Hola! Ero-sensei vuelve al ataque con este fic jeje, lo que me ha costado retomar el hilo, me lo he leído entero y me he dado cuenta de que tenía tantas cosas en mente que ahora me parecen impresionantes, y lo que mas me ha sorprendido es que al leerlo me he acordado de todas n.n Al repasarlo he quedado un poco decepcionada con la narración, era bastante pobre e infantil, no se ni como tenía tantos reviews, ahora que la he depurado pues espero que este capi os sorprenda un poco mas. Lo voy a escribir de forma que podáis acordaros de los puntos más importantes y dejar caer un poco información más. A ver como sale jeje.
TRANSICIÓN
Tobi subió la escalinata de piedra, había cruzado el bosque y ascendía por una gran colina que hacía de refugio al gran caserón donde se encontraban. Los pasos crujían al compás de su avance, miró para esquivar las aberturas y llegó hasta la parte superior. Era de noche, justo después de lo sucedido con el Kyubi, había posicionado a su jinchuuriki tomando por completo control de su mente. Parecía acertada la hora en la que habían quedado, pues fue justamente después de todo lo sucedido.
La persona que lo esperaba, sentada sobre una gran piedra, se volvió y dejó el pincel con el que escribía en el suelo, manchando la superficie de tinta negra.
-¿Que noticias me traes, Tobi?-, preguntó, encogiendo el entrecejo e intentando mantenerse sereno.
-Ya te habrás enterado que hace dos días que Naruto se encuentra con nosotros-, levantó la mano y colocándola sobre la máscara, la apartó de su cara, quitándosela y dejando que la piel arrugada sintiera la fresca brisa de la noche, -no confío en el líder, algo está tramando-.
El hombre que lo escuchaba con atención, introdujo sus manos en el flequillo y nervioso jugó con él. Su vista se centraba en el suelo.
-Respóndeme a esto…-, Tobi asintió, -me contaste que Itachi nos descubrió, sin embargo no tiene intenciones de delatarnos ¿es de fiar? ¿será capaz de cuidar a Naruto?-, bajó una pierna hasta el suelo y dejó que los suecos de madera levantará un poco de tierra.
El miembro de Akatsuki se paró para pensar una respuesta, ni él mismo sabía muy bien que pensar. Reunió sus ideas nuevamente y dejando a un lado las formalidades, se sentó con pesadez al lado del visitante.
-Yo creo que sí es de fiar-, suspiró y sus brazos cayeron a sus muslos, -me sorprendió mucho la actitud de ese niño, no podía creer que fuera tan impresionante como habíais dicho, sin embargo, cuando lo vi esta noche completamente fuera de sí… me… entró temor-.
El anciano lo miró con suma atención.
-¿Temor? ¿Que ha sucedido esta noche?-.
Tobi bajó la cabeza y dejó escapar un sonrisita.
-Si te lo dijera ni te lo creerías, le arrancó el ojo derecho al líder ¿sabes Jiraiya?-, este agrandó los ojos ¡imposible! No se lo podía creer, -y eso no es todo, parece ser que a raíz de todo esto pierde el control sobre Kyubi, como si se fusionaran, es algo extraño-.
-¿A que te refieres con que se fusionan?-, la preocupación se podía ver claramente en la voz del viejo.
El castaño cogió una piedra y mientras pensaba la forma de explicarlo, la lanzó lejos, haciendo que esta rompiera por la mitad otra el tripe de grande.
-Pues no modifican su cuerpo y su carácter se vuelve agresivo ¿sabes como lo ha bautizado Deidara?-, Jiraiya guardó silencio para que continuara, -dark Naruto-, sonrió, -¿no te parece gracioso?-.
-En realidad no mucho-, admitió sumamente preocupado, -cuando le cuente esto a Tsunade le dará un ataque, tenemos que hacer algo-.
Tobi se levantó y se volvió a colocar la máscara. Con un ligero movimiento de manos se sacudió la tierra de la capa y se volvió para marcharse. El sannin lo miraba.
-Yo ya he terminado mi trabajo, seguiré atento a las novedades para informarte-, cuando ya había bajado el primer escalón se volvió, -¿Cómo… se encuentra el baka de Kakashi?-.
Parecía nervioso al hacer esa pregunta, Jiraiya asintió y le sonrió con un toque de perversión.
-Bien, Iruka le da todo el cariño que le hace falta, aunque si tu vol-.
-¡No!-, gruñó, potente y con severidad, alzó una mano, esta temblaba visiblemente, -esta cara…-, se tocó la parte izquierda con asco, -simplemente no… me marcho-.
Dio una vuelta bastante elegante y bajó con rapidez los escalones, no quería escuchar nada más, tomó la decisión hace muchos años, cuando se levantó en aquella asquerosa camilla, nunca volvería, nunca.
-¿Haré bien callando?-, bufó y se levantó con bastante agilidad para su edad, -estos niños…-, dirigió la mirada hacia donde estaba la casona escondida, su cara entristeció, -ten cuidado enano, ten mucho cuidado…-.
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Naruto empezó a despertar, su cuerpo le dolía sobre todo la espalda, se sintió realmente mal. Tocándose los riñones y sobándoselos para calmar el dolor, comenzó a levantarse. Escuchó unos cuantos murmullos y buscó su procedencia con la vista. Itachi estaba sujetando la puerta medio cerrada y solo asomaba la cabeza. No entendían lo que decían pero por el tono de voz la otra persona era sin duda Kisame. Observó como su koi asentía con la cabeza y después cerraba con cuidado la puerta, seguramente deseando no despertarlo.
-¿Itachi? ¿Qué… ha pasado?-, se tocó la frente y arrugó el ceño, -me duele todo el cuerpo, aunque la cabeza es algo exagerado, me va a reventar-.
El Uchiha lo miró fijamente, temía que volviera a ser el Kyubi e intentara engañarle. Descartó la idea rápidamente, sus ojos eran azules, tenía pleno control de sus acciones. Avanzó unos pasos y se sentó en la orilla de la cama. Pasó la mano por el flequillo dorado, muy suavemente, y la dejó posada sobre la frente, captando su calor.
-No tienes fiebre-.
Naruto se sonrojó por aquel delicado acto y cerró los ojos, intentando grabar aquella caricia a fuego en su mente. Se sentía realmente bien, era tan cálida y agradable. Cuando notó que la volvía a quitar le miró decepcionado, esta se posó sobre la cama y Naruto se apresuró a cubrirla con la suya, en un gesto cariñoso.
-Itachi, yo… si me cuentas que…-.
-Descansa-, con un súbito estirón apartó su mano y se levantó de la cama, -mañana tenemos que irnos a una misión, no quiero que por falta de sueño pierdas el control-.
Lo dijo rápido y con un tono frío. Sin mirarle alzó los brazos y comenzó a hacerse una coleta. Recogiendo delicadamente cada hebra azabache, que con total belleza, se caían rebeldes sobre su rostro de porcelana. Su torso estaba desnudo, mostrando al rubio cada perfecta forma, línea y músculo que lo formaban. Naruto se permitió bajar la mirada hasta el filo de sus pantalones negros, eran algo holgados de las piernas pero se pegaban estupendamente al prieto trasero del moreno.
-Itachi…-, el aludido lo observó de reojo, -Anima me contó que… es tu hermano, te ayudó a matar a tu clan y te trajo consigo a esta organización. También que fue Orochimaru quién os guió hasta aquí, pero él terminó echándolo, claro que… si no lo mataría…-, el rubio se rascó la nuca.
-Descubrimos que Orochimaru lo único que le interesaba era el mangekyou, sabiendo que tendría que matar a alguno de los dos, en esos momentos estábamos muy unidos-, se relajó un poco y volvió a sentarse con pesadez en la cama, pero esta vez apoyó la espalda en la pared y recogió sus piernas alrededor de los brazos, -temí traer con nosotros a Sasuke, después de todo desconfié de Anima, porque era…-.
De pronto se cayó y a Naruto le entró la curiosidad. Eso no lo sabía.
-¿Es que?-.
-Veo que eso no te lo ha dicho, ha hecho bien-.
Itachi echó la cabeza hacia delante y la apoyó en el hueco de sus propios brazos. Algunos mechoncitos le cayeron al rostro.
El Uzumaki se levantó y de rodillas, como si fuera un gato, se fue acercando hasta él y se sentó a su lado, curvando su cabeza para intentar verle la expresión. El rubio se enfurruñó.
-Otro secreto que no me piensas contar ¿verdad?-, puso morritos para después suspirar fastidiado.
-Exacto-, Itachi levantó el rostro y con media sonrisa le dio un toque en la frente, le acarició la cabeza y saltó hasta tocar el suelo. Cuando rozó el pomo de la puerta y adelantándose a la inminente pregunta del rubio, habló, -voy a ducharme, tu duerme-, le ordenó con brusquedad, para que supiera que iba en serio.
Naruto asintió y lo observó hasta que salió del cuarto totalmente. Como un salvaje se echó en la cama y se tendió mirando el techo. Colocó los brazos tras la nuca y suspiró.
-Odio que sean así, yo quiero saberlo todo ¿podré hacer que Itachi cambie y vuelva conmigo? Espero que si…-.
Bostezó y echó mano a las mantas que momentos antes había tenido encima, estiró de ellas y se acurrucó en el blandito colchón, ya habría tiempo de pensarlo.
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Deidara traspasó el estrecho pasillo, observando la oscuridad de la noche por lo inmensos agujeros que hacían de ventanales. Llegó a su destino y deslizó la puerta sigilosamente, solo quería mirar adentro sin ser descubierto.
-Los muñecos no dormimos, Deidara-.
La voz de Sasori, hizo que el rubio diera un pequeño bote. Después suspiró, tenía que habérselo imaginado.
-Ya lo se, solo que… no quería molestarte-, con esa disculpa entró y dejó que la escasa luz de la luna se reflejara en su rostro.
Sasori no lo había ni mirado, seguía terminando de arreglar su pie, ya solo le quedaba apretar el tobillo y podría andar perfectamente. Descubrió que la herramienta que necesitaba no estaba a su alcance, nuevamente.
-Si no querías molestarme no hubieras venido-, soltó fríamente mientras estiraba su mano para alcanzar el destornillador, -kuso, pásame e-.
Cuando levantó la vista no pudo terminar la frase. Quedó completamente impresionado. Sabía que Deidara era uno de los chicos mas hermosos que había visto, pero verlo así… delante de él…. Su expresión estaba triste, dándole una imagen enternecedora. Su rostro bañado por la luz de la luna era liso y parecía extremadamente suave. Además que los cabellos dorados caían embelleciéndolo de forma perfecta.
El rubio arrugó el entrecejo, extrañado por aquel comportamiento y se acercó hasta la mesa donde estaban todas las herramientas.
-¿Ocurre algo?-, Sasori no respondió, salió de sus, para él, idiotas pensamientos y le señaló la que le hacía falta, -¿esta?-, volvió a preguntar Deidara.
El niño asintió, y cuando se la acercó la cogió bruscamente, apretándose el tornillo que quedaba. Meneó el pié y con una sonrisa satisfecha se levantó de un salto.
Su cuerpo estaba cubierto por unos pantalones y camiseta burdeos, y encima una túnica color hueso. Todo tan pequeño como su cuerpo.
-Ya estoy listo, mañana tenemos que irnos-.
Deidara sonrió al verlo de pié y con completo movimiento de su articulaciones, suspiró aliviado y se echó en la puerta.
-¿Irnos a donde?-.
-A por el penúltimo jinchuuriki-.
-¿Te refieres al de la arena?-, cogió una de las extrañas herramientas que tenía su compañero sobre la mesa y comenzó a examinarla desinteresadamente.
-Si-, un brillo apareció en sus ojos, -cuando consigamos quitarle al de una cola, y yo le de un escarmiento al niño ese-, soltó una maliciosa sonrisa y encogió sus preciosos ojos avellana, -volveré a ser un humano….-.
El rubio dejó lo que tenía en la mano por ahí y se acercó a Sasori, colocándose justo delante.
-¿Qué escarmiento? ¿y de que niño hablas?-.
No sabía porque, pero… no le hacía gracia que hablara de Naruto, lo odiaba y lo apreciaba, era unos sentimientos contradictorios pero que en cualquiera caso, no le gustaría que nada le pasara.
-No puedo decírtelo, aunque tu vendrás conmigo-, al darse cuenta de lo arrogante y posesivo que había sonado, se corrigió, -ciertamente, iremos todos, pero tendremos trabajos distintos-.
Deidara le acarició el cabello y se agachó un poco para mirarlo directamente a los bellos ojos. Él por su parte y totalmente confundido admiró el bello tono de azul cielo que su compañero tenía, le parecieron totalmente hermosos.
-¿Sabes que a mí tienes que contármelo todo? ¿somos compañeros, no?-.
El rubio siguió deslizando sus manos una y otra vez por los sedosos cabellos castaños, eran suaves para ser los de un muñeco. Después bajó su mano y pasó los dedos por la madera que formaba la pequeña mejilla. Era lisa y sin impureza alguna.
De repente, Sasori levantó la mano y la posó sobre la de Deidara, para que no pudiera apartarla de su cara. La aprisionó.
-¿Sabes porque haría cualquier cosa por recuperar mi cuerpo?-, el mayor se lo pensó pero no tenía ninguna respuesta a esa pregunta, cayó, -era pequeño y lo único que tenía en mente era hacerme poderoso, buscar un modo de no volver a sentir dolor-, se reposó en la mano del rubio y cerró los ojos, -lo conseguí… no lo siento, el dolor desapareció pero con él todo, no siento nada-.
Deidara quitó la mano y el niño lo miró sorprendido. Cuando halló una sonrisa de sus labios se tranquilizó. Pudo observar como la había desplazado hasta su espalda y con ambos brazos lo habían atraído hacia su pecho, cobijándolo.
-Me quieres decir que… no puedes sentir lastima, ni pena, ni amor… ¿nada?-.
En serio que el rubio se sentía afligido por ese descubrimiento.
-Y no solo eso…-, Sasori levantó la vista y apoyó las dos manitas en el pecho de Deidara, -tampoco puedo sentir el tacto de otra persona, su calidez, la delicia de una caricia, necesito mi cuerpo, y solo él líder puede dármelo-.
Con aspereza se separó y se dirigió a la ventana, donde se inclinó para sacar toda la cabeza por ella. El fino pelo se agitaba con violencia, removiéndose al compás de la brusca brisa.
-Te ayudaré-, aportó el rubio sabiendo que no obtendría respuesta, -sabes que haría cualquier cosa por ti, eres mi compañero-.
Lo último que se escuchó fue una pequeña risa que se acopló directamente con el viento.
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Itachi estaba sentado en la cama lateral a la de Naruto. Estaba completamente desnudo pues la noche pasada, había sido demasiado calurosa para él. Había estado desvelado por la preocupación, todo el mundo creía en la tranquilidad exterior pero en su caso los nervios le corroían las entrañas.
Se acarició el cabello suelto, hacía atrás y observó movimiento debajo de las sábanas. El rubio se estaba despertando.
Naruto arrojó las mantas hacía atrás, totalmente acalorado. Dio un saltó e intentó quitarse el sudor de la frente.
-¡Kuso!-, se quejó, -¡hace un calor de mil demonios!-, su respiración estaba acelerada y la cara completamente roja.
Itachi rió por la exageración del rubio, todas sus reacciones le parecían adorables. Era lindo por ellas.
-¿Cómo puede ser alguien tan dobe para estar asándose y no destaparse mientras duerme?-, burló mientras recibía una mirada ceñuda.
-Eso necesito yo, que te rías de mí-, puso los pies en el fresco suelo y soltó un suspiro de agrado, -dime donde esta el baño, necesito ducharme con urgencia-.
De repente al fijarse bien en el moreno se dio cuenta que estaba desnudo. El cabello azabache le caía a mechones en su cara, los ojazos escarlatas estaban fijos en todo su pequeño cuerpo, traspasándole acaloradamente. Naruto tragó saliva antes de atreverse a bajar la mirada, cuando lo hizo, el corazón le dio un vuelto. El cuerpo de porcelana estaba perlado y brillaba con hermosura, deslizándose las gotitas por cada forma de sus músculos.
Rápidamente desvió la mirada y se puso la mano en la entrepierna, le daba una vergüenza enorme que se diera cuenta del problema que había tenido solo de mirarlo. Itachi soltó una risita, lo había preparado todo para esa reacción ¡y dios sabe que lo estaba disfrutando!
Se levantó incrementando el problema del rubio, que ahora su cara estaba más roja por rubor que por calor. Recto ante él, le ofreció una mano y una de sus más sensuales miradas. Naruto parecía desvanecerse en cualquier momento.
-Duchémonos juntos-, propuso, sin esperar a que le diera la mano y estirando de él.
El rubio se levantó del impulso y quedó con la cara apoyada en el fuerte pecho de su koi. Las manos lo acariciaron por encima y no pudo evitar lamerlo, era realmente perfecto. Se acercó a un pezón y lo rodeó con la puntita de su lengua, agitándolo mientras escuchaba los sensuales jadeos del mayor.
-Eres tan perfecto…-, alabó mientras ahora pasaba sus brazos por la estrecha cintura y los hacía descender por la amplia espalda de Itachi.
El Uchiha sabía cual era el objetivo de Naruto, su culo. Así que con una sonrisa maliciosa lo separó de él y lo sujetó bruscamente de los hombros. El rubio protestó mirándolo con rudeza.
-Vamos a la ducha y allí haremos lo que quieras…-.
Ante la cara no muy conforme del menor. Itachi se acercó y deslizó su húmeda lengua por el contorno de la oreja de Naruto. Este no pudo más que morderse el labio y dejar escapar un sensual gemidito.
-De acuerdo…-, soltó creyendo que las rodillas no le sostendrían.
El moreno satisfecho por la obediencia, lo agarró de la mano y entraron en el baño que conectaba con su habitación. Antes de darle la mala noticia al rubio lo haría pasar un buen rato.
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Sasuke sintió como un dolor punzante comenzaba a recorrerle la cabeza de un extremo a otro, como si estuviera reteniendo algo superior a sus fuerzas. Acogió la necesidad de abrir los ojos y mirar donde se encontraba, pues creía haber llegado sano y salvo a la casa de Sakura.
-Necesito hablar con la Godaime…-, murmuró aun sin conseguir espabilarse del todo.
Cuando abrió por completo los ojos, lo primero que vio fue a Neji, que lo escrutaba con el Byakuga, parecía totalmente sorprendido.
La voz de la Hokage le hizo desviar su atención hacia la parte izquierda de la camilla.
-Te encuentras bien ¿Sasuke?-.
Sonaba algo preocupada, pero más bien ansiosa por saber que ocurría.
-Yo… tengo que hablar con ustedes…-, se incorporó como pudo y apoyó la espalda en el cabezal de metal, -descubrí algo y seguí a Naruto-.
Cuando observó la habitación fue observando la gente que había. Pensaba si estaba la suficiente y cualificada para que él contara la historia. En aquel pequeño cuarto se encontraban, Kakashi e Iruka, Sakura, Sai, Neji y Tsunade.
El Hyuga se adelantó a cualquier palabra que fuera a salir de su boca.
-Se siente débil-, dirigía la información hacia la Hokage, -por su circuitos de chakra ahora mismo corre un hilo de otro externo que no le pertenece, como si lo hubiera absorbido-.
Sasuke se quedó pensativo ¿absolver chakra? ¿pero de que hablaban? A no ser que… No, no podía ser… ¿lo que Anima, el líder de Akatsuki, le había traspasado en ese beso era chakra?
-¿Es venenoso o le puede producir alguna dificultad?-, la Hokage estaba inquieta.
Neji arrugó el entrecejo y miró lo sumido en sus pensamientos que estaba Sasuke, parecía confuso y a los pocos minutos como si algo le hubiera iluminado.
-No, parece que absorbió la cantidad exacta para que su cuerpo no se hubiera herido por ella, aunque el primer impacto era inminente-.
El castaño sabía más de lo que quería aportar, sin embargo no parecía tener intención de seguir con la explicación.
-Que coincidencia-, pensó Tsunade en voz alta mientras se cruzaba de brazos, -Sasuke ¿tu sabes como ha podido suceder todo esto?-.
Asintió, dando a entender que sí, aunque la mirada que le dirigió a Neji le hizo saber a la Godaime que no abriría la boca ante él. Ella asintió y le hizo un gesto para que se marchara.
-Me iré, pero antes tengo otro dato que añadir-, todos que guardaban silencio lo miraron interesados, -yo conozco ese chakra que corre por su cuerpo, se desliza y tiene la misma esencia que el que descubrí en el examen de chunnin-.
Sakura irritada por tanto secreto agarró fuerte la mano de Sasuke, que la tenía sostenida desde hace un buen rato. Levantó la mirada bruscamente y le gruñó a Neji.
-No estamos solo preocupados por Naruto, si no que ahora después de haber desaparecido Sasuke-kun llega en este estado. ¿Podrías ser un poco más conciso en tus explicaciones Neji?-, su tono de voz era áspero y dominante, dándole a entender que o lo hacía o se liaría a puñetazos con él.
Neji asintió y le devolvió la mirada afilada, odiaba que le dieran órdenes. Sai sonrió ante la humanidad de su novia, quería a sus compañeros como si fueran sus hermanos y estaría de acuerdo con sacrificar su propia vida con tal de ayudarlos. Si eso es lo que quería ella, Sai le seguiría hasta el fin del mundo.
-¿Hablarás?-, apoyó el moreno a su novia.
-Ese chakra es del Kyubi, demonio zorro de nueve colas-, la gente abrió la boca sorprendida.
-¿Cómo puedes haber llegado a esa conclusión?-.
Fue la primera vez que Iruka abrió la boca, estaba tan angustiado que solo podía agarrar con fuerza la mano de Kakashi, este parecía pensativo, después añadió:
-En una de las batallas finales, luchaste con Naruto ¿cierto?-.
El Hyuga asintió y prosiguió con su explicación.
-Si, así es, cuando conseguir bloquearle todos los circuitos de chakra. Él empezó a desprender uno rojizo, que se deslizaba por su cuerpo igual que el que tiene ahora mismo Sasuke, aunque en mayor cantidad sin duda. Lo que guarda Sasuke en su cuerpo no tiene ni punto de comparación. Aunque hay otra cosa…-.
Tsunade ya completamente enfadada, le envió una mirada furiosa.
-O terminas o harás que pierda la poca paciencia que me queda-.
-Parece que está modificado-.
Sakura soltó la mano de su compañero moreno y le plantó cara al Hyuga, colocándose frente a él.
-¿A que te refieres con que está modificado?-.
-Es la esencia del chakra del Kyubi, no podría olvidarla, pero tiene un tono mas amoratado, como si antes de haberla absorbido Sasuke hubiera pasado por otro cuerpo-, añadió al fin, terminando con todo lo que sabía.
El Uchiha tosió para llamar la atención de todos, se tocaba la cabeza, que aun de vez en cuando, le daba vueltas y provocaban unas nauseas que controlaba a grandes esfuerzos.
-Yo puedo explicar parte de este embrollo-, tosió de nuevo, aun no se acostumbraba a esa cantidad de chakra intruso que corría por su cuerpo libremente, -pero para eso necesito que Neji se marche-.
Este asintió, miró a la Hokage y salió despacio por la puerta, cerrándola. Todos sabían que lo habían ofendido al echarlo de allí, pero no era momento para pensar en ello. Además, lo hacían por él, contra menos gente estuviera involucrada en esos asuntos escabrosos, menor sería la que saldría malparada.
-Dimos, Sasuke, nosotros lo único que tenemos es la carta que nos dejó Naruto-, Tsunade se echó las coletas hacía atrás y se apoyó en la pared, -nos decía que había descubierto los delitos de los Uchiha, y que se iba con Itachi, ya que creía que tenía el deber de ayudarlo-.
Sakura asintió y se volvió a sentar junto al Uchiha.
-Yo pienso que tienen algún tipo de relación, pues antes de irse me hizo una pregunta. Si Sai estuviera equivocado y se fuera ¿yo lo seguiría?-, el ambu la miró con seriedad, le interesaba la respuesta, -sin duda dije que sí, pues así podría hacer que cambiara de opinión y mostrarle el camino correcto, creo que por mi culpa Naruto tuvo otra razón que apoyó su decisión-, se sentía algo apenada, más de una vez había tenido Sai que admitir que no era culpa suya.
Sasuke asintió para saber que se había enterado de todo y le palmeó la mano a Sakura, después de regalarle una sonrisa sincera. La pelirosa sabía que pocas veces lo había echo y se sintió agradecida por ese gesto.
-La verdad es que Naruto e Itachi son pareja-, no pudo evitar que su expresión se entristeciera un poco, -lo único que sé, es que Anima acabó con el clan Uchiha junto a Itachi y que ambos escaparon a Akatsuki. Ahora Anima esta interesado en Naruto y no se la razón. Fui a ayudarlos pero me pidieron que volviera-.
Se sentía impotente mientras contaba todo aquello. Como si no hubiera tenido el coraje suficiente para impedir esta difícil situación.
-¿Y que nos dices sobre ese extraño chakra?-.
Fue Kakashi el que formuló la pregunta que todos tenían en la punta de la lengua. Parecía demasiado interesado, con un gesto algo más serio de lo normal. Sasuke había sido educado por él, habían pasado muchos años juntos y sabía que algo le estaba pasando por la cabeza.
-Cuando volvía, el propio Anima vino en mi busca-, la Hokage ante ese descubrimiento entornó los ojos, -me dijo que la próxima misión de la organización sería ir a por el Shukaku de Gaara-.
-¿Y?-, apremió Sai para que siguiera, tenía un gesto imperturbable pero aun se le veía un poco preocupado por Naruto.
Sasuke quería omitir el beso, pero no se le ocurría ninguna excusa para el traspaso de chakra. Finalmente se rindió.
-Me besó para traspasarme algo, yo no sabía lo que era. Cuando volvía de camino, me di cuanta que mi cuerpo dejaba de responderme, como si quisiera expulsar algo que no encajaba, entonces con un gran esfuerzo llegué a casa de Sakura-.
Terminó de contarlo todo, cuando de repente se precipitó hacia delante, la pelirosa se apresuró a sostenerlo y notó como su cara se volvía cada vez más pálida. Entonces supo perfectamente lo que ocurría. Tsunade siguió con la conversación.
-Sasuke hay algo que te tengo que contar. Sobre los tres proyectos genéticos que se hicieron en Konoha, Anima…-.
-Tsunade-sensei, por favor, espere, tráeme esa cuba, Sasuke-kun esta indispuesto-.
Ella se apresuró a obedecer mientras le decía a la gente con la otra mano que abandonaran el lugar. El moreno se rebotó y apretando el brazo de la Haruno, negó débilmente con la cabeza.
-No… yo necesito saber quién es Anima… lo necesito…-, pidió ansioso, todo le daba vueltas y sujetó la cubeta con ambas manos, su cuerpo volvía a tener un achaque.
La Godaime negó con la cabeza, y esperó a que todos salieran para continuar. La única que quedó en el cuarto fue la pelirosa.
-Cuando te encuentres mejor volveremos, ahora tranquilízate. Sakura, te lo confío-.
-Si, sensei-.
Cuando el pobre Uchiha terminó de vomitar. Sakura lo echó hacia atrás y volvió a acomodarlo en la cama. Este rápidamente se durmió, de verdad que aquel chakra era realmente poderoso, a la vez que dañino. O se acostumbraba pronto o su cuerpo quedaría en mal estado.
Sakura le acarició el flequillo y volvió a sentarse en el taburete de al lado de la cama. Lo miró con suma tristeza.
-Gomen, Sasuke-kun…-, murmuró, -me gustaría ayudarte pero nuevamente no se cómo…-, dos finas lágrimas se resbalaron por su mejilla…
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Naruto cerró los ojos y dio un largo y sensual gemido. Sus manos se adherían a las losillas que cubrían la ducha, resbalando a cada fogosa sacudida.
Aquel calor ya no era tan molesto, el agua fría se escurría entre los dos cuerpos, calmando el sofoco y dejando una sensación realmente exquisita.
El rubio sintió como una blandita lengua se perdía en su cuello y relamía su suave piel con ansias. Un suspiró lo hizo estremecerse y una voz quedar sin aliento.
-¿Te gusta?-.
La voz de Itachi atravesó sus sentidos como el estímulo que necesitaba para llevar al éxtasis. El placer le recorrió el cuerpo y comenzó a gemir con fuerza.
-Oh… si… Itachi, me gusta… me gusta mucho…-.
El Uchiha sintió plena satisfacción ante esa afirmación. Se apretó con fuerza a la morena espalda y se agarró a las duras nalgas, arrasándolas.
Con la voz, comenzó a decirles palabras obscenas mientras daba las últimas potentes envestidas. Su cabello cayó hacia delante, y al estar tan pegado a Naruto, las hebras azabaches le cayeron al cuello. Acoplando el placer de la eyaculación con la suavidad erótica que producía aquel sensual cabello.
Dio un ultimo gritó y se arqueó contra el cuerpo pálida de su koi. Parecía que el mundo lo había engullido, todo era oscuro, y su respiración estaba tan acelerada que pensaba que su corazón no resistiría el brutal bombeo.
Pero no terminó hasta que escuchó el gruñido ronco y pasional que Itachi había producido desde lo más hondo de su garganta. Siempre le ocurría lo mismo, no terminaba de correrse hasta que sentía aquel dulce aullido y el caluroso cuerpo de su moreno sobre él. Sin duda si el cielo existía tenía que ser lo más parecido a lo que acaba de vivir.
Naruto se volvió y abrazo al Uchiha. Mientras rodeaba con sus brazos la estrecha cintura, procuraba lamer todas las gotitas de agua que resbalaban por su cuerpo.
-¿Te has muerto?-, burló el rubio por la cara totalmente fatigada que tenía el mayor.
Este le regaló una sonrisa orgullosa, y le revolvió las lamidas, pero directamente a la boca. Introduciendo su lengua y relamiendo su interior con lentitud. Los blanquitos músculos se agitaban sin control y se perdía en cauces de húmeda saliva.
-Yo no podría morir al primer asalto, mi kitsune-, pasó la lengua por su mejilla y bordeó sensualmente los finitos bigotitos, produciendo un placer extra al pequeño zorrito.
Naruto se aferró a su cuello y comenzó a besarle de forma fogosa, nunca estaba harto de sentirlo, aquel perfecto cuerpo, aquel carácter ardiente, todo de él le producía un calor demasiado sofocante para pasarlo por alto.
-Entonces, hagámoslo hasta quedar exhaustos-, propuso con un tonito demasiado excitante para la cordura de Itachi.
Veloz separó al rubio de su cuerpo y negó con la cabeza, unos segundos más en aquella situación y era capaz de montárselo de la forma más brutal posible.
Se echó hacia atrás, llamando a todo su autocontrol y salió de la ducha. Naruto extrañado salió a toda prisa detrás de él, resbalando con el agua de las losillas y cayendo con un trompazo de mil demonios al suelo.
-¡Ite! ¡por tu culpa me he jodido la rodilla, baka!-, se quejó el rubio con lagrimones exagerados en los ojos.
Itachi aun de espaldas no pudo dejar que una sonrisa escapara de sus labios, adoraba eso de su rubio. Tenía que reconocer que era un trasto, pero… ¡sus reacciones eran tan adorables! Se volvió y le ofreció una mano, la sonrisa seguía intacta pintada en su cara.
-Anda, enano vamos a la habitación que tengo que contarte la próxima misión-.
Naruto lo miró de medio lado, totalmente desconfiado. Después suspiró y agradeció con un asentimiento de cabeza el gesto de ayudarlo. En silencio ambos se vistieron, Itachi cubrió su cuerpo con una camiseta de red negra y unos pantalones del mismo color. Aun con el calor que hacía se colocó la antiestética capa. Naruto no quiso vestirse de negro y agarró su habitual ropa. Le gustaba ir de naranja y no iba a cambiar ahora.
Cuando terminó echaron a andar hacia las camas.
-Espera…-, la voz de Itachi lo frenó y antes de poder volver sintió algo cayendo sobre sus hombros, inmediatamente supo de que se trataba, -ahora eres un miembro de Akatsuki, no quiero que por ningún motivo tenga Anima que involucrase en mis asuntos-.
Naruto le devolvió una sonrisa y asintió, dando una veloz vuelta y sentándose en la cama. Mientras meneaba inquietos los pies observaba como el Uchiha se abrochaba la capa hasta arriba del todo. Sintió calor solo de verlo.
-¿Me contarás de una vez a donde vamos?-.
Itachi lo miró dudando aun como decírselo. Después se dio por vencido y se dejó llevar por lo simple.
-Vamos a por Shukaku-.
Naruto abrió los ojos ampliamente y con cara angustiada dio un salto de la cama, colocándose justo frente a su koi. De repente su cara cambio a una segura y asintió con ímpetu.
-Bien, nosotros nos encargaremos de eso-.
El moreno estaba totalmente sorprendido ¿Por qué diablos estaba tan tranquilo? No podía entenderlo. Uzumaki Naruto era más complejo de lo que nunca podía haber imaginado.
-Si le quitamos a Shukaku, tu amigo el Kazekage morirá-.
-Bien-, contestó con una sonrisa.
¿Bien? A Itachi le pareció que aun no lo había entendido. Seguramente la noticia le había afectado tanto que no sabía como reaccionar a ella.
-Naruto…-.
Este no le dejó continuar, corrió hacia a la puerta, y antes de abrirle le envió una inmensa sonrisita zorruna.
-Entonces, Itachi, nuestra misión será evitarlo-.
Antes de que pudiera contestar el rubio ya había salido, solo le quedaba correr detrás de él. Se permitió sonreír ¡dios como adoraba a ese chico!
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Kisame golpeó la puerta y pasó al interior de la oscura habitación, en su mano había un pequeño pergamino.
-Anima, aquí le traigo lo que me pidió-.
Vio como el Uchiha le extendía la mano y se apresuró a adelantarse para entregárselo.
-Kukuku…-, la risa siniestra le produjo a Kisame una desagradable sensación, -por fin lo has encontrado…-.
Anima recostó su espalda en la silla y miró hacia el techo. Su suave pelo azul caía sobre las vendas que ocultaba la cavidad vacía de su ojo derecho. Aun con esa falta, su rostro seguía igual de hermoso, embrujador. Ascendió sus dedos y se tocó los húmedos labios, recordando uno de los besos del día anterior, cerró los ojos y se relamió.
-Por fin… conseguiré mi objetivo… espero que Sasori haga un buen trabajo-, musitó con esa voz tan profunda y sensual que tenía.
Kisame se arriesgó a preguntar, aunque siempre le había tenido un temor atroz hacia su líder.
-Yo creía que su objetivo siempre había sido…-,
-Shsss…-, acalló seseando sus labios, -es un secreto Kisame… un secreto…-.
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Kya! adoro a Anima XD dios es que cada vez que imagino una escena con él, se me cae todo al suelo (ya me entendéis jiji) Dios… uff, bueno que ¿Cómo ha quedado? Yo creo que bastante bien. Cambio bastante de escena pero es la única forma de explicar todo lo que pasa al mismo tiempo. Además que tengo pocos fic en los que involucre a tanta gente. Dios cuantos secretos la ostia XD tengo tantas ganas de hacer el trío obikakairu que no puedo conmigo misma, aunque las que me conozcan ya sabrán con quién se quedará al final UU lo del deisaso no me acuerdo por quién empecé a ponerlo, creo que fue por nekoi, pero ya no recuerdo UU Volviendo a Obito, ya contaré que le pasó y que hace ahí jeje, es que la trama es tan liosa que hasta a mí me cuesta tirar de ella, pero bueno, este capi ha sido largo, 15 paginas, así que espero que os guste, así recompenso todo el tiempo que he tardado. El lemon no lo he puesto entero porque a parte de porque no estaba muy inspirada, en el ultimo había puesto uno jeje.
Agradecimientos a: Tifa Uzumaki, Almudena Black, PadfootPotterBlack, Nekoi, Isilwen, chus, Kyleru, mahokusweetcandy, aiko-chan, kitsu oyamaneko, Yummy, tabe-chan, Aliss.chan, aidiki-chan, x-Sovereign-x y lulu116.
Juró que en el próximo habrá mas movimiento, este ha sido como bien se llama el capitulo, una transición jeje XD Espero que os guste, hasta el próximo, que espero que esta vez sea pronto UU
