distrajo.

-¡No voy a mudarme! ¡Tú vas a bajar ese ruido! – ordene embroncada.

-¡Mira engreída…!

-¡Emmett! – exclamo otra voz de hombre desde adentro cortándolo, la puerta se abrió un poco más y un chico de ojos verdes, cabello cobrizo y revuelto se dejó ver -. Disculpa a mi hermano, bajaremos la música – indico sonriendo de manera cálida.

-TÚ… eres muy considerado, muchas gracias – me gire bruscamente haciendo que el pelo de mi coleta volara y estoy segura le pegue con ella en sus brazos al dueño del departamento que parecía llamarse Emmett.

-No tengo porque hacerlo, es mi departamento y no es que sea la madrugada para que venga a quejarse, vive arriba, por amor de dios…

-Emm, seguramente tiene que dormir a esta hora por algo en particular, solo es bajarla un poco… Alice, baja el volumen…

-Es insoportable, es una quejosa – la puerta se cerró de manera sonora, me hubiera vuelto a estampar mi mano en su cara pero preferí olvidar este momento y aprovechar a descansar como me había propuesto, por lo menos el otro chico parecía más centrado y considerado, más maduro.

Me acomode nuevamente en mi cama, abrace mi almohada sonriendo ampliamente ante el silencio relajante, me sentía satisfecha porque esto es lo que necesitaba y quería, siempre obtengo lo que quiero y eso pasa en todos los aspectos de mi vida, una vez más lo había conseguido y ahora me encontraba complacida dejándome tomar por un tranquilo y placentero sueño.

Retome mi trabajo, siempre me fascino y era donde mejor me sentía, las apariencias en el hospital eran lo de menos y eso me relajaba. El jueves luego de salir de mi turno me reuní con el encargado de eventos el Pan Pacific Seattle, me mostro el salón para la boda, no me convenció mucho, me alabo por mi apariencia, mi trabajo y el de mi prometido del cual escucho hablar. El W Hotels Seattle, me pareció un gran lugar para la boda, esta vez la encargada del evento me cayó un poco mejor, no se dedicó a alabarme a esta ser empalagosa, quedamos en una segundo visita en la cual incluiría a Royce. El viernes estuve en el Hotel 1000, el salón por fotos me gusto pero al verlo no era lo que buscaba y aunque intentaron convencerme con el que una vez decorado cambiaba, lo descarte. Durante la tarde del viernes logre contactarme con Tía Townsend de Hart, la planificadora de bodas del hotel Sheraton Seattle, nos encontraríamos la semana próxima, solo restaba coordinar un horario en el cual Royce pudiera acompañarme. Aún no había vuelto de su viaje pero a última hora me llamo para confirmarme que el sábado por la mañana ya estaría de vuelta y me esperaba en su casa al mediodía para almorzar juntos.

-¡Hola! – exclame mientras me abrazaba a su cuello, Royce rodeo mi cintura con sus brazos estrechándome contra su cuerpo -. Te extrañe.

-También te extrañe – nos separó y me miro serio -. Llegas siete minutos tarde.

-Lo siento, salí tarde de casa.

-Ven, hay gente esperándonos – escaneo mi cuerpo e hizo una mueca de disconformidad -. Tendría que haberte indicado que tipo de ropa traer – mire mi ropa, era una simple pantalón de vestir negro ceñido al cuerpo, tal cual le gustaba, para que ajustara y dejara notar mi figura y camisa en un tono azul, obviamente tenía tacos.

-Creí estaríamos solos hoy.

-Decidimos almorzar con unos colegas, mi casa era lo más apropiado.

-Oh, si lo hubiera sabido – murmure apenada, notaba que no le gustaba mi vestimenta.

-Sube a la habitación y busca algún vestido, será más apropiado, no demores – solo me limite a asentir y me apresure escaleras arriba para su habitación donde había algo de ropa para mí.

En su vestidor había un sector exclusivamente para mis vestidos y zapatos, cada tanto tiempo Royce se encargaba de renovarlos y descartar los que ya había usado. Elegí algo no muy elegante, era un vestido de color salmón, cuello alto con una pequeña abertura en el escote, mangas tres cuartos y una falda amplia arriba de la rodilla, los tacos de color crema con un pequeño moño al tono, acomode mi pelo en un recogido suave, busque mi maquillaje y lo retoque.

-¡Aquí esta ella! – Royce se encontraba en el living de su casa sentado en uno de los sillones individuales y cuatro personas en el sillón grande quienes se giraron a mirarme - ¡Aquí está mi Rosalie! – mire a todos sonriendo, Royce se apresuró a acercarse a mí, tomo mi mano y me guio hasta quedar frente a las visitas que ya estaban de pie -. Sin duda eres la mejor – susurro en mi oído -. Rosalie, mi amor, te presento a Michael Maier y su esposa Ethel – señalo a un hombre canoso, esbelto y elegante, su esposa con una melena negra y corta perfectamente peinada.

-Es un placer conocerlos y les pido disculpas por mi demora – sonreí mientras les estrechaba mi mano a cada uno de manera firme tal cual Royce me enseño.

-Es fin de semana, podemos darnos el lujo de la demora – indicó el hombre, la mujer solo me sonrió.

-Ahora te presento a Peter Atkins y su esposa Jennifer – nuevamente estreche mi mano y correspondieron el saludo -. Todo está preparado, pasemos al comedor por favor – señalo la puerta de la derecha para indicarles el camino, ambos esperamos que todos se dirigieran hacia el lugar. Royce abrazo mi cintura cuando me dispuse a avanzar -. Estoy orgulloso de ti, estuviste muy correcta y elegiste el mejor atuendo, seré le envidia de esos hombres y mujeres.

-Soy la futura señora King II, tengo que estar a la altura.

-Vamos, es de mala educación demorarse – asentí, me ofreció su brazo y lo tome en el acto, avanzamos a pasos firmes e imponentes.

El almuerzo me adormilo un poco, cada mujer estaba sentada al lado de su pareja, ninguna cerca de la otra por lo que no podíamos conversar ya que los tres hombres se enfrascaron en una conversación de trabajo intensa a la cual no le preste atención. Por un momento me dio la sensación que las tres éramos simples adornos para cada uno de ellos y por momentos me sentía inconforme, pero me obligaba a recordarme que sería su esposa y que hacía 5 años teníamos una relación.

-Fue un placer Rosalie, eres una mujer deslumbrante y es difícil no estar pendiente de ti todo el tiempo – fue el saludo de despedida del señor Atkins, me pareció inapropiado porque su esposa estaba cerca y me miro algo disgustada, pero no era mi problema que los hombres reaccionaran así a mi alrededor.

-Muchas gracias – me limite a contestar con una gran sonrisa, tomo mi mano y la beso presionando mucho sus labios en mi piel dejándola húmeda, Royce rodeo mi cintura.

-Tendremos el placer de volver a encontrarnos – indicó Royce a manera de saludo -. La velada fue satisfactoria para todos.

-Sin duda alguna – indico la esposa del señor Atkins, su tono fue cortante y envidioso, eso era claro.

-También nos retiramos, han sido muy hospitalarios – saludo la esposa del señor Maier, estrecho nuestras manos y la siguió su esposo.

-Por una nueva oportunidad de encontrarnos – murmuro el hombre cuando estrecho mi mano, fue en voz baja pero sé que Royce lo escucho, su mujer pareció que no.

Se marcharon bastante tarde, Royce me guio hacia los sillones del living y nos acomodamos ahí abrazados, disfrutamos de besarnos durante varios minutos, era su manera de agradecerme cuando estaba satisfecho con lo que había pasado en la reunión y como había deslumbrado según él.

-Tengo visto dos salones que son mis preferidos, solo necesito me indiques que tienes libres para que vayamos juntos….

-Sé que esto te va a molestar pero debo trabajar, no podremos estar juntos ahora.

-Pensé que tendríamos tiempo juntos, hace una semana no nos vemos.

-Lo lamento, será durante la semana – se puso de pie soltando el abrazo en el que habíamos estado fundidos.

-Al menos nos podemos poner de acuerdo en un día para ver los salones, necesito elegirlo para reservar.

-Deja el vestido para que lo mande a la tintorería, quizás puedas usarlo nuevamente – acaricio mi mejilla con suavidad y me miro sonriendo -. Siempre haces que me sienta orgulloso de ti, eres mi mujer perfecta, todo lo que buscaba, sé que elegirás lo mejor porque sabes que quiero eso, quiero lucirte en nuestra boda.

-Elegiré lo mejor para nosotros – asegure sonriendo, acaricie su pecho pegándome más a su cuerpo.

-Me dedicare una tarde a ti durante la semana – se separó de mi poniendo la distancia requerida para dejar claro el punto que no pasaría nada ahora -. Cámbiate y deja todo sobre la cama, mi criada se encargara.

-De acuerdo, espero esa tarde juntos ansiosa – me dio un último beso y se marchó hacia su estudio mientras me dirigí hacia las escaleras para ir a cambiarme.

Cuando salí de la casa de Royce me sentía algo frustrada, había momentos que lo sentía lejano, muy distante, como que éramos de mundos totalmente diferentes, como si solo estuviera con un propósito muy definido en su vida y no era precisamente el rol de su compañera de vida. Me monte en el ascensor de mi edificio, marque el número doce, aún estaba perdida en mis pensamientos, en como muchas veces no me sentía plena con Royce, nos llevábamos bien, conversábamos adecuadamente y podíamos pasar tiempo de calidad en su casa, pero había algo que faltaba. Suspire profundo, seguramente son nervios por todo lo que se nos viene con la boda y nuestra vida juntos.

-19 – dije suspirando, solo alcance a subir un par de escalones cuando sentí que algo daba contra mí.

-Lo siento – esa voz me resultaba irritante y mucho, la reconocí en el acto, mi vecinito del piso 21.

-Se le está haciendo costumbre – mi voz sonó baja y punzante. Tenía buen cuerpo, era atractivo pero era el hombre más despreciable que he conocido, ni siquiera me mira como corresponde. Subí más escalones mostrándole mi desinterés por él y su figura de tapa de revista de fisicoculturista. Uf.

-Oh… la rubia – gire mi rostro, su tono fue despectivo como si ser rubia fuera algo malo o me quisiera rebajar, me sentía a punto de estallar.

-¿Perdón? ¿La rubia? – soné indignada y no me importaba. ¿Quién diablos se creía que era para dirigirse así a mí?

-Eres rubia ¿o no? – Apreté mis puños con fuerza y lo mire enojada - ¿no lo eres? – ¿acaso creía que era teñida? Seguramente estaba acostumbrado a otro tipo de mujeres que se rendían a sus pies y que eran teñidas sin gusto. Idiota.

-Sí, lo soy – mi voz sonó más afectada de lo que pretendía -. Natural, no falseta como algunas de tus amiguitas.

-¿Conoces a alguna de mis amiguitas?

-No…

-Entonces no sabes como son.

-No tengo tiempo para perder – me apresure a subir las escaleras para perderlo de vista o esto pasaría a más seguro. Debería presentar una queja formal sobre este hombre a los administrativos del lugar.


Bueno ahora ya conocemos a cada uno por separado y pronto llegaran los momentos juntos. Jasper es un buen amigo, Vera aun estoy indecisa y Royce es un cretino con Rosalie y se nota que no es del todo feliz en esa relación. Veremos que pasa con Emmett! Espero sus reviews y opiniones, besos. Nati ;)