Noche de Bodas:
Después de tantas peleas y malos entendidos, de combatir a tantos enemigos que buscaban de alguna u otra manera lastimar a la persona que mas amaban. Nunca pensaron que una noche como la de hoy llegaría. Ya eran marido y mujer, ahora eran los adultos que sus padres siempre presionaron que fueran. Por fin realizaron el plan que sus padres habían previsto mucho antes de que ellos mismos nacieran. Unir ambas escuelas de combate libre y dejar a los nuevos herederos al mando. Nunca pensaron que la relación entre sus hijos iba ser tan conflictiva pero al mismo tiempo jamás se imaginaron que iba ser tan intenso el amor que se sentía el uno por el otro, tanto que imaginar una vida sin él o sin ella no era una forma de considerar una vida. Pelearon tan duro con sus propios sentimientos que dolía hasta el punto de golpear o insultarse entre ellos mismos, porque a ellos nunca les enseñaron amar. Solo les enseñaron a entrenar y como ser cada día mejores ante cualquier oponente. Estando en batalla podía ser quienes realmente eran y solo así, sin ni siquiera decirlo se pertenecía el uno al otro. Los nervios estaban a flor de piel, era la primera vez que compartirían la cama como marido y mujer, el cuarto se sentía tan grande cuando en realidad no lo era. Ambos estaban lo más lejos posible del otro, aunque por dentro deseaban tocarse su piel muy lentamente. No era la primera vez que habían visto sus cuerpos al desnudo, de hecho así fue como ella conoció al chico que le robaría el corazón y descubriría que su corazón era lo suficientemente grande para amar a una misma persona con dos aspectos totalmente diferentes. Ambos conocían cada silueta del cuerpo del otro, cada cicatriz de cada una de las batallas que los llevaron a que esta noche suceda. Y aunque antes reaccionaban de la manera más natural posible que ellos conocían al encontrarse el uno al otro desnudo. Hoy esos impedimentos, esas barreras que se imponían ellos mismos por la vergüenza de apreciarse y amarse libremente podían ser por fin derribados, pero ahí estaban y no estaban seguros si era por orgullo o miedo. Aunque su relación mejoro, hasta el punto de que decidieran casarse. Eso no quitaba el hecho de que aun siguieran discutiendo por todo, todo el tiempo. En un intento de hacer el momento menos incomodo, Akane le pregunto a Ranma si ya todos se habían ido, a lo que él respondió que sí. No había nadie más excepto ellos dos. Se produjo un largo silencio y cuando ambos iban a decir algo, era solo para ser interrumpidos por ellos mismos. Balbuceos y un "habla tu primero" hicieron aun mas incomoda la situación. Así que Akane en su intento de vencer sus propios nervios, decidió componer la cama aun llevando puesto el vestido de novia. Ranma en su intento fallido de observar a otra parte que no fuera Akane y la cama, pensó en sugerir algo que realmente no deseaba hacer. "Akane, si lo deseas podría dormir en otra habitación". Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una Akane que necesitaba ayuda con su vestido de novia. "Ranma, me escuchaste" dijo Akane, el no la había escuchado y eso la hizo molestar pues tendría que decirlo otra vez, pero aquella noche pensó, no momento de iniciar con una habitual discusión. Así que se forjo de la mayor valentía de la que ella recuerda haber usado. "Lo siento, no te escuche estaba distraído" dijo Ranma a teniéndose a lo que posiblemente esas palabras podrían desatar. Para su sorpresa lo que dijo Akane no se lo hubiera imaginado ni en un millón de años. "Me puedes ayudar a desabrocharme este vestido. Esos tontos broches son imposibles de que los desprenda yo sola." Ranma trago fuerte y su respiración se agito más de lo que hubiera sucedido en una batalla. Su corazón golpeaba contra su pecho como si deseara salirse y sus manos se dirigían hacia la espalda de su ahora esposa Akane. Empezó a desabrochar uno a uno los botones del que el considero el vestido de novia más hermoso que haya visto en su vida y no porque le gustara el vestido, sino porque le gustaba quien lo llevaba puesto. La respiración de Akane se acelero en cuanto sintió el roce de los dedos de su marido en su espalda. Y el corazón se le detuvo cuando sintió el cálido aliento y un suave beso de Ranma en su nuca.
