FLCL II
Episodio 2: Kanojo (ella)
Estirado en el suelo del pasadizo con una chaqueta como colchón y otra como manta me desperté al día siguiente.
"¡Achú!"
Estornudé violentamente y al incorporarme noté todos mis huesos molidos y deshechos. Me froté los ojos y recordé qué había pasado la noche anterior.
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"Mamimi… no aguanto mas, si seguimos aquí arriba moriremos de frío"
"¡Pero Takun! ¡No podemos abandonar al Gran Kanji!"
"Mamimi (suspiro), mírate, tienes fiebre, estas tiritando, no puedes continuar con esto"
"¡Cállate!"
Me froté los ojos. Encima de la Medical Mecánica a las doce de la noche, en pleno invierno, lloviendo y sin paraguas no tardaríamos en morir helados. Podríamos haber ido a casa, pero Mamimi no quería.
Después de vomitarme, Kanji había quedado inconsciente tendido sobre la fábrica. Mamimi no quería irse sin Kanji pero el maldito robot no se encendía. ¿Y yo que podía hacer? Era una locura dejarla en la calle y medio desnuda a esas horas de la noche. ¡Por supuesto que me quedé a su lado!
"¡DESPIERTA! ¡OH GRAN KANJI!"
Contemplaba como Mamimi trataba de revivir a Kanji desde debajo de un toldo cercano a ellos. Era testigo de un ritual en el que Mamimi intentaba encender un montón de cigarrillos, sin éxito a causa de la lluvia. Arrodillada al lado del robot, levantaba y bajaba los brazos una y otra vez mientras recitaba algo que yo no comprendía. Finalmente, Mamimi se inclinó hasta que su cabeza se apoyó en el robot y estuvo así mucho tiempo. Demasiado.
"¡Mamimi! ¡Quiero volver!"
Pero Mamimi no respondió.
"¿Qué pasa? ¿Tanto te importa ese robot?"
Me levanté con rabia y me dirigí hacia ella.
"¿Me oyes?"
Ahora estaba de pié a su lado. Violentamente la agarré del hombro y la zarandeé para que reaccionara.
"¡ESCUCHAME!"
No hubo reacción. En lugar de ello la chica se derrumbó inconsciente.
"¿Ma… Mamimi?"
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Una hora más tarde llegué a casa con Mamimi a cuestas. Había sido toda una faena atravesar toda la ciudad con una chica casi tan alta como yo.
Un cordón policial rodeaba la casa. Suspiré. Estuve un rato sin hacer nada notando como Mamimi se despertaba apoyada a mi espalda.
"Ta… Takun… ¿… donde estamos?"
"En mi casa. Pero creo que no se puede entrar…"
Mantuvo la mirada en el infinito durante largo rato. Solo contestó:
"Hace frío…"
Se pegó más a mí. Resignado, salté el cordón y entré en casa.
En mi habitación, hice que se sentara en la silla de ruedas y rápidamente le di una manta "Gracias…". Estaba temblando violentamente y sin duda tenia fiebre.
"¿Qu-Quieres… quieres tomar un baño caliente?"
Ella asintió.
"E-esto… p-pues voy a preparártelo"
Bajé las escaleras y vi el increíble agujero que Kanji había abierto en el comedor creando ya de paso una entrada perfecta para los ladrones desde en Jardín. Me rasqué la barbilla y cerré con fuerza la puerta del comedor atrancándola con una silla. En el pasillo encendí el radiador y finalmente en el baño empecé a llenar la bañera de agua ardiente.
"¡Esta bien Mamimi! ¡Puedes bajar!"
Al poco rato la chica apareció tambaleándose por la escalera. Le abrí la puerta del baño (de donde salía un agradable vapor caliente) y le indiqué que jabón debía utilizar aunque ella no me oía.
Cerré la puerta del Baño y me quedé unos instantes quieto. "Mamimi se está bañando a menos de un metro de mi…" mi mente se disparó "¿Qué haremos cuando termine? ¿Dormir? ¿…dormir?". Un estornudo me devolvió a la realidad "He de quitarme esta ropa antes de que me resfríe yo también".
Y así fue como subí a mi habitación y me quité la ropa para secarme y ponerme el pijama más nuevo que tenia. Entonces se empezaba a notar el efecto del radiador y el calor me hacia sentir mejor. Me senté en la silla de ruedas (húmeda ya que Mamimi se había sentado en ella antes) y miré la cama ancha que había sustituido la litera de cuando dormía con mi hermano. Se podía oír como Mamimi se duchaba perfectamente "¿Cómo vamos a dormir?".
Permanecí callado unos instantes y después me pegué un par de bofetadas para volver al mundo. Mew-mew me estaba mirando con una sonrisa confidencial "Esto empieza a ponerse raro…".
Bajé al pasillo de nuevo y me acerqué al teléfono. Pulsé rellamada y me contestaron desde el Hospital Clínico de Mabase. Pregunté por mi padre y mi abuelo y me indicaron que algún vecino había llamado a la policía al ver como el robot salía volando del techo de la casa. Ellos se habían encargado del resto. Insistí en que no quería pasar la noche en el hospital y mentí al decir que me encontraba perfectamente a pesar del accidente. Me dijeron que mis familiares estarían ingresados unas dos semanas, me apunté sus habitaciones y le deseé buenas noches a la señora del hospital.
Colgué y estuve pensando un buen rato, hasta que se me heló la sangre al recordarlo:
"¡Las revistas!"
Subí corriendo a la habitación y abrí el último cajón de mi escritorio. Me encontré cara a cara con un montón de revistas con fotos de chicas ligeras de ropa o directamente sin ella. Las cogí a toda velocidad y empecé a buscar desesperadamente un escondite donde Mamimi no las pudiera encontrar.
Y en ese momento tan oportuno me llamó desde el baño:
"¡Takuuun! ¿Puedes bajar un momento?"
"¡S-si, ahora voy Mamimi! ¡Solo un segundo!"
Empecé a girar sobre mi mismo con el montón de revistas encima buscando desesperadamente un sitio para guardarlas "¿Por qué esto me pasa a mí?". Mis ojos se convirtieron en espirales cuando de pronto me asaltó una idea. Las guardaría en el doble techo de mi habitación. Allí seria imposible que las encontrara.
"¡Takuuun!"
"¡Ya voy! ¡Un minuto!" Pude guardar todas las revistas aunque tuve problemas para cerrar de nuevo el falso techo. Finalmente bajé las escaleras y me dirigí a la puerta del baño. A través de la puerta de plástico translúcido pude ver la silueta desnuda de Mamimi. Volví a alterarme. ¿Para qué me había llamado?
"¿Takun?"
"¿Ma-Mamimi?"
"E-esto… Takun… ¿tienes ropa?"
¿Qué pregunta era esa?
"¡Claro! ¿Que te crees que voy desnudo?"
"¡No! Quiero decir… que si tienes ropa… para mi."
Me sentí idiota. ¿Cómo no había pensado en eso antes? La ropa de Mamimi estaba empapada, no podía volver a vestirse con ella. Ropa. Ropa. ¿Qué ropa podía darle?
"¿Takun me oyes?"
"¡Si, si! ¡Tranquila! Voy a buscar ropa"
Confiaba en que, tal vez, todavía quedaría algo de ropa de Haruko en el armario de mi padre. Era un armario donde tenia prohibido mirar pero aquello era una emergencia.
Abrí el armario ¿y que me encontré? una increíble colección de disfraces de series de anime. Los disfraces masculinos eran de la talla de mi padre: un disfraz de combate de Shinji Storywriter: de Evangelion, otro de Nicolas Storywriter: de GunbusterII, las ropas de Jean Storywriter: de Nadia y también las de Yoshitaka Storywriter: de He is my Master. Además había un traje de Bokka Storywriter: de Melody of Oblivion y la cazadora de Takeru Storywriter: de Konomini además de la ya conocida chaqueta de Lupin III Storywriter: véase FLCL (la serie de verdad) ep. 5.
Pero lo que de verdad me alarmó fue la ropa femenina: el conjunto de piloto de Asuka Storywriter: de Evangelion y el uniforme de camarera de Nono Storywriter: de GunbusterII. También estaba el conjunto de Nadia Storywriter: de Nadia y el traje de sirvienta de Izumi Storywriter: de He is my Master con la ropa de Sayoko Storywriter: de Melody of Oblivion y el bikini de Hikari Storywriter: de Konomini además de un familiar traje de conejita de la Chica Daicon Storywriter: véase FLCL (la serie de verdad) ep. 5 también.
Storywriter: no kiero ponerme pesado, lo siento, el caso es que como FLCL es de Gainax he preferido poner enlaces a obras también de Gainax que es algo muy común en este estudio de animación, por eso he elegido estas y no otras más conocidas. Si os apetece conocerlas siempre os podéis meter en la web de Gainax en la zona Works (no me dejan escribirla aki --).
Cuando el autor acabó de interrumpirme yo ya había asumido que mi padre era un otaku depravado y que ya no podía traumatizarme más. Empecé a preguntarme que cual de todos los vestidos debía darle a Mamimi. Todos eran muy… ¿ligeros?
"¡Takun! ¡Tengo frío!"
"¡Mamimi…! ¡Hay un problema con tu ropa!"
"¿Qué problema?"
"E… pues… esto ¡Mamimi!"
"¿Qué?"
"¡Voy a entrar en mi habitación! ¡Cuando cierre la puerta sube al cuarto de mi padre y elige la ropa! ¿Entendido?"
"¡Entendido…!"
Entré en mi habitación cerrando la puerta con un buen golpe para que Mamimi pudiese oírme. Una tabla del techo se movió a causa del portazo y a continuación llovieron revistas pornográficas.
"¡NOOO!"
Me llevé las manos a la cabeza sin poder contener el grito. Oí muy cerca la voz de Mamimi, estaba subiendo las escaleras. Desnuda.
"Takkun… no salgas ahora…"
Todo empezaba a tomar un rumbo… curioso. La noche se estaba volviendo monotemática y yo tenía que abofetearme cada vez que mi cabeza se disparaba. ¿Por qué de repente todo a mi alrededor tenia un regusto erótico? Recogí las revistas a toda prisa y las volví a guardar en el doble techo, esta vez asegurándome de que encajaban bien las tablas.
Estaba todavía subido a la silla cuando Mamimi gritó desde detrás de la puerta:
"Takun. Ya me he cambiado. ¿Puedo entrar?"
La silla giró y me estampé de cabeza al suelo provocando un gran alboroto.
"¡Takun! ¿Estas bien?"
Me incorporé tapándome la frente con las manos. Oí a Mamimi abrir la puerta de la habitación, al verme en el suelo se arrodilló a mi lado y me apartó las manos de la herida para mirarla con atención. Me cogió la cabeza con ambas manos y acercó sus labios a mi frente. Me puse rojo al sentirla tan de cerca. Empezó a soplar poco a poco la superficie de la herida.
"No es nada ¿Donde guardáis las tiritas?"
"En un armario del lab…"
Abrí los ojos y me quedé sin palabras. Mamimi se había puesto el traje de sirvienta de Izumi Storywriter: de He is my master, otra vez y se había transformado en la chica mas bella del mundo. Todo empezó a girar y la habitación se volvió borrosa. Sus pies descalzos y frágiles eran solo el principio de sus desnudas piernas de perfectas proporciones. La falda corta bailaba al compás de sus muslos a la vez que acentuaba el movimiento de sus caderas. La parte superior del vestido se ceñía a su cuerpo como si de un corsé se tratara, marcando su joven figura y dándole un aire picante. Sus pechos se mantenían firmes gracias a tres apretados botones en el centro del vestido y se sostenían con unos tirantes dobles de hilo acabados en dos pequeños lazos blancos. El conjunto terminaba en mitad de los senos descubriendo sus femeninos hombros y su espalda. Todo el vestido era color negro y estaba decorado con encajes de blanco incluyendo unos guantes largos del mismo color. Además Mamimi tenía los rizos totalmente empapados de agua caliente y las mejillas rojas de la temperatura del baño. Parecía un ángel.
"¿Takun?"
"¡Ah! Perdona. Tranquila, creo que no necesito ninguna tirita. ¿Te… te encuentras mejor?"
"¿Por qué haces estas cosas Takun?"
"¿A que te refieres?"
Mamimi se sonrojó. Estaba guapísima.
"A… a esta ropa."
"Bueno, lo siento. No tengo otra ropa de chica."
Bajó la cabeza y su flequillo me impidió verle la cara.
"¿A ti… te gusta esta ropa?"
De repente una alarma empezó a sonar en mi interior. El último cajón del escritorio estaba abierto. De él sobresalía una revista.
"E… esto… Mamimi. ¿Ya has tendido la ropa mojada?"
Mamimi pareció sorprendida por el repentino cambio de tema.
"Tienes razón, voy a tenderla."
Mamimi se levantó de un salto. Mi nariz empezó a gotear cuando su falda bailó. No llevaba bragas.
Después de asimilar esto último Mamimi ya había salido, así que recogí la revista del cajón y volví a subir a la silla para guardarla. El caso es que mientras apartaba los tablones del techo Mamimi volvió a entrar.
"¿Donde puedo tender la…?" me vio subido a la silla "Takun, ¿qué haces?"
Me giré para mirar en dirección a Mamimi, pero el giro me hizo perder el equilibrio. Caí por quinta vez esa noche y las revistas porno cayeron conmigo. Caímos a cámara lenta yo gritaba "¡nooooo!", las revistas volaban de un lado a otro y Mamimi con los ojos como platos veía y comprendía todo desde la puerta de la habitación.
No noté dolor por la caída. Ya me habían destrozado.
"¡N-no-no-n-no NO ES LO QUE PARECE!"
Traté de levantarme pero una revista se posó en mi cara y volví a caer. Había perdido la dignidad de una forma tan espectacular que se podría haber rodado una película sobre ello.
Allí tirado en el suelo, rodeado de revistas guarras, tratando de levantarme. Mamimi me miraba con desprecio y os juro que un millón de balas al corazón no tienen nada que hacer comparado con esa mirada.
Ella se acercó con paso decidido. De pié, delante de mi, tenia que mirarla desde abajo como un gusano asqueroso. Se arrodilló a mi lado y levantó su mano derecha. Instintivamente me llevé las manos a la cara para evitar el golpe. Pero ese golpe nunca llegó.
En vez de eso me agarró de la mano con autoridad y la posó sobre su pecho izquierdo. Con ambas manos ejerció presión sobre la mía obligándome a estrujar su seno. Una mezcla de pánico, confusión y placer invadió mi cuerpo.
"¿Mamimi?"
Me miró a los ojos provocativamente.
"¿Esto es lo que quieres, Takun?"
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El timbre de la puerta me despertó. Me había quedado dormido de nuevo en medio del pasillo. ¿Qué hora era?
Medio helado y con los mocos colgando de la nariz me puse un albornoz para tapar las piernas desnudas y abrí la puerta. Me encontré con una chica joven de piel morena y pelo rubio. Vestía un abrigo grueso y unas gafas negras me impedían verle los ojos. No pudo esconder una sonrisa que cruzó por su cara al verme con esas pintas
"Kitsurubami, agente del gabinete de inmigración interestelar" me mostró una placa que apenas me dio tiempo a leer "Estamos realizando una investigación extraordinaria relacionada con una serie de sucesos que tuvieron lugar ayer por la noche cerca de la Medical Mecanica ¿Está dispuesto a contestar algunas preguntas?"
"¿Es usted de la Medical Mecanica?"
"Lo siento pero como nueva supervisora en prácticas no estoy autorizada a contestar. Ahora me gustaría saber si podrá o no responder las preguntas."
No era de la Medical Mecanica, yo ya savia de que iba todo eso. Me acordé del supervisor cejudo que me interrogó el año pasado, esa gente trabajaba para el gobierno y controlaban el comportamiento de la inmigración procedente de otros planetas. "La última vez te salvaron de un meteorito, ayúdales, no pasará nada".
"Está bien."
"De acuerdo" sacó una grabadora de su bolsillo y la encendió pulsando un botón "Empecemos ¿Dónde estaba usted ayer por la noche?"
"Bueno… primero en mi casa y después en la Medical Mecanica."
"¿Estaba usted en la Medical Mecanica cuando la casa se derrumbó?"
"No, yo estaba aquí pero no me pasó nada."
"¿Entonces la casa se derrumbó mientras usted se dirigía a la Medical Mecanica?"
"No, yo estaba cenando con mi padre y mi abuelo y de pronto nuestro robot enloqueció y se me llevó de aquí derrumbando la casa"
"¿Su… robot?"
"Si."
"¿Poseen ustedes un robot?"
"Si."
"Y ese robot le llevó hasta la Medical Mecanica."
"Así es."
"Entiendo… ¿sabe algo acerca de un segundo robot?"
"Si, había otro robot igual pero de color azul"
"¿Savia usted de la existencia de un segundo robot antes de ayer por la noche?"
"No, ayer lo vi por primera vez"
"De acuerdo. Dejando de lado el tema de la Medical Mecanica ¿su robot procede de otro planeta?"
"Pues… no lo se. Solo sé que salió de mi frente"
"Si, he sido informada de que usted padece FLCL. Bien. Quiero informarle de que su robot ha sido hallado esta mañana por un vecino local en la superficie de la Medical Mecanica"
"¿En serio? Bueno, ayer quedó exhausto y pesaba demasiado para traerlo de vuelta a casa. Siento haberles causado alguna molestia"
"El robot ha sido retenido por las fuerzas de seguridad espaciales por tiempo indefinido."
"¿Retenido?" ¡hey un momento! "¿Quiere decir… encarcelado?"
"Así es. Su robot es ilegal"
"¿? ¿Ilegal?"
"Su robot no cumple con la normativa establecida para quedarse en este mundo, hemos tenido que requisarlo y dentro de poco lo devolveremos a su planeta original"
"¿Que? ¡No puede hacerle eso a Kanji!"
"De hecho tenemos la obligación de hacerlo"
Sorprendido miré a la chica sin decir nada. ¿Kanji era ilegal?
"¿No hay ninguna forma de liberarle?"
Sacó la grabadora de nuevo.
"No, no la hay…"
Pulsó un botón y la grabadora paró.
"… excepto para ti."
¿Eh? ¿Qué iba a decirme ahora?
"Entonces, hay alguna forma de liberarle"
"Estas de suerte chico. Te propongo un trato. Si dejas que implante un nuevo software en tu robot este no irá a la cárcel. Te lo devolveré en cuanto acaben las pruebas"
"¿Software? ¿Le borrarán la memoria o algo así?"
"No estas en condiciones de preguntar"
Tenia razón, sea lo que fuese ese software era la única forma de recuperar a Kanji.
"Está bien"
Satisfecha, empezó a caminar hacia un coche negro mal aparcado.
"Cualquier otro abría dejado que tu robot se pudriera en la celda. Has tenido suerte." una vez en el coche bajó la ventanilla, al asomarse gritó "¡Y ponte unos pantalones!"
No pude hacer mas que sonrojarme y ponerme nervioso. Subió al coche y se largó. Una ráfaga de viento hizo bailar el albornoz y la brisa rozó mis partes. Me sentí ridículo de vestir así y entré a casa. Miré el reloj. Eran las diez y ese día empezaban las vacaciones de Navidad. Después de reflexionarlo un rato, subí a mi habitación con la intención de hablar con Mamimi.
"Mamimi ¿Puedo pasar?"
Nadie contestó.
"¡Mamimi!"
Entré en mi habitación. Mamimi estaba durmiendo en mi cama medio destapada y todavía con su provocativo disfraz.
Al verla así mi mente recordó lo que pasó al final de la noche.
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"¿Esto es lo que quieres, Takun?"
"Mamimi yo…"
Su expresión cambió al verme vacilar. Noté miedo en su rostro. Miedo a ser rechazada.
"Takun… esta noche cuando me dijiste que… que me querías… ¿hablabas en serio?"
"Mamimi…"
Comprendí. Yo no era el único que tenia miedo de encontrarme con la realidad. Aunque Mamimi tenía un carácter muy ambiguo difícil de entender encerraba el mismo miedo que yo. Miedo a hacer el ridículo, miedo a que el otro diga que no. Superada esta barrera me dejé llevar como nunca antes lo había hecho.
Suavemente separé sus manos de la mía que dejó de presionar su pecho. Le aparté un mechón de rizos que colgaba de su frente para contemplar su precioso rostro y nos abrazamos. Sus labios me llamaban. Cerró los ojos y totalmente roja acercó su cara a la mía. Mi corazón latía como nunca. Cerré los ojos y me acerqué a ella. Nuestras bocas se fundieron. Todo yo me fundí con el contacto de la piel y los labios de Mamimi. Todo giraba y el vértigo se apoderó de mí. Cuando nuestros labios se separaron nos miramos el uno al otro.
"Takun… no deberías hacer estas cosas…"
Con una sonrisa con la que quise transmitir confianza le acusé:
"Tu tampoco…"
Se llevó las manos a los tirantes del vestido y los apartó de sus hombros mirándome fogosamente. Después empezó a desabrocharse los tres ajustados botones, el último fue el de arriba y al soltarlo sus senos cayeron rebotando y se descubrieron por completo. Me agarró las manos y las colocó encima de sus pechos y presionó con fuerza. Noté su ardiente piel desnuda, su suavidad, y el relieve de sus pezones. Durante largo rato estuve masajeando los senos de la chica que se moldeaban a mi antojo mientras ella tenía los ojos cerrados y una sonrisa de placer en el rostro. Entre toda la mezcla de emociones que me dominaba, destacaba un cálido agradecimiento hacia ella, porque se me estaba ofreciendo, me estaba dando su intimidad y yo quería devolverle el placer que ella me daba.
Me agarró de los pelos de la nuca y nuestros ojos se encontraron. La vi transfigurada. Más guapa y más sexy que nunca.
El miedo había desaparecido.
Conduje su mano hasta mis pantalones y la erección se acentuó en sentir el contacto a través de la ropa. Introdujo su mano en mis calzoncillos y jugueteó con mi pene. Yo le metí la mano por debajo de la falda y sentí el contacto del pelo húmedo.
"Más despacio…" dijo ella entre suspiros.
"Y tu más rápido"
Pensé que eso solo era el principio. A saber hasta donde podríamos llegar. Finalmente Mamimi dijo:
"Ta… Takun… ¿tienes…"
¿Qué si tenía ganas de hacerlo? ¿No era evidente?
"… ti… tienes condones?"
Un rayo me fulminó. ¡Ja-ja-ja-ja! ¡Condones! ¡Ja-ja! … no tenía.
"Da igual eso ahora, sigamos"
Mamimi abrió mucho los ojos y frunció el ceño. Se levantó y tapó los pechos con un brazo.
"Pero…"
"¿Querías hacerlo sin condón?"
"Pero… pero… pero"
"¡REPUGNANTE!"
Cogió mi guitarra eléctrica y de una embestida me hizo salir de la habitación. Rodé escaleras abajo y allí me quedé. Sin pantalones ni calzoncillos llorando de frustración, ironía, rabia e impotencia "El autor es un capullo".
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Ella abrió los ojos lentamente y poco a poco se incorporó. Pareció sorprenderse al verme.
"¿Takun? ¿Dónde estoy?"
Vaya, no esperaba ese tipo de reacción.
"Estas en mi casa Mamimi, ¿no recuerdas? ayer, lo del robot…"
"¡Kanji! ¿Donde está Kanji?" pero de pronto calló "¿Qué es esta ropa?"
"¿No te acuerdas?"
"¿Por qué no llevo bragas?" se puso totalmente roja a la vez que agarraba el extremo de la falda para taparse las piernas.
Me miró muy sorprendida igual que yo. Era como si Mamimi hubiese olvidado todo después de su desmayo en la fábrica.
Por suerte alguien llamó a la puerta. Agradecido de romper el hielo en una situación tan difícil bajé para abrirla. No debí hacerlo.
Era Minamori.
Delante de mi estaba Minamori y detrás Mamimi. Vi como Minamori se fijaba en el ajustado y provocativo disfraz de Mamimi y frunció el ceño. Ambas se miraron y preguntaron al unísono:
"¿Quién es ella, Takun?"
"¿Quién es ella, Naota?"
Y justo en ese momento una ráfaga de aire elevó mi albornoz y la falda de Mamimi demostrando a Minamori que ninguno de los dos llevaba ropa interior.
Por suerte Minamori se desmayó.
Ep.2 - Kanojo – FIN
Gracias por leer. Próximamente el episodio 3:
FANART:
Mamimi con vestido de Izumi:
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