Bueno, he visto que hay mucha gente esperando este capi y aunque dije que no iba a escribir más hasta que terminara los exámenes, me sentí en deuda por haber conseguido 17 preciosos reviews, si jeje he engordado un par de kilos de goce XD. Este capi va para todas las fan de itanaru y que por desgracia como yo no tienen fic que leer, haber si alguien se anima a escribir un par de ellos, que el miedo a que no te lea nadie no es excusa, si no miradme a mí XD, y ya os dejo con el capi, disfrutadlo por fis y no me matéis por el final, va?
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Secreto escondido
Naruto corría y corría sin mirar atrás, no se creía lo que había estado a punto de hacer si no llega a ser por esa clamante voz. Pero el tener a esa persona tan cerca, sentirla, olerla, saberse suyo, había sido tan… con se diría… sensual y exquisito…. Su cuerpo parecía reaccionar al recordarlo envolviéndolo una calentura bastante embriagadora.
-Pero que pienso?-, se preguntaba confuso agitando la cabeza para despejarse.
Frente a él y sin ser detectado estaba Sasuke acercándose a paso ligero, cuando lo frenó le agarró de los hombros y muy preocupado por el estado de shock en el que se encontraba el zorrito, lo sacudió un poco.
-Hey dobe, que te ocurre?-, le alzó la barbilla para clavarle sus profundos ojos grises.
De nuevo ese calor recorriéndolo pero… se dio cuanta de algo, no se podía comparar con el anterior sentido, este era fácil de controlar, bastante fácil.
-Es solo que por problemas he tenido que salir de esta maldita villa-, explicó metiéndose las manos en los pantalones negros y echando a andar.
-Si, bueno…, Tsunade-sama me lo ha explicado, y no te preocupes yo te ayudaré-, reconfortó rodeando los hombros del rubio con su brazo.
Sentía su corazón latir con locura, lo había echo por instinto, no se creía que lo estuviera atrayendo hacia así con tanta fuerza, sus mejillas se enrojecieron y sus ojos brillaron. Naruto lo miró algo avergonzado y a la vez extrañado por el gesto del moreno, estaba soñando o Sasuke le abrazaba, este chico cada vez estaba más loco.
-Sasuke-baka, no hace falta que te pegues tanto-, bromeó con su amplia sonrisa zorruna.
-Hai, lo… lo siento-, dejó escapar todo abochornado y algo decepcionado, sentimientos que pasaron desapercibidos por el ingenuo kitsune.
El rubio lo observó de reojo, su compañero llevaba algún tiempo bastante raro, pero decidió olvidarlo ahora hasta le empezaba a molestar tanto secretismo, bufó algo cansado y ante el deterioro de la conversación intentó sacar un nuevo tema.
-Y para que te quería Tsunade-baachan?-, su mirada se encontraba perdida en algún lugar del camino mientras suspiraba acordándose de algo entre manos.
-Quería que le contara sobre Itachi…-, respondió despacio y resonando el nombre.
El rubio se paró en seco y lo observó con algo de angustia en su pecho, sentía una presión bastante importante, demasiado para ser algo pasajero, aquel chico en verdad le importaba. El Uchiha que seguía distante se dio la vuelta al notar que el pequeño no seguía a su lado y lo contempló algo extrañado, intentando encontrar lógica a su comportamiento.
-Y… el que… quería saber…?-, formuló sumamente bajito y con temor en su voz.
-Pues sobre nuestro encuentro y quedar en alguna solución, por?-, alzó una ceja dudoso.
-Que solución, que tramáis, no pensaréis hacerle algo o prepararle una trampa, verdad?-, no entendía el porque estaba tan alterado, sentía miedo, pánico de que le pudieran causar daño, pero… porque, su cara cada vez se enrojecía mas.
-Usurantonkachi, estas bien, no temas nosotros te protegeremos, y la próxima vez que se acerque a ti lo mataré-, comentó como tal cosa posando su mano en la frente del kitsune para tomar su temperatura.
-No me toques!-, le gritó golpeando la pálida mano.
Lo miró con rencor y salió corriendo de nuevo, Sasuke se quedó pasmado, cada vez le preocupaba mas Naruto, estaba raro, demasiado para lo habitual, que le habría pasado?
-Dobe, que te ocurre?-, suspiró a la brisa, dejando que la pregunta se consumiera en ella.
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-kuso, porque estoy tan angustiado? Tengo, necesito saber más sobre Itachi, intentar comprenderlo y creo que si le preguntara no me respondería, se reiría de mí con esa arrogante sonrisita, la misma que Sasuke, así que solo me queda una manera-, se agarró la camisa y estrujándose el pecho cambió su expresión a una triste, -gomen Sasuke, ya se que te prometí que no lo haría ya que ni tú te habías atrevido pero… tengo que saber que le ocurrió, tengo que saberlo-, se quería convencer a si mismo.
Contempló por unos instantes la gran mansión Uchiha como si fuera a profanarla, todo aquel barrio se veía vacío y apagado, nunca fue reconstruido ni permitido que nadie vivera allí, no entendía que Sasuke aún lo hiciera, solo lo rodeaban recuerdos desagradables, creía que lo hacía para auto castigarse por no poderlo haber evitado, en el fondo entendía porque tenía el sentido de la justicia tan desquiciado.
Sin darle más vueltas al asunto por fin decidió entrar y subió a toda prisa hacia su actual cuarto. Lo observó por unos momentos como memorizando cada mueble u objeto de la estancia. Empezó a abrir cajones sin saber que buscar, solo se limitaba a inspeccionarlo todo, se dirigió al escritorio y cuando llegó al tercer departamento dio con algo que le llamó la atención, estaba lleno de multitud de fotos, las primeras eran bastante tiernas todas sobre los hermanos, abrazándose, jugando, bañándose, se le veía tan feliz cargando a su otöto recién nacido…, hasta se podría decir que emocionado.
-Porque…, que te ocurrió Itachi…, no me explico que hicieras todo esto, se te ve tan inocente y sano, como has llegado a conver-, se quedó sin palabras, mediante hablaba iba ojeando todas las fotos y para su asombro, las ultimas en las que salían mas miembros de su familia tenía todos la cara tachadas, todos menos Sasuke, -pero que es esto, y por el tacto diría que es sangre, tachaste en sangre la cara de tus padres, pero… porque? algo se me escapa, tiene que haber algo más!-.
En un toque de desesperación sacó bruscamente el cajón escuchando un crujido, algo sorprendido se inclinó a mirar por el hueco, un doble fondo estaba algo descolgado.
-Oh, si tienes un rincón secreto…, propio de alguien tan calculador…-, se dijo con un sonrisita zorruna arrancando aquel trozo de madera y observando en su interior una caja metálica.
La sacó con sumo cuidado y la contempló como si fuera un tesoro, sus manos temblaban nerviosas por lo que iba a descubrir, despacio, tan despacio que hasta el mismo se angustiaba, levantó la tapa apartándola aún lado de la cama. Se asomó a ver su interior, en él se encontraba un pequeño cuaderno y variedad de pedacitos que a primera vista parecían fotos destrozadas, las apartó un poco y recogió el escrito.
Su corazón estaba acelerado, la incertidumbre le mataba pero el miedo a saber que había escrito ahí le superaba, palpó la tapa y despacio la abrió divisando las primeras líneas.
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Deidara miraba algo preocupada al Uchiha, desde que había regresado de su caminata se veía bastante confundido aunque su rostro se mantuviera impoluto ella lo notaba, siempre lo había estado admirando y podía descubrir cada sentimiento dentro de él, o por lo menos eso creía.
Kisame observaba la situación molesto, Itachi con su espalda apoyada en un árbol se perdían en las nubes pensando seguramente y para su criterio, en una nueva masacre de esas que tanto le gustaban, por otro lado la rubia no parada de idolatrarlo, como si fuera un rey o algo, le ponía de los nervios.
-Itachi-kun, te ha ocurrido algo en tu paseo?-, preguntó la chica intentando saber el porque de tanta distracción.
-No te involucres en mis asuntos, puede ser que no salgas bien parada-, contestó secamente.
Aquella respuesta solo dejaba a la joven con más incertidumbre y encima dio a entender que tramaba algo y por supuesto no beneficioso para la organización. El tío pez dejó caer su pesada espada apoyándose en ella y colocándose frente a un sentado moreno, levantó una ceja y se posó las manos en las caderas.
-No pretenderás traicionar a Akatsuki, cierto?-, inquirió con un deje de desprecio.
Itachi alzó su vista y daleó una sonrisa bastante cínica y orgullosa.
-Depende de cómo se porten ellos con un asunto que me concierne personalmente-, comentó apoyándose en su rodilla flexionada.
-Tiene algo que ver con el contener del zorro?-, formuló ahora Deidara buscando respuesta en algún gesto.
Cuando iba a contestar sintió un pinchazo en el pecho, tenía un mal presentimiento, algo estaba cambiando rápidamente, estaba seguro que algo malo se acercaba.
-Me voy, nos veremos a la hora de cenar-, fue lo único que argumentó antes de desaparecer.
Sus dos compañeros se quedaron algo fijos en el lugar donde segundos antes había estado sentado y suspiraron cada uno por motivos bien distintos.
-Nunca lo superará-, reflexionó Kisame, se podría decir que algo triste.
-Superar que?-, se interesó la rubia, levantándose y posicionándose aún lado.
Ahora cambió su anterior expresión por una pícara, rodeando a la joven por la cintura y acercándose peligrosamente quedando bien pegadito a su espalda y su respiración chocando con la dorada nuca.
-Si me dejas echarte un buen polvo te lo cuento-, propuso con los ojos casi en blanco solo de pensarlo.
Una enorme venita apareció en la frente de Deidara, pegándole un puñetazo y lanzándolo a volar por los aires.
-Si es ese el precio, prefiero no saberlo nunca!-, le gritó encolerizada.
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Sasuke algo cansado abrió la puerta de su casa pasando a desgana. La cerró y lanzó las llaves al sillón donde se tiró como si fuera un saco, estiró las piernas y acomodó su cabeza, estaba cansado, ya casi era de noche y no había encontrado al rubio por ningún lado y eso que almorzó en Ichiraku solo por ver si acudía.
Ese dobe lo iba a volver loco, estaba tan preocupado que no podía pensar con claridad, cogió el mando del televisor y cuando estaba a punto de encenderlo escuchó un sollozo, algo sorprendido dejó el dispositivo en su sitio y lentamente subió las escaleras. Lo hacia tan sigilosamente que en vez de parecer estar en su casa cualquiera diría que era un ladrón. Cuando llegó al pasillo pudo detectar claramente que aquel llantito provenía de la habitación de su onisan, así que apresuró el paso y se asomó por la rajita que dejaba la puerta entreabierta.
Lo que vio lo dejó boquiabierto y a la vez algo furioso, cada sensación con una explicación aparente. El kitsune estaba sentado en la cama, sus manos se dedicaban a juntar pedacitos de algo y envolverlos en cinta adhesiva, aún lado un pequeño cuaderno. Sus ojos estaba hinchados y su nariz también signo de que llevaba mucho tiempo en aquel estado, de sus labios siempre salían las mismas palabras.
-Itachi… Itachi…-, susurraba entre sollozos.
El Uchiha ya consumido en su ignorancia abrió de un empujón la puerta y se presentó ante él, sus ojitos azules se abrieron considerablemente pasando después a una expresión de ira. Mientras se mordía el labio y su cuerpo se tornaba rígido, agarró el libro bajo el brazo y para el asombro del moreno le estampó con brusquedad la foto en la cara. Sasuke la recogió a la vez que observaba como de nuevo el rubio salía corriendo, siempre alejándose de él, siempre huyendo de algo.
Estaba furioso, más que eso, encolerizado, había registrado la habitación aún advirtiéndole que no lo hiciera, había roto su confianza, todavía no lo podía creer y encima no paraba de pronunciar el nombre de ese despreciable, él ser a quién mas odiaba.
Arrugó la foto sin siquiera mirarla y la lanzó con severidad a la papelera, no caería en la trampa, no lograría que le tuviera lastima, no se lo merecía. Intentando controlarse y decidió que lo mejor sería perseguir a ese usuratonkachi pero se escurrió con algo cayendo de culo al suelo. Maldiciendo su torpeza se dio cuenta que la superficie estaba plagada de fotos y en todas ellas estabas juntos los dos, las fue recogiendo y analizando, no se acordaba mucho de aquellos tiempos. Algo llamó su atención, lo mismo que horas antes al rubio, todas las caras tachadas en sangre menos la suya.
-Que esta ocurriendo aquí?-, se preguntó confundido.
Ahora sin evitar que una inmensa intranquilidad lo recorriera corrió hasta la papelera y buscó con desesperación la foto que le había lanzado Naruto. Cuando la encontró la desarrugó y se quedó algo bloqueado.
-No… eso es imposible…-, se intentaba convencer una y otra vez.
En ella un Itachi de no más de siente años, yacía desmayado en el suelo, su cuerpo desnudo estaba envuelto de arañazos y graves heridas, manchado de sangre seca y casi todo magullado y lleno de semen, en el fondo de la imagen algunos miembros del clan Uchiha se sonreía con prepotencia y en el centro de todos ellos su prestigioso padre portando unas gruesas cuerdas, si te fijabas bien se podía divisar que aunque el niño estuviera inconsciente una lágrima caía por su rostro
El moreno se tapó la boca, no podía creer que eso fuera cierto, no, era imposible, su padre, sus tíos, sus principios no le dejarían hacerlo, no actuarían así nunca.
-Algo harías Itachi para que te merecieras esto-, inquirió arrugándola de nuevo y lanzándola a alguna parte del cuarto, -no dejaré que también engañes a Naruto, él es mío!-, gritó justo antes de desaparecer en una voluta de humo.
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Naruto corría a las afueras de Konoha, no podía dejar de recordar cada línea de aquel diario, si, lo que llevaba guardado bajo el chaleco de jounin era ni más ni menos que el diario del misterioso Uchiha Itachi, eran confesiones tan desgarradoras que su alma estaba a punto de romperse en pedazos, ya quitando que amara a esa persona por cualquiera habría sufrido por una atrocidad de tal calibre, un momento que lo amara, sacudió su cabeza haciendo que sus cabellos rubios se deslizaran rebeldes y notando como dos lágrimas desfilaban de nuevo por sus mejillas apretó fuerte el libro.
"No entiendo que he hecho yo para merecer esto, nacer en este egoísta y despreciable clan, ni mi padre me quiere solo un arma dócil la cuál usar para beneficio propio, pero se equivocó, no dejaré que me use más, que me rebaje, me golpee hasta la inconciencia y deje que como castigo a desobedecerle numerosos hombres tomen mi cuerpo. Ya tengo 13 años, llevo aguantando mucho y me he puesto en contacto con una organización bastante poderosa, entiendo que solo que quieren utilizar y poseer mi Sharingan pero… no me importa, antes de que me vaya los mataré a todos, no dejaré a nadie en pie. De pequeño no podía defenderme y ahora de adolescente me amenazan, saben que lo único que quiero en este mundo es a mi otöto, él único ser que merece todo mi respeto y cariño, no podría imaginármelo pasando por lo mismo que yo he tenido que soportar, y siempre que me negaba me amenazaban por remplazarme por él y nunca, nunca permitiría eso"
Naruto frenó el ritmo y cerró los ojos, tenía que concentrarse y buscar aquel grandioso chakra, tenía que estar cerca, no quería creer que se pudiera haber marchado lejos de él. Mientras inspeccionaba la zona se tocó el pecho sintiendo como su corazón se aceleraba, era imposible que todo este sentimiento fuera a causa del Kyubi, sentía consumirse solo de pensar en él, y ese beso…, cada vez que lo recordaba se le erizaba la piel, aún así aquellas memorias seguían atormentándole.
"Ayer fue la ultima vez, me recogieron en contra de mi voluntad y me llevaron a la sala subterránea donde se reúnen los Uchiha, como siempre de mis labios solo salió un no como respuesta, me querían hacer volver a asesinar a otro del clan el cual se le conocía como conflictivo, pero ya lo había echo dos veces y no habría una tercera. Aquella vez fue algo diferente, mi mejor amigo, aquel que quería como a un hermano me ató las manos a un clavo que colgaba del techo. Le amenacé con mi fiero Sharingan pero lo único que conseguí fue una risita de burla y el nombre de mi hermano susurrado con perversión en mi oído, entonces fue cuando las fuerzas me abandonaron y lo dejé que me desnudara, me besara y manoseara todo lo que gustó. Me susurraba entre jadeos que me amaba, que siempre había estado a mi espalda para poder controlarme, se colocó detrás y me apresó el trasero entre sus sucias manos, y murmurándome repugnantemente que siempre me había querido tener así, me penetró con fuerza casi partiéndome en dos, pero lo que por fin había quedado echo cenizas era todo signo de bondad en mi cuerpo, ya no había cabida para la compasión o confianza, todo se había consumido, mi amigo ese ser que admiraba y quería en secreto me estaba violando sin importarle mis sentimientos, solo avivar su deseo. Pero aún había algo que me dolió como un kunai en todo el pecho, y era la presencia de mi madre en la escena, otra alma pura como la de mi hermano, o eso creía hasta este significativo momento, sin pudor alguno sujetó mi barbilla y me dio un beso en los labios, yo siendo aún penetrado con violencia no podía dar crédito a lo visto o escuchado, de sus hermosos labios dejó escapar una frase que me hizo dar el último aliento antes de desvanecerme, te lo mereces Itachi, te lo mereces por ser un niño malo, mis ojos se cerraron en ese momento. Esta tarde aprovechando que mi otöto está en la academia acabaré con todos, arrasaré con mi clan, los castigaré a todos por saberlo y callarse. Al principio pensé que me encerrarían por haber matado aquel asqueroso ser, pero gracias a él obtuve el mangekyou Sharingan y me tenían tanto miedo que no fueron capaces de hacer nada, en el fondo son como gatitos asustadizos, je, me encanta llamar así a Sasuke-kun. Sufriría lo sé, pero no puedo arriesgarme a que le hagan daño, tengo dos razones para masacrarlos, por venganza y precaución, en cierto modo le echaré de menos cuando me vaya"
Naruto se limpió las lágrimas, aún después de estar tanto tiempo buscando su chakra no lo encontraba, donde se podía haber metido aquel chico, lo estaría escondiendo para que nadie lo encontrara, pues claro no podía arriesgarse… que tonto era. Estaba tembloroso no sabía como reaccionar ante Sasuke después de descubrirlo todo, no quería volver a casa sin al menos poder conversar con aquel que no le dejaba en paz, se sentía frustrado y confuso, se tiró de rodillas a la hierba y la golpeó con los puños.
-Itachi, donde estas?-, gritó dejándose llevar por sus nervios.
-Me buscabas kitsune?-, preguntó acercándose a él lentamente, con un movimiento incitante para el rubio.
Este sorprendido se levantó del suelo y lo contempló, su cabello azabache ondular con el viento en esa fina coleta, sus ojos grises como los de Sasuke parecían que lo investigaban internamente, su cuerpo alto y elegante se acercaba con sensualidad. Era demasiado para él y sus hormonas ahora revueltas, había pensado que cuando lo encontrara se lanzaría en un abrazo y le pediría perdón por todos los culpables de sus desgracias, pero ahora que lo tenía delante las palabras se atragantaban sin posibilidades de salir a la luz.
-I-Itachi-san…-.
-Respetó, alguien como yo no merece de eso, he venido a comprobar algo, si estoy en lo cierto te haré un proposición-.
-A que te refieres?-, su cuerpo temblaba con nerviosismo y ansias.
-Ya lo verás-, delineó una sonrisa de confianza.
Para que el zorrito no pudiera dar ni un paso atrás más, lo sujetó por la nuca acariciándolo despacio y entrelazando sus dedos en aquellos finos hilitos dorados. Pudo sentir como se estremecía ante la caricia y lo miraba con ojitos dulces y angelicales, ya que de ellos gotitas brillantes los iluminaban. Naruto no sabía si tocarle, duda de la cual el mayor se dio cuenta, sujetando la morena mano y colocándola con descaro en su trasero para después dejarla allí y sujetarlo de la cintura para atraerlo a su cuerpo. El rubio no sabia que hacer, no habían perdido contacto visual en ningún momento y tener la mano en aquel lugar lo avergonzaba.
-Te desagrada tocar un culo en condiciones?-, preguntó con malicia lamiendo el lóbulo de su oreja en introduciéndolo en la boca.
-Claro que no… me… me gusta mucho…-, murmuró encogiendo levemente el cuello por el goce.
-Entonces aprovecha-, y le mordió con suavidad.
Ante ese gesto se armó de valor y presionó algo las nalgas del mayor mientras este seguía ahora por su cuello haciéndole pequeños morados por toda la base. Sintió que la vergüenza se iba y su instinto volvía creciendo considerablemente, llevó la otra mano al mismo sitió y lo masajeó, notándolo prieto y carnoso como siempre le habían gustado, realmente era todo un hombre y estaba bastante bien, no bastante no, demasiado para él, creía estar en la gloría, pensar que lo haría con él lo calentaba sin medidas.
-Veo que te animas zorrito, eso me gusta, eres todo un encanto-, soltó justo antes de cargarlo en brazos y tenderlo en la hierba.
-Llámame Naruto, por favor… Ita-chan-, pidió con cara de excitación total.
El Uchiha se sorprendió pero intentó que no se le notase y sin previo aviso se colocó sobre él rodeándolo con ambas piernas, despacio se fue acercando, tan lentamente que el rubio podía memorizar sus labios con amplios detalles. Cuando ya se rozaban y su ansiosa respiración se entremezclaban se paró en seco.
-Me… agrada que me llames así Naru-chan, pero déjame que te diga mi Kitsune, pues…-, divisó los labios deseosos y entreabiertos del rubio, sacando su lengua y lamiendo toda su comisura en un gesto incitante y sensual, -desde ahora… eres de mi propiedad-.
El jounin entrecerró los ojos por el delicioso roce y le devolvió el gesto dando un pequeño frote con su lengua a los contrarios, el moreno no se hizo esperar y mezcló sus labios, comiéndose con desesperación toda la boca sonrojadita del zorrito, intentaba descubrir cada rincón de su interior y animando al chico a que hiciera lo mismo.
Naruto súper caliente con aquel fogoso beso lo agarró de la nuca y atrajo más hacia sí, apretando tanto aquel contacto que hasta dolía, dio carta blanca a su lengua para que buscara su compañera y jugara con ella, entremezclándose e intentar dominar aquel apasionado beso.
Itachi se separó agarrándolo de las mejillas y dejando que un hilito de saliva los uniera, lo observó a los suplicantes ojos, notando su rubor extasiado y el temblor de su cuerpo, aquel pequeño lo ponía a cien. Se acercó a sus labios he hizo amago de besarlo pero retirándose en el último momento solo estiró de una mordida desesperante el labio inferior. El sumiso dejó escapar un quejido de protesta y el otro por su parte una sonrisita juguetona. De nuevo el mismo acto, pero esta vez dio varios choquecitos y mordió el superior, Naruto se relamió intentando saborear el juego y aprovechando que tenía las manos sobre la nuca deslizó la cinta que unía sus cabellos, primero le cayó un mechón oscuro en el rostro y para poco después toda la extensa melena deslizarse por sus hombros. Este lo contempló maravillado, no había ser en el mundo mas bello que él, se veía tan sexy y fiero…, con el aspecto tan rebelde y dominante que su corazón palpitaba de esplendor.
-Por lo que puedo deducir de tus hermosos ojos azules… te gusta lo que ves, no mi kitsune?-, preguntó dándole una última lamida a ambos labios de arriba abajo.
-Ita-chan… ámame…-, suplicó lloroso.
-Eso esta echo…-, le susurró cazando sus labios y aprisionándolos contra los suyos, respiró hondo y lo observó desafiante, -pero recuerda… que yo llevo el control aquí…-, informó ahora lamiendo todo el cuello y ensalivándolo.
-Me parece… bien… mi amor…-, jadeó mientras se estremecía ante las caricias y jugaba con el largo cabello de su koi.
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Bueno me querréis matar por dejarlo ahí, a que sí, por favor pensad que si lo hacéis no habrá siguiente capi XD, bah bromilla ahora antes de seguir quiero explicar algo.
Pongo a Itachi con los ojos grises porque él los tiene de ese color, no? Igual que Sasuke, aunque he oído que tiene el Sharingan permanente, si alguien lo sabe con certeza por favor que me lo diga, jeje.
En este fic Deidara será un mujer, aunque aún no esta claro si que sexo tiene, porque el manga es eso lo que tiene, aunque a mí me parece mujer y a vosotras?
Si he puesto al clan Uchiha como unos malditos y a Sasuke como un egoísta celoso pero es que si no, no podría hacer un itanaru esta claro, jeje, y bueno mas o menos sabemos porque ita-chan mató a su clan, pobre me dio mucha lastima, TT
Y este principio de lemon mal echo, bueno no me ha gustado mucho pero espero que el lemon próximo merezca la pena, me lo voy a currar, si señor, por agradeceros todo vuestro apoyo, os quiero.
Agradecimientos a: Mione, Yuya-han, AISHITERU-SHUICHI, Anzu-Zoldick, kennich, okami reiko, Ada-chan, Kyroa-chan, Kandara, Nekoi18, estherkyubi, Kiomi, Nyumi, kasumita, Shiga san, chus y SimaraNekoi
Ufff que felicidad estoy que no quepo en mi misma, bueno espero que os haya gustado y no haya bajado mucho el nivel, me suele pasar soy un trasto, pido perdón por no contestar a reviews pero me han dicho que esta prohibido así que si alguien quiere hablar conmigo que coja mi msn estaré encantada de tratar con vosotras.
Gracias por perder el tiempo en leer a una escritora pésima como yo, arigato.
