Capítulo 2: Un motivo

Bitácora de Infiltración

Nombre clave: Agente Criti Noll a. k. a. Dr. Henry Pym

Localización: Londres, Inglaterra.

Las cosas no son lo que parecen. Todo en este mundo es más relativo de lo que aparenta, excepto por una cosa: los motivos que uno tiene para vivir.

Mi motivo siempre ha sido mi familia. Mi padre, mi madre, mis hermanos. Cuando ellos murieron, mi motivo era tener un hogar, una familia. Cuando la Reina Veranke apareció, la consideré mi familia y mi motivo más grande. Hoy todo palidece y carece de sentido al pensar en ella, mi tesoro. Pareciera que todo lo que he vivido me llevó a éste sólo momento, a este sólo objetivo: que ella existiera en este mundo, ella es mi familia ahora.

Luego de su nacimiento, el ritual de suplantación se llevó a cabo en mi cuerpo. La misma Reina lo llevó a cabo para mí. Nunca olvidaré la sensación de que un mar de recuerdos, pensamientos y emociones que no son míos me invadieran al punto de olvidar quién era. Janet… Janet… ese nombre presente siempre en todo lo que recorría mi mente casi con desesperación. María, Tony, Bruce, Thor… y Janet, siempre Janet.

Soy humano, soy varón, soy científico, soy aventurero, soy Vengador, soy Henry Pym, soy el Hombre Hormiga, soy el Hombre Gigante, soy Goliat, soy Yellow Jacket. Soy Henry Pym, soy Hank Pym… soy el esposo de Janet… soy ex esposo de Janet, Janet…

Y entonces mi consciencia despertando de golpe en medio de todo ese orgullo, de toda esa culpa, de toda esa presunción y toda esa vergüenza y desesperación, de todo ese miedo y ese rencor, en medio de toda esa vida que me llenaba, pero que no era mía: la existencia, la consciencia de Henry Pym, mi huésped.

¡Ah! Cuánta confusión de sentimientos, cuántas emociones encontradas, cuánto dolor y cuanta culpa y cuán poco orgullo de ser yo mismo. Yo mismo sin ser yo. No soy Henry Pym, soy Criti Noll, soy un Skrull, soy hembra, soy un Vengador… no, no lo soy… ¿o sí?

Sí, soy Vengadora en el sentido de estar aquí por venganza, venganza por el asesinato de mi padre, por la muerte de mi madre, por el dolor causado a mi pueblo. ¿O era para hallar un hogar? Y ¿quién es mi familia? Doris… ella está muerta, Brian falleció también, Ángela… Ángela se fue cuando era un niño. María murió, Janet… Janet es mi familia, ella es mi vida, mi motivo para seguir.

No, Janet ya no es mi esposa, ella se divorció de mí, nos divorciamos, ella… ella se cansó, fue mi culpa, yo fui el culpable. No tengo familia, no tengo nada, no tengo descendencia… Ultron, Jocasta, Visión, Alkhema… no, ellos no son…

Janet ¿no podría ella volver a ser mi familia? ¿No podría ella volver a ser mi esposa? ¿Mi mujer? Amada Janet, la mujer que amo, que siempre amaré. No importa nada, no importa qué, ella es lo único que ocupa mi mente cuando pienso en mi familia. No tengo más que a ella, no necesito más que a ella, ella es mi todo.

Pero no es así. ¿Acaso no mi padre falleció cuando los Iluminati lo mataron? Pero yo no sé nada sobre ellos, sobre los Iluminati. Yo no sé nada sobre ellos, pero si lo sé. Soy hembra, soy un Vengador. Tengo familia, tengo a mi familia… ella, mi descendencia, mi Christine, Christi, Criti. Soy Criti Noll, soy un Skrull y estoy invadiendo la Tierra bajo la identidad del Dr. Henry Pym.

Si dejo que el hilo de mis pensamientos me lleve y simplemente me abandono a ellos, sobrevienen el caos y la confusión. Sé quién soy, logré sobreponer mi consciencia a la de Henry al concluir el Ritual, sin embargo su voluntad es tan fuerte que en ocasiones me vencen sus emociones, sus pensamientos, sus palabras y modos. Y mi amor por él y por su existencia no ayuda en nada, y que tenga con él una hija no ayuda en nada, y que nos parezcamos tanto en motivaciones e intereses no ayuda en nada.

Más aún, mi admiración por él aumentó cuando constaté en mi carne lo que era ser él, en ocasiones creí que me volvería loca con tantas emociones y tantos diversos hilos de pensamiento. Sus ideas eran delirantes, sus recuerdos eran tormentos y su modo de ver el mundo un poema. Yo siempre he visto los colores del universo de cierto modo. Estoy cierta de que es el modo correcto de verlos, por lo que ver brillar las cosas que no están brillando o ver sonidos de colores o estar segura de que un olor corresponde a un cierto estado de ánimo me pareció abrumador. Cuando al fin me di cuenta de que ese era el modo de ver el mundo de Henry, y abracé esos modos como si fueran míos desde el nacimiento, pude aceptarlos y usarlos.

Ver más allá, ser capaz de calcular con tanta facilidad como cuando se lee un menú de restaurante, identificar cualquier estructura y su uso, por más compleja que parezca, eran cosas que se hacen todos los días cuando se es Pym. Me pasa por ejemplo con mi bebé, mi pequeña Christine. Ella es de piel verde, pero sus ojos y deditos brillan en dorado y huele a felicidad color rosa. La vida es así todos los días, un popurrí de percepciones que me llenan los sentidos.

Pero a veces, cuando menos lo esperas, el día se ve sombrío por ningún motivo y entonces el pasado pesa como un lastre del que es imposible deshacerse. Sólo tengo ganas de llorar y no pensar en nada. Recuerdo que mis primeros días como Henry Pym fueron una armonía de colores vivos y números danzantes en medio de un éxtasis sin fin del simple hecho de estar vivo. Luego de un par de semanas, descubrí que un día no podía parar de llorar, todo era triste y los colores eran opacos, como con una esencia de óxido que le daba un toque de desgaste y tendencia a la destrucción. Me asaltaban pesadillas que no eran mías, sentía angustias y padecía terrores nocturnos que me quitaban la respiración.

Pensaba en lo poco que había heredado al mundo y lo peligroso que era ese poco. Pensaba en Ultron 5, Ultron 12 y Salvación I. Pensaba en Jan y en la forma en la que la golpeé, recordaba la existencia de María y me deprimía el haberla olvidado en medio de tantas cosas. Tuve que ir a ver a un psiquiatra para que me recetara tranquilizantes, pastillas para dormir y ansiolíticos que me permitieran levantarme. Todo desapareció un día, en el que de pronto la luz volvió, y el cielo se veía azul, aun estando nublado y entonces la alegría volvió de pronto a las calles y a mi vida y todo parecía positivo y esperanzador. Guardé mis pastillas y fui a visitar a mi pequeña hija. Mi hija como Criti Noll, mi hija como Henry Pym. Me di cuenta entonces de que esas sensaciones eran normales y aprendí a vivir con ellas… y con las pastillas en mis cajones.

También me di cuenta de que mi mundo era ser Henry, y en ese sentido, mi mundo era Janet Van Dyne, pero como Criti no podía permitirme que ella me identificara, no podía permitirme embriagarme del aroma y del amor de la Avispa. Sin esfuerzo creé momentos de discordia y le discutí cada vez que la vi. Ella parecía acostumbrada, así que lo aproveché. Una relación destructiva, se aman pero no se soportan ni pueden estar juntos, es en verdad desesperante. Sin problema, la mantuve lejos y reprimí un visceral impulso de adorarla y caer ante su encanto. Pedí perdón, me humillé, supliqué, como lo haría el verdadero, pero con un subtexto de evitar a toda costa volver con ella. Sólo ella podría descubrir que no era el verdadero si le daba la más mínima oportunidad. Sólo ella podría distraerme del plan. Mi vida, pese a todo, era para la Invasión. Él me ama. Él nos ama.

Y sin embargo, al ver a mi Christi me invaden unas ansias locas de abandonar todo y marcharme. ¿Acaso podremos sostener esta invasión? Parte fundamental en todo esto es que podamos neutralizar a los mutantes. Si los mutantes siguen aquí, entonces cualquiera de ellos podría tener un poder que le permitiera identificarnos. No podemos permitirlo, necesitamos que los humanos y super humanos acaben con los mutantes, los exterminen o los encierren. De ese modo, nuestras posibilidades de éxito se elevan.

Por lo pronto, nada de esto ocurre, las cosas son inciertas, el mundo es pacífico y el café es delicioso. A veces deseo salir corriendo a buscar a mi hija para llevarla fuera de este planeta y buscar un hogar para las dos. Deseo verla crecer, lo deseo tanto. Ella es mi herencia al universo, ella es mi descendencia, mi Christi, mi hija. Él te ama, mundo mío.

Luego de estas memorias, concluiré otro de los videos que le pienso heredar. No sé si sobreviva, no sé si podamos conquistar la Tierra, no sé, no hay nada escrito. Por eso, estos videos me permitirán estar segura de que ella sabe quién soy, quién es mamá y quién es papá. ¡Es tan curiosa! Apenas ha nacido y ya busca respuestas en el mundo que le rodea. La skrull anciana que la cuida le habla de nosotros y, aun cuando aún no habla o entiende el lenguaje, parece capaz de comprender lo que se le dice. Identifica mi rostro y el de su padre, identifica algunos colores y le fascinan las luces. Los videos permanecerán ocultos mientras ella crece y cuando el día llegue, ésta anciana se los dará y ella sabrá quién soy, esté o no viva.

Lástima que no conocerá a su padre, quien permanecerá encerrado para toda la vida. Lástima por él que ya no sabrá que ese anhelo de tener un bebé se hizo realidad, aun cuando no fuera con la mujer que amaba, con quien siempre soñó. Yo lo sabía. Cuando le pregunté el motivo detrás de que él y Janet no tuvieran hijos, él mencionó algo sobre sus problemas emocionales y los riesgos de ser un héroe, pero su voz no mentía, su expresión transparente no podía ocultar el anhelo de tener un hijo con la persona que amaba. Tal vez no me amas Hank Pym, tal vez incluso soy el ser que más odiarás por el resto de tus días en tu claustro en I'hr Kalon, pero te di una hija. Hay alguien de tu sangre en este mundo. Él te ama.

Mi bella Christine, mi bebé, , mi motivo, Él te ama.

...

Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos dueños, entre ellos Marvel Comics, Disney, Sony y Fox. Esta historia está hecha con fines recreativos sin afán de lucro.