En el capítulo anterior, Ventisca, la dragona blanca habló con el concilio de dragones en Vaasa, preparando un ataque al Valle de Bloodstone. Sin embargo, de alguna manera los dragones metálicos se han enterado y un grupo liderado por el dragón dorado Carylan viajan al Pueblo de Bloodstone. Las hermanas dragonas han encargado a Artemis y a Jarlaxle recibirles y dirigirlos hasta la presencia del rey, prometiéndoles que podrán irse de aquellas tierras en cuanto acaben con el encargo por la seguridad de la pequeña bebe de Artemis...
Capitulo 5
"¿Estás seguro que deben estar por aquí?" preguntó Artemis mientras observaba las afueras de Warrenwood. Todavía venían montados en los caballos mágicos desde la puerta de Vaasa y Jarlaxle no le había dado tiempo siquiera de ir a cambiar la bolsa llena de orejas que acaba de conseguir. "Creo que debí quedarme atrás…" miró a Elena en su pecho y luego a Jarlaxle.
"Paciencia amigo mío… no deben andar lejos. Además, si son tan buenos como dicen no intentarán nada contra una pequeña inocente" explicó el drow. Al humano no le gustó cómo sonaba eso. Parecía que estaba escondiéndose detrás de su hija como escudo. Estuvo a punto de devolver el comentario a Jarlaxle pero justo en ese momento divisaron a un grupo de personas sentadas a un lado del camino. "¿Qué tal si preguntamos si han visto algo?" dijo de manera traviesa "¿Un dragón tal vez?"
Artemis mejor se quedó callado y ambos bajaron de sus respectivas monturas. Se acercaron lentamente y observando mejor al grupo Entreri pudo concluir que estos no eran viajeros comunes. Todos llevaban consigo un hermoso collar de una estrella colgando en el pecho y armaduras también con emblemas similares.
Los forasteros les habían avistado también y se levantaron con una gracia que hizo concluir a Artemis que estos debían ser los dragones que buscaban…solo que disfrazados. Eran 3 hombres y 2 mujeres, uno que aparentaba los 50 años con cabello rubio reluciente y barba muy bien cuidada, otro de 30 de cabello castaño cenizo lustroso, y un jovencito de cabello marrón (casi pelirrojo) que , por su complexión, Artemis calculaba de 17 años… pero con una cara de INGENUO que lo hacía verse de 11. Las otras dos mujeres también tenían color de cabello gris y cenizo brillante. Ninguno parecía estar preocupado por la presencia de un elfo oscuro acercándose a ellos.
"¿Son ellos?" preguntó en voz baja a Jarlaxle.
"Estoy seguro que sí"
"¡Una cría humana!" exclamó el chico corriendo alegremente hacia ellos. La idea de un dragón marchando hacia él y su hija hizo que instintivamente llevara las manos a las empuñaduras de sus armas, pero Jarlaxle le sostuvo el brazo disimuladamente.
"Ni se te ocurra…" dijo el drow entre dientes y sonriendo.
El chico llegó hasta con Artemis inclinándose un poco para estar a la misma altura que la cara de Elena "AAAWW, miren esos ojitos, y ese cabello tan negro. ¿Es hembra o macho? Bah qué importa! Estoy seguro que seas lo que seas eres una hermosura…¿Cómo te llamas? No creo que puedas hablar todavía ¿verdad? eres una miniatura. Recuerdo que cuando yo era una cría…. " Artemis miró consternado a Jarlaxle sin saber qué hacer, y parecía que Elena tampoco pues se quedó viendo de manera extraña al chico cómo si fuera lo más raro que jamás hubiera visto. "… y mordía la gema que me habían dado…"
"¡KYM!" el hombre rubio llamó la atención al chico, quien inmediatamente se calló y dio dos pasos hacia atrás. "Ahem…." El hombre se aclaró la garganta tratando de no parecer muy duro. "Perdonen a Kym, se emociona con facilidad"
"¿Oropel?" preguntó Jarlaxle a lo que el resto de los acompañantes se encogieron los hombros. Por su parte, Kym parecía no entender aquella referencia.
"OHH¡Si que eres listo¿Acaso viste por mi disfraz? Aunque no me sorprende que un drow lo haga. Dicen que son muy astutos, pero después de todo…" una mirada del rubio bastó para que el chico volviera a callarse apenado. "He… perdón…."
"No hay problema joven amigo" exclamó Jarlaxle de forma amigable.
"Supongo que ustedes han venido a recibirnos…" dijo una de las mujeres.
"En efecto, mi querida dama. Les doy la bienvenida a las tierras de Bloodstone, mi nombre es Jarlaxle…" comenzó a decir mientras se quitaba el sombrero y dejaba relucir su brillante cabeza.
"¿Jarlaxle de Bregan D'aerthe?" preguntó el otro hombre de cabello cenizo con cierta incredulidad. Por un segundo Jarlaxle dudó en seguir hablando. Artemis sintió que si sabían sus pasados no sería nada bueno para estos 'peleadores de la justicia'.
"Exacto, el mismo que viste y calza" respondió sin prisa. "Me halaga que alguien de su categoría sepa sobre mí" el hombre se quedó callado, levantando una ceja como en desaprobación. "Y mi querido amigo aquí es…"
"Artemis Entreri" Artemis le quitó las palabras de la boca a Jarlaxle.
"¡ARTEMIS ENTRERI?" Kym no se hizo esperar "AHH¡No puedo creerlo¡Tu también eres de Calimport, yo soy del desierto de Calim¡Somos compatriotas! Nunca pensé que conocería a alguien tan famoso como tú…"
"Mi nombre es Carylan, Guardian de Bahamuth" la voz de Carylan hizo volver a Kym a su pose firme como si fuera un soldado. "Ellos son Morrern, Enrodag, Elathyn y, por su puesto, ya conocen a Kymalophiskym…." Todos hicieron un movimiento de cabeza al oír su nombre. Kym, por su parte, movió la mano efusivamente saludando.
"¡El placer es mío!" dijo sonriendo Kym.
"Definitivamente" estuvo a punto de decir Artemis pero no se atrevió. Miró al tal Carylan y sintió que ese dragón también debía saber sobre él y los trabajos que hacía por la clase de mirada que le estaba echando. "Las hermanas nos pidieron que los lleváramos ante el Rey Gareth…"
"¿Es tuya?" cortó en seco Elathyn señalando a Elena. Artemis entrecerró los ojos cómo si le hubieran insultado.
"Si no fuera mía no la traería conmigo" respondió casi gruñendo entre dientes. Los dragones se miraron entre ellos como intercambiando ideas con la vista. No parecían creerle.
"Ah¡Cómo pude olvidarme?" Jarlaxle se golpeó suavemente la frente con la palma de la mano. "Esta…" señaló a la pequeña en el morral que intentaba girarse para ver hacia las personas que estaban hablando "…es la preciosa Elena Entreri. 6 meses, le encanta morder lo que tenga enfrente y su pasatiempo favorito es babear... Ahora ya estamos todos presentados." El drow sonrió carismáticamente, pero el único que le devolvió el gesto fue Kym.
"¿Dónde está su madre?" preguntó Morrern. ¿Qué era todo eso?. ¿Un interrogatorio? Artemis comenzaba a perder la paciencia.
"Muerta, gracias a al ataque a la Puerta de Vaasa hace unos meses. ¿Suficiente?" respondió Artemis. Todos entrecerraron los ojos en disgusto.
"psst… psst…" Kym trató de llamar la atención a Artemis "Si fuera tu cambiaría ese tono de voz, a Carylan no le gusta mucho cuando los humanos le hablan así…" dijo en voz baja y cubriéndose la boca cómo para que no le vieran. Los ojos de Jarlaxle pasaban nerviosos de Artemis a los dragones, preguntándose qué había hecho mal para merecer la furia de 4 dragones metálicos…
"Bien, vamos con el Rey" Carylan acabó la tensión como olvidando el asunto. Jarlaxle no pudo evitar soltar un suspiro de alivio. "Guíennos, entraremos al pueblo con estas formas. No queremos generar el pánico entre la población"
La curiosidad mató al drow y no pudo evitar preguntar "Claro, aunque no se nos ha explicado concretamente la magnitud de este problema" comentó disimuladamente mientras invocaba a su montura. Artemis giró los ojos pensando que si ellos no los mataban por algo que les había ofendido, lo harían seguro por la curiosidad del drow.
"Creo que Bloodstone siendo arrasado por una invasión de dragones cromáticos tiene una magnitud bastante grande" respondió Kym sin pensarlo dos veces. Carylan y el resto fijaron su vista en él cómo regañando a un niño pequeño. "¿Qué?" preguntó Kym mirando a su alrededor sin saber qué había hecho. Los dragones giraron sus ojos aceptando que Kym no tenía solución.
Bloodstone. Arrasando. Invasión. Dragones. Para el gusto de Artemis esas 4 palabras no debían estar juntas en una sola oración. Se quedó frió mirando a Jarlaxle quien tenía una extraña cara de consuelo al saber que gracias a Elena no iban a estar cerca para cuando semejante idea se llevara a cabo. O eso esperaba.
"Vamos" Artemis terminó de subirse en el caballo y observó que los dragones invocaban a caballos celestiales con su propia magia. La verdad era que no le sorprendía sabiendo la clase de dragones que debían ser. Bueno, bueno, buena, buena y estúpido, concluyó en ese orden. Estaba de más aclarar quien era el estúpido.
"Huelo a orco…" comentó Elathyn confundida husmeando levemente "…goblin y gnoll…" inmediatamente el resto comenzó a hacer lo mismo. Artemis y Jarlaxle observaron a su alrededor buscando cualquier indicio de estos seres, lo que parecía bastante extraño, ya que la misión de la Puerta de Vaasa era demantener (y eliminar) a esta clase de criaturas. Pero pronto todas las cabezas de los dragones se giraron hacia Artemis. "Eres tu….el olor viene de ti"
El humano estaba confundido mirándose de manera extrañada hasta que recordó la bolsa que llevaba en el cinturón. "Son las malditas orejas" mostró la bolsa a los dragones y luego a Jarlaxle como acusándole.
"Si no te das suficiente prisa y las tiras van a comenzar a apestar, puedo decir cuando…" dijo Kym arrugando la cara con disgusto.
"No las voy a tirar para que un cualquiera se las quede"
Jarlaxle le miró con cierta sorpresa "Puedes conseguir eso y mas en un solo día. No es que te cuesten mucho trabajo que digamos. Eso no es nada para ti."
"Como dijiste que era nuestro último día supongo que hay que ahorrar para nuestro viaje de ida ¿no? Aparte fue tu culpa por no dejarme cambiarlas cuando pasamos por la puerta" explicó Artemis mientras movía de una vez el caballo hacia el pueblo.
"Es que teníamos prisa" Jarlaxle miró a los dragones y se encogió los hombros apenado por el comportamiento de su amigo y le siguieron en sus propias monturas.
El viaje transcurrió en silencio. Ni si quiera Kym se atrevió a hablar. No pasó demasiado para que llegaran a inicio del pueblo. Las nubes de tormenta cubrían el cielo y dejaban pasar apenas suficiente luz cómo para distinguir la posición del sol. Iba a dar medio día.
"Voy a ir a la Puerta" Artemis comentó al drow.
"¿Qué?.¿ahora? Tenemos invitados ¿recuerdas?" Jarlaxle inclinó su cabeza hacia los dragones.
"No quiero traer esto" señaló la bolsa de orejas "colgando todo el día. No quiero esperar a que comiencen a apestar" gruñó recordando las palabras de Kym.
"Bueno espera…" se giró para estar de frente a los dragones disfrazados. "Disculpen el inconveniente, pero aquí mi amigo desea ir a resolver el asunto de las….orejas, lo más pronto posible…Yo puedo presentarlos personalmente con el Rey ¿será posible que puedan dispensar de mi amigo?"
Carylan movió la cabeza en forma afirmativa y el resto respondió con "Claro, me parece bien", "SI" y un "Mi nariz me está matando" de Kym.
"Con su permiso" Artemis giró su caballo, hizo una reverencia en respeto a los dragones, quienes asintieron dando su aprobación.
"¡ADIOS ELENA!" exclamó Kym moviendo efusivamente la mano tratando de llamar la atención de la bebita, lo cual consiguió sin problemas. No es que hubiera algo más llamativo como el joven que gritaba y hablaba de manera chistosa. Artemis resopló imaginando que Kym era todo excepto inteligente y discreto y se encaminó a resolver lo que parecían sus últimos negocios en la Puerta de Vaasa.
"50 monedas de oro" Artemis sonó la bolsita de dinero frente a Elena quien inmediatamente fijo la vista en la cosa que sonaba tan lindo. Extendió sus manitas tratando de alcanzarla y Artemis la alejaba para ver cuanto podía estirarse. "Vamos, tu puedes hacerlo mejor"
Esta vez la traía cargando en un brazo, permitiéndole una mayor movilidad. No deseaba que se le entumieran las piernas… eso podía ser doloroso para un bebé. Artemis sabía que en otros tiempos aquellas monedas habrían significado una miseria, una burla, pero no quería regalar el esfuerzo de SU trabajo a algún pobre diablo haragán. Volvió a sonar las monedas provocando de nuevo un esfuerzo de Elena para alcanzar tan interesante objeto. Él estaba sentado sobre unas cajas justo en la muralla y veía cómo el resto de la gente (aventureros en su mayoría) iban de aquí para allá preparándose para alguna expedición.
Su estancia en Bloodstone había estado…bien. Tal vez mejor de lo que jamás hubiera esperado, tomando en cuenta los problemas en los que Jarlaxle tenía manía de meterlo. Y Elena… tal vez ella era lo más valioso que había conseguido en su estancia.
"aaaagg" Elena gruñó fastidiada por no poder alcanzar el juguete frente a ella. Artemis se guardó la bolsita de dinero sin importarle mucho el enojo de la pequeña (debía aprender que no podía conseguir todo en la vida sin esfuerzo) y se dispuso a regresar a casa. Suponía que había que arreglar alguna mochila extra para Elena.
Repentinamente sintió que alguien lo miraba. Inmediatamente sus ojos se movieron revisando sus alrededores en busca de alguna amenaza. Pero quien le veía era una mujer. Artemis gruñó desganado. Jarlaxle había tenido rotunda razón en algo… ahora que tenía a Elena, un sin fin de mujeres se le acercaban y trataban (infructuosamente) de trabar plática con el asesino, comentando lo bonita que era la bebé, o que ya no había hombres cómo él que se proponían a criar un hijo solo. Los comentarios de que pudo haber dejado a Elena en un orfanato de Ilmater lo enervaban. NUNCA dejaría a su hija a cargo de un clérigo. NUNCA.
Justo como lo suponía, la mujer se acercó a Artemis mirando a la bebé. –A ver con qué sale esta…- pensó despectivamente disimulando que la había visto. La mujer se quitó la capucha y mostró su cabello rubio, casi canoso, pero su rostro pálido no mostraba ninguna señal de arrugas.
"Que niña más preciosa" -Clásico- pensó para sus adentros Entreri "¿cómo se llama?" -De nuevo, Clásico-
"Elena" dijo mecánicamente. Miró a su alrededor como tratando de encontrar alguna excusa para terminar con aquella infructuosa conversación.
"¿Su madre era Media elfa?" aquella pregunta tomó por sorpresa a Artemis. La miró extrañado y tardó un segundo en procesar la respuesta.
"¿Por qué lo dice?" preguntó a la defensiva.
"La belleza en su rostro denota sangre élfica corriendo por sus venas… aunque es claro que su madre no ha sido elfa… talvez alguno de los abuelos…. Por eso pregunto" respondió mientras acariciaba el rostro de Elena.
"…Uhm…" murmuró Artemis "Si. Su madre fue Media elfa"
"Fue…." La mujer repitió la palabra mientras seguía viendo a Elena "Una verdadera lástima…" de pronto algo en los ojos azules de esta extraña hizo que Artemis se incomodara.
"Tengo que irme. Con permiso." Rápidamente puso de nuevo a la bebé dentro de su morral y se dispuso a irse.
"Adiós Elena" la voz de la mujer detrás de él le provocó un escalofrío en la espalda. Artemis siguió sin girar la cabeza ni una vez. Aquello había sido extraño…muy extraño. Había sentido un peligro inminente en los ojos de aquella mujer, pero no podía explicar por qué. Sería mejor regresar inmediatamente, se dijo mientras sacaba la figurilla del caballo. Elena hizo un vano intento de alcanzar la cosita negra brillante y Artemis convocó al Nightmare.
Minutos más tarde Artemis ya había perdido de vista la Puerta de Vaasa (tal vez para siempre), pero sus instintos le decían que algo no andaba bien. Le estaban siguiendo. El camino estaba vacío de ida y vuelta. La gente no deseaba salir ante la llegada inminente de aquellas nubes negras de tormenta. Artemis volvió a checar sus espaldas pero nadie lo venía siguiendo, o por lo menos eso parecía.
No tenía idea que una terrible ventisca estaba acercándose…
