Capítulo 1
Bitácora de Infiltración
Nombre clave: Agente Criti Noll a. k. a. Dr. Henry Pym
Localización: Londres, Inglaterra.
No lo puedo creer. No puede ser esto posible. Sin embargo ha sido Su voluntad y yo no he de hacer nada que vaya en contra. Él me ama. Él nos ama.
Pareciera que fue ayer cuando vi este milagro operando en el cuerpo de mi madre, cuando ella me miraba con todo ese afecto y mi padre sonreía benigno y dulce a nuestro lado
Remontándome a mi infancia, supongo que puedo considerar que mi vida fue difícil. Mi madre era una skrull noble, mi padre pertenecía a la casta de sacerdotes científicos. Ella decidió renunciar a sus privilegios. Él trabajaba casi todo el tiempo en los laboratorios del Palacio. Ella pensó que serían felices un millar de ciclos. Él jamás volvió del laboratorio. Ella se quedó sin nada, más que sus vástagos. Yo tuve que trabajar por las dos.
De mi madre heredé las facciones, el lenguaje noble y el porte, de mi padre la necesidad de saber, la curiosidad y el impulso de dedicar cada día a aprender algo nuevo. Las fuerzas de mi madre iban menguando a medida que iba envejeciendo; con tres hijos más a su lado, la vida se le iba en intentar protegerlos hasta que yo pudiera finalmente asegurar su bienestar total con el fruto de mi trabajo. Pero yo misma era una niña. En el laboratorio, sólo se me permitía asistir a los científicos y observar, ya bastante había hecho nuestro sacerdote principal con haberme aceptado allí debido a la prematura muerte de mi padre.
En aquélla época, en la que mi padre era un gran científico, un grupo de humanos intentó prevenir un ataque de nuestro planeta al suyo asaltando una de nuestras naves. Según ellos, era un aviso de que no tolerarían una invasión; lo que pasó, es que fueron atrapados por nuestros soldados y puestos a disposición del Rey. Nuestro soberano quería paz, no deseaba la guerra con los humanos, pero con todo, decidió darle su merecido a los que vinieron a provocarnos. Ordenó una serie de experimentos sobre su genética y su composición, sus pensamientos y recuerdos. Generar armas que nos permitieran protegernos de ellos. Un hombre de hierro, un llamado Inhumano, el repugnante Reed Richards, un telépata, un hechicero, un hombre acuático. Ellos se resistieron, mi padre murió. Finalmente fueron devueltos a su hogar, pero nosotros nos quedamos con su información genética y sus recuerdos.
Mi madre creía en la paz, decía que el Rey era sabio al no meterse con los humanos y sus feroces Vengadores y Mutantes. Yo quería que pagaran lo que le hicieron a mi padre, pero no podía decirlo.
Aprendí, aprendí mucho, observé los experimentos, escudriñé el conocimiento y el saber skrull, penetré en la espiritualidad de mi pueblo y hallé gracia ante Él, quien me dio estos dones al nacer y me hizo una de sus hijas predilectas. Escuché que una de las princesas estaba en contra de la paz y que ella pensaba que el Planeta Azul era nuestro, porque la profecía describía cómo por derecho divino, un planeta azul y bello sería nuestro nuevo hogar. Debíamos tomarlo, Él lo quería así, Él lo prometió. También escuché que fue exiliada, que la llevaron a un planeta árido y oscuro con el fin de que abandonara su locura que nos llevaría a todos a la muerte. Ella predijo que iríamos a buscarla cuando fuera el momento. Nadie le creyó.
Cuando nuestra gente fue asesinada en el fuego cruzado de una guerra interestelar, cuando nuestro hogar fue destruido, cuando mi madre pereció asesinada intentando proteger a mis hermanos, fue en ese momento en que notamos que sólo había dos caminos: buscar al príncipe bastardo, quien vivía en la Tierra, hijo de una desaparecida princesa skrull y un sucio kree, o buscar a la princesa olvidada que nos prometía la Tierra. La última de las herederas directas, aunque no la única noble que quedaba, la Princesa Veranke. Decidimos al calor del dolor y la incertidumbre y entonces, al lado de ella, abrazamos el camino de la invasión, bajo el amparo de Él y su profundo amor por todos nosotros.
Cuando conocí a la ahora Reina Veranke, el día que ella visitó lo que quedaba de nuestros laboratorios, en una nave que habíamos habilitado antes de la destrucción de nuestro planeta, me llené de felicidad. Mi corazón halló en ella el consuelo al dolor. Yo ya no tenía a nadie, tal como ella ya no tenía a nadie, y deseaba ser tan fuerte como ella era. Mi único deseo era servir a su propósito, un propósito nuevo que me permitiría no sólo obtener venganza por mi padre muerto, sino también tener un nuevo hogar, el hogar que no pude tener con mi madre, con mis hermanitos, a quienes seguiré amando hasta que no quede nada de mí.
Ella autorizó la investigación profunda con los recuerdos y la genética de los humanos que nos habían atacado, de quienes habíamos hecho clones suficientes para que sirvieran a nuestros propósitos. Yo estaba en la división de la clasificación de recuerdos. Debíamos ordenar la historia de las vidas de esos hombres con el fin de estructurar una línea temporal que incluyera todas las posibles amenazas y resistencias a una próxima invasión.
Por ser la hija de una noble y por tener ideas radicales, así como por haberme unido a su facción religiosa y haber adquirido un alto conocimiento en la división en la que me encontraba, la Princesa halló en mí, primero a una skrull inteligente y comprometida con la causa, y luego a una amiga y confidente. Era, de algún modo, mi tía, por lo que nos sentimos unidas profundamente, no sólo por nuestro anhelo de servir a un propósito más grande, sino también por los lazos de sangre que nos unían, que aunque finos, eran únicos.
Fue por ella por quien profundicé en el conocimiento de nuestro Dios, fue por ella que conocí cuánto Él nos ama. Gracias a ella pude supervisar más de cerca otras investigaciones y aprender un poco más sobre genética y anatomía humanas. Gracias a ella, se me permitió observar más allá de lo que muchos otros skrull habían visto, casi la totalidad de todo lo que componía nuestro plan.
Necesitábamos suplantarlos sin que ellos se enteraran. Nuestros científicos no podían dar con un método lo suficientemente bueno para ello, por lo que comenzamos a usar a los clones. Al final, fueron ellos quienes nos dieron la clave para lograrlo. Sólo una mente como la del detestable Reed Richards fue capaz de concebir el peor escenario posible para una invasión skrull en su propio planeta. Y finalmente la parte más importante del plan estaba lista. La idea.
Ahora debíamos ponerlo en marcha. Se hicieron los estudios genéticos, se hicieron muchas pruebas, finalmente logramos el método, gracias al resto de los clones que teníamos disponibles y podíamos empezar la infiltración.
Era allí donde nosotros entrábamos. Mi división pasó todo ese tiempo buscando piezas capaces de ser suplantadas para lograr un control en todas las estructuras posibles. Detectamos diferentes estratos sociales, la clase noble, la clase política, la clase guerrera, la clase artística, la clase comerciante, el pueblo y los esclavos. Cada una de estas clases incluía a su vez estratos e instituciones y nosotros debíamos infiltrarlas todas. Era central, sólo de ese modo podíamos realmente hacerles sentir nuestra presencia y que la invasión era inminente, imparable y necesaria. Íbamos a salvarlos de sí mismos, gobernarlos con sabiduría. Nos quedaríamos con el Planeta Azul, pero no deseábamos exterminarlos, no… ellos nos servirían y nosotros veríamos por ellos.
Mirando los recuerdos de los humanos, quienes se hacían llamar "Iluminati", detecté a un humano en especial. Uno que estaba más presente en las mentes de Reed Richards, Namor el Atlante y Tony Stark. Cualquiera hubiera imaginado que la idea de los Vengadores había sido de un visionario (como se hace llamar) como Stark, pero no había sido así. La idea provenía de un hombre que deseó vengar a su esposa muerta, un hombre que podía controlar insectos y hacerse tan pequeño como una de las llamadas 'hormigas'. Su presencia y peripecias se dibujaban en todo lo que Stark podía recordar como la historia de los Vengadores y me sorprendí a mí misma enfadándome por la poca atención que todos esos musculosos sobrevalorados le prestaban. Su nombre: Henry Pym, su habilidad especial: pasar desapercibido hasta que hubiera una amenaza nivel extinción para ser llamado. Una mente científica hermana, bastante incomprendida y solitaria. A menudo demasiado enloquecido y abrumado por sus problemas como para ser tomado en cuenta como un verdadero guerrero, la mayor parte del tiempo sólo interesado en su laboratorio. 'Como mi padre' pensé en una ocasión.
No pude evitar hablar con emoción de él frente a la princesa, de sus muchos aciertos infravalorados, de sus muchos errores demasiado exagerados, de la manera en que lo juzgaban por ser un pacifista, amante de su ciencia y su conocimiento. Ella casi toma como blasfemia mi amor por él, hasta que le expliqué que él sería el huésped perfecto. Analizamos juntas el caso y, aunque aún algo reticente, me dio la razón.
Comenzamos suplantando a oficiales de bajo perfil en SHIELD, HYDRA, IMA y La Mano. Los primeros que fueron suplantados fueron puestos en una nave que llamamos I'hr Kalon "La Luz", la cual iba a servir de cárcel para nuestros huéspedes y Centro para el Ritual de Transformación. Muchos de ellos, fueron elegidos por no tener familia o amigos cercanos, algunos otros eran más fáciles, como los de La Mano, debido a que parte de su vida era el no tener apego alguno en el mundo y servir a su amo sin pensar en sí mismos como individuos, sino como parte de un colectivo. Sólo se tenía que secuestrar a uno y suplantarlo, el skrull que se quedaba en su lugar sólo debía mantenerse callado y ocasionalmente luchar, haciendo un esfuerzo por sobrevivir con el fin de no ser descubiertos.
Pero cuando se trató de suplantar poderosos, iniciamos con Elektra y, posteriormente, con la misma Reina Veranke. Ella fue valiente y fuerte, fue maravillosa. Logró sobreponerse a la transformación, logró mantener su identidad por sobre la de Jessica Drew, la espía, la doble cara que servía a dos amos sin saber qué diablos pintaba allí.
El método funcionó, era perfecto. Nadie se dio cuenta. Entonces se elegiría a uno más. Decidí ser yo. La Reina se negaba a que yo fuera a pelear a campo abierto, pero yo deseaba estar allí, yo deseaba pelear en primera línea. Quería mi venganza, y quería ayudarla a ella en todo, acompañarla en un lugar donde estábamos en desventaja, donde todos eran los que decían ser, menos nosotros, donde la verdad era la nuestra y no la de los demás. Por otro lado, yo ya tenía a mi huésped, no iba a permitir que nadie más que yo le suplantara, no a él. Era mío, y de nadie más. Mi querido y arrogante Pym, ¡tenía ya tantos planes para él!
Tomé la identidad de una chica muerta hacía más de sesenta años, esperaba no toparme con nadie que la conociera en la Universidad en la que él daba sus conferencias. También esperé que no se le ocurriera en alguna conferencia hacer la demostración de alguna máquina para detectar skrulls, de otro modo, estaría perdida.
No lo hizo, nada malo ocurrió, todo salió demasiado bien para ser cierto, es así como conocemos la felicidad de estar en el camino que Dios tiene para nosotros. Él nos ama, Él me ama.
Miré su conferencia, fue exquisita, aún para ser conocimiento humano. Pero así era él. No podía despegar mis ojos de su rostro, de sus facciones. Debía fingir fascinación por el plan, sólo que no lo fingí en absoluto. Toda mi fascinación fue real, completamente real. En un momento capté como nuestros ojos se encontraron, toda la sinceridad de su ser, toda su transparencia, toda esa verdadera pasión por la ciencia, por lo que decía y su leve sonrojo cuando notó mi penetrante mirada. No es lo mismo verlo sonreír en un archivo o en un recuerdo de alguien más, no es lo mismo. Mi ser todo se sobrecogió de ternura al verlo sonrojarse por mí. Suspiré como una tonta y seguí escuchando, aun sabiendo que en esos momentos, mis compañeros estaban con su esposa. Un joven diseñador europeo fue suplantado por nosotros y un par de sus asistentes también. La orden era embriagarla y de ser posible evitar a toda costa que ella llegara a dormir con él, incluso, provocar el adulterio, con el fin de causar una ruptura en esa relación y que yo pudiera entrar. En su historia de vida, él se había abierto a otras personas cuando sufría y si era herido por ella, estaría receptivo a mis preguntas, a mi compañía… incluso podría ser que a algo más.
No lo lograron, me enteré de que ellos ni siquiera pudieron sacarle un beso. Cuando mis compañeros hablaron de su fracaso, temí que el plan se comprometiera, sin embargo, al día siguiente, cuando salí de su conferencia, Pym me abordó y me invitó a beber un café, que luego se convirtió en una copa… y luego en más de ellas.
Unas horas después, ya sentía su piel desnuda con mis manos. Ese soberbio pero débil hombre estaba sobre mí, mirándome sin mirarme, y yo le deseaba. Sabía que había algo mal en ello, sabía que era una locura pensar así en él, pero no podía evitarlo, era tan llamativo, un humano demasiado fuera de este mundo, tan radical. Le deseé y le tuve, aunque no completamente. Siempre me quedó claro que no era a mí a quien miraba, sino a ella, siempre a ella. Ella era su mundo y su vida y yo sólo era una venganza, sólo era un ardid.
Con todo, él jamás dijo su nombre, fue amable, dulce, considerado. Fue todo lo que siempre soñé que sería y más y sus penetrantes ojos azules velaron por mí en todo momento. En pocas palabras, lo disfruté, no lo puedo negar. Lo disfruté tanto que repetí, repetí más de una vez.
Salimos a exhibirnos, yo estaba segura de que él quería que su mujer nos viera, pero no me importó, todo iba perfecto. Le hice preguntas, me respondió. Resolvió todas las dudas que tenía sobre él y su relación con Janet Van Dyne y los Vengadores. Me dio todo lo que deseaba y más.
Hoy me doy cuenta de cuánto me dio, hoy que pienso en sus respuestas arrogantes al preguntarle su opinión sobre los skrull, hoy que pienso en lo furiosa que me sentí al escucharle, hoy que recuerdo cómo usé los poderes y la figura de un Hulk para darle un golpe que le dejara completamente a mi merced. Y es que incorporé esa transformación y la de Pietro Maximoff en mi repertorio con éste único fin. Nadie podía vencerle como gigante, nadie podría aplastarlo en su tamaño hormiga, excepto el brutal poder de Hulk. Igualmente, nada podía vencer su aguda y ágil mente, excepto la velocidad de Quicksilver. Juntas, estas habilidades, unidas al elemento sorpresa, me dieron la victoria sobre él. Miré su cuerpo desnudo yacer a mis pies y sentí pena por ese hombre aplastado por mi mano y ensangrentado, pero luego pensé en mi padre y mi venganza y lo olvidé. O creí olvidarlo hasta hoy…
Sólo necesito unos días para ponerla en un lugar seguro, aquí mismo, en América. Mientras tanto, me mantendré con su forma hasta que él pueda brindarme su información genética y yo pueda transformarme en él. La Reina Veranke fue convocada a ser Vengadora y yo los detesto a todos por no tomar a Hank en cuenta para nada. La Reina eligió bien, y no sólo eso, sino que le dio a esa mujer, Jessica Drew un sentido: la convirtió en un Vengador, ella debería agradecerle todo eso y más. En algún momento necesitarán los servicios de Pym y yo estaré allí, pero por el momento, estaré aquí, esperando el día de mi ritual de transformación, aquí, con este nuevo ser. Hoy me doy cuenta de que Henry Pym me dio, no sólo su vida y su identidad, sino que me dio algo más, algo de él y mío…
- Cariño, precioso tesoro mío… Él te ama…
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Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos dueños, entre ellos Marvel Comics, Disney, Sony y Fox. Esta historia está hecha con fines recreativos sin afán de lucro.
