Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer, pero la historia me pertenece. Prohibida la copia total o parcial de las historias sin el permiso de la autora.
Capítulo 3: El mundo recompensa ante las apariencias.
POV Rosalie
Me gusta la velocidad, sin duda alguna me ayuda a relajarme aunque sé que Royce desaprueba todo lo referido a mis gustos en general, pero hoy lo que menos me interesaba era mi prometido, no después de la última discusión que me llevo a salir corriendo de su oficina luego de azotar su puerta sin interesarme las caras de asombro de la gente que trabajaba a su alrededor.
No me lo prometió pero era de esperarse, cuando lo hicieran socio se suponía que dejaría los viajes, que ya no habría más alejamiento y que por fin se dedicaría a acompañarme en la organización de nuestra boda y empezar a planificar la adopción, entonces me da la grata noticia de que se va de viaje por tres meses, después de tan solo tres de comenzar a planear la boda sobre la cual no se interesara en lo más mínimo.
Velocidad, necesitaba más velocidad y dejar que mi mente se perdiera para no pensar, no se suponía esto fuera así, lo planeado era distinto, lo que debía pasar tenía que ser distinto, los dos esperábamos esto, los dos lo queríamos. No pare, me dirigí a la carretera que lleva a Forks y acelere al máximo, no iría muy lejos solo lo suficiente para despejarme y olvidar lo miserable, sola, triste y desafortunada que me sentía.
Mi celular no dejaba de sonar, busque un claro en donde detenerme y mire la pantalla, golpee mi cabeza en el asiento y la deje apoyada mientras cerraba los ojos. Mis padres adoran a Royce, es todo lo que soñaron para mí: de una prominente familia, acaudalado, con un gran futuro y un presente prometedor, un hombre centrado y que sabe lo que quiere de la vida, que mantiene el control ante todo y nunca hay desviaciones con él.
-No voy a tolerarte este tipo de actitudes – su voz sonó potente y dura, respire profundo -. Nunca más Rosalie Hale, nunca más vuelvas a presentarte en mi oficina y comportarte como lo hiciste.
-Un día antes Royce, un día antes me avisas que te vas por tres meses a Europa.
-¡Te lo dije! – Exclamo haciéndome sobresaltar - ¡Estuve con mucho trabajo y se me olvido avisarte!
-¿Cómo esperas que reaccione entonces?
-Como la mujer centrada que sé que eres, como la mujer echa para un King II, no como una niña caprichosa y malcriada, esa no es la mujer para mí. ¿Tienes una idea de cómo me dejaste frente a todos en el estudio? ¿Mi secretaria, mis colegas y socios? Pero no lo dudes Rosalie que en cuanto vuelva y se presente la oportunidad te vas a disculpar con todos por tu exabrupto, hice el control de daños necesario ahora, pero el día de mi nombramiento oficial estarás presente y te disculparas por lo sucedido hoy.
-Royce…
-¡¿Esta claro?!
-Está claro, lo siento Royce.
-Debo terminar de prepararme para mi viaje.
-¿Quieres que te ayude?
-Por hoy ya tuve suficiente de ti.
-Iré a despedirte…
-¡No! Nos veremos cuando vuelva – sentencio y sin darme oportunidad de agregar nada corto la comunicación.
Seque de manera brusca las lágrimas que estaban asomando, no me mostraría débil, no era esa la mujer para un King II. Di la vuelta al carro y regrese por la carretera hacia Seattle, el frenesí se había extinguido y ahora solo me quedaba… nada. Me sentía vacía, total, profunda y dolorosamente vacía.
Guarde el auto en el aparcadero de mi edificio, me monte en el ascensor y descendí en el piso 11 como lo hacía habitualmente, subí con tranquilidad las escaleras y cuando llegue al piso 20 me topé con una chica ambas nos sobresaltamos y llevamos nuestras manos al pecho.
-Lo siento, no te vi y me tomaste por sorpresa – su voz era tranquila, se sonrojo de manera furiosa.
-Tampoco te vi – me limite a contestar -. No vives aquí – estaba segura de eso, me parecía familiar pero no como inquilina.
-No, estoy cuidando un departamento – señalo la puerta del A, levemente abierta.
-Oh, ya veo…. Con permiso – continúe mi camino y ella el suyo, de reojo la vi entrar en el departamento de mi vecino.
Me deje caer sobre mi cama con los brazos abiertos y estirados, me sentía agotada, no solo por el trabajo, eso me resultaba llevadero y hasta placentero, era la parte más satisfactoria de mi vida; me sentía agotada mental y anímicamente, por ahí tenía la sensación que nunca reía, solo eran sonrisas para nada sinceras para mostrar que todo estaba bien cuando no era del todo así.
Estoy segura que debí dormirme en cuanto me tire en la cama, me desperté el jueves a primera hora y estaba ovillada en el medio, acurrucada y destapada. Tome frio, eso era seguro porque me abrazaba a misma con fuerza. Tome un baño caliente, desayune sano y nutritivo como siempre y me prepare para ir a trabajar.
-No tienes buena cara hoy – mire a Jasper, él sonreía ampliamente.
-No fue un buen día ayer.
-¿Qué hizo ese novio tuyo?
-No me dio una buena noticia y… - respire profundo -… solo esperaba que me acompañara a preparar algunas cosas de la boda.
-¿No puede?
-Se fue de viaje por tres meses – me encogí de hombros.
-Es mucho tiempo con una boda en preparación.
-Lo sé, tengo que elegir la decoración y quería su opinión como hombre para que no resultara empalagosa.
-Te puedo ayudar – aseguro y sonreí un poco.
-¿Me puedes ayudar?
-Soy hombre ¿o no?
-No lo sé, dime tu – rodo los ojos y rió.
-¿A qué hora tienes que ir?
-¿Estás seguro?
-Me estoy ofreciendo.
-A las siete de la tarde me encuentro con Tía en el hotel Sheraton.
-Esa tal Tía ¿es linda?
-Es casada y su esposo Benjamín estará presente.
-Podrías haber elegido una planificadora soltera, no has pensando en mí.
-¿En verdad puedo contar contigo?
-Me ofendes con tu desconfianza, pero puedes contar conmigo.
A las seis de la tarde conducía camino al hotel Sheraton seguida de cerca por Jasper en su moto, me aliviaba tener una mirada masculina sobre la temática de la boda, eso me ayudaría a que todo fuera más cerca de lo que esperaba Royce.
-Tía ¿Cómo estás?
-Rosalie, un gusto encontrarnos de nuevo – nos saludamos con un cálido abrazo -. Por fin conozco a tu prometido – me soltó y se acercó a Jasper -. Royce un placer – indico tendiéndole la mano y reí.
-¡No, no, no! – Exclamo Jasper con los ojos muy abiertos, su cara de susto era monumental - ¡Estas totalmente equivocada!
-¿No eres Royce? – pregunto ella algo desorientada.
-No, gracias a dios no soy Royce – aseguro aun nervioso.
-Oh… pensé que hoy nos acompañaría Royce – comento ella mirándome.
-Tuvo que salir de viaje de manera inesperada, él es Jasper, un amigo que vino a ayudarme con su gusto masculino.
-Muy bien, aclarado este asunto comencemos – asentí y Jasper se mostró aliviado por dejar todo claro -. Les voy a mostrar el ingreso al salón, abra una pequeña entrada de recepción donde los invitados podrán dejar sus abrigos y carteras – indicó guiándonos de su oficina hacia el ascensor.
Ya de por si el pasillo que daba al ingreso al salón era imponente, ancho, con unas extraordinarias lámparas redondas, las puertas adornadas a cada costado con gruesas columnas, el piso en tonos marrones.
-Este es el salón Metropolitan – anuncio Tía abriendo las puertas doble como si revelara una gran visión y así lo era.
-Este es el salón elegido – aseguro Jasper y asentí sonriendo ampliamente -. Me parece perfecto, elegante y sobrio – aprobó.
-Dividiremos la entrada en este sector – lo habían preparado con una cortina que dividía en dos el salón, era algo pequeña la recepción pero tenía unas pocas sillas con mesas -. La idea es que sea un descanso, aquí controlaremos el ingreso de los invitados y por acá – señalo un extremo -, estará el guardarropas.
-Muy apropiado – indicó Jasper y rodé mis ojos -. ¡Ey! Lo digo en serio, las mujeres traen siempre miles de cosas y por lo general los hombres las terminamos cargando.
-Jasper, esto es serio – ahora el rodo los ojos -. Sigue mostrándonos – le indique a Tía.
-Entremos, acomode las mesas para que visualices la distribución en el salón, tengo listo varios centros florales y vajilla para que elijas.
-¡Empecemos! ¡Estoy ansiosa! – exclame más animada y la seguimos dentro del salón.
La próxima hora nos la pasamos mirando la distinta muestra de vajilla para la cena de la boda, también los centros florales y la mantelería. Jasper era de bastante ayuda para mi sorpresa, descarto varios que aseguro era demasiados ñoños o bien empalagosos, otros muy serios para boda. Finalmente dimos con unos refinados y delicados, eran platos trasparentes con un trenzado en el borde en plata, los cubiertos de plata, mantelería en color marfil y elegí dos centros de mesas: uno bajo con flores en tonos blancos y rosa pálido, otro en un florero alto con el mismo tono de flores. Nos despedimos de Tía, Jasper quedo en acompañarme para la elección del resto de la decoración y hablaríamos de la banda que tocaría y la música.
-¿Estas segura de casarte con Royce? – lo mire sorprendida por la pregunta.
-Después de 5 años juntos puedo afirmar que estoy muy segura de casarme con el – se quedó mirándome fijamente a los ojos, tenía una expresión seria en su rostro -. ¿Qué haces Jasper? – se acercó de manera lenta pero contundente, termine con mi espalda pegada a la pared del ascensor, bajo su mirada hacia mis labios y relamió los suyos, trague en seco -. Jasper – susurre bajo, reclino su rostro sobre el mío y sus labios tomaron los míos de manera suave, los movió lento tomando mi labio inferior entre los suyos, sus ojos cerrados y los míos mirándolo estupefacta, apoye mis manos en su pecho y con delicadeza lo aparte de mí, no correspondí el beso - ¿Qué fue eso?
-Solo me aseguraba de no estar enamorado de ti y perder mi oportunidad ahora que te casas – levante una ceja.
-¿Hablas en serio?
-Seria penoso verte casar y descubrir que estaba perdido por ti y no hice nada – rió con burla y rodé mis ojos, se alejó aun mas apoyándose en la otra pared del ascensor.
-Muchas veces te comportas como un verdadero idiota – largo una carcajada fuerte.
-Por lo menos sabemos que no sentimos nada por el otro – se encogió de hombros.
Llame a Royce cada mañana, cada mediodía, cada siesta y cada noche por una semana, nunca me atendió, seguramente aún estaba muy disgustado por mi comportamiento poco apropiado y no podía culparlo, debí poder contener mi arrebato de bronca. Finalmente me llamo por la noche luego de esa semana de ignorarme, me disculpe miles de veces y en su voz se notaba el enojo que aún conservaba, prometí disculparme con sus colegas en cuanto hubiera oportunidad, cuando él estuviera presente.
-¿Quieres saber cómo van los preparativos de la boda?
-Te escucho – se limitó a contestar.
-Estuve con Tía hace unos días, ya elegí el color de la mantelería y la vajilla para la cena, también los centros de mesas, serán dos diseños distintos pero manteniendo la armonía el uno con el otro, todo será muy elegante tal cual te gusta, llamativo pero sobrio a la vez.
-Me parece bien ¿algo más?
-Bueno, me mostraron la distribución de las mesas en el salón, por lo que deberíamos empezar a armar la lista de invitados, sobre todo tus invitados, estoy segura que tendrás alguna manera en particular de querer ubicarlos.
-Iré armando eso y a la brevedad te los paso por mail…
-¡Royce!... – escuche una voz de mujer llamándolo.
-Debo dejarte, estoy por entrar a una reunión – no se despidió, solo corto la comunicación y no me dio ni chance de preguntarle donde se encontraba, en que parte de Europa.
Llegue a casa sobre la hora, me cambie rápidamente por mi equipo de gimnasia y me apresure a salir de la casa. Salí a las corridas y me tope de frente con una mujer joven de tez canela y pelo negro, tenía un prominente vientre pero se notaba nerviosa, caminaba de un lado al otro frente a la entrada del edificio.
-¿Estas bien? – me anime a preguntar y detuvo su caminata nerviosa.
-Sí, solo…. – miro expectante la puerta que se abría a mis espaldas, pareció desilusionada.
-¿Vives aquí? – Negó intensamente con la cabeza - ¿Esperas a alguien?
-No espero a nadie – se apresuró a decir nerviosa para luego salir corriendo.
Me apresure a subir a mi auto, iba sobre la hora. Era jueves y de 18:30 a 19:30 tengo clases de Boxfit, Royce pago la membresía en el gimnasio ZUM, pertenecía a un conocido de él. El boxfit es una clase de gimnasia del boxeo en la cual se aprende a golpear y entrenar como un boxeador, con intervalos de cardio y de boxeo, como saltar la cuerda; golpear la bolsa; simulacros de boxeo a un ritmo rápido y fácil de seguir, un entrenamiento de cuerpo completo que me ayudaba mucho a relajarme. Tenía dos clases a la semana, los jueves por la tarde y sábados por la mañana de 8:30 a 9:30. Los martes asistía a Hardcore de 18:30 a 19:30, desarrollado para proporcionar un entrenamiento seguro, progresivo y vigoroso que combina entrenamiento de cuerpo completo: fuerza, saltos y ejercicios de agilidad y movimientos de equilibrio.
-Llegue a tiempo – mi profesora Julia me miro sonriendo y asintió.
-Estábamos a punto de empezar – contesto.
Fue una clase dura pero desestresante, transpire intensamente como cada vez que asistía a esta clase, un entrenamiento intenso pero mi cuerpo había cambiado para bien, se notaba tonificado y mucho más fuerte que nunca, además que ahora me era mucho más fácil mantener el peso que pretendía Royce que tuviera. No me duche en el gimnasio, recogí mis cosas una vez termino la clase y me apresure a montarme en mi auto, apenas entre en mi apartamento me prepare la bañera con espuma.
Los días comenzaron a pasar de manera acelerada, mi tiempo se dividía entre el trabajo, el gimnasio, algún que otro encuentro con Vera que me estaba ayudando a elegir mi vestido de novia, tiempo con Jasper que me acompañaba de vez en cuando en una cena o almuerzo y pasar los días en mi casa esperando la llamada de Royce. Muy lentamente fue olvidando mi arrebato en su oficina y con el correr del tiempo se volvió más cálido y adulador como solía serlo antes de ese episodio. Me contaba sobre su viaje, el trabajo y todo lo nuevo que se le estaba dando al convertirse en socio del estudio de abogados, en la firma todos estaban muy agradecidos de todo el esfuerzo y el compromiso que mostraba Royce.
-De nuevo tu – la chica embarazada nuevamente se paseaba delante de la puerta del edificio, parecía agitada y ansiosa.
-Espero a alguien – siguió su caminata.
-¿Estas segura que vive en este edificio?
-Creí que sí, pero ahora no estoy segura – contesto desorientada.
-¿No estas segura?
-No lo he visto, he venido por días y no lo he visto – estaba realmente perdida.
-Quizás deberías volver a tu casa, te ves demasiado alterada.
-No tendría que estar acá, yo tendría que estar lejos.
-¿Quieres que te alcance a algún lugar?
-No… yo… me voy… yo puedo… - titubeo mientras se comenzaba a alejar.
-¡Ey! ¡Espera! ¡Puedo llevarte! – exclame intentando detenerla pero comenzó a correr.
Entre en el edificio. Esa chica claramente no estaba bien, era errática y cambiante, alguien debía estar controlándola porque no era un comportamiento normal, algo le pasaba y quizás tampoco era seguro para su bebé. Una vez más cuando llegue al piso 20 me encontré con la chica cuidando el apartamento de mi vecino, realmente era un alivio no tenerlo, habían sido meses tranquilos sin tener que renegar con ese tipejo.
….
-¿¡No puedes estar hablando en serio!?
-Rosalie Hale baja el tono conmigo – la voz de Royce sonó punzante.
-No vas a estar por dos meses más ¿Cómo quieres que me lo tome?
-Es lo que tengo que hacer, te guste o no – sentencio con voz cargada de advertencia -. Esto es para los dos, no lo ves ahora pero para el futuro será muy beneficioso en muchas maneras – me desplome en el sillón de mi living.
-Está bien Royce, tienes razón – confirme resignada, de que me valía protestar, molestarme o algo si a él le daba lo mismo.
-Siempre la tengo, deberías dejar de discutir conmigo.
-Entonces te veré dentro de dos meses – "Si es que no se alarga de nuevo", agregue en mi mente.
-Estas discusiones me ponen de mal humor, espero que no se sigan repitiendo.
-No lo harán, no volveré a cometer el mismo error – cortamos la comunicación sin despedirnos.
Durante varios minutos contemple mi nevera abierta sin realmente ver nada, solo podía darle vueltas en mi cabeza al tiempo alejados que llevábamos con Royce, ya pasaron tres meses y serian dos meses más. Esto era demasiado para una pareja a punto de casarse. Opte por darme por vencida y no cenar, cerré la nevera y fui directo a mi cama, me comenzó a doler la cabeza fuertes punzadas en mi sienes y entonces paso, el ruido insoportable proveniente del piso inferior comenzó a taladrarme.
-No de nuevo – proteste en voz alta. Me gire sobre mi vientre y tape mi cabeza con la almohada pero no era suficiente -. ¡Lo odio! – Exclame mientras me levantaba bruscamente de la cama, rebusque mi bata y me la coloque mientras comenzaba a caminar hacia la salida de mi apartamento - ¡Ni siquiera es viernes! – era martes por amor de dios, ¡martes! Aporre la puerta, con fuerza, mucha fuerza para que me escuchara aunque lo dudaba con tremendo ruido resonando. No abrían así que la aporree con mis dos manos.
-¡No tenía duda! ¡La rubia! – lo mire con todo el odio que salía de mí.
-¡Es martes! ¡Acaso no tiene límites tu estupidez!
-¿¡Quién te crees que eres!?
-¡Alguien que tiene mucho trabajo y necesita dormir!
-Alguien insoportablemente frustrada con su vida…
-¡No sabes nada de mi vida!
-Sé que eres la única en el edificio que vive reclamándome de manera estúpida, ni siquiera mi vecino del lado se queja con el ruido y tú vives arriba.
-¡Quizás ninguno en este maldito edificio trabaja en horario decente!
-Mira rubia, lárgate, estamos festejando – gruñí frustrada -. Mis amigos me están dando la bienvenida después de un largo viaje….
-¡Te hubieras quedado donde estabas! – desvió su cara de mi rostro.
-No debes tener un puto amigo que se alegre por tu regreso, seguramente te la pasas sola en tu departamento amargada y planeando la manera de joder a la gente que disfruta – trague en seco, no sé muy bien porque pero eso dolió de manera profunda.
-Solo baja un poco la música – fue todo lo que pude decir, ni siquiera levanto la vista, estaba concentrado en algo que no era yo -. ¿Qué diablos miras?
-Evitemos más discusiones, bajare un poco la música ¿Complacida rubia malcriada? – eso también me dolió, se suponía que no debía comportarme así. Me gire y comencé a avanzar hacia la escalera - ¡Ey rubia! – me gire apenas para mirarlo - ¿Las discusiones te ponen cachonda?
-¿Qué?
-Eso, las discusiones te excitan, hay una parte de tu cuerpo que la demuestra – desvió su mirada de mi rostro hacia abajo y mire mi escote, nunca en mi vida me había sentido tan avergonzada, mi escote era más que revelador y la seda de mi camisón corto demostraba donde precisamente se nota algo que no me esperaba pasara.
-No es por la discusión – sentencie mientras me cubría con la bata.
-No hace frio para que reacciones así – tenía una sonrisa burlona y agrandada en el rostro.
-Es… es… - no se le quitaba esa sonrisa -… es solo una reacción involuntaria…
-Ve a dormir rubita, bajare la música solo por esa visión que me diste – gruñí y prácticamente vuelvo a sacar a la malcriada dentro de mí.
-Idiota – fue lo único que pude decir, controlando mi estado subí apresurada las escaleras para llegar a mi apartamento.
Eso fue humillante en mucho niveles, nunca en mi vida me había sentido así de avergonzada y descolocada. Lo que el grandulón me dijo me dolió profundo porque tenía mucho de verdad, tenía solo dos amigos, Vera y Jasper, muy buenos amigos pero cada uno de ellos inmersos en sus vidas, no era como que nos juntábamos todos los días después del trabajo y quizás sino trabajáramos en el mismo lugar seguramente nos veríamos mucho menos. Mi vida se había reducido al trabajo, dos amigos esporádicos y mi pronto esposo que hace tres meses no veía y seguiría sin ver por dos meses más.
Un mes más sin Royce paso y tenía mi fin de semana libre; sábado y domingo; y para comprobar aún más mi estado de soledad no tenía con quien estar; Jasper se fue con su novia de turno a pasar un fin de semana romántico y Vera tenía guardia en el hospital. Mi plan seria dedicarme a hacer actividades yo sola, era todo a lo que podía aspirar, así que muy a mi pesar comencé con mi rutina y a las 8:30 de la mañana me encontraba en el gimnasio en mi clase de boxfit descargando mi frustración con fuertes golpes de mis puños dirigidos al saco de boxeo, era liberador.
-Habla Rosalie – atendí mi celular mientras empujaba con una mano el carro por el mercado, necesitaba reabastecer mi heladera.
-¡Hermana, necesito que vengas a casa! – la voz que reclamaba del otro lado se notaba llorosa, rodé mis ojos. Quizás yo podía ser algo malcriada pero Tanya era la reina del drama y la exageración.
-Tanya buenos días ¿Qué pasa ahora?
-Es papá ¡quiere mandarme a un internado! – exclamo con una nota de indignación detrás de su voz llorosa.
-¿Qué hiciste esta vez?
-¿¡QUÉ HICE ESTA VEZ!? – vocifero por lo que debí alejar el celular de mi oído, me dejaría sola.
-Siempre haces algo que hace estallar a nuestro padre ¿Qué fue?
-¡Nada, no hice absolutamente nada!
-Estoy segura hay un chico involucrado – mi hermana tiene 16 años, pero a su corta edad ya lleva un recuento de seis novios, no es que sea una cualquiera porque sé que es virgen pero es sumamente enamoradiza y cambiante, totalmente impulsiva.
-No es un chico cualquiera, es el amor de mi vida – rodé mis ojos y detuve el carro frente las pirámides de fruta. "El amor de mi vida", esa frase era recurrente en las conversaciones con Tanya.
-¿Cómo se llama el amor de tu vida?
-Mike.
-¿Mike? ¿Cómo Mike Newton? ¿Ese tonto?
-¡No es un tonto Rosalie Hale! ¡Es un chico dulce e incomprendido! – me reto molesta. Es un idiota multiplicado por veinte, el típico chico que se cree lo más grandioso que le puede pasar a una chica, por supuesto todas están interesadas porque es del equipo de rugby del instituto.
-¿Eres correspondida?
-¡Si, por supuesto! – nuevamente rodé mis ojos, busque una bolsa y comencé a recoger frutas para mi compra. Tanya es preciosa, rubia, ojos claros, una buena figura, es simpática y su carácter es divertido y juguetón, es muy atractiva y compradora, tiene miles de amigas aunque solo seis son de su grupito más íntimo, pero puede hablar de cualquier cosa con cualquier persona.
-¿Y qué paso? ¿Por qué nuestro padre te quiere mandar a un internado?
-Me salte una clase con Mike y nos encontraron besándonos en el bosque – reí bajo.
-Me lo dificultas, eso será difícil de que lo olviden.
-Por favor habla con él, a ti te escucha mucho más de lo que me escucha a mí – su voz cambio de llorona a ruego de niña.
-Hoy mismo hablare con él, solo dime una cosa…
-Aun soy virgen, no lo hice con Mike, apenas si estamos comenzando.
-Perfecto, hablare con ellos en cuanto llegue a mi departamento.
-¡Gracias, gracias, gracias! ¡Eres la mejor hermana que puede existir!
-Lo sé, soy genial – asegure riendo, con Tanya era con la única que me sentía verdaderamente yo, ni siquiera con mis padres me sentía así, con ellos la mayoría del tiempo tenía la necesidad de mostrarles a esa mujer que esperaban de mí y que era la digna y correcta esposa para Royce King II.
-Te quiero Rose.
-Te quiero Ta – fue nuestra despedida y cortamos.
Una vez termine mi compra en el mercado retorne a mi apartamento, esta vez como venía cargada con las bolsas del mercado subí en el ascensor directo a mi piso. Durante el último mes no cambie mi rutina de bajarme antes y subir las escaleras, lo que si hacía era asegurarme que al llegar al piso 20 no estuviera el capullo idiota de mi vecino, no quería sentirme más humillada al recordar la última discusión, agradezco no haberme visto en la necesidad de volver a bajar para ponerle los puntos sobre las ies.
-Hola mamá soy Rosalie.
-Hija, esperaba tu llamada, estaba segura que Tanya te buscaría – estaba enfadada, era evidente en el tono de su voz -. Esa niña quiere matarme, te lo juro Rosalie, no sé qué tiene en la cabeza y esta vez estoy de acuerdo con tu padre en que un internado sería lo mejor para ella.
-Exageran, es solo una adolescente, quizás con hormonas muy alborotadas pero es inocente todo lo que hace.
-Escaparse del colegio para besuquearse con un chico no tiene ¡nada de inocente!
-Mamá, solo está experimentando, es normal a su edad.
-No es el comportamiento para una Hale, tú lo sabes mejor que nadie.
-Tanya no es como yo.
-¡Ojala lo fuera! ¡Un internado la ayudaría a cambiar esa forma tan impulsiva de ser! ¡La volvería más correcta! – no iba a permitir que eso pasara, adoraba a mi hermanita tal cual era, impulsiva y loca ¿para qué volverse correcta? ¿Para qué cumplir las expectativas de otros?
-No será necesario, hablare con ella, veras que no tendrán problemas.
-Ya he oído eso antes – era mi manera de aplacarlos, por un tiempo Tanya trataba de calmarse un poco pero luego algo pasaba y todo volvía a empezar.
-Me hare cargo, ella me escucha ¿está mi padre?
-¿Cómo va la organización de la boda? – era de lo que menos quería hablar ahora, ni siquiera les comente que Royce aún seguía de viaje y no tenía ánimos para organizar nada.
-Va bien, pero aun no consigo mi vestido, no he visto nada que realmente me atraiga.
-Tiene que ser algo digno de la futura señora King II – juguetee con un mechón de mi pelo entre mis dedos retorciéndolo, no me gustaba ir a esa conversación -. Tiene que ser glamuroso, sofisticado, elegante y muy llamativo, deberías viajar a New York, estoy segura que Royce pagara más que contento por un vestido de gran diseñador, he estado siguiendo las pasarelas y hay algunos que son dignos para tu casamiento.
-Se lo propondré a Royce, seguramente tendré más opciones haya.
-Me parece lo mejor, habla con tu hermana, quiero que se comporte correctamente – agradecí la conversación sobre lo digno y correcto no se extendiera -. Te pasare con tu padre – sentencio -. Marcus es Rosalie.
-Gracias Jane – se escuchó la voz de mi padre: seria, parca y sin gota de sentimiento -. Rosalie.
-Padre ¿Cómo estás?
-Renegando con tu hermana como es habitual, todo sería más sencillo si fuera como tú.
-Ella es solo una adolescente muy hormonal, pasara con el tiempo, de a poco su carácter se ira modelando de otra manera, solo se está dejando llevar por las hormonas.
-Un internado aceleraría el proceso, la haría crecer y no estaría constantemente renegando con ella.
-Estar lejos no es bueno para una adolescente, tiene que estar con su familia. Mira, hablare más seguido con ella, sé que he estado un poco alejada con lo de la boda, pero me mantendré al pendiente, trataré de que se interese en mi boda y veré si puedo encargarle de hacer algo.
-Eso nos ayudaría mucho en verdad, quizás la ayude a centrarse.
-Déjamelo a mí.
-De acuerdo, habla con ella. Debo dejarte tengo deberes que cumplir – fue su despedida y apenas murmure un adiós para cuando corto la comunicación.
Hable con Tanya el resto de la mañana, me agradeció miles de veces y prometió tratar de controlarse por lo menos durante algún tiempo hasta que esta tormenta se pasara. Le pedí que se aplacara un poco no que cambiara, era lo que menos quería, que mantuviera lo de ella y Mike tranquilo, quizás un poco más de atención en el colegio y mantener sus buenas notas harían que el enojo de nuestros padres pasara con mayor rapidez, por supuesto nada de escabullirse del colegio para besuquearse en el bosque.
Cocine el almuerzo para mí y Vera, al mediodía puntual estuve en el hospital dejándole una vianda de comida casera y nutritiva, había momentos que me sentía tentada de romper mi estricta dieta e ir por una hamburguesa completa y grasosa con patatas y refrescos, pero no era lo que debía hacer.
-Oh dios… – escuche el lamento desde la escalera, la voz la reconocí en el acto y estaba muy dispuesta a quedarme escondida hasta que ya no lo escuchara -. Qué diablos… - se notaba no alterado pero si ¿asustado? -… ¿Qué voy a hacer?... – subí los cinco escalones que me faltaban para llegar al piso 20 y me asome apenas, el tipito del piso 20 apartamento A, mi tortura personal, estaba acuclillado frente a su puerta y pasaba su mano por su cabeza mirando algo en el piso - ¿Qué se supone que haga? – sus palabras eran murmullos apenas. Era evidente que ejercitaba mucho, apenas tenía una musculosa y su espalda se notaba trabajada y musculosa, sacudí mi cabeza para volver a centrarme -. ¡Dios! - escuche de nuevo y rasco su cabeza mientras mantenía la posición.
Gire para tomar la escalera, tratando de no hacer ruido para no llamar su atención no tenía ganas de un nuevo enfrentamiento o aguantar sus desplantes. Lo mire una vez más, la última exclamación mostró nerviosismo y algo de angustia no me iba a detener a preguntarle qué pasaba, seguramente era algo que lo tomo de sorpresa pero no era de mi incumbencia.
-Que voy a hacer - escuche que se lamentaba, ya había subido un par de escalones en dirección a mi piso, parecía realmente angustiado así que luego de respirar profundo me volví sobre mis pasos.
-Disculpa, ¿te puedo ayudar? – pregunte sin acercarme.
-No puedes - ladro con bronca, apreté mis puños, me había mostrado más amable de lo que se merecía y no tenía por qué aguantar este trato de un extraño.
-Supongo que los buenos modales son desconocidos para usted.
-Rubia antipática - escuche murmuro por lo bajo.
-¿¡Quién diablos se cree!? - apenas si me miro y volvió su vista a lo que fuera observaba en el piso.
-No tengo tiempo para caprichosas - "¡¿Cómo se atreve?! ¡No soy caprichosa!", exclame en mi mente indignada. Me acerque nuevamente con mucha bronca, dispuesta a darle lo suyo estampando mi mano en su cara, fue entonces que vi lo que miraba y me pare en seco - ¿¡Porque tiene un bebe en ahí!? - pregunte con enojo profundo, seguramente era una niña porque tenía una manta rosa, demasiado liviana, cubriéndola.
Después de dos meses volviendo a aparecer, dando señales de vida muy de a poco. Empezando con este fic y la próximas semanas con las otras dos historias. Besos, Nati.
