Hola! Les saludo con un nuevo capítulo y un nuevo nombre xD. En verdad siento la demora, pero he vuelto a inspirarme apenas, un poco corto, no sabía cómo continuar pero ya tengo mi historia, espero no me abandone la idea xD
Disclaimer, Ranma propiedad de Rumiko Takahashi
El fic "Juntos-Una historia de transformación y tragedia" de Rowan Seven y tracido por Allbreyck al español. Me sirvió de inspiración para crear ésta historia, NO es una continuación oficial.
Cursiva y entre comillas "frases que recuerden haber dicho los personajes"
Cursiva sin comillas Recuerdos
Entre comillas, sin cursiva "pensamientos o algún dato importante"
Capitulo 11 Nekohanten.
Llegó a Japón siendo ya tarde. Al menos llegaría para sorprender a su nieta a la hora de la merienda. Tomó un taxi, porque aunque todavía Kami le diera la capacidad de saltar por los tejados, no tenía muchas ganas de hacerlo, el viaje la había cansado.
El taxi la llevó a un edificio algo viejo, se suponía que ahí se hospedaba su nieta. Desaprobó el lugar pero ella ya estaba ahí para solucionarlo todo.
— "Al mal paso darle prisa"—se dijo al ir subiendo las escaleras, hasta que llegó a la puerta indicada, tocó y esperó a que le abrieran la puerta.
Al abrir la puerta entró de inmediato sin darle tiempo a la anfitriona de la casa a saludar.
— Veo que llegaste de la escuela—señaló al ver que su nieta portaba el uniforme de la escuela Furinkan. La chica que seguía anonadada por la repentina forma de entrar a su casa de la vieja, pero al reconocerla se alegró.
— Abuela, no saber que venir a visitarme—dijo la chica.
— Quería darte una sorpresa.
— Lo has conseguido—comenzó a hablar en chino.
¿Por qué no me invitas una taza de té y hablamos un poco?—comentó la vieja, y Jiao asintió.
Terminó de leer el extraño libro de aventuras de su padre, quedando con demasiadas dudas. ¿De dónde sacaría tanta imaginación para semejante historia? Se preguntó.
Finalmente, decidió preguntárselo a su madre, tal vez ella sabría. Así que salió de lo que era su habitación provisional y buscó a su madre. La encontró en la cocina, estaba terminando la cena. Ya casi llegarían los demás.
— Okaasan ¿Te ayudo en algo?—preguntó.
— Sólo pon la mesa, querido.
— Está bien.
Ranko sirvió la comida en la mesa y sonrió satisfecha, sabía que ya no tardaría en llegar sus otros dos hombres.
— Okaasan, leí el primer libro de mi padre—dijo Ranma, sacándola de sus pensamientos.
— ¿Ah sí? ¿Y qué te ha parecido?—sorprendida, pues nunca pensó que lo haría.
— Es interesante, pero ¿de dónde saca tanta imaginación Otoosan?—preguntó.
— ¿Imaginación? ¿Por qué?
— Pues ha inventado una buena historia con las pozas de Jusenkyo, ya sabes, eso de que si caes en una poza te conviertes en el animal que se haya muerto en esa poza, y de que con agua caliente vuelves a la normalidad pero con la fría tomas la forma de tu maldición—se rió.
— No hay ninguna gracia Ranma—comentó una voz seria y supo que su padre había llegado.
Ranko se apresuró a recibir a su esposo, pero éste la detuvo.
— Estoy bien querida—suavizó el tono—Dejaré mis cosas y bajaré a cenar con ustedes—comentó—Y Ranma, esas pozas de Jusenkyo en verdad existieron.
Ranma se quedó confuso, y Ranko lo sabía.
— ¿Sabes?—habló Ranko a su hijo—Hace muchos años tu abuelo llevó a tu tío Ranma a China a entrenar, porque había escuchado que las pozas de Jusenkyo eran peligrosas, y como buenos artistas marciales que eran, fueron a probar su valor.
— ¿En serio?—sorprendido.
— Sí, y por desgracia tu abuelo cayó a la poza del oso panda, por eso es que se convierte en panda cada que lo mojas con agua fría—explicó.
— ¡Pero ojiisan dijo que era un hechizo!—sorprendido.
— Pues lo es, pero no de la vieja bruja que él te dijo—rió Ranko al recordar que su padre inventó la historia a los niños, culpando a Cologne.
— ¿Por qué habrá mentido?—murmuró en baja voz un tanto decepcionado.
No es algo que le guste recordar a tu abuelo—lo defendió—Además…
— Sí ya sé, es el viaje donde murió tío Ranma—recordó— Y a todo esto ¿Tío Ranma cayó a alguna poza?
— No murió en ese viaje—interrumpió Ryoga y Ranko lo miró suplicante—Tu tío cayó en la poza de la mujer ahogada, y supondrás que se convertía en mujer al contacto con agua fría.
— ¿Qué?—sorprendido.
— Ryoga—susurró Ranko, pero Ryoga se sentó a lado de ella y le tomó la mano para tranquilizarla.
— La historia que escribí, la escribí inspirada en tu tío, y como verás en la historia logra volver a ser un hombre cuando viaja de nuevo a China y vuelve con su prometida a Japón para casarse—explicó.
— Lo que te habría gustado que sucediera con él ¿no?—pareció entenderlo, y sus padres asintieron.
Comenzaron a cenar, porque Ryoga anunció que Renji llegaría más tarde. Y Ranma se puso a pensar que debió leer la historia mucho antes, pero al menos ya lo había hecho. Pues era claro que su padre escribió la historia también por Akane. La dedicatoria anónima debía serlo.
— ¿Y quién es P-chan?—preguntó de repente, haciendo que Ryoga se atragantara.
— La mascota de Akane—dijo Ranko.
— Por la historia, pensé que también era alguien que había caído en alguna poza.
— No, eso sí es invento mío—cortó Ryoga.
— Ah ok…
Por todas partes veía anuncios sobre la reinauguración de "Nekohanten". Sintió escalofríos al recordar quien lo manejaba en el pasado.
— "¿Seguirá viva esa anciana?"—se preguntó—"Aunque probablemente quien lo maneje sea Shampoo, pero ella volvió a China para liderar a las Amazonas."
—Pase, Nekohanten abre sus puertas de nuevo—dijo la voz de una chica que creyó conocer— Sensei por aquí, por inauguración la comida hoy será al dos por uno—le sonrió.
— Gracias…—no supo cómo se llamaba, esa chica no estaba en su clase.
— Por nada sensei Tendo.
Entró al lugar aún dudosa. Ese lugar le traía muchos recuerdos. Vio el lugar lleno de estudiantes del instituto, comprensible dado que la joven era estudiante. Decidió que lo mejor era retirarse.
— ¿No piensas comer ramen? Akane—y reconoció esa voz.
— ¡¿Usted?!—sorprendida.
— Creí haberles mencionado que mi familia posee una longevidad inigualable—se rió la anciana.
— Ya lo creo—comentó—Ha sido un gusto verla de nuevo.
— No lo creo, pero está bien. Hasta luego.
Salió de la cafetería y se fue a la escuela para dar sus clases, se reuniría con Andy más tarde para sus ensayos. Y trató de pensar en todo eso, para no pensar en el pasado.
La primera tarde de la reinauguración de "Nekohanten" fue muy buena, ni siquiera cuando abrieron sus puertas por primera vez tuvo tanto éxito. Cologne sonrió satisfecha, ya estaban cerrando por ese día el negocio. Zhao el padre de Jiao era el cocinero. Y sólo necesitaban a un muchacho que ayudara con la limpieza. Ya se encargarían de poner un negocio, pero por ahora, debía atender un favor de su nieta, en verdad le parecía estar en un dèjá vu no muy lejano.
Estaban disfrutando del atardecer, sentadas en la pequeña sala de ese apartamento. Cologne ya le había dicho a Jiao que se mudaría con ella a lo que fue el Nekohanten, y ahí trabajarían hasta que Jiao lograra el compromiso que mencionó.
— ¿Y cómo se llama el chico que te venció?—preguntó Cologne.
— No lo he retado a un duelo abuela—confesó.
— ¿Cómo?
— Él no sabe pelear, no es artista marcial, pero me gusta mucho y le dejaría ganarme—rió.
— Ya sabes que está en contra de las reglas Jiao.
— Lo sé abuela, y no las violaré, lo retaré en algún momento.
Cologne miró con desapruebo a su nieta, pero pensando que era sólo un capricho de adolescente, ya se le pasaría y entonces la llevaría a China para que se enfrentara con un guerrero, como la tradición lo marcaba.
— Bueno ¿cómo se llama el susodicho?—lo dijo sólo para conversar algo.
— ¡Hibiki Ranma!—gritó emocionada.
— ¿Hibiki Ranma?
— Sí, él no sabe pelear pero su padre es maestro de artes marciales, y su abuelo es un Saotome.
Cologne quedó petrificada, sólo conocía a un Saotome, y un Ranma relacionado con todo eso que Jiao le explicaba. Y entonces recordó que Ranma había pasado a ser Ranko y se había casado con el chico cerdo que siempre se perdía. Sonrió maliciosamente sin escuchar los elogios que Jiao hacía sobre el muchacho.
— "De alguna manera vas a cumplir tu promesa, futuro yerno"—pensó, y empezó a carcajearse. Jiao la miró confusa.
Y recordando estos sucesos Cologne vio como su nieta se apresuraba a guardar los alimentos que guardó para la familia del muchacho. "Debes ganarte a tus suegros" le había dicho su abuela. Y lo haría.
— ¡Ya estoy lista abuela!—anunció la muchacha.
— Pues vámonos.
Y así, fue que se dirigieron a lo que era la residencia Hibiki.
Y por ahora esto es todo. :) Espero les guste un poco. Gracias.
