Despedida y nuevo comienzo
Naruto ya notaba como el miembro de su compañero chocaba con sus nalgas, pero parecía que no tuvieras intención de penetrarle, que le podía ocurrir? Ladeó como pudo la cabeza para mirarle, estaba como concentrado y las mejillas con un color rojo, pero no de rubor sino de…
-Sasuke, estas borracho?-, no podía estar mas sorprendido, el Uchiha bebiendo…
-Calla que me desconcentras-, agarró fuerte los muslos y los separó más para poder acertar.
-Sasuke déjalo por favor, si lo haces te odiaré!-, el moreno al escuchar esa palabra se paralizó quedando quieto al instante.
Ahora si que tenía claro Naruto que de un empujón lo tiraría al suelo, pero decidió intenta convencerle y por lo visto sus palabras surtieron efecto, como un niño asustado se retiró y a causa de los pantalones a medio bajar se cayó hacía atrás, quedando sentado en el suelo y con su espalda apoyada en la pared. Multitud de lágrimas corrían por su rostro y desconcertado observaba sus manos, meditando lo que había estado a punto de hacer.
-Yo… lo siento… no quería hacerte daño, pero te vi entregándote a Itachi, a ese despreciable, el que destruyó mi vida…-, los sollozos entrecortaban sus palabras, su cuerpo temblaba y la desesperación iba haciéndose de él, -Naruto, entiéndeme, yo… yo… TE QUIERO!-, gritó colocándose de rodillas, mandando volar algunas perlas por el movimiento brusco, angustiado secó su rostro y observó al rubio que mantenía una linda sonrisa.
-Sasuke…-, con dulzura se arrodilló a su lado y le apartó una lágrima que aún resbalaba por su pálida mejillita, -yo te quiero mucho, he dado la vida por ti, te busque cuando te fuiste con Orochimaru, te traje de vuelta y te apoyé, pero para mí eres mi hermano, entiendes? Eres la familia que nunca tuve, por eso eres tan importante para mí…-, notando como el moreno se tragaba sus lágrimas y bajaba la cabeza decepcionado, lo abrazó intentando reconfortarlo, pero unas entrecortadas palabras le hicieron separarse para observarlo.
-Y que para si yo no puedo quererte como a un hermano, si lo que siento por ti es amor?-, su mirada era segura, esperando una clara y sincera respuesta.
Naruto serio se levantó y desvió el rostro, la tristeza y el resentimiento acudieron en ese momento, con pena se quitó el protector con el emblema de Konoha de su frente y echándole el último vistazo, se lo tendió al moreno que no sabía muy bien que pensar.
-No quiero hacerte daño, ni que creas que algún día te corresponderé, yo…-, apretó con tristeza su pecho donde ocultaba el diario que tanto había cambiado sus principios, -sería un egoísta si no fuera sincero contigo, amo a Itachi, creo que desde que lo vi descubrí algo en él que me llegó muy hondo, es difícil de explicar. Creo que después de esto lo único que puedo hacer es irme, como shinobi tendría que matarle pero no puedo, en cierto modo ya he traicionado a la villa y estando aquí solo la pongo en peligro, así que aceptaré su proposición-, resopló cansado y alborotó algo sus cabellos.
Sasuke se comportó de una forma algo extraña en él, sujetó fuerte la bandana y aceptando todo lo escuchado, solo le quedaba interesarse por el futuro de su ahora nada más que amigo.
-Y que te propuso?-, sus palabras se notaban vacías y su mirada fija en lo que con tanto ahínco sujetaba.
-Me haré miembro de Akatsuki, intentaré ayudarle y cambiar parte de esa organización, claro si eso es posible, de lo que estoy seguro es que no mataré a nadie-, explicó brindándole su más tierna sonrisa.
-Sabes que si haces eso tendré que matarte la próxima vez que nos veamos, cierto?-, todo era dolor en aquellos oscuros ojos grises.
-Si, lo se. En estos días me despediré de mis más allegados, así que por favor te pido que me guardes el secreto. El día que me vaya ve a mi habitación y mira en el escritorio, te dejaré algo que te hará cambiar de parecer en muchos conceptos, te lo aseguro-.
-Haré lo que quieras, esta será la última oportunidad que tenga para intentar que me quieras-, soltó seguro, levantándose y quedando frente a él.
Naruto se acercó y le tocó la mejilla acariciándola con dulzura. Sasuke creía morir con ese contacto.
-Yo ya te quiero Sasuke, te quiero muchísimo pero no te amo, lo entiendes?-, rodeó su nunca morena y acarició sus finos cabellos.
El Uchiha sentía esos dedos envolverse con su azulado pelo, y aquella sonrisa solo dirigida a él, uno de las pocas que podría ver antes de que se marchara y le dejara solo. Tenía un deseo, un último deseo que no sabía si se le concedería, seguramente le rechazaría achacándolo a su amor de hermanos.
-Lo entiendo, me permitirás algo como un último deseo?-, estaba claramente nervioso y un precioso color rojizo bañó su pálido rostro. Como respuesta el rubio asintió con su cálida sonrisa.
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Itachi sentía su pecho oprimido, un sentimiento de angustia poco común en él. Sobre el borde de aquella ventana contemplaba el interior de su antigua habitación, para su asombro estaba intacta pero tenía que reconocer que algo desordenada por la llegada del rubio. Pasó al interior algo decepcionado por no encontrarlo allí y no tardó en percibir lo que parecía ser una conversación algo acalorada en el piso inferior. Preocupado por su kitsune decidió ir a mirar, cuando el silencio se produjo en toda la casa, bajó con sigilo las escaleras para no ser detectado y se encontró con una escena que deseaba nunca haber visto.
Sasuke presionaba a Naruto contra la pared, besando con presión sus labios he intentando introducirse en ellos, el rubio lo aceptó y abrió su boca dejando que ambas lenguas se encontraran y jugaran entre ellas, pronto se separaron notando un inmenso chakra cerca de ambos. Dirigieron sus miradas a los escalones y ahí estaba Itachi, tan furioso que en vez de ocultar su chakra no podía evitar que este creciera a cada momento. Su cuerpo casi oculto por la oscuridad resaltaba el brillo de su mirada carmesí, llena de odio.
-Al final tu también me traicionaste, dos de dos-, pronunció con total frialdad, sin poder apartar la mirada de la azul temblorosa.
Naruto asustado por los niveles de chakra a los que estaba llegando su koi, se colocó por precaución delante del moreno e intentó apaciguarlo.
-Itachi no es lo que piensas, yo… solo…-, "pero que excusa le pongo si claramente lo estaba besando, como le explico que fue para cumplir su último gusto?"
El mayor ignoró aquella explicación y observó a un Sasuke algo prepotente que con aquella subida sonrisa, lo miraba con desprecio. En un abrir y cejar de ojos el moreno tenía a su otöto agarrado del cuello y estrellado contra la pared. Con algo de desesperación Sasuke intentaba soltarse de aquella cogida que casi le estaba dejando sin respiración.
-Debí dejar que te cogieran y destrozaran la vida como me hicieron a mí, que te dejaran marcado con su gran crueldad, después cuando acabé con cada uno haberlo echo también contigo, estoy harto de protegerte. No debí amenazar a Orochimaru y dejar que te reventara, eres una molestia y encima me quitas lo único que siento que en verdad es mío, no se que es más grande, tu odio por mí o mi odio por ti!-, su voz agresiva confundía al menor a sobremanera.
-Eso es mentira, me quieres hacer creer todo esto para expiar tus pecados, en el fondo eres un asesino y siempre lo serás!-, ante estas palabras Itachi aflojó la presión del cuello de su hermano y se retiró, dejándolo toser y coger aire.
Sabía que todo aquel odio él mismo lo había echo crecer desde pequeño, así que no tenía derecho a exigirle nada. El ser irracional que tenía en frente había sido creado por su propia voluntad. Desvió la mirada del menor, pues le era demasiado doloroso observarlo y pasó por el lado del kitsune como si no estuviera, solo quería marcharse de allí.
-Espera!-, gritó Naruto, el mayor frenó pero no se volvió, -yo… el beso tiene un explicación-, su voz temblaba junto con su cuerpo, no quería perderlo ahora que por fin lo tenía.
-No quiero saber nada más de ti-, sonó tajante y conciso, sin dejar duda a su decisión.
-Yo…-, viéndolo todo perdido no tuvo más remedio que admitirlo, -me iré contigo, me uniré a Akatsuki…-, ahora si que Itachi se volvió para observarle, -yo te amo…-, su rostro enrojeció y agachó la cabeza por vergüenza.
-Te espero mañana al medio día en el mismo claro que hoy-, y con esta última frase desapareció, dejándolos algo desconcertados.
Naruto miró a Sasuke y sin decirle nada subió a su cuarto ante la expectante mirada del moreno.
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El día siguiente, bastante temprano estaba Naruto corriendo por las calles de Konoha, su destino un pequeño parque cercano. Cuando por fin llegó pudo divisar algo rosado sentado en un banco, siguió hasta ella y se sentó bufando por la carrera. Sakura lo observó sonriente y con los ojitos felices.
-Que ocurre Naruto-kun, porque tantas prisas por verme?-, la jovencita parecía bastante contenta.
-Sakura-chan te veo muy bien, eso es que te va de maravilla con Sai, no?-, argumentó con su más grande sonrisa zorruna.
Haruno se sonrojó y agachó la cabeza, chocando sus piernas en un símbolo de vergüenza y asintió.
-Por fin me lo ha contado todo, ya no quedan secretos entre los dos, y…-, los ojitos verdes se tornaron algo picarones, -tu y Sasuke ya…?-, intentó averiguar.
Naruto al entender la pregunta desvió el rostro y entristeció un poco, no quería recordar lo de anoche. Para el asombro de la chica y dejándose llevar por un arrebato la agarró de los hombros y la atrajo hacia él, dejándola reposada en su pecho, la pelirosa se sonrojó pero no dijo nada, solo se acomodó y suspiró aliviada.
-Yo te quiero mucho Sakura-chan, como a una hermana al igual que a Sasuke, sois parte de la poca familia que tengo, solo quería decirte que siempre te cuidaré y me acordaré de ti, eres alguien muy importante, entiendes?-, su voz era tierna y dulce, todo lo que le estaba confesando a la joven lo sentía de corazón.
Algo extrañada y asustada se separó agarrando el moreno rostro para que sus miradas se encontraran, y así percibir si la respuesta a su próxima pregunta era verdadera o falsa, ya que había estado tanto tiempo a su lado que le conocía bastante bien.
-Naruto hablas como si te marcharas, a donde vas, que te ha ocurrido? Cuéntamelo por favor!-, estaba bastante angustiada y el tono de su voz había subido considerablemente.
El rubio no pudo evitar sonreír, pues aquella preocupación solo demostraba su cariño hacia él, eso lo hacía muy feliz, los comienzos con la kunoichi no fueron de los mejores, pero ahora estaba seguro que lo apreciaba.
-Ahora que tienes a Sai contigo, te irías con él a cualquier sitio donde vaya aunque esté equivocado y tu lo sepas?-, aquello desconcertó a Sakura, sobre todo por la seguridad con que la formuló, -se sincera por favor, dime que harías-, pidió sin dejar escapar ninguno de los gestos de la medic-nin.
-Yo…-, buscó cuidadosamente las palabras antes de proseguir, -amo a Sai y lo seguiría a donde fuera y si está equivocado con más razón, así podría ayudarle y mostrarle el camino correcto-, confesó Sakura.
El kitsune sonrió feliz, ahora tenía mas claro que su decisión era la correcta. Con total agradecimiento besó la frente de la joven con un cálido y fraternal besito.
-Arigato Sakura-chan, ahora me tengo que ir-, y sin más salió corriendo de nuevo.
-Naruto-kun… "inner: me ha dejado con la palabra en la boca, Shannaro!"-, se gruñía a ella misma, viéndole de marchar.
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La segunda parada era la casa de Iruka, donde supuestamente también se despediría de su otro sensei, pues lo más normal es que estuvieran juntos y esperaba que no haciendo nada indecente. Después de unos diez minutos llegó a la puerta de la vivienda, y a toda prisa llamó con un par de golpecitos.
-Iruka-sensei, es importante abre!-, gritaba desde el exterior.
La puerta se abrió y sin mirar el rubio se lanzó a los brazos de aquella persona, agarrándose de manos y piernas a su cintura.
-WoW, Naruto no sabía yo que sintieras estas cosas por mí-, soltó Kakashi con su ojito feliz.
El zorrito se quedó algo sorprendido pero se agarró fuerte y sin previo aviso le dio un beso en la mejilla.
-Arigato Kakashi-sensei, has sido muy buen maestro, me has enseñado muchas cosas exitosas y pervertidas que me han venido muy bien, te lo agradezco-, y como siempre el ojiazul con una dulce sonrisa.
Mientras que el peliplateado le caía una gotita de la frente y sonreía de forma nerviosa por detrás apareció el castaño mirando con asombro la escena. Conforme se dio cuenta Naruto cambió de presa abalanzándose sobre el pobre chunnin.
-Pero que…-, este no pudo resistir el salto y cayó al suelo con el kitsune sobre él.
-Iruka-sensei, sabes que te adoro, que has sido como un padre para mí, me has enseñado a no dejarme persuadir por las perversiones de Kakashi-sensei y as defendido a Sasuke para que no le hiciera nada, por todo eso Arigato-, y le plantó otro gran beso en la mejilla al castaño.
Todo avergonzado intentó incorporarse mientras aún tenía al rubio sobre su cadera, esto no le daba a pensar en nada bueno.
-Ni que te fueras a morir y no nos veamos más, Naruto que te ocurre?-, el kitsune evadiendo inteligentemente la pregunta se dirigió a la puerta y guiñándole un ojo a un Kakashi que no sabía que decir, le burló.
-El pobre Iruka-sensei no puede más, haber si alguna que otra vez cambiáis los papeles, Kakashi-sensei-, rió como un pequeño zorrillo y cerró la puerta.
Al jounin volvió a sonreír con nerviosismo y el castaño se sonrojó, mirándose algo extrañados por el comportamiento del rubio, los dos quedaron pensando en los mismo, Naruto no planeaba nada bueno.
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Por fin el último lugar donde le quedaba por ir era a la torre de la Hokage, en donde ya se encontraba frente a la oficina. Suspirando por encontrarla lúcida abrió las puertas, no hubo suerte, allí estaba ebria sobre la mesa y Jiraiya en el mismo rincón de ayer por la mañana.
-Por Kami, que dos de los sannin terminen de esta forma… que buena vida de todas formas, je-.
Se acercó a Tsunade y la agitó para despertarla, pero lo único que consiguió fue tirarla al suelo y que siguiera durmiendo. Una venita apareció en su frente y después de un par de insulto y gritos para tranquilizarse, se dio por vencido. Lo único que se le ocurrió fue dejarles una carta a los dos, pues no tenía tiempo de esperar a que se les pasase, claro si eso ocurría alguna vez. Recogió un folio en blanco y con un poco de tinta le escribió todo lo que tenía pensado contarles, y ya que aprovechaba también la situación y sus motivos. Cuando terminó le dio un beso en la frente a la rubia y se dirigió hacia el ermitaño dándole tres palmaditas en la espalda. Observó el reloj de la pared, solo quedaban tres horas para irse, y le esperaba la peor despedida, la de Sasuke.
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Ahora con más calma en su camino y algo de nerviosismo recorriendo su cuerpo, se dirigió a la mansión Uchiha, cerciorándose de evitar su encuentro con cualquier conocido. Y por fin llegó a su destino entrando y buscando al moreno con la mirada, la casa estaba en completo silencio y eso le incomodaba, notó como alguien le tocó el hombro, del susto pegó un salto y se volvió rápidamente para ver quién era.
-Dobe, no ves que soy yo, que voy hacer contigo?-, decía dirigiéndose con un par de bolsas a la cocina.
Se sentía triste al ver actuar así a Sasuke, era como si no quisiera aceptar que se iba, como si todo siguiera igual que siempre, era su forma de proteger su corazón. Intentando seguirle el juego se asomó a la puerta de la cocina, con una amplia sonrisa y los ojitos feroces observando las bolsas como normalmente solía hacer.
-Que has comprado para comer?-, preguntó ahora asomándose por su hombro.
El Uchiha con esa sonrisa de soy-el-puto-amo, sacó de la bolsa una taza de preparado instantáneo y la colocó frente a las mismas narices del rubio.
-Mira eso, remen con extra de fideos como a ti te gusta-, Naruto intentó sonreír pero se sentía como a un perro, así que su alegría forzada fue decayendo hasta no poder ocultar su arrepentimiento.
-Arigato… Sasu…-, evitaba mirarlo, se sentía bastante mal.
-No te preocupes…-, la calidez en su voz sorprendió al kitsune quién levantó la vista, -pensé en que podíamos comer juntos por última vez, y que mejor que algo que se que te encanta, pero si te ha molestado…-, ahora era el vengador el que reflejaba seriedad en su rostro, y se volvió para introducir de nuevo los paquetes en la bolsa.
-Sasuke-baka!-, le gritó abalanzándose a su cuello y acariciando su mejilla contra la suya, -como me va a molestar, estoy encantado de comer contigo-, con una amplia sonrisa de vuelta lo volvió hacia él, -vega que yo pongo la mesa-, el moreno correspondiendo con un poco de arqueamiento en sus labios, asintió.
Se sentaron en la mesa uno frente al otro y Naruto empezó a devorar su ramen como una bestia hambrienta. Sin embargo el Uchiha se dedicaba a observarlo fijamente, como si intentara grabar en su mente cada gesto del kitsune. Este se dio cuenta y lo miró interrogativamente pero sin dejar de comer. Sasuke no se inmutó por verse descubierto, es más apartó su cuenco de delante para admirarlo mejor. Cuando el rubio acabó la duda le desbordaba y ya no aguantaba más sin preguntar.
-Sasuke-baka, te ocurre algo?-, su voz sonaba preocupada.
-Eh? A no usuratonkachi-, y desviando la cara se levantó hacia el mueble de mármol, -quieres mas ramen?-, intentó disimular.
Naruto se levantó intentado tranquilizar los internos nervios de su compañero y le abrazó por detrás con todo el cariño que podía brindarle en esos momentos.
-No actúes de esa forma, si quieres abrazarme hazlo, si quieres desahogarte o llorar también estaría bien, aprovecha que todavía estoy aquí, Sasu…-.
El chico de profundos ojos grises bajó más la cabeza, no iba a llorar, no se lo permitiría o eso intentaba. Uzumaki viendo que no daba su brazo a torcer, cogió su mano y sentándose en la silla donde anteriormente había estado el peliazul, lo dejó de rodillas frente a él. Aún con el gesto de sorpresa le agarró el rostro y besó su frente para después colocarlo en sus piernas y reposarlo. Sasuke no pudo evitar que alguna lágrima al final se desprendiera y se agarró a los pantalones del kitsune, desahogándose en él. Naruto sonrió al haber conseguido su propósito y como si de un niño pequeño se tratarse le acarició los finos cabellos con ternura y extrema dulzura. Al poco de unos minutos y notando aquella posición algo deshonrosa para él, el moreno se levantó y limpiándose la cara de aquellas pelitas delicadas, le señaló algo que había en la puerta del salón.
El rubio ojeó la dirección viendo como su mochila estaba echa aguardando por ser recogida, le sonrió de forma agradecida, hasta de eso se había acordado, el Uchiha era alguien curioso que no podía ser juzgado por sus simples acciones superficiales. Se levantó sabiendo claramente que quería decir ese gesto y dándole un casto beso en los labios, agachó la cabeza y agarró la mochila a la vez que salía corriendo de allí.
Apoyado en su cocina estaba Sasuke, rozando sus labios y saboreando ese exquisito sabor a ramen que con aquel simple roce lo habían impregnado. Nunca olvidaría el color y la ternura de aquellos labios y muchos menos a él, a su Naruto.
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Kisame estaba ya harto del silencio de su compañero, siempre le había gustado hacerse el misterioso y eso le reventaba. Ahí con su espalda apoyada en un árbol y sus brazos elegantemente cruzados, se dedicaba a observar el cielo, que tendrá de interesante? Vete tu a saber, y encima Deidara no hacía otra cosa más que contemplarlo como si fuera un monumento o algo extremadamente valioso, que tenía esa chica en la cabeza? (pues pajaritos, pero en este caso explosivos XD, gomen no pode evitar decirlo :p)
-Me vas a decir de una vez que o a quién esperamos?-, tenía los nervios a flor de piel, intentando tranquilizarse para no acabar muerto.
-Eso Itachi-kun, no nos hagas más esperar-, apoyó Deidara al cara pez, para una vez en la vida.
El Uchiha los observó con sequedad, haciéndoles tragar saliva dificultosamente por el pánico, pero cuando parecía que los iba a fulminar con la mirada la desvió hacia unos ruiditos que venían de entre unos árboles cercanos.
Para la sorpresa de los dos compañeros apareció Naruto, intentando controlar su respiración después de tremenda carrera.
-I-Itachi… ya estoy…aquí…-, pronunció entrecortadamente.
Tenía un porte frió y distante, nada comparado con la otra vez, pero todo era su culpa, lo había traicionado aunque solo fuera por un simple beso. La verdad es que en esos momentos le daba algo de miedo.
Kisame no podía dejar de mirar a ambos, la tensión se palpaba en el ambiente, como había conseguido que el contenedor de Kyubi los acompañara y por propia voluntad? A no ser que…
-No me digas que le has propuesto unirse a Akatsuki?-, gruñó el piel azul enfurecido, "pero en que estas pensando, maldito Uchiha?"
Deidara no hablaba, a ella no le había impresionado tanto, más o menos ya se lo esperaba. Esas escapaditas y sus gestos distraídos no eran frecuentes en el moreno, estaba seguro que algo tenía que ver con el rubio.
Itachi sin dirigirle ni un vistazo a Kisame se dirigió hacía un extrañado kitsune y agarró su mochila cargándosela al hombro. Naruto no sabía como actuar teniéndolo tan cerca ni que clase de relación mantenían, pero aún era pronto, no tendría otro remedio que esperar.
-Si, lo he hecho-, afirmó tajante el chico de mirada carmesí, -en vez de ir ahora los tres, tu estarás con Deidara y Naruto vendrá conmigo-, inquirió con severidad para no obtener reproches.
El tío pez desvió el rostro mordiéndose la lengua para no hablar y Deidara lo observó algo triste, la había despachado de su lado muy pronto, desde la muerte de Sasori decidió ir con ellos para no estar sola, y ahora tendría que ir con aquel complejo de pescado que tanto despreciaba. Intentando calmarse se acercó al moreno y se agarró a su brazo.
-Y porque no me quedo yo contigo?-, propuso de una forma bastante provocativa.
Naruto abrió los ojos ampliamente, se lo parecía a él o esa chica pretendía a su koi? Como no tenía derecho a recriminar nada y menos en la situación que los vio a Sasuke y a él, prefirió guardar silencio, pero claro estaba sin evitar destrozarla con la mirada.
Itachi regocijándose en sí mismo por lo celos de Naruto, le dedicó unas algo mas apaciguadas palabras a la rubia, intentando molestar aún más al zorrito.
-Me lo pensaré-, le bastó decir para ver una mueca de dolor en el rostro del pequeño.
La chica sonrió con burla mientras le sacaba la lengua a un Naruto que la miraba con furia. Kisame se tocó la frente cansado, previendo el viaje de dos días que le esperaba, al final los rubios se matarían, o eso pensaba él. Aunque daba lo mismo pues estaba casi seguro que la batalla la ganaría el kitsune, ahora solo faltaba su encuentro con el líder y la obsesión que tenía para con el contenedor del Kyubi.
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Si este capi a estado fatal, y me linchareis a tomatazos, lo se. Pero tenía que mediar entre una parte y otra del fic, porque si no se vería algo desparejado. Le he intentado meter algo de broma para que no se hicieran tan pesadas las despedidas y bueno un poco más de toque sasunaru para ver al kitsune todo tierno con nuestro Uchiha menor. Si no ha había casi nada romántico entre ita y naru pero si celos por ambas partes, espero que me contéis vuestras opiniones y ya me dejo de cháchara. Como ultimo (se me olvidaba :p) daros las gracias por el apoyo que he recibido a partir de esos mensajes amenazantes, pues que les den, yo sigo con mi fic, para todas vosotras, que sé que sois mas y os gusta, gracias a vosotras este fic sigue en marcha.
No puedo contestar a los review o me volvería loca, son demasiados, estoy la mar de contenta nunca lo hubiera pensado, muchísimas gracias.
Agradecimientos a: Tifa Uzumaki (mi musa XD), Yuya-han, kiomi (anímate a colgar tus fic que son muy bueno tontis :p), AISHITERU-SHUICHI, Nekoi, Yummy (ainss mi peke que te pervierto XD), Kandara, afuchar3, sango0223, Estefanía, Igni, Aoi-Hikawa, Gachu-Abel, Anzul Zoldick, kennich (que te pasa, que estas algo perdida?), Nyumi, HagaRenPotter, kasumita (a-chan gracias por tu apoyo TT), Ada-chan (te adoro niña muchas gracias, nos vemos por msn :p), chus, Armonik (isa-chan, arigato por movilizarte para que me dejaran mas review, eres un tesoro, linda), Machijaruku, Nachimaki, Mako-chuliko, umi minamino, Elanta ( no importa que a veces no dejes review, jeje, me conformo con tener el honor de que me leas), helinille, arisu-chan:.
Dios por fin termine, este no recibiré ni la mitad, porque me ha salido pésimo pero bueno, me contentaré con mis mas allegadas, besitos a todas y muchas gracias.
